EQUIPO CUERVO

Capítulo 20: Examen Chunnin, promesas.

Por Okashira Janet

La primera ronda de combates se había terminado así que se hizo un pequeño receso, los instructores tenían permiso de acercarse a sus subordinados y darles las ultimas indicaciones o tratar a toda prisa las posibles heridas que se hubieran hecho.

Kakashi titubeó, no podía hacer nada por Ino, la niña había sido llevada hasta el hospital y tardaría cerca de una semana en recuperarse según le habían informado, su padre se había quedado con ella así que no era mucho lo que él podía aportar haciéndole una visita que ni siquiera notaría. Shikamaru parecía bastante aliviado de ser capaz de regresar al área del público, de hecho se había sentado al lado de Chouji como si aquello fuera el orden correcto de las cosas. Kakashi sonrío. Estaba seguro de que Shikamaru ascendería a Chunnin, su duelo había sido inteligente, calculador y consciente de sus capacidades hasta el último momento.

Pero quien lo tenía preocupado era Sakura. Con un suspiro caminó en dirección al área de competidores, ahora solo quedaban ocho. Sakura estaba sentada en una banca con la mirada fija al frente, como reuniendo todo el valor que tenía.

—¡Yoh! —Kakashi apareció levantando una mano, al instante Sakura giró a verlo y abrió ligeramente la boca.

—Kakashi-sensei. —Alrededor el resto de los chicos también giraron a verlo.

—¡Oh!, —Naruto pasó ambos brazos tras su nuca—. Es el ANB… —Sus palabras quedaron cortadas por Sasuke quien le metió un codazo y le dirigió una mirada asesina. Clásico del rubio ir por ahí desenmascarando identidades ocultas.

—Kakashi-sensei. —Sakura colocó las manos en las rodillas y puso la espalda bien derecha, sus mejillas se colorearon levemente—. ¿Sucede algo?

—Escucha, —Kakashi se puso en cuclillas frente a ella, de reojo giró alrededor, Gaara y Temari estaban sentados en la orilla opuesta sin decir nada mientras su sensei les explicaba algo en susurros, el Equipo Cuervo escuchaba las ultimas indicaciones de Itachi, Shino y Kurenai conversaban tranquilamente pegados a la barra de observación y Neji Hyuuga se encontraba hosco y solitario en una esquina, que difícil era todo aquello—, no quiero que pelees el siguiente combate.

—¿Qué? —Sakura abrió la boca.

—Gaara no es un contrincante que puedas vencer.

—¿Cómo lo sabe? —Sakura parpadeó dos veces, rápida y furiosamente.

—La diferencia entre sus poderes es abismal y es el deber de un ninja darse cuenta de eso. —Kakashi miró disimuladamente alrededor, Itachi estaba diciéndole algo a Hinata, en el rostro de la niña no se demostraba la más mínima emoción, incluso en eso a Sakura le faltaba bastante.

—Usted me entrenó. —Sakura apretó los puños—. Usted me postuló en este torneo. —La niña apretó los dientes y luego lo observó, unos ojos verdes que eran hermosos—. Creí… creí que confiaba en mí. —Todo su enojo pareció irse y solo quedo eso, unos ojos verdes cristalinos por lágrimas sin derramar.

—Esto no se trata de confiar o no. —Kakashi la sujetó fuerte de la muñeca—. Ino está en el hospital, Shikamaru no, ¿sabes por qué?, porque él supo cuando rendirse.

—Ino parecía ir ganando. —Sakura se soltó de su agarre, tragó saliva y levantó la barbilla, seguramente no era consciente de que lo hacía, pero siempre reaccionaba así cuando alguien intentaba hacer menos a Ino—. Ella no tenía manera de saber qué eso sucedería.

—Pues ahora estoy seguro de lo que sucederá. —Kakashi respiró hondo, nunca había sido bueno con las relaciones, tampoco había sido bueno tratando con las mujeres y las chicas en esa edad eran el doble de difíciles de tratar—. No eres rival para Gaara.

—No puede saberlo. —Tozuda Sakura desvió la mirada y cruzó los brazos, quería llorar, tenía muchas ganas de llorar, pero no podía hacerlo, solo le daría la razón si lo hacía. Apretando los dientes para que ninguna lágrima traicionera saliera se dio cuenta con bochorno que Hinata Hyuuga la estaba viendo. Su capitán, Itachi Uchiha, estaba ahora diciéndole algo a Naruto quien hacía morros, pero Hinata la estaba viendo de reojo, en su rostro no parecía haber nada, ni curiosidad, ni burla, ni siquiera simpatía. Kakashi les había dicho que aquellos tres habían pasado por un entrenamiento en un lugar llamado Raíz, era como ANBU, pero en pequeño. Sakura volvió la vista de nuevo a Kakashi, olvidándose de llorar.

—Puedes bajar a la arena, puedes intentar dar uno o dos golpes. —Kakashi la sujetó del hombro—. Pero en cuanto te des cuenta de la diferencia de poder y entiendas que yo tenía razón quiero que te rindas. —Sakura no le contestó, no dijo que sí, tampoco que no, simplemente dejó que su mirada se perdiera en la lejanía, quizás así doliera menos.

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Shisui se encontraba haciendo sus últimas anotaciones acerca de los combates de las finales. Por ahora ya podían ir dándole su chaleco de Chunnin a Shikamaru Nara, ¡jodido niño genio!, quizás sus técnicas no fueran tan espectaculares, pero con la guía adecuada aquel chico podría revolucionar los servicios de inteligencia de la aldea.

Chouji Akimichi quedaba descartado, aun le faltaba confianza en sí mismo y un poco más de crecimiento antes de portar el chaleco verde. Kiba Inuzuka estaba bien, quizás un poco más alocado de lo estrictamente necesario pero tenía buenas técnicas y no era un perdedor rencoroso, se necesitaban más ninjas como él, que aprendieran de sus errores. Con Ino Yamanaka no las tenía todas consigo, atrapar a Sasuke así en su técnica había sido sublime, vaya manera de engañar tan propia de las kunoichis, de ser por él le daría el chaleco, un ramo de flores y un abrazo bien fuerte; pero a veces los dirigentes del torneo eran conservadores.

En cuanto al chico de la niebla… era una suerte que no estuviera muerto, aunque compartía la sala de urgencias con Lee, ninguno de los dos parecía tener un futuro prometedor como ninja. Que lastima, eran muy jóvenes.

Shisui golpeó el expediente de Neji Hyuuga y luego pasó el dedo hasta el expediente de Hinata Hyuuga. Los demás combates no le interesaban, ese era el único que le producía inquietud.

Byakugan, puño gentil, Hyuuga, ramas, odio, familia. Todo parecía enredarse. Shisui no sabía, no estaba seguro del resultado de aquel combate. Le hubiera gustado decir que sí, decir con una sonrisa que estaba seguro de quien ganaría, pero no lo estaba. Aquello era como soltar una moneda al aire.

Neji estaba guiado por el odio, ¿podría Hinata contraatacar una pasión tan violenta como esa?, ¿qué tenía ella a cambio?, no lo odiaba, tampoco lo amaba. Le tenía cariño, muy seguramente, ¿pero podía un cálido cariño hacer algo contra las llamas del odio y el rencor?

Shisui golpeó con el dedo una y otra vez en la foto del expediente de Neji. Itachi se había equivocado, no contemplaba siquiera a la clase de oponente al que se estaba enfrentando. Pero Hinata sí lo sabía, quizás era la única en todo ese domo lleno de gente que lo sabía.

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Itachi trató de ser breve y conciso, Naruto era mucho más fuerte que Temari y no quería que la lastimara demasiado de ser posible.

—¡No lo haré taichou, dattebayo!

Shino seguramente iba a volver a usar sus insectos, pero Sasuke podía hacerse cargo de ellos con el chidori, le convenía un combate rápido en el que su contrincante no tuviera tiempo de drenar su chakra.

—Entendido. —Sasuke tenía una mirada calma al decirlo.

Y en cuanto a Neji seguramente usaría técnicas Hyuuga, en el combate anterior había ganado con mucha facilidad usando solo el puño gentil, ni siquiera había tenido que usar alguna técnica de alta dificultad. Lo mejor sería que Hinata no entrara en una batalla de Junken contra Junken, Itachi no la había entrenado en ese ámbito.

—Lo siento Taichou. —Pero Hinata, por primera vez desde que estaba bajo su mando, no pensaba seguir sus órdenes—. Ottou-sama nos prohibió que usáramos técnicas que no pertenecieran a los Hyuuga. —Era innegable que una señorita de un clan como el Hyuuga iba a obedecer a su familia y no a él.

"Para ellos solo importa su familia" Su padre ya se lo había dicho, que los Hyuuga traicionaban a su corazón por seguir la senda de su clan. Itachi sabía que aunque Hinata tenía doce años, aunque era su subordinada y aunque le prometiera un año de castigos no iba a lograr hacer que desobedeciera a su padre.

—¿Qué va a hacer si por obedecer a su padre pierde ante Neji? —Itachi no podía permitir que aquello ocurriera, no solo se trataba de una integrante del Equipo Cuervo si no que encima Neji era de la rama secundaria, ni su clan, ni los dirigentes de la aldea estarían satisfechos.

—A Ottou-san no le importa si ganamos o perdemos. —Hinata dio un parpadeo, tanto Itachi como Sasuke la miraron con sorpresa—. Solo quiere que el público vea las técnicas del clan. —Eso era entendible, ¿qué importaba el resultado si los asistentes se quedaban con la idea de que aquellas técnicas eran terribles y peligrosas?, Hiashi era un hombre inteligente y sabía usar apropiadamente a cada miembro de su familia.

