EQUIPO CUERVO
Capítulo 15: Telarañas
Por Okashira Janet
Naruto abrió los ojos, se dio media vuelta y escuchó un gruñido.
—Te me estas clavando en las costillas.
—Lo siento. —Automáticamente se retiró antes de que a Sasuke se le ocurriera darle un codazo, alrededor las respiraciones pausadas del resto de los chicos de Raíz eran como un suave arrullo. Aun así Naruto se removió inquieto y volvió a pegarse lo más posible a la espalda de Sasuke.
—Es en serio. —Sasuke gruñó—. Deja de pegarte. —No podía evitarlo, tenía miedo.
A ser sincero la noche siempre le daba miedo, ya sea que estuviera en su departamento o en Raíz, en las misiones no era así porque estaba con Hinata y Sasuke, además ahí también estaba Itachi-taichou. Pero Raíz era diferente, en Raíz la oscuridad se le metía por los pulmones y le perforaba los huesos, era una oscuridad que se podía tocar, Naruto no estaba muy seguro de cómo explicarlo.
Todo había empezado con el chakra del zorro, mucha gente con batas se habían reunido a su alrededor, luego había sido evaluado por un montón de shinobis con máscara de ANBU y finalmente habían empezado un lento proceso para usar el chakra del zorro, ¿el resultado?
—"No soy algo que puedas usar, mocoso". —El zorro. Enorme, peludo, oscuro y malévolo.
Aterrorizado Naruto se había negado a intentar usar el chakra del zorro, pese a que lo sentía burbujeando en su estomago. Una, otra y otra vez habían intentado forzarlo con varios métodos hasta que Itachi-taichou había aparecido en medio de ellos, los ojos oscuros y fríos.
—"Es suficiente". —Eso había sido todo y el entrenamiento del chakra rojo había terminado. Pero aunque el entrenamiento hubiera terminado eso no quería decir que el zorro también se hubiera ido, al contrario, a veces Naruto se dormía y se encontraba a sí mismo en un sótano oscuro, mugriento y húmedo, al frente había una enorme jaula y el zorro se encontraba dentro.
—"Acércate mocoso, para que te huela" —Una vez Naruto había sido tan ingenuo de avanzar un par de pasos hacía él y el zorro le había tirado un zarpazo que apenas había alcanzado a esquivar.
Aquella bestia era malvada. Le daba miedo a él. Y si le daba miedo a él le daría miedo a los demás.
Naruto por fin entendió por qué los aldeanos lo trataban tan mal, comprendió que el bestial zorro que tantas muertes había causado en el pasado se encontraba dentro de su cuerpo… y a veces Naruto sentía que el zorro y él eran uno solo.
—"Si tu mueres, yo muero". —El zorro se lo había dicho con aquellos ojos rojos como la sangre. Y Naruto por fin entendió por qué había gente que quería matarlo.
Un domingo en la soledad de su habitación lloró, lloró hecho un ovillo bajo las sábanas, porque como si hubieran abierto el telón para que pudiera ver comprendió que él, NarutoUzumaki, era un zorro maldito y siempre lo sería.
Generalmente los domingos Sasuke, Hinata y él se reunían para practicar, pero Naruto mandó un sapo con el recado de que no iría porque le dolía la panza, de cualquier manera últimamente Sasuke y Hinata se sentaban uno al frente del otro en posición ceremonial y jugaban a destrozarse con las mentes, Naruto se aburría horriblemente cuando hacían eso, él no tenía genjutsu para meterse en la mente de los demás y tampoco tenía el Byakugan para contrarrestar, además era un juego peligroso porque si el zorro se molestaba lo despertaba de malas maneras.
Pero no era cierto que le dolía la panza, era solo que no quería sentarse en el pasto mientras Sasuke y Hinata se veían fijamente a los ojos sin moverse por horas. Sasuke y Hinata sabían lo del zorro, pero él no se los había dicho y sus compañeros no parecían tener intención de sacar el tema a colación.
¿Qué pensarían?, a veces Naruto veía largo y tendido a Sasuke pensándolo, suponía que Sasuke intentaría verle el lado práctico, intentar sacar provecho de la situación, Hinata lo aceptaría, como aceptaba todo en su vida. Ninguno de los dos le tendría miedo ni lo apartarían, pero últimamente Naruto tenía miedo de acabar lastimándolos.
Una vez el zorro había destruido media aldea, ¿qué lo separaba de destruir a sus amigos?, ¿acaso él era lo suficientemente fuerte para mantenerlo en la jaula? Naruto ya se había dado cuenta que cuando se exaltaba el chakra del zorro se le escapaba, en una ocasión incluso había tomado forma burbujeando a su alrededor.
No sabía controlarlo, esa era la verdad.
Pero si actuaba tontamente, si reía por todo y se esforzaba en no preocuparse el chakra del zorro se apagaba, como si no fuera necesario o no tuviera intención de salir a flote. El chakra se descontrolaba cuando se enojaba, como si el odio fuera su motor.
¿A quién decirle?, ¿cómo controlarlo?, ¿qué harían en Raiz si se enteraban que cualquier cambio en él podía provocar el escape del Kyuuby?, quería decírselo a Itachi-taichou, pero desde que habían entrado en Raíz su capitán se había transformado, sus ojos eran oscuros y fríos, sin rastro de amabilidad. Sus órdenes eran precisas y certeras, había algo a su alrededor, como una aura que no tolerara fallos. Los sábados su capitán volvía a ser el mismo de antes, pero Naruto se encontraba demasiado entusiasmado disfrutando sus entrenamientos de los sábados como para echarlos a perder con sus pensamientos sombríos.
Y volvía al punto de partida.
Naruto sabía, porque el zorro se lo había dicho, que disfrutaba la batalla y que ansiaba destruir la aldea que lo había encerrado por tanto tiempo. Al zorro le gustaba matar y por eso Naruto se juró que no mataría, no a menos que no hubiera otra opción, sería su último recurso, era una promesa.
—"Es una buena promesa". —Hinata le había dicho encogiéndose de hombros.
—"Tenía que venir de ti". —Sasuke había rodado los ojos, pero ambos lo habían entendido. Sus amigos eran los mejores.
Y como eran los mejores tenía que protegerlos de algún modo.
Salió a caminar, porque era domingo y su departamento lucía más solo y gris que nunca, alrededor la gente lo veía y caminaba más rápido, ahora ya nadie lo insultaba y cuando se le ocurría entrar a una tienda nadie lo echaba, pero sentía que las personas contenían el aliento cuando él estaba cerca, como si supieran de lo que era capaz y le tuvieran miedo.
Naruto no quería darle miedo a nadie, nunca lo había querido.
A veces le mandaba cartas a Gaara contándole, no muchas porque no era muy diligente escribiendo y hacía tantos borrones que siempre tenía que pasar las cartas en limpio. Gaara primero le había contestado cartas tan breves que parecían recados, pero poco a poco había ido explayándose. La letra de Gaara al principio había sido muy irregular, pero actualmente tenía una caligrafía muy bonita, a Naruto le daba corte que sus respuestas tuvieran la letra tan gorda y chueca así que se esforzaba en escribir un poco mejor.
"Hola Gaara, ¿cómo estás?, yo sigo ahí donde te dije que me habían metido, Itachi-taichou dice que no puedo hablar de eso, el entrenamiento es muy raro pero tampoco puedo hablar de eso, y cuando es de noche… pero tampoco puedo decirlo. ¡Ah!, el sábado una persona (no puedo decir quién) cumplió su palabra y me enseñó un jutsu genial, ¡ahora puedo hacer montones de copias de mí mismo!,(1) los domingos juego a formar tantos como pueda y luego los voy contando, ¡la última vez hice ciento veintidós copias!, aunque luego me dormí como tres horas mientras Hinata-chan y Sasuke-teme seguían sentados viéndose a los ojos, ¿qué tanto se ven?, yo los veo y parpadeo, no sé cómo ellos no lo hacen.
¿Cómo te va con tus hermanos?, ¿es divertido estar en equipo con ellos?, ¿ya lograste que tu hermano deje de temblar cuando entrenan juntos?, ¡te dije que tu hermana te aceptaría!, ella se veía muy preocupada cuando estabas en el hospital, ¡yo también quiero tener hermanos!, bueno, Sasuke-teme y Hinata-chan son como hermanos para mí, uh, me voy, se me acaba la tinta"
Hinata decía que también ella le escribía de vez en cuando a Gaara, aunque ambos se cuidaban de mencionarlo cuando Sasuke estaba escuchando porque si no se enojaba de tal manera que les gritaba que era un par de tontos hasta que les dolían las orejas.
Quizás debía ir por más tinta y hacerle una carta más larga a Gaara, cuando Gaara escribía siempre mencionaba las cosas nuevas que aprendía, no solo jutsus y taijutsu, también le hablaba de historia, libros, paisajes; Gaara era muy listo y lo que no entendía lo buscaba en la biblioteca. Naruto lo que no sabía se lo preguntaba a Sasuke y si Sasuke no sabía se lo preguntaban a Itachi, era más sencillo.
—"Tinta". —Había ido caminando sin cuidado por la calle y al dar una vuelta en una esquina había hecho caer a un hombre al suelo.
—"Uh". —En acto reflejo (y condicionado por las reacciones de Hinata) extendió una mano intentando ayudarlo a pararse—. "Lo siento". —Pero el hombre había gritado, gritado como si hubiera visto a un monstruo y había echado a correr en dirección contraria.
Bueno, era un monstruo después de todo.
—"Tú debes ser Naruto-kun" —Con sorpresa había girado la mirada, había un hombre ahí con el cabello castaño recogido en una coleta alta y una cicatriz muy rara debajo de los ojos—. "Soy Iruka, un sensei de la Academia, se suponía que algún día serías mi alumno, pero formaste parte del Equipo Cuervo antes".
