EQUIPO CUERVO
Capítulo 16: El camino del sabio I
Por Okashira Janet
Número 0812 miró al frente y repitió sin energía la frase que le tocaba.
—Un ANBU no tiene vida, no tiene historia, no tiene nada. Raíz. —A su lado Naruto intentaba verse la mano con nerviosismo.
—Uh… —Naruto miró de reojo los kanjis que se le habían corrido por el sudor—. Un ANBU no tiene nombre… no tiene ¿alma?, sí, no tiene alma. —Luego se paró muy derechito y sonriente—. Raíz. —El instructor le dio un capo muy fuerte en la cabeza y Naruto se quejó ruidosamente, luego la fila siguió avanzando.
—Solo es una línea. —Número 0812 le habló en susurros sin dejar de ver al frente—. Y además te la escribí en la mano, ¿por qué no puedes recordarla?
—¡Es que me pongo nervioso dattebayo!
—Escuché que el viernes se acaba el año que iban a pasar aquí.
—Sí. —Naruto suspiró—. Por fin.
—Yo voy a quedarme aquí toda la vida. —Número 0812 lo observó de reojo.
—Claro que no, —Naruto susurró, el instructor le lanzó una mirada severa—, saldrás en las misiones y eso.
—Pero siempre volveré aquí.
—Escuché que cuando te haces grande sales de aquí. —Naruto hizo esfuerzos por acordarse, pero desistió—. A menos que te quedes como instructor dattebayo.
—Ustedes dos. —Un instructor los tomó a ambos por el cuello y los jaló como un par de perros regañados—. Quiero quinientas lagartijas, ¡ya!
—¡¿Quinientas?! —Naruto respingó, pero fue lanzado al suelo, refunfuñando inició el conteo, Número 0812 ya llevaba como diez más que él.
—Bueno, —hablando muy despacito para que la cuenta no subiera más Naruto se dirigió a su compañero—, cuando seas grande y salgas de aquí tenemos que vernos de nuevo. Dijeron que no podía venir a visitarte, pero algún día saldrás, ¿no?
—No lo había pensado. —Número 0812 lo miró de reojo, el cabello negro subiendo y bajando con las repeticiones.
—Nos juntaremos de nuevo Hinata-chan, Sasuke, tú y yo. —Naruto sonrió, el sudor corriéndole por la nuca—. Beberemos sake y te pondremos un nombre, uno muy guay.
—¿Por qué vamos a beber sake? —Sai dio un parpadeó—. Esta en las reglas que un shinobi no debe romper, a menos que sea por una misión.
—Porque cuando los adultos se reúnen siempre toman sake. —Naruto rodó los ojos—. Todos lo saben.
—Ah. —Sai realmente era ingenuo en cuanto al mundo exterior.
—¡Dejen de hablar o serán doscientas más!
—¡Hai!
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Itachi llevaba puesto un yukata azul marino y el cabello atado en una coleta baja, estaba lloviendo y alrededor los caminos de tierra se volvían lodo, uno que otro rayo cruzaba la oscuridad de la noche.
Había una reunión del clan.
Por supuesto, con tanta vigilancia no podían más que disimular y se suponía que iría a la reunión de cumpleaños de SenbouUchiha, un muchacho de la policía de Konoha reconocido por su aire de timidez poco común en el clan; por eso la ropa informal e incluso llevaba un paquete bajo el brazo simulando un presente, su madre lo había envuelto.
—Itachi-san. —Se cruzó con un par de hombres que lo saludaron con propiedad y finalmente se quedo parado bajo un triste castaño esperando a Shisui. Llovía tan fuerte que las sandalias se le llenaron de lodo y el agua le salpicaba las pantorrillas.
—¡Ey! —Shisui apareció balanceando un paraguas rojo, ruidoso y contento como si en realidad fueran a una celebración—. ¡Lamento llegar tarde!
—No hay problema.
—Estaba regando mi flor. —Shisui sacudió la cabeza apenas llegar con Itachi.
—Está lloviendo Shisui. —Itachi lo miró de reojo, sin expresión—. Tus flores corren peligro de ahogarse, no de secarse.
—Yo no dije que las estaba regando todas. —Shisui echó a andar e Itachi lo siguió, la brisa provocando que su ropa ondeara—. Solo una, es una flor especial, la tengo dentro de la casa. —De reojo miró a una esquina y suspiró bajando tanto la voz que apenas fue un susurro—. ¿Quién está de guardia?
—Tenzo-san (1) —Itachi siguió caminando.
—Van en serio, ¿eh? —Shisui volvió a mirar por encima de su hombro, a la figura de ANBU que permanecía sobre un árbol, mojándose—. ¡¿Traes el sake?! —Itachi no sabía si Shisui era bueno fingiendo o solo era su personalidad desbordándose.
—Sabes bien que no tomo.
—A-bu-rri-do. —Shisui guiñó un ojo—. Pero es fiesta de chicos, así que intentaré devolverte lo más ebrio posible.
—No te molestes por favor. —Llegaron a su destino y dejaron las sandalias enlodadas afuera, los jóvenes caminaban de un lado a otro descalzos, haciendo bromas y tomando alcohol, pero Itachi y Shisui no iban a la celebración, entraron hasta el último cuarto, abrieron una puerta secreta y bajaron en silencio unas escaleras que se hundían en la oscuridad.
—Por suerte no soy claustrofóbico. —Shisui suspiró, Itachi recordó unas escaleras parecidas en la mente de una niña que soñaba con arcoíris.
—Shisui, Itachi. —Fugaku ya estaba ahí, con el gesto adusto de siempre, en la oscuridad los cerca de treinta hombres más importantes del clan los observaron con mutismo.
—Buenas noches. —Shisui inclinó ligeramente la cabeza, Itachi hizo lo mismo tras él.
—Adelante. —Uno de los ancianos del clan señaló un cojín en la parte delantera e Itachi se dirigió allí, como si fuera alguna clase de acusado.
—Hoy termina el periodo del Equipo Cuervo en Raíz. —Itachi miró al frente intentando no mostrar expresiones.
—Escuché que no los dejarían marcharse, —uno de los dirigentes se cruzó de brazos—, que Danzou no lo permitiría.
—Lo ha permitido. —Itachi se forzó a sí mismo a no mostrar emoción—. Con una condición.
—¿Cuál? —La voz de su padre fue ruda.
—El equipo seguirá su entrenamiento bajo la tutela de Jiraiya-sama, yo incluido. —Los murmullos y cuchicheos llenaron la sala.
—¿El sabio ermitaño?
—¿Uno de los Sannin?
—Ellos confían en la lealtad de Jiraiya-sama, —Itachi se hizo escuchar—, al mismo tiempo si consideran que soy una amenaza simplemente le pedirían que se deshiciera de mí.
—Y entonces el Equipo Cuervo pasaría a ser liderado por Jiraiya-sama. —Shisui sonrió de medio lado—. Tu cabeza pende de un hilo primo.
—¿Cuánto tiempo? —Fugaku frunció el ceño.
—Por ahora un año. —Itachi respiró con lentitud.
—Eso quiere decir que Itachi-san no puede hacer movimientos sospechosos. —El murmullo creció.
—Itachi, —su padre lo miró con dureza—, sí Jiraiya llegara a la conclusión de que debe eliminarte, ¿podrían tú y tu equipo vencerlo?
—Si Naruto-kun usa el poder del Kyuuby sí, en caso contrario las expectativas son bajas.
—Pero es posible. —Y si había una oportunidad, aunque fuera pequeña su padre la tomaría.
—Estamos poniendo muchas esperanzas en éste equipo. —Uno de los acérrimos rivales de su padre se puso de pie—. Si fallan no tendremos otra carta que jugar.
—La tenemos. —Fugaku señaló a Shisui—. La reunión de hoy es también para comunicarles que Shisui se traslada a ANBU como líder de escuadrón y general. —Itachi aflojó un poco los dedos, pero nadie se dio cuenta… Shisui no le había comunicado nada al respecto.
—Voy a realizar la tarea que Itachi llevaba a cabo en el pasado, seré los ojos del clan. —La mirada de Shisui se endureció—. Y si llegado el momento tenemos que seguir adelante con el plan original lo haremos. —De nuevo hubo murmullos, Fugaku levantó la mano pidiendo silencio.
—No importa que crean que nos tienen acorralados y vencidos, ni que manden a sus ANBU a vigilarnos, al final seremos nosotros los que tendremos el poder. —Itachi buscó la mirada de Shisui, pero por primera vez desde que tenía memoria los ojos de Shisui no encontraron los suyos.
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Itachi se encontró con su equipo en la entrada de la aldea a las seis de la mañana, los tres niños estuvieron puntuales y listos con sus mochilas a los hombros y correctamente formados cinco minutos antes de que él llegara, incluso Naruto parecía despejado y firme.
Bueno, después de todo aquella era la rutina diaria de Raíz.
Itachi entregó sus pases de salida a los guardias de la entrada y ya estando fuera de la aldea conminó a su equipo a sentarse sobre unas rocas y relajarse.
—Pensé que íbamos de misión. —Sasuke acotó inquieto.
—La persona que esperamos no es puntual. —Itachi les hizo un gesto con la mano para que se relajaran, pero los tres parecían visiblemente incómodos e inquietos. La paranoia de Raíz tardaría en irse.
—¡Yoooh! —Cerca de las nueve de la mañana un hombre estrafalario con un largo cabello blanco llegó hasta ellos brincando en un solo pie—. ¡El gran Jiraiya-sama esta aquí!
—Gracias por aceptar esta misión. —Itachi realizó una elegante reverencia, al instante Hinata y Sasuke lo imitaron—. Estaremos a su cuidado.
—¡Ah!, —Naruto en cambio lo señaló con el dedo—, ¡el de los sapos!
—Tu maestro, inútil. —Jiraiya le dio un golpe en la cabeza que lo mando al suelo—. El de los cuatro. —Chasqueando la lengua miró a Itachi—. ¿Cierto chico? —Itachi asintió con propiedad—. Y supongo que ya sabes lo que se me ordenó si te pones raro así que no hagas idioteces.
—¿De qué están hablando? —Naruto giró a ver a Hinata quien parecía aturdida.
