EQUIPO CUERVO

Capítulo 19: Examen Chunnin, ¡golpea!

Por Okashira Janet

Itachi revisó el pergamino en su mano mientras Naruto, Hinata y Sasuke entrenaban taijutsu con uno de sus clones, debido a que era un "todos contra todos" el entrenamiento era un poco caótico, pero daba buenos resultados. Durante aquel mes de entrenamiento sometía a sus discípulos a una rutina espartana.

A las seis de la mañana los veía en el campo de entrenamiento 23 y los entrenaba hasta las diez de la mañana, luego Hinata era entrenada por su padre, Naruto por Jiraiya y Sasuke por él hasta las seis de la tarde, finalmente se volvían a reunir a las seis y media para que Itachi viera sus avances, corrigiera técnicas y afinara ataques. Los niños se iban arrastrando a sus casas cerca de las nueve o diez de la noche. Aunque no se quejaban.

Y ahora finalmente tenía los nombres completos de los chicos que estarían en las finales:

Equipo Cuervo, Equipo Arena, Equipo siete, Equipo ocho, Equipo Guy y un chico de la Niebla. Debido a las fuertes apuestas que se mantenían en torno a los competidores se había decidido (para poner mayor expectativas en el torneo), que los emparejamientos se llevarían a cabo el mismo día del examen, al azar, luego de eso se iría avanzando conforme a los que se iban eliminando.

La aldea estaba tan llena de turistas, espectadores, apostadores, comerciantes y ninjas que era un verdadero martirio. La mayoría de los jounnin sensei entrenaba a sus alumnos en secreto para mantener sus técnicas ocultas o los confiaban a las técnicas de sus familias en caso de tener habilidad para cierta área, había escuchado, por ejemplo, que el sensei de Gaara los sacaba todos los días de la aldea para entrenar sus técnicas, y Kakashi había confiado a Shikamaru a los Nara y a Ino a los Yamanaka, así que se estaba concentrando específicamente en Sakura. Era lo mejor, no se trataba de favoritismos, había técnicas que era más fácil pasar a ciertos alumnos.

—¡Ouu! —Escuchó un jadeo y volvió su atención a Sasuke quien sangraba de un feo corte en el brazo—. Lo lamento Itachi-taichou.

—No deberían disculparse cuando se lastiman. —Itachi caminó hacia él, lo cierto es que su conocimiento en medicina era muy rudimentario y no tenía idea de cómo usar chakra de manera curativa, la razón era simple, no recordaba ni una sola vez que se hubiera lastimado seriamente en una misión y dado que en el pasado sus misiones eran en solitario, en su mayoría, no había tenido que preocuparse de otros.

—Tengo vendas. —Hinata corrió a su mochila, cada que había un herido tenían que confiar en los ungüentos Hyuuga y las vendas de Hinata.

—A éste paso los dos van a parecer momias. —Naruto se burló. Hinata tenía vendados los dedos de ambas manos y también la frente. El junken siendo entrenado constantemente le provocaba heridas en las yemas de los dedos y el día anterior se había caído y se había abierto la frente mientras entrenaba con su padre.

—No todos tenemos zorros curativos. —Sasuke gruñó mientras extendía el brazo para que Hinata aplicara el ungüento y lo vendara. Itachi los observó preguntándose si sería prudente que alguno de ellos aprendiera algo de técnicas médicas, pero deshecho el pensamiento casi al instante. Entrenar a un ninja para ser medico requería todo su tiempo, un control de chakra impecable y una concentración infinita, Hinata era la única que calificaba para el puesto, pero era mucho mejor tenerla como su ninja de rastreo que como un ninja medico. Si alguno de ellos alguna vez era herido los otros no descansarían hasta conseguir llevarlo hasta donde pudieran brindarle asistencia, después de todo eran un equipo de elite.

—Vamos a dejarlo aquí por hoy. —Itachi se dirigió hasta su mochila, eran las nueve de la noche y empezaban a brotar lentamente las estrellas.

—¡Hai! —Los tres niños asintieron al tiempo y con un suspiro recogieron sus pertenencias.

—¿Podemos ir a comer ramen? —Naruto se colgó la mochila a los hombros—. Me toca a mí decidir.

—¿Por qué siempre escoges ramen cuando te toca a ti decidir? —Sasuke gruñó.

—¡Porque el ramen es el mejor dattebayo! —Hinata se río bajito cuidándose bien de que Sasuke no la viera (luego la tacharía de traidora y de no apoyar a la causa de su correcta alimentación).

—Lo que sea. —Los cuatro enfilaron al Ichiraku, el mismo viejo de siempre los recibió dándoles el puesto preferencial en la barra y sirviéndole a Naruto un bol de extra cerdo. Apenas Itachi estaba despegando sus palillos cuando apareció un chico con un perrito sobre la cabeza.

—¡Un bol grande, un bol mediano y la mitad de la olla! —El chico trepó de un salto en el banco, sin la menor muestra de modales.

—Kiba, Kurenai-sensei te ha dicho muchas veces que primero debes saludar. —Un chico de gafas entró detrás, Itachi reconoció en él a un miembro de los Aburame.

—¡Espérenme! —Y finalmente entró un chico regordete con pinta de estar muy cansado.

—¡Ey!, —Naruto se inclinó por encima de la barra—, tú eres Kiba, el que estaba en los exámenes.

—¡Naruto! —El chico lució entusiasmado, pero luego su rostro adquirió una palidez mortal y se puso de pie de un salto—. I-Itachi-san… perdón por no saludarlo, no lo reconocí. —El perrito en su cabeza se encogió como si estuviera temblando.

—No hay problema. —Itachi alzó una mano conciliadora, pero no parecía que el niño fuera a conformarse con eso.

—Somos el equipo ocho de la sensei jounin Kurenai. —El chico de gafas hizo una inclinación de cabeza—. Mis compañeros son Kiba Inuzuka, Chouji Akimichi y mi nombre es Shino Aburame.

—Es un placer. —Hacía tiempo que Itachi no veía a un chico tan educado.

—¿Ustedes también están en las finales, verdad? —Naruto sonrió ampliamente.

—Sí. —Kiba vio a Itachi de reojo, como preguntándose si podía o no relajarse—. Ayer dieron de alta a Shikamaru del hospital así que lo íbamos a festejar mañana en la barbacoa… ¿quieren ir?

—¡Queremos…! —La voz de Naruto se le perdió en la garganta y giró a ver a Itachi—. N-no creo que podamos.

—Es a las nueve. —Kiba también vio a Itachi, apenas en un parpadeo, como un chico intentando que la madre de su amigo lo deje ir a una fiesta—. Es que le habían quebrado un brazo en el Bosque de la Muerte.

—Pueden ir si lo desean. —Itachi tomó su bebida despacio—. A esa hora ya ha terminado el entrenamiento.

—¡Iremos! —Naruto chilló, Kiba le guiñó un ojo y regresó a comer sus fideos. Itachi volvió la vista al frente, pero notó que Sasuke lo veía con sospecha.

—Es bueno relajarse de vez en cuando. —Itachi le aclaró mientras seguía comiendo.

—Y resulta que en esa reunión están todos nuestros futuros contrincantes. —Sasuke arqueó una ceja—. Supongo que eso no tiene nada que ver.

—Podría ser bueno que los conozcan. —Itachi se encogió de hombros. Hinata estaba jugando con los palillos sin terminar de comer su porción.

—Es para divertirnos. —Naruto sorbió ruidosamente sus fideos.

—Es para informarnos. —Sasuke lo miró de reojo.

Hinata soltó un suspiro. Itachi giró a verla preguntándose si es que se le estaba pasando algo en todo aquello, pero la niña volvió a comer como si no ocurriera nada, quizás era su imaginación.

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Al día siguiente —después de un entrenamiento agotador con Itachi— Naruto, Sasuke y Hinata enfilaron a la Barbacoa.

No habían ido muchas veces a ese lugar así que al entrar no supieron exactamente a dónde dirigirse hasta que vieron a Kiba en una orilla meneando la mano de un lado a otro para que lo vieran.

—¡Pensamos que no iban a venir! —Kiba les hizo espacio.

—Estábamos entrenando. —Sasuke cortó con sequedad.

—Alguien aquí que gusta de entrenar. —Shikamaru estaba recargado en su asiento, casi como si se derritiera.

—No es nuestra culpa que te hayas quebrado el brazo y que los de tu clan te hayan obligado a entrenar en el hospital. —Sakura gruñó cruzándose de brazos.

—Veía sombras por todos lados. —Shikamaru se llevó ambas manos a los ojos—. Solo quisiera que esto se termine, nunca pedí pasar a finales, intentaré perder dignamente y me iré a mi casa.

—¡¿Por qué nunca puedes estar motivado?! —Ino lo zarandeó.

—Así son todo el tiempo. —Kiba los señaló explicándoles.

—Yo tampoco me siento muy bien… —Chouji gimoteó—. Hay verdaderos monstruos en las finales, esta ese chico pelirrojo… —El niño paso saliva y luego vio hacia el Equipo Cuervo con pena—. Y están ustedes.

—¡No les digas monstruos a la gente que acabas de conocer! —Ino le lanzó un cacahuate que le pegó en la frente, pero luego su mirada fue más suave cuando se dirigió hacia ellos—. Cuando estábamos en la Academia Iruka-sensei hablaba mucho de ustedes, nos contó que atravesaron el Camino de la Serpiente a los siete años.

—Sí… —Naruto llevó ambas manos a su nuca—. No me acuerdo muy bien.

—Tu memoria apesta. —Sasuke lo miró como si fuera un caso perdido, los otros se rieron. Hinata utilizó ese momento para observarlos, estaban ahí el equipo siete y el equipo ocho. Todos llevaban ropa bonita y limpia. Naruto, Sasuke y ella no, de hecho, mientras la ropa de Ino y Sakura parecía tener un agradable aroma ella estaba segura de que olía a sudor, habían ido a ese lugar directamente después del entrenamiento.

El cabello de Ino era muy brillante y rubio como el de Naruto, el de Sakura era rosa y parecía suave al tacto. Aturdida Hinata llevó una mano a un mechón de su cabello el cual estaba enredado y húmedo de sudor, ¿no había dicho Hanabi que su cabello estaba maltratado?

De reojo miró a Ino, que le parecía bastante más llamativa que Sakura, su ropa morada le hacía lucir los ojos y destacaba su cintura fina, la vestimenta roja de Sakura le daba realce al color de su cabello y como bien había dicho Naruto en una ocasión anterior la hacía ver mona.

Mona…

Hinata bajó la mirada. A ella nunca nadie le había dicho que era mona… bueno, una vez Shisui le había dicho algo por el estilo, pero Itachi había dicho que estaba bromeando.

Nerviosa jugueteó con sus dedos, pero levantó la mirada cuando sintió que alguien la observaba. Se encontró con Shino Aburame que parecía verla, no podía estar segura sin usar el Byakugan porque llevaba lentes oscuros, pero sería grosero activar su línea sanguínea en una reunión. Inconscientemente sintió que se sonrojaba, él estaba viendo justo hacia ella, o por lo menos eso indicaba la dirección de su cabeza.

