EQUIPO CUERVO

Capítulo 8: Cumpleaños

Por Okashira Janet

Itachi no dejó que su equipo retirara la formación de combate incluso cuando estaban a menos de cien metros de las puertas de Konoha. Los tres niños estaban sucios, pero nada en comparación a cómo habían terminado después de finalizar el Camino de la Serpiente. Cuando por fin habían salido de aquel sitio Naruto había soltado un chillido de alivio alzando ambas manos al cielo y mentalmente Itachi apoyó el gesto. Habían corrido durante dos años aquel peligroso y duro camino. Había entrado al Camino de la Serpiente con tres niños y había obtenido a cambio tres prometedores ninjas, cualquiera de sus pequeños aprendices alcanzaba sin problemas el grado de gennin.

Apenas salir del Camino de la Serpiente Itachi había tenido que desembolsar una buena cantidad de monedas para que una posada aceptara que tomaran un baño, había tal cantidad de mugre sobre ellos que Itachi se había pasado diez minutos tallándole la espalda y el cabello a Sasuke y otros diez minutos con Naruto. Por su carácter femenino Hinata se las había tenido que apañar sola, pero Itachi consideraba que de cualquier manera su ayuda no sería bien recibida.

Después de eso habían hecho una semana en regresar a Konoha, ¡una semana!, cuando en el pasado el camino para llegar les había tomado dos semanas. Regresar a Konoha le traía sentimientos encontrados, ciertamente tendría que dar informes y volver a su vida de doble agente, pero también era cierto que extrañaba su aldea, la extrañaba tanto que una parte de él se volvía gris al saberse lejos de la Hoja. El asunto con sus aprendices era diferente, Sasuke estaba emocionado de enseñarle a su padre sus avances, a Naruto le daba prácticamente igual siempre que estuviera con ellos y Hinata no había pronunciado ningún comentario acerca de su eminente regreso, pero Itachi había notado que de vez en cuando se jalaba lentamente el cabello, como preguntándose si estaba bien tenerlo así de largo.

Pero con resquemores o sin ellos estaban de vuelta y era hora de enfrentarse a la aldea y todo lo que eso conllevaba.

—Buenos días. —Itachi entró primero, dos Chunnin custodiaban la entrada, aunque no parecían particularmente hábiles.

—U-Uchiha Itachi. —Uno de ellos incluso se sonrojó al verlo e Itachi tuvo esa desagradable sensación de ser observado por un fanático en potencia, de cualquier modo inclinó la cabeza en un saludo y pasó de largo con los niños siguiéndolo. La aldea había cambiado un poco en ese tiempo, pero ya después tendría tiempo para percatarse de los cambios y los nuevos establecimientos; en cuanto hubo avanzado un poco giró hacía su equipo, los tres niños pararon de golpe y lo observaron atentos.

—Equipo Cuervo la misión de larga duración para la que partimos hace dos años se ha realizado con éxito. —Los niños se miraron entre sí como preguntándose si debían hacer algo al respecto, sí que eran jóvenes—. El desempeño de los tres ha sido satisfactorio y así lo haré saber a mis superiores. Por el momento nuestra misión ha terminado, tienen una semana de descanso.

—¿Quiere decir…? —Sasuke, siempre el más agudo, se adelantó esperanzado—. ¿Quiere decir que no será Itachi-Taichou por una semana?

—Así es. —Ya se lo esperaba de su hermano.

—Uh… —Sasuke se sonrojó, casi con la candidez que había perdido en el Camino de la Serpiente—. ¿Entonces puede ser… puedo llamarte Nii-san?

—Hai. —Itachi le dirigió una pequeña sonrisa que Sasuke contestó con una sonrisa mayor y más luminosa.

—¿Y yo? —Naruto brincó en su mismo lugar repetidas veces—. ¿Puedo llamarle Itachi-sensei? —Itachi no comprendía por qué Naruto había elegido semejante mote cuando no estuvieran en una misión, pero decidió que era aceptable.

—Si así lo deseas Naruto-kun.

—¿Tú cómo lo vas a llamar? —Sasuke se colgó del brazo de su hermano y giró a ver a Hinata, la niña dirigió hacía él sus bonitos ojos perla y dio un parpadeo.

—Uchiha-san. —Aquello por supuesto no era nada familiar y hablaba de una pobre confianza, pero Itachi no podía pedir mucho del clan Hyuuga, tan conservador y correcto. Además debía admitir que su trato con Hinata seguía siendo muy distante de lo que le hubiera gustado y de lo que su padre hubiera esperado.

—Como primer acto ahora que ya no estamos de misión vamos a llevar a Hinata-dono a su casa, tengo que hablar con su padre. —Nadie se quejó, aunque Itachi observó que la niña respiraba hondo y Naruto le daba palmaditas en un hombro. Al final Itachi había tenido que sentarse con Naruto y explicarle por qué Hinata no podía ir a vivir con él, el rubio no había entendido ni la mitad de las razones, pero se consoló cuando Itachi le prometió que Hinata podría ir de vez en cuando a visitarlo a su departamento.

Una vez decidido los cuatro echaron a andar en dirección a los terrenos Hyuuga, de reojo Itachi observó que Hinata volvía a jalarse un mechón de cabello como si en el último momento quisiera cortarlo, al final la niña entrecruzó los dedos y soltó un suspiro.

—Aquí estamos. —Itachi se detuvo frente a la entrada principal de los terrenos Hyuuga, aun recordaba la última vez que había estado ahí con Hinata dormida en los brazos, había sido ese momento y lugar lo que había provocado aquella larga misión de dos años. Había sido por Hinata que había emprendido ese entrenamiento, ¿sería que algo de eso había dado resultados?

—Este lugar es muy grande dattebayo. —Naruto se escondió detrás de Sasuke y su amigo rodó los ojos al percatarse de que Naruto ya se había olvidado que había estado ahí antes.

—Buenos días. —Itachi se anunció con voz clara y fuerte, por un momento temió que nadie saliera a su encuentro o que tuviera que hablar con Neji como la última vez. Para su sorpresa descubrió a Hiashi Hyuuga dirigiéndose hacia ellos, con los brazos entrecruzados al frente y el rostro inexpresivo—. Buenos días. —Itachi repitió el saludo.

—Buenos días. —Hiashi se detuvo frente a ellos y Naruto lo observó con curiosidad preguntándose si ese sería el papá de Hinata, según Sasuke ya lo conocían pero él no se acordaba y además en aquel entonces estaba muy cohibido.

