EQUIPO CUERVO

Capítulo 9: ¡Grazna, croa, aúlla! I

Por Okashira Janet

Neji se levantó a las 5 de la mañana, como todos los días, y corrió a buena velocidad por los campos de entrenamiento Hyuuga, aún estaba oscuro así que mantuvo el Byakugan activado para ver en la oscuridad, por su frente corrieron perlas de sudor que humedecieron rápidamente su ropa. Después de una hora se detuvo, intentó tranquilizar su mente e iniciar su rutina de ejercicios.

Calmo, lento, paciente.

Como una serpiente que espera su momento para atacar Neji intentó que los sentimientos que burbujeaban en su interior volvieran dentro de él, ahí donde no eran un incordio para su entrenamiento diario, pero no pudo.

Los puños se le pusieron rojos de tanto apretarlos. A los diez años Neji era el niño más solitario de todo el clan Hyuuga, sin padre, sin madre, perteneciendo a la rama secundaria… era solo un huérfano incomodo el cual no tenía sitio en ningún lado, su única misión en el mundo era proteger a Hinata-sama y dar su vida por ella como lo había hecho su padre. Era su única función, no importaba cuanto entrenara, no importaba que en la Academia lo trataran como a un genio, no importaba que los mismos miembros del clan hablaran de su grandeza, su destino estaba unido a los inseguros pasos de una niña, el sello en su frente lo demostraba.

Neji aún enfurecía al recordar que en algún momento de su vida proteger aquella muñeca de mejillas rojas le había parecido un honorable deber, cuando era pequeño le parecía que cuidar de una princesa era propio de un caballero, de un hombre de honor del que escribirían canciones y leyendas. ¡Que necio!, una princesa mimada que no podía protegerse por sí misma solo causaba muertes sin sentido, la muerte de su padre ni siquiera se comentaba, como si no hubiera sucedido. Un evento negro en la historia del clan que todos se esforzaban por olvidar.

Quería odiarla, por quitarle todo, pero odiar a alguien tan débil como Hinata era una pasión que su ínfima existencia no alcanzaba a rellenar, Hinata si acaso despertaba un frío desprecio por su parte. Siendo muy niño se había prometido que no moriría por ella, no sería un perro que pudiera pisotear, el destino estaba escrito y enunciaba que sería su guardián, estaba bien, lo aceptaba, pero entonces se esforzaría por ser un genio, una existencia de esas que solo aparecen una vez en cien, ¡en mil años!, su fuerza humillaría para siempre a la heredera y al clan y cada vez que ella intentara mirarlo en menos tendría que aceptar que era más fuerte que ella, que podía matarla si quería y ella ni siquiera tendría tiempo de activar el sello del pájaro enjaulado.

Para Neji saber que el resto del clan segregaba a Hinata tanto como a él había sido siempre una constante, a él no lo trataban por respeto, por temor, pero a Hinata solo la envolvía el aura de la decepción.

Equipo Cuervo

Y entonces el mundo cambio, ella, la pequeña, la inútil, la que se suponía que moriría en cualquier instante si él no estaba a su lado para protegerla, su prima de mejillas rojas y lágrimas prontas había sida retirada de su lado para ser entrenada por el mismo Uchiha Itachi en persona, de pronto le dijeron a Neji que si Hinata moría ya no era su problema, mientras estuviera con aquel equipo Hinata ya no sería su responsabilidad.

Neji era inteligente y sabía escuchar, pronto descubrió que la mayoría de los Hyuuga encontraban poco probable que Hinata sobreviviera, hacían planes como Hanabi como la siguiente heredera. Neji no le había prestado atención antes a su prima menor así que se pasó un día entero viéndola entrenar. Era una niña fuerte de mirada decidida y movimientos rápidos, una niña que no era una decepción, una niña de fuego en la sangre. Decididamente era una mejor heredera, pero a Neji no le importaba demasiado el cambio, no encontraba ningún sentimiento por Hanabi Hyuuga, ni bueno ni malo.

Después de diez días escuchó que Hinata había sobrevivido a su primera misión bajo el mando de Uchiha Itachi, la niña había acabado en el hospital, pero ya algunos miembros del clan sonaban asombrados de que alguien como ella hubiera pasado una prueba de la leyenda Uchiha. Neji se coló en el hospital, aún no sabía por qué, la había observado desde la ventana, su rostro pálido y su respiración agitada, seguía siendo aquella criatura débil que en cualquier momento se podía romper, la misma que él podía aplastar sin que pudiera defenderse.

Tiempo después Hinata se marchó de nuevo, en esta ocasión con un nuevo entrenamiento. Un día Neji almorzaba en el comedor y descubrió que hacía mucho tiempo que nadie se cruzaba con él, usualmente atormentaba a Hinata por las mañanas, pero desde que ella se había marchado Neji comía solo, en silencio. No le fue difícil descubrir dónde entrenaba, lo que le costó fue esperar a que Itachi Uchiha se fuera, una vez sin aquel letal vigilante Neji espío al pequeño grupo desde los árboles, los vio correr por el agua y por un momento, por un traidor instante sus labios se entreabrieron al notar la manera en que su prima caminaba sobre el agua, como si danzara, con resplandores plateados bailando a su alrededor, casi como un hada.

Se marchó furioso y humillado.

Por días intentó una y otra vez pararse en el agua, pero solo terminaba bañado de arriba abajo en las fuentes del clan. No tenía a nadie a quien preguntarle así que investigó en la biblioteca, descubrió que normalmente el entrenamiento iniciaba trepando árboles, en un día, con bastantes caídas y una herida enorme en la frente Neji logró llegar hasta la copa de un árbol, estaba cansado, le ardían las piernas y tenía ojeras, pero lo había logrado.

Aprender a caminar sobre el agua ya no fue tan difícil, dentro de una semana Neji ya podía correr como lo hacía su prima y sus amigos. Las clases de la Academia empezaron a fastidiarlo, todo lo que enseñaban ahí él ya lo sabía y los ejercicios de trabajo en equipo, ¿para que los quería?, ¿su equipo llevaría acaso encima el destino de proteger a la princesa de su clan?, ¿morirían con él para protegerla?

Empezó a volverse hosco, su única motivación era su fuerza, el entrenamiento molía sus huesos, le volvía correosas las piernas. Más fuerte, para que el canto del pájaro enjaulado superara sus barrotes y le demostrara a la princesa que aunque ella tenía la llave él nunca sería suyo.

Por aquel tiempo Itachi Uchiha se presentó en la mansión con su prima desmayada en los brazos, como una muñequita que un demonio cargara, la imagen era chocante. Neji se mantuvo impasible, su prima seguía siendo débil, no importaba lo que Uchiha Itachi intentara, nunca dejaría de ser un fracaso, porque así era el destino y así como ella nunca podría cambiar su poder él jamás saldría de su jaula.