—¡Itachi-taichou es el mejor…! —Naruto estaba hablando algo acerca de Itachi y Sasuke asentía conforme, todos en la mesa estaban centrados en su conversación, Hinata tuvo un titubeo e incómoda se llevó una mano al borde de su chamarra.

—No soy bueno llevando una conversación. —Shino de repente habló, asustándola un poco—. Ni socializando. —Hinata intentó decir algo, pero no se le ocurrió nada, con infinita vergüenza fue consciente de que toda su vida solo recordaba haber hablado con tres personas: Naruto, Sasuke y Hanabi. Con Itachi podía mantener pequeñas conversaciones prácticas, pero nunca había intentado hablar con un compañero, para empezar ni siquiera había podido tener compañeros.

—Parece que tú tampoco eres buena con eso. —Shino se acomodó las gafas—. ¿Por qué?, porque no has hablado desde que entraron, de hecho no hablaste tampoco cuando nos conocimos en el examen.

—No era mi intención… —Hinata habló suavemente, su voz perdiéndose en la algarabía que estaba montando Naruto.

—Es difícil ser notado cuando tienes un compañero ruidoso. —Shino dio un cabeceo hacia Kiba. Hinata apretó los dedos contra el borde de su chamarra, en su rostro se dibujó una pequeña e insegura sonrisa.

—Es una suerte que se hayan salvado de las misiones gennin. —Ino estaba comentando mientras bufaba—. Había que pasear perros y recoger basura.

—O limpiar el río. —Sakura rodó los ojos, Naruto se río, la sonrisa de Hinata se borró de su rostro, si Shino lo notó no dijo nada al respecto.

—En mi clan manejamos insectos. —De la nada Shino cambió el rumbo de la conversación—. ¿Te asustan los insectos?

—N-no… —Después de todo muchas veces mientras acampaban despertaban con bichos encima y los sapos de Naruto les habían enseñado a comer insectos… aunque ahora que lo pensaba puede que las chicas normalmente no hicieran esas cosas.

—A Ino y a Sakura sí. —Shino extendió una mano, abriendo uno a uno los dedos, en su palma había una mariquita—. Aunque si son bonitos como éste lo aceptan.

—Es bonito. —Hinata se adelantó para ver la mariquita que caminaba perezosamente por los dedos largos y blancos del chico.

—¿Qué están haciendo? —Kiba preguntó con curiosidad y antes de que pudiera esconderse Hinata notó que todas las miradas estaban en ellos.

—Le mostraba. —Sin reticencias Shino extendió la mano para que todos pudieran ver la mariquita en su palma.

—¡Oh!, —Sakura se levantó y corrió hacía él—, dicen que si pides un deseo y vuela de tu mano se hará realidad, ¿cierto?

—Es una creencia. —Shino le pasó la mariquita.

—¿Qué vas a pedir frentona? —Ino la observó con humor.

—Es un secreto. —Aunque puso una mirada dura que parecía decir "deja de preguntar" sus mejillas se sonrojaron.

—¿Pedirás ganar tu primer combate de las finales? —Shikamaru preguntó con humor.

—¿Una bolsa de papas? —Ese era Chouji.

—¿Salir con alguien? —Ino arqueó una ceja con maldad—. ¿Alguien que conozco que es muy guay y parece que no se da cuenta de nada?

—Cállate. —Sakura cerró los ojos, pidió su deseo y espero… aunque la mariquita no parecía que fuera a volar. Ino estaba a punto de burlarse cuando Hinata notó que Naruto alzaba un dedo, poniendo mucho esfuerzo, intentando parecer casual, el chakra que surgió de su dedo se convirtió en un leve soplo de aire que provocó que la mariquita volara ante la algarabía de la chica.

Sakura se veía hermosa con las mejillas enrojecidas.

Naruto parecía contento de su buena acción.

Hinata quería volver a casa.

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Itachi notó que algo ocurría con Hinata aquella mañana, parecía distraída y ya dos veces Sasuke la había tirado al suelo de una barrida que en situaciones normales no le causaría mayor problema.

—Naruto, Sasuke, quiero abdominales de cabeza, manténganse con el chakra de sus pies a la rama más alta de ese árbol, Hinata-dono, venga conmigo. —Los chicos corrieron a seguir sus instrucciones Hinata siguió a su capitán a una distancia bastante considerable de sus compañeros, insegura se preguntó si acaso había hecho algo mal cuando Itachi le indicó que se sentara a su lado en el tronco caído de un árbol.

—Creo que algo la está molestando esta mañana. —Itachi comenzó con voz serena.

—Lo lamento Itachi-taichou, yo…

—Me gustaría que me lo contara. —Itachi intentó esta vez con una voz más amable—. Conocer el estado mental de mis subordinados también es vital como capitán de este equipo.

—No es importante… —La voz de Hinata se perdió cuando hundió la barbilla en el cuello de su chamarra.

—Lo es para mí. —Itachi sabía que en situaciones como la presente un poco de contacto físico podía darle seguridad a la otra persona así que coloco una mano sobre el hombro de la niña—. ¿Podría por favor contármelo? —Hinata tuvo un titubeo y finalmente se encogió, sus dedos pulgares juguetearon uno contra el otro, Itachi no le había visto hacer eso en mucho tiempo.

—I-Itachi-taichou… —Su voz era dudosa y baja—. U-usted cree… ¿le parece que soy fea?

—No. —Sorprendido por una cuestión que no se esperaba retiró la mano de su hombro, Hinata tenía la vista baja.

—¿Cree…? —Sus rodillas se apretaron una contra la otra—. ¿Cree que mi ropa es fea? —Itachi nunca lo había considerado así que la observó de arriba abajo, ahora que caía su ropa era de buena calidad, como se esperaba del clan Hyuuga, pero tenía un corte masculino, los pantalones eran parecidos a los que usaba Naruto solo que en un tono azul y la chamarra tenía un color gris apagado.

—Su ropa no es fea. —Aun así se concentró en contestar solo lo que le había preguntado.

—Conocimos a unas chicas de mi edad… —Hinata sujetó un mechón de su cabello, inconscientemente le puso un jalón—. E-eran muy bonitas, su ropa y ellas… —Volvió a jalar su cabello—. O-olían bien… —La tristeza se coló en sus palabras y bajó la mirada, Itachi entreabrió los labios para decir algo, pero solo hasta ese momento notó lo que tenía enfrente.

El cabello de Hinata era un desastre, estaba enredado y por las caídas con Sasuke también tenía lodo que le había formado una costra en la parte de atrás, tenía tierra en la cara, las manos vendadas y las vendas (encima) sucias. De hecho toda su ropa estaba sucia por el entrenamiento.

No parecía una señorita por ningún lado.

—Escuche Hinata-dono. —Itachi colocó una mano sobre su cabeza, apenas acariciando sus cabellos—. Ciertamente hay mujeres muy hermosas en este mundo, mujeres que se ven bien, huelen bien y cuidan su cabello. —Hinata levantó lentamente la mirada para verlo, con aquellos ojos bonitos color de luna—. Pero a mí. —Con delicadeza le pasó el pulgar por la mejilla limpiando la mancha de polvo—. Me gusta mucho más una mujer que se esfuerza por alcanzar sus metas y entrena para defender su aldea. —Hinata asintió con tristeza, su capitán decía aquello porque era diferente, él veía cosas que los demás no. Pero estaba segura que al resto de los chicos les gustaba más una chica que luciera bien.

A Naruto seguro le gustaba más…

Con rapidez dio un parpadeo y respiró hondo como le habían enseñado en Raíz cuando quería llorar.

Un ANBU no tiene sentimientos.

Su capitán había dicho que podían olvidar los cientos de reglas que habían aprendido cuando estaban en Raíz, que solo importaban las que tenían que ver con defender la aldea y ser un buen ninja, pero su mente no era como un casete que pudiera borrar a voluntad. A veces Hinata se encontraba a sí misma repitiendo algunas frases mentalmente, sabía que a Sasuke y a Naruto les pasaba lo mismo.

—¿Hinata-dono? —Percibió la preocupación en la voz de su capitán y levantó la mirada, pese a todo se forzó a mirarlo a los ojos.

—E-estoy bien Itachi-taichou. —Aunque Itachi la observó como si no lo estuviera, de hecho la observó como si intentara desesperadamente encontrar qué había salido mal.

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3 días para las finales.

Itachi nunca había apostado, pero sabía que sus subordinados se encontraban en lo alto de las apuestas. Incluso se habían hecho apuestas de cuanto durarían los combates de acuerdo a los contrincantes.

Era bastante desgastante.

Y sumado a todo el estrés de las competencias se encontraba la presión de su clan y la presión de la aldea. Kakashi incluso había susurrado que de haber sabido que todo eso sucedería no habría postulado a sus discípulos para el examen.

Aunque no es como si Itachi hubiera tenido opción.

Aguantando un suspiro Itachi miró alrededor buscando a Jiraiya, quien lo había citado cerca de la oficina Hokage; pudo distinguirlo gracias a su escandalosa vestimenta.

—Itachi. —Jiraiya lo saludó levantando una mano.

—Jiraiya-sama.

—¿Y los chiquillos? —Jiraiya levantó una ceja con humor.

—Les di los últimos tres días libres. —Itachi alcanzó su paso—. No quería que fueran lesionados a sus combates.

—Deberían preocuparse por sí lesionan a alguien. —Jiraiya arqueó las cejas.

—Les di la indicación de medir la fuerza de su oponente y de ser posible terminar con el combate con rapidez y el menor daño posible. —Itachi frunció ligeramente el ceño—. Y no confiarse.

—Por lo que sé solo el jinchuriki de la arena podría dar problemas. —Jiraiya guiñó un ojo—. Pero espero equivocarme. —Itachi lo observó con seriedad y el Sannin se río—. ¿Qué?, un buen combate podría hacerlos crecer como shinobis. —Itachi asintió con la cabeza, Jiraiya soltó un suspiro.

—De todas maneras mejor que me sigas.

—¿Qué sucede? —Itachi lo miró de reojo.

—Nos ha llegado un paquete. —Jiraiya palmeó una caja entre sus manos, no era demasiado grande—. ¿Te parece si lo abrimos en el monumento a los Hokages? —Itachi asintió y sin más palabras caminaron hacia allá. Quién sabe si coincidencia o no, pero Jiraiya se sentó bajo el rostro del Cuarto e Itachi se sentó a su lado.

La caja contenía dos botellas de sake, el mejor sake de la Niebla.

También contenía una esquela fúnebre.

Hozuki Mangetsu.

Había cumplido su promesa.

A pesar de que sabía que aquello no terminaría bien para él Itachi bebió un sorbo de sake, incluso alguien como él podía notar lo bueno que era.

—Enemigos, amigos, contrincantes, rivales. —Jiraiya elevó su botella al cielo, los rayos de sol le cayeron por el brazo—. Todos se van algún día. —El Sannin dio un trago largo, profundo—. Y nosotros seguimos aquí.

—Seguimos aquí… —Itachi repitió, sintió que la mirada se le perdía en la lejanía, Jiraiya le puso una mano sobre el hombro, por largo rato se quedaron quietos, sin decir nada.