—Como puede observar, —Itachi extendió un brazo hacía sus discípulos quienes se colocaron rectos en automático—, el entrenamiento fue superado con satisfacción.

—Ya lo veo. —Aunque en realidad no giró a ver a los niños—. Tu chakra ha aumentado considerablemente, lo he sentido desde que entraste a la aldea. —Aquello era algo que Itachi no esperaba escuchar de parte de un clan que si bien no era su enemigo tampoco era su aliado—. Has mejorado considerablemente tus habilidades.

—Me halaga escucharlo. —Itachi inclinó ligeramente la cabeza.

—Y contrario a todas las expectativas no has perdido a ninguno de tus subordinados. —Itachi ya sabía que al anunciarse su misión se habían corrido apuestas para saber cuántos niños perdería en el trayecto, suponía que algunas personas verían un poco vaciados sus bolsillos.

—Contrario a todas las expectativas no entraba dentro de mis planes un evento como ese. —Para sorpresa de Itachi Hiashi sonrío, aunque era una sonrisa un poco difícil de descifrar e Itachi no estaba seguro si encerraba burla, ironía o simplemente un extraño sentido del humor.

—Hinata. —Pero la sonrisa se fue tan rápido como había llegado—. Adentro. —La niña avanzó con paso rápido hacía su padre, en el último segundo Naruto la sujetó de la playera, pero Sasuke le puso una mano sobre el brazo y el rubio la soltó. Eran niños, pero parecía que ambos habían descubierto que algunas batallas se peleaban en solitario. Hinata no giró a verlos, Hiashi les dio la espalda sin despedirse y los dos caminaron uno al lado del otro, la niña pequeña y sucia y el hombre de vestimenta impecable y largo cabello castaño.

—Ella estará bien, ¿verdad? —Sasuke aun parecía tener sus dudas y en el rostro de Naruto era claro que no quería dejarla ahí.

—Hinata-dono tiene que arreglar los asuntos de su clan por su cuenta. —Itachi echó a andar y sin demasiados ánimos los niños lo siguieron—. Como equipo lo único que podemos hacer es ayudarla a mejorar para que le sea más fácil enfrentarse a esas adversidades. —Itachi miró el cielo—. Ahora vamos a ir a casa. —Le dirigió una mirada amable a Sasuke quien tuvo que reprimirse para no sonreír animadamente—. Naruto-kun lo mejor será que tú también vengas con nosotros, date un buen baño y acepta la comida de nuestra Oka-san, dudo mucho que tu departamento éste en buenas condiciones.

—¡Ah! —Naruto soltó un jadeo y por espacio de algunos minutos Sasuke y él jugaron a imaginarse las cosas asquerosas que seguramente estaban viviendo en el departamento del rubio después de dos años.

Itachi los guio a la zona Uchiha sin que dejaran de parlotear acerca de cucarachas, ratones, murciélagos, moscas y gusanos.

—¡Itachi!

—¡Están de vuelta!

—¡Sabía que lo lograrías! —Algunos de sus familiares lo recibieron con exclamaciones genuinamente alegres, pero la mayoría solo lo veía pasar con un respeto que rayaba en la reverencia. Los pocos niños Uchiha que correteaban por la calle a esas horas veían a Sasuke y a Naruto con las bocas abiertas, incluso los que lo superaban en edad. Aquel era el precio de ser un genio, los nombres de Sasuke, Naruto y Hinata ya habían quedado en la historia de la aldea desde el momento en que habían superado el Camino de la Serpiente con siete años. Era un buen inicio para una leyenda.

Itachi avanzó con paso firme y dando de vez en cuando un asentimiento de cabeza en reconocimiento, Naruto y Sasuke estaban tan en su mundo que ni siquiera notaron la atención de la cual eran presas.

—Buenos días. —Itachi se quitó las sandalias en la entrada de su casa y corrió el panel de papel—. Estamos… —"De vuelta", pero Mikoto no lo dejó terminar, su madre se abalanzó sobre Sasuke y lo apretó tan fuerte contra ella que por un momento Itachi temió que le fracturara a su hermano un par de costillas.

—¡Oh Sasuke, Sasuke! —Naruto observaba todo con los ojos azules muy abiertos, como preguntándose qué era lo que estaba pasando. Las condiciones de Naruto y Hinata eran muy diferentes a las de su hermano, mientras Sasuke era esperado y anhelado Hinata era rechazada y Naruto no tenía una sola persona que pareciera esperar su regreso.

—Hola Oka-san. —Sasuke la abrazó despacio y lentamente sus mejillas se colorearon, aunque Itachi notó que ya no mostraba la efusividad de antes.

—¡Has crecido tanto! —Mikoto lo soltó solo para limpiarse las lágrimas con su pañuelo—. ¡Itachi! —Para su asombro su madre se giró a él con la rabia pintada en el rostro—. ¡Ni una sola carta, ni una sola seña, yo no sabía si estaban vivos o muertos, no sabía…! —La mujer volvió a perderse en medio de lágrimas y moqueos, Naruto estaba empezando a comportarse incomodo, moviéndose de un pie al otro y viendo alrededor como si las esquinas de la pared fueran muy interesantes.

—No se puede tener comunicación con el exterior una vez que se inicia el Camino de la Serpiente. —Itachi soltó un suspiro—. Ya lo sabías.

—¡Pudiste haber avisado cuando terminaron! —Mikoto lo fulminó con los ojos rojos, Itachi tuvo que comprobar que aquello era efecto de tanto llorar y no consecuencias del Sharingan.

—Una semana más o menos no hacía mucha diferencia. —Mikoto abrió la boca sin exhalar sonido, Itachi nunca la había visto tan molesta en toda su vida—. Oka-san, he invitado a Naruto-kun a casa. —Por primera vez Mikoto pareció reparar en el niño rubio que se había ido escondiendo —sin ser consciente— detrás de su hijo mayor.

—¿Naruto-kun? —Los ojos de su madre se quedaron fijos en su pupilo como si fuera la primera vez que lo veía, Itachi realmente no podía descifrar esa mirada.

—Sasuke, Naruto, lo mejor será que tomen un baño. —Itachi les dio una mirada condescendiente, la clase de mirada que no les daba cuando estaba actuando como su capitán.

—¡Sí! —Ambos niños se pusieron derechitos.