Se la llevaron, entre cuchicheos y suspiros los miembros del clan susurraban un nombre con respeto: El Camino de la Serpiente.

Neji volvió a la biblioteca y estudió todo lo que debía saber de aquel lugar. Un sitio sagrado repleto de energía natural que ni siquiera shinobis adultos podían superar. Y supo, en algún sitio de su cuerpo, que si Hinata volvía con vida de aquel lugar ya no podría ser llamada débil, que el clan entero reconocería su fuerza.

Si Hinata volvía con vida de un sitio que había asesinado a tantas leyendas del mundo shinobi ¿qué sería de él?, su única misión dentro del clan era protegerla, no importaba que fuera un genio, pertenecía a la rama secundaria, nunca lo reconocerían por nada que no fuera ser el caballero de la princesa, ¿pero qué pasaría si ella decidía que no le era necesario?

La ira lo desbordó.

Entrenó, entrenó, entrenó, con una furia ciega, con un método rabioso que afirmaba su existencia por medio del poder, sus compañeros en la Academia empezaron a tenerle miedo, sus maestros intentaron integrarlo sin resultados.

Se dio cuenta de que no podía seguir avanzando sin guía y se coló entre los pergaminos secretos del clan, aprendió técnicas prohibidas, inventó movimientos que no existían, con cada paso, con cada golpe se acercaba un poco más a la verdadera fuerza y por dos años incluso olvidó el sonido tímido de su voz. Y entonces un día como cualquier otro la vio avanzar al lado de su padre, el cabello liso y negro hasta los hombros y la espalda recta que no había tenido en el pasado. Sintió un escalofrío, un tirón en el estómago. La siguió, no le importo que Hiashi lo viera, se colocó de pie donde ella no lo veía y notó sus movimientos, la nueva agilidad que había ganado, sus nuevas técnicas y aquel chorro de agua que surgió de su boca y que constataba algo que él ni siquiera había pensado, mientras había entrenado mes tras mes en las técnicas Hyuuga ella había abierto un nuevo camino, había logrado algo que incluso los gennin no podían hacer, controlar un elemento.

La rabia inundó su cuerpo. Hiashi tuvo un enfrentamiento con ella, pero su prima estaba cansada y perdió el conocimiento rápidamente, Hiashi la tomó en brazos y Neji apretó los dientes al notar aquel gesto que nunca había tenido antes para con su hija.

—Llévenla a bañar y cuando despierte díganle que puede seguir dejando crecer su cabello. —El líder del clan acababa de aceptar el nuevo poder de su primogénita, solo los miembros del clan que tenían un poder acorde a su posición podían usar el cabello largo. Neji sintió cómo si lo hubieran golpeado.

No importaba cuanto entrenara, no importaba lo solo, desesperado y rabioso que estuviera, ella constantemente iba un paso por delante, ganando la aprobación de todos mientras él caminaba en un mundo gris donde todos giraban la vista a otro lado para no tener que verlo.

Por primera vez en su vida Neji lloró de impotencia, de coraje, de dolor y de algo que se le había atorado en la garganta desde que la había visto con el cabello a los hombros y los ojos claros fijos al frente, como aquellas muñecas de porcelana que ponían a la venta en los escaparates.

No podía seguir perdiendo el tiempo en la Academia, había una sola manera de superar a Hinata y esa era subiendo posiciones. Neji no confiaba en nadie, pero si tenía que usar a ese hombre para alcanzar su meta no pondría reparos. Con los puños apretados se sentó junto a la fuente de piedra y cerró los ojos concentrándose, en un mes sería el examen para gennin y él había conseguido un permiso especial para presentarlo aunque no había terminado la Academia, si lograba pasar escribiría historia. Sus alas eran demasiado grandes para su jaula e iba a demostrárselos.

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Naruto soltó un suspiro animado cuando por fin terminó de trapear su departamento y comprobó que brillaba como una moneda, ese mismo día Itachi y Sasuke le habían ayudado a sacar la basura, barrer y acomodar, Shisui se había escaqueado diciendo que tenía algo que hacer. A Naruto le caía bien Shisui y siempre lo estaba haciendo reír, pero había ocasiones en las que encontraba que sus ojos negros lo veían de una manera extraña, normalmente Naruto era despistado, pero tenía gran habilidad para descubrir miradas amenazadoras (aquello lo había salvado de golpizas y gritos en muchas ocasiones), Shisui nunca lo veía de manera amenazadora, pero tampoco era una mirada amable, si pudiera decirlo de algún modo Naruto diría que en su mirada había oscuridad.

Cuando se lo había contado a Sasuke él solo había dicho: "Estas loco", a lo mejor tenía razón y solo era su imaginación.

Itachi también había cumplido y lo había llevado de compras, Naruto había elegido pantalones negros y una llamativa chamarra naranja, Itachi se había sonreído por su elección y Sasuke había dicho que con aquello los enemigos lo verían a kilómetros de distancia, bueno, quizás tenía razón, pero le gustaba mucho el naranja.

Itachi también le había comprado un montón de verduras y frutas y le había puesto como misión comérselas en el espacio de una semana, Naruto no tenía nada en contra de las frutas, pero las verduras eran otro asunto. Lloriqueando apagó la estufa y extrajo las dos papas cocidas, luego las molió con un vaso y les agregó leche, Hinata había dicho que así sabían mejor, pero para Naruto solo estaba haciendo una especie de papilla para bebe.

Horroroso.

Con pocas esperanzas le agrego sal y se sentó con su enorme papilla a la mesa, con temor tomó una tostada y la embarró de la mezcla, cerrando los ojos dio el primer bocado.

—Ah. —Sus ojos azules relampaguearon—. ¡Esta bueno! —En menos de media hora ya se había acabado la mitad de las tostadas y todo el puré de papa por lo que se acostó en el sillón a morirse un rato. Los parpados empezaron a pesarle y se quedó dormido sin darse cuenta, lo despertó un rayo cerca de las 10 de la noche, aun soñoliento llevó los trastes sucios al fregadero (Itachi le había dado una charla de casi media hora de por qué debía ser ordenado y limpio con sus pertenencias) así que aunque no tenía muchas ganas lavó los trastes.

Volvió a bostezar y justo en ese momento tocaron la puerta, Naruto parpadeó y después de un breve titubeo sus ojos se iluminaron y corrió a abrir.