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El día de las finales Hinata encontró un traje de combate sobre su cama, era un pantalón blanco que le quedaba holgado en la parte de abajo, como si estuviera bombacho, arriba tenía una blusa color perla al estilo chino que le caía hasta las rodillas y se ataba a la cintura con un fajín negro, tenía el sello de su clan en la espalda y al frente un simple kanji.

"Hyuuga"

Era la ropa más bonita que había tenido en toda su vida, más bonita que el kimono que había usado para el cumpleaños de Itachi, más bonita que el traje ceremonial que a veces se ponía cuando venían visitas importantes.

Hinata se colocó la ropa con cuidado, dándose cuenta que se ajustaba perfectamente a su cuerpo y le daba una libertad de movimiento envidiable. Apretó su cintura con la tela negra y se cepilló el cabello a consciencia hasta dejarlo tan liso que daba un aspecto negro brillante.

Luego se miró al espejo.

Sus labios se entreabrieron… Era bonita. No podía equivocarse, si hubiera visto a esa chica en la calle habría pensado que lo era. Con delicadeza adelantó una mano y tocó la imagen que reflejaba el espejo. Quizás no era llamativa como Ino o Sakura, pero…

—¡Hinata-neechan! —Hanabi entró corriendo, casi tropezando con la cama—. ¡Voy a ir con Ottou-sama a verte!

—Gracias… —Hinata la abrazó, los ojos de la niña se iluminaron.

—¡Estas muy bonita! —Aunque Hanabi siempre decía lo mismo y no podía creerle del todo.

—Gracias. —Aun así sus ojos fueron dulces al agradecerle.

—¡Sasuke-kun y Naruto-kun te están esperando en la puerta! —Hanabi dio un parpadeo—. Y también Itachi-san.

—¡Ah! —Asustada porque seguramente se le había hecho tarde Hinata se ató a toda prisa el porta kunais al muslo y corrió—. ¡Gracias Hanabi-chan! —Había pensado en recogerse el cabello pero ya no había tiempo.

En un tiempo record llegó hasta la entrada del complejo Hyuuga, las mejillas sonrojadas por el esfuerzo.

—¡Pe-perdón por la tardanza! —Sasuke estaba ahí con los brazos cruzados, llevaba un pantalón de combate negro y una playera azul con el símbolo de su clan en la espalda, al verla frunció mucho el ceño, casi como cuando estaba enojado. Naruto traía pantalones negros y una llamativa chamarra naranja, al verla se sonrojó entero y balbuceó un par de palabras que no se entendieron. Confundida Hinata se detuvo frente a ellos y los vio alternadamente sin saber qué ocurría.

—¿Está lista? —Para su desconcierto Itachi le tendió una mano, con un parpadeo Hinata se sujetó tímidamente de él y su capitán tiró de ella para que echara a andar, desde que eran niños que no los guiaba a ningún lado tomados de la mano, ¿o es que acaso aun eran niños?, Hinata no estaba muy segura, giró a ver a Sasuke que caminaba detrás de ellos para ver si encontraba la respuesta en sus ojos, pero Sasuke parecía seguir enojado, a lo mejor se había molestado porque Itachi no le había ofrecido la mano también a él.

—Es normal sentirse nerviosos. —Itachi habló amablemente—. Pero si se concentran en su combate todo saldrá bien.

—No estamos nerviosos dattebayo. —Naruto pareció recuperar su aplomo de siempre y corrió hasta estar al otro lado de Hinata.

—Eso es porque ni siquiera tienes cerebro para sentirte nervioso. —Sasuke habló con sequedad, Itachi lo miró de reojo, antes de salir de su casa su padre le había dicho a Sasuke que la derrota no estaba permitida bajo ningún concepto. Era una gran carga para un niño.

—En el examen para Chunnin lo importante no es ganar o perder. —Itachi adelantó una mano y con aparente desinterés Sasuke se sujetó a ella, aunque Itachi notó de reojo que su rostro reflejaba cierto alivio—. Como su capitán lo único que espero es que me muestren su avance, solo eso.

—¡No lo defraudaremos Itachi-taichou! —Naruto sonrió, una sonrisa enorme, mientras se pasaba ambas manos tras la nuca. Itachi tuvo una breve sonrisa de vuelta, en los momentos difíciles siempre podía confiar en Naruto.

—Sé que no lo harán. —A lo lejos empezaron a vislumbrar el domo de combates y con un suspiro Sasuke soltó la mano de Itachi, quizás calculando que su imagen no se vería del todo bien colgándose de esa manera de su hermano. Que curiosos eran los niños, Itachi ya sabía que dentro de poco no podría volver a tomar a Naruto y a Sasuke de la mano o en brazos, sin embargo por su situación femenina Hinata no sufría el mismo inconveniente. De reojo giró a verla. Era tan hermosa como una muñeca, aquella ropa la hacía lucir elegante, la imagen misma de un clan clásico como lo era el Hyuuga.

Parecía que Hiashi Hyuuga había querido decir "vean a mi heredera" y lo había logrado con creces. Aun seguía siendo una niña, eso era obvio en su rostro de connotaciones redondeadas, pero su cuerpo era muy estético y el contraste con su cabello negro era favorecedor.

Itachi sintió el deseo de suspirar.

Lo cierto es que no estaba acompañando a su equipo hasta el domo de combate por simple amabilidad, los concursantes de la última etapa del torneo para Chunnin solían ser víctimas de emboscadas, ataques e incluso intentos de asesinato, demasiado dinero se movía en torno a las apuestas. Al llevar a Hinata de la mano dejaba muy claro el riesgo al que se exponían al intentar atacarla.

—Los concursantes se encontraran en un área donde pueden ver los combates. —Itachi les indicó al tiempo que se acercaban a su destino—. Pero se encontraran solos. Yo estaré con el resto de los maestros y no podré intervenir a menos que sea para parar el combate en cuyo caso ustedes serían descalificados. —Itachi miró a lo alto del domo—. Confío en que eso no sucederá. —Conforme se acercaban había cada vez más gente, el lugar estaba lleno a tope. Itachi los hizo entrar por una puerta solo para concursantes y les indicó como subir hasta su lugar. Hinata, Sasuke y Naruto subieron unas escaleras empinadas y finalmente llegaron al sitio de espera.

Era un espectáculo caótico.

El equipo de la Arena estaba en la orilla, sin aparente interés en lo que estaba por venir. Chouji comía papitas a una velocidad escalofriante mientras sudaba, a su lado Kiba lo regañaba y Shino parecía indiferente. Sakura estaba nerviosa, entrecruzaba los dedos y volvía a soltarlos estirando los brazos, Ino a su lado veía a la multitud con los labios apretados, Shikamaru estaba tendido en medio musitando que quería que todo acabara. Neji estaba sentado en una banca con rostro estoico, casi como una piedra, había un chico de la Niebla que estaba tieso como un palo, una chica con dos chongos cruzada de brazos y Lee que hacía flexiones como si a esas alturas sirviera de algo.

—Uh… —Ino fue la primera en verlos, al instante sonrió y agitó una mano en su dirección—. Solo faltaban ustedes, faltan quince minutos para que empiece el primer duelo.

—Problemático. —Shikamaru metió ambas manos en sus bolsillos—. Con ustedes las probabilidades de morir aumentan.

—No hables de morir. —Sakura gruñó. Hinata intentó pasar desapercibida y se sentó sobre la banca, alejada lo más posible de Neji, al instante Naruto se dejó caer a su lado sonriendo y haciendo apuestas sobre los emparejamientos, Sasuke se sentó del otro lado con un suspiro.

—¡Gaara, ojala podamos pelear! —Naruto debía ser el único ingenuo en ese lugar que quería enfrentarse con el pelirrojo.

—Al final los más fuertes terminaran enfrentándose. —Kiba se cruzó de brazos fanfarrón.

—No necesariamente. —Shikamaru se recargó en la barra—. Este formato de combate también tiene mucho de suerte, si dos personas débiles se enfrentan en el primer combate una de ellas pasara, de igual manera, si dos fuertes se enfrentan en el primer combate uno de ellos quedara descalificado. —Shikamaru echó la cabeza para atrás—. Lo mejor es no correr riesgos y perder en el primer combate.

—No eres nada ambicioso. —Kiba lo regañó, pero antes de que alguien pudiera replicar el presentador anunció que el torneo estaba por comenzar, cosa que terminó por ser una mentira porque hizo una larga presentación acerca de los invitados especiales, los Kages, los feudales… cuando por fin anunciaron el primer combate ya había pasado cerca de media hora.

Pusieron un tablón electrónico y lo encendieron, todos los chicos observaron con aprehensión como sus nombres iban pasando con rapidez hasta que el tablón se detuvo de súbito.

Primer combate.

Naruto Uzumaki Vs Kiba Inuzuka

—Je. —Pese a todo Kiba intentó lucir seguro—. Desde el principio un pez grande.

—Trata de que no te mate. —Chouji le puso una mano aun sucia de aceite de papas sobre el hombro.

—¡Puaj! —Kiba lo arrojó de un manotazo y bajó gruñendo las escaleras para la arena de combate.

—Acuérdate lo que dijo Itachi-taichou. —Sasuke se puso de pie al mismo tiempo que Naruto—. Y recuerda que seguro va a usar el perrito para atacarte.

—Ya sé. —Naruto soltó el aire de sus pulmones, Itachi les había explicado lo que sabía de ciertos clanes, los Inuzuka atacaban con sus perros.

—Uh… —Hinata lo sujetó de un brazo, Naruto la observó con sorpresa—. Su-suerte.

—Sí. —El rubio le guiñó un ojo, Hinata se sonrojó.

—Y si puedes… no lastimes mucho al perrito…

—Deberías preocuparte por Kiba. —Sasuke rodó los ojos y luego tanto él como Hinata le dieron una palmada a Naruto en la espalda, el rubio saltó desde lo alto de donde estaban a la zona de duelo. El público tuvo una exclamación. Ese idiota, llamando la atención allá donde fuera.

Un Chunnin ojeroso les dijo las reglas, si su vida estaba en peligro detendría el combate, fuera de eso prácticamente todo era válido, ganaba el que derrotara a su enemigo, situación que sucedería cuando el otro no pudiera seguir el combate o se rindiera.

—¡Inicien! —Enseguida Naruto puso una posición de combate y esperó, eso les había dicho Itachi, que calibraran la fuerza de su enemigo y luego pensaran como derrotarlo rápido, ¡ah!, y sin herir al perrito, Hinata había dicho que sin herir al perrito.

—¡¿Listo Akamaru?! —Kiba se inclinó hasta que sus manos rozaron el suelo, el perrito parecía igual de amenazante, como si los dos fueran animales, a Naruto le dio algo de gracia—. ¡Ahora! —Amo y dueño se lanzaron en un ataque combinado. Naruto esquivo con taijutsu a Kiba, con el perrito simplemente cambio la trayectoria de su cuerpo para que no le diera. Tanto Kiba como el perrito patinaron por el suelo, pero Kiba no pareció amilanado, en lugar de eso respiró hondo y sacó una píldora de su bolsillo, la arrojó en el aire y el perrito se la tragó, para sorpresa de Naruto el animal cambió y se volvió rojo, además ya no parecía tan tierno.