Itachi cerró los ojos, en todo ese tiempo no se había preocupado por los enfrentamientos de Hinata porque había dado por sentado que podría invocar a sus lobos, que usaría sus técnicas de agua, que todo lo que había aprendido a su lado sería puesto en práctica, pero, ¿qué le había enseñado él del puño gentil?, no creía que un mes de entrenamiento intensivo con su padre supliera sus carencias.

—Itachi-taichou. —La voz de Hinata lo obligó a abrir los ojos—. Lo siento. —La niña lo observó triste—. No puedo perder, ¿verdad? —Itachi se sobresaltó, por un momento le pareció que ella lo sabía todo, su misión, la verdad detrás de aquel equipo, el peso en sus hombros… pero se obligó a sí mismo a desechar el pensamiento y sonreír con calma.

—Se vería un poco mal para el equipo, pero no se sienta presionada, estoy seguro de que pondrá todo su esfuerzo.

—Uh… —Hinata bajó la mirada, apretó sus manos y después de respirar hondo giró a verlo—. ¿U-usted quiere que gane?

—Sí. —Itachi contestó sereno, pero sintió que los dedos se le humedecían, en realidad no lo quería, lo necesitaba, pero no podía decírselo, no podía poner un peso extra en los hombros de aquella niña que ya había sufrido lo suficiente.

—E-entonces… —Hinata miró de reojo a un lado, Naruto asintió con la cabeza, le sonrió y alzó el dedo pulgar en señal de ánimo, Hinata volvió a ver a Itachi de frente—. Entonces no voy a perder.

—Tampoco es como que Neji sea gran cosa. —Sasuke se cruzó de brazos molesto por toda esa situación—. Te odia, pero en el combate pasado solo uso el puño gentil. —Itachi ya había escuchado antes que Neji odiaba a Hinata (o que los odiaba a los tres en general), pero solo hasta entonces les puso verdadera atención. Generalmente los adultos no tomaban en cuenta el odio de un niño, casi como si por ser pequeño no supiera realmente el peso de aquellas emociones, pero Itachi estaba errando el cálculo en un punto, Neji tenía trece años, a esa edad él era el capitán del Equipo Cuervo, a esa edad había estado por realizar una técnica prohibida para anular la voluntad de su clan. En acto reflejo giró la mirada hacia Neji, el chico lo estaba observando, como si estuviera esperando su mirada, sus ojos eran tormentosos, tempestuosos, salvajes… No era la mirada de un niño, era la mirada de un hombre que por fin esta por obtener lo que quiere.

—¡Todos los competidores a su área!, ¡instructores favor de regresar al área 5! —Una voz anunció por el micrófono y los instructores empezaron a salir, pero Itachi no, Itachi sujetó a Hinata de la mano y se dio cuenta que por primera vez en toda su vida había cometido un error enorme.

—Hinata-dono… —Sintió la voz ronca, Sasuke lo miró con curiosidad—. No pierda.

—¡Hai! —Hinata asintió con la cabeza, sus ojos eran bonitos, ojos gentiles que él se había encargado de que no cambiaran, ojos que a pesar de la oscuridad seguían brillando. Desde su sitio Neji sonrío, una sonrisa arrogante. No parecía que perder figurara en sus planes tampoco.

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Naruto dio un trago a su jugo de naranja y bostezó mientras abajo el presentador seguía dando las gracias a los patrocinadores y hablando de cosas que no le interesaban, su combate era el primero y estaba un poco emocionado. En el receso, antes de que Itachi llegara a darles algunos consejos, habían llegado algunas personas a ofrecerles dinero a cambio de que usaran cierta ropa o dijeran que les gustaba alguna comida, Naruto no había dicho que sí, pero tampoco que no y de todas formas les habían dado un montón de muestras gratis.

Aquel era el quinto jugo que se tomaba, aunque Sasuke lo había reñido y le había dicho que le darían ganas de ir al baño.

—¡Comienzan los cuartos de finales! —El presentador anunció y Naruto se puso de pie al tiempo que hacía rápidos estiramientos, la multitud rugió—. ¡Naruto Uzumaki contra Sabaku No Temari! —Los gritos, por supuesto, apoyaban al local. Aun así Temari no se amilanó y bajó las escaleras al lado de Naruto, era un poco más alta y la manera en la que movía las caderas hacía ver que había dejado de ser una niña, Hinata se preguntó cuántos años tendría.

—Naruto va a ganar. —Gaara se sentó a un lado de Hinata cruzando los brazos.

—¿No deberías estar del lado de tu hermana? —Sasuke gruñó, pero a Hinata le sorprendió que intercambiara palabras con el pelirrojo.

—Solo soy realista. —Gaara apoyó la barbilla sobre sus manos—. Si Naruto gana y tú ganas se van a enfrentar en semifinales.

—Ese dobe necesita que le den una lección. —Sasuke miró al frente y sonrió fanfarrón. Hinata lo miró de reojo sin decir nada, quizás es que Sasuke estaba perdonando a Gaara o tal vez solo quería hacer un poco de conversación antes de su combate.

Abajo el duelo inició y Temari se elevó en su abanico tanteando el terreno, Naruto se quedó abajo viéndola con curiosidad, luego de unos segundos preguntó (haciendo altavoz) si también él podía subir ahí arriba.

—Ese idiota. —Sasuke se llevó una mano a la cara. Naruto era experto en decirle a sus oponentes lo que pensaba hacer, era una suerte que fuera tan fuerte porque de caso contrario perdería a las primeras de cambio.

—Naruto-kun… —Hinata juntó ambas manos junto a su pecho, pero no estaba preocupada, cuando el rubio hacia cosas vergonzosas ella parecía ruborizarse por él.

Temari gritó que "por supuesto que no", pero aun así Naruto hizo decenas de clones quienes empezaron a hacer una escalera humana y a la voz de "me estas pisando", "¡Ay!" y "¡Yo hasta arriba dattebayo!" fueron encaramándose hasta llegar a la altura del abanico.

Apenas la escalera de rubios tambaleantes se inclinaba hacia ella cuando Temari hizo un movimiento violento con su abanico y soltó unos tornados que hicieron que el público tuviera que aferrarse a sus asientos.

—¡Allá va! —Pero mientras volaban desperdigados por el aire los múltiples rubios hicieron un sello con la mano—. ¡Unión de aire de Narutos! —Todos los clones se juntaron utilizando el viento a su favor, fabricaron un trampolín humano y lanzaron al Naruto real devolviendo la fuerza del tornado en su contra—. ¡Rasengan! —Temari intentó esquivarlo, pero Naruto no estaba apuntando a ella, su abanico se rompió en dos y ella chilló cuando se vio suspendida en el aire.

—¡Atrápenla, atrápenla! —Naruto gritó.

—¡Atrápala tú! —Los clones gimotearon mientras caían. Sasuke desvió la mirada tapándose los ojos con la mano, solo Naruto era capaz de lograr que una pelea de cuartos de final tuviera un aire tan ridículo. Hinata a su lado, en cambio, parecía bastante divertida, casi como si la hubieran llevado a ver algún espectáculo de circo. Sasuke la observó de reojo, la verdad sea dicha, tenía muchas preguntas que hacerle a su compañera de equipo, empezando por lo de haberles ocultado lo de que no podía usar técnicas que no vinieran de su clan. De cualquier forma no tenía duda de que Hinata iba a ganar, habían estado entrenando sus ojos por semanas en Raíz, Neji Hyuuga no podía superar eso.

El combate de Naruto todavía se alargó un poco más porque Temari atacó con kunais y shurikens (pese a que Naruto tuvo a bien atraparla para que no se lastimara al caer contra el suelo) de todas maneras sin su abanico era una causa perdida y al final decidió rendirse cuando notó con irritación que no podía ganarle al rubio pero que él no sabía cómo acabar con el combate sin lastimarla.

—Temari siempre tan amable. —Gaara ladeó ligeramente la cabeza, Sasuke alzó un poco las cejas dándose cuenta de que su definición de amabilidad y la de Gaara no se parecían.

—Sigues tú Sasuke-kun. —Hinata anunció con voz suave.

—Ya. —Sasuke se levantó y tronó los huesos de su cuello, Gaara lo observó con atención, a Sasuke le irritaba, pero no podía negar que era un chico carente de sentido común y bastante trastornado, así que no había mucho que hacer, con Naruto intentando que se volvieran amigos lo mejor sería que aprendiera a soportarlo.

Shino Aburame también se levantó, aunque no hizo ningún intento de calentar, Hinata giró a verlo, en la reunión que habían tenido antes de las finales había sido el único que se había interesado por ella, de hecho había sido el único con el que había hablado, era una lástima que se enfrentara a Sasuke porque de caso contrario lo hubiera animado.

Abajo se anunció a los siguientes competidores así que Sasuke se dirigió a las escaleras, Hinata se levantó para acompañarlo los primeros pasos.

—Suerte Sasuke-kun.

—No necesito suerte. —Sasuke chasqueó la lengua pero aun así le dirigió una media sonrisa, Hinata paró en seco y dio un parpadeo, no recordaba que Sasuke le hubiera sonreído de esa manera antes (para empezar no es que Sasuke sonriera mucho), pero su compañero no pareció notarlo y siguió bajando los escalones. Apenas Hinata se estaba recuperando del momento cuando Shino Aburame se puso a su lado, las manos en los bolsillos de la chaqueta y la mirada fija al frente.

—Ten cuidado con Neji. —Luego siguió caminando, como si no le hubiera dicho nada. Hinata sintió un escalofrío, le hubiera gustado preguntarle por qué le advertía eso, le hubiera gustado que le contara qué sabía, pero ya Shino bajaba unos pasos detrás de Sasuke al área de duelos.

De reojo Hinata giró a ver a Neji, su primo la estaba observando y en cuanto sus miradas se cruzaron le sonrío con crueldad, Hinata volvió a mirar al frente. Ese día dos personas que no solían sonreír le habían sonreído, pero el sentimiento encerrado en cada uno de esos gestos no podía haber sido más diferente.