—¡Sabía que vendrías! —Hinata estaba afuera, completamente empapada y abrazada a sí misma como un cachorro—. Pasa. —Naruto casi la empujó dentro. Itachi les había explicado que no podían vivir juntos (Naruto casi no había entendido nada más que la idea principal), pero nunca había dicho que no podían dormir juntos de vez en cuando, habían decidido que sus noches de piyamada serían los sábados porque Hinata podía salir fácilmente de los terrenos Hyuuga y al otro día al regresar solo diría que había ido a entrenar. Además los sábados eran el día de ver películas de terror por excelencia. Habían querido decirle a Sasuke también, pero Itachi notaría al instante que su hermano se escapaba de su casa y además de atraparlos seguro que los regañaba, así que para que Sasuke no sufriera no le habían dicho nada al final.

—Tengo ropa limpia en el armario. —Naruto señaló a los cajones recién sacudidos—. Cámbiate. —Hinata tomó ropa y se cambió en el baño, salió luciendo una playera amarilla y unos pantalones cortos azules, no lucía precisamente cómoda pero al verla Naruto soltó una carcajada que la obligó a relajarse—. ¿Qué quieres que veamos? —El rubio estaba tan excitado por su primera piyamada que no podía quedarse quieto—. ¿Shinobi asesino o Sé lo que hicieron en la misión pasada?

—¿Shinobi asesino? —Hinata no estaba muy segura, nunca antes había visto una película de terror. Colocaron la cinta y los dos se ovillaron en la cama con las almohadas como soporte, ya a media película Naruto se moría de miedo y daba unos brincos tremendos cada que hacían un cambio brusco de escena, Hinata también tenía miedo, pero por lo menos ella no chillaba como su amigo. Cuando la película terminó los dos estaban temblando y se arremolinaron uno contra el otro tapados con la sabana hasta la cabeza, cualquier ruido hacía que se abrazaran con pánico, pero al final de alguna forma se durmieron. La mañana siguiente Hinata se despertó temprano mientras Naruto aún roncaba, se cambió de nuevo la ropa tomó su mochila y sin despedirse salió de la casa del rubio y echó a andar a su casa, el próximo sábado mejor se llevaría una de las películas que le gustaban, seguro Naruto también se lo agradecería.

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Itachi fue obligado a asistir a una reunión del clan, le alivió darse cuenta de que el aire subversivo había disminuido, aunque no negaba cierta amenaza latente.

—Shisui, ¿qué lograste averiguar acerca de Madara Uchiha? —Uno de los ancianos del concejo preguntó, su primo sonrió de aquella manera atrevida que lo había hecho odioso para los altos mandos.

—Eso es información clasificada.

—¡Tu clan está por encima de Konoha! —Itachi observó con aprehensión a su primo, pero Shisui sonrió alegremente.

—No pude averiguar gran cosa, misión fallida. —Itachi sintió que mentía aunque nunca habían hablado al respecto. El murmullo se elevó y los ceños fruncidos fueron más frecuentes—. Quizás sí era Madara Uchiha, —Shisui colocó un dedo bajo su barbilla, con la frescura de un adolescente sin problemas—, cada que intentaba acercarme me burlaba, no importa cuanto lo intenté. —Hubo susurros, sí en realidad aquella persona era Madara Uchiha era obvio que ni siquiera Shisui Uchiha podría hacer gran cosa al respecto, su primo le guiñó un ojo—. Pero cuando el Equipo Cuervo éste listo saldremos de dudas, ¿cierto Tachi? —Itachi arqueó una ceja sin contestar.

La reunión terminó revuelta, Itachi sentía como si le hubieran colocado ladrillos encima, Shisui en cambio salió silbando con las manos en los bolsillos.

—Había olvidado lo ruidosos que eran. —Shisui ahogó un bostezo—. Viejos arrugados.

—No tendríamos tantos problemas si no insistieras en fastidiarlos. —Itachi se llevó la mano a la sien que empezaba a dolerle—. ¿De verdad tu misión ha sido fallida?

—De verdad. —Shisui suspiró—. Pregúntale al Hokage si no me crees. —Itachi se detuvo y lo miró de frente, la confianza entre los dos era mucha y nunca habían necesitado meter a alguien más en la ecuación para creer el uno en el otro. Shisui también se detuvo, aunque sus hombros lucían cansados—. No importa cuántas veces lo intenté, desaparecía frente a mí como si fuera aire. Que ridículo, ¿cierto?, incluso tuve vergüenza de ser conocido como Shisui del cuerpo parpadeante.

—Si en realidad se trata de Madara Uchiha es entendible. —Itachi acotó con seguridad.

—A veces sentía que jugábamos al gato y al ratón, aunque seguramente él solo se divertía viéndome correr de un lado a otro, como un gato atontado y pequeñito, increíblemente inofensivo.

—No eres inofensivo, de ninguna manera.

—Gracias por los ánimos. —Shisui sonrió de manera lejana—. De todas maneras no es cómo si pudiera dejar de sentirme inútil. —Itachi lo miró con atención, al hombre que siempre había estado dos pasos por delante y que ahora decía que su poder era ínfimo.

—Creo que mis padres tenían alguna especie de relación con la madre de Hinata Hyuuga. —Se lo soltó de golpe, no supo si para cambiar la conversación o porque el momento lo ameritaba.

—¿Relación? —Shisui colocó una risita de superioridad en su cara—. No me digas, ¿eran rivales?, nadie se lo hubiera pensado de los dos clanes más importantes de Konoha.

—No. —Itachi frunció el ceño por la facilidad con la que Shisui le daba la vuelta a cualquier situación seria—. Mi madre me habló de la madre de Hinata-dono de una manera extraña.

—No sé si esto sea cierto. —Shisui colocó las manos tras su nuca y le sonrió a una muchacha que lo saludaba desesperadamente desde una ventana—. Pero cuando era un niño pequeño hubo un escándalo, un hombre de nuestro clan que se había enamorado de una joven Hyuuga.

—Mi padre. —Itachi lo miró fijo.

—Yo nunca dije que fuera tu padre. —Shisui rodó los ojos—. Sólo sé que lo obligaron a casarse con alguien del clan, pero él no se resistió, parece que era un amor no correspondido.

—Mi madre dijo que eran compañeros, que la madre de Hinata-dono era bonita y dócil.

—La madre de Hinata-dono está muerta. —Shisui le palmeó la espalda—. Es una historia del pasado que ya no importa. —Shisui tenía razón, pero aquello por alguna razón lo molestaba.

—Sí… tienes razón.

—¿A dónde vamos ahora? —Shisui le pegó con el codo en el brazo, Itachi observó el cielo y una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios.

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Sasuke se despertó tarde por primera vez en años (literalmente), el sol le daba en la cara y los parpados se le habían hinchado de tanto dormir.

—¿Qué hora es? —Instintivamente giró la mirada a su derecha esperando encontrar a Naruto o a Hinata, pero ahí solo estaba su futón vacío, tuvo que sacudir la cabeza para recordar que ya no estaba en el Camino de la Serpiente y que Naruto había regresado a su departamento.