Nuevamente volvieron a atacar, eran bastante rápidos, pero Sasuke lo era mucho más en los entrenamientos, Naruto no tuvo problemas en bloquear a Kiba y esquivar a Akamaru. A lo mejor es que ese era todo el poder de Kiba y ya tenía que pensar en la manera de derrotarlo con facilidad.

—Oye, —por si las dudas decidió advertirlo—, no me vas a ganar así.

—Lo sé. —Kiba respiró agitado, pero aun no parecía darse por vencido, apretó las manos y luego hizo un sello raro—. ¡Jujin Bunshin! —Para el espanto de Naruto el perrito se transformó en otro Kiba—. ¡Jutsu cuatro patas! —Y luego Kiba adquirió el mismo rostro violento que tenía el perrito, ya no sabía quién era quien, ¿ahora como iba a hacer para no lastimar al perrito?

Kiba (o el perrito no estaba seguro) se subió sobre el otro Kiba y entonces Naruto lo sintió… el peligro…

—¡Gatsuga! —Ambos, perro y dueño, se transformaron en un torbellino, Naruto saltó esquivándolo apenas.

—¡Kage bunshin no jutsu! —En el aire apareció otro Naruto, acumulando chakra, formando a toda prisa su ataque, el Gatsuga de Kiba chocó en una esquina como si no pudiera controlarse del todo y luego dio una vuelta para volver a dirigirse hacia Naruto.

Sabía que podía esquivarlo, podía esquivar aquella técnica las veces que fueran necesarias hasta que el dueño y el perro se cansaran, pero Itachi-taichou había dicho que acabaran rápido.

—¡Rasengan! —Calculó que un rasengan de una versión mediana no haría demasiado daño y lo estrelló contra aquel vértice que se dirigía hacia él.

Fuerte, rápido, brutal.

El torbellino se deshizo, dos Kibas salieron volando, ambos se estrellaron en la pared, hubo un crujido, como de huesos estrellándose, uno de los Kiba se convirtió en perrito y cayó desvanecido. El Chunnin avanzó hasta Kiba y le sujetó una mano, luego se puso de pie.

—Kiba Inuzuka no puede continuar. —El réferi anunció—. Naruto Uzumaki gana este combate. —La multitud rugió, pero Naruto corrió hacia el perrito y lo alzó en brazos, ¿se había equivocado con la intensidad del rasengan?, Hinata iba a llorar.

—Ey… —Con cuidado meneó al perrito el cual gimoteó y abrió lentamente los ojos—. ¿Estás bien? —Parecía estarlo, aunque un poco aturdido, Naruto lo dejó ahuecarse en sus brazos y caminó hasta Kiba—. ¿Tú también estas bien?

—Sí. —Kiba se sobó la cabeza, la capucha le había caído a la espalda y Naruto se dijo con sorpresa que se parecía un poco a él, solo que en versión castaña—. Sí que podía continuar. —Kiba gruñó—. Además había aprendido una técnica nueva y ni siquiera pude usarla. —Sonaba desdichado.

—Puedes mostrármela después. —Naruto lo jaló del brazo para ponerlo de pie, Kiba se tambaleó y lo sujetó del hombro para estabilizarse.

—Eres buen tipo.

—Sí, tu también. —Ambos salieron lentamente de la arena de combate. Hinata los vio salir con las manos entrecruzadas. Se había asustado con las técnicas de Kiba, eran muy violentas, aun así parecía un buen chico.

—El que gane del combate siguiente se enfrenta al dobe. —Sasuke se cruzó de brazos a un lado. Solo hasta entonces Hinata se recordó mirar el tablero electrónico, los demás presentes lo hicieron también.

Segundo combate.

Shikamaru Nara Vs Temari No Sabaku

Temari no dijo nada, abrió su abanico y bajó de un salto hasta la arena de combate dejando claro su nivel de pelea. Shikamaru soltó un suspiro tremendo.

—Encima una mujer.

—¿Qué tienes en contra de las mujeres? —Sakura le enseñó un puño—. Si la desprecias por ser mujer barrera el piso contigo.

—Solo esfuérzate, ¿sí? —Ino en cambio le masajeó los hombros. Shikamaru volvió a suspirar, les hizo un gesto vago a sus compañeras con la mano y bajó lentamente las escaleras, casi como si le doliera.

—El dobe va contra Temari. —Sasuke sentenció.

—¿Cómo lo sabes? —Hinata preguntó curiosa.

—Él ya dijo que perdería. —Sasuke se cruzó de brazos—. Deberíamos ver éste combate para decirle al dobe cuáles son las técnicas de ella.

—De acuerdo. —Hinata asintió con la cabeza, el combate había empezado y parecía que la inspiración de Shikamaru era cercana a cero. Aun así usó una técnica muy llamativa con sombras, por desgracia parecía tener cierto rango de alcance.

Gaara se sentó del otro lado de Hinata, a una distancia prudente, a pesar de eso Sasuke mostró su desacuerdo alzando mucho la barbilla.

—He escuchado que los Nara pueden controlarte con esa sombra. —Gaara habló con sequedad.

—Sí. —Hinata giró hacía él viendo que Sasuke no tenía intención de dirigirle la palabra. Abajo Temari había arrojado un ataque de viento y Shikamaru había huido hasta lo alto de un árbol. Sakura e Ino hacían bromas nerviosas sobre lo cobarde que era, pero ambas lucían preocupadas.

—No sé por qué mi hermana no ha tumbado el árbol. —Gaara musitó pensativo—. Seguro puede hacerlo.

—Es porque no puede acercarse más. —Kankuro se sentó junto a Gaara—. Sus ataques funcionan a mediana distancia. —Hinata se aseguró de guardar esa información, mediana distancia, Naruto peleaba a corta distancia en su mayoría.

El combate empezó a alargarse y un montón de nubes cubrieron el cielo, no era una pelea demasiado llamativa.

Sasuke empezó a tamborilear en su rodilla, signo de que estaba empezando a irritarse, cuando, así, de la nada, Shikamaru usó la sombra de una nube y atrapó a Temari.

—¿Qué está pasando? —En ese momento Naruto entró como una tromba—. Acompañé a Kiba a enfermería, por eso me tarde, ¡dattebayo!

—¡Tú próximo contrincante va a ser Shikamaru-kun! —Lee gritó con felicidad.

—¿En serio? —Naruto corrió hasta la barra para ver, pero justo en ese momento Shikamaru hizo que Temari levantara la mano y ante la sorpresa de todos se rindió.

—¡Ese vago! —Sakura e Ino chillaron con el cabello erizado.

—Uh… —Lee pareció confundido—. Creo que va a ser con Temari-san entonces.

—¿Con tu hermana? —Naruto giró a ver a Gaara, luego vio a Hinata y luego, así como así, se sentó en medio de los dos, en un espacio tan pequeño que rozó con el hombro de ambos.

—Uh… —Hinata giró a verlo con un sonrojo, Gaara lució confundido, ninguno se movió y el tablón electrónico volvió a activarse.

Tercer combate

Sasuke Uchiha Vs Ino Yamanaka

—Voy yo. —Sasuke se puso de pie, al instante Naruto y Hinata lo siguieron por instinto y el sonrío de medio lado—. Ustedes deben esperarme aquí, ¿saben? —Al darse cuenta de su error Hinata dio un parpadeo, Naruto en cambio le pasó un brazo por los hombros.

—Ni se te ocurra lastimar a Ino-chan. —Lo sacudió un poco—. Tienes que hacer como Shikamaru y no lastimarla.

—Shikamaru perdió, bruto. —Sasuke chasqueó la lengua, Naruto se echó a reír, de reojo Hinata observó a Ino que se había puesto pálida pero de alguna manera había recuperado el aplomo.

—Nuestro equipo no tiene nada de suerte, ¿no? —Y de alguna manera sonó graciosa al decirlo.

—No. —Sakura la miró a los ojos—. Nada de suerte. —Ino caminó delante de ella, con el paso orgulloso de siempre, en el último instante Sakura sujetó con dos dedos los dedos de ella, apenas un agarre minúsculo, un apretoncito, y luego se soltaron. Hinata se dio cuenta en ese pequeño gesto que en realidad eran buenas amigas.

—Sasuke-kun, no vayas a matarme. —Coqueta Ino le guiñó un ojo mientras ambos bajaban las escaleras.

—No hagas nada para que tenga que matarte. —Sasuke contestó en respuesta, Ino se río. En el último instante Hinata pensó en decirle alguna palabra de ánimo a Sasuke, pero seguro él se enojaría si se lo gritaba, además a lo mejor y se molestaba si le daba ánimos por pelear contra una chica.

Es decir, ella también era una chica y Sasuke entrenaba todos los días con ella, pero… la mente de Hinata quedó en blanco, ¿pero qué?, ¿qué la diferenciaba de Ino que también era una chica?, ¿acaso la estaba viendo en menos?, se sintió culpable de semejante pensamiento, Itachi-taichou les había dicho que no subestimaran a sus oponentes.

—No te preocupes Sakura-chan. —Naruto sonrió pegándose a la barra—. Sasuke no va a lastimar a Ino-chan. —Pero Hinata no estaba tan segura, Sasuke nunca había hecho diferencia cuando peleaba contra ella o contra Naruto, cuando hacían taijutsu, por ejemplo, Hinata había notado que Naruto se cuidaba de no lastimarla, incluso prefería salir herido antes que hacerle daño.

"No te preocupes Hinata-chan, yo sano rápido"

Sasuke en cambio atacaba con todo y siempre parecía exigir de ella el mismo nivel que él le entregaba.

Nerviosa entrelazó los dedos. Pudiera ser que Ino realmente corriera peligro.

Ajeno a los debates mentales de sus compañeros Sasuke se colocó frente a Ino mientras el Chunnin les daba las reglas. Itachi había dicho que la técnica de los Yamanaka era el control mental, pero que necesitaban a los Nara para que su técnica estuviera completa, sola Ino Yamanaka no podía jugar su mejor carta.

¿Cómo lo atacaría?, ¿taijutsu, ninjutsu, genjutsu?, nada en ella parecía ser peligroso.

—¡Inicien! —Apenas se hizo el anuncio Ino saltó hacía atrás y lanzó un kunai, Sasuke lo desvió sin problemas y caminó hacia ella, Ino lanzó shurikens, Sasuke los desvió con un kunai, con un solo brazo, sin dejar de caminar en línea recta, Ino retrocedió más, nueva tanda de kunais, ahora shurikens, Sasuke siguió caminando, como una presencia negra que no podía detenerse. Asustada Ino hizo un clon, Sasuke lo derribó de un golpe. La rubia terminó contra la pared, aterrada, Sasuke siguió avanzando, con el kunai en la mano y una determinación férrea en sus ojos oscuros.

—E-espera… —Temblorosa Ino adelantó ambas manos al frente—. Te-tengo miedo.

—Ríndete. —Sasuke se detuvo.

—N-no me hagas daño. —Sus ojos celestes estaban llenos de lágrimas y sus manos estaban extendidas al frente como si así pudiera protegerse de él.