—"Hum…" —Naruto no tenía mucho que decir, no recordaba muy bien sus pocos días en la Academia, así que no tenía una idea exacta de lo que era un sensei, Itachi era su Taichou y en Raíz no había algo como un maestro.
—"¿Quieres ir por un ramen?", —el hombre parecía amable—, "yo invito".
—Naruto. —Un codazo de Sasuke lo sacó de sus recuerdos devolviéndolo a la realidad; de alguna manera se había ovillado detrás de su amigo, como una molesta garrapata—. Solo duérmete, ¿sí?.
—Sí. —Naruto cerró los ojos.
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Hinata abrió los ojos y miró alrededor, se encontraba en su habitación y por un momento se sintió desubicada, pero luego recordó que era domingo y que era el segundo domingo del mes así que a Naruto le tocaba ir a dormir a casa de Sasuke. Los domingos primero y tercero ella iba al departamento de Naruto a ver películas, el segundo y cuarto Naruto iba al clan Uchiha.
El domingo pasado habían visto una película que se llamaba Zootopia, (2) a Hinata le había enternecido muchísimo la protagonista, Naruto en cambio estaba completamente cautivado por el zorro e incluso había moqueado un poco en la escena donde le habían puesto un bozal.
—"Es como yo". —Cierta similitud sí que había, pero Hinata no había dicho nada al respecto.
Aun no amanecía del todo, pero Hinata se levantó frotándose un ojo, ese día Sasuke, Naruto y ella habían decidido que harían una misión de supervivencia en el área de entrenamiento 44. Naruto estaba aburrido de que Sasuke y ella enfrentaran sus dojutsus, así que Sasuke había decidido que se pasarían todo el día jugando a la supervivencia.
En Raíz habían mencionado que el área 44 también era conocida como el Bosque de la Muerte, tenía un nombre lo suficientemente rimbombante como para que Naruto se emocionara hasta el infinito y Sasuke se sintiera lo suficientemente estimulado para hacer a un lado el entrenamiento del sharingan.
Hinata por su parte se preguntaba si acaso no se meterían en problemas…
Sin perder más tiempo se colocó su pantalón a tres cuartos y una chamarra holgada, en Raíz todos tenían el mismo uniforme negro que se pegaba a su cuerpo, los Hyuuga usualmente no usaban ese tipo de ropa así que se sentía incomoda.
—El almuerzo… —Con premura se dirigió al comedor y encendió la estufa, como iban a jugar a la supervivencia solo almorzarían y Hinata se había ofrecido a llevar la comida. Con jitomate para Sasuke y no demasiadas verduras para Naruto. En lo que el arroz terminaba de coserse preparó un termo con té y estaba formando las bolitas para los onigiri cuando Neji entró a la cocina.
Por un momento muy largo ambos se vieron a los ojos, ella con una bola de arroz en las manos y él con su mochila al hombro. Le sorprendió darse cuenta de que Neji había crecido, y aunque delgado se le notaban los músculos de los brazos y las piernas.
—Buenos días. —Al final las palabras salieron solas de su boca. Pero Neji no le contestó, en lugar de eso siguió su camino al refrigerador como si no la hubiera escuchado. Hinata se preguntó si debía intentar decir alguna otra cosa, pero no se le ocurrió nada así que siguió envolviendo los onigiri en las hojas de alga.
—¿Esa es su función en su equipo?, ¿hacer la comida? —Neji seguía dándole la espalda mientras buscaba algo en el refrigerador, pero Hinata sintió su voz fría golpearla.
—Yo me ofrecí. —Con delicadeza empezó a colocar las bolas de arroz en la lonchera—. ¿Va-vas a entrenar Neji-niisan?
—Sí. —Neji se paró brusco cerrando el refrigerador—. ¿Y usted?, ¿va a ir a jugar? —Si era sincera era un entrenamiento de "jugar a la supervivencia" así que no estaba muy segura.
—Voy a entrenar. —Contestó bajito, aunque era una media mentira.
—¿Dónde? —Neji giró a verla, sus ojos lucían tormentosos—. No quiero toparme con usted y sus ridículos amigos.
—Mis amigos no… —Iba a continuar una férrea defensa, pero no pudo hacerlo, Neji dio largos trancos hacía ella invadiendo su espacio personal.
—¿Ya es lo suficientemente fuerte para discutir Hinata-sama? —Nunca le había prestado atención a los ojos de Neji, o quizás es que nunca había visto sus ojos tan de cerca, tenía líneas oscuras debajo de los parpados, como si no durmiera bien.
—¿E-estas bien?, —por instinto levantó la mano hacía él—, tienes ojeras.
—Estoy bien. —Neji le atrapó la mano en el aire apretando sus dedos unos contra los otros, estaba tan enojado que una vena se le marcaba en el cuello.
—Hum… —Aunque le dolía un poco no se quejó y tampoco intentó soltarse, solo lo vio, con aquellos ojos que eran una copia de los suyos.
—No crea que va a vencerme Hinata-sama. —Neji fue entrelazando sus dedos, como alguna especie de serpiente oscura que se enroscara sobre ella—. No importa cuánto lo intente. —Hinata entreabrió los labios, Neji la empujó suavemente contra la pared, sus ojos fijos en ella—. Su destino nunca sobrepasara el mío, si usted se rebela yo también lo haré.
—Neji-niisan. —¿Por qué la estaba rodeando con toda esa oscuridad?, ¿de dónde había salido?—. N-no te entiendo.
—No me entiende. —Lentamente Neji soltó su mano, no había usado fuerza al someterla contra la pared, pero de alguna manera había sido aterrador—. No puede seguir siendo una niña para siempre Hinata-sama. —Hinata quiso decirle que él también era un niño, pero se dio cuenta con sorpresa que no lo era, de alguna manera mientras ella jugaba con Sasuke y Naruto a realizar invocaciones y correr por los campos de entrenamiento su primo se había transformado en algo diferente.
Pero antes de que pudiera reponerse del descubrimiento Neji dio media vuelta, tomó la mochila que había dejado sobre la silla y salió.
—¡Nee-chan! —Apenas Neji desapareció Hanabi entró corriendo, vestía un bonito yukata rosa—. ¡Buenos días!
—Buenos días. —Aun aturdida Hinata abrazó a su hermana que se había lanzado contra su cintura contándole todo lo que había hecho en la semana que no la había visto y pidiéndole de almorzar.
—Por supuesto. —Finalmente le acarició al descuido la cabeza—. ¿Quieres té?
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Sasuke terminó de comer el bento que había hecho Hinata y soltó un largo suspiro de satisfacción, la verdad no estaba seguro si cocinaba mejor Hinata o su madre, pero le gustaba la comida de las dos.
—¡Hinata-chan, esto esta delicioso! —Como siempre Naruto comía sin delicadeza y salpicando todo a su alrededor, pese a que Itachi había intentado una y otra vez enseñarle modales en la mesa.
—¿Listos? —Asumiendo su papel de líder Sasuke se apretó el protector gennin contra la frente.
—¡Listos dattebayo! —Naruto también se paró de un salto apretando su protector mientras Hinata recogía los trastes y los ponía dentro de su mochila.
—De esto se trata. —Sasuke extendió un mapa sobre el suelo, había visto un mapa del Bosque Prohibido en Raíz y lo había memorizado con el sharingan, no había sido muy difícil crear una copia casi exacta—. Vamos a entrar por aquí. —Sasuke señaló un punto—. Y vamos a salir por aquí. —Acto seguido señaló un punto pegado a las montañas—. Esta área tiene protección por parte de jounnins, así que no se dejen atrapar o la próxima vez que nos castiguen con quitar la mala hierba de los campos lo harán solos.
—¡Hai! —Naruto y Hinata asintieron parándose derechitos.
—He oído que hay muchas bestias poderosas y cosas peligrosas. —Sasuke guardó el mapa—. Así que vamos a ir juntos esta vez.
—Yo escuche que aquí se hace el examen para Chunnin. —Naruto brincó en su mismo lugar.
—El examen para Chunnin cambia cada año… creo… —Hinata llevó una mano dudosa junto a su boca.
—La única vez que se hizo aquí el examen para Chunnin fue cuando mi hermano se presento. —Sasuke miró al área 44 con el ceño fruncido—. Lo hicieron aquí porque él era extremadamente fuerte.
—Que guay. —Naruto exclamó con aire atontado y tanto él como Hinata abrieron ligeramente los labios.
—Sí. —Sasuke afirmó con rotundidad—. Itachi-taichou es el mejor. Ahora vamos. —Los tres atravesaron el campo y se colaron por la malla de seguridad que declaraba que aquel lugar era área restringida.
De entrada no parecía que estuvieran en Konoha, conforme empezaron a caminar el paisaje empezó a volverse más y más selvático. Sasuke avanzaba al frente con Naruto en medio y Hinata cerrando la comitiva.
—Byakugan. —Hinata realizó calmadamente los sellos y luego señaló a la derecha—. ¡Hay una serpiente enorme por allá!
—No tiene caso pelearnos con los animales de aquí. —Sasuke se encogió de hombros—. Sigamos.
—¡Ey Sasuke!, —Naruto señaló alborozado una especie de pantano putrefacto—, creo que eso es lo que dijeron en Raíz, si te caes ya no puedes salir.
—¿Hacemos la prueba? —Sasuke arqueó una ceja con aire divertido.
—Hum… —Naruto ya sabía que hacer una prueba significaba que tenía que hacer un clon y ver qué pasaba con él—. Bueno… ¡Kagebunshin no jutsu! —Un clon igualito apareció a un lado.
—¡No quiero! —El clon iba a echar a correr, pero Naruto lo sujetó por debajo de las axilas.
—¡Solo será un momento!
—¡Nooo! —Pero Sasuke y él lo arrojaron al pantano.
—¡Argh!, ¡me ahogo! —El clon empezó a patalear, pero parecía que entre más se movía más se hundía.