Se levantó, frotó sus ojos y caminó hasta el comedor. Itachi no estaba en su habitación, su padre seguramente ya se encontraba trabajando y su madre había salido al mercado por lo que se sirvió un plato de cereal y comió con lentitud y sin muchas ganas. En el Camino de la Serpiente se habían acostumbrado tanto a absorber energía natural que volver a sentir hambre los desconcertó en un inicio. Además, ahora para poder absorber energía natural Sasuke tenía que concentrarse, la energía no fluía con la libertad con la que entraba a su cuerpo en el Camino de la Serpiente, Hinata era, quizás, quien absorbía con más facilidad la energía, pero de cualquier manera Naruto era su fuente inagotable de estamina.

Aquel era su último día de vacaciones antes de que volvieran a sus labores como equipo Cuervo y sinceramente a Sasuke empezaba a aburrirle no entrenar, también echaba de menos a Hinata que luego de la fiesta de cumpleaños de su hermano no había vuelto a aparecer para reunirse con ellos. Los Hyuuga sí que eran raros. Hinata también era rara, pero Sasuke ya se había acostumbrado a ella —más o menos—, aunque Naruto era quien solía ser el puente entre ambos.

Le hacían falta los dos…

Con prisa corrió a lavar su plato y poniéndose las sandalias ninja corrió en dirección al departamento de Naruto, en su camino notó que algunos niños que no estaban en la Academia lo veían con la boca abierta, los adultos también se codeaban al verlo pasar. Instintivamente los ojos de Sasuke recorrían el perímetro buscando peligros y potenciales armas (resultado de su entrenamiento y la formación que Itachi les había inculcado). Al final tanta atención terminó por fastidiarlo y trepó a los tejados sin dejar de correr, a su izquierda notó la Academia y —sin venir a cuento— bajó la intensidad de su carrera hasta el punto que se quedó parado sobre una teja.

Un salón de clases, más o menos de su edad, estaba tomando la lección en el patio, el maestro indicó a dos niñas que debían lanzar sus kunais sobre un objetivo, las niñas se midieron de arriba abajo, avanzaron con una ferocidad que a Sasuke le pareció extraña y lanzaron sus armas con milimétricamente precisión.

—¡Muy bien hecho, Sakura, Ino! —El maestro las felicitó, pero ambas parecían disgustadas.

—¡El mío está más cerca de la diana!

—¡El mío llegó primero!

—¿Podrían dejar de discutir?, ambas son buenas. —Los ojos verdes de una de las niñas relampaguearon a Sasuke lo tomó por sorpresa, los ojos de Hinata nunca habían lucido así y eso que ella también era una niña.

—¡Te reto, dos de tres!, ¡quien llegue…!

—Es suficiente. —El maestro se sujetó la cabeza—. Estamos en medio de una clase, no de sus enfrentamientos personales. —Ambas chicas bufaron y giraron la cabeza enfadadas, una cortina rubia como la luz del sol y unas hebras rosas como si alguien hubiera pintado su cabello con algodón de azúcar. Sasuke las admiró un momento, comparando en su mente lo muy diferentes que eran de Hinata, luego se acordó que iba a casa de Naruto y siguió corriendo.

Se encontró a Naruto tirado en el piso de su departamento con un jugo de naranja y un manga en las manos.

—¿Qué estás leyendo? —Sasuke se tiró a un lado.

Boku no Hero Academia. (1) —Naruto se rascó con un pie el chamorro de la pierna contraria—. Me lo ha dejado Itachi-sensei para que practique la lectura. —El rubio sonaba desdichado—. Pero me cuesta mucho. —Sasuke lo observó con un parpadeo, ciertamente llevaban poco tiempo en la Academia cuando los habían sacado para conformar el Equipo Cuervo, pero a los 6 años todos habían aprendido a leer, se suponía que Naruto ya debía dominarlo.

—¿Es divertido? —Sasuke le echó una mirada de reojo al manga.

—¡Oh, sí! —El rubio agitó los pies con emoción—. Es un mundo de súper héroes. —A Sasuke Itachi nunca le había comprado un manga por lo que se sintió algo celoso.

—Deberías dejarlo ya, vamos a jugar o algo.

—¡Sí! —El rubio se levantó como un resorte, a ser sincero no entendía por qué tanto interés en que supiera leer rápidamente, Itachi le había dicho que empezaría a contarle cuantas palabras leía por minuto, ¡sí él apenas las tartamudeaba!, aquello era trampa, Hinata y Sasuke ya leían a la perfección.

—¿Vamos a buscar a Hinata? —Sasuke preguntó cuando salían del lugar.

—¡Seguro! —Naruto corrió tras él y ambos jugaron a correr más rápido que el otro hasta que llegaron a la mansión Hyuuga. Luego de una breve mirada de entendimiento se treparon sin esfuerzo al enorme árbol frente a los patios y esperaron verla pasar, para su sorpresa quien desfiló por ahí fue una niñita de cabello largo quien los observó fijamente a pesar de que estaban cubiertos por el follaje.

—¿Qué hacen ahí?

—Venimos por Hinata-chan dattebayo. —Naruto balanceó los pies en el aire.

—¿Hinata-neesan? —La niña dio dos rápidos parpadeos—. ¿Son Naruto-kun y Sasuke-kun?

—Sí. —Sasuke le hizo una seña con la mano—. Dile que estamos aquí y que venga.

—Ok. —La niña les dio una sonrisota que Naruto contestó con ganas, luego se alejó corriendo como un duendecillo.

—Esa debe ser Hanabi. —Sasuke la miró hasta que desapareció por un pasillo, Hinata solía hablar de su hermanita menor, no se veía demasiado fuerte a pesar de lo que Hinata decía sobre ella.

—Sí. —Naruto volvió a balancear los pies. Los dos quedaron en silencio hasta que Hinata apareció, llevaba una chamarra pesada y un pantalón a tres cuartos, el cabello le acariciaba las mejillas.

—¡Hinata-chan! —Naruto soltó alegre—. ¡Vamos a jugar! —Hinata dio un rápido vistazo atrás como si buscara a alguien que la estuviera siguiendo, pero al no encontrar nada de interés asintió con vehemencia y corrió a la salida principal, Sasuke se preguntó por qué no saltaba la barda, pero supuso que era alguna cosa de su clan, reglas como las que ponía su madre (como no entrar por las ventanas por ejemplo).

Hinata apareció corriendo, mirada concentrada, enseguida Sasuke supo que no iba con ellos a jugar.

—¿Qué pasa? —Sasuke frunció el ceño y en automático registró los alrededores en busca de amenazas.

—Vamos con Itachi-taichou, ¿cierto? —Los ojos de Hinata estaban fijos en él, Sasuke se acordó de los ojos verdes de la niña de la Academia, esos que habían centelleado.