—Ríndete. —Sasuke pronunció con sequedad, estaba ganando demasiado fácil ese combate y no había ningún mérito en su actuación, su padre no estaría satisfecho. Con fastidio chasqueó la lengua.

—Po-por favor… —Ino ya estaba llorando, realmente era patética, Sasuke bajó lentamente el kunai molesto por enfrentarse a un oponente tan… Y entonces, como si se tratara de un golpe notó que realmente Ino no tenía las manos al frente para protegerse de él, sus pulgares se estaban tocando al igual que sus índices, estaba formando un círculo con sus manos.

—¡Shintensin no jutsu! —Ino gritó, Sasuke intentó moverse, saltar, esquivarlo, pero era demasiado tarde, había bajado sus defensas ante sus lágrimas, el jutsu lo golpeó, sintió como si su consciencia fuera obligada a dormirse, sintió como Ino se hacía del control de su mente. Adelante el cuerpo de Ino cayó inerte, como un costal de papas.

No.

Nadie se metía en la mente de Sasuke Uchiha.

Había sido un tonto al dejarse atrapar con semejante técnica, sí, se había ablandado con sus lágrimas porque era terriblemente inusual que viera lágrimas, no desde que habían entrado a Raíz. Hinata era una chica pero nunca lloraba, se lo habían enseñado bien.

De acuerdo, quizás Ino le había ganado esta, pero no se había pasado semanas entrenando su mente con Hinata en vano.

Le iba a mostrar a Ino Yamanaka lo que era el verdadero horror.

..

Kakashi nunca había estado de ese lado, del lado de los instructores. En las pocas ocasiones que a Konoha le había tocado ser la aldea anfitriona Kakashi había sido un activo más de ANBU, rodeando al Hokage, vigilando la seguridad, haciendo cualquier trabajo que competía a un ninja de alto rango.

Ahora estaba ahí, tamborileando con los dedos sobre su codo. Por lo menos no era el más nervioso. Kurenai estaba sentada muy cerca de la barra, cruzaba las piernas, las descruzaba, se echaba el cabello hacía atrás y mordía sus labios. El sensei de la Arena parecía una piedra y si acaso había fruncido un poco el ceño cuando Temari había estado a punto de perder, el sensei de la Niebla se debatía haciendo procesos mentales preguntándose con quien le tocaría pelear a su alumno, Gai estaba —felizmente— tan ruidoso como siempre e Itachi estaba parado recargado contra la pared, los brazos cruzados y la mirada atenta.

Bueno, Shikamaru había perdido, pero no se le podía considerar una perdida a un combate planeado de aquella brillante manera, secretamente Kakashi estaba complacido con su desempeño, después de todo, con lo muy desganado que se encontraba antes del enfrentamiento no le habría sorprendido que simplemente se diera por vencido antes de iniciar.

Sí, Shikamaru había tenido un buen encuentro, sin lastimarse incluso cuando iba contra alguien que lo superaba por mucho en fuerza física.

Pero justo cuando creía que podía respirar había tocado el turno de Ino. Ino que iba contra Sasuke Uchiha.

Los peores cuatro contrincantes de ese torneo eran sin lugar a dudas Sabaku No Gaara, Naruto Uzumaki, Sasuke Uchiha y Hyuuga Hinata, de Hinata y Naruto se podía esperar que se contuvieran o demostraran compasión, pero no de los dos restantes. Kakashi le había dejado muy claro a su equipo que si no era posible ganar se rindieran.

—Siempre habrá otros torneos, no me interesa que se lastimen gravemente. —Sí, no era la clase de charla inspiradora que se daba antes de un examen, pero su equipo, aunque bueno, no podía compararse con el Equipo Cuervo, no podían enfrentarse individualmente contra Sabaku No Gaara, solo era sentido común.

El enfrentamiento no parecía haber iniciado bien, por todo el estadio se escuchaban chillidos de congoja por "la pobre niña", "paren el combate", "la va a matar", "es tan bonita", pero Ino no solo era una cara bonita, Ino no solo era dorado cabello brillante, Kakashi también había caído en ese error antes, el error de subestimarla, Ino no lloraría, jamás lloraría ante un contrincante, si lo estaba haciendo era por una razón.

"—¡Shintensin no jutsu!" —Ino gritó, al instante su cuerpo cayó al suelo, de una manera un tanto dolorosa ahora que no estaba ahí Shikamaru para sostenerla, al mismo tiempo el cuerpo de Sasuke perdió fuerza, sus dos manos colgaron inertes y bajó la cabeza de tal manera que no se podía ver su mirada.

Lo había hecho, Ino había logrado el cambio de mente y cuerpo con efectividad, había engañado a Sasuke y sin embargo… Kakashi miró de reojo a Itachi, no parecía nervioso, no parecía estresado, no parecía preocupado. Y Kakashi lo supo, lo que pasaría a continuación.

Sasuke empezó a gritar, no, no era Sasuke, era Ino, gritos horribles, unos gritos que helaron de pánico a todo el estadio.

—¡Ahh! —Sasuke (Ino en realidad) se llevó las manos a la negra cabellera, como queriéndose arrancar el pelo, como intentando escapar de su mente. Genjutsu, y no cualquiera, Sasuke estaba furioso de haber sigo engañado.

Ino volvió a su cuerpo, aun gritaba, retorciendo sus manos, Sasuke, sin embargo, no parecía dispuesto a la piedad, sus ojos brillaron cuando tomó un kunai en sus manos y se dirigió hacia ella.

—Suficiente. —Kakashi no lo pensó, antes de siquiera procesarlo ya estaba de pie frente a Ino en el campo de batalla—. Interrumpo el combate.

—¡Debido a una orden de su instructor Jounnin el combate se detiene!, ¡Sasuke Uchiha es el ganador! —El Chunnin supervisor anunció. Sasuke se dio la vuelta, metió las manos en sus bolsillos y se fue dentro de un silencio sepulcral. Kakashi también dio media vuelta, Ino seguía arrodillada, enormes lágrimas le corrían por las mejillas mientras se tapaba las orejas.

—Solo fue un genjutsu. —Kakashi le puso una mano sobre el hombro, pero ella no reacciono—. Les enseñe como escapar de genjutsu, ¿cierto?

—No, no, no, no… —Ino musitó despacio y Kakashi notó con alarma que seguía encerrada en el genjutsu de Sasuke, esto no era tan sencillo como intentar disipar el genjutsu, Ino había entrado a la mente de Sasuke y él la había destrozado dentro.

—Necesito apoyo médico. —Kakashi tomó a Ino en brazos, la niña seguía temblando y llorando, su padre, Inoichi, se levantó de las gradas y corrió en dirección al centro de atención médica. Kakashi caminó con paso rápido, de reojo observó a Itachi, no se había movido, ni siquiera un musculo, y sus ojos no demostraban nada. A veces uno lo olvidaba, lo olvidaba cuando esos niños sonreían y hacían bromas, pero Uchiha Itachi había criado a tres monstruos y era de necios no recordarlo.

...

—¿Qué le hizo? —Desde la barra de participantes Gaara observó como Kakashi sacaba a Ino con gesto serio.

—Genjutsu. —Sakura musitó con amargura.

—Esos gritos eran horrendos. —La chica de los moños se abrazó con cautela un brazo, Hinata la miró de reojo, había escuchado que se llamaba Tenten y era compañera de Lee.

—Pero estará bien. —Restándole importancia al asunto Naruto se pasó las manos tras la nuca—. Una vez Sasuke me hizo creer que me sacaba las uñas con agujas, pero me dormí y lo olvidé, ¡dattebayo! —Aquello en lugar de tranquilizarlos pareció horrorizar a todos los presentes.

—¿Qué clase de entrenamiento es ese? —Sakura musitó sin fuerza. Hinata quiso decir algo, cualquier cosa que lograra explicar el comportamiento de Sasuke, pero no encontró nada que decir, seguramente su compañero había atacado a Ino con toda la fuerza y el horror que tenía y era una fortuna que Ino se hubiera retirado en tan poco tiempo antes de sufrir más daño.

—El tablón volvió a activarse. —Lee señaló el marcador que volvía a pasar rápidamente el nombre de los que quedaban, aunque el ambiente se había enrarecido.

Cuarto combate

Aburame Shino Vs Sabaku No Kankuro

—Mi turno. —Kankuro se levantó pesadamente, llevaba un bulto grande en la espalda, Gaara apenas asintió con la cabeza cuando su hermano inició el largo descenso de las escaleras.

Shino simplemente se acomodó las gafas y metiendo las manos en ambos bolsillos caminó a las escaleras, pareció que Chouji fuera a decirle algo o animarlo, pero al final solo se metió un montón de papas a la boca.

—¡Animo Shino-kun! —Parecía que el único con ánimos luego del combate anterior era Lee—. ¡Que arda tu llama de la juventud!

Hinata se acercó a la barra para ver mejor, el que ganara de ese combate iba contra Sasuke, aunque —ya que no estaba herido y seguramente no iría a enfermería a ver cómo estaba Ino— probablemente su compañero volvería pronto.

—¿Qué técnicas usa tu hermano? —Naruto se sentó junto a Gaara y balanceó los pies en el aire.

—Marionetas. —Gaara acotó ceñudo.

—¿Juguetes?

—Marionetas asesinas.

—No entiendo. —En ese momento Hinata tampoco lo entendió, pero luego fue claro, Kankuro usaba marionetas que controlaba con hilos como un cruel y maligno titiritero, Shino en cambio usaba insectos, enjambres de insectos que drenaban el chakra poco a poco, ambas eran técnicas muy oscuras. Sasuke llegó a tiempo de ver la mayor parte del combate y al final pareció decidir que serían un contrincante aceptable, cualquiera de los dos. El público en cambio parecía fascinado y asqueado por el espectáculo que ambos jóvenes presentaban.

Hinata recordó a Shino diciendo que a Sakura y a Ino no les gustaban sus insectos, bueno, había algo de tétrico cada que Shino levantaba los brazos y oleadas de insectos negros se desprendían de debajo de sus mangas.

El combate empezó a alargarse, la marioneta había atacado varias veces a Shino y el joven estaba herido, pero Kankuro lucía más cansado, los insectos lo estaban drenando diligentemente.

Finalmente Kankuro cayó de rodillas y el Chunnin a cargo anunció que Shino era el ganador, Gaara simplemente se encogió de hombros, como si no fuera demasiado malo que su hermano hubiera perdido.

—Sasuke, —Naruto exclamó con retintín—, ¿cómo vas a vencer esos insectos?

—Pulverizándolos. —Y no parecía que estuviera bromeando. Chouji simplemente se dedicó a comer sus papas más rápido.

—¡El tablero! —Tenten anunció con un grito y todos voltearon a ver como los nombres se iban sucediendo uno tras otro.

—¡Por favor que salga yo, por favor que salga yo, por favor que salga yo! —Lee frotó las palmas de sus manos la una contra la otra en actitud de rezo.

—Estás loco. —Chouji lo miró horrorizado—. Aún quedan dos monstruos aquí. —Hinata se dio cuenta con infinita vergüenza que se referían a Gaara y a ella misma, sintió que sus mejillas enrojecían.