—¡Ven Naruto, el baño es por aquí! —Luego corrieron por el pasillo, Mikoto e Itachi los observaron hasta que sus espaldas se perdieron en la lejanía.

—Tú… —Su madre de nuevo apretaba el pañuelo contra sus ojos—. Tú también creciste.

—Eso creo. —Itachi observó alrededor, no sabía exactamente qué hablar con su madre después de dos años.

—Fue… fue muy difícil para mí estar sin mis dos hijos, estar sin Sasuke… —Sasuke era su hijo menor, su bebe, lo entendía—. Había rumores, muchos rumores. —Mikoto fijó la mirada en algún punto de la lejanía, se notaba cansada—. Rumores que decían que habían muerto, que todo había sido una treta para deshacerse de los nuevos dirigentes del clan Uchiha y Hyuuga, que nos habíamos deshecho satisfactoriamente del Kyuuby. Tu padre… tu padre siempre dijo que volverías, que tú volverías. —Al parecer no había confiado tanto en que regresara el equipo entero.

—También he llevado a Hinata-dono a su casa.

—¿Es…? —Mikoto apretó sus dedos contra el pañuelo—. ¿Es una buena chica? —Su madre nunca antes había preguntado nada relacionado con Hinata Hyuuga, Itachi lo encontró extraño, ¿sería acaso un nuevo truco de su padre?, ¿alguna treta?

—Es bastante obediente.

—¿Dócil?

—Sí. —Itachi sintió que se le endurecía la voz, sabía que su padre quería que controlara a Hinata, que la doblegara a él—. De alguna manera.

—Su madre era dócil. —Mikoto desvió la mirada—. Era muy dulce. —Itachi clavó la mirada en su madre.

—¿La conocías?

—Era de mi generación. —Mikoto aflojó el agarre contra el pañuelo—. Kushina, Minato, tu padre, Hana, Hiashi, Hizashi… Éramos… —Mikoto negó con la cabeza—. Pero han pasado muchos años desde entonces, la madre de Hinata-chan era bonita, pero era una Hyuuga.

—Sí. —Eso se daba por entendido, Itachi encontraba aquella plática muy confusa.

—Y los Hyuuga siempre se han casado solo entre ellos. —El pañuelo resbaló de los dedos de su madre, pero Itachi no se inclinó para recogerlo, en lugar de eso la observó atentamente, como queriendo descubrir que ocultaban aquellos recuerdos—. Seguro que Naruto-kun y Sasuke tienen hambre, tú también aunque no lo digas. —Su madre le colocó una mano sobre la mejilla, su tacto cálido le hizo comprender que había regresado a su hogar y ella lo había perdonado—. ¿Por qué no tomas un baño?

—Eso hare.

0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o

Hinata caminó detrás de su padre por algunos minutos, sabía a dónde iba, al único sitio al que podía ir en semejantes circunstancias.

—¿Le diste muchos problemas a tu capitán?

—No Ottou-san. —Aunque suave su voz fue fluida y sin tartamudeos.

—¿Aprovechaste el entrenamiento?

—Hai.

—Demuéstramelo. —Hinata ya se imaginaba eso, con su padre todo era un hazlo. La niña se colocó en medio del salón de entrenamiento y pasó a retirarse rápidamente los pesos de las piernas y las muñecas, al hacerlo sintió como si por primera vez en mucho tiempo pudiera volver a ser libre.

—¡Kage bunjin no jutsu! —En el cuarto aparecieron tres Hinatas idénticas que giraron a ver a su padre tratando de no sentir temor, pero él no pareció muy impresionado. Hinata hizo que ella y sus clones lanzaran shurikens, kunais e incluso que tuvieran un enfrentamiento improvisado, pero Hiashi seguía sin aprobar nada. Le mostró patadas, golpes, caminó sobre la pared, se puso de cabeza fijándose al techo, le demostró cuanto había crecido el rango de su Byakugan… nada. Desconsolada utilizó su última carta.

Suiton Suidan No Jutsu. —Un enorme chorro de agua salió por su boca con tal fuerza que Hinata tuvo que modularlo para que no rompiera la puerta, pero la única reacción de su padre fue dar un paso atrás para no mojarse—. E-eso… —Bajó la cabeza, se sentía ridícula—. E-eso es todo…

—Hinata. —La voz de su padre, fuerte y gruesa, le hizo dar un respingo como en los viejos tiempos—. ¿Sabes por qué somos reconocidos los Hyuuga, verdad?

—Po-por el Byakugan Ottou-san. —A su padre no le gustaba que tartamudeara, pero estaba haciendo verdaderos esfuerzos por respirar adecuadamente.

—¿Alguna vez has visto a un Hyuuga usar alguna técnica que no tenga que ver con el Byakugan?

—N-no… —No se lo había cuestionado anteriormente, pero sí que había notado que ningún miembro del clan usaba técnicas que no tuvieran relación con el Byakugan.

—¿Sabes por qué? —Hinata no contestó, el peso de ser una tonta y una molestia empezaba a quemarle de tal modo que el rostro le estaba enrojeciendo sin control—. Es porque bien usado el Byakugan es superior a cualquier simple jutsu de elementos.

—¡Lo-lo siento! —Las orejas le estaban ardiendo y sentía los ojos empañados.

—Esto también es culpa de tu instructor, un Uchiha no puede tener idea alguna del Byakugan y sus reglas. —Era cierto, pero aun así Hinata se sentía en falta porque le reprocharan a su instructor algo que solo era culpa de ella.

—U-Uchiha-san… —Las palabras salieron antes de que pudiera detenerlas—. Ha-ha sido un buen instructor Ottou-san, yo-yo soy…

—Sé perfectamente cuáles son tus capacidades. —Su padre la cortó en seco y ella se retrajo en sí misma—. Y sé perfectamente bien el alcance de Uchiha Itachi. En guardia. —Hacía dos años que no combatía contra su padre, hacía dos años que no terminaba tendida en el piso con el cuerpo hecho un trapo intentando por lo menos respirar, hacía dos años que aquel dolor en el pecho no la había atormentado.

Soy Hinata Hyuuga.

Y eso nunca cambiaría, no importaba que tan lejos se fuera ni cuanto entrenara. Un fracaso siempre sería un fracaso.

.

.

..

.