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Sasuke se situó en el área de duelo con ambas manos dentro de los bolsillos de su pantalón mientras el Chunnin volvía a darles las reglas, Shino estaba completamente estoico frente a él. A ser sincero a Sasuke solo le había llamado la atención porque durante la reunión en la barbacoa había hablado con Hinata, de no ser por eso ni siquiera habría notado que estaba con ellos, era incluso más callado que él mismo.

—¡Inicien! —El duelo abrió oficialmente y la multitud rugió. Sasuke tuvo el vago deseo de girar la mirada arriba y buscar a su padre, pero entre toda esa gente lo más probable es que no lo encontrara. Su padre le había dicho que no tenía permitido perder, su madre en cambio le había besado la mejilla y le había prometido que estaría con todo el clan para echarle porras.

A Sasuke casi se le escapó una sonrisa al pensar en los ojos brillantes de su madre, pero estaba en pleno combate y debía terminar aquello pronto. Respirando hondo se colocó en posición de combate, pero antes de que pudiera hacer cualquier movimiento Shino dio un salto enorme para poner distancia entre los dos y extendió los brazos.

Ya venían los insectos.

Sasuke estiró el brazo y juntó su chakra.

—¡Chidori! —Enseguida se escuchó un ruido característico, como de cientos de pájaros trinando al mismo tiempo y su mano se encendió como si hubiera ahí relámpagos. Los insectos que se habían abalanzado sobre él cayeron al suelo achicharrados. Pero Sasuke no se contentó con eso, en sus ojos se activó el sharingan al tiempo que corría en línea recta con aquella espantosa técnica chisporroteando en su mano.

Shino soltó el aire de sus pulmones, hizo un movimiento raro con las manos y entonces Sasuke lo sintió, del suelo, tras de él, brotó un enjambre de insectos, ¿cuándo los había mandado por el suelo a rodearlo?, el chidori solo podía avanzar en una dirección y seguramente Shino había creído que su espalda estaba desprotegida. Lo sentía por él, pero el rayo no era el único elemento que podía utilizar.

Sin girar a ver a los insectos que se abalanzaban sobre él para devorar su chakra Sasuke extendió la mano libre hacía atrás, era difícil lograrlo sin sellos, pero Naruto, Hinata y él habían estado entrenando cuando Jiraiya se llevaba a Itachi y se quedaban horas sin ninguna tarea.

—Bola de fuego… —Susurró apenas, casi sin mover los labios, nunca había intentado hacer dos técnicas a la vez y temía que el chidori perdiera energía o se desconcentrara.

"No tienes permitido perder" la voz de su padre le martilleó en la cabeza, su ceño fruncido, sus ojos severos. Y en ese momento fue como si la mano de Itachi se posara suavemente en su hombro, sin sonreír pero con esos ojos dulces que solo le dirigía a él.

"Está bien Sasuke, yo ya estoy muy orgulloso de ti". De su mano brotó una bola de fuego enorme, tan grande que iluminó de rojo el estadio y ocasionó los gritos de los espectadores más cercanos, los insectos se hicieron carbón, pero Sasuke no estaba viendo en esa dirección, tenía un solo objetivo y estaba al frente.

Shino no tuvo tiempo de esquivarlo, había apostado mucho al ataque sorpresa y se había quedado sin opciones, el chidori lo alcanzó en el hombro y fue lanzado hacía atrás de manera violenta para después golpearse contra la pared y quedar inerte.

—¡Shino Aburame no puede continuar, Sasuke Uchiha es el ganador! —Los bramidos y aclamaciones de apoyo no se hicieron esperar, pero a Sasuke nada de eso le interesaba. Dio media vuelta y salió de ahí con los dientes apretados. Había ganado y eso significaba que pasaba a semifinales, lo cual también quería decir que se enfrentaría a Naruto. Momentos antes le había dicho a Gaara que Naruto necesitaba que le dieran una lección, pero a ser sincero no estaba tan seguro de poder ganarle.

Naruto tenía al Kyuuby dentro, seguro su padre lo sabía, ¿no era eso hacer trampa?, pedirle que le ganara a algo así era poco menos que descabellado. Su única opción era tomarlo por sorpresa, engañarlo, usar su ingenuidad para perderlo.

Naruto no tenía a nadie fuera de ellos que lo apoyara, tampoco tenía a nadie a quien rendirle cuentas, incluso podría pedirle que perdiera y seguro que lo haría, Naruto no era de los que decían que no si era por ayudar a un amigo.

"¿Crees que no lo sé?" Su mente viajó a una escena de hace mucho tiempo, en una noche que se había levantado a tomar agua y había atisbado a su padre a través del shoji entreabierto. "No falta mucho, Sasuke es fuerte y lo será aún más, ese chico Kyuuby es su amigo, si Sasuke quiere usarlo…"

Si quiere usarlo…

Su padre había dado por hecho que Naruto haría lo que él le pidiera, que su lazo de amistad sería lo suficientemente fuerte para que Sasuke pudiera usarlo a su conveniencia.

Sasuke jadeó, se llevó ambas manos a la cara y se pegó a la pared. Esa noche Itachi lo había tomado de la mano y le había dicho que su problema es que era muy inteligente. Y lo era.

Había ANBUS vigilando su clan.

Su padre le había dicho que perder no era una opción.

Desde que había iniciado el torneo Itachi estaba cada vez más aprehensivo, más inquieto, como si su vida se encontrara en una fina cuerda que en cualquier momento fuera a reventarse.

A Sasuke nadie le decía nada, pero lo sabía casi todo. Sabía que Itachi le ocultaba algo, sabía que su padre hacía lo mismo y por encima de todo sabía que era un peón en ese juego.

Pero no más.

No iba a decirle a Naruto lo importante que era para él ganar, no iba a decirle que se dejara perder por él, iba a pelear con todas sus fuerzas, con todas sus energías y si eso no le servía para ganar lo sentía por su padre.

Respiró hondo.

En última instancia se acordó que el siguiente combate era entre Sakura y Gaara; se había hecho ilusiones de ver el rostro compungido de Naruto cuando el pelirrojo demostrara que no tenía idea de lo que significaba la palabra "contenerse". Corriendo se dirigió al área de competidores y por alguna razón se sintió libre como no se había sentido en días mientras lo hacía.

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Sakura bajó lentamente los escalones cuando anunciaron su nombre, intentó respirar con tranquilidad y buen ritmo como les había enseñado Shikamaru para que sus pensamientos pudieran trabajar con mayor claridad.

Gaara bajó a su lado con los brazos cruzados al frente, sin verla ni una sola vez y sin intención de hacer un poco de conversación previa. Sakura tenía dos imágenes de aquel chico fijas en la mente, una, la del chico que veía a Naruto con atención, casi con reverencia, como alguna especie de niño ingenuo que no comprendiera del todo la vida, la otra la de un ninja escalofriante que había estado a punto de matar a su oponente.

¿Cuál de los dos se enfrentaría a ella en unos momentos?, si lo pensaba demasiado empezaba a latirle rápido el corazón y sentía un hueco en el estómago. Kakashi-sensei le había dicho que se rindiera, así, sin más.

Pero no iba a rendirse. Él los había postulado a ese examen, él les había dicho que estaban listos, él les había sonreído acariciando sus cabezas mientras decía que esperaba grandes cosas de los tres.

Sakura sintió un doloroso enrojecimiento de mejillas. Había sido puesta en ese equipo por graduarse como la mejor de su generación, pero cuando aquello había dejado de seguir normas escolares había quedado bien claro que no era ni por asomo la mejor. Shikamaru era mucho más astuto e inteligente que ella, Kiba era más fuerte, Shino era un ninja más completo, Ino era más audaz. En un sitio donde las técnicas heredadas de padres a hijos hacían la diferencia ella solo era Sakura Haruno, una chica sin clan ni técnicas espectaculares que solo había sido aplicada durante la academia.

La verdad ser un ninja no había sido algo que analizara a consciencia en el pasado, siendo muy pequeña su madre la había llevado a la Academia y a ella nunca se le había ocurrido preguntarse si existía otro tipo de vida. Después había puesto todo su empeño en vencer a Ino, de hecho si sacaba las mejores calificaciones, tenía la mejor puntería y realizaba con tanta pulcritud las técnicas básicas había sido por vencer a su archirrival. Y entonces, sin saber muy bien cómo, había acabado en el equipo siete. Aun recordaba la primera vez que habían visto a Kakashi-sensei, todos se habían ido ya con su instructor pero el suyo no llegaba así que Shikamaru se había dormido y luego de fastidiarse una a la otra por más de media hora Ino y ella habían acabado por sentarse a leer una revista en el suelo, en eso estaban cuando la puerta se abrió y apareció frente a ellas el hombre más guapo que había visto en toda su vida.

Sakura apretó los ojos. No estaba en un salón luego de acabar la Academia, estaba en el campo de duelo, Gaara del desierto estaba frente a ella, el público la vitoreaba y el combate estaba por iniciar. Aun así el corazón le dio un vuelco doloroso cuando volvió a recordarlo, la manera en que su lengua se había enredado cuando su nuevo sensei le había preguntado sus hobbies, las cosas que no le gustaban y sus metas a futuro.

¿Cuáles metas a futuro?, ¿acaso alguna vez había pensado en eso?, le sorprendió saber que Shikamaru tenía planeada su vida: ser un ninja promedio, casarse con una mujer ni muy fea ni muy bonita, una vida tranquila, ver las nubes una tarde tendido en el pasto, no parecía un sueño ambicioso, pero por alguna razón Kakashi lo había tomado de muy buen talante, como si aquella vida también lo sedujera. Ino quería ser una excelente kunoichi, continuar con la florería de sus padres y darse tiempo de tener una familia y pasar a la siguiente generación las técnicas de los Yamanaka.