—Sujétate. —Sasuke le paso un palo y entre Naruto, Hinata y él tiraron del otro extremo, pero no se movía para nada.
—¡Me ahogo, me ahogo!
—Pues sí, parece que no se puede salir si se cae. —Sasuke puso una mano bajo su barbilla—. Desaparécelo Naruto.
—E-esperen… —Hinata se puso en cuclillas junto al pantano y colocó las manos a corta distancia de donde el agua putrefacta y negra borboteaba.
—No te vayas a caer. —Sasuke la observó nervioso, aunque sabía lo capaz que era Hinata siempre se encontraba a sí mismo un poco aprehensivo cuando la veía en una posición de peligro.
—¿Qué estás haciendo? —Naruto se puso en cuclillas a un lado.
—Hum… —Hinata estaba creando agua que no se mezclaba con el pantano y que empujaba al clon desde abajo.
—¡Estoy saliendo dattebayo! —El clon lloró de felicidad.
—Eso es bastante creativo. —Sasuke también se puso en cuclillas a su lado—. ¿No puedes manejar el pantano?
—Lo estoy intentando. —Hinata tenía el ceño fruncido—. Pe-pero es difícil.
—¡Yo te ayudo dattebayo! —Naruto colocó las manos al frente y apenas cerrar los ojos y concentrarse su espada de aire apareció frente a él.
—¡No, idiota! —Pero era demasiado tarde, Naruto acuchilló el pantano desapareciendo a su clon y lanzando un montón de pegote negro sobre ellos.
—¡Ah! —Hinata gimoteó con el cabello escurriendo lodo.
—Felicidades genio. —Sasuke sacudió las manos, pero Naruto simplemente se río.
—Ahora somos uno con el paisaje, eso dijeron en la clase de supervivencia. —Si algo tenía Naruto era que siempre le veía el lado positivo a las cosas.
—Ni modo, será nuestro camuflaje. —Sasuke chasqueó la lengua y echó a andar, los otros dos lo siguieron. Hinata poco convencida del disfraz obligado.
—Hum… —Hinata se detuvo—. Escucho algo… —Sin darle tiempo a Naruto o a Sasuke para reaccionar se mordió el pulgar, realizó los sellos y colocó su mano contra el suelo—. Kuchiyose no jutsu. —Una encantadora loba de ojos verdes apareció frente a ella, era completamente blanca como la nieve y tenía una cola esponjada.
—Misao-chan. —Hinata señaló a la derecha—. ¿Escuchas algo por allá?
—Es un escorpión. —La loba alzó la cola dispuesta a correr en esa dirección, hacía un mes que Hinata podía invocarla y era un animal de lo más proactivo y atolondrado, aunque sus técnicas eran buenas—. ¿Quieres que lo ataquemos Hinata-hime?
—¿Qué dijimos de atacar a los animales sin razón? —Sasuke rodó los ojos.
—¡Ah! —Pero entonces los cuatro tuvieron que saltar cuando el suelo se partió en dos y alguna especie de monstruoso insecto gigante se abalanzó contra ellos.
—¿Y qué tal si la fauna local nos ataca sin razón? —Naruto ya había llenado el claro de clones que se balanceaban de las ramas.
—Pues entonces hacemos una pelea justa. —Sasuke se encontraba sentado sobre uno de sus cuervos que planeaba por encima del insecto gigante sin parecer muy impresionado.
—De acuerdo. —Hinata y su loba se encontraban sobre la rama de un árbol.
—Bien. —Sasuke extendió la mano—. Técnica secreta de Shisui-nichan.
—¡Piedra, papel o tijeras! —Los tres gritaron al mismo tiempo, pero mientras todos los clones pusieron piedra, Sasuke y Hinata pusieron tijeras.
—Túganas. —Sasuke chasqueó la lengua.
—¡Taijuu, Kagebunshin no jutsu! —Tantos Narutos saltaron sobre el insecto tirando patadas, kunais, shurikens y atacándolo con espadas de aire que el animal soltó en chillidos.
—Nos van a descubrir. —Sasuke saltó de su cuervo—. Ya apúrate.
—Voy. —Naruto le dio un último gran golpe en conjunto que mando al bicho de vuelta al agujero por donde había venido.
—Vamos retrasados, corran. —Sasuke echó a correr y Naruto y Hinata lo siguieron, por el camino Hinata perdió una sandalia cuando los atacó una hiedra que parecía tener vida propia así que la obligaron a vomitar el zapato que estaba medio carcomido. Luego Naruto resbaló en una pendiente y no paró de quejarse de dolor en el trasero, más adelante los atacó un tigre que Sasuke sujetó con kunais y cuerdas al suelo.
—Por allá se supone que debe haber un río. —Sasuke señaló adelante—. Podemos bañarnos ahí.
—¡Sí! —Sin tener el menor cuidado de posibles peligros en cuanto estuvieron en el río se arrojaron dentro; un montón de fango, lodo y suciedad se despegó de sus ropas cuando emergieron con el cabello escurriendo.
—Vamos a quitarnos la ropa para que se seque. —Naruto se sacó la remera, Sasuke hizo lo mismo, pero Hinata se quedó viéndolos sin intención de sacarse la ropa.
—Vas a enfermarte. —Sasuke solo comentó lo obvio mientras tendía su playera de la rama de un árbol.
—Además ya nos hemos visto desnudos antes, ¡dattebayo!
—Pe-pe-pero… —Mortificada Hinata solo abrió grandes los ojos—. E-eso fue cuando éramos más pequeños.
—Es lo mismo. —Sasuke se rascó la cabeza, el sol creaba ondulaciones sobre el agua.
—¡Amo nadar! —La loba de Hinata chapoteó en la orilla del río.
—¿Debería llamar a alguno de mis sapos? —Naruto se lo pensó frunciendo ligeramente el ceño y apenas estaba por hacer los sellos cuando escucharon un ruido muy fuerte del otro lado del río.
—Eso no sonó como un animal. —Sasuke arqueó una ceja, aun en el agua Hinata realizó los sellos para el Byakugan.
—Hay alguien detrás de esa montaña. —Hinata señaló con un dedo—. Dos hombres… creo que son fuertes.
—¿Fuertes para huir de ellos o fuertes para ir a espiarlos? —Sasuke colocó ambas manos en su cintura.
—Uh… —Hinata titubeó—. Creo que es Shisui-san.
—¿Shisui-niichan? —Sasuke chasqueó la lengua—. Si nos encuentra aquí nos va a acusar.
—¡Vámonos! —Naruto se puso pálido, la última vez que habían hecho una travesura los habían obligado a colgar de los pies durante una hora.
—Parece que no nos ha visto. —Con ayuda de su chakra Hinata se puso de pie sobre el agua—. Está hablando con un hombre, parece muy fuerte.
—¿Es ese ANBU plateado de siempre? (3)
—No. —Hinata forzó la vista—. Estoy segura de que nunca había visto ese chakra antes.
—¿Es más o menos fuerte que Itachi-taichou? —Naruto se pasó las manos por atrás de la nuca.
—Menos… creo… —Hinata se llevó una mano dudosa a la boca.
—Pues vaya lugar para encontrarse con alguien. —Sasuke frunció el ceño, pero luego parpadeó—. A lo mejor es un asunto secreto de la policía.
—¿Secreto? —Naruto, que se hallaba bastante adiestrado por Raíz para no meterse con asuntos secretos dio un respingo—. ¿Deberíamos estar aquí?
—De entrada no deberíamos haber entrado. —Sasuke dio un rápido vistazo alrededor—. Vámonos antes de… —Pero aquello fue tan rápido que ni siquiera alcanzaron a reaccionar, Hinata soltó un quejido cuando una mano apretó su cuello alzándola, el Byakugan aun activado observando con horror los ojos negros que parecían taladrarla con dureza.
—¡Ah! —Por instinto Naruto había sacado un kunai, pero sus dedos temblaban sin acabar de decidir si debía lanzarlo o no contra Shisui.
—¿Qué hacen aquí? —Shisui aflojó la mano desconcertado, Hinata cayó al agua tosiendo—. ¿Qué viste? —Con dedos trémulos sostuvo a Hinata por los hombros—. ¿Qué escuchaste? —Con una rapidez que casi parecía locura giró a ver a la loba de Hinata quien retrocedió un paso con las orejas en alerta. Fue apenas un segundo, un parpadeo en el que llevó lentamente su mano hacía su kunai, pero luego pareció pensárselo mejor y volvió a posar la vista en Hinata sacudiéndola—. ¿Qué escuchaste? —No parecía el Shisui bromista y relajado de siempre, Hinata se aferró a sus antebrazos asustada.
—No escuchamos nada. —Pálido como la muerte Sasuke avanzó un paso—. Hinata te vio con alguien más y… —La respiración de Shisui se volvió errática, los miró a los tres, como sopesándolos, como si decidiera algo dentro de su mente, algo que Sasuke sabía que no sería bueno para ellos—. No supimos quien era la otra persona, pero asumimos que era una misión, íbamos a irnos.
—Misión. —Shisui sonrió, pero era una sonrisa siniestra, como si destilara toda la oscuridad de Raíz—. Sí, una misión.
—No era nuestra intención meternos con los asuntos de la policía. —Sasuke habló rápido, nunca había visto a Shisui así, de hecho nunca había visto que pudiera hacer otra expresión que no fuera la felicidad y la despreocupación.
—Pues para no querer hacerlo ya se enteraron que era una misión de la policía. —Shisui apretó más los hombros de Hinata, los dedos se le clavaron provocándole dolor—. Y ya saben que es una misión mía y ya han deducido lo muy secreta que es.
—No le diremos a nadie. —Naruto apretó los dientes, el kunai aun en sus dedos—. Ahora suelta a Hinata-chan. —Shisui aflojó el agarre, pero sus ojos se perdieron al frente, la misma expresión que ponía Itachi cuando estaba ante una decisión difícil.