Hinata despertó en su habitación, por un momento no supo dónde estaba y tuvo que parpadear para poder acostumbrarse a la falta de luz. Cierto, combinado con la fatiga, la falta de comida y el esfuerzo que había hecho hacía poco Hinata había dado un enfrentamiento bastante patético a su padre, seguramente se había desmayado.

—Uh… —No sintió ganas de llorar, no obstante, ya se estaba esperando que algo así sucediera a su regreso. Naruto había sido amable y considerado alentándola, pero esa era la realidad.

—¿Hinata-neesan? —Una vocecita le hizo girarse y se encontró con sorpresa que Hanabi se escondía bajo sus cobijas.

—¿Hanabi-chan?

—¡Te estaba esperando! —Su hermana le saltó encima en un doloroso abrazo de oso—. Quería verte antes, pero primero te han bañado, ¡yo te lave el cabello!

—Gracias. —Hinata observó con tristeza el cabello que apenas le estaba rozando los hombros, tendría que cortarlo de nuevo, no era digna.

—¡Ottou-san dijo que podíamos dejarlo así! —Hanabi dio brincos emocionados sobre una almohada.

—¿Eh? —Hinata dio un respingo—. Pe-pero perdí.

—Sí. —Hanabi frunció el ceño—. Fue muy raro, pero dijo que estaba bien para ti tener el cabello así.

—¿En serio? —No entendía aquella decisión por parte de su padre.

—Neji-niisan se ha enojado. —Hanabi abrazó la almohada con piernas y brazos como a un enorme mono de peluche y se dejó caer de lado—. Neji-niisan me da miedo.

—¿Por qué? —Hinata se asustó, no le importaba que Neji la molestara a ella, pero no soportaría que lastimara a Hanabi.

—Bueno, —Hanabi parpadeó—, desde que te fuiste él siempre está entrenando y puede hacer cosas que nadie le ha enseñado, todos dicen que es un genio, pero sus ojos son muy extraños, me dan miedo.

—Hum… —Hinata en realidad no tenía mucho que decir acerca de Neji, era poco probable que algún día ambos se entendieran.

—Oye. —Hanabi se le acurrucó contra un hombro, Hinata sintió un sentimiento cálido abrigarla ante el roce de su hermana—. Bienvenida a casa.

—Estoy de vuelta.

0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o

Itachi tuvo tres días bastante atareados pasando los informes de su misión. Primero el Hokage, no solo tuvo que realizar perfiles psicológicos y físicos de sus tres alumnos si no que él también pasó por el tormento del autoanálisis y la nueva adquisición de habilidades. El Hokage se demostró bastante satisfecho de su desempeño, aunque Itachi notó que Danzo le lanzaba miradas envenenadas, no podía hacer gran cosa para evitar su animadversión.

La segunda persona a la que entregó informes fue a su padre. Fugaku Uchiha lo escuchó todo con un rostro de piedra y los brazos cruzados al frente, como si no le impresionara gran cosa. Sin embargo Itachi notó que se mostraba atento y de vez en cuando sonreía orgulloso cuando el asunto versaba sobre las dotes de liderazgo de Sasuke o sus logros personales.

Fuera de un par de cosas acerca de Naruto lo demás no pareció interesarle mucho y lo único que pronunció acerca de Hinata fue:

—¿No te dio problemas?, ¿te obedece ciegamente? —Itachi contestó que sí y que no estaba seguro. Para su sorpresa su padre no le reprochó el hecho de que no hubiese conseguido la fidelidad absoluta de la niña. De hecho le pareció que se perdía en algún recuerdo para después palmearle la espalda.

—¿Así que ahora puedes manejar tres elementos?, ¡ese es mi hijo! —Luego todo se había ido en intrigas políticas y si Itachi no había acabado escuchando por treceava vez la grandeza de los Uchiha había sido solamente por una razón concreta.

Se acercaba su cumpleaños.

En toda su vida Itachi jamás había celebrado un cumpleaños de la manera en que lo hacía el resto de la gente, de hecho Itachi se había pasado ocho de sus catorce cumpleaños anteriores en una misión o bajo peligro de guerra. Para él nunca habían existido las tartas, los regalos y las reuniones con amigos y por alguna razón Mikoto Uchiha estaba dispuesta a lograr que su cumpleaños número quince fuera un gran evento.

—Entiende Itachi, si hubieras sido niña sería uno de los momentos más felices de tu vida. —Pero no era una niña, era un ANBU en misión encubierto. Para empezar ni siquiera tenía amigos y aquello solo había más deprimente una celebración en dónde todos los presentes lo mirarían para curiosear o ganar puntos con su padre. Para su desgracia Fugaku era de la idea de que debía aprender a relacionarse más y aunque era un argumento bastante decente para el futuro heredero Uchiha, Itachi ya se había hecho a la idea hace mucho tiempo que él no era la clase de persona que pudiera socializar con facilidad.

—Itachi-sensei. —Naruto lo jaloneó de un brazo—. ¿Va a invitarme a su fiesta? —Si media aldea iba a ser invitada Itachi no veía por qué negarle la entrada a su pupilo.

—Por supuesto Naruto-kun.

—¡Vamos a comer hasta reventar! —Sasuke apretó ambos puños sonriendo con altanería.

—¿También va a venir Hinata-chan, verdad? —Naruto preguntó entusiasmado.

—Sí. —Si la invitaba formalmente Hiashi la dejaría ir y realmente quería ver cómo le iba a su pupila después de dejarla nuevamente con su familia.

—¡Nosotros iremos por ella! —Naruto y Sasuke hablaron al tiempo cuadrándose a manera militar, Itachi les sonrió y ellos lo observaron arrobados.

—Eso sería de gran ayuda.

—¿Oíste eso?

—¡Seremos de gran ayuda! —Aquellos niños eran la única nota agradable en su cumpleaños que, desde su punto de vista, solo era una reunión política a gran escala.

Para el viernes Mikoto había gastado todas las vacaciones de él y de los niños haciendo que limpiaran el patio, la casa, los baños, los vidrios… seguramente su madre tenía técnicas espartanas de entrenamiento porque nadie se quejaba y acababan tan molidos que solo podían dejarse caer en sus respectivas camas. Itachi le había prometido a Naruto que cuando todo eso acabara irían a limpiar su departamento, pero a cómo iban las cosas Naruto se quedaría a vivir en la villa Uchiha por tiempo indefinido.

—Buenas noches Naruto.