Sakura no había pensado nunca qué clase de kunoichi quería ser, jamás le había gustado un chico, ni siquiera se le había pasado por la mente casarse, ¿qué técnicas se suponía que pasaría a la siguiente generación si no tenía ninguna?

—"Las cosas que me gustan son…" —Volvió a verse a sí misma perdida, dolorosamente consciente de que no se conocía ni un poquito.

—¡Inicien! —En el presente el Chunnin presentador dio la orden de abrir el combate y en acto reflejo Sakura saltó atrás poniendo distancia de por medio. En su combate anterior Gaara se había pasado la mitad de la pelea sin moverse, dejando que Lee se cansara golpeando insistentemente la arena que lo protegía.

¿Qué podía hacer?, una arena que era un escudo impenetrable, una técnica que podía atacar a corta y mediana distancia. Lo único que se le ocurría era genjutsu, aunque había podido practicarlo muy poco con Kakashi y no se había acercado ni por asomo al nivel que tenía su maestro con el sharingan, ¿pero qué otra carta tenía?, si el taijutsu de Lee no lo había afectado el suyo ni siquiera le causaría un rasguño. El ninjutsu se toparía con aquella muralla de arena, no, debía ser genjutsu.

Sakura se colocó el protector ninja en la frente y lo amarró con fuerza. El protector era justo eso, una barrera para no herirse en la cabeza, cuando combatía nunca lo olvidaba. Gaara la observó con algo parecido a la curiosidad, dándole su espacio, sin atacarla y dejándola hacer, como si estuviera levemente interesado en lo que sea que tratara de intentar.

Sakura puso las manos al frente, aquel sello se parecía mucho al sello que hacía Ino para realizar las técnicas de su clan y a Sakura le avergonzaba decir que se había inspirado en ella, pero así era.

—¡Yuki! —Gritó y al instante todo alrededor se volvió nieve, pinos blancos que se perdían en el cielo, viento helado que machacaba los huesos. Gaara miró alrededor, con una vaga curiosidad.

—¿Dónde estamos? —No lucía asustado, tampoco parecía que la nieve estuviera haciendo mella en su cuerpo. Sakura no contestó, no tenía la confianza para decir que estaban en su mente, había gente que podía escapar de un genjutsu solo con saber eso y ella no tenía tanto control sobre la técnica. En lugar de eso se transportó atrás de él, fue un parpadeo, en su mente podía ser tan rápida como quisiera, en su mano apareció un kunai que intentó enterrar con velocidad en la espalda del pelirrojo, para su espanto la arena se interpuso, arrojándola hacía atrás.

—Aunque estemos en un genjutsu mi escudo sigue funcionando. —Gaara le comunicó con desapego, Sakura no pudo evitar entreabrir los labios. Imposible. Se suponía que en un genjutsu quien controlaba el ambiente era el que hacía la técnica—. Esta es una sugerencia, —Gaara miró alrededor, parecía que le agradaba el ambiente nevado—, podemos quedarnos aquí si quieres, pero si intentas entrar en mi mente puede que ya no logres salir.

—¿Por qué me estas advirtiendo? —Sakura retrocedió un paso con cautela, Ino había entrado en la mente de Sasuke y él no le había dado ninguna advertencia antes de arrastrarla al horror.

—Es lo que me dijo Naruto. —Gaara dio un parpadeo, ingenuo—. Que te advirtiera antes de hacer los ataques, también me dijo que para que fuera una pelea justa solo puedo usar la pierna derecha.

—¿Qué? —Sakura abrió la boca.

—Dijo que nuestros poderes eran demasiado dispares y podía lastimarte. —Gaara explicó sin aspavientos—. Por eso solo puedo usar la pierna derecha, porque así no puedo hacer sellos.

"No eres rival para Gaara". La voz de Kakashi volvió a repetirse dentro de su mente, su único ojo visible mirándola con fijeza, descalificándola antes de que iniciara el combate.

—¿No soy rival para ti? —Sakura apretó los puños, dolía, algo en su estómago dolía—. ¿Y qué harás con esto? —No tuvo más reparos, se lanzó contra él, arrojando kunais, desplegando hilo invisible, haciendo trampas con shurikens. Gaara simplemente alzó el pie derecho, alto, lo más alto que le daba la rodilla y luego lo dejó caer en el suelo, una montaña de arena se levantó para estrellarse contra ella, Sakura sintió que todo su cuerpo crujía, que el golpe la lanzaba lejos y que al proyectarse contra la pared la parte posterior de su cabeza se humedecía, ¿habían salido del genjutsu?, estaba mareada. Intentó enfocar la mirada al frente.

—Por orden de su jounnin sensei Sakura Haruno no puede continuar, Sabaku No Gaara es el ganador. —El Chunnin anunció con la voz clara, eso lo había entendido. Aturdida buscó alrededor y se encontró a Kakashi parado al frente, dándole la espalda e interponiéndose entre Gaara y ella, aunque para ser honestos el pelirrojo no tenía ninguna intención de seguirla atacando.

Naruto lo había convencido de que solo peleara con su pierna derecha y aun así había perdido. Sakura no pudo evitar que una a una las lágrimas brotaran de sus ojos y fueran cayendo sobre su ropa.

—¿Estas bien?, —Kakashi se puso en cuclillas frente a ella—, ¿te hiciste daño? —Su tono era profesional, pero Sakura detectó cierto tono agazapado por ahí, un aire paternal que había hecho que Ino se burlara de él cuando no las escuchaba.

"¿Es como un papá, no?".

Kakashi le había dicho que se retirara, Kakashi le había dicho que no estaba a la altura pero ella no había querido escucharlo y había provocado que él tuviera que bajar a detener el combate. Se sentía ridícula, se sentía terriblemente mal y muy avergonzada.

—Estoy bien Kakashi-sensei. —Aunque su voz estaba temblorosa por las lágrimas.

—Déjame ver esa herida. —Aún estaban en el campo de combate pero a él no parecía importarle. Le echó el cabello adelante y pasó los dedos con delicadeza por su cabeza—. Va a necesitar puntos. ¿Te sientes bien para caminar? —Sakura asintió despacio y él le alargo una mano para que se sujetara, Sakura se agarró de él y nuevamente sintió un tirón en el estómago.

Kakashi no la riño, no hizo comentarios acerca de qué todo había sucedido como lo había esperado, salió caminando lentamente con ella del área de torneo, Sakura aún tenía la mirada borrosa por las lágrimas, pero intentó por todos los medios no parecer tan miserable, Gaara pasó a un lado de ellos, hizo una breve reverencia y luego la miró un momento, quizás se estaba preguntando cómo alguien tan débil había llegado tan lejos en ese torneo, luego siguió caminando.

—No te preocupes, —Kakashi le sujetó la cabeza, ahí donde aún había sangre—, lo hiciste bien. —Era lo que diría un papá intentando consolar a su niña, pero Sakura no necesitaba otro papá, ella ya tenía uno, lo que ella quería… Sintió que las mejillas le enrojecían y se dio cuenta con abatimiento que no recordaba haberse sentido tan triste nunca.

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Hinata entrecruzó los dedos, a su lado Naruto se notaba inquieto preguntándose si Sakura estaría bien, Sasuke gruñía que había sido un encuentro patético y que la chica estaba bien, por supuesto. Hinata no le prestó atención a ninguno de los dos.

—¡Siguiente combate, Neji Hyuuga Vs Hinata Hyuuga!

—Oh, —Naruto enseguida pareció olvidar cualquier cosa relacionada con Sakura—. Sigues tú Hinata-chan.

—Itachi-taichou dijo que no perdieras. —Sasuke se cruzó de brazos—. Así que no lo hagas. —Para Sasuke las únicas órdenes que eran absolutas eran las de su hermano.

—Hai. —Hinata asintió levemente con la cabeza, luego respiró hondo y se dirigió a las escaleras, para su sorpresa Naruto y Sasuke caminaron cada quien a su costado, de hecho empezaron a bajar las escaleras con ella—. ¿Chicos? —Dudosa giró a verlos.

—Tengo un mal presentimiento. —Sasuke frunció un poco el ceño, luego la miró como si ella tuviera la culpa de su desazón—. No puedes perder.

—Demuéstrale a Neji de lo que eres capaz. —Naruto le sonrió, pero también él parecía preocupado.

—¡Hai! —No tenía caso preocuparlos más así que asintió con la cabeza y les dirigió una sonrisa.

—Tenemos que vernos en semifinales. —Sasuke se cruzó de brazos, habían terminado de bajar las escaleras y ya no podían seguir caminando con ella—. No lo olvides. —Luego dio media vuelta y subió las escaleras de regreso, Naruto se quedó ahí, luciendo indeciso, pero finalmente la sujetó de los hombros y se inclinó ligeramente hacia ella, susurrando cerca de su oído para que solo ella pudiera escucharlo.

—No importa si no ganas. —A Hinata le sorprendió que dijera eso—. Solo no te lastimes demasiado, ¿está bien? —Avergonzado de su arrebato Naruto se paró muy derecho, pasó saliva y luego sonrió atropelladamente alzando el pulgar de la mano derecha—. ¡Sé que lo vas a hacer muy bien dattebayo!

—Naruto, —varios escalones por arriba Sasuke giró hacía él irritado—, ya la están llamando no le quites el tiempo y sube de una vez.

—¡Sí! —Con un último gesto de adiós el rubio subió corriendo las escaleras tras Sasuke y Hinata vio como los dos terminaban de ascender con paso rápido, fue una suerte que no volvieran a girar hacía ella porque Hinata sentía que las mejillas se le habían enrojecido y el corazón le golpeteaba tan fuerte que tuvo que llevarse una mano al pecho para intentar tranquilizarlo.