—¿Itachi-sensei? —Naruto parpadeó—. ¿Qué no aún estamos de vacaciones? —Su rostro pareció horrorizarse—. ¿Sí seguimos de vacaciones verdad Sasuke?

—Sí… —Sasuke titubeó.

—Él me ha enviado una nota. —Hinata sacó un pequeño pergamino de su bolsillo—. De-decía que fuera a buscarlos, que nos presentáramos en la torre Hokage.

—¿En la torre Hokage? —Naruto abrió mucho la boca—. ¡Seguro es una nueva misión!

—A lo mejor quieren darnos los detalles. —Sasuke puso un dedo bajo su barbilla intentando lucir profesional, pero ninguno de sus amigos le prestó atención—. Lo que sea. —Fastidiado echó a andar y tanto Naruto como Hinata lo siguieron por instinto, por lo menos su papel de líder nunca quedaba en entredicho.

—¿Creen que sea otra misión larga?

—¿Será peligrosa?

—¡Yo quería que jugáramos! —Mientras avanzaban a la torre Hokage Sasuke notó nuevamente que los observaban, los adultos, los jóvenes, los niños, los ninjas, todos los veían de reojo, aquello nunca le había pasado, ni siquiera cuando iba acompañado de Itachi. Naruto parecía bastante acostumbrado al acoso visual y si acaso su mirada se desviaba de vez en cuando si algo le parecía lejanamente peligroso. Hinata en cambio subió el cierre de su chamarra hasta que le cubrió la nariz y se hundió entre su ropa con el rostro rojo.

¿Por qué todo el mundo los veía?, no eran unos bichos raros y era molesto. Como líder autoproclamado del Equipo Cuervo (cuando Itachi no estaba presente) Sasuke no iba a dejar que los aldeanos lo intimidaran. Sus pasos se hicieron más firmes, levantó la barbilla y clavó la mirada negra en su destino, los dientes apretados y el andar resuelto que le había visto a Shisui cuando los viejos concejeros lo agobiaban.

Era Sasuke Uchiha y no dejaría que ninguna mirada lo hiciera sentir pequeño. Sin darse cuenta empezó a caminar más rápido y con más fuerza, Naruto lo siguió trotando y diciendo sandeces sin que le importara el ambiente pesado alrededor, Hinata hacía esfuerzos por no quedarse atrás con el rostro rojo perdido en el cuello de la chamarra.

Así llegaron a la torre Hokage, pero ni aun subiendo los escalones Sasuke pudo relajarse, cuando iban a medias escaleras se encontraron con un hombre que iba bajando, tenía la boca y la nariz cubiertas con tela azul, el protector de Konoha tapándole un ojo y el cabello de un curioso color plateado, por instinto Sasuke se hizo a un lado para dejarlo pasar y los otros dos hicieron lo mismo, el poder de su chakra tenía que ser el de un jounnin a pesar de que todo en él parecía gritar pereza y aburrimiento. El hombre apenas les dirigió una mirada perezosa, como si no importaran la gran cosa, luego siguió avanzando.

—¿Quién era ese? (2) —Sasuke susurró cuando estuvo lo suficientemente lejos.

—No-no sé. —Hinata titubeó y si ella no lo sabía probablemente era todo un personaje, después de todo como heredera del clan Hyuuga Hinata debía conocer el nombre de todos los dirigentes importantes de los clanes.

—Parecía medio muerto ¡ttebayo!. —Naruto se pasó ambas manos tras la nuca.

—Shh. —Sasuke lo silenció cuando llegaron frente a la puerta del Hokage, luego tocó dos veces, con calma y elegancia, y tuvo que sujetar a Naruto del cuello de la chamarra para que no intentara correr como una bestia loca y entrar sin anunciarse.

—Adelante. —Para sorpresa de los tres Itachi ya estaba ahí, a un lado del Hokage, postura muy recta y manos a la espalda. Por puro instinto los tres se colocaron en fila imitando la posición de su capitán.

—Descansen. —El Hokage lucía relajado, con su enorme sombrero triangular. Los niños dejaron las manos flojas a los lados, de reojo Sasuke giró a ver a Itachi, le sorprendió ver cierta mirada luminosa en él, como si por una vez estar en la oficina del Hokage no le causara tensión.

—¿Para qué nos llamaste Oo-san? —Naruto se pasó las manos tras la nuca, el Hokage arqueó ambas cejas.

—Porque tengo que hacerles entrega de algo. —El anciano se puso de pie y caminó hasta estar frente a ellos, Sasuke intentó parecer sereno y atento como un ninja en semejante posición, pero era un poco menos que imposible con Naruto a su lado haciendo alboroto.

—¡¿Qué es, qué es?!

—Algo que su capitán cree que merecen, algo que han conseguido y cuyo valor demostrara la fuerza de sus corazones por la aldea oculta entre las Hojas. —Al instante Naruto dejo de brincotear, el Hokage extendió los brazos que había mantenido tras su espalda, había tres protectores de Konoha ahí, las cintas azules colgaban entre sus dedos—. De éste día en adelante Uchiha Sasuke, Uzumaki Naruto y Hyuuga Hinata son gennin de la Hoja. —El Hokage extendió los protectores, Naruto sujetó uno con cuidado, casi como si fuera a quebrarse.

—¿De verdad soy un ninja ahora?

—De verdad. —Sasuke tomó el suyo con decisión, estaba a punto de cumplir los diez años y ya era un gennin, cuando se lo dijera a su padre… las mejillas se le encendieron de gozo y con manos trémulas se amarró el protector en la frente, al verlo Naruto lo imitó, por alguna razón desconocida Hinata sujetó el suyo con timidez y lo amarró en torno a su cuello.

—Que la voluntad del fuego éste con ustedes. —Y cuando halagado Sasuke giró la mirada hacía su hermano descubrió que los ojos de Itachi sonreían. Aquel era por mucho uno de los mejores días de su vida.

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Naruto no estaba muy seguro de lo que había pasado, se suponía que ese día se reunirían a las 5 de la mañana en punto frente a la salida de Konoha, después de una semana de vacaciones volverían al entrenamiento habitual y aunque una parte del rubio quería seguir durmiendo hasta que se le hincharan los ojos la otra parte extrañaba la rutina al lado de Sasuke y Hinata.

Así que a las 5 de la mañana en punto Naruto había estado esperando frente a las puertas de Konoha, para su desconcierto ni Sasuke ni Hinata habían llegado, ¿sería que se habían quedado dormidos?, ¡pero Sasuke era la puntualidad en persona! Y Hinata tenía el sueño tan ligero que no necesitaba de despertador, ¿o sería que él se había equivocado de sitio?, confuso volvió a sacar la nota que le había enviado Itachi un día anterior.