—Buenas noches Sasuke. —Los dos niños se despidieron adormilados, cada quien en su respectivo futon. Itachi les apagó la luz y cerró la puerta corrediza, luego procedió a dormirse también.

Cerca de las tres de la mañana Itachi abrió los ojos, fijó la mirada en el techo, soltó un suspiro y se levantó. Sin siquiera mirarse en el espejo se ató el cabello en una coleta baja, se colocó las sandalias ninja y salió de su habitación. Era una costumbre suya dormirse en ropa shinobi —situación que lo había salvado más de una vez en no perder tiempo como miembro ANBU— y aunque su vestimenta era bastante sencilla sabía que no necesitaba mucho equipamiento en esa ocasión. La luna era bastante brillante así que Itachi no tuvo problemas en internarse en las áreas de entrenamiento y terminar en la Roca del Muerto. La corriente era tan fuerte que tuvo que hacer un esfuerzo constante para caminar sin tropiezos hasta sentarse en la roca más alta, ahí donde en el pasado Naruto y Sasuke habían estado a punto de perder a un miembro de su equipo.

—Bienvenido. —Lo sintió en las hojas danzando en el aire y en aquella luz parecida a la electricidad que se desprendía en la brisa cuando usaba el jutsu de cuerpo parpadeante.

—Estoy de vuelta. —La espalda de Shisui se pegó contra la suya y por más de cinco minutos los dos se quedaron ahí, sin decir nada, espalda contra espalda. Al final Shisui fue el primero en romper el silencio.

—Veo que terminaste el Camino de la Serpiente sin problemas.

—Sí.

—Te ha crecido el cabello.

—Sí.

—Deberías cortártelo un poco, dentro de nada lo tendrás más largo que todas las chicas del clan.

—¿Has terminado tu misión? —Shisui suspiró, Itachi sintió sus huesos moverse tras su espalda, como si hubiera adelgazado.

—De alguna manera. Pero al final vine porque es tu cumpleaños.

—Mentiroso. —Shisui se río, de esa manera libre y fresca que siempre había tenido para reír y por un instante Itachi sintió que todo alrededor volvía a ser calma, que la vida le sonreía y sus metas estaban al alcance de su mano.

—Es en serio. —Shisui se puso de pie y colocó ambas manos en sus caderas—. También quería ver a ese equipo tan mono que tienes.

—Equipo Cuervo. —Sin ser consciente Itachi frunció un poco el ceño—. Y no los estoy entrenando para ser monos.

—Oh sí, Team Raven. —Shisui sonrió burlón—. ¿Nueve años?, seguro son una monada. Me pregunto cómo lograste que sobrevivieran al Camino de la Serpiente.

—Lo hicieron bien. —Itachi observó a su primo con fijeza, normalmente Shisui solía burlarse de él, pero dado lo importante que era aquel equipo para los dos le resultaba un tanto incomprensible semejante comportamiento.

—Sí, —Shisui sonrió, pero había algo de tristeza en la manera en que se curvaban sus labios—, contigo al frente no podía ser de otra manera. ¿Te parece si me dejas colarme en tu futón?, estoy fundido.

—No. —Itachi frunció el ceño y Shisui dejó escapar una carcajada escandalosa que era un fiel reflejo de los días pasados.

—Siempre me rechazas, pero nunca lo habías hecho con tanto ímpetu, ¿es que en lo que no he estado alguna chica ha robado tu corazón?

—No. —Itachi mostró un semblante tan sereno que era poco menos que imposible burlarse de él—. No tendría inconveniente en que durmieras conmigo, pero te mueves mucho, pateas y siempre me quitas las cobijas.

—Eres un rencoroso, ¡anda!, por los viejos tiempos. —Shisui se le colgó de los hombros y regresaron a su casa sin decir nada más que valiera la pena. Su primo divago un poco acerca de lugares que no conocía, comida que nunca había probado y aventuras tontas que hacían sonreír de vez en cuando a Itachi. Al final (y como Itachi se imaginaba) su primo se metió en su futón y menos de media hora después ya lo había pateado con fuerza haciendo las sabanas una bola contra su ombligo, ¡si al menos las usara para cubrirse!

—No cambias, ¿cierto? —Pero entre sueños Shisui negó.

0o0o0o0o0o0o0o0o

Itachi despertó con Shisui abrazando una almohada a un lado y murmurando cosas que tenían que ver con tofu. Se levantó, se dio un baño y acudió a almorzar.

—¡Feliz cumpleaños Nii-san!

—¡Feliz cumpleaños Itachi-sensei! —Sasuke y Naruto ya lo esperaban e Itachi tuvo la consideración de fingir que lo habían sorprendido con las serpentinas.

—Buenos días. —Puso una mano sobre la cabeza de cada niño y tanto su hermano como su pupilo lo observaron con adoración.

—Sale un almuerzo especial para mi hijo mayor. —Mikoto le colocó enfrente un plato con bastantes verduras con diferentes formas de animalito. Todo un detalle que no hubiera intentado colar por ahí un bistec.

—Gracias. —Se sentó a comer y luego de unos cuantos tragos pareció recordar anunciar que su primo dormía la mona en su habitación—. Por cierto, Shisui está de vuelta.

—¡¿Shisui?! —Su madre soltó la cuchara que cayó al piso con un sonido sordo y Sasuke dio un grito de felicidad.

—¿Shisui-Niisan?, ¡vamos a despertarlo Naruto! —Sin saber de qué iba la cosa el rubio siguió a Sasuke tan emocionado como si le hubieran dicho que iban a atrapar a Santa Claus.

—¡Eh! —A lo lejos escuchó los lamentos de su primo—. ¿Qué están haciendo?, bájense de encima.

—No pudo haber vuelto en mejor momento. —Su madre soltó un suspiro soñador—. Ya no estarás tan huraño en tu fiesta de cumpleaños. —Era sincera. Itachi terminó de comer e inclinó la cabeza en señal de agradecimiento.

—¿Dónde está Otto-san?

—Fue por un cargamento de cerveza. —Mikoto puso una mano sobre su mejilla—. Creo que cuando acabe esto algunos van a terminar en el hospital. —Itachi no lo dudaba, pero por lo menos su mañana transcurrió normal, Shisui declaró que tenía que entregar su informe al Hokage y se fue, los niños se pasaron tanto tiempo inflando globos que les quedaron adoloridas las mejillas y cerca de las cuatro de la tarde todos volvieron a bañarse para pasar a ponerse ropas ceremoniales. Itachi decidió prestarle a Naruto el único hakama que tenía sin el sello de los Uchiha, le iba bastante grande porque Itachi lo había usado a los once años para una misión de encubierto, pero eso era mejor que dejar que Naruto estuviera en una fiesta tan importante con ropa remendada y vieja.