—Itachi-taichou nunca hace idioteces. —Sasuke frunció el ceño.
—Un admirador. —Jiraiya sonrió de medio lado.
—Mi equipo esta honrado de estar bajo su tutela. —Itachi les bajó la cabeza a Sasuke y a Naruto, Hinata lo hizo por sí misma.
—Ya lo creo. —Jiraiya arqueó una ceja—. Para que te lo sepas no me hace ninguna gracia arrastrar a tres mocosos en mi viaje de investigación y mucho menos me hace emoción vigilarte, pero es lo que hay, tú les enseñas lo tuyo, yo lo mío y todos me obedecen.
—Entendido. —Itachi habló con humildad, pero Jiraiya fue consciente de que lo estaba diciendo en serio, después de todo estar bajo la tutela de un Sanin era algo que pocos lograban.
—Andando. —Enseguida los niños cargaron sus mochilas y siguieron a los adultos en formación de reconocimiento, Jiraiya se ocupó en analizarlos mientras avanzaban.
Naruto estaba más alto y con aquellos ojos azules se parecía dolorosamente a Minato, por supuesto, ni siquiera su estancia en Raíz había logrado quitarle el aire despreocupado de Kushina, pero por lo menos parecía más inteligente, un poco, que ni siquiera ANBU hacía milagros.
El otro niño, Sasuke si no mal recordaba, era el pequeño líder de los tres, tenía esa mirada de eficacia y liderazgo. También se le notaba a leguas que podía ser un dolor en el trasero si se empeñaba en las decisiones equivocadas, casi lo que había pasado con su compañero Orochimaru en su tiempo.
En cuanto a la niña, era bastante bonita lo cual se convertiría en un problema más adelante, por ahora daba un aire de fragilidad y desamparo, aunque de acuerdo a lo que le había reportado Kakashi era bastante capaz. Los Hyuugas eran unos petardos y no tenía mucha experiencia con ellos y sus ojos, le dejaría todo el asunto de ella a Itachi, después de todo su única formación femenina era Konan y no quería volver a pasar por el suplicio de entrenar a una chica. Era débil ante ellas.
En cuanto a Itachi…
—Chicos, ustedes adelante. —Jiraiya señaló al frente y los tres niños desaparecieron para caer grácilmente frente a ellos—. Los quiero repartidos un kilometro por delante, son nuestro reconocimiento. —Los niños volvieron a desaparecer y Jiraiya soltó un suspiro mirando a Itachi que caminaba con calma a su lado—. ¿Qué quieren que les enseñe?, todo lo básico ya está ahí, solo queda ir formando monstruos.
—La aldea me ha exigido un equipo de elite.
—¿Los nuevos Sannin? —Jiraiya lo miró de malos modos—. ¿Ya no confían en los viejos? —Itachi no contestó, Jiraiya suspiró—. Darle mucho poder a alguien muy joven puede torcerlo, ¿has entrenado chicos antes de estos?
—No. —Itachi lo miró de reojo.
—Por supuesto que no. —Jiraiya gruñó—. Más que un maestro eras un chiquillo que iba creciendo con ellos, siempre han sido idiotas en la aldea, por eso me fui. —Itachi lo miró sin expresión, pero lo cierto es que era la primera vez en su vida que alguien lo trataba de acuerdo a la edad que tenía—. He entrenado chiquillos antes, chiquillos realmente formidables.
—El Cuarto.
—Sí, Minato. —Jiraiya sonrió—. Pero ese era sencillo, he entrenado otro equipo parecido a éste, un equipo que se está volviendo un maldito tumor. —Las cejas de Jiraiya se arquearon—. Eran unos niños dulcísimos que hacían justo lo que les pedía, incluso se vistieron de sapos para mí. —Itachi no sabía exactamente qué decir acerca de eso—. Los quería y ellos me querían.
—El Equipo Cuervo…
—Es pasar por lo mismo otra vez. —Jiraiya gruñó—. Es correr el riesgo de equivocarme de nuevo, pero siempre he sido muy cabezota. —Luego miró fijo a Itachi a los ojos—. Kakashi y el Sandaime me dijeron que confiaban en ti, los concejeros y Danzou que ibas a traicionarme, ¿qué es en realidad lo que vas a hacer?
—Llevar a cabo mi misión.
—Tienes ojos de pescado muerto. —Jiraiya siseó—. Tú y Shisui, que ojos tan desagradables.
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A Itachi nunca le habían dicho que tenía ojos de pescado muerto, que tenía ojos fríos sí, que tenía ojos de asesino también, pero los ojos de pescado muerto eran justo eso, algo que no expresaba nada.
—Itachi. Vamos a dormir ocho horas diarias, como debe ser, las guardias son de dos horas y las harán ustedes, naturalmente. —Jiraiya no lo estaba tratando como un subalterno si no como a parte de un escuadrón que él liderara. Dado que Itachi no había estado en esa posición desde que se había vuelto un ANBU en su infancia se sentía extraño.
Por otro lado el trato que estaba recibiendo había causado que Sasuke odiara a Jiraiya, Hinata se pusiera incomoda y Naruto preguntara cerca de diez veces por qué estaba ocurriendo aquello.
—Jiraiya-sama es un Sannin, es un ninja increíblemente fuerte, como tal es nuestro superior, de todos nosotros. —Pero los niños seguían inconformes.
—Naruto, ve por agua. —Jiraiya le lanzó al niño las cantimploras en la cara—. Niña Hyuuga pon las tiendas, niño Uchiha cocina algo. —Aquel orden estaba mal, Hinata tenía el Byakugan así que era ella quien iba por agua, Sasuke era más rápido poniendo la tienda y Hinata cocinaba mejor que todos ellos juntos, a Naruto siempre le dejaban las cosas que tuvieran que ver con fuerza o desgaste.
Pero Jiraiya parecía no reparar en ello y estaba ahí mondándose los dientes con un palillo. Finalmente Hinata acabo de poner las dos tiendas, Naruto regresó con el agua, sudado porque había tenido que crear clones para que corrieran en todas direcciones y buscaran, y Sasuke había hecho una cena muy poco apetecible.
Comieron en silencio y luego Jiraiya se rascó una oreja.
—Yo duermo ocho horas, pero ustedes duermen seis. —Miró a Itachi—. Todos duermen seis. —Una orden muy clara de que no podía estar haciendo guardia por su cuenta y debía confiar en los niños. Luego se metió a su tienda y pronto ya estaba roncando.
—¿De verdad es tan fuerte? —Naruto ladeó la cabeza entrecerrando los ojos.
—Será muy poderoso, —Sasuke se cruzó de brazos irritado—, pero es un cabeza hueca.
—Dejemos eso por ahora, vamos a decidir las guardias. —Itachi también había tenido un día agotador, ya eran cinco años que tenía el control del Equipo Cuervo, ceder el liderazgo de manera tan repentina le había costado todo su autocontrol.
Le tocó hacer guardia el primero, luego Naruto, luego Hinata y finalmente Sasuke. Los niños se fueron a dormir y él se quedó ahí, observando el fuego y pensando si podría superar aquello.
—Sigo Itachi-taichou. —Naruto lo relevó antes de que a él se le ocurriera despertarlo, aquello también era fruto de Raíz, en sus tiempos Naruto siempre se dormía cuando le tocaba guardia.
—Te lo encargo Naruto-kun. —Y sin embargo titubeó antes de retirarse, anteriormente siempre dormía en la rama de un árbol (o más bien vigilaba), pero sabía que Jiraiya se molestaría con él si no dormía en la casa de campaña.
—Itachi-taichou. —Naruto le habló, con su voz infantil—. Nuestra tienda es muy grande, creo que el Ojii-san la trajo para que durmiéramos todos.
—Es Jiraiya-sama Naruto-kun.
—Ojii-sama. —El rubio era imposible—. Hum… —Naruto enrojeció tenuemente—. Ya habíamos dormido juntos antes, ¿verdad?, en el Camino de la Serpiente.
—Sí. —Aunque parecía que había ocurrido hace una eternidad—. De acuerdo Naruto-kun. —Jiraiya tenía razón, debía confiar en ellos. Con cuidado entró en la tienda, como siempre Sasuke dormía pegado a la puerta, luego había un hueco donde había dormido Naruto y Hinata en la parte de atrás. Incomodo Itachi se acostó en medio de los niños, como si respondiera a un instinto Sasuke se rodó hasta pegarse a él, Itachi no pudo evitar una sonrisa. Por desgracia no pudo dormir, atento a cualquier ruido, respiración y susurro de las hojas. Dos horas después Naruto entró, despertó a Hinata y se acostó él. Otras dos horas sin dormir. Cerca del amanecer Hinata entró, despertó a Sasuke y luego se quedo sentada abrazando sus rodillas, de vez en cuando le lanzaba una mirada, finalmente suspiró y se acostó a su lado. Itachi fue consciente del momento en el que su respiración se volvió sosegada con el sueño. Más tarde Naruto empezó a roncar, le subió encima un pie, luego un brazo y finalmente le babeó la espalda como si se tratara de una almohada, con razón Sasuke siempre se estaba quejando.
—Ya amaneció. —Con el cabello erizado Sasuke se asomó por el hueco de la puerta e Itachi le regresó la mirada—. ¿No durmió nada, verdad Taichou? —Sasuke puso una media sonrisa—. Uno se acostumbra a los ronquidos de Naruto.
—¿Qué?, ¿quién ronca? —Naruto se sentó aun medio dormido, Hinata que intentaba adecentarse el cabello con las manos lo miro de reojo y se río despacito.
—Tú roncas. —Sasuke rodó los ojos—. Roncabas hasta en Raíz.
—¡Si no me doy cuenta no ocurre dattebayo!
—¡Eso es una tontería!
—Chicos… —Hinata intentó calmarlos con gesto amable, Itachi los miró sorprendido, en todo el tiempo que llevaban juntos nunca le habían dejado ver esa dinámica de equipo estando él presente.
—¡Todos arriba!, —desde afuera la voz de Jiraiya provocó que Naruto diera un respingo, Sasuke rodara los ojos, Hinata se encogiera e Itachi se colocara en alerta—, hoy empieza su entrenamiento.