5:00 A.M Puerta principal de Konoha. Paciencia.

¿Paciencia para qué?, Naruto era tan impaciente que pedirle lo contrario era atentar contra su persona. De cualquier manera las ordenes de Itachi eran simplemente imposibles de desobedecer así que se quedó ahí parado por tanto tiempo que le dolieron los pies, al final terminó sentándose y vio el amanecer con los ojos entrecerrados de sueño, tiempo después sintió que alguien lo movía con el pie.

—Ey, mocoso. —Abrió los ojos dándose cuenta de que se había quedado dormido en el piso, con bastante saliva saliendo de su boca.

—¿Eh? —Había un hombre muy estrafalario frente a él, con cabello blanco que le caía por debajo de la cintura y una especie de abrigo rojo.

—Levántate.

—¿Quién eres? —Naruto se limpió la saliva con el antebrazo y lo observó con un parpadeo.

—Me llaman el gran Jiraiya-sama. —El hombre se paró en un solo pie e hizo gestos raros con las manos.

—Yo soy el gran Naruto Uzumaki… sama. —Naruto imitó la pose, incluso alzó el pie y dio dos brinquitos (aunque no sabía muy bien sí es que significaban algo).

—Tsk. —El hombre gruñó—. Igualito a su madre.

—¿Eh? —Naruto dio un parpadeó.

—Nada. —El llamado Jiraiya colocó ambas manos en su cintura y soltó un suspiro—. Ese mocoso Uchiha me ha mandado llamar.

—¿Sasuke? —Naruto abrió la boca.

—No, ese no. —Jiraiya meneó una mano en el aire—. El mocoso más grande. —Naruto no conocía a ningún mocoso Uchiha más grande—. Lo que sea, tu y yo vamos a pasar un rato juntos desde ahora.

—¿Por qué? —Naruto retrocedió un paso con sospecha.

—Porque voy a entrenarte. —El hombre le sonrió de manera petulante—. No me lo agradezcas.

—¡Pero sí yo voy a entrenar con Sasuke y Hinata-chan!.

—Nada de Sasuke y Hinata-chan por un rato. —Jiraiya lo sujetó del brazo—. Ellos también tienen sus problemas justo ahora.

—¿Estoy en problemas? —Siendo arrastrado Naruto tragó saliva.

—¡Oh!, —el hombre le dirigió una mirada mordaz—, no sabes cuantos.

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Sasuke se levantó cerca de las cuatro de la mañana, se colocó su ropa shinobi, se ató su nuevo protector a la frente y ajustó las correas de sus armas. Todo en orden.

Luego volvió a echar un vistazo a la nota que tenía en el bolsillo de su pantalón corto.

5:00 A.M. Rostros de los Kages.

Su nuevo entrenamiento iniciaba y Sasuke no podía estar más motivado, su madre lo había abrazado muy fuerte cuando lo había visto caminar hacia ella con el protector de Konoha en la cabeza (aunque ya no era un niño pequeño y aquello le quitaba presentación al asunto), su padre no había mencionado nada, pero Sasuke había notado que lo veía de reojo a la hora de la cena, ¡su padre usualmente nunca le ponía atención! Sasuke estaba tan contento y maravillado que le había costado bastante trabajo dormir.

—Hora de irse. —Susurró al viento y salió de su casa hacía las calles oscuras de la zona de su clan. En algunas esquinas había pequeños farolillos y Sasuke recordó con melancolía que en el Camino de la Serpiente Hinata era el farol que les decía por dónde caminar. Pero bueno, pronto volverían a ser equipo, Itachi estaría siempre con ellos —y no haciendo cosas raras con Shisui— y ellos podrían volver a dormir agrupados a su alrededor… o tal vez no, después de todo Itachi dormía con ellos debido al frío.

A Sasuke le desconsoló saber que ya no dormiría pegado al pecho de su hermano, pero suponía que un gennin de la Hoja no podía tener comportamientos como ese, por mucho que le gustara. Tuvo que darse ánimos a sí mismo recordando que dormir al lado de Hinata y Naruto también era divertido, aunque cuando el rubio se giraba y lo aplastaba ya no era tan agradable.

—Dobe. —Esperaba que estuviera ahí a tiempo porque lo iba a moler a palos si se le ocurría hacer esperar a Itachi, aunque fuera un segundo.

Cuando llegó al sitio indicado eran las 4:45 de la mañana, porque a Sasuke le gustaba ir a tiempo y conocer bien los terrenos que iban a usar. El monumento a los Kages no es que tuviera mucha variedad, eran solo piedras talladas de los antiguos dirigentes de la aldea. Naruto había dicho una vez que su héroe favorito de toda la tierra era el Cuarto Hokage, Sasuke no entendía muy bien por qué, después de todo el Cuarto Kage había gobernado por muy poco tiempo y se había muerto (heroico y todo, pero bien muerto). Para Sasuke su hermano mayor era el mejor héroe de todas las aldeas ninja. A veces cuando conversaban y corrían durante su entrenamiento Sasuke intentaba convencer a Naruto que Itachi era mejor héroe que el Cuarto, pero el rubio simplemente hacía oídos sordos.

¿Por qué le gustaría tanto?, de reojo Sasuke giró a ver el rostro en piedra del Cuarto, tenía una expresión amable y el cabello casi tan rebelde como el de Naruto, de hecho se parecían un poco y en una foto que había visto el Cuarto también tenía el cabello rubio y ojos azules… A lo mejor a Naruto le gustaba tanto el Cuarto porque se parecían, aunque ahora que lo pensaba el parecido era muy, muy marcado.

Sasuke apretó los dientes intentando concentrarse, ¿había tenido esposa el Cuarto?, ¿cuándo había muerto?, ¿qué había dicho Naruto acerca de sus padres?, Sasuke creía recordar que simplemente había dicho que no tenía y ya estaba, ¿lo habían abandonado?, ¿se habrían muerto?, recordó los labios de su madre contra su mejilla antes de acostarse a dormir esa noche.

—Buenos días Sasuke. —La aparición de su hermano frente a él (elegante y calma) le produjo un sobresalto, no se había dado cuenta que ya eran las 5 de la mañana y ni Naruto ni Hinata habían llegado. De Naruto lo entendía (seguro llegaría chillando y tratando de quitarse las lagañas), pero Hinata usualmente era puntual.

—Uh. —Aturdido Sasuke dijo lo primero que se le vino a la mente—. ¿El Cuarto Hokage es el papá de Naruto? —Itachi lo miró fijo con unos ojos muy extraños, Sasuke sintió que le corría el rubor por el cuello.

—¿Quién te dijo eso?

—Nadie. —Tuvo el impulso de tartamudear como lo hacía Hinata—. Sólo que Naruto siempre está hablando de él y ahora que estaba aquí parado… —Sasuke dirigió una rápida y huidiza mirada a la fría piedra—. Me di cuenta que se parecen.