—Ven Naruto-kun. —Tuvo que acomodarle la hakama dentro de los pantalones (donados por Sasuke) y doblarle las mangas unas cinco veces para que no le arrastraran. Naruto observó todo el proceso con franca curiosidad, ojos azules muy abiertos que de vez en cuando parpadeaban cuando Itachi se inclinaba para hacerle algún acomodo a su vestuario.

—Nunca me había puesto algo tan bonito. —Al final declaró con honestidad y observó a Itachi fijo a los ojos, por alguna razón Itachi sintió vergüenza, el hijo de Minato Namikaze no tenía ninguna necesidad de ir por ahí como un mendigo, si su padre pudiera verlo repudiaría a la aldea por la cual había dado la vida.

—Cuando todo esto acabe vamos a comprarte ropa de tu medida Naruto-kun. —Naruto asintió y luego echó a correr al lado de Sasuke, aunque no era precisamente bueno sobre las getas.

—¿Ya podemos ir por Hinata-chan? —Itachi se los permitió y los dos niños salieron pitando, daban una bonita estampa, jóvenes y llenos de vitalidad corriendo con ropa ceremonial como los niños que eran.

Cerca de las cinco de la tarde los invitados empezaron a llegar e Itachi tuvo que aguantar media hora de los peores chistes de la policía de Konoha (que los subordinados de su padre cuando tomaban lo hacían en serio), algunos jefes de clan también empezaron a presentarse e Itachi se encontró hablando de estructura social, misiones y guerra, temas donde tenía mucho conocimiento y no le resultaba difícil desenvolverse.

—Itachi, ¿ya has saludado a tus primas? —Su madre había estado constantemente presentándole chicas, Itachi no sabía si su madre era consciente de su incapacidad para mantener una conversación con una mujer de su edad. Aunque la mayoría de las jóvenes eran simpáticas y lo observaban con sonrojos o anhelo Itachi no sabía hacer otra cosa que sonreírles.

—¿Cómo se encuentra?, gracias por acudir a mi celebración. —Semejante tono educado dejaba a las muchachas aturulladas y ellas mismas se despedían para no cometer el error de decir alguna tontería en su presencia. Era una cosa triste de observar a ser sincero.

—¿Cómo te va? —Sintió el brazo de Shisui rodearle los hombros y algo en él volvió a respirar—. Parece que no eres el alma de la fiesta. —Su primo llevaba puesto su traje ceremonial y el cabello levantado con gel. Itachi era un hombre, pero sabía apreciar su atractivo y parecía que todas las muchachas alrededor eran de la misma idea.

—Mi madre sabe que no soy muy sociable, pero parece que Ottou-san está aprovechando la oportunidad.

—Sí. —Shisui giró la mirada a donde su tío hablaba seriamente con otros destacados miembros Uchiha—. Eso parece. —Sus ojos se oscurecieron un poco, o quizás solo había sido efecto del sol, Itachi no estaba seguro—. ¿Y dónde está tu Team Raven? —Shisui le palmeó la espalda—. Quiero ver a tus cuervitos.

—No son mis cuervitos. —De pronto se sintió como una madre gallina protegiendo a sus polluelos y tal pensamiento lo hizo sentir tonto. Shisui era el único que podía conseguir esa clase de reacción en él—. Los vi cerca de los jugos hace algunos minutos.

—Deben estar en el patio trasero, vamos. —Itachi no tenía una perspectiva de diversión más atractiva así que siguió a su primo quien iba dejando sonrisitas y cuchicheos a su paso.

Shisui-san está de vuelta.

¡Que guapo!

¿Quién te gusta más Shisui-san o Itachi-san? —A veces tener el oído tan desarrollado era una molestia.

—¡Oh! —Shisui interrumpió el curso de sus pensamientos—. Los he encontrado. —Los tres niños estaban sentados sobre una banca balanceando las piernas en el aire, en medio de ellos Naruto les enseñaba un escarabajo que los tres veían con mucha atención—. ¡Cuervitos! —Los niños alzaron la mirada y al ver a Itachi bajaron de la banca de un salto, como si tuvieran que mostrarse firmes ante él.

—No… —Itachi negó con la mano para darles a entender que no estaba ahí como su capitán, pero los niños siguieron en fila viéndolos con atención.

—Naruto, Sasuke y tú debes ser Hyuuga Hinata, ¿cierto? —Shisui se inclinó ante ella de tal manera que su nariz casi rozaba la suya, Itachi lo observó intranquilo, Hinata era una niña delicada que se avergonzaba ante la menor provocación y no quería intimidarla en un día como aquel, ya bastante mal se lo hacía pasar en las misiones.

—Shisui…

—¿Sabes quién soy yo? —Shisui colocó ambas manos en su cadera, Hinata le sostuvo la mirada, con aquellos ojos color perla que refulgían con el sol.

—Shisui Uchiha. —Aunque su voz fue delicada no tartamudeo. Shisui se incorporó y la observó como si la estuviera sopesando, finalmente se río—. Sí que eres una monada. —Itachi frunció el ceño, Hinata era una niña y los hombres no debían ir por ahí diciéndoles a las señoritas que eran una monada. La pequeña Hyuuga parpadeó y luego se sonrojó por entero volteando de un lado a otro como preguntándose la manera de escapar de ahí.

—No escuche a Shisui Hinata-dono. —Itachi dio un paso al frente con los brazos en jarra—. Es un bromista nato. —La niña bajó la mirada al suelo, se veía bastante triste. Itachi simplemente era incapaz de entenderse con ella.

—¡¿Eh?! —Shisui hizo grandes aspavientos—. ¡Lo decía muy en serio! —Luego se puso en cuclillas y palmeó a Naruto y a Sasuke en los hombros—. Escúchenme bien cuervitos hay una mesa con un pastel que Mikoto-san ha preparado para éste día y es su misión robar, ¡extraer! Un trozo y traerlo aquí, ¿entendieron? —Hinata alzó la mirada para verlo y Shisui le guiñó un ojo—. Les doy quince minutos y nadie puede verlos, si lo logran voy a enseñarles algo muy guay.