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Naruto estaba emocionado, no, no solo emocionado, ¡estaba súper, duper emocionado!, Jiraiya le iba a enseñar una técnica que había sido el sello característico del Cuarto Hokage, ¡el rasengan! Aunque todos iban a tener su propio entrenamiento Naruto estaba seguro de que su técnica era la más espectacular.
Sasuke también iba a entrenar algo relacionado con la electricidad, cuando estaban en Raiz el ANBU plateado se lo había enseñado, era una cosa que chillaba como mil pájaros juntos y hacía un montón de rayos, chimori o algo así…
De todas formas Sasuke no había podido pasar más que de unas chispas azules que le quemaban la mano y dejaba todo el lugar oliendo a barbacoa, Hinata le ponía ungüentos en las manos todas las noches y lo vendaba.
¡Hablando de Hinata!, a ella Itachi-taichou la tenía forzando el Byakugan e invocando lobos, todo el tiempo invocando y forzando el Byakugan, era aburrido y desgastante, Hinata no decía nada y entrenaba duro, pero conociéndola estaba triste de ser la única que no aprendía algo nuevo.
De todas maneras no es como si su técnica fuera avanzando tampoco, el viejo le había dado una pelota de goma y un montón de indicaciones confusas.
"Gira haciendo bum"
"Da vuelta y hace ¡bam!"
"¡Explota!"
Vagamente Naruto se imaginaba una espiral, pero lo único que lograba era hacer que la pelota tronara cuando usaba el elemento de viento.
—Tiene que tronar, ¡pero no así! —Era muy confuso.
Para no perder tiempo Naruto había creado un montón de clones que andaban por ahí con pelotas de goma, como hacían el entrenamiento sin dejar de caminar a veces algún clon se caía y desaparecía.
Cuando Naruto por fin pudo tronar de manera correcta la pelota de goma Sasuke ya podía hacer la técnica (¿shinoshi?) correctamente, así que los lobos de Hinata se quejaban espantosamente por el escándalo, de hecho también parecía que a Hinata le dolía el oído cuando Sasuke creaba esa bola gritona y brillante.
—Ahora con un globo con agua.
—¡¿Qué?! —Mientras Jiraiya parecía tener su escasa atención en él Itachi instruía a Sasuke y a Hinata, también a veces se desaparecía y regresaba después de unas horas, Sasuke había dicho que era porque le gustaba entrenar solo.
Ciento treinta y ocho globos tronados después a Naruto se le ocurrió una idea. Si el chakra tenía que hacer ¡bam! a la derecha y luego ¡bum! a la izquierda entonces solo pondría a un clon a la derecha y él a la izquierda.
¡Era un genio!
—¡Rasengan! —No era muy impresionante aquella bolita difícil de manejar, pero por algo se empezaba.
—Ey mocoso. —Sanosuke, el nuevo lobo de Hinata, lo veía con esos ojos de superioridad—. Te aseguro que mi Futae No Kiwami(2) es más fuerte que esa cosa. —Aquel lobo adolescente de pelaje marrón tenía una técnica con la que pulverizaba todo a su paso, aunque cada que Hinata lo invocaba terminaba blanca como el papel por el desgaste (lo cual era mucho decir porque de por sí Hinata tenía una piel muy clara).
—¡Yo quiero ver quién gana! —Misao, la loba de ojos verdes también estaba ahí saltando—. Seguro mi "Pájaro endemoniado" (3) los vence a los dos.
—Sigue soñando. —Yahiko, el lobo más pequeño que ya era un joven se lamió una pata. Naruto los miró de reojo buscando a Kaoru, últimamente Hinata podía invocar hasta cuatro lobos juntos e Itachi-taichou intentaba que aprendiera a usarlos al mismo tiempo, Naruto se hubiera hecho un desastre de solo recordar los nombres.
Hinata estaba sentada contra un árbol con Kaoru a sus pies, tenía unas feas ojeras e intentaba normalizar su respiración. Eso de los lobos no era cosa sencilla.
—Hum… —Deshaciendo el rasengan en su mano Naruto avanzó hasta Hinata y se sentó a un lado—. No te ves muy bien.
—E… es… —Hinata enrojeció tenuemente—. Estoy intentando mantenerlos aquí más de cinco horas.
—Mis sapos desaparecen enseguida. —Naruto se puso las manos tras la cabeza—. No deberías forzarte tanto.
—Yo… —Hinata bajó la cabeza—. No estoy aprendiendo una técnica nueva como Naruto-kun o Sasuke-kun.
—Bueno, no lo estás haciendo, pero supongo que éste entrenamiento es más importante. —O por lo menos eso había dicho Sasuke.
—Sasuke-kun tiene que irse lejos para entrenar porque el sonido nos lastima. —Apocada Hinata se abrazó las rodillas—. Debe ser una molestia.
—Sasuke-teme jamás pensaría que es una molestia. —Naruto saltó—. Siempre dice que tus sentidos están mucho más desarrollados que los nuestros, ¡eso es genial! —Hinata lo miró de reojo.
—¿Tú crees?
—Por supuesto. —Naruto asintió varias veces con la cabeza—. Itachi-taichou también lo cree.
—Itachi-taichou dijo que iba a formarme como un ninja de rastreo. —Hinata dio un parpadeo—. Que yo iba a localizar nuestros objetivos.
—¿Ves?, eso es genial. —Naruto le guiñó un ojo.
—Pero… —Hinata extendió un brazo, abrió la palma extendiendo los dedos—. Todos los Hyuuga entrenan el Junken, yo puedo entrenar los pasos, pero sin un contrincante que use la misma técnica…
—Bueno, no es cómo que vayas a combatir con alguien de tu familia en un encuentro real, ¿cierto? —Naruto colocó ambas manos sobre sus rodillas—. Eres la mejor en taijutsu de nosotros tres, pero Sasuke y yo podemos ayudarte a entrenar.
—Gracias Naruto-kun. —Hinata escondió la barbilla en el cuello de su chamarra.
—¿Sabes?, —Naruto la miró con sospecha—, en Raíz siempre tenías esa expresión de Hyuuga sin sentimientos, pero llevo un tiempo notándote rara.
—¿Rara? —Hinata lo miró horrorizada.
—Sí. —Sin cortarse un pelo Naruto la señaló—. Hace mucho que habías dejado de ponerte roja cuando estabas con nosotros y lo estás haciendo de nuevo. —El rubio subió los cinco dedos y bajó uno—. Siempre traes esas ojeras. —Bajó otro dedo—. De repente te vas y no hablas con nadie por horas—. Bajó otro dedo—. Creo que de nuevo estas llorando demasiado. —La cara de Hinata estaba blanca como el papel cuando Naruto bajó otro dedo—. No sé, estas rara.
—¡No se les dice esas cosas a una mujer! —Kaoru, la loba de ojos azules, se le echó encima.
—¡Ay! —Naruto cayó al suelo mientras la loba le jalaba la chamarra.
—¡Pelea, pelea, pelea! —Yahiko y Misao lo jalaron del pantalón y Naruto tuvo que sostenerse el elástico de la cintura para que no se lo arrancaran.
—¡Oigan, ya basta!
—No te metas con Hinata-hime.
—Es suficiente. —Hinata los desapareció a todos alzando dos dedos, sus ojos mirando a Naruto asustados—. ¿Estás bien?
—Me han desgarrado la ropa. —Naruto lloriqueó—. Era nueva.
—¡Lo siento! —Hinata le arremangó la chaqueta para revisar sus heridas—. Estas sangrando.
—Creo que los colmillos de tus lobos se están haciendo muy filosos. —Naruto cerró un ojo por el escozor.
—Traigo una pomada. —Hinata sacó un frasco de su mochila, lo abrió y tomó un poco con el dedo—. Es de mi clan y es muy efectiva.
—Eso espero. —Naruto puso voz de sufrimiento, Hinata le unto con cuidado y para su sorpresa la herida se cerró inmediatamente.
—¡Uoo, Hinata-chan, es una pomada mágica!
—No, no lo es… —Hinata parpadeó—. E-eso lo hiciste tú.
—Siempre sano rápido, —Naruto la observó incrédulo—, pero no tan rápido.
—La pomada no es tan efectiva. —Hinata también lo miró con sorpresa.
—Bueno, —Naruto se levantó el pantalón y comprobó que las heridas de las pantorrillas también habían sanado—, ahora que lo dices sí que estoy curándome más rápido.
—¿Será por Kyuuby-san? —Hinata preguntó con cautela y Naruto dio un bote.
—¿Cómo dijiste?
—Que si será por Kyuuby-san…
—¡Naruto! —La voz de Jiraiya los hizo saltar a los dos—. Ven aquí.
—¡Ah! —Olvidándose del susto provocado porque Hinata mencionara al zorro, Naruto se puso de pie de un salto y corrió hacía el viejo quien le dijo que era un flojo y tenía que entrenar más aunque a Naruto le parecía que ya entrenaba lo suficiente.
—Y ve a buscar leña para la fogata.
—Ya voy, ya voy… —Aunque el viejo fuera tan fuerte y todo eso Naruto podía llamarlo Ojii-san o gritarse el uno al otro, el viejo no era serio y formal como Itachi, de alguna manera era divertido.
—¿Qué haces? —Alzó la mirada y se encontró a Sasuke sentado sobre una piedra en lo alto, sus pies colgaban en el vacío.
—Vengo por leña. —Naruto dio un parpadeó—. ¿Tú qué haces ahí?
—Mira. —Sasuke extendió la mano, puso cara de concentración y una bola de electricidad rebelde fue creándose entre sus dedos.
—¡Chilori!
—Es Chidori tarado. —Sasuke deshizo la técnica y bajó de un salto.
—Genial. —Naruto hizo visor con la mano—. Ayúdame a buscar leña.
—Mejor voy a ver como lo haces desde aquí. —Sasuke se cruzó de brazos pegándose al tronco de un árbol, mientras Naruto se quejaba observó el cielo—. De todas maneras parece que va a llover.
—¿De nuevo? —Naruto puso cara de sufrimiento.
—Trae unos cuantos palos, no creo que esa fogata dure mucho tiempo. —De cualquier manera Naruto reunión un montón de palos y corrió tras Sasuke de vuelta al campamento, Hinata estaba sentada sobre una piedra y tenía una expresión muy triste.