—Somos ninjas de Raíz. —La expresión de Sasuke se endureció—. Protegemos los secretos con nuestra vida.
—Sí, esa es la Raíz que recuerdo. —La voz de Shisui no tenía su timbre habitual, era como las hojas que barre el viento sin presentar voluntad.
—¿Shi-Shisui-san? —Aun apresada por él Hinata desactivo el Byakugan y soltó un pequeño quejido, el sharingan se activó en los ojos de Shisui, Naruto arrojó el kunai, aun aturdido, aun asustado, pero aunado a su mala puntería tenía miedo de herir a Hinata así que el arma apenas le rozó a Shisui el hombro desgarrando su ropa. Sasuke también activó el Sharingan y dio un paso al frente, pero Shisui ya había actuado, a lo lejos Misao, la loba de Hinata, cayó al suelo con los ojos velados para después desaparecer en una bola de humo.
—¿Qué le hizo? —Hinata pasó saliva lívida.
—Borré los recuerdos de sus últimos veinte minutos. —Shisui desactivó el Sharingan—. Lo siento, pero no puedo arriesgarme, ella pudo haber escuchado algo. —El Uchiha soltó un suspiro—. La verdad pensé hacer lo mismo con ustedes, pero no serviría de nada. —No, porque Hinata y Sasuke llevaban meses entrenando sus dojutsus y Naruto tenía al Kyuuby—. Escuchen, —colocó una mano sobre el hombro de Sasuke y otra sobre el de Naruto dejando a Hinata en medio, la sangre corría por su brazo, pero no parecía importarle—, la misión en la que estoy es rango S clasificada secreta.
—Uh… —Naruto sabía que esas eran las misiones de los ANBU, se revolvió incomodo.
—Nadie sabe nada de ella y ustedes tampoco, ¿entienden?
—Entendemos. —Y a pesar de eso Sasuke no desactivó el sharingan, Shisui lo observó con cansancio.
—Tengo indicaciones de eliminar a cualquiera que descubra mi misión. —Los tres niños lo observaron trémulos—. Y los cuatro sabemos que aunque muy probablemente yo también moriría podría terminar con los tres. Pero no voy a hacerlo. —Shisui bajó la cabeza—. Por eso necesito, ¡exijo!, que me lo prometan, nadie debe saber lo que sucedió hoy. —Una indecisa sonrisa, apenas la sombra de sus sonrisas habituales apareció en sus labios—. Si ustedes me prometen eso yo no le digo a Tachi que entraron aquí sin permiso, ¿qué dicen? —Los tres niños giraron a verse por un par de segundos y finalmente Sasuke desactivó el sharingan.
—Lo prometemos.
—Buenos chicos. —Con cariño le revolvió el cabello a Naruto y a Sasuke, pero al ver en sus ojos a Hinata le pareció que estaba triste, tan triste que era increíble que no se hubiera dado cuenta hasta ese momento.
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El miércoles por la mañana Itachi se sentó en el comedor de su casa a desayunar onigiris rellenos de salmón. Su madre estaba particularmente solicita, como si canalizara toda la atención y ternura que reservaba para Sasuke hacía él, dado que su hijo pequeño entrenaba con Raíz.
Era miércoles de preparación para interrogatorios, se les daba una información a los niños y luego se les sometía a presión para que confesaran lo que sabían. Itachi prefería no estar presente en la sala de interrogatorios, nunca le había gustado la tortura, por eso a pesar de su inteligencia nunca había formado parte de esa división.
Probablemente a los niños les meterían la cabeza en el agua y les darían toques eléctricos, pero principalmente se les sometía a presión psicológica. Sasuke y Hinata estarían bien, estaba seguro, en cuanto a Naruto, si se lo proponía resistiría por pura cabezonería e incluso pudiera ser que fuera él quien torturara a los encargados con lo denso que era.
—Sonreíste. —Itachi giró desconcertado hacía su madre quien tenía el cucharón en el aire y una expresión perpleja en los ojos—. No me lo imaginé, acabas de sonreír mientras comías.
—Sus onigiris son buenos. —Itachi se encogió de hombros.
—Sé perfectamente bien que no es por la comida. —Mikoto se cruzó de brazos fingiéndose ceñuda, pero luego aflojó el gesto—. Desde que eres el capitán del Equipo Cuervo has cambiado Itachi.
—Era el mejor ANBU de Konoha antes de eso. —Itachi apretó los dientes—. No sé si es un halago o no.
—Sigues siendo el mejor ANBU de Konoha. —Mikoto acarició el hombro de su hijo, luego miró por la ventana—. Tan bueno que nos han incrementado la vigilancia. —Cada ciertas horas había "civiles" que entraban al clan Uchiha a comprar algo, también se habían incrementado los ninjas que daban paseos por la zona y en las noches siempre había una patrulla ANBU recorriendo las calles. Como si fueran alguna clase de criminales.
—Lo lamento. —Itachi también giró la mirada por la ventana, hacía unos días había escuchado a un niño pequeño de su clan decir que en la escuela decían que los Uchiha habían hecho algo malo porque la aldea los vigilaba.
Traidores
Ese era el estigma de los Uchiha.
—A tu padre no le interesa que la vigilancia se haya incrementado. —Mikoto intentó reconfortarlo, pero para Itachi todos sus sentidos se encendieron en alerta—. Eres un genio Itachi, tu padre lo sabe, y Sasuke está siguiendo tus pasos.
—No creía que padre se conformara solo con que sus hijos fueran sobresalientes. —Su voz sin matices inundó la cocina.
—Tu padre… —Mikoto vaciló—. La aldea nos está presionando más porque saben que el equipo que estas formando es el más fuerte en generaciones. Todos lo saben. —Sí, Itachi ya había escuchado rumores, los otros clanes mostraban su inconformidad con el hecho de que un Uchiha liderara semejante bomba de tiempo, la mayoría presionaba a Hiashi Hyuuga para mantener el equipo bajo control, el Equipo Cuervo era para ellos un encuentro entre Uchihas y Hyuugas disputando al Kyuuby.
La pregunta era, ¿qué planeaba exactamente hacer su padre con semejante equipo?
—El otro día vi a Naruto. —Su madre dio un parpadeo—. Ese niño siempre había estado solo, ama tanto a Sasuke que moriría por él y lo mismo haría por ti. —Sí, lenta e inexorablemente se había ido colando en la piel de Naruto, presionando sus puntos débiles hasta ganárselo. Pero su madre debía saber el otro lado de la moneda.
—El otro día en la aldea del desierto Naruto-kun dijo que me amaba. —Itachi apretó los dientes, porque ANBU había matado hace mucho tiempo cualquier libertad de sentimiento en él—. Y sé que si se diera una situación de riesgo pondría mi vida en peligro por él.
—Es entendible. —Los ojos de su madre se suavizaron—. Lo has cuidado desde que tenía siete años. —"Cuidado" no era lo mismo que "entrenado", pero su madre tenía razón.
—En cuanto a Hinata-dono…
—Su padre la tiene bastante prevenida en tu contra. —Itachi nunca se habría imaginado eso, así que simplemente observó a su madre—. Hiashi Hyuuga quiere que se aproveche de tu entrenamiento para volverse la heredera que él no logró formar. —Pocas veces su madre tenía una expresión como esa, normalmente era amable y alegre—. Pero ni siquiera él puede controlar los sentimientos de otras personas. —Los ojos de su madre chispearon cuando giró a verlo—. Y tu padre tampoco.
—¿Hay algo que no sepa? —Itachi preguntó con cuidado, lo único que le faltaba era que su padre hubiera decidido casarlo con alguien en un momento tan frágil de su misión.
—Eres muy amable Itachi. —Su madre le acarició el dorso de la mano—. Y te sacrificas fácilmente por los demás. —A Itachi le pareció que se le rompía la voz—. No tiene nada de malo que ames a esos niños, no tiene nada de malo que ames a tu hermano, a Naruto e incluso a esa niña Hyuuga. —Itachi abrió la boca, como puesto a decir algo, pero su madre le puso un dedo sobre los labios, no hacía eso desde que era niño—. Eres un ninja, eres un ser humano, eres un adolescente, eres un hombre, eres el futuro del clan, lo eres todo. —Con cariño le acarició la mejilla—. Sé lo pesado que es intentar ser todo. —Unos pasos se escucharon en el corredor y su madre lo soltó abruptamente, su padre apareció con el gesto adusto de siempre.
—¿No te necesitan más en Raíz?
—No por el momento. —Su padre se sentó a la mesa, su madre le sirvió solicita, como si la conversación con Itachi nunca hubiera pasado, como si fuera necesario ocultarla.
—He escuchado que eres blando con ellos. —Los ojos de su padre lo atravesaron—. Sobre todo con esa niña Hyuuga. —Sus padres nunca la llamaban por su nombre, Hinata, se llamaba Hinata, Sasuke ya se los había dicho muchas veces.
—No soy blando con ella. —Itachi lo miró sin expresión, era un doble juego, siempre había sido un doble juego, a pesar de que su madre parecía ver a través de él—. Hago lo necesario para que su padre no me quite su tutela.
—Hiashi Hyuuga. —Había siempre cierto desprecio en su padre cuando mencionaba el nombre del dirigente Hyuuga, pero a Itachi le pareció que esta vez también encontraba las palabras llenas de desdén—. No va a hacer absolutamente nada por quitarte a esa niña. —Su madre sirvió el arroz, las algas, todo con la cabeza un tanto inclinada, Itachi la miró de reojo.
—Eso no fue lo que le dijo al Hokage.
—Para Hiashi Hyuuga tanto para mí éste equipo debe funcionar. —Su padre tomó los palillos, pero no hizo el amago de comer—. La pregunta es, ¿quién obtendrá el poder al final? —Itachi lo miró sin expresión, tal como en las misiones, tal como siempre lo había analizado desde que era un niño.