—¿Qué tan guay? —Naruto apretó ambos puños.

—Mucho muy guay.

—¿De verdad? —Sasuke saltó alborozado.

—Sí. —Con los nudillos le levantó la barbilla a Hinata—. Pero lo tienen que hacer los tres juntos, trabajo en equipo.

—¡Sí! —Los tres niños asintieron con fuerza y se alejaron corriendo, Shisui los vio irse con una sonrisa en los labios.

—Son lindos tus cuervitos.

—Ooka-san va a molestarse cuando vea el pastel sin un pedazo.

—Sí, quería subirles la moral. —Shisui se pasó ambas manos tras la nuca—. ¿Podrías decirme por qué te desilusiona tanto esa niña?

—¿Hinata-dono? —Sorprendido Itachi parpadeó—. De ninguna manera, Hinata-dono es una kunoichi muy capaz, le falta algo de autoestima y determinación pero…

—No debiste decirle que no era bonita. —Shisui soltó un suspiro—. Eso me dolió hasta a mí.

—Yo no… —Itachi se detuvo en seco.

Sí que eres una monada.

No escuché a Shisui Hinata-dono. Es un bromista nato. —Al decirle a Hinata que Shisui era un bromista daba por entendido que se estaba burlando al decirle que era una monada, que en realidad no era bonita.

—Creo que era la primera vez que alguien le hacía un cumplido por el estilo. —Shisui miró al cielo—. Nunca había visto una reacción más candorosa. —Ahora que lo pensaba con una familia como la suya era muy poco probable que alguna vez le hubieran hecho un cumplido a su belleza, pero Hinata realmente era una niña bonita, con aquellos rasgos faciales tan finos, los ojos de los Hyuuga y aquel cabello oscuro que le enmarcaba el rostro como a una muñeca, era simplemente increíble que nadie se lo hubiera dicho antes.

—Soy su capitán, no puedo hacerle ese tipo de comentarios. —Itachi frunció el ceño.

—Dejando de lado si es una monada o no. —Shisui lo miró de reojo—. Ella te decepciona. —Itachi lo miró fijamente, pero Shisui le sostuvo la mirada.

—¿Por qué lo crees?

—Cuando ella inclinó la cabeza con ese aire tan triste la has visto de una manera muy extraña, tus ojos tomaron un tinte gris.

—Ella no… —Pero era cierto que cada que Hinata y él habían cruzado miradas ella había hecho algo que la hacía retroceder en su aprendizaje. El ejemplo más claro había sido ese día cuando, a pesar de ser completamente capaz de caminar sobre el agua, se había hundido en el río.

—Ella es una Hyuuga y aún sin el Byakugan puede leerte. —Shisui suspiró—. ¿Cómo te sentirías si cada que tu capitán te observa parece sentir desilusión? —Si aquello fuera cierto, si —sin ser consciente— había estado observando a Hinata de esa manera, eso explicaría muchas cosas—. Oh, ahí vienen tus cuervitos, sí que son rápidos. —Los tres niños venían de regreso, Hinata en medio con la rebanada de pastel en las manos y Naruto y Sasuke flanqueándole y mirando alrededor en busca de posibles enemigos. Por primera vez en aquel día Itachi la observó con atención. Hinata vestía un kimono tradicional de su clan, blanco bordado con hilo de plata, hacía un impresionante contraste con sus ojos que en aquel momento estaban fijos en el camino, como esperando no caerse y echar así a perder la misión. Llevaba getas como Sasuke y Naruto, pero a diferencia de ellos caminaba con la elegancia del que ha pasado horas perfeccionando su etiqueta. Todo en ella gritaba que era una niña noble, la princesa heredera del clan Hyuuga y él se había atrevido a desaprobarla sin palabras.

Que arrogante.

Si Hinata no era capaz de sacar su verdadero potencial era porque ni una sola vez habían confiado en ella. Por más que hiciera memoria Itachi no recordaba haberle dirigido algún elogio personal, ni siquiera le había hablado en solitario, por muy mínima que fuera la causa.

—¡Ey!, lo han hecho bien. —Shisui se sentó en la banca, Naruto, confianzudo como lo era, se sentó a su lado meneando los pies en el aire, Sasuke se lo pensó pero al final se sentó del otro lado.

—¿Qué es eso tan guay que nos ibas a enseñar?

—Primero mi premio. —Hinata le extendió el pastel, tenía las mejillas sonrojadas, pero observó a Shisui a la cara cuando le ofreció la rebanada, Shisui tomó el pastel con naturalidad y empezó a comerlo enfrente de los niños sin ningún sentimiento de culpa, pero ninguno de los tres se lo reprocho, de hecho lo veían con gran arrebato, como si el hecho de que un adulto comiera pastel frente a tres niños no fuera un insulto.

—¿Y entonces? —Naruto se le colgó del brazo—. ¿Qué es eso tan guay?

—Mmm. —Shisui se chupó los dedos—. La legendaria técnica que siempre los tendrá unidos como equipo.

—¡¿Cuál?! —Sasuke lo zamarreó del otro lado.

—La técnica con la cual zanjaran todos los problemas. —Shisui asintió con la cabeza—. Ha pasado de generación en generación en todos los grupos shinobis. —Hinata abrió ligeramente la boca demostrando en su estado más puro toda su ingenuidad.

—¿Qué es, qué es? —Naruto estaba a punto de un ataque.

—¡El legendario piedra, papel o tijeras! —Itachi estuvo tentado de rodar los ojos, pero para su desconcierto los niños siguieron saltando.

—¿Cómo se hace?

—¿Es un jutsu?

—Es una técnica para decidir quién gana o quien pierde en una decisión, por ejemplo, quiero que uno de ustedes vaya con Fugaku-san y le diga que he regresado y que se me ha olvidado presentarme con él. —Los tres niños palidecieron—. Para saber quién va a ir vamos a decidirlo con piedra, papel o tijeras. —Fue enseñándoles los movimientos y ellos lo siguieron atentos—. ¿Entendieron? —Pongan el signo que quieran, ¿listos?, ¡piedra, papel o tijeras! —Hinata puso papel, Naruto piedra y Sasuke tijeras, los niños se vieron confusos.

—¿Quién ganó?

—Nadie, fue un empate, van a tener que ir los tres porque los tres perdieron.