—¡Los contrincantes fuertes hacen mejores combates, yosh! —En los ojos de Lee brilló algo parecido al fuego.

Quinto combate

Rock Lee Vs Sabaku No Gaara

—¡Te lo dije!, —Chouji chilló—, ¡te dije que aún quedaban monstruos!

—¡Yosh! —Pero Lee no estaba poniendo atención, se encontraba tan encendido que daba un poco de miedo.

—Es mi turno. —Gaara se levantó con elegancia de su asiento y caminó a las escaleras.

—¡No vayas a excederte! —Naruto le gritó a modo de despedida. Lee lo siguió lanzando patadas y puñetazos al aire mientras Tenten le gritaba que tuviera suerte. Ambos bajaron al estadio y finalmente se pararon uno frente al otro en el campo de batalla, Lee se colocó bien recto, una mano al frente y otra tras la cintura.

—Es un honor luchar tan pronto contra ti. —Lee declaró solemne, Gaara asintió brevemente con la cabeza, aun no era bueno sociabilizando ni diciendo las palabras correctas en el momento correcto, sus hermanos hacían un trabajo descomunal intentando que fuera "diplomáticamente adecuado" y la mayoría de las veces le pedían que mejor se quedara callado.

—Bien entonces, —el Chunnin anunció con su voz pastosa—, el quinto combate, inicien. —Gaara no se movió, la tapa de su calabaza de arena salió botada y la arena se deslizó lentamente alrededor de él, Lee se fue al frente, en ataque directo.

—¡Konoha sempu! —Llevó a cabo una patada muy vistosa, Hinata incluso se inclinó ligeramente en la barra para verla mejor, sin embargo fue bloqueada por la arena de Gaara. Otra patada, un golpe, cambio de guardia, bloqueo, bloqueo, bloqueo. La arena de Gaara se interponía cada que intentaba un nuevo ataque.

Sasuke entrecerró los ojos, claro que recordaba la defensa absoluta de arena de Gaara, aun recordaba la humillación que había sido en su tiempo no haberle causado ni un rasguño, pero eso cambiaría, esta vez cuando se enfrentara a Gaara las cosas serían diferentes.

—¿Por qué Lee-san solo usa taijutsu? —Sakura apretó las manos contra la barra—. Este no es el momento de hacerlo, debería intentar con ninjutsu o genjutsu.

—Use lo que use dará igual. —Temari avanzó hasta el frente y todos dieron un bote, no la habían visto acercarse—. Gaara puede bloquear lo que sea.

—Lee solo puede usar taijutsu. —Tenten musitó, todos la vieron con sorpresa—. Pero eso es todo lo que necesita. —La joven enrojeció, a Hinata le pareció que defendía a su compañero con todo su corazón—. ¡Lee no será vencido!

—¿No? —Neji preguntó con burla, era la primera vez que hablaba en todo el tiempo que llevaban ahí.

—¡No! —Tenten apretó los puños, pero Neji pasó de prestarle atención. Abajo Lee intentaba, intentaba, volvía a intentar, pero Gaara ni siquiera necesitaba moverse, estaba ahí, con los brazos cruzados mientras la arena lo defendía, no había intentado atacar, seguramente esperaba que su contrincante se cansara.

Finalmente Lee dio varias vueltas en el aire para alejarse de la arena y giró la mirada hacia el área de instructores, su sensei, Gai, le hizo un gesto con la mano en señal de afirmación y sonrío.

—¡Le ha dado permiso de quitarse las pesas! —Tenten chilló.

—¿Las pesas? —Sakura preguntó insegura.

—Nosotros también usamos pesas cuando estábamos en el Camino de la Serpiente. —Naruto intentó recordar—. Creo… —Sasuke en cambio tenía mejor memoria, por supuesto que recordaba su entrenamiento con pesas, pero no eran, ni por asomo, la cantidad de peso que Lee llevaba encima, al deshacerse el chico de sus pesas hubo una polvareda que casi dejo ciego al estadio.

Y entonces todo cambió…

La velocidad de Lee se volvió de tal magnitud que Sasuke tuvo que activar el sharingan para seguirlo, la arena de Gaara intentaba desesperadamente contraatacar, pero en los ojos del pelirrojo era obvio que algo como aquello nunca había pasado antes.

—¡Vamos Lee!, —Tenten chilló—, ¡vamos! —Como movido por el grito de su compañera Lee dio un salto y finalmente acertó una espectacular patada hacía abajo en la cabeza de Gaara quien pareció botar con la fuerza del ataque.

—No… —Gaara cerró los ojos conteniéndose, desde aquel lejano día en el que Naruto y aquellos ninjas de Konoha habían logrado herirlo no había vuelto a ser violentado por nadie, desde aquel día la bestia dentro de él parecía doblegada a sus intenciones, pero…

Mátalo Gaara, lastímalo Gaara… —Escuchaba a la bestia susurrándole en la oreja, controlando su cabeza—. Él intenta hacerte daño Gaara, debes matarlo. —Naruto había dicho que no era su mamá, que era una bestia, que él también tenía una bestia dentro, el suyo era el monstruo de una cola. Ahora lo sabía.

Lee logró conectarle un puñetazo que lo hizo volar un par de metros.

¿Por qué te contienes Gaara?, él no se está conteniendo. —El Shukaku le susurraba, lo incitaba, Gaara se llevó las manos a la roja cabellera al tiempo que de su rostro caían pedazos de arena, frente a él Lee soltó un jadeo cuando se dio cuenta de que en realidad no lo había dañado debido a que había estado siendo protegido por una armadura de arena.

No, no podía escuchar al Shukaku, sus hermanos estarían tristes, Naruto y Hinata estarían tristes y Sasuke lo odiaría aún más.

Odio Gaara, ellos te odian. —El Shukaku aulló dentro de él, por eso no fue consciente de que Lee preparaba una nueva técnica, no fue consciente de que corría en círculos alrededor de él, círculos cada vez más rápidos. No se dio cuenta que desde arriba Naruto y Temari le gritaban algo, solo escuchó un grito, un alarido que hablaba de guerra.

—¡Loto frontal! —Una patada se estrelló en su barbilla desde abajo mandándolo por los aires, luego hubieron patadas consecutivas, sobre su estómago, sobre su pecho, con cada patada se elevaba más en el cielo, la arena intentaba desesperadamente alcanzarlo, pero Lee era más rápido. Por un breve momento Lee cerró los ojos debido al dolor y Gaara, aun aturdido, cambió su cuerpo por un clon de arena. Lee envolvió al clon en vendas, lo sujetó por atrás y lo obligó a dar vueltas en picada, como un tornado.

Gaara sintió el agudo dolor de su cabeza al estrellarse contra el suelo, lo sintió en aquel clon que quedaba estático y deshecho en el suelo, un clon que había podido ser él mismo.

Aquella había sido una técnica de asesinato, no había piedad, no había consideraciones en esa técnica, ese tal Rock Lee había intentado matarlo.

Bien.

Hablando de matar no había alguien que pudiera ganarle a Sabaku No Gaara.

Los granos de arena se juntaron dándole forma a su cuerpo, sintió que en su rostro se dibujaba una sonrisa que ya había olvidado, la sonrisa que ansiaba sangre.

Mátalo, mátalo, mátalo. —Levantó su mano y lo atacó, la arena lo golpeó, lo arrojó, lo impactó, como un gato jugando con un ratón, como había sido en los viejos tiempos cuando solo se amaba a sí mismo.

Sus hermanos se lo decían, había ocasiones en que era necesario matar, aquel Rock Lee había intentado, con todas sus fuerzas, matarlo. Iba a regresarle la gentileza e iba a disfrutarlo.

Lee gritó cuando lo aplastó con la arena contra el piso, no aun, quería verlo sufrir, quería verlo llorar.

—¡Lee-san!

—¡Lee! —A lo lejos un par de chicas gritaron, pero Gaara no era consciente de eso. Lee en cambio sí que las había escuchado, aquel era un grito de su amada Sakura-san, también un grito de su compañera de equipo, la persona que lo había visto entrenar sin descanso, arriba, en el área de maestros Gai-sensei lo veía con completa confianza y cuando sus miradas se cruzaron su maestro dio un asentimiento con la cabeza.

Se lo estaba permitiendo, lo estaba dejando realizar el loto inverso.

Lee sonrío, una sonrisa fracturada. A toda velocidad intentó recordar las ocho puertas.

Primera puerta, la puerta de apertura que le había dejado hacer el Loto.

Segunda puerta, la puerta de la energía. La activó con un esfuerzo descomunal pero su velocidad volvió a él como por arte de magia.

Tercera puerta, la puerta de la vida que lograba que el usuario pusiera en marcha el loto inverso.

Cuarta puerta, la puerta de la herida, donde toda la sangre quedaba atrás.

Quinta puerta, la puerta de la clausura, donde estaba actualmente su límite. Las siguientes eran la puerta de la visión, la del miedo y la de la muerte, algún día serían suyas, algún día… Pero hoy todos los ojos estaban sobre él, hoy debía demostrarle al mundo que el trabajo duro podía convertir a un simple chico en un genio, hoy debía gritar de lo que era capaz con solo taijutsu, hoy el chico apestado del salón sería un héroe, uno verdadero.

Cerrando los ojos colocó los brazos al frente formando una cruz, concentrándose, sintiendo como los granos de arena de Gaara bailaban a su alrededor, inquietos, salvajes. Algo había cambiado en su contrincante en el transcurso de la pelea, algo había cambiado luego de que usara el Loto la primera vez, como si hubiera desatado a una bestia. Bien, él también podía volverse una bestia.

El aire surgió como a presión de su cuerpo, envolviéndolo, un aura azul se desato a su alrededor y su piel tornó en roja.

—¡Tercera puerta de la vida, ábrete! —Las piedras volaron a su alrededor, el público soltó un jadeo, desde lo alto del área de competidores tanto Neji como Hinata activaron su Byakugan y observaron con sorpresa como los puntos de chakra parecían abrirse en sitios específicos—. ¡Cuarta puerta de la herida, ábrete! —Lee gritó, su energía se volvió un salvaje torbellino que lo rodeó, las venas alrededor de sus ojos se saltaron.

Y fue ahí donde atacó, Gaara no pudo hacer nada contra el violento golpe que lo mando volando a las alturas, la armadura de arena lo protegió, pero Lee no se dio por vencido, uso su energía para botarlo en el aire de un lado a otro, como si el pelirrojo fuera una pelota de ping pong y él un jugador que jugara violentamente contra una pared. La arena se resquebrajó mientras los ojos de Gaara miraban a su contrincante incrédulos.

—¡Quinta puerta de la clausura, ábrete! —Y ahora el golpe final—. ¡Loto inverso! —Y Gaara lo sintió una vez más, ahora en carne propia, aquel intento de asesinato.

Cayó al suelo y aquella caída habría sido mortal de no ser porque la calabaza en su espalda se volvió arena para protegerlo y abrazarlo. Gaara quedo en el suelo, sin apenas heridas, pero con toda la armadura de arena resquebrajándose y un odio profundo que subía de su alma en lentas oleadas.