—¿Se refiere a Naruto-kun?
—El Kyuuby es, decididamente, el objetivo final. —Naruto, se llamaba Naruto, Sasuke ya se lo había dicho—. Hiashi está convencido de que esa niña suya se ganará el favor del contenedor del zorro. —Finalmente su padre mascó una bola de arroz, con rudeza—. Debes saber que cuando el Kyuuby no está por aquí los sábados esa niña va a dormir con él.
—Si fuera mi hija no se lo permitiría. —Por primera vez Mikoto habló, con la voz un tanto atropellada.
—Hiashi no es tonto. —Fugaku frunció el ceño, comiendo lentamente—. Si va a poner en entredicho la reputación de su hija solo será por algo que le traiga enormes beneficios.
—Solo son niños. —Itachi contestó sereno. Solo eran niños, aquel no había sido un plan tejido por el clan Hyuuga, a Naruto le daba miedo estar solo, Hinata se quedaba a dormir con él de vez en cuando, veían películas, comían palomitas, a veces jugaban juegos de mesa o leían algún libro, Itachi lo sabía, los había espiado un par de veces, eran solo niños reconfortándose el uno al otro. (4)
—¿Crees que por ser una niña no obedecerá lo que su clan le exija? —Fugaku golpeó con la palma en la mesa, su madre retrocedió un paso, tenía el rostro pálido—. ¡Si su clan le pide que se ate una piedra al cuello y salte al fondo del mar lo haría!, ¡no conoces a los Hyuuga!
—¿Y usted sí? —Itachi lo observó sin moverse, a aquellos ojos oscuros que se enrojecían cuando se enojaba.
—No me repliques Itachi. —Las venas de su cuello estaban saltadas. No. No era el momento para mostrar nada, con respeto bajo la cabeza.
—Lamento mi comportamiento.
—No estás viendo esto claramente. —Su padre se puso de pie—. Si detuvimos el golpe de estado fue solo por este equipo, porque a la larga el poder regresaría a nosotros, ¿y te parece adecuado darle facilidades a Hiashi Hyuuga?, ¿quieres que esa niña se gane el favor del Kyuuby y lo utilice a su antojo?, ¿qué cuando los hayas entrenado se volteen en tu contra?
—No. —Pero, ¿qué podía hacer?, ¿impedirles ser amigos?, ¿prohibir sus reuniones?, ¿condicionar sus sentimientos?
—Te pedí que esa niña Hyuuga te fuera fiel, que pensara en ti antes que en su clan, ¿lo has logrado?
—No. —Y nunca lo lograría, jamás manipularía los sentimientos de una pequeña tan cándida e inocente como lo era Hinata.
—Esta es una misión Itachi. —Su padre caminó con fuerza alrededor de la mesa—. La más importante de tu vida, ¿sabes ya que nos tienen vigilados?
—Sí.
—¿Eres consciente de que somos investigados en nuestra propia aldea por crímenes que no hemos cometido?
—Sí.
—¿Es acaso esa niña más importante que tu clan, más importante que tu familia?
—No. —Pero si algún día tuviera que tomar una decisión difícil con respecto a Hinata no sería por su clan.
—Escúchame Itachi. —Su padre soltó el aire que retenían sus pulmones y por primera vez en mucho tiempo Itachi lo encontró viejo, como si el cansancio lograra aumentar sus arrugas—. Los Hyuuga cuentan con el apoyo de la aldea desde que Hiashi Hyuuga entregó el cadáver de su hermano como reposición, ¿entiendes a lo que te enfrentas?, un hombre que no titubeó en asesinar a su hermano por su clan tampoco tendrá reparos en sacrificar a su hija.
—Entiendo eso. —Itachi colocó las manos sobre sus rodillas, en realidad Hiashi Hyuuga no era muy diferente a él, amaba a sus padres y aun así había considerado asesinarlos por el bien de la aldea, ¿quién era él para juzgar?
—Hiashi Hyuuga cree que una mujer lograra controlar ese equipo, pero no es así, tú la controlaras a ella. —Y era una orden, no una sugerencia.
—Independientemente de lo que Hiashi-san desee Hinata-dono no tiene la habilidad de…
—¡Estoy consciente de que no tiene la habilidad! —Su padre rugió, su madre echó a llorar, Itachi puso recta la espalda, los ojos oscuros que lo abarcaban todo—. La he visto, es tímida e ingenua, no intentaría seducir a nadie ni aunque se le obligara. —Itachi sintió la boca secársele, claro, era su padre, su padre no dejaba cabos sueltos, claro que la había investigado, claro que la había seguido, claro que se había informado, pero aun así le daba la sensación de tener a un conejo encerrado con un león.
—Entonces…
—No hay nada más peligroso que un sentimiento genuino. —Fugaku apretó los dientes, su madre lloraba sin hacer ruido, parpadeando para que las lágrimas se detuvieran—. Un hombre puede ser muy idiota cuando cree estar enamorado.
—Si Hinata-dono… —Itachi realmente no tenía la seguridad para decir que no permitiría amoríos en su equipo, sin embargo se mantuvo firme—. No sucederá.
—Ni siquiera Itachi puede evitar que esa niña se enamore. —Mikoto replicó, las lágrimas se habían secado de sus mejillas. Era la primera vez en su vida que Itachi veía que rechazaba una idea de su padre.
—Pero si puede hacer que se enamore de él. —Su padre sentenció, como si fuera simplemente una parte más de un plan que no involucraba los sentimientos de una niñita de once años. Ahora entendía la aprehensión de los consejeros en la reunión con el Hokage, ellos temían algo así.
—Me está sobreestimando. —Itachi también se puso de pie, voz plana—. En toda mi vida nunca he logrado que nadie tenga sentimientos amorosos por mí.
—Porque no lo has intentado. —Fugaku lo miró con enfado—. No reduzcas esto a un ridículo asunto amoroso Itachi. La lealtad de esa niña puede convertirse en la lealtad de los Hyuuga, su padre ya ha anunciado indirectamente que será su heredera y cuando ese momento llegue…
—Puedo obtener su lealtad sin recurrir a una treta como esa.
—No puedes. —Su padre lo sujetó de la playera, sus dedos se apretaron contra la tela y podía vencerlo, fácilmente y sin necesidad de agotarse, pero no lo haría—. Ya te lo he dicho, incluso si logras que te ame si su clan le pide que te rechace lo hará, ¡es una maldita Hyuuga!, lo que te estoy pidiendo es que no pueda respirar si no es por ti, que no pueda dar un paso si no es contigo.
—¡Basta!, —su madre estaba respirando agitadamente—, solo quieres vengarte, ¡quieres vengarte de Hiashi y de su hija! —Los ojos de su padre se perdieron en la lejanía.
—Ese asunto no tiene nada que ver.
—¡No arrastres a Itachi en esto!
—He dicho que ese asunto no tiene nada que ver. —Su voz era cortante así que su madre dio un paso atrás, como siempre, caminando por detrás de su esposo, apoyándolo en todo, así no estuviera de acuerdo. Su padre soltó lentamente su playera, sus ojos aun viéndolo fijamente.
—Si no puedes hacer lo que te pido Itachi voy a comprometerte con esa niña, los otros clanes ya están presionando a Hiashi Hyuuga para que lo haga, creen que una alianza entre nosotros asentaría las cosas, si yo también lo pido no podrá negarse más tiempo.
—No será necesario. —Itachi sintió algo parecido al terror arañarle el estomago, la voz, por primera vez en su vida, se le descompuso.
—Yo también espero que no sea necesario. —Fugaku lo estaba taladrando con la mirada—. Odiaría ver a mi hijo unido con la hija de Hiashi.
….
Odiaría ver a mi hijo unido con la hija de Hiashi.
Su padre no había dicho que odiaría verlo unido con un Hyuuga, había especificado que no quería que fuera con la hija de Hiashi.
Y su madre había llorado.
Itachi se sentó junto a la piedra de los caídos repasando sus opciones, la mayoría de los líderes de clan eran de la edad de sus padres, pero Itachi nunca había sido cercano a ninguno de ellos.
También podía preguntarle al Hokage, pero siendo sincero nunca había sido precisamente bueno llevando conversaciones, peor aún, conversaciones que tuvieran que ver con sentimientos.
Podía sacar en claro que su padre había estado enamorado de la madre de Hinata, quizás la madre de Hinata había correspondido sus sentimientos, parecía que lo había hecho, pero al final había decidido obedecer a su clan y casarse con Hiashi Hyuuga y ahora su padre quería que la hija de su amor imposible no pudiera respirar si no era para servir a su hijo.
Desde el punto de la política Itachi lo entendía, desde el punto de vista de un shinobi Itachi lo comprendía, desde el punto de vista de un estratega era un plan bien encaminado, pero desde el punto de vista de un humano, de un simple hombre Itachi encontraba que la pasión de su padre desvirtuaba el verdadero significado del amor.
Los Uchiha convertían el amor en odio.
Itachi había escuchado algo así cuando era muy pequeño, algo que tenía que ver con Madara Uchiha, con la forma en la que despertaban las fases más avanzadas del Sharingan. Y ahora su padre quería que arrastrara a la niña más cándida de Konoha a esas oscuras profundidades.
La he visto, es tímida e ingenua, no intentaría seducir a nadie ni aunque se le obligara.
Su padre conocía la verdadera esencia de Hinata, pero no conocía la esencia de su hijo, para Itachi era simplemente imposible apegarse a ella, su pureza lo dañaba, era como si un murciélago oscuro rodeara con sus alas negras una flor blanca en medio del prado.
Era un doble agente.
Tuvo que repetirlo en su mente. Si su padre quería a la hija de su rival enamorada de su hijo la tendría, ya había avanzado demasiado en medio de esa red de mentiras, telarañas y dolor para detenerse por algo o alguien.