—¿Qué sucede? —Sasuke se sentó a su lado, frunciendo el ceño—. ¿Te han regañado? —Hinata negó con la cabeza.
—¿Te duele la barriga? —Naruto botó las ramas y se acercó solicito a ella, Sasuke lo miró de reojo, siempre que se trataba de Hinata Naruto botaba todo e iba corriendo, quien sabe si era consciente de eso o no.
—N…no… —Hinata se encogió sobre sí misma como un caracol.
—¿Quieren un consejo?, —Jiraiya estaba tirado bajo un árbol escribiendo uno de esos manuscritos que siempre llevaba encima—, van a cometer un error hagan lo que hagan así que solo no hagan nada.
—¿Un error? —Sasuke frunció el ceño, era bastante cuidadoso para no cometer errores.
—¿No hacer nada de qué? —Naruto parpadeó.
—Y tú, pequeña señorita. —Hinata dio un respingo, hasta ese momento Jiraiya solo le había hablado como "niña Hyuuga"—. Supongo que lo tendrás difícil a tu manera, pero no esperes mucha comprensión, es lo que hay.
—¿De qué habla? —Naruto susurró, pero en ese momento Itachi llegó, se veía tan eficiente, limpio y calmado como siempre, traía una serie de pescados atados a un hilo invisible y una expresión afable que provocó que Sasuke sonriera.
—He ido de pesca, ¿podrían ayudarme?
—¡Sí Itachi-taichou! —Enseguida Naruto e Itachi se colocaron en una bandeja para sacarles las vísceras, luego Sasuke les quitaba las escamas y finalmente Hinata los asaba.
—¿Sucede algo Jiraiya-sama? —Sin dejar de hacer su tarea Itachi habló con tono afable, desde que había llegado sentía la insistente mirada del Sanin sobre él.
—Nada. —Jiraiya chasqueó la lengua—. Que tu papel para protagonista no sirve a menos que me tome algunas licencias.
—¿Disculpe? —Itachi parpadeó girando a verlo, pero ya Jiraiya había vuelto a escribir haciéndole un gesto vago con la mano para que no molestara.
—Siempre está escribiendo. —Naruto se encogió de hombros—. Y eso que escribe más feo que yo.
—Bueno, —Itachi tuvo el vago recuerdo de Shisui leyendo uno de aquellos libros profundamente concentrado—, Jiraiya-sama es autor de una serie de libros para adultos.
—Sí, leí uno hace mucho, ya casi no me acuerdo. —Naruto detuvo un momento su cuchillo, como queriendo recordar, pero fue en vano—. Creo que era de un hombre y una mujer que se querían. —Itachi lo miró de reojo.
—Algo así.
—¿Usted ha leído alguno Taichou?
—No. —Y tenía la impresión de que se deprimiría —por más de una razón— si se le ocurría leerlos.
—¿Por qué? —Naruto lo miró con sus enormes y curiosos ojos azules.
—Bueno… —Itachi se pensó que respuesta sincera y acorde a su edad podía darle, pero justo en ese momento empezó a llover.
—¡Los pescados! —Naruto gimoteó, pero Hinata alzó una mano al cielo y creó una delgada capa, como una sombrilla, que protegía la fogata.
—¿Cuándo aprendiste a hacer eso? —Sasuke se paró a su lado en el paraguas de emergencia.
—Hum… —Hinata desvió la mirada—. El otro día… cuando me estaba bañando.
—Eso es muy impresionante Hinata-dono. —Itachi la miró con calidez, pero para su desconcierto la niña miró al piso como en los tiempos en los que no era capaz de felicitarla apropiadamente.
—Bueno, estos ya están. —Sasuke levantó dos pescados ensartados en sus respectivos palos—. ¿Quién quiere iniciar?
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Ese día a Itachi le había tocado hacer la guardia el último, aunque solo había podido dormir un poco cuando Sasuke había estado de centinela. Aun lloviznaba y hacía frío así que Itachi se mantenía con el rompevientos puesto, eran las seis de la mañana y empezaba a amanecer un día que pintaba bastante gris y deprimente.
Sin demasiados ánimos Itachi bebió un sorbo de café y se preguntó si la tormenta que se veía por el lado de las montañas los alcanzaría a media tarde o no. Aun pensaba en eso cuando levantó distraídamente la mirada y se encontró a Hinata parada enfrente de él, tenía los ojos llenos de lágrimas que le corrían por las mejillas, su rostro estaba pálido como el de un fantasma y estaba temblando. Tirando la taza de café Itachi se puso de pie buscando con velocidad las posibles heridas, para su desconcierto Hinata tenía las piernas empapadas de sangre.
—¿Qué sucedió? —En menos de un parpadeo Itachi ya estaba frente a ella, sujetándola de los hombros.
—No sé… —Hinata hipó sin dejar de llorar, Itachi nunca la había visto tan frágil y asustada—. Na-Naruto-kun tiene sangre también.
—¿Naruto…? —¿Un ataque?, ¿pero cómo?, él estaba de guardia, imposible, ¿qué había pasado?
—Lo-lo intente despertar, pe-pero me dolía… y-y él estaba roncando… —Si Naruto estaba roncando no estaba herido, pero entonces…
—¿Esta herida? —Itachi se forzó a centrarse—. ¿Dónde le duele?
—A-aquí… —Llorando y con las mejillas sonrojadas por la vergüenza Hinata se sujetó el vientre.
—Uh… —Y solo hasta entonces Itachi fue consciente de lo que había pasado—. Todo está bien Hinata-dono. —La niña miró la sangre en sus piernas y luego lo miró a él, bueno sí, con toda esa sangre no sonaba muy convincente—. Es algo natural.
—N-no entiendo… —Hinata tenía los ojos vidriosos, como un corderito que supiera que iba a morirse.
—Yo sé que está asustada por toda esa sangre. —Y a ser sincero él también estaba un poco asustado, ¿las mujeres sangraban así la primera vez?, ¿eso era normal?, a lo mejor tenía una hemorragia, ¿él como iba a saberlo?
—Ta… Taichou… —Y al parecer su indecisión la ponía nerviosa.
—Espéreme aquí un momento. —Itachi se quitó el rompevientos se lo puso encima y caminó hasta la tienda de Jiraiya, dudó un segundo antes de entrar, pero finalmente se reconoció a si mismo que aquel no era su campo.
—Jiraiya-sama…
—¿Sí? —La voz le llegó adormilada por debajo de un enorme montón de cabello blanco.
—Creo que a Hinata-dono le vino el periodo.
—Se veía venir. —Jiraiya murmuró sin ganas, Itachi se quedó ahí, pero el Sannin no agregó nada más.
—Creo que es mucha sangre.
—Cada chica es diferente.
—Ella dice que llenó a Naruto-kun de sangre también. —Escuchó la risita del Sannin contra la almohada, aunque a él no le parecía gracioso—. Está asustada.
—Solo para asegurarnos, —Jiraiya levantó la cabeza, en el rostro un rastro de saliva—, ella sabía de esto, ¿verdad?
—No creo. —Si hubiera tenido la más mínima idea y con lo pudorosa que era lo último que hubiera hecho era ir hacía él llorando.
—Se los enseñan en la Academia… Ah, sí, no fue a la Academia… —Jiraiya se sentó bostezando—. Pero si no mal recuerdo también se los enseñan en las clases especiales de kunoichi en Raíz.
—No dejé que tomara esas clases. —Itachi le regresó la mirada sin ningún arrepentimiento, sería caradura.
—Pues entonces es tú problema. —Jiraiya chasqueó la lengua—. Eres su tutor ¿no?
—Mis conocimientos son teóricos.
—Los míos también. —Jiraiya gruñó—. Eso y que cada que le pasaba a Tsunade me golpeaba por cualquier cosa y me mandaba a comprar compresas. —Ante el recuerdo el Sannin parpadeó—. Cierto, necesitas una compresa.
—Entiendo. —Quizás podría fabricar una con las gasas del botiquín, aunque con lo mucho que Hinata estaba sangrando igual y lo hacía con una de sus playeras.
—Como se nota que por primera vez en tu vida estas perdido te voy a echar un cable. —Jiraiya bostezó—. Llévala a bañar y explícale, yo voy a asustar a Naruto diciéndole que un fantasma intentó matarlo y luego les voy a explicar a ellos.
—Podría omitir lo del fantasma. —Itachi susurró con cansancio, apenas estaba amaneciendo y sentía que iba a darle dolor de cabeza.
—No seas aburrido. —Jiraiya le gruñó, Itachi volvió a salir a la brisa y al viento externos, había dejado su mochila afuera de la tienda así que la tomó de un tirante y caminó hasta donde Hinata estaba sentada echa un puñito en el rompevientos, de vez en cuando una lágrima le corría por el rostro pálido como el papel.
—¿Puede caminar Hinata-dono? —La niña se puso de pie, aunque al hacerlo pareció que fuera a desmayarse. Itachi no estaba muy seguro que aquello fuera del todo normal—. Deme la mano. —La niña obedeció, su mano estaba fría como el hielo—. La voy a llevar a bañarse para quitarse la sangre, ¿de acuerdo?
—¿Po-por qué hay sangre Itachi-taichou?
—Es una situación normal en las mujeres al llegar a cierta edad. —Itachi echó a andar y ella lo siguió con la cabeza baja—. ¿No hubo alguien de su clan que le hablara de esto? —Hinata negó con la cabeza, pero aquello era entendible, su madre estaba muerta y con las misiones y Raíz no es cómo que le dejara mucho margen para que conversara con las mujeres de su clan—. Cuando las mujeres llegan a cierta edad tienen un sangrado, se le conoce como periodo, es lo que está ocurriendo con usted ahora.
—¿Po-por qué? —Hinata lloró cuando se lo preguntó, Itachi casi se sintió culpable de la situación.
—Quiere decir que se han convertido en mujeres. —Y solo hasta que se lo dijo lo entendió él mismo. En muchos sitios el primer periodo de una mujer tenía un significado de adultez y fertilidad, pero Hinata solo era una niña, una niña pequeña.
—¿En mujer? —Hinata parecía intentar desesperadamente entenderlo.