—Lo hacen. —Itachi puso una mano sobre la piedra, sus ojos adquirieron un tinte gris, como si recordara algún evento del pasado que le resultara doloroso.

—Hum. —Sasuke tuvo que contenerse para no retorcer los dedos como lo hacía su compañera de equipo, ¡se le estaban pegando sus manías!—. No sé por qué aún no han llegado Hinata y Naruto pero…

—No te preocupes. —Itachi le colocó una mano sobre la cabeza—. Solo te cite a ti aquí.

—Ah… —Sasuke parpadeó—. ¿Enviaste clones con…? —Al instante apretó los dientes y se puso firmes—. ¿Envió clones con los otros Itachi-taichou? —Su hermano no pareció tomarle en cuenta su corrección.

—No. —Con un movimiento de la mano le indicó que lo siguiera—. Ellos están entrenando con otra persona. —Sasuke se moría de ganas de preguntar, pero sabía que no debía hacerlo, era un ninja ahora y se suponía que los ninjas seguían las órdenes sin rechistar, así que siguió a su hermano mientras avanzaban por la oscuridad subiendo cada vez más alto.

—Vamos a empezar un nuevo entrenamiento en solitario. —Itachi volvió a hablar cuando llevaban casi diez minutos de caminata tranquila—. De acuerdo a ciertas circunstancias que los rodean he decidido darles maestros particulares para esta nueva misión. Debido a ciertas similitudes que compartimos he llegado a la conclusión de que soy el instructor adecuado para ti. —Sasuke tuvo que poner todo su esfuerzo en no sonrojarse ni dejar que el halago se pintara en su rostro, en lugar de eso inclinó la cabeza en afirmación. Siguieron avanzando y Sasuke se preguntó con quién estarían Hinata y Naruto, tal vez Shisui estaba con uno de ellos, de ser así seguro que se encontraba con Naruto (Hinata no parecía del tipo de Shisui).

—Aquí estamos. —Itachi finalmente se sentó, espalda muy recta y manos sobre las rodillas, con solemnidad Sasuke se sentó frente a él. Su hermano juntó las manos en un sello y ante ellos apareció un pergamino gordo con un listón negro sujetándolo, a pesar de que se sorprendió Sasuke no movió ni un músculo. Itachi desenvolvió el pergamino que se abrió girando en un enredo de nombres sangrientos, el cabello de su hermano fluctuó en el aire y Sasuke tuvo que contener la respiración.

—Escucha bien Sasuke. —En medio de las piedras que los rodeaban la voz de Itachi retumbaba—. Debes escribir tu nombre con sangre en éste pergamino, al final debes poner tus huellas dactilares. —Sasuke no preguntó por qué, a un lado del sitio donde debía poner su firma descubrió el nombre de Itachi, iba a realizar algo que su hermano ya había hecho antes.

—Sa-su-ke-U-chi-ha. —A pesar de escribir con la sangre de su dedo pulgar el nombre quedo plasmado correctamente, Itachi dio un asentimiento con la cabeza.

—Ahora debes hacer los sellos del jabalí, perro, pájaro, mono y oveja, luego pondrás tu mano en el suelo y gritaras "Kuchiyose no jutsu", recuerda moldear chakra suficiente. —Sasuke asintió aunque no tenía idea de qué estaba haciendo o para qué, aun así sus sellos fueron precisos y al momento de moldear chakra sobre el suelo tuvo un pensamiento, el cabello negro de su hermano ondeando en el aire.

Un graznido horrible hendió el aire y Sasuke cayó de sentón con los ojos increíblemente abiertos, frente a él había aparecido un pájaro negro, pequeñito y con unas plumas tan brillantes que parecía que lo hubiesen frotado con aceite.

—Sabía que podrías hacerlo. —Sintió la mano de Itachi sobre su hombro—. Acabas de sellar un pacto con los cuervos.

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Hinata salió de la zona Hyuuga con la capucha puesta y las manos en los bolsillos, hacía frío, pero tenía que apurarse si quería estar en la cascada a las 5 de la mañana. La aldea seguía a oscuras así que tuvo que hacer uso del Byakugan para orientarse en la oscuridad del bosque.

Era una muy tétrica noche.

Hinata recordó el libro que acababa de leer, hablaba de una joven cazadora que había disparado una flecha a un lobo, pero no era un lobo cualquiera, era una criatura mágica y sus amigos habían querido venganza por él. A Hinata le gustaban mucho los libros de magia y fantasía, le gustaba creer que había bestias mágicas esperando por ahí y que su misión era más especial que ser una carga para su clan. Se imaginaba que caminando por el bosque oscuro encontraría una luz, la seguiría (por supuesto) y se encontraría la cabaña de alguna bruja, quizás buena o quizás mala, todo dependía de su suerte.

—Ah. —Dejó escapar un poco de vapor hacía sus manos, aun no entraba el invierno pero la temperatura empezaba a disminuir. Notó que un búho se paraba sobre la rama de un árbol y la veía con fijeza.

Hinata corrió, no supo muy bien por qué, de pronto sintió la necesidad de buscar a Naruto o a Sasuke, pero a pesar de que oteó alrededor con el Byakugan no pudo distinguirlos. Quizás Sasuke iba delante de ella (siempre era muy puntual) y seguramente Naruto llegaría el último —a tiempo por pura suerte.

Volvió a caminar con cautela cuando el bosque se hizo más cerrado, sentía la brisa de la cascada agitando su cabello y la chaqueta. Ahora que lo pensaba Itachi nunca los había citado ahí, ella sabía la ubicación porque una vez cuando era más pequeña Neji la había llevado. El recuerdo la golpeó dejándola inestable, recordó a Neji sujetándola de la mano y ella preguntando a dónde iban, pero los ojos de su primo hacía tiempo que no le daban respuestas.

Se sorprendió de no encontrar a Sasuke ahí, estaba tan segura de que vería su figura erguida saludándola que tuvo que sacar el pedazo de papel de su bolsillo y volver a leerlo.

5:00 A.M. Cascadas. Fuerza.

Ya desde que había visto aquello Hinata se había sentido inquieta, pero ahora, en la oscuridad y la soledad de la cascada sintió como si de repente un reto que no había alcanzado a vislumbrar se irguiera ante ella.

A lo lejos el búho ululó y Hinata notó que a la luz de la luna un papel ondeaba clavado a una piedra con un kunai.

Sube Hinata. —Era simple, una orden. Hinata pasó los dedos sobre el papel sabiendo muy bien que aquella no era la letra de su capitán. Giró la mirada a lo alto de la cascada, donde el agua caía como un torrente salvaje.

Fuerza.