—¿Qué tan tonta puede ser?, —una voz se escuchó tras ella y Hinata giró con lentitud, Neji estaba parado a escasos metros, los ojos tormentosos de la última vez que habían conversado—, él tiene a una bestia dentro de él. —Hinata no sabía por qué Neji conocía del Kyuuby dentro de Naruto, se suponía que era un secreto… aunque pensándolo bien no había secretos para el ojo blanco.

Aturdida abrió la boca para decir algo, lo que fuera, pero volvieron a mencionar sus nombres y los dos avanzaron hasta el domo de pelea sin mediar más palabra. El área de torneos se había quedado completamente en silencio, por aquí y por allá se escuchaban susurros, Hinata sabía que aquel combate levantaba las expectativas de todos, se preguntó si su hermana estaría ahí, emocionada y preocupada intentando animarla pese al mutismo que el resto del clan mantendría.

—¡Inicien! —El Chunnin anunció levantando la mano luego de explicarles las reglas, pero ni Neji ni ella hicieron por ponerse en posición de ataque, antes bien su primo miró en su dirección.

—Escuche Hinata-sama, por consideración a que forma parte de la rama principal le voy a decir esto una sola vez, retírese. —El cuerpo de su primo estaba relajado, sabía que no lo atacaría por sorpresa, la conocía—. No tengo intención alguna de perder.

—Yo tampoco Nii-san. —Hinata habló con voz suave. Neji parecía esperar esa respuesta de antemano.

—Su padre nos ha ordenado pelear solo con técnicas Hyuuga.

—Y eso haremos. —Hinata tuvo el deseo de entrelazar los dedos y juguetear con ellos, pero se mantuvo firme.

—Si decide pelear en mi contra no voy a contenerme. —Neji estaba siendo formal, estaba siendo solemne como siempre, pero Hinata sentía que su cuerpo bullía de sentimientos encontrados—. Si este combate inicia me encargare de destruirla.

—¿Po-por qué me odias tanto? —Hinata no pudo evitar preguntárselo, cuando eran niños se habían querido, luego de la muerte de su padre Neji se había distanciado de ella, pero el odio que le tenía en esos momentos era abrumador—. Ne-Neji-niisan siento que tu padre haya…

—¡Cállese!, —los ojos de Neji refulgieron—, no necesito su lastima ni sus disculpas.

—Yo era una niña… —Hinata se había culpado por largo tiempo de ese evento, pero ahora se daba cuenta de lo ilógico de esa actitud—. Ni siquiera pidieron mi opinión, no lo pedí, tampoco lo pude evitar.

—¡Pudo haber muerto! —La furia transformó el rostro de Neji, Hinata se dio cuenta con sorpresa que el rostro de su primo era hermoso y cruel—. ¡Sí usted hubiera muerto yo aún tendría una familia!

—Ni-Niisan… —Hinata lo miró con dolor, Neji nunca le había visto esa mirada antes—. Cre-creí que nosotros éramos una familia. —Y la recordó la primera vez que la había visto, escondiéndose tras la pierna de su padre y luciendo preciosa como un gatito asustadizo, la recordó cuando jugaban juntos a recoger flores y perseguir mariposas, la recordó cuando siendo muy pequeños la había besado en la boca y le había dicho que de grandes se casarían y siempre estarían juntos. En aquel entonces ella había estado de acuerdo, le había dicho que estaba bien con una sonrisa.

¿Familia?, ella le había arrebatado a su padre, le había arrebatado sus sueños, sus esperanzas, su lugar en la vida, su sitio cálido al cual regresar, lo había forzado a vivir bajo su sombra, a ser sin ser, a estar sin estar. Y cuando Neji por fin había aceptado que nunca sería otra cosa que un guardián al constante cuidado de su protegida ella se había atrevido a abandonarlo.

Así como en el pasado le había quitado a su padre ella no había tenido reparos en volver a quitarle lo único que aún le daba un sentido a su vida. Se había atrevido a abandonarlo, a dejarlo en la soledad de nuevo.

—¡Byakugan! —Movido por la rabia realizó los sellos y las venas características de la técnica se pintaron alrededor de sus ojos.

—¡Byakugan! —Ella hizo lo mismo, pero en su rostro no se reflejó ningún sentimiento. Neji ya lo sabía, que Raíz le había quitado emotividad en los combates, la odio más por eso, por atreverse a dejarlo atrás.

Lentamente ambos se pusieron en posición de combate, en sus brazos brilló chakra, el de él azul, intenso, quemante, el de ella plateado, delicado, hermoso. Se lanzaron el uno contra el otro, sin titubear, sin darse un instante para considerarlo.

Arriba, abajo, izquierda, arriba, derecha, sus dedos chocaban cargados con chakra, se bloqueaban, se esquivaban, como una ruleta de la muerte. En el estadio brincaban chispas de colores, Neji oía su propia respiración, violenta, salvaje, ella en cambio respiraba despacio, calmada, centrada, concentrándose en golpearlo.

Neji tuvo tiempo de observar sus brazos cuando se encontraban, los suyos eran gruesos, firmes, los brazos de alguien que se convierte lentamente en un hombre, los brazos de ella en cambio eran blancos e infantiles, moldeados por el ejercicio pero aun así pequeños. Era una niña, solo era una niña y saberlo le causaba desazón y rabia.

La odiaba, la odiaba tanto.

En el último golpe ambos salieron deslizados hacía atrás, estaban cansados, sudorosos y jadeantes, pero no se habían hecho daño, cada golpe había sido bloqueado o esquivado, solo las yemas de sus dedos estaban raspadas, Neji notó con irritación que la punta de su dedo meñique izquierdo empezaba a sangrar.

Hinata aprovechó ese momento para tomar aire, pelear con Neji usando el puño gentil era casi igual de desgastante que pelear con su padre, la uña de su índice derecho se había quebrado y un par de gotas de sangre caían hasta el suelo. A su alrededor el estadio parecía haber caído en un silencio sepulcral y Hinata notó que incluso el Chunnin que actuaba como referí parecía impresionado.

Su padre había dicho que solo podían usar técnicas Hyuuga, que estaba bien si no ganaban el torneo, pero Itachi le había dicho que no perdiera, Sasuke le había dicho que no perdiera.

"Solo no te lastimes demasiado, ¿está bien?" Le pareció que volvía a escuchar el susurro de Naruto junto a su oreja, algo tibio se alojó en su estómago, pero los ninjas no podían llegar lejos sin lastimarse, no podían superar sus trabas ni crear lazos sin pasar dolor, aquello lo había aprendido de su capitán.

Respiró hondo, Neji no era la clase de rival que podría vencer con solo Junken desorganizado, lo sabía.

—¡Hakke Juroku Sho! —Los ocho trigramas dieciséis palmas, la técnica de adivinación suprema de su clan. Hinata apretó los dientes, necesitaba fuerza, necesitaba chakra y concentración para que su Byakugan pudiera ver todos los puntos de chakra que necesitaba.

—¡Hakke Juroku Sho! —Para su sorpresa Neji anunció la misma técnica, ¿Cómo era posible?, que ella supiera nadie se la había enseñado.

Dio dos golpes. Neji dio los mismos dos golpes y sus ataques se anularon.

Ahora Neji atacó, otros dos golpes, ella se los regresó, nuevamente se anularon mutuamente y completaron cuatro ataques.

Intentó ser más rápida que él, con la velocidad de una serpiente dispuesta a atacar arremetió con los cuatro golpes que seguían, pero Neji contraatacó con la misma ferocidad y nuevamente sus golpes volvieron a anularse. Llevaban ocho golpes. El Hakke Juroku Sho no era una técnica que dejara pensar, no era un ataque en el que uno pudiera pararse e intentar ver otra perspectiva, se caracterizaba por un círculo de adivinación, una serie de golpes que no podían detenerse.

Faltaban ocho golpes, uno a uno sus ataques se fueron anulando dolorosamente mientras intentaban alcanzar el cuerpo de su contrincante, Hinata sintió que la punta de sus dedos se quedaba sin piel, que sus huesos crujían en agonía, aun así ningún sentimiento cruzó su rostro, Neji en cambio apretaba los dientes conteniendo su ira. Dieciséis golpes. Los dos se deslizaron hacia atrás. No habían logrado conectar ni uno solo.

¿Qué era eso?, ¿un duelo de resistencia?, ¿un combate de desgaste?, Hinata sintió como el sudor caliente y pegajoso le corría por el rostro hasta perderse por su cuello y debajo de su blusa. Neji tenía el rostro congestionado por el esfuerzo.

—Así que es así. —Neji bajó lentamente las manos, en acto reflejo Hinata hizo lo mismo—. ¿En qué momento se volvió fuerte Hinata-sama? —Era una pregunta retórica así que no tenía caso contestarla—. ¿Ahora si puede enfrentar su destino como integrante de la rama principal?, —su voz escupía burla—, ¿ahora si se cree con el derecho de verme hacía abajo y despreciarme?

—Jamás haría eso. —Hinata sintió que el corazón se le encogía, los sentimientos de Neji la abrumaban, su odio la consumía. Hubiera dado lo que fuera por crear un puente entre los dos, por volver a ser la familia que ella creía que eran.

—Siga jugando a la niña buena Hinata-sama. —Neji apretó los puños—. ¡Voy a vencerla, voy a derrotarla! —Solo así podía reafirmar su existencia, solo así podía tener un motivo para seguir viviendo—. ¡Hakke Sanjuni Sho! —Los ocho trigramas treinta y dos palmas, la técnica de adivinación subía un peldaño en el grado de dificultad y las líneas entre el ying y el yang se volvían más borrosas.

—¡Hakke Sanjuni Sho! —Hinata gritó en respuesta, su padre y ella la habían practicado, los lobos se la habían enseñado, tenía confianza, podría hacerlo. El ying de Neji se traslapó con el suyo, el yang suyo se cubrió con el de Neji, eran primos, eran familia, eran contrincantes, eran el otro lado de una moneda.