—Solo desde el punto de vista fisiológico. —Itachi separó unas ramas para que pudiera pasar—. Quiere decir que su cuerpo se está preparando para tener un bebe. —La mano de Hinata se soltó de la suya e Itachi se preguntó si acaso había elegido las palabras equivocadas.
—No entiendo… —Hinata se llevó las manos al vientre, la llovizna combinada con la sangre le estaba volviendo un asco los pantalones—. No entiendo…
—Esto es mi culpa. —Itachi suspiró—. Debí haberles enseñado de esto antes, en la Academia dan clases de aseo personal y de educación sexual, pero yo… —Había creído que siempre serían niños o que al igual que él aprenderían por su cuenta cuando el momento llegara, que tendrían un Shisui que les explicaría todo entre bromas como lo había hecho con él.
—A-antes… —Hinata tenía los ojos muy abiertos—. Cu-cuando era más pequeña escuché que si no era heredera del clan po-podía casarme con alguien importante y tener hijos. —Con horror miró su ropa manchada—. ¿Vo-voy a tener que casarme?
—Por supuesto que no. —Itachi volvió a tomarla de la mano y tiró de ella dándose cuenta con agotamiento que como consuelo servía bien poco—. Solo es algo que sucedió, nadie lo puede controlar, le pondremos ropa limpia y será como que no ocurrió nada.
—¿Se va a terminar?
—Suele durar de tres a siete días y ocurre cada mes. —Mejor dejárselo claro—. Y cuando ocurra no tiene por qué asustarse.
—¿Y po-por qué duele tanto? —No tenía una respuesta para eso, nadie le había dicho nunca antes que dolía, aunque tampoco es como que su madre hablara con él de eso y nunca había tenido novias o amigas.
—Más adelante podremos encontrar una medicina para usted. —Esperaba que existieran—. Por ahora trate de aguantar. —La brisa se volvió una lluvia fría y ligera cuando llegaron al río, aquel pintaba para ser el peor baño de la historia—. Escuche Hinata-dono, quítese la ropa y báñese, si puede también enjuague su ropa antes de que la sangre quede impregnada, luego puede secarse con esta toalla. —Itachi sacó la toalla de su mochila, Hinata lucía sobrepasada por la situación.
—N-no traje ropa Taichou. —Y él había estado tan aturdido que no había reparado en ello.
—Está bien, póngase una de mis playeras y… —La ropa interior iba a ser un problema, pero no era el momento de ponerse pudoroso con una niña que estaba pasando aquello en medio de un montón de hombres que no tenían idea de nada—. Creo que quizás tengo por aquí algún bóxer de los que se ajustan con cordones. —Hinata se tapó la cara con las manos y a Itachi le pareció que incluso dejaba de respirar, si podía hacer todo aquello más horroroso lo estaba logrando—. Hinata-dono… —Itachi se inclinó para estar a su altura—. Soy su capitán, ¿verdad? —Ella asintió con la cabeza—. Es mi deber velar por usted, sé que todo esto es incomodo, pero por favor, trate de no avergonzarse, nada de esto es su culpa. —Hinata soltó un quejido, largo y doloroso, como alguien que lleva aguantándolo por un buen tiempo, luego quedó inmóvil. Ella siempre era así, aunque sus acciones eran transparentes y nunca hacía nada con doble intención jamás pronunciaba lo que estaba en su mente, si sufría, si estaba avergonzada, si estaba triste, nunca lo decía. Antes bien se encerraba en sí misma doblegando sus sentimientos a su interior.
Se parecía a él.
Era triste que se parecieran en eso.
—Voy a esperarla por allá. —Itachi señaló un claro a lo lejos—. Use esta playera como compresa. —Hinata recibió la ropa sin atreverse a verlo a la cara—. Cuando éste lista hábleme, ¿de acuerdo? —Nuevamente ella asintió con la cabeza e Itachi se preguntó si sería capaz de llamarlo.
Como no podía hacer nada más se dirigió al claro y se sentó pegado al tronco de un árbol, el viento estaba en contra así que no podía escuchar los movimientos de Hinata, lo cual también podía ser un alivio porque no hubiera podido soportar escucharla llorando.
Pasó media hora, pasaron cuarenta minutos y finalmente Itachi se rindió y se levantó.
—¿Hinata-dono? —No hubo respuesta así que se acercó despacio—. ¿Hinata-dono?
—Ya… ya termine… —Hinata susurró bajito, había vuelto a acomodar todas las cosas en la mochila metiendo la ropa mojada en una bolsa y esperaba de pie frente al río descalza, Itachi supuso que también había tenido que lavar las sandalias que estaban sucias de lodo y sangre.
—De acuerdo. —Itachi se detuvo pensando en qué hacer a continuación, la observó detenidamente intentando calibrar su estado de ánimo. Hinata llevaba puesta su playera que se le resbalaba por el hombro y la cubría hasta medio muslo, su piel blanca resaltaba contra la tela negra, con una mano se abrazaba el vientre, no estaba seguro si por vergüenza o a causa del dolor e intentaba no mantener contacto visual con él.
Estaba limpia, pero igual de avergonzada.
—¿Tiene frío? —Seguro que lo tenía, estaba lloviendo y el agua seguramente estaba helada. Hinata levantó la cabeza para asentir, tenía los labios pálidos y los pezones se le marcaban contra la playera… Itachi se detuvo aturdido. Sin la chamarra que solía usar era bastante evidente ahora que los senos de Hinata habían empezado a formarse, eran aun pequeños y virginales, pero estaban ahí, la playera también hacía una pequeña curva en su cadera, algo que jamás había notado.
Ella estaba creciendo. Su cuerpo había estado mandando señales que él había pasado por alto sin preocuparse en explicarle ciertas situaciones y circunstancias que se irían presentando al ser ella una señorita.
Jiraiya tenía razón, solo era un intento de capitán que crecía desesperadamente junto a sus subordinados.
—¿Itachi-taichou?
—No es nada. —Itachi suspiró, era demasiado tarde empezar a recriminarse ya que había pasado todo—. Deme la mochila. —Hinata se la extendió y él se ajustó los dos tirantes a la espalda—. Voy a cargarla.
—¡N-no! —Hinata dio un paso atrás, en su rostro marcándose el horror. Su rostro aún era infantil, pero era muy bonito, Itachi tampoco le había prestado atención antes pese a que Shisui se lo había mencionado.
—No es algo que vaya a negociar Hinata-dono. —Ella lo miró mortificada, la clase de expresión que tendría una señorita que es obligada a hacer algo que su moralidad y decencia no le permitían—. ¿Soy su capitán, cierto?
—Sí Taichou.
—Mi interés es su bienestar, ¿recuerda?
—Sí Taichou.
—Hinata-dono, —llevaba tiempo haciéndose esa pregunta—, ¿confía en mí? —La niña alzó el rostro, en sus ojos brilló algo que Itachi no supo descifrar.
—Sí Itachi-taichou. —Y entonces extendió los brazos hacia él, como si no quisiera que quedara ninguna duda de sus palabras, Itachi la tomó por la cintura, primero pensó en echársela al hombro, pero ella no era ningún compañero herido, luego pensó en cargarla contra su pecho, pero a su mente llegó el terrible recuerdo de aquella misma niña cuando a los siete años estuvo a punto de ahogarse así que finalmente la sujetó por detrás de la espalda y por debajo de las rodillas, si no mal recordaba cuando era niño así había visto que cargaban a una princesa en una película.
—I-Itachi-taichou… —La voz de Hinata era un susurro—. Gra… gracias.
—Usted es mi preciada subordinada Hinata-dono. —Itachi caminó con el paso ágil de siempre—. No tiene por qué agradecer.
—Yo… —Hinata lo sujetó débilmente de la playera, éste no era el agarre franco y despreocupado de Naruto ni el mimado y orgulloso de su hermano, éste era un gesto que le había costado toda su voluntad—. Te-tenía mucho miedo. —Ella estaba temblando, su cuerpo estaba helado—. Lamento haberle provocado tantas molestias.
—Y yo lamento no haberla preparado para esto, ¿le parece si nos perdonamos mutuamente? —Desde el punto de vista de Hinata Itachi solo estaba siendo condescendiente, pero asintió de cualquier forma—. ¿Cuando lleguemos al campamento le gustaría tomar un té?, creo recordar que eran buenos en estas situaciones.
—S-sí… —Itachi la miró de reojo, seguía pálida y con ojeras, de hecho de un tiempo a la fecha se veía un poco débil—. Yo… —Hinata parpadeó, su voz como un hilo—. Esa sangre en Naruto-kun era mía verdad… —Itachi realmente no creía que requiriera una confirmación—. E-estoy ta-tan avergonzada. —Sus mejillas se encendieron dolorosamente.
—Es una situación incómoda, pero nada que no se pueda superar. —Aunque Itachi no estaba seguro de cómo iban a hacerlo exactamente.
—Qui-quisiera no llegar al campamento nu-nunca… —Hinata se cubrió los ojos con las manos, sin ser consciente Itachi la meció en sus brazos, como lo hacía con Sasuke cuando era pequeño.
—Todo va a estar bien, ya lo verá.
—S-sí… —Hinata se giró para esconder el rostro en su pecho, era el gesto más cercano que había tenido con él desde que habían sido puestos en el mismo equipo. Itachi tuvo el impulso de pararse para abrazarla adecuadamente, pero prefirió apurar el paso para llegar al campamento. Antes que el abrazo inseguro de su capitán seguro que ella agradecería una manta tibia y un té caliente.
Apenas llegar al campamento vislumbró a Sasuke y a Naruto parados uno junto al otro como en formación matutina de Raíz, sin importarles mojarse. Jiraiya estaba dentro de su tienda con la puerta abierta y parecía divertido por el espectáculo que estaba por presenciar.
—Buenos días. —Itachi se paró frente a ellos con Hinata aun en brazos—. Voy a dejar a Hinata-dono en la tienda y…
—¡Perdóname Hinata-chan! —Naruto berreó—. ¡Oo-san dijo que te abrace tan fuerte anoche que te exprimí toda la sangre! —. El rubio hipó un par de veces—. Te abrace tan fuerte que casi te mueres. —Hinata giró a ver a Naruto con una expresión de sorpresa que rápidamente se convirtió en un sonrojo.