Ya había entregado a Sasuke a Raíz.
Ya había puesto en el filo su vida.
Ya había tomado su decisión.
Podía hacerlo, su madre tenía razón, quería a Hinata, él que nunca había querido a alguien la quería a ella, era cierto que sus sentimientos eran los mismos que tendría un águila por alguno de sus polluelos, pero ella no tenía por qué saberlo. Era una niña, no podía ser tan difícil enamorar a una niña, seguro que si le pedía ayuda a Shisui…
Espero que esa niña jamás sufra la desdicha de enamorarse de ti Uchiha Itachi
Desdicha. Itachi llenaba todo lo que tocaba con desdicha.
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El sábado Naruto despertó temprano y fue al campo de entrenamiento cerca de la Roca de la Muerte para entrenar, todos estaban ya ahí.
—Hoy vamos a probar trampas con hilo invisible. —Itachi lucía tan sereno como todos los sábados, a Naruto le gustaba muchísimo más este Itachi que el de Raíz—. Sasuke tú vas a montar la trampa y Naruto va a intentar pasar sin herirse.
—¡Entendido!
—¿Yo que voy a hacer Itachi-taichou? —Hinata preguntó con un parpadeo, Naruto la miró de reojo, sabía que cuando no la tomaban en cuenta para una misión o un ejercicio enseguida pensaba que era su culpa.
—Usted y yo vamos a tratar de avanzar en controlar su elemento. —Itachi se sentó en una piedra y le indicó a Hinata que se sentara delante, ya que Sasuke había ido a poner la trampa y Naruto no tenía nada que hacer se quedó viéndolos, Hinata se sentó frente a Itachi con las mejillas rojas y la mirada baja, siempre se ponía así cuando personalizaban alguno de sus entrenamientos.
—Bueno, —Itachi extendió una mano—, trate de envolver mi brazo con agua.
—Sí. —Hinata extendió las manos, una arriba y otra abajo del brazo de Itachi, se notaba concentrada, pero más que preocupado por el agua que lo envolvía Itachi parecía buscar algo en el rostro concentrado de Hinata.
—¡Listo Naruto!, —Sasuke volvió luciendo muy ufano—, ¡no vas a poder escapar, terminaras como picadillo! —Si Sasuke veía a Itachi-taichou tan concentrado en Hinata se iba a molestar seguro.
—¡Vamos los dos! —Naruto lo jaló del brazo—. ¡Será más divertido dattebayo!
—¡Yo puse las trampas animal!
Al final habían desactivado todas las trampas e Itachi los había reñido por no seguir las indicaciones, también había reñido a Hinata por perder la concentración (Itachi había acabado empapado de pies a cabeza y Hinata estaba tan mortificada que habría podido llorar). Luego su capitán había soltado un suspiro murmurando que era imposible lo que los había puesto tensos a los tres, ¿sería que eran un caso perdido?
—Por hoy el entrenamiento se ha terminado. —Itachi declaró, aunque apenas eran las tres de la tarde—. Sasuke quiero que regreses inmediatamente a la casa y leas la geografía del país del Fuego, te lo preguntare por la noche. —O quizás es que iban a estudiar, Naruto odiaba eso—. Naruto-kun te traje esto. —Itachi sacó un libro de su mochila, un manga con un chico de cabello negro-azul en la portada—. Léelo y me lo platicas mañana.
—¡Hai! —Por lo menos a él no le había tocado geografía.
—Y quiero diez planas con la oración "Un ninja debe ser honorable y entregado", si no haces buena caligrafía van a ser cien.
—Hai… —Tristón Naruto paseó un pie por el suelo, Itachi era tan estricto.
—Hinata-dono, usted viene conmigo. —Itachi echó a andar y Hinata apenas reaccionó a trastabillar para alcanzarlo—. Su padre ordenó que la llevara hasta su casa, usted va a leer los tratados de la guerra y me va a entregar un reporte mañana.
—¡Hai! —Hinata contestó con fuerza, aunque sus ojos estaban abiertos en espanto, los tratados de la guerra era un libro tan extenso que aunque lo intentara perdería toda la tarde y la mitad de la noche en leerlo, ¡apenas podría entregar un reporte a duras penas por la mañana!, Naruto podría haber emitido un jadeo, ese sábado le tocaba a Hinata quedarse en su departamento, pero con esa tarea iba a ser imposible.
—Oii Sasuke… —Pero ya Sasuke había salido corriendo a realizar su tarea, ¡no era justo!, Sasuke se grababa todo con el sharingan, seguro no necesitaba ir tan apurado. Con desgano Naruto caminó en dirección a la aldea. Debido a que no estaba entrenando le dio hambre (siempre le pasaba) pero esta vez no traía monedas en la bolsa, usualmente Itachi le daba cierta cantidad de dinero y se cuidaba de llevarle frutas y verduras a su departamento, pero ese día Naruto había dejado todo en la cómoda cerca de su cama.
Sinceramente no quería ir a su departamento.
Se notaba que dentro de poco empezaría a llover y entonces su departamento se volvía más lúgubre y gris que el resto de los días.
—Umm… —Recordó el manga que llevaba en la mano y le dio la vuelta para leer el titulo—. Ao No Exorcist, el exorcista azul. (5)—Había un árbol frondoso junto al camino así que Naruto se sentó ahí y empezó a leer, la historia iba de un chico problemático, era más grande que él pero aun así Naruto se sintió un poco identificado. Como lo había pensado empezó a llover y después de un tiempo la lluvia fue realmente espantosa, suerte que no había rayos porque entonces Naruto habría tenido que dejar su sitio bajo el árbol.
—¡Uh! —Un hombre llegó corriendo tapándose de la lluvia, Naruto desvió un momento la mirada de su lectura para verlo.
—¡Ah!, —sus ojos azules chispearon al reconocerlo—, Iruka-sensei, ¿verdad? —El hombre que le había ofrecido ramen en la ocasión anterior.
—Sí. —Iruka sacudió la cabeza, un par de gotas de lluvia salpicaron a Naruto—. ¿Qué haces solo aquí?
—Leyendo. —Naruto alzó ligeramente su manga—. Itachi-taichou me lo ha dejado de tarea.
—No conozco personalmente a Itachi-san. —Iruka se encogió de hombros y se sentó a su lado—. Pero parece que conoce muy bien a sus subordinados, creo que sería un excelente maestro.
—Pues Sasuke se molesta porque a mí siempre me pone a leer mangas y a él a estudiar. —Naruto bajó el libro.
—Creo que más bien Itachi-san intenta inculcarte el placer por la lectura, ¿habías leído algo antes de que él te lo dejara de tarea?
—Pues no. —Naruto parpadeó, ahora que recordaba cuando se había formado el Equipo Cuervo él ni siquiera sabía leer adecuadamente, pero Itachi lo había tenido tanto tiempo leyendo en voz alta que ahora ya podía hacerlo.
—Estoy seguro que cuando hayas superado los mangas Itachi-san empezará a dejarte por tarea leer libros.
—¿Sin dibujos? —Naruto saltó horrorizado.
—Todo a su tiempo. —Iruka sonrío, tenía una bonita sonrisa, no la clase de sonrisa que ponían los aldeanos cuando querían engañarlo, esta parecía una sonrisa sincera.
—¿Usted que hacía bajo la lluvia? —Naruto abrazó sus rodillas viéndolo con curiosidad.
—Fui por dangos. —Iruka abrió una cajita, el olor de los dangos calientes golpeó a Naruto como una invitación—. ¿Quieres?
—¡Sí! —Naruto tomó un palillo y devoró los tres dangos con singular alegría, luego miró a Iruka de reojo, era la segunda vez que le daba de comer—. ¿No iba a compartir esto con alguien más?
—No en realidad. —Iruka puso las palmas de las manos tras él y se inclinó hacia atrás.
—¿Vive solo? —Naruto parpadeó.
—Sí.
—Hum… —Naruto frunció un poco el ceño—. Itachi-taichou todavía vive con sus papás. —Aunque ahora que lo pensaba aunque Itachi fuera tan guay y todo eso se veía bastante más joven que Iruka.
—Bueno, —Iruka soltó un suspiro—, mis padres están muertos. —Naruto dio un parpadeo, estaba seguro que Hinata diría algo como que lo sentía o que lamentaba haberle hecho recordar algo como eso, pero en lugar de eso entreabrió los labios.
—Los míos también. —Bueno, en realidad no estaba muy seguro, no tenía papás y ya, ¿lo habían abandonado?, ¿no se habían enterado que existía?, no, su madre por lo menos debió saberlo, ¿verdad?, ¿había alguna razón por la cual no lo habían querido?, sí, sí la había, un zorro estaba dentro de él. Naruto se puso de pie en un salto.
—¿Naruto-kun? —Iruka lo miró con sorpresa ante su repentino gesto.
—Yo… —El protagonista de su manga, Rin, tampoco tenía padres, pero a él lo había adoptado un sacerdote, Naruto en cambio había vagado por ahí hasta que se había formado el Equipo Cuervo, un niño tan aterrorizador que nadie había intentado siquiera acercarse a él—. Creo que debo irme… —El corazón le golpeó con fuerza en el pecho.
—"Creo que el Cuarto Hokage selló al Kyuuby dentro de ti cuando eras un bebe" —Recordaba a Sasuke diciéndoselo en susurros, porque por alguna razón hablar de eso estaba prohibido—. "¿No crees que te pareces un poco a él?, físicamente, digo". —Pero aquello era imposible, el Cuarto Hokage era muy, muy fuerte, era una leyenda y por encima de todo no creía que un padre fuera tan cruel como para sellar una bestia como aquella en el cuerpo de su propio hijo recién nacido.
—Aún está lloviendo. —Iruka también se puso de pie—. Lo lamento si te incomode haciendo que recordaras a tus padres.