Mátalo, mátalo, mátalo. —Lee estaba a unos pasos de él y ahora que no tenía nada de energía se arrastraba en sentido contrario, como intentando huir. Gaara alargó la mano, sus ojos ardieron mientras la arena seguía firmemente sus órdenes.

¡Mátalo! —Como en el pasado, cuando lo herían, cuando lo atacaban, cuando lo intentaban matar.

La arena atrapó el brazo y la pierna izquierdas del muchacho, reptó por su pecho, atrapó el otro brazo, la otra pierna, lentamente ahogó la cabeza. Hubo un grito, ahí en la multitud, un jadeo de horror, Gaara ya estaba acostumbrado, el miedo venía atado a su nombre.

—Ataúd de arena. —Pronunció las palabras lentamente, sin prisas, su puño se cerró dedo a dedo.

—¡No Gaara! —Escuchó a su hermana, pero estaba muy lejos, muy lejos para oírla.

—¡Gaara! —Pero el grito de Naruto y de Hinata fue más claro, un grito que se coló en sus oídos y lo golpeó donde suponía que estaba su corazón, un grito alarmado, no por el chico que no volvería a respirar si no por él, un grito que no encerraba miedo si no que le marcaba el camino correcto.

Gaara gimió, no podía parar la técnica, pero sí que podía minimizarla, desvió violentamente la mano y toda la arena se concentró en la pierna del muchacho, por arriba de la rodilla.

Hubo un grito, algo parecido a un aullido y sangre, siempre había sangre cuando hacía el ataúd de arena. El muchacho cayó al suelo, ya sin moverse, en el publico alguien se vomito. Había un reguero de sangre, como si alguien hubiera abierto una fuente, la arena ahora estaba roja.

—¡Servicio médico, necesitamos servicio médico!

—Rock Lee no puede continuar, Sabaku No Gaara es el ganador… —El Chunnin vigilante parecía descompuesto, Gaara se preguntó dónde estaría la pierna, el chico ya no tenía pierna, desde arriba de la rodilla solo era un hueco sangrante, se preguntó si quizás —a pesar de sus esfuerzos— moriría desangrado. Había concentrado todo el ataúd de arena en un solo sitio por eso la pierna se había desintegrado, a lo mejor ahora estaba molida con el resto de su arena.

Un hombre llegó llorando y se llevó corriendo al chico mientras todos gritaban, se parecía mucho a él, quizás fuera su papá. Aunque el papá de Gaara no lloraría si le pasara algo. Para confirmarlo volteó arriba, su padre estaba ahí, con el resto de los Kages, pero en su rostro no se reflejaba nada, ni orgullo ni pena ni nada.

El Chunnin anunció que se suspenderían un momento los combates en lo que arreglaban el área de duelos y limpiaban. Gaara caminó a la salida, sentía sus pies pesados, alrededor la gente se apartaba con espanto de él.

Nadie parecía espantado con Lee cuando había intentado matarlo, de hecho Gaara había escuchado alaridos de admiración, ¿por qué con él las cosas eran diferentes?, a diferencia de Lee él se había controlado, en el último minuto había luchado consigo mismo para no matarlo.

Debiste matarlo Gaara, todos te odian de igual manera.

—No. —Aturdido sacudió ligeramente la cabeza—. No.

Él quería matarte, igual que todos, solo debes amarte a ti mismo Gaara.

—¡Gaara! —Y entonces alguien lo sujetó de un brazo meneándolo de un lado a otro—. Gaara, ¿estás bien? —Los ojos azules de Naruto lo observaron de frente.

—Gaara-kun. —Hinata estaba del otro lado, pareciendo preocupada.

—¿Estas bien? —Temari estaba un poco atrás—. Ya llevaron al otro chico a la enfermería y creo que lo van a pasar al hospital para operar de emergencia. —Su hermana parecía bastante tranquila—. Creo que estará bien. —Aunque no parecía muy segura de esto último.

—¡Ese chico tenía unas técnicas espectaculares, pero aguantaste muy bien Gaara! —Naruto apretó ambos puños emocionado.

—¿No te lastimo verdad? —Temari le tocó la frente retirando su cabello hacia atrás—. Me pareció ver sangre.

—Uff. —Kankuro llegó también, aunque se sujetaba el estómago y parecía débil—. Tuve que salirme de enfermería, vaya noticia que hubiéramos dado, Temari gana porque a su contrincante le dio por rendirse, yo pierdo y Gaara mata a su oponente.

—¡E-res-un-ton-to! —Temari le jaló la comisura de la boca provocando que su hermano gimiera.

—Como sea, vamos a tener un tiempo libre en lo que arreglan el estadio. —Naruto señaló atrás—. Ya han dicho quienes estarán en el sexto encuentro: Chouji y Sakura-chan. —Naruto se sonrojó un poco al decir el último nombre, Hinata lo miró de reojo y bajó los ojos decaída.

—No parece un combate muy llamativo. —Temari puso una mano sobre su cadera.

—El tuyo tampoco lo fue. —Kankuro gruñó y esta vez Temari le pellizco un cachete. Gaara observó todo, la manera en que ellos intentaban minimizar los daños, hacer de cuenta que no había pasado nada, cierto, antes había estado solo, pero ahora cuatro personas estaban ahí por él, cuatro personas iban a pesar de que estaban heridas, a pesar de que su enfrentamiento aún no se decidía, a pesar de que quisieran ver la batalla siguiente. Cuatro personas que a pesar de todo no le tenían miedo.

—Gracias… —Musito tan despacio que nadie lo escuchó, pero la voz de Shukaku lentamente se apagó dentro de él.

Naruto sugirió que fueran por unas bebidas así que se dirigieron hacía la máquina, Kankuro parecía decaído de que le tocara un regaño de su padre y mientras su hermano se quejaba desconsolado a Gaara se le fue olvidando aquella sangre que nuevamente había hecho estallar durante el combate. O quizás es que siempre había sido así, quizás es que nunca le había quedado sentimiento de culpa, no recordaba cómo había sido antes —antes de Naruto, es decir.

—¿Qué te parece si ganas el torneo Gaara, eh?, a lo mejor así se le olvida pegarme la bronca. —Kankuro preguntó esperanzado.

—Te reñirá de todas maneras. —Temari sorbió un poco de soda—. Nunca se le olvida.

—A lo mejor me regaña menos. —Kankuro suspiró. Hinata giró la mirada arriba, tenía que volver, su combate podía ser el siguiente.

—¿Quieres regresar? —Gaara preguntó, era bastante observador, aquello le había servido antes, cuando todos querían matarlo. Antes, que lejano sonaba…

—Sí. —Hinata contestó despacio.

—Te acompaño. —El pelirrojo dio un par de pasos, pero al instante Naruto se les pegó.

—¡Yo también voy dattebayo! —Gaara dio un parpadeo, ni siquiera fue consciente de que su mente cambiaba de preocupaciones —con la facilidad que solo los niños podían tener para olvidar—, podía ser su imaginación, pero le parecía que ese día Naruto estaba un poco pegajoso con Hinata, a lo mejor estaba un poco preocupado por ella por lo de los combates.

Los tres subieron los escalones comentando acerca de algunos movimientos de los concursantes y cuando llegaron arriba escucharon a Sasuke chasquear la lengua.

—Todo apunta a que gana Sakura. —Sasuke señaló con el dedo, Naruto corrió a la barra a tiempo de notar como Sakura impactaba un golpe tremendo en Chouji que rodaba a toda velocidad en su dirección. Como consecuencia el chico de los huesos anchos quedó en el suelo con los ojos a modo de espiral.

—¡Haruno Sakura es la ganadora! —Abajo el Chunnin anunció.

—¡Sí, Sakura-chan ganó! —Naruto canturreó feliz.

—Le toca contra Gaara. —Sasuke arqueó una ceja—. Yo que tú no me alegraría tanto.

—Uh… —Naruto se puso pálido y giró a ver al pelirrojo—. Pero vas a contenerte, ¿verdad? —Gaara dio un parpadeo—. Si sabes lo que es contenerse, ¿verdad? —En el rostro de Sasuke se pintó una sonrisa sarcástica, por fin la personalidad densa de Gaara servía para algo (aunque fuera para fastidiar a Naruto).

Abajo el tablón volvió a moverse y los cuatro que seguían sin combatir giraron a verlo. Hinata respiró hondo.

Séptimo combate

Hyuuga Hinata Vs Tenten

—Sigues tú Hinata-chan. —Naruto colocó ambas manos en sus hombros y los masajeó—. ¡Suerte dattebayo! —Sin poder evitarlo las mejillas de la niña enrojecieron.

—S-sí. —Desde el lugar donde estaba sentado Neji la observó con mirada sombría.

—Recuerda lo que dijo Itachi-taichou. —Sasuke se cruzó de brazos, era su parca forma de dar ánimos.

—S-sí. —Hinata asintió y bajó las escaleras, Tenten bajó a su lado, aunque ninguna de las dos habló durante el camino.

Desde su sitio de instructor Itachi observó a Hinata bajar elegantemente las escaleras, casi como una ninfa del agua.

No solo era bonita, era mucho muy bonita. A pesar de sus manos lastimadas, a pesar de sus rodillas raspadas, a pesar de que si alguien le quitara esa ropa elegante encontraría brazos y piernas que hablaban de horas y horas de entrenar.

Era la imagen del clan Hyuuga.

Apenas llegar al área de combate el Chunnin supervisor les dio las instrucciones, Hinata asintió brevemente y luego alzó la mirada, Itachi notó que hacía contacto visual con su padre, Hiashi Hyuuga frunció el ceño y asintió con la cabeza, ella dio un leve cabeceo en señal afirmativa.

—Hace tiempo que ningún Hyuuga entra a los torneos finales. —Kakashi se recargó en la barra con ambos codos—. Es una mala suerte para esa niña. —Con un suspiro Kakashi se pasó una mano por la cara—. Ya que Gai no está aquí voy a ser el encargado de parar el combate en caso de que sea necesario.

—Hinata-dono no es la clase de persona que lastima innecesariamente a su contrincante. —Itachi contestó con sequedad.

—Los niños son difíciles. —Kurenai se recargó suspirando—. Estoy segura de que Sasuke tampoco iba a lastimar a Ino de un inicio, pero cuando su orgullo sufre pueden alterarse.

—Hinata-dono no es orgullosa. —Itachi frunció un poco el ceño, Kurenai se río, una risa que provoco que los dos hombres parpadearan.

—Itachi-san, es la primera vez en toda mi vida que le veo hacer un gesto.

—Así es él. —Kakashi volvió a suspirar—. Solo reacciona con sus pollitos. —Itachi no encontró que decir en semejante situación así que volteó la vista al frente. Hinata estaba de pie, apenas con una mano al frente en la clásica posición de ataque y defensa del junken, la espalda bien recta. Tenten había saltado hacia atrás y parecía esperar algo, quizás el primer ataque.

—Pueden iniciar. —El Chunnin miró a la una y luego a la otra.