—N-no creo que haya sido así Naruto-kun…
—Sí, sí fue así. —Naruto meneó los rubios cabellos en el aire—. En la noche empezaste a quejarte, pero pensé que tenías pesadillas y te abrace de la cintura. —Ahora que lo pensaba Itachi ya no podía dejar que se tuvieran tantas libertades—. Te abrace tanto que apreté la casa donde estaba tu bebe y la rompí.
—Se llama útero y esa sangre iba a salir de todas formas. —Sasuke tenía los brazos cruzados frente al pecho y una expresión de franca molestia—. Es el recubrimiento que se cae todos los meses y no había ningún bebe, inútil, —para reforzar el punto le dio un capo en la cabeza a Naruto—, solo era la casa. —Hinata miró atentamente a Sasuke, después de todo él siempre era el encargado de despejar sus dudas.
—Sasuke-kun…
—Jiraiya-sama dice que eres una mujer ahora y que nosotros ya no podemos hacer estupideces cuando estemos contigo. —Sasuke frunció más el ceño—. ¿Eres una mujer ahora? —Itachi siempre había sabido que su hermano era directo, pero aquello rozaba con la rudeza.
—No lo sé. —Hinata abrió grandes sus bonitos ojos, inconscientemente se pasó un brazo sobre el vientre, Sasuke observó el gesto, como si pudiera entender lo que significaba.
—Si eres una mujer ahora me convertiré en un hombre. —Sasuke plantó los dos pies en el suelo, el ceño fruncido y la espalda arrogante propia de los Uchiha—. Pero si no quieres ser una mujer aún no importa lo que tu cuerpo diga, no lo serás. —Sasuke alzó la barbilla—. Y nada cambiara con nosotros. —Hinata entreabrió los labios.
—Yo… creo… que aun no…
—Además Naruto no podría con el cambio. —Sasuke señaló al rubio que los veía a uno y luego al otro con aprehensión.
—¡N-no es que no pueda! —Naruto chilló poniéndose rojo, Sasuke sonrío, una de sus sonrisas irónicas.
—Para disculparse por exprimirte, —Sasuke rodó los ojos al decirlo—, el Usurantonkachi te ha preparado un nido calientito.
—Gracias… —Hinata bajó la mirada, las mejillas sonrojadas.
—Voy a dejar a Hinata-dono dentro para que se cambie y mientras nosotros esperaremos fuera. —Itachi avanzó en medio de los chicos quienes asintieron con la cabeza, le pareció que Jiraiya lo observaba con diversión, pero no es que quisiera saber sus pensamientos a ser sincero.
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Sasuke llevaba cerca de tres horas practicando el chidori y había llegado a una triste conclusión. Un chidori bien hecho lo drenaba tanto que solo podía utilizarlo dos veces en todo el día. Por supuesto, podía concentrar chakra y tratar de forzar su cuerpo, pero la técnica era altamente desgastante. Además aunque el chidori fuera una técnica tan destructiva todo dependía de su velocidad de ataque, ya que el chidori se concentraba en su mano era él quien tenía que correr e impactarlo en su enemigo, para mayores desgracias debido a la fuerte cantidad de energía eléctrica debía correr en línea recta o tenía el riesgo de lastimarse a sí mismo.
Una técnica ofensiva que dejaba su defensa hecha un desastre.
Por fortuna Sasuke contaba con el sharingan y podía usar su visión a su favor, pero había algo que lo estaba molestando desde hace tiempo. ¿Por qué el ANBU plateado usaba esa técnica si tenía tantas desventajas?, nadie que no tuviera el sharingan podría utilizarlo sin riesgo de morir, aunque bueno, suponía que alguien que pudiera usar la técnica del rayo y se moviera a esa velocidad podía usarlo sin tener tantas pérdidas.
—Tsk. —Chasqueó la lengua y se sentó a tomar aire. La técnica que estaba entrenando Naruto era el rasengan y en cierta manera ambas se parecían, las dos consistían en reunir una cierta cantidad de chakra en la mano y después atacar al enemigo, la diferencia consistía en que el rasengan podía controlarse mejor (hablando de posibles daños al usuario).
Sasuke había empezado a ver aquello como una especie de competencia, aunque Naruto era bastante tonto lo cierto es que tenía unas reservas de chakra de consideración gracias al zorro y aunque se sentía como que estaba haciendo trampa aquello le causaba más ganas de superarlo.
—¿Sasuke? —Su hermano apareció entre los arboles separando unas ramas con el brazo—. ¿Sigues entrenando?
—Estaba tomando un descanso Itachi-taichou. —Enseguida se puso de pie, pero Itachi negó con la mano.
—Está bien, esa técnica es difícil y la estas dominando muy rápido al igual que Naruto-kun con el rasengan. —Itachi se sentó a un lado, la vista fija al frente—. Las palabras que le dijiste a Hinata-dono fueron muy acertadas.
—Hum… —Sasuke lo miró de reojo—. No sabía qué decirle, pero Naruto no dejaba de quejarse y estar nervioso así que solo le dije lo que pensaba.
—Creo que eso era lo que ella necesitaba oír. —Itachi giró a verlo, lucía esa mirada relajada que pocas veces ponía.
—De todas maneras soy malo hablando con ella. —Sasuke se pasó las manos tras la nuca—. Creo que esa es el área de Naruto.
—Los tres son buenos amigos y un gran equipo. —Itachi le pegó lentamente con dos dedos en la frente, Sasuke hizo un mohín con la boca, hacía tiempo que no lo hacía.
—No digo que no seamos amigos, es solo que cuando ella y yo estamos juntos no es como si habláramos mucho.
—Entiendo. —Itachi asintió con la cabeza, ya antes se había percatado que Hinata era más apegada a Naruto que a Sasuke y Sasuke era más apegado a Naruto que a Hinata, quizás es que simplemente el rubio era la clase de persona capaz de ganarse la amistad y simpatía de todos alrededor.
—Oii, Itachi-taichou. —Sasuke mordió ligeramente su labio por dentro—. Jiraiya-sama nos dijo que Hinata iba a cambiar y que si se ponía violenta teníamos que correr por nuestra vida, pero no creo que eso suceda.
—Yo tampoco. —Itachi curvó ligeramente la comisura de sus labios.
—También dijo que nos iba a dar material para que entendiéramos la vida y nos hiciéramos hombres. —Sasuke lo miró con sospecha—. Que ese era el camino de un sabio.
—Tengo serias dudas acerca de ese material. —Itachi suspiró y miró a su hermano de reojo, Sasuke estaba por cumplir doce años y gracias al entrenamiento tenía músculos y buen porte, pero en su mirada y su rostro aun se notaba que era solo un niño—. Deja que hable con Jiraiya-sama.
—De acuerdo. —Itachi se alejó de vuelta al campamento, estaban cerca de un pequeño poblado, pero Jiraiya había dicho que acamparían ahí hasta que el rasengan de Naruto no se deshiciera a medio camino. Hinata estaba dormida sobre Sanosuke, su lobo más grande, alrededor se encontraban los tres lobos más jóvenes, todos rodeándola como un montón de abrigos peludos.
A ser sincero Itachi no recordaba que alguien fuera capaz de mantener sus invocaciones aun estando dormido, pero igual nunca había prestado demasiada atención sobre ese tema.
—Oye Uchiha. —El lobo más pequeño, Yahiko, se puso de pie para enfrentarlo—. Gracias por cuidar de Hinata-hime. —Aunque lo decía de manera tan arrogante que no parecía un agradecimiento por ningún lado.
—Hinata-dono es mi subordinada, es mi deber cuidar de ella. —Itachi se detuvo para contestarle adecuadamente.
—Tienes que cuidarla hasta que el príncipe de la luna venga por ella. —Misao, la loba de ojos verdes, se paró detrás de Yahiko y ladeó la cabeza de manera amigable—. Hinata-hime es la novia del príncipe de la luna. —Ya algunas veces antes había escuchado que los lobos decían algo así, debía tratarse de alguna leyenda de su clan. De cualquier manera Itachi asintió y escuchó que Kaoru, la loba de ojos azules, suspiraba diciendo que él tampoco estaba mal.
Ojala Hinata estuviera bien dormida y no escuchara nada de eso.
Se encontró a Jiraiya escribiendo recargado en un árbol, no parecía demasiado concentrado así que no se lo pensó demasiado para interrumpirlo.
—Jiraiya-sama…
—Itachi, —Jiraiya mantuvo la pluma en el aire sin girar a verlo—, ¿qué piensas del amor?
—¿El amor? —La pregunta era tan sorpresiva que se quedo momentáneamente sin respuesta—, ¿por qué me pregunta algo como eso?
—Así que lo evade. —Jiraiya asintió con la cabeza y siguió escribiendo—. Bien.
—De cualquier manera Jiraiya-sama, —Itachi sabía que era caso perdido cuestionarlo sobre sus escritos o sus comentarios al aire—, respeto sus métodos de enseñanza en cuanto al arte shinobi pero…
—Itachi, vas a venir conmigo a recolectar información de campo. —Jiraiya cerró el cuaderno interrumpiéndolo—. Los chicos van a quedarse solos aquí toda la noche como parte de su entrenamiento. —Itachi estaba seguro que los chicos no tendrían ningún problema en quedarse solos y que incluso lo disfrutarían más así que aquello no colaba mucho como explicación.
—¿A dónde vamos?
—Tú solo sígueme. —Jiraiya se puso de pie y echó a andar, de pasada le explicó a Naruto que volverían hasta el día siguiente el rubio los despidió felizmente con la mano.
Bajaron hasta el pueblo cuando empezaba a anochecer y aunque ambos llevaban ropas civiles la vestimenta de Jiraiya era demasiado estrafalaria para pasarla por alto.
—Vamos a investigar dos cosas. —Jiraiya le susurró mientras pasaban un puesto de verduras que empezaba a retirarse—. Uno es material para mi investigación, lo segundo es relacionado con las siete espadas de la niebla. —Itachi asintió en silencio. Jiraiya parecía saber exactamente a dónde dirigirse, se metieron por un callejón oscuro y tocaron dos veces en una puerta herrumbrosa, les abrió una anciana arrugada y caradura que en cuanto vio a Jiraiya sonrío ampliamente.
—Jin-sama.