Hinata sabía que subir usando chakra en los pies sería trampa, la obligaría a hacer el recorrido de nuevo, conocía las reglas, siempre las había conocido. Así que colocó su pequeña mano blanca contra una saliente en la piedra y trepó, primero una mano, luego la otra, una pierna, un pie que resbalaba, volver a empezar.

La frente se le empezó a llenar de sudor y los dedos a dolerle, quiso pensar en Naruto, se preguntó que estaría haciendo y sí también él estaría escalando una montaña.

Una vez más, un poco más, otro esfuerzo.

Sabía que Sasuke no se quejaría, apretaría los dientes y vería sus opciones, porque Sasuke siempre podía ver las opciones.

Fuerza.

Su capitán la conocía, ella había creído que no, pero sabía exactamente lo que le haría falta; la fuerza de los brazos, la fuerza de sus pensamientos.

Su pantalón se enredó con una rama y se lo rompió al jalarlo, a lo lejos el cielo empezaba a cambiar de negro a morado. Los dedos de Hinata se llenaron de sangre por aferrarse a las rocas y sintió que los hombros le crujían, aun así sentía su respiración acompasada y el corazón a buen ritmo, no estaba cansada realmente, el Camino de la Serpiente le había enseñado a correr, caer y levantarse. Escalar aquello era simplemente cambiar el plano a vertical.

Una o dos veces una mano o un pie se zafó de su agarre y se encontró haciendo una fuerza sobrehumana con los miembros que le quedaban.

—"Cuando llegue arriba veré el amanecer desde lo alto". —Y sería tan bonito que no tendría nada que pedirle a ningún libro de fantasía, bastaría para sentir que su historia era lo suficientemente maravillosa.

Cerca muy cerca escuchó el aullido de un lobo, pero no había lobos en Konoha (no que ella supiera), volvió a recordar al lobo del libro, que había muerto por su amigo a manos de una joven cazadora cuyo destino la sobrepasaba. El sudor la cegó momentáneamente pero siguió trepando, porque no era momento de pensar en lobos, no era momento de asustarse ni de cuestionar al destino.

—¡Ah! —Sintió que llegaba a la cima y soltó un jadeo, con esfuerzo apoyó ambas manos, subió una pierna y cayó de rodillas dándole la espalda al abismo, tras de ella el sol empezaba a aparecer y su sombra se proyectaba al frente más grande que su existencia, más grande de lo que hasta ese momento había considerado era su destino.

Lo vio como siempre lo había visto, postura erguida, ojos severos, brazos cruzados y aquella expresión dura en la cara, como si en su vida nunca hubiera conocido ni una sola vez el fantasma de la alegría.

—Buen día. —Entre ellos sopló un viento que remedaba un aullido, aquel era el lobo y ella (evidentemente) jamás sería una cazadora dispuesta a eliminarlo—. Ottou-san.

—De pie.

Fuerza.

Sin venir a cuento Hinata apretó el bolsillo donde su Capitán había encerrado aquella palabra. Una hora, un lugar, solo una cosa por hacer. Fuerza. Lentamente se puso de pie y sus ojos claros no titubearon.

—Hai.

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.

.

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Notas de Okashira Janet: Perdón por la tardanza pero si me pusiera a contarles todo lo que sucedió estos días me haría una novela. Desde que inicie éste fanfic quería llegar a éste capítulo —bueno, hay un par de capítulos que tengo muy bien dibujados en mi mente—.

Aclaraciones

1 Para quien no lo sepa Boku No Hero Academia es un manga donde los chicos se entrenan para ser súper héroes, supuse que a Naruto le gustaría el trasfondo.

2 Los niños no reconocieron a nuestro enmascarado porque se suponía que en aquel entonces era un ANBU, ellos lo vieron en su ropa usual por un incidente, ¿qué si será importante?, sí.

Los lectores preguntan.

1 Espero que haya quedado medio aclarado el asunto de Fugaku y la mamá de Hinata.

2 En realidad nunca dije que Shisui no volvería, solo dije que no se verían por un tiempo (¿ya notaron que han pasado dos años y medio?), de todas maneras aún tengo asuntos pendientes con Shisui.

3 ¿Parejas?, bueno, como aún tienen nueve años no me preocupo mucho por ellos.

4 Este fanfic es una historia alternativa al manga, puede que de vez en cuando le haga un guiño al anime, pero me voy a pasar la información de novelas ligeras, videojuegos, información extra de los personajes, etc. Y también puede que ciertos eventos del manga nunca ocurran aquí, después de todo es un hilo argumental diferente.

Agradezco por sus comentarios a: EthereldCrow, Janis O.x, Flor-VIB 412, deebra312, Anacar, Citlali Uchiha, Abril Sandoval, sashar12, Littlerock17, Hyuga meiko chan, Moonyandloony, mvp187hx, maikiway, wichipown, wen vallejos, Helenlizz, jovino006, Invader Zam Rei chan, mirellinu, Beta-chan18, Clau, Elena, jhossietaisho, ita-sasu hina-na, Aimee, MoonstoneIce31585, simazame, Integra Van Hellsing, Magda G, Carolina15234 KH, La tierna Hinata-chan, Tsuki-shin, Rydia Weasley, FlorItachiUchiha, carlos29, 0White-Rose0, rivert, Gaby L, Hotaru-Inu, Nana-chan53, Carito Uchiha, antinoo, Avis, hina230, Soo Hyun Yuki, sakuralovely, 1984drian, bellamita uchiha, HoshiNoTsuya, Karla-eli-chan, LilithUchiha, Komorebi-chama, Mimi Tachikawa 08, Carolina, Caritay, LuuLuuu, Makaa-chan, kakatsushi, Equihualove, DaniSanchez Uchiha18, kandiliz25, Cardenal, Rukia36, fadebila, angel maria 15, Hynamy, Roxan, 26kaori-san, 2510mari, chi uzumaki, Elying-chan21, SasuHinaNaru, Camille Carstairs, Paola, fran. Sanchez.

A todos muchas gracias por leer, de ahora en adelante creo que les voy a agradecer en general porque de tanto nombre creo que no los escribí bien, me salté alguno o puse otro dos veces.

Sus comentarios son muy importantes para mí porque cambio el capítulo por venir de acuerdo a las dudas que tengan, por lo general intento explicar en la historia lo que está pasando y sí, soy mucho de poner pistas y dar metáforas, pero cuando me paso de ocultista trató de explicarlo mejor en el capítulo siguiente. Y nada, como ya saben estoy reeditando "Rojo y Perla" en la plataforma de Wattpad, cuando termine de editarlo lo pasaré a esta página, si gustan buscarlo en Wattpad búsquenme como "Janet Gaspar"

Besos a todos.

23 de Septiembre del 2016 Viernes.