Dos golpes. Nuevamente sus manos se encontraron en el aire, el viento se rompió ante su ataque.

Dos golpes. Todo era líneas azules, todo era chakra plateado, un baile aterrador que podía acabar con la vida de la otra persona. Y completaron cuatro pasos.

Cuatro golpes. Hinata sintió un dolor horrible, un fuego ardiente que le deshacía el brazo, Neji había alcanzado a conectar un golpe, pero ella también, el rostro de su primo mostró un breve instante de dolor. Era lógico, para que uno de sus ataques llegara a su objetivo tenía que pasar el bloqueo, pero eso suponía que el golpe contrario tampoco había sido bloqueado y también alcanzaría a su destinatario. Y llevaban ocho.

Ocho golpes. Estaban en una batalla en la que para vencer al enemigo tenían que romperse también, Hyuuga versus Hyuuga. Hinata recordó la voz de Itachi, sus ojos que escondían más de lo que les decía, su desesperación velada "No pierda", tanto Neji como ella conectaron un golpe en el estómago, al instante los dos vomitaron sangre. Y llevaban dieciséis.

Dieciséis golpes. Con el dolor sus ataques se volvieron más caóticos, más rápidos, más violentos. Hinata tenía que ganar, por alguna razón su capitán lo necesitaba. Itachi siempre había cuidado de ella, Itachi la había hecho fuerte, Itachi había logrado que su clan la respetara, le había dado la aprobación de su padre, había logrado que su casa se convirtiera en un lugar cálido al que deseaba volver. No podía fallarle. Hubo un crujido horrible cuando tanto Neji como ella conectaron el golpe diez. Hinata supo que le había quebrado una costilla a Neji, quizás dos, lo supo porque también su cuerpo se sintió inestable, respirar dolía, dolía como el infierno. Y completaron treinta y dos golpes.

De haber podido Hinata se hubiera sentado en el suelo a tomar aire, pero no podía, estaban en pleno combate, Neji también se sostenía con esfuerzos. Se vieron a los ojos, la rabia de él, la promesa que había hecho ella. Ninguno podía perder, así lo decían sus miradas.

El ying y el yang, el negro y el blanco, la vista que podía traspasar los secretos.

—Nii-san… —En el último momento Hinata se dio cuenta que aquello ya no era un simple combate, se dio cuenta que se estaban jugando la vida y que lo harían hasta el final.

—Hinata-sama. —Quizás es que no había nada más que decir, ella lo había llamado como a un hermano, él la había llamado como a un superior, uno que odiaba pero al que estaba subyugado.

—Hakke Rokujuyon Sho. —Ambos hablaron al tiempo, sus voces se entrelazaron una con la otra. Ocho trigramas sesenta y cuatro palmas. Hinata apenas tenía el chakra necesario para llevarlo a cabo, pero sabía que Neji se encontraba en las mismas circunstancias, aquel era su ataque definitivo, su técnica final.

Dos golpes. No podía perder, esa era la verdad, se lo debía a su capitán.

Dos golpes. Ambos conectaron con el hombro y el dolor pareció paralizarlos. Y llevaban cuatro.

Cuatro golpes. Estaban tan juntos uno con el otro que tenían que girar la cabeza para no chocarse, la respiración de Hinata golpeaba a Neji en el rostro. Su boca, sus labios, estaba tan cerca, tan terriblemente cerca y la odiaba, ¡la odiaba tanto que le dolía! Y llevaban ocho.

Ocho golpes. Hinata ya no podía respirar, sentía la boca llena de sangre, los ojos inyectados, había perdido tres uñas, Neji se había quebrado un dedo, quizás ella también, lo cierto es que ya no lo sentía. ¿Su padre estaría satisfecho?, ¿podría cumplir la promesa hecha con su capitán?, lo sentía mucho, lo sentía mucho por Naruto pero se estaba lastimando, se estaba lastimando tanto que seguro el rubio estaría horrorizado. Y llevaban dieciséis.

Dieciséis golpes. La velocidad se incrementó tanto que sus manos no eran más que manchones que se bloqueaban por puro instinto, un baile de salón en el que se sabían los pasos, la coreografía y el error que los haría caer. Fue una equivocación, fue un acierto, ninguno de los dos podía saberlo, el golpe dieciséis dio en su objetivo y los dos abrieron los ojos incrédulos cuando sintieron un calambre en el corazón. Tum-tum. Como si los dedos de Hinata rozaran el corazón de Neji, como si los dedos de él rozaran el corazón de ella. Estuvieron a punto de desplomarse uno sobre el otro, pero la técnica de adivinación aun no acababa, faltaban treinta y dos golpes y si alguno de los próximos treinta y dos golpes conectaba iba a matarlos.

Aun así ninguno de los dos pensaba perder.

No pudieron respirar, detenerse, tomar aire, nada, se lanzaron por última vez uno contra el otro, sin tiempo de hacer recuento de los daños, como un ciclo eterno que no podía detenerse.

Pero fueron detenidos.

Hinata abrió grandes los ojos cuando la sujetaron, alguien tomó su brazo derecho, alguien el izquierdo, algo bloqueó sus piernas, frente a ella Neji también había sido detenido, Gai sensei le había sujetado el brazo derecho, su padre, Hiashi Hyuuga, le había sujetado el brazo izquierdo, el Chunin tenía un dedo sobre su protector de frente inmovilizándolo y Kurenai sensei le bloqueaba las piernas. Solo hasta entonces Hinata giró a verse a sí misma, Kakashi-sensei sujetaba su brazo derecho, el jounnin de la arena bloqueaba sus piernas, Itachi le sujetaba el brazo izquierdo y con la mano libre apuntaba a su frente para bloquearla. Hinata jamás había visto una mirada tan triste de parte de su capitán.

Quiso disculparse, quiso pedir perdón por no haber ganado, por haberlo metido en problemas, su capitán nunca demostraba sus sentimientos, seguramente ella había cometido un error irreparable para que tuviera esa mirada en su cara. De verdad que lo intentó, pero cuando abrió la boca lo único que salió de ella fue una bola de sangre, asustada giró al frente y se encontró a Neji que la veía con sorpresa, también él estaba vomitando sangre. Los ojos de su primo observándola fue lo último que pudo ver, después todo se volvió negro, pero al mismo tiempo que sus ojos se cerraban los de su primo también lo hicieron.

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Hinata soñó que caminaba por unas escaleras de caracol, en la parte de arriba de las escaleras había cosas bonitas, globos, nubes blancas y comida deliciosa, era tan hermoso que le hubiera gustado quedarse ahí para siempre. Sin embargo sabía que tenía que bajar, no era algo que pudiera controlar, tenía que hacerlo. Así que empezó a bajar lentamente, piso por piso. En los primeros pisos aun había cosas bonitas, estantes repletos de libros, un tocadiscos con toda la música del mundo, un jardín lleno de flores, pero conforme iba bajando los lugares se volvían más extraños y oscuros.

Hinata vio a dos niños llorando en el cementerio, le pareció que eran Neji y ella, pero no estaba segura. Vio mujeres que aprendían a desnudarse y a Itachi que la sacaba de ahí de la mano. Vio un hombre desangrarse en el piso y como un recuerdo tardío se acordó que ella lo había matado.

Había oscuridad abajo, pero tenía que seguir avanzando, era de esas cosas que no podían evitarse. Haku lloraba porque su vida ya no tenía sentido, Neji la odiaba y siempre la odiaría.

Hinata encontró una puerta que le bloqueaba el paso, intentó abrirla pero no tenía la llave. Una mujer le hizo una seña con la cabeza negando, aun no era el tiempo de abrir aquella puerta, tenía que volver.

¿Volver a dónde?

Hinata abrió los ojos, alrededor solo había oscuridad así que por un momento no supo dónde estaba, intentó mover el brazo, pero le dolía horriblemente. Dio un parpadeo largo para acostumbrarse a la noche, un resquicio de luna se colaba por la ventana, estaba acostada y una sábana blanca la cubría hasta el pecho, había algo incómodo en su nariz así que Hinata se llevó una mano a la cara para palparse, con desconcierto se dio cuenta que una sonda intravenosa sobresalía de su brazo izquierdo y al palparse la cara notó otra sonda que le salía de un orificio de la nariz, al tocarla sintió que le irritaba y los ojos le lagrimeaban.

¿Dónde estaba?, levantó la cabeza asustada y solo hasta entonces notó que alguien le estaba sujetando la mano, Naruto estaba dormido sobre una silla, había apoyado la cabeza en su cama y su mano sujetaba la suya. Hinata lo vio por varios segundos sin comprender, ¿estaba en el hospital?, ¿Naruto se había dormido sujetando su mano?, en cualquier otro momento aquello le habría hecho enrojecer hasta el último cabello, pero se sentía aturdida, débil y mareada.

Desorientada giró la mirada alrededor, con sorpresa notó que Sasuke estaba dormido en una silla pegado a la pared, tenía los brazos cruzados y lucía un poco sombrío. Aun no terminaba de salir de la impresión cuando la puerta de la habitación se abrió e Itachi entró dentro.

—¿Taichou? —La voz le salió ronca y sintió como la sonda que tenía en la nariz le dificultaba pronunciar.

—¿Hinata-dono?, —Itachi había entrado con expresión cansada, pero su rostro enseguida cambió y se dirigió a ella con prontitud—. ¿Se encuentra bien? —Sus dedos se detuvieron a centímetros de tocarla, como si tuviera miedo de quebrarla.

—¿Qué hago aquí? —Hinata estaba tomando toda su concentración para no entrar en pánico.

—¿Recuerda su pelea en el torneo? —Itachi finalmente le tomó la mano que tenía libre, Hinata sintió como le acariciaba con cariño los dedos vendados—. Tuvimos que detener su pelea y traerla al hospital.