—¡Yosh! —Itachi suponía que Jin era un seudónimo así que no mostró sorpresa cuando los pasaron con familiaridad hasta un salón con sillones de colores brillantes y ambiente cargado de humo de cigarro.
—¿Las de siempre? —La anciana se frotó las manos.
—Usted sí que me conoce. —Jiraiya le guiñó un ojo, la mujer se retiró e Itachi se sentó en el sillón frente a Jiraiya.
—¡Jin-sama! —Cuatro chicas entraron corriendo, sus vestidos eran descaradamente cortos y todas tenían unos escotes que casi dejaban al descubierto sus generosos pechos—. ¡Lo extrañamos! —Dos jóvenes se le colgaron del cuello frotándose encima de él ante el rostro rojo del Sannin.
—¿Y éste guapo quién es? —Una de las chicas se sentó junto a él pasándole ambos brazos por el cuello. Olía a perfume de rosas demasiado cargado para ser agradable.
—Es Taichi-kun. —Jiraiya les guiñó un ojo—. Y si pueden aflojarle la lengua prometo darles una recompensa.
—Yo puedo. —Una morena se sentó en su regazo y cruzó las piernas—. ¡Eres muy guapo Taichi-kun!
—Gracias. —Aunque su trabajo era decir justo aquello, así que no se podía confiar en ellas.
—¡Si que es serio! —La que lo tenía sujeto por el cuello lanzó una carcajada, tenía una risa agradable, tenía que reconocérselo.
—Lo he traído aquí para que espabile un poco. —Jiraiya le dio una palmada en el trasero a la pelirroja que tenía a un lado quien se río tontamente—. No me sirve de material si sigue siendo tan pasivo.
—¿Por pasivo te refieres a…? —Una rubia parpadeó—. Porque tenemos un chico que… —Itachi no pudo evitarlo, sintió que las orejas le enrojecían y tuvo que usar todo su autocontrol para mantenerse impasible y distante, por fortuna nadie lo noto porque Jiraiya se río tan fuerte que casi cimbro las ventanas.
—No, no creo que sean esas sus inclinaciones.
—Ah… —Por si las dudas la que se había subido en su regazo se bajó, algo que Itachi agradecía.
—¿Y cómo han estado sin mí? —Jiraiya se acomodó en el sillón con los brazos extendidos para que las chicas se acomodaran sobre ellos.
—¡Mou, Jin-san!, siempre nos deja tanto tiempo.
—¡Y se va sin avisar!
—¡Y regresa sin decir!
—Así es como viven los hombres. —Jiraiya puso entonación galante, pero lo contradecía la manera en que se curvaban sus ojos. Itachi tenía vago conocimiento de que el gran Sanin era en realidad un enorme pervertido, pero verlo en escena era bastante impactante.
—¿Alguna cara nueva además de Taichi-kun?
—Tan guapo como él no. —Nuevamente la chica que lo tenía del cuello se le restregó encima, sus senos eran redondos y grandes y se apretaban contra su brazo, Itachi se sintió incómodo.
—Pero hubo uno que no estaba tan mal. —La morena levantó un dedo—. ¡Además era un ninja!
—¿Un ninja?, —Jiraiya se río—, no lo creo.
—Sí que lo era. —La morena frunció el ceño—. Podía hacer trucos con agua.
—Esos son los magos. —Jiraiya la corrigió con retintín y ella frunció aún más el ceño.
—¡Era un ninja!, volvió su mano agua.
—¿Y para qué iba a hacer algo como eso? —La pelirroja se burló y la morena enrojeció.
—Bueno…
—¡No me digas!, —La rubia chilló—, ¿usó su mano allí?
—Estaba tan húmedo y resbaloso. —La morena gimoteó tapándose el rostro y por la manera en que suspiró era claro que aquel hombre le había dejado un excelente recuerdo.
—Jin-san, ¿no puedes hacer algo como eso? —La rubia lo jaloneó de un brazo.
—Claro que no. —Jiraiya desvió la mirada con el rostro rojo—. Ustedes ya saben lo que puedo y no puedo hacer.
—¡Tacaño!
—¿Y tú? —La que se le estaba apretando encima le pasó un dedo por el pecho, Itachi la miró de reojo, tendría unos treinta años con el cabello castaño cayéndole por los hombros y rostro de atrevida—. ¿Qué sabes hacer?
—No asusten a Taichi-kun o no va a querer regresar conmigo. —Jiraiya se río y las chicas se rieron con él.
—Taichi-kun, ¿de verdad no vas a hablar? —La morena se cruzó de brazos poniendo cara de disgusto, pero luego sus ojos se iluminaron—. ¿O eres de esos que no hablan pero…? —Las chicas intercambiaron una mirada y dieron un grito de expectación—. El ninja de agua tampoco hablaba casi nada.
—Pero te lo hizo pasar bien, ¿no? —La pelirroja se burló.
—Me van a poner celoso si siguen hablando de él. —Jiraiya fingió disgusto—. ¿Era tan bueno?
—Lo era. —La morena se abanicó con la mano.
—Si era un ninja, —Jiraiya ladeó la cabeza—, ¿venía con compañeros?
—No. —La rubia arqueó ambas cejas—. Pero estoy segura que quería saber de ellos.
—¿Perdió a sus compañeros?, —Jiraiya se río—, ¡qué mal ninja!
—¡No es que los haya perdido! —La morena saltó en su defensa—. Él no dijo nada, pero estoy segura de que iba tras alguien, ¡alguien malvado!
—Sí, sí, se ve que te ha dejado flechada. —La pelirroja sonrío, un hoyuelo se formó en su mejilla.
—¿Y cómo sabes que no era él el malvado? —Jiraiya arqueó ambas cejas.
—Lo sé. —La morena se puso de pie con ambos brazos bajo el pecho en una pose muy digna—. Vi su protector.
—¿Y eso qué? —La rubia rodó los ojos.
—Que no estaba cruzado, si fuera malvado tendría una raya sobre el logo de su aldea. —La morena colocó ambas manos en su cintura y se inclinó hacia delante, parecía que los pechos iban a salírsele del vestido.
—Si era un ninja del agua supongo que el logo era de la Niebla. —Jiraiya bostezó—. Todos los ninjas de ahí son malos.
—Pues éste no lo era. —La morena gruñó.
—Olvidémonos de eso. —Jiraiya bufó poniendo una cara de ser un franco pervertido—. ¿Quieren ir arriba?
—¡Queremos! —La pelirroja y la rubia se le colgaron encima, el Sannin le guiñó un ojo a Itachi.
—Diviértete. —Itachi le regresó una mirada vacía, por lo que habían hablado parecía que aquel ninja de agua era de la niebla y no era un traidor, solo quedaba averiguar si era uno de los siete espadachines de la niebla o no.
—Taichi-kun. —La mujer del cabello castaño suspiró, Itachi supuso que no le estaba haciendo su trabajo fácil—. ¿Quieres subir arriba también? —Si no mal recordaba Shisui había dicho que "arriba" significaba sexo así que declinó.
—¿Quieres un poco de sake entonces? —La morena dio un pestañeo sensual. Lo cierto es que no era muy bueno con la bebida, pero aquellas dos estaban haciendo todo lo posible por entretenerlo y después de todo era él quien había entrado a un sitio que se dedicaba a esos menesteres.
—De acuerdo. —Contenta la morena sirvió una copa y se la dio.
—De verdad eres muy guapo Taichi-kun. —La de cabello castaño le pasó una mano por el pecho—. ¿No eres un actor o algo así?
—No.
—¿Un ninja? —La morena dio un brinquito alegre.
—Le gustan mucho los ninjas, ¿cierto? —Itachi intentó sonar amable, pero le pareció que (como siempre que hablaba con una mujer) su tono tomaba un aire formal y distante.
—Yo no… —La morena enrojeció—. No es que solo me gusten los ninjas…
—Está loca por ese ninja de agua. —La castaña la miró de malos modos, pero luego se obligó a sonreír—. Seguro que tenía un equipo de trabajo tan grande como su espada para que no puedas olvidarlo.
—¿Era un espadachín?, —Itachi tomó un trago de sake—, pensé que era un ninja.
—Llevaba una espada muy rara con él. —La castaña dio un parpadeo—. Hace mucho tiempo vino un hombre azul con una espada horrible, nos dijo que si nos acercábamos mordía, nadie quería estar con él, ese muchacho llevaba una espada igual de rara.
—Su espada no era rara. —La morena apretó los dientes y la mujer de cabello castaño arqueó una ceja.
—Creo que deberías ir con Sayuri-san a que te arregle ese lazo del vestido, —su tono fue dulce, pero Itachi notó que la morena daba un respingo—, tomate tú tiempo.
—S-sí… —La chica salió rápidamente del salón y cerró la puerta con un click apurado.
—Aun es joven. —En el rostro de la mujer se pintó cierta amargura—. Y no sabe que en éste negocio lo peor que se puede hacer es enamorarse. —Itachi observó la puerta por donde había salido, sin saber exactamente qué sentir—. ¿Cuántos años tienes Taichi-kun?
—Diecisiete. —A pesar de que nunca se había sentido como un adolescente se sintió de esa manera al decir su edad ante ella.
—Eres muy joven. —La mujer suspiró, sujetó una de sus manos y la acarició—. Pero tienes unos ojos viejos y tus manos no son las de alguien que ha tenido una vida fácil. —Itachi la miró a los ojos, consciente de que mantenía los ojos duros que el destino le había entregado desde que había nacido—. ¿Tienes una novia Taichi-kun?
—No. —Y su voz no tenía ningún matiz.
—Llevo muchos años en éste negocio, los chicos de tu edad siempre vienen deseosos y apurados, pero tú no, en realidad no te interesa nada de esto, ¿cierto? —Que ella lo leyera tan fácil hablaba mal de su capacidad de infiltrarse.
—Soy un hombre.
—Pero un hombre extraño. —Ella le sonrío, una sonrisa que hablaba de relaciones perdidas y un corazón que hacía tiempo había dejado de sentir—. No te interesa tu propia satisfacción, pero eres amable. —Nuevamente le rodeó el cuello con los brazos—. No eres receptivo a nuestro contacto, pero no nos apartas.
—Yo fui quien acepto venir aquí. —Itachi se acabó el sake que le habían servido, pero aun sentía sed.