—¿Quieres que inicie primero? —Finalmente Hinata preguntó y a Itachi le sorprendió su voz, sin dudas, como aquel que hace un favor a otro. Tenten no contestó, aunque sus labios se apretaron—. No inicie primero porque… —Las mejillas de Hinata enrojecieron e Itachi se dio cuenta de que seguía ahí, su pequeña niña amable—… no quisiera… —No quería lastimarla, por eso es que no había iniciado primero, pero decírselo a su rival podía ser grosero. Y Tenten lo entendió, también sus mejillas enrojecieron, pero las de ella fueron por orgullo herido.

—No es necesario. —Aun así sonrío—. ¡Ya ataco yo primero! —La joven castaña saltó en el aire, un salto sorprendente que la dejó casi flotando y desde allá arriba lanzó tres shurikens con una puntería asombrosa, pero para el asombro de todo el estadio Hinata no los esquivó, sus palmas brillaron plateadas cuando utilizó el junken para desviar la trayectoria de las armas.

—Ni siquiera ha activado el Byakugan. —Kakashi meneó la cabeza—. De verdad espero que no sea necesario intervenir en este combate. —Tenten pareció asombrada unos momentos, pero enseguida frunció el ceño, seguramente había visto pelear a Neji, sabía de lo que era capaz el puño gentil.

—¡A ver qué haces con esto! —Tenten corrió alrededor de Hinata, de la parte posterior de su cintillo obtuvo un pergamino que al activarlo la elevó en el cielo, no solo eso, se transformó en un torbellino que lanzaba armas. Hinata ni siquiera parpadeó. Sus movimientos fueron gráciles, como si bailara, esquivó algunas armas, bloqueó otras, pero al final todas las armas terminaron en el suelo y ella permaneció en el centro del domo de combate, con aquellos ojos tranquilos que parecían preguntar si aquello era todo o no.

—No puede ser. —Tenten musitó.

—Ningún rasguño. —Arriba Kurenai se acomodó un rebelde mechón de cabello tras la oreja—. Esa sí que es más que una cara bonita. —Itachi en cambio se sentía ligeramente preocupado, no por el desenlace del combate si no por el hecho de que Hinata no hubiera usado ninguna técnica hasta el momento fuera del Junken —y ni siquiera había usado una técnica propiamente dicha, solo el puño gentil. No es que el Junken no fuera aterrador, era que Itachi nunca le había enseñado nada en relación a esa técnica, era, después de todo, una técnica secreta del clan Hyuuga.

Tenten respiró hondo, se llevó una mano nuevamente a la parte posterior de su cintillo y extrajo dos pergaminos, su mirada se veía decidida, quizás por eso Hinata deslizó grácilmente un pie por el suelo, sus manos formaron los sellos de su familia.

—Byakugan. —En el estadio se alzó una exclamación, Itachi sabía que era sorprendente ver aquellos ojos por primera vez, incluso un poco chocante, pero el impacto de las venas realzadas se veía suavizado por su técnica suave, por aquel puño gentil que le hacía honor a su nombre.

Tenten, a pesar de todo, no vaciló, colocó ambos pergaminos en el suelo y cruzando los brazos realizó los sellos de su técnica.

—¡Soushouryu! —Los dragones gemelos ascendentes. Hubo una explosión de humo, un viento que por un momento no dejo ver a nadie, dos dragones salieron disparados al cielo, se entrelazaron entre sí de forma bella y se convirtieron en dos pergaminos, Tenten apareció en medio, de sus manos volaron armas. Hinata la observó con atención casi con curiosidad.

—Hakke Kusho. —Nuevamente sus palmas brillaron plateadas, el chakra salió volando a través de sus manos y danzó. Realmente lo hizo. Itachi vio como Kurenai abría sin querer la boca al notar a su subordinada moviéndose con el aire, desviando la trayectoria de las armas con movimientos gráciles, casi gentiles, un salto, una vuelta, un giro, cabello oscuro que se mecía en el aire. Y cuando las armas se acabaron Hinata apareció en medio de ellas, un pie levantado al modo de las grullas y la guardia al frente, no había ninguna señal de agotamiento en ella.

—¿Es todo? —Podría haber sonado arrogante en cualquier otra persona, pero en la voz de Hinata era claro que lo estaba preguntando para cerciorarse, era claro que incluso la entonación había sido gentil.

—¡Aun no acaba! —Tenten dio vueltas en el aire, de sus dedos surgieron delgados hilos y cada hilo sujetó un arma, las levantó en el cielo.

Hinata dio un rápido vistazo a su padre, casi la mirada de un niño que tiene que pedir permiso antes de hacer algo. Y al parecer el permiso fue negado porque Hiashi negó con la cabeza. Hinata tomó aire, volvió la vista al frente.

—¡Hakke Kusho! —Esta vez no se quedó en su mismo sitio, para sorpresa de todos los presentes corrió entre las armas, desviando ataques, usándolas como trampolín, trepando hasta donde estaba Tenten.

—¡Junken! —Una patada en el estómago, poderosa, certera. Tenten se dobló en dos y algo de saliva escapó de su boca, pero antes de que cayera al suelo Hinata golpeó sus brazos, golpeó sus piernas y la joven cayó como un peso muerto, aunque lo intentó no pudo mover nuevamente sus extremidades.

—Tenten no puede continuar, ¡Hyuuga Hinata es la ganadora! —Apenas anunciar su triunfo Hinata se acercó a Tenten para ver si se encontraba bien y ambas salieron del área de combate con lentitud (Tenten apoyándose un poco en ella).

—Tres alumnos y tres pases a la siguiente ronda. —Kakashi alzó las cejas—. De mis alumnos solo pasó uno y hubiera deseado que mejor no lo hiciera.

—Viene el último combate. —El jounnin de la arena se cruzó de brazos, todos giraron la vista abajo, era el turno de Neji Hyuuga.

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Hinata acompañó a Tenten a la enfermería, la niña se encontraba cabizbaja y triste, además de adolorida.

—Lo lamento. —Hinata no supo por qué lo dijo, simplemente salió. Tenten negó lentamente con la cabeza, luego su voz surgió tenue.

—Quería ganar… —Los ojos se le llenaron de lágrimas—. Para alegrar a Lee cuando saliera de su operación. —La voz se le puso nasal—. Se-seguro se animaba un poco, pero no lo he logrado… él tampoco, pero lo dio todo… incluso, incluso… —Tenten echó a llorar. Hinata siguió caminando lentamente con el brazo de la chica sobre sus hombros. No se imaginaba que sería de ella si Naruto o Sasuke perdían una pierna en un combate, seguro habría estado tan mortificada que no habría podido pelear adecuadamente su combate.

—Le dije que no usara el loto inverso. —Tenten volvió a moquear—. Pero Gai-sensei lo seguía animando y él nunca me escucha. —Hinata giró a verla con curiosidad, Naruto y Sasuke tampoco la escuchaban cuando no estaba de acuerdo, o mejor dicho, Sasuke daba una orden y ellos debían obedecerlo.

—Nuestro equipo ha perdido por completo. —Tenten apretó los labios.

—Aún falta Neji-niisan. —Hinata acotó con suavidad, pero Tenten levantó la cabeza violentamente.

—¡Él no es parte de nuestro equipo! —La joven chilló ante la sorpresa de Hinata—. Él no es parte de nuestro equipo, solo nos usó para hacer éste examen, nos desprecia. —Los ojos enrojecidos de Tenten aguantaron las lágrimas—. Solía decirle a Lee que era un perdedor y siempre lo sería… seguro debió alegrarse cuando… —Tenten dejó de hablar, pero Hinata supo a lo que se refería, sin embargo no creía que Neji fuera capaz de alegrarse porque Lee hubiera perdido una pierna en el combate. Ese no era su estilo.

De todas maneras no rebatió las palabras de Tenten y ambas siguieron el camino a la enfermería en silencio. Una vez que dejó a Tenten ahí para que se recuperara pensó en volver con sus amigos, pero en lugar de eso avanzó hasta la salida del domo de combate, ahí donde los concursantes tenían que pasar una vez se terminaba su encuentro.

Solo técnicas Hyuuga.

¿Lo entiende Hinata-sama?

Sí, lo había entendido. Era Hinata Hyuuga, heredera de su clan, pelearía con las técnicas de su clan, aunque eso la pusiera en desventaja.

Te lo dije Hinata, deseo que las naciones ninja sepan de lo que nuestro clan es capaz.

Lo sentía por Misao, su loba, que había estado tan emocionada por el torneo, también por Sanosuke que le había dicho (con emoción) que era su carta del triunfo.

Nos enfrentaremos y arreglaremos este asunto de una vez por todas, es una promesa.

Es una promesa.

Pero no había sido una promesa feliz como las que hacía con Naruto y Sasuke, tampoco una promesa en la que pusiera su camino del ninja o sus ideales. Aquella promesa había sido inevitable, algo que ambos sabían que los atraparía tarde o temprano.

Hinata no intentó ver el combate de su primo, no había necesidad, sabía que ganaría, Neji solo tenía un objetivo.

Voy a destruirla.

Aunque ella no quería destruirlo, aunque ella lo que quería era sujetarlo de la mano como cuando ambos habían sido niños que perseguían mariposas.

Cerró los ojos.

Cuando los abrió el combate se había terminado y Neji Hyuuga caminaba por aquel pasillo con los pantalones cortos manchados de sangre, pero aquella sangre no era suya. A su lado por el pasillo los médicos corrían con una camilla y un chico inerte en ella, se veía muy pálido y quién sabe si aún respiraba.

Neji la miró, ella lo miró de vuelta.

Faltaban tres combates para que finalmente se enfrentaran, la rama principal contra la rama secundaria. Un encuentro que no podía detenerse.

Tic-tac.

Y la fatalidad esperaba por ellos.

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Notas de Okashira Janet: Sí, me he tardado eternidad, pero chicos, ¡pase mi examen para jounnin!, ¡kampai!

Aclaraciones

1 Alguien por ahí pensó que el equipo de Gaara le había quitado al equipo 7 su pergamino, pero no, si lo recuerdan aparte de los novatos Konoha mandó a ese examen muchos más participantes, simplemente se lo quitaron a otro equipo.

Los lectores preguntan

1 Sí, como muchos de ustedes lo pronosticaron Hinata y Neji van a enfrentarse, pero eso será en el siguiente capítulo.

2 Me encantan las deducciones que están haciendo con Shisui, creo que él y yo estamos muy divertidos con todo ese asunto en relación a su vida amorosa.

3 En cuanto a todos los que se molestaron porque Sakura se supo todas las respuestas del examen para Chunnin eso no me lo invente, aparece en el anime y se hace la mención de que es sorprendente porque ningún gennin podría haberlas respondido, ¿por qué Sasuke y Hinata contestaron menos?, porque Itachi no se enfocó en problemas de academia, él les hizo aprender historia, geografía, política… creo que nunca lo puse a enseñarles matemáticas para lanzar kunais (eso lo aprendieron con práctica).

Con esto de los exámenes Chunnin me acordé que una vez soñé que yo estaba en el torneo (risas), mientras estaba escribiendo esa parte de la batalla de Lee con Gaara dije "anda, pero si esta parte la soñé" jajaja.

28 de Septiembre del 2017 Jueves