—No puedo recordarlos. —Naruto sintió el cuerpo lánguido—. Nunca los conocí, ¿usted conoció a sus padres Iruka-sensei?
—Sí. —Los ojos del maestro se volvieron tristes por un momento—. Eran ninjas, valientes y muy buenos los dos. —Hubo un pequeño silencio, apenas interrumpido por el golpetear de la lluvia sobre el árbol—. Murieron hace once años durante el ataque del Kyuuby a la aldea. —Naruto abrió grandes, muy grandes los ojos.
Ojala te murieras
¡Monstruo!
¡No quiero volver a verte por aquí!
Dio una media vuelta floja, como si estuviera mareado e intentó correr, pero ni siquiera había dado un paso cuando los brazos de Iruka lo rodearon por los hombros, sobrecogido Naruto se quedó quieto.
—Lo siento. —Y su voz era muy, muy triste—. Pensé que no lo sabías, estaba prohibido que te lo dijeran.
—Yo soy el zorro… —Naruto tembló sus manos sujetaron los brazos que lo rodeaban.
—No, el zorro está adentro de ti. —Iruka no lo estaba sosteniendo con fuerza, pero Naruto sentía como si hubiera una barrera a su alrededor, un muro que intentaba protegerlo—. Tú también eres una víctima Naruto. A-al principio yo era como todos los demás, cuando te veía sentía amargura, debo confesarlo, pero… —Las lágrimas corrieron por las mejillas de Naruto, no supo bien por qué, a lo mejor porque en el manga que acababa de leer el protagonista acababa de descubrir cuanto lo amaba su padre de una manera muy triste—. Pero soy un maestro y tú ibas a ser mi alumno, ¡y un maestro siempre debe velar por sus alumnos!
—Pero no soy su alumno. —Confuso Naruto giró la mirada hacia arriba, ahí donde Iruka lo rodeaba con ambos brazos como una especie de familiar cariñoso.
—Hagamos como que si lo eres. —Y después de un breve titubeo ambos sonrieron.
—De acuerdo… dattebayo…
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Sasuke logró recitar cada montaña, rio, valle y cordillera del País del Fuego sin titubear, Itachi lo felicitó, como siempre, y luego se despidió de él apagándole la luz. Sasuke hubiera querido decirle que ya era suficientemente mayor para que tuviera que ir a apagar la luz, pero cierta parte oculta de él disfrutaba ser mimado por su hermano.
De cualquier manera Itachi no parecía ser el mismo de siempre, para empezar no era común que riñera a Hinata, y aunque le había hablado con calma generalmente solía comportarse más permisivo con ella. Sasuke estaba seguro que en cualquier otro día la habría disculpado por mojarlo y le habría recomendado que se esforzara más la próxima, después de todo Hinata era la clase de persona que se mortificaba sin necesidad de que otros la regañaran, reñirla solo lograba que se sintiera apocada y sus habilidades disminuyeran. Su hermano lo sabía, ¿entonces por qué se había comportado de esa manera?, quizás la había acompañado a su casa para disculparse con ella, Itachi siempre se disculpaba cuando creía que había obrado mal, incluso cuando les levantaba la voz a él y a Naruto (y bien que se lo merecían algunas veces).
Incomodo Sasuke se revolvió en su cama, hacía calor y le picaban los mosquitos, también tenía sed. Apartando las sabanas salió de su futon y caminó a la cocina con la luz apagada, sus pasos elegantes y silenciosos de cuando estaba en misión, casi como un gato.
—Los otros se están impacientando. —Escuchó la voz de su padre y dio un parpadeo, usualmente su padre tenía una voz fuerte y gruesa, pero esta vez era como un susurro—. Me exigen que tome cartas en el asunto, nos tratan como delincuentes. —Sasuke se quedó quieto con el vaso de agua en el aire.
—Tienen que esperar. —La voz de su madre era incluso más suave y difícil de escuchar.
—¿Y qué les entrego a cambio?, la policía de Konoha es un chiste. —Sasuke aguantó un jadeo, ¿un chiste?, ¿el sueño que había tenido toda la vida era un chiste?. Su madre susurró, pero Sasuke no pudo escucharla.
—Y Shisui… —Las palabras se perdían, Sasuke deseó que Hinata estuviera con él, ella podía invocar a su loba que oía a grandes distancias, e incluso el oído de su compañera estaba desarrollado por su estancia con los lobos—. No podemos confiar…
—Pero Itachi… —Su madre replicó. Sasuke dejó el vaso sobre la mesa, caminó despacio hasta el cuarto de sus padres, con el sigilo que Itachi les había inculcado.
—¿Crees que no lo sé? —Vio el ceño fruncido de su padre a través del shoji entreabierto—. No falta mucho, Sasuke es fuerte y lo será aún más, ese chico Kyuuby es su amigo, si Sasuke quiere usarlo… —Una mano lo sujetó con fiereza de la muñeca, Sasuke giró la mirada con aprehensión, su hermano estaba parado detrás de él, como algún Dios de la muerte en medio de la noche.
—Tu problema Sasuke… —Su voz era un susurro, un susurro cansado, pero aun así Sasuke pudo oírlo como si se lo gritara fuerte y claro—. Es que eres demasiado inteligente.
—¿Qué…?
—Regresa a tu habitación. —En los ojos de su hermano se activó el sharingan—. Es una orden. —Y por un momento le pareció que Itachi tenía la misma expresión que había tenido Shisui en el campo de entrenamiento 44, como si ambos estuvieran dentro de una misión que exprimía sus vidas.
Sin hablar asintió con la cabeza y caminó a su cuarto.
Eres demasiado inteligente.
Y sabía unir puntos. El problema era que, quizás, en esta ocasión no quería unirlos.
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—Así que eso sucedió. —Shisui estaba sentado en lo alto de la Roca del Muerto, a su lado Itachi estaba de pie, admirando con serenidad las corrientes del río.
—Pensé que podía hacerlo, pero me he sobreestimado.
—Sí. —Shisui mostró una sonrisa floja—. Regañar a tu objetivo hasta hacerla llorar no debe ser uno de los mejores métodos de conquista.
—También impedí que se viera con Naruto-kun.
—¿Haciendo a tu rival de amor a un lado? —Shisui lo miró con picardía—. Que bajo.
—La acompañe a su casa, pero no pude decir nada durante todo el camino.
—Eres un caso perdido, ¿lo sabes verdad?
—Ni siquiera sé lo que les gusta a las niñas de esa edad.
—Tachi, no sabes lo que le gusta a las mujeres, de cualquier edad en realidad. —Shisui soltó un suspiro—. Aunque admito que tampoco he intentado seducir a una niña nunca, suena un poco enfermo.
—Ya habíamos decidido esto. —Itachi apretó los puños—. Que no nos detendríamos sin importar qué.
—Quizás no es necesario que te esfuerces. —Shisui respiró hondo—. Tu padre tiene razón, los demás clanes están inquietos, le han sugerido reiteradas veces a los Hyuuga que pacten un compromiso con nosotros. Pese a tus esfuerzos puede que conviertas a esa niña en Hinata Uchiha.
—No si puedo evitarlo.
—Podría sentir lastima por ti si la vieras como alguna especie de padre, pero sé bien que siempre te ha costado relacionarte con ella.
—Eso hace todo aún más difícil.
—No te preocupes. —Shisui se puso de pie y le palmeó un hombro—. No por este asunto al menos.
—¿Qué no me preocupe? —Itachi giró a él con gravedad, Shisui se rascó con un pie la rodilla contraria.
—Me cuesta verte siempre tan preocupado por todo, dentro de poco cumplirás diecisiete años, por lo menos en asuntos amorosos me hubiese gustado que fueras libre de decidir. —Shisui soltó un largo suspiro—. ¿Qué te parece esto?, puedo decirle a tío Fugaku que yo me casaré con Hinata-chan.
—No. —Itachi tuvo un ligero fruncimiento de ceño, Shisui echó a reír.
—Esa sí que fue una respuesta rápida, de todas maneras lo dije porque sabía que dirías que no. —En cuanto terminó de hablar su rostro se volvió serio—. Escucha Tachi, si creamos este equipo fue para detener una matanza, pero de ningún modo entrenamos a estos niños para que fueran usados por el clan, ni por los Uchiha, ni por los Hyuuga ni por nadie. No importa lo que piensen los demás, el equipo Cuervo se creó para proteger a Konoha, a nadie más.
—Sí. —Itachi lo miró de reojo, a los ojos de su primo que veían más allá.
—No tienes por qué obedecer a tu padre porque en el momento que nuestro clan se convierta en una amenaza usare mis ojos para detenerlos. —Shisui colocó una mano sobre el hombro de Itachi—. Tu misión es convertirte en la fuerza de Konoha, tu misión es crear un equipo que será recordado por generaciones, solo eso. Yo estoy aquí, confía en mí.
—Siempre he confiado en ti. —Aunque a veces sentía que caminaba solo lo cierto es que Shisui siempre estaba ahí, guiándolo, apoyándolo, alentándolo.
—Además no quiero ser aguafiestas, pero creo que Hinata-chan se está enamorando de Naruto-kun.
—¿Cómo sabes? —Itachi realmente era denso en esas cosas.
—Solo lo sé. —Shisui se encogió de hombros—. ¿Por qué no te los llevas lejos ahora que salgan de Raíz?, dile a tu padre que cumplirás sus órdenes, pero simplemente apártalos de su vista. —Era un buen plan a seguir.
—Había pensado en un entrenamiento un poco más dirigido. —A lo lejos el río rugió con la fuerza de la corriente.
—Eso está muy bien. —Shisui asintió con la cabeza y luego palmeó la espalda de Itachi—. Como sea, creo que aunque Hinata-chan se enamoré perdidamente de Naruto-kun él aún sigue teniendo paja en la cabeza, así que no te sientas desanimado.