—Y solo tú sabes porqué aceptaste algo como eso. —La mujer suspiró—. No te interesa tu propia satisfacción, pero serías bueno satisfaciendo a alguien más, tienes un corazón cálido.
—¿Cómo lo sabe? —Itachi frunció ligeramente el ceño.
—Eso se sabe. —Con delicadeza sujetó una de las manos de Itachi—. Algún día vas a amar a alguien, una vez vi un hombre cómo tú, cuando se enamoró el mundo ardió, su amor fue una llama que destruyó todo a su paso, los hombres que aman así son terribles. —Itachi la miró a los ojos, un escalofrío lo recorrió, como si ella pudiera averiguar la verdad de su clan y la manera tan espantosa en la que Itachi Uchiha amaba.
—¿Quién era ese hombre?
—Uno que tenía ojos iguales que los tuyos. —Ella le acarició el cabello—. Negros como el carbón. —Luego le tomó la mano y la introdujo suavemente entre la tela de su vestido, Itachi la miró fijamente, sin soltarse, sintiendo como sus dedos entraban en contacto con un seno suave y cálido—. Tienes las manos rasposas.
—Lo siento.
—No lo hagas. —La mujer sujetó sus dedos, lo hizo frotar sus pezones en círculos, con delicadeza—. Cuando encuentres a esa mujer que ames recuerda como tocarla, recuerda lo que nos gusta. —La mujer suspiró, un suspiro que hablaba de calor y deseo, pero Itachi no encontró ningún eco de aquel sentimiento en su propio cuerpo—. Cuando encuentres a la mujer que ames, —Itachi sintió como le bajaba lentamente la mano por su estómago aun firme y lo introducía lentamente entre sus piernas—, encuentra ese punto que le dará placer, acuérdate de hacerlo. —Itachi había escuchado de eso, Shisui se lo había dicho, también lo había visto una vez en un libro de anatomía.
Movió sus dedos con seguridad, encontró lo que buscaba y se concentró en el rostro de aquella mujer que enrojecía y cuyas lágrimas brotaban una tras otra.
—Taichi-kun, Taichi-kun… —Ella se estaba retorciendo, pero Itachi no sintió ninguna de las cosas que Shisui le dijo que se sentían, era casi como una misión, un método para llegar a un fin. Sus dedos se estaban poniendo resbalosos y húmedos, pero no sintió repulsión, simplemente se concentró en observar fijamente a aquella mujer que jadeaba pidiendo más.
—¡Taichi-kun! —Y de pronto ella se apretó contra sus dedos, arqueó su cuerpo hacía arriba, los senos cubiertos de finas perlas de sudor. Itachi retiró su mano, se limpió los dedos con una servilleta e intentó sonar amable, aunque fracasó, como siempre.
—¿Se encuentra bien? —Pero ella estaba llorando, llorando desconsolada. Shisui había dicho que en ocasiones eso también pasaba, aunque tomando en cuenta el giro del establecimiento Itachi no se lo hubiera esperado.
—Eres un buen chico Taichi-kun. —La mujer se levantó aun con un par de lágrimas corriendo por sus mejillas—. Mucho mejor complaciendo a los demás que a ti mismo. —Con una mano se secó torpemente un ojo—. Tengo un hijo, ¿sabes?, se lo llevaron cuando era muy pequeño, pero debe de tener tu edad ahora. —Itachi no movió un musculo—. Yo realmente sería muy feliz de tener un hijo tan amable como tú. Te mereces una buena chica, una que te ame y que tú puedas amar, una que te enseñe que también tú tienes derecho a sentir placer. —Pero Itachi solo podía pensar en su padre planeando un golpe de estado, en su pequeño Equipo Cuervo siendo observado por maquinaciones oscuras, en su destino frágil e inestable.
—Voy a subir con Jin-san. —La mujer se acomodó el vestido—. Puedes quedarte aquí, nadie vendrá a molestarte.
—Gracias.
—Eres bueno complaciendo a una mujer Taichi-kun.
—Gracias.
—Y cuando tus sentimientos estén unidos con tu habilidad la mujer que ames va a llegar al cielo. —La mujer le guiñó un ojo y salió del salón cerrando despacio la puerta. Itachi colocó las manos sobre sus rodillas. Era la primera vez que tocaba así a una mujer, Shisui le había dicho que tocar a una mujer era muy erótico, pero no había sentido nada relacionada con el deseo. Quizás es que estaba descompuesto.
Para los Uchiha lo mejor era no amar, su amor siempre se convertía en odio, aquel era el legado maldito de su clan, el error que había nacido con Madara Uchiha.
Itachi escuchó camas que rechinaban por encima de él y jadeos ahogados. Se preguntó si los niños se habrían dormido temprano o si habían decidido jugar hasta el amanecer ahora que no tenían vigilancia.
A lo lejos escuchó el grito inconfundible de alguien que había llegado al final del éxtasis. Se levantó y abrió la puerta, seguro Jiraiya lo entendería.
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—¿Por qué Itachi-taichou está aquí? —Hinata preguntó con vacilación—. Dijeron que iban a regresar mañana.
—¿Y por qué parece tan dormido? —Naruto le alzó un brazo y lo soltó, la mano de Itachi cayó al suelo como un peso muerto.
—Huele raro. —Sasuke olfateó toda la tienda, había ahí olor a humo de cigarro, alcohol y otra cosa que ninguno de ellos había olido antes.
—A-a lo mejor está tomado. —Hinata puso un puño vacilante frente a su boca—. Cuando entró y se dejó caer aquí dentro caminaba raro.
—Una vez el Oo-san también estaba así cuando me entrenó para llamar a los sapos. —Naruto asintió varias veces con la cabeza—. ¡Solo hay que dejarlo dormir dattebayo!
—¿Seguro? —Sasuke preguntó vacilante.
—¡Sí!, —Naruto asintió firmemente—, y abrazarlo para darle calor corporal.
—¿Eso no era cuando te congelabas? —Sasuke frunció el ceño.
—¡También era para esto!
—Bueno… —Sasuke pareció dudoso un rato más, pero finalmente tomó una decisión—. Hinata diles a tus lobos que se quedan de guardia hoy. —La niña asintió y corrió a decirles—. Naruto tú te acurrucas de su lado izquierdo, yo del derecho. —Hinata volvió corriendo con las mejillas rojas, aun hacía frío y brisa—. Hinata como tú eres la más pequeña te vas a acostar sobre él.
—¿Yo? —La niña retrocedió un paso.
—Sí. —Y no daba lugar a replicas—. Luego nos echamos la cobija encima, ¡listo! —Sasuke golpeó un puño con su mano—. No se puede estar más caliente.
—De acuerdo. —Como siempre que Sasuke hacía un plan a Hinata y a Naruto no les quedaba más que obedecerlo. Los tres se hicieron un capullo alrededor de Itachi, Hinata colocó la cabeza bajo la barbilla de su capitán y se hizo bolita sobre su pecho, tanto Sasuke como Naruto usaron un brazo de Itachi como almohada girándose hacía él y luego se taparon con la cobija.
—¡Seguro para mañana está bien dattebayo!
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A las seis de la mañana Jiraiya se asomó por la tienda luego de jugar tres partidos de barajas con los lobos, Itachi estaba dormido como una roca y los tres mocosos estaban encima de él como un trio de cachorros siguiendo a su padre. Un padre que no aguantaba el sake, que había conseguido en una sola noche fama de seductor, por el que todas las mujeres de un prostíbulo suspiraban y que sin embargo prefería dormir en una tienda con un montón de niños encima.
¡Vaya con el protagonista!
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Notas de Okashira Janet: Me he tardado pero en éste capítulo hemos avanzado increíblemente en la relación de Itachi con los niños, eso me tiene bastante satisfecha a pesar de que el capítulo me dio unos dolores de cabeza tremendos.
Aclaraciones
1 "Tenzo-san" es Yamato, si recuerdan en el tiempo en el que Itachi era ANBU aquel era el nombre clave que le otorgaron a Yamato, esto apareció en un relleno del anime así que no me interesa demasiado contar esa historia, solo baste con que sepan que Itachi y Yamato estuvieron en el mismo equipo en su tiempo de ANBU.
2 La técnica "Futae No Kiwami" es una técnica de Sanosuke Sagara, personaje de Samurai X del que me estoy basando para hacer su lobo, se caracteriza por dar dos golpes consecutivos y pulverizar su objetivo.
3 Del mismo modo la técnica de "Patada del pájaro endemoniado" es propia de Misao Makimachi, del mismo anime.
Los lectores preguntan
1 El resto de los novatos deben aparecer en 3 capítulos más si no me salen mal las cuentas, así que no desesperen.
2 Itachi NO va a intentar enamorar a Hinata, en el capítulo 15 cuando habla con Shisui su primo le recuerda cuáles son sus verdaderos objetivos entre los cuales la prioridad es el Equipo Cuervo, aunque al inicio Itachi estaba atormentado y confundido las palabras de Shisui le hacen tener claridad. Que si tiene que engañar a su padre, sí, tiene que hacerlo, por eso es que salieron de viaje con Jiraiya y así mantenerse alejado de su padre y el clan.
3 Por ahí varias personas me dijeron que Sasuke y Hinata no son tan cercanos en relación a Naruto. Bueno, yo nunca dije que lo fueran, ellos se quieren a su manera, pero ambos son más cercanos a Naruto que entre ellos, en los grupos de amigos por lo general siempre quieres o eres más cercano a alguien en particular. Sasuke es muy brusco y Hinata bastante tímida, es normal que la conversación no fluya cuando están solos, ¿cambiara su relación?, por supuesto, ellos están creciendo y encontrando nuevas formas de relacionarse.
4 Neji es un personaje importante, espero que todas las dudas relacionadas con él se resuelvan más adelante.
Bueno, los niños no quieren crecer, pero sus cuerpos los traicionan (risas), supongo que cada chica tiene una anécdota diferente de la primera vez que le vino el periodo, pero eso de casi morir desangrada y manchar a la persona con la que dormías es una historia real (a la persona que le sucedió manchó a su hermanito, ¡pobre Naruto!).
Y nada, como siempre, muchas gracias por leer.
08/06/2017 Jueves