—¡¿Eh?! —Sasuke y Naruto empezaron a quejarse ruidosamente, pero Itachi notó que Hinata veía su mano y luego a Shisui, con curiosidad, luego algo en ella pareció comprender y sonrío. Si Shisui hubiera sido el líder de aquel equipo Naruto no se sentiría desplazado, Sasuke habría superado su complejo de hermano y Hinata sería una niña alegre. El peso de su incapacidad le cayó encima como un balde de agua fría.

—¡Yo digo que los tres ganamos! —Inmune a todo razonamiento Naruto saltó con bríos—. ¡Ve tú Shisui-Nichan! —A Sasuke pareció gustarle el nuevo mote porque se unió ruidosamente.

—¡Sí Shisui-Niichan, ve tú!

—¡No! —Shisui se encogió contra la banca—. Fugaku-Ojisan me da miedo.

—¡Ve!

—¡Sé hombre!

—De acuerdo. —Shisui se levantó y cogió a un niño debajo de cada brazo—. Pero ustedes se vienen conmigo.

—¡Nooo! —Pero sus suplicas no fueron escuchadas. Hinata se quedó viéndolos y tuvo que taparse la boca con ambas manos para ocultar una risita, pero apenas habían pasado unos segundos cuando pareció recordar que Itachi estaba aún con ella, lo observó con susto y luego miró a un lado como pensando que decir para irse de ahí lo más rápido posible.

—Hinata-dono. —Itachi caminó hasta la banca consciente de que Shisui le había creado una apertura—. Gracias por venir a mi cumpleaños, creo que no se lo había agradecido.

—Hum… —La niña entrecruzó los dedos nerviosa, pero luego alzó tímidamente la mirada—. Gracias a usted por invitarme. —Era una respuesta bastante formal, propia de un Hyuuga aunque tuviera nueve años.

—Hoy su atuendo es muy bonito. —No podía decirle directamente que ella era bonita, aunque fuera una niña, tenía la impresión de que la asustaría si hacía algo así.

—Me lo ha dado Koh-san. —La niña sonrió tímidamente, vagamente Itachi recordó a un miembro del clan Hyuuga, un hombre un poco mayor que él de rostro amable—. Di-dijo que era de mi madre a mi edad.

—Es muy bonito. —Hinata no pareció dispuesta a decir algo más y ya bastante había hablado con él tomando en cuenta sus conversaciones pasadas, aun así Itachi intentó poner más de su parte—. Koh-san debe ser alguien amable.

—Hum… —La niña se removió—. Él era mi guardián antes, pero ahora será Neji-niisan. Yo pensaba que… pensaba que a él no le importaba pe-pero… —Hinata apretó la tela del kimono—. Koh-san dijo… dijo que yo era preciada. —No parecía creer aquello del todo así que levantó la vista esperando ver alguna reacción de Itachi que desmintiera el pensamiento de que ella fuera querida o útil.

—Por supuesto que usted es preciada. —Por la cara de asombro de la niña bien pudo haberle dicho que le enseñaría a volar—. Éste equipo no podría seguir adelante sin usted.

—¿De… de verdad? —¿Cómo había sido capaz de hacer sentir inferior a aquellos ojos tan puros?, ¿cómo pudo no haberse dado cuenta de la mirada que le daba?

—De verdad. —Si hubiera sido Naruto o Sasuke lo hubiera abrazado, pero aunque ese día cumpliera quince años aun le faltaba un largo trecho para ser capaz de tratar a una mujer, así que le sujetó una mano y le dio un apretoncito, por primera vez desde que se habían vuelto un equipo Hinata le devolvió un rayo de esperanza. Ella le sonrío.

.

.

.

.

.

Notas de Okashira Janet: Acabo de terminar mi servicio social, mi hermana va a casarse y preparamos la casa para la llegada en masa de la familia, ¿pueden entender mi estrés? No tengo idea de cómo logre sacar este capítulo con todos los asuntos que se me venían, pero Olé, lo logramos.

Hace algún tiempo alguien comentó que Hinata no era buena leyendo las expresiones y los sentimientos, pero es al contrario, Hinata es tan extremadamente buena que pudo leer a Itachi Uchiha, un ANBU. Cuando ella creía que Itachi la veía con desilusión, pues sí, Itachi que es un genio no podía comprender que ella fallara cuando era capaz de llevar a cabo la tarea, acostumbrado a que no pudieran leer sus expresiones Itachi no se percató que Hinata podía notar su verdadero sentir. En fin, creo que la relación entre esos dos va avanzando y Shisui está de vuelta, ¡Uchihas para todos!

Agradezco a:

Helenlizz

Simazame

Ana

Wichipown

Azalea

Icemagic132

Moonyandloony

Hyuuga meiko chan

Flor- VIB412

Sashar12

Wendyl0327

Miirellinu

Gaby L

Kds

Invader Zam

Citlali uchiha

Yuki Jonico

Carolina15234

LilithUchiha

EthereldCrow

La tierna Hinata-Chan

Jenni4364

0White Rose0

Ruka Jimotoraku

Elena

Karynnn

FlorItachiUchiha

Bellamita uchiha

Carito Uchiha

Lalala

Avis

NANA-chan53

Violetamonster

Paprika6

Sakuralovely

Kandiliz25

Komorebi-chama

Anacar

Momordisquitos

Eternal Dei

Funimis

Angel maria 15

Diana chan-chan

HoshiNoTsuya

Danisanchez. Uchiha18

Wen vallejos

Letyk s

Diana Marcela Akemi

Ro0w'z

La Otaku SasuHina

Ita-sasu hina-na

Moonstonice31585

Kaitlynleonant13

Myriam

BeRivera

Thalia fuentes

Clara

Andy hina

KattytoNebel

Rukia36

Janis O x

Más de 60 reviews, eso no me pasaba desde Debe ser Invierno de verdad que son l s mejores.

Para los que me pidieron el twitter mi nombre de usuario es JanetGaspar90 por si quieren que nos sigamos (nada más mándenme un mensajito diciendo que me siguen de aquí para seguirlos de vuelta).

Y en cuanto a las actualizaciones más o menos voy diciendo que estoy escribiendo o cuanto llevo de un capítulo en mi Facebook que pueden encontrar como Janet Gaspar. Pero les soy sincera, no vamos a tener actualizaciones semanales por un tiempo.

Un beso y nuevamente gracias por leer.

05 de Agosto del 2016