—¿Neji-niisan está bien? —A Itachi realmente no le sorprendía que preguntara por el estado de su primo antes que nada.

—Él despertó ayer. —Itachi titubeó—. Se encuentra bien.

—¿Cuánto tiempo? —Hinata cerró los ojos, se sentía cansada, inestable, agobiada.

—Los dos estuvieron sin despertar por una semana. —Itachi la inclinó con cuidado hacia atrás para que volviera a recostarse en la almohada—. Por eso tiene esa sonda en la nariz, por ahí la alimentábamos. —Hinata quería quitársela, la incomodaba mucho, pero tenía mucho sueño, a lo mejor solo seguía durmiendo.

—Itachi-taichou… —Antes de que el sueño volviera a vencerla fue capaz de decir lo que no había podido decir hace una semana—. Lo siento. —Le pareció que su capitán intentaba decir algo en respuesta, pero no pudo escucharlo, alrededor todo volvió a sumirse en la oscuridad.

Itachi abrió la boca, pero notó que ella había vuelto a perder la consciencia, ¿despertaría?, sí, seguro solo estaba muy cansada, sus signos vitales eran normales, podía respirar por su cuenta, el daño interno se había tratado con efectividad. Ella estaría bien. Neji y Hinata habrían despertado antes, pero les habían inducido un coma para poder sanar correctamente sus heridas. Los dos habían estado conectados por tres días a respiradores artificiales. Itachi había estado ahí, viendo como su pequeña subordinada era incapaz de respirar por sí misma, viendo como una maquina era lo único que la mantenía con vida. Por un tiempo los dos jóvenes Hyuuga habían compartido la sala de cuidados intensivos con Lee y el gennin de la niebla, pero finalmente se habían estabilizado lo suficiente para que los pusieran en una habitación común.

Hiashi Hyuuga había ido a visitarlos a los dos, no parecía preocupado y solo le había dicho a Itachi que era común que los miembros de su clan se lastimaran de esa forma cuando peleaban entre sí. De hecho su padre, Fugaku, le había contado que en una ocasión Hiashi y Hizashi Hyuuga habían estado en cuidados intensivos una semana entera luego de un duelo que decidiría la sucesión del clan.

Itachi le había dicho a Hinata que no perdiera y debido a esas palabras la niña había estado a punto de morir, ella no había entendido que a él no le importaba que ganara, no le había dicho que ganara, le había dicho que no perdiera porque no quería verla lastimarse, no quería que perdiera porque el perdedor seguramente estaría a un paso de la muerte, había visto eso en los ojos de Neji Hyuuga.

Con que coraje, con que pasión habían luchado esos dos. Si no los hubieran detenido se habrían destruido mutuamente sin que mediara ninguna clase de arrepentimiento. Itachi la veía y no la reconocía, ¿era esa chica que daba golpes simultáneos la misma niña que había salvado de ahogarse alguna vez?, ¿era esa kunoichi entregada y valiente la misma que balbuceaba cada que quería decirle algo?

Itachi se había enfocado tanto en sus propios problemas que no había sabido ver más allá, no había valorado en toda su extensión el odio de Neji, no le había preguntado a ella acerca de su situación, no había intuido el peligro hasta que lo había visto frente a sus ojos. Neji y Hinata habían dado un espectáculo asombroso con el que tanto los clanes como los dirigentes de la aldea estaban satisfechos.

—"Si ha llegado tan lejos solo porque le dijiste que no perdiera entonces podemos usarla sin problemas". —Su padre le había anunciado satisfecho.

—"Es justo lo que nos prometiste". —Los viejos concejeros también estaban conformes—. "Felicidades Itachi". —¿Felicidades?, había estado a punto de perderla, ¿para qué?, había escuchado a Kakashi diciéndole a Sakura que se rindiera sin pelear, que iba a lastimarse, Kakashi había detenido el duelo cuando Sakura apenas había tenido un poco de dolor, ¿y él?, ¿no la había forzado más allá del límite sabiendo muy bien que no contaba con todas sus técnicas en aquella pelea desigual?, Neji había pasado años entrenando las artes Hyuuga, Hinata había invocado lobos, practicado técnicas con agua y pulido las técnicas básicas hasta el cansancio, ni una sola vez Itachi había intentado que practicara el Junken, ¿cómo podía haberle exigido que no perdiera en esas circunstancias?, ¿por qué había detenido el combate hasta que la certeza de su muerte lo había arañado?

Se había pasado toda la semana haciéndose esas preguntas; mientras caminaba por la aldea solo podía escuchar una y otra vez lo mismo "Equipo Cuervo", "Equipo Cuervo", un equipo que todos admiraban, pero que en realidad era una maldición para sus integrantes.

Itachi salió de la habitación sin hacer ruido, Sasuke y Naruto estaban muy cansados, llevaban una semana durmiendo en el hospital, los primeros dos días como pacientes y los siguientes cinco cuidando de Hinata, ninguna fuerza humana había logrado retirarlos de allí y una noche incluso habían ayudado a Hanabi para burlar la vigilancia de su clan y dormir con su hermana. Itachi había tenido que regañarlos para guardar las apariencias, pero ni ellos estaban arrepentidos ni él sentía ciertos sus reproches.

Había logrado su objetivo, sí, Naruto y Sasuke habían dado una pelea tan espectacular que habían tenido que detenerlos antes de que destruyeran el estadio, como consecuencia Gaara había ganado el torneo por default, pero aquello no importaba, para todos los presentes el "Equipo Cuervo" había sido la gran estrella de aquel examen.

¿Y Neji?, se había hablado mucho acerca de darle los peldaños necesarios para ascender, pero nadie más que Itachi parecía preguntarse otras cuestiones, ¿quién lo había entrenado?, ¿cómo se había formado?, decían que era un genio pero Itachi estaba seguro de que algo se le estaba escapando, había ciertas cosas en los movimientos de Neji que le producían una cierta familiaridad, como algo que se le escapaba por más que quisiera acercarse.

¿Se parecían Neji y él?, no, Itachi nunca había cargado tal odio en su corazón, jamás se le habría ocurrido dirigir todo su rencor hacia la persona más inocente que la aldea de la hoja tenía. Pero ambos eran inteligentes, callados, observadores; sabían tomar las oportunidades, sabían trabajar en silencio hasta alcanzar su objetivo.

Neji era peligroso, ahora lo sabía.

Salió del hospital y ya afuera giró a ver la luna, eran cerca de las dos de la mañana, dentro de una semana sería la ceremonia oficial para anunciar a los nuevos chunnin. Shisui le había dicho que sus tres subordinados estaban en esa lista. Pensar en Shisui le provocó deseos de verlo, durante aquella semana Shisui y él apenas habían compartido una que otra charla breve, requería alguien para compartir sus dudas, para liberar lo que se encontraba en su mente.

Sin apurar el paso caminó hacia la zona Uchiha, para hacerlo tuvo que cruzar la aldea.

"Nos han puesto en cuarentena" recordó la frase que había usado su padre luego del ataque del Kyuuby, cuando habían obligado a los Uchiha a ocupar exclusivamente aquellas tierras. En aquel entonces se había pensado en un golpe de estado, ¿qué pensaba ahora su padre?, Itachi temía preguntar, temía darse cuenta que lo único que había conseguido el Equipo Cuervo había sido ganar tiempo.

¿Para qué quería su padre el poder?, ¿por qué era tan importante ser el dueño de la aldea?, si iniciaban un golpe de estado los Hyuuga se les enfrentarían, los Inuzuka, los Nara… aquello se volvería un baño de sangre y en el remoto caso en el que ganaran, ¿de que serviría gobernar una aldea de fantasmas?

Si tan mal se sentían con las medidas de represión de la aldea, ¿por qué no se iban a buscar otro sitio?, ¿por qué no el clan completo iniciaba una vida en otro lugar?, en cuanto lo pensó Itachi se dio cuenta de que aquello era imposible, los Uchiha amaban Konoha, amaban esa tierra donde el viento hacía revolotear las hojas, se sentían dueños de aquel lugar donde habían enterrado tantos de sus muertos y su historia había iniciado.

Madara Uchiha había sido cofundador de esa aldea, nadie iba a sacar a los Uchiha de ahí, hasta él podía entenderlo.

Itachi giró la mirada al cielo, era una noche estrellada y ligeramente fría, ¿estaría Shisui dormido?, ahora que caía era una falta de respeto molestar a alguien de madrugada solo por dudas existenciales. Con un suspiro dio media vuelta para dirigirse a su casa, había un pequeño insecto sobre la manga de su chaqueta, su primer instinto fue arrojarlo de un manotazo, pero luego se lo pensó mejor y le extendió el dedo con cuidado para que trepara, luego lo puso sobre la rama de un árbol. Cuando saliera el sol hablaría con Shisui, cuando saliera el sol Hinata volvería a despertar, cuando saliera el sol…

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—¡Nee-san! —Hanabi entró corriendo a la habitación de Hinata y trepó de un salto a la cama, como pudo Hinata la recibió en brazos.

—Hanabi-chan.

—¡Mira lo que te traje! —Hanabi abrió una bolsa, dentro había rollos de canela—. Los he pasado de contrabando. —Hanabi cerró la bolsa como si en cualquier momento fueran a quitarle sus preciadas posesiones.

—Gracias. —Hinata le sonrió, ya le habían quitado la sonda nasogástrica y podía volver a alimentarse normalmente, aunque debía hacerlo despacio porque aún tenía irritada la garganta.

—¿Cuándo te dan el alta?

—Dijeron que mañana.

—¡Ya quiero que estés en casa! —Hanabi sonrió, parecía un gatito—. ¿Y Sasuke-kun y Naruto-kun? —De pronto pareció reaccionar al notar que no estaban esos dos.