—Si alguien aquí debería estar desanimado ese sería Sasuke. —Itachi alzó una ceja, solo con Shisui podía ser libre de vez en cuando, solo con él lograba relajarse.
—Tu hermano solo te ama a ti, si pudiera se casaba contigo. —Shisui puso cara de haber chupado un limón.
—Últimamente no te he visto con alguna chica. —Itachi lo pensó con un parpadeo, con tantas cosas en la mente ni siquiera lo había considerado.
—Bueno, —Shisui tuvo un sonrojo de mejillas—, tampoco es como si te fuera a contar las cosas que hago por la noche, soy un caballero, ¿sabes?
—No tengo intención de saber lo que haces por la noche. —Itachi lo miró con desdén.
—Debería llevarte a relajarte un día de estos. —Shisui le guiñó un ojo—. Los pechos de una mujer pueden ser un buen sitio para descansar una cabeza llena de preocupaciones.
—Si tú lo dices. —No es como si una vida tan al filo como la suya pudiera compaginarse con mujeres.
—Aunque tengo entendido que prefieres reñir a niñas bonitas de ojos de color de luna. —Definitivamente Shisui era imposible.
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Hinata fue apartada de Naruto y Sasuke el lunes de la semana siguiente. Todas las niñas fueron puestas en fila para entrar a una habitación que en lugar de sillas tenía almohadones y colchones, las hicieron ponerse ropa extraña. A Hinata le pusieron unas getas tan altas que le costaba enormidad caminar y el kimono se le caía dejando ver sus hombros, pero dijeron que así era, que así estaba bien.
Algunas otras chicas llevaban una ropa transparente, sin necesidad del Byakugan Hinata podía ver sus ombligos y sus muslos. Otras llevaban ropa muy, muy ajustada y pequeña. Y luego empezó la clase más rara de todas las que había tenido en Raíz: Les enseñaron a quitarse la ropa.
Sinceramente Hinata no entendía del todo eso de quitarse el kimono despacio, descubriendo primero una parte o dejando un pedazo de piel descubierto, solo sabía que estaba muerta de vergüenza. Las otras chicas parecían no tener problemas, incluso hubo una que al final de la lección estuvo desnuda del todo. Mientras se iban quitando la ropa tenían que poner cierta mirada o hacer determinados gestos, pero lo único que Hinata sabía era que la cara se le estaba incendiando.
—¡Así no!
—Déjalo, esa mirada tímida es aún más atractiva.
—¿Talento natural? —Hinata solo quería esconderse debajo de su cama, aun así la obligaron a caminar por ahí con el kimono apenas tapando su pecho y la falda abierta hasta la cintura dejando ver toda su pierna. Su padre se molestaría con ella.
Sasuke ya les había dicho una vez que aguantaran, que ya se habían visto desnudos, que no pasaba nada, pero Hinata no tenía su fuerza, cada que estaba en una situación por el estilo recordaba a Naruto viéndola, descalzo y desnudo a unos pocos pasos, preguntándole si se encontraba bien.
Era horrible.
—Ahora termínate de abrir la ropa. —Sabía que tenía que obedecer pero los dedos le estaban temblando y ahí no estaba Sasuke para exigirle ser fuerte, no estaba Naruto ayudándola con la mirada.
Era una misión y los Hyuuga cumplían las misiones, podía hacerlo, Sasuke le diría que podía hacerlo y cuando Sasuke decía algo como eso siempre era verdad.
—¿Qué es esto? —Todos giraron la mirada cuando Itachi entró a la habitación con paso fuerte, con la vestimenta oscura que lo envolvía de pies a cabeza y un lazo rojo al cuello que algunos decían que había usado desde su primer asesinato cuando era un niño. Alrededor las chicas no hicieron por cubrirse, simplemente lo observaron desde distintos grados de desnudez, algunas incluso aletearon las pestañas—. Ordené que Hinata-dono no tomara esta clase.
—Fueron órdenes de Danzo-sama. —Pero Itachi no pareció tomarlo en cuenta, tomó a Hinata de la mano y aturdida ella intentó cerrarse a toda prisa el kimono.
—Y mis órdenes fueron que no tomaría esta clase. Mi equipo no necesita este tipo de preparación. —Itachi tiró de ella, debido a las getas ella trastabillo tras él.
—Todas las kunoichis necesitan esta clase de preparación. —Una mujer ninja con unas apretadas mallas lo miró con los ojos entornados—. Pese a lo que quieras o creas tienes a una mujer en tu equipo y algún día…
—No. —Itachi la interrumpió sin dejar de caminar, Hinata por fin pudo seguirle el paso. Estaban saliendo de las instalaciones y seguía usando esa ropa escandalosa, pero no tenía el valor para hacérselo notar.
—Lamento que haya pasado por eso. —Itachi finalmente se detuvo, sin girar a verla.
—Hu-hum… —Había sido peor aquella vez que los habían desnudado para analizarlos, pero no se lo dijo—. Gra-gracias por sacarme de ahí.
—Usted es una señorita de clase noble Hinata-dono. —Finalmente Itachi giró hacía ella, en su mirada había decisión—. Siempre voy a exigir de usted que dé todo su esfuerzo como shinobi, pero nunca le pediría que use su cuerpo para… —Las mejillas de Hinata se sonrojaron y sus ojos se abrieron con la sorpresa del que por fin entiende un asunto oscuro. Tenía once años, tenía once años, ¿qué enfermo podría enseñarle esa clase de cosas a una niña de once años?, ¿quién podría sentir deseo por una niña tan adorable como ella?
—Es un mundo muy poco amable. —Itachi se inclinó y le ayudó a terminar de cerrar correctamente el kimono—. ¿Verdad? —Hinata asintió lentamente con la cabeza—. Aun así creo que fue muy valiente ahí dentro, ¿estaba pensando en algo para darse valor?
—En Sasuke-kun. —Hinata lo miró directo a los ojos, sin titubeos, quizás Shisui estaba equivocado con respecto a los sentimientos de la niña—. Y en Naruto-kun también. —O quizás, como siempre, Shisui estaba bromeando y su equipo seguía siendo el trío de niños que se apoyaban los unos a los otros.
—Es bueno confiar en los demás. —Sin darse cuenta le tendió la mano como lo haría con Sasuke después de una misión difícil y lentamente Hinata se sujetó de sus dedos, casi con la timidez de un pajarito herido.
—Hai. —Y sería bueno que algún día, cuando ella estuviera en problemas, también lograra pensar en él.
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Notas de Okashira Janet: He de admitir que éste capítulo no fue lo que yo esperaba, y ni yo comprendo cómo me puedo alejar tanto de lo que quiero narrar en primera instancia, pero bueno, más o menos vamos siguiendo el camino trazado.
Aclaraciones
1 Si recuerdan Kakashi le dijo a Naruto que cuando regresaran le enseñaría a usar la técnica secreta del Kage Bunshin no jutsu, pues nada, que ha cumplido su palabra.
2 Hace poco vi la película de "Zootopia" y me ha parecido de lo más adorable, la historia sigue a una conejita que quiere ser policía y tiene que pasar de todo en un mundo donde los carnívoros siempre han tenido esa clase de trabajos y todos se burlan de ella por ser pequeña y (en apariencia) débil. Su compañero de aventuras es un zorro descarado que en realidad tiene buen corazón, ampliamente recomendada.
3 ¿Ya se dieron cuenta de que los niños no saben que Kakashi es Kakashi?, solo lo han conocido como ANBU, me pregunto cuando tendrán una presentación formal.
4 Evidentemente Itachi sabía que Hinata y Naruto se reunían en el departamento de éste último de vez en cuando, pero dado que el rubio estaba pasando un mal momento con el Kyuuby no vio necesario impedir sus reuniones. Hasta ahora Itachi más o menos se enteraba de todo lo que hacían, pero dentro de poco ya no será capaz de hacerlo, después de todo los niños son cada vez más temerarios (risas).
5 Ao no Exorcist es un anime/manga que sigue las aventuras de un chico mitad demonio que entra a la escuela de exorcistas con la finalidad de vencer a Satan. Hace poco salió su segunda temporada y lo he disfrutado lo suyo (aunque la saga que sigue en el manga es mucho mejor).
Los lectores preguntan
1 En realidad pese a tramas políticas y lucha de poder los niños por ahora están concentrados en lo suyo y aun no dan muestras de atracción por alguien, ¡pero espero que Hinata me sorprenda en el próximo capítulo!
2 Tenía planeado desde antes meter a Iruka por estos capítulos, una de las características de Naruto es su capacidad de ir ganando amigos y aliados, pero sin querer el Equipo Cuervo lo ha aislado un poco, espero arreglar eso en capítulos siguientes.
3 Como lo he explicado en éste capítulo, Hiashi es padre de Hinata, realmente la mamá de Hinata y Fugaku no tuvieron nunca algo más que un amor que no fue.
4 Conforme vamos avanzando en la trama sé que muchas cosas no van a acabar de gustarles, nunca había tenido tantos lectores y todos tienen opiniones diferentes, solo hay que darse una vuelta por los comentarios y notaran que lo que les gusta a unos les causa incomodidad a otros, que la pareja que unos esperan a otros les parece un golpe directo en la quijada. Espero que aunque ciertas escenas no les agraden sigan dándole una oportunidad a esta historia y muchas gracias por sus comentarios, siempre los tomo en cuenta para intentar reivindicarme (risas).
5 Itachi-rompe-ramos-enamorador-de-niñas-de-otros-clanes sigue teniendo problemas para relacionarse y avanzar en el plano sentimental, pero espero que algún día logré dar un paso adelante (y de preferencia que no sea porque se lo exigen en una misión).
Para los que me preguntan cuándo voy a actualizar generalmente les voy dejando la fecha en mi Facebook, pueden buscarme como Janet Gaspar.
Y nada, muchas gracias por leer, como siempre son los mejores.
21 de Abril del 2017 Viernes.