—Fueron a dormir un poco y a bañarse. —Hinata apretó los dedos índice el uno contra el otro—. Le-les dije que iba a estar bien. —Sus mejillas se sonrojaron tenuemente y Hanabi la observó con curiosidad.

—Naruto-kun y Sasuke-kun estaban aquí todo el tiempo. —Hanabi ladeó la cabeza—. También Uchiha-san.

—¿Itachi-taichou? —Hinata parpadeó sorprendida.

—Sí. —Hanabi asintió con la cabeza—. ¡Por cierto!, —la pequeña dio un bote—, fui a ver a Neji-niisan ayer.

—¿En serio? —Hinata abrió la boca, la verdad es que no recordaba que su hermana menor y su primo hubieran tenido interacción en el pasado.

—Sí. —Hanabi se estremeció—. Me senté en una silla frente a él por quince minutos, nos estuvimos viendo fijamente a los ojos y luego me fui.

—¿No le dijiste nada?

—Pues no. —Hanabi dio un parpadeo—. Él tampoco dijo nada. —No sabía si su hermanita era muy valiente o era demasiado pequeña para notar lo que se podía calificar rápidamente como una situación incómoda.

—Ne-Neji-niisan y yo no estamos… no creo que estemos en buenos términos. —Hinata miró abajo con tristeza.

—Ottou-san dijo que quería hablar con él. —Hanabi se cruzó de brazos—. Que le quería explicar algo, pero a Neji-niisan también le dan el alta mañana y Ottou-san tiene que irse mañana por la mañana.

—¿Irse?

—Sí, —Hanabi se sujetó los tobillos—, lo han mandado como representante de la aldea a no sé qué aburrido, algo así dijo. Creo que no quería ir.

—¿Representante? —Hinata no sabía mucho de política, pero no recordaba que su padre hubiera sido enviado en un asunto diplomático como representante de la aldea, ¿en ese caso siempre iba el Hokage, no?, a lo mejor es que el tercero ya estaba mayor y le costaba hacer esas cosas.

—¡Ottou-san me dijo que te dijera que lo habías hecho muy bien! —Hanabi sonrió, una sonrisa que mostraba todos los dientes.

—Oh… —Era la primera vez que su padre decía algo como aquello, y aunque se lo había dicho indirectamente…

—¿Nee-san? —Hanabi se alarmó cuando notó que los ojos de su hermana empezaban a lagrimear.

—No, no es nada. —Hinata se secó las comisuras de los ojos con las manos—. Solo estoy muy feliz.

—¿También se llora cuando se está contento? —Hanabi no parecía muy convencida.

—S-sí. —Hinata iba a agregar otra cosa, pero entonces la puerta se abrió sin que tocaran antes y Naruto y Sasuke entraron corriendo.

—¡Hinata!

—¡Hinata-chan!

—¿A que no sabes qué? —Sus dos compañeros treparon a la cama y Hanabi soltó una carcajada cuando la atraparon entre los dos sin querer.

—¿Qué, qué pasa?

—¡Esto! —Naruto señaló a Sasuke quien desenvolvió un pergamino con parsimonia frente a ella—. ¡Pasamos el examen Hinata-chan!, —los ojos de Naruto estaban azul brillante—, ¡somos Chunnin!

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La ceremonia de ascenso a Chunnin fue pactada para el lunes a las nueve de la mañana en la plaza de ceremonias tras la torre Hokage, Naruto no sabía qué ropa sería adecuado llevar, ¿tenía que ponerse ropa formal?, ¿con su ropa diaria estaba bien?, le hubiera gustado preguntarle a Ero-sennin pero el viejo ermitaño había sido enviado a quien sabe dónde antes de que iniciara la etapa final del torneo, Hinata, Sasuke y él le habían enviado una carta anunciándole que habían pasado el examen (él se había puesto bastante artístico decorando los márgenes).

Normalmente Itachi le habría dicho cómo vestirse, pero su capitán había estado muy ocupado en los últimos días y apenas lo habían visto, o quizás es que ellos se la habían pasado rodeando a Hinata.

Naruto aún no salía del asombro que le había causado ver el combate de Neji con Hinata, ¡aquello había sido alucinante!, chispas de chakra saltaban en todas las direcciones y el cabello de Hinata se mecía con el viento. A Naruto le había parecido que estaban bailando y en primera instancia simplemente se había encontrado fascinado, pero luego los dos habían vomitado sangre y aquello había dejado de ser bonito.

—"¡Sasuke, tenemos que detenerla!"

—"¡No!, si bajamos van a descalificarla e Itachi-taichou dijo que no podía perder". —Era cierto, Itachi había dicho aquello, pero por alguna razón a Naruto se le encogía el estómago al ver su sangre. A él no le importaba si ella ganaba o perdía, de hecho Hinata ya era bastante fuerte así como estaba, no es cómo si tuviera que demostrar algo. Y Neji estaba peleando con todo, sin una pizca de gentileza, era como Sasuke que no hacía concesiones por el hecho de que Hinata fuera una chica.

¿O es que no se daban cuenta que Hinata era una chica?, a ser sincero cuando habían sido muy pequeños a Naruto tampoco se le daba muy bien eso de recordar que ella era una niña, de hecho medio que se acordaba vagamente de haber estado muy sorprendido cuando había notado que ella no tenía pajarito. Pero luego había sido fácil recordarlo.

Hinata era mucho muy tibia, era más tibia que Sasuke o que Itachi así que a Naruto le gustaba dormir pegado a ella. Hinata también era suave, su cuerpo era suave y sus maneras eran suaves, Naruto podía estar con ella horas y horas sintiendo que todo iba como tenía que ser.

Luego, Hinata era bastante más delicada que ellos, al principio Naruto no se había dado cuenta cabal, pero luego había empezado a notar que cuando recogían leña a ella se le lastimaba la piel de las manos, que cuando andaban bajo el sol su piel se descarapelaba, casi como si fuera una serpiente, también que cuando ponía toda su fuerza en un golpe ese golpe siempre era la mitad de fuerte que uno suyo o de Sasuke.

Hinata era chiquita, era más bajita que él y que Sasuke y tenía unos ojos enormes y bonitos, todo eso era suficiente para darse cuenta que era una niña, pero parecía que ni Sasuke ni Neji podían notarlo. A Naruto nadie se lo había dicho, pero sabía dentro de él que uno debía ser amable con las chicas; además durante su pelea con Temari Itachi-taichou le había dicho que intentara no lastimarla demasiado, seguro su capitán estaba de acuerdo con él.

Hablando de Temari, Gaara era otro que no entendía eso de ser gentil con las chicas, había tenido que hacer un trato con él para que no fuera a lastimar demasiado a Sakura. Al pensar en la niña las mejillas de Naruto se colorearon un poco, la verdad es que Sakura era vivaz, agradable y muy bonita. A Naruto le gustaba mucho ver sus ojos verdes como esmeraldas y su cabello que parecía tan suave como un algodón de azúcar.

Se lo había comentado a Sasuke, pero Sasuke solo había chasqueado la lengua y había dicho "Ahh". Cuando Sasuke decía eso Naruto no sabía si estaba de acuerdo, en desacuerdo o solo quería sacárselo de encima.

A lo largo de su vida Naruto había compartido muchas cosas con Sasuke: la comida, la tienda, el entrenamiento… pero sentía que este nuevo asunto de las chicas no encontraría ningún eco en su compañero de equipo. A lo mejor había sido cosa de la revista que habían encontrado en el bosque, Naruto había sentido que algo cambiaba en él al verla.

Bueno, no exactamente… la cuestión es que después de lo de la revista había tenido unos sueños muy raros, casi no se acordaba de lo que soñaba pero por la mañana tenía una erección; por supuesto, Naruto no había sabido lo que era la primera vez que le había pasado, de hecho medio que se había horrorizado cuando su pajarito se había quedado tieso, como animal muerto. Pero aquella primera ocasión en que le había ocurrido Itachi había estado dormido a un lado de él y había notado su turbación.

"Ven Naruto-kun, tenemos que hablar de algunas cosas", su capitán había sido muy amable, le había explicado que así como Hinata había iniciado sus cambios para convertirse en mujer él también tendría que pasar por cambios para volverse hombre. Lo de la erección matutina era normal y demostraba que era un hombre sano, no debía preocuparse por eso.

Menos mal.

A Naruto se le ocurrió preguntarle a su capitán si a él también le pasaba eso. Itachi había sonreído.

"Yo también soy un hombre sano, Naruto-kun" y si a su capitán le pasaba entonces no era nada sucio ni preocupante, Itachi-taichou era el hombre más honorable de la aldea (Sasuke siempre lo decía y Naruto lo creía por entero).

Sin embargo Itachi le había dicho a Naruto que ya no podría ver películas con Hinata los sábados.

"Verás Naruto-kun, no es bien visto por la sociedad que un hombre y una mujer que no están casados compartan una misma cama, aunque solo vayan a dormir, incluso cuando se trata de una misión ciertas cosas se pueden salir de control cuando solo hay una mujer y un hombre en un sitio cerrado". Naruto por fin entendió que aunque no quisiera se estaba volviendo un hombre, y aunque Hinata tampoco quisiera se estaba volviendo una mujer. Jiraiya había tenido razón, las cosas entre ellos cambiarían.

A ser sincero a Naruto le hubiera gustado que las cosas siempre siguieran iguales, que Hinata y él pudieran ver películas de terror y luego dormir abrazados uno al otro (pero si se despertaba con una erección y ella se daba cuenta se avergonzaría muchísimo). Itachi le había explicado que eso de la erección tenía que ver con prepararse para tener una relación sexual, básicamente cuando uno se enamoraba y quería suficiente a la otra persona podías terminar haciendo el amor, que era cuando ponías aquello, sobre aquello y se sentía muy bien (Itachi-taichou le había explicado con las palabras concretas, pero a él le daba vergüenza repetirlo).

De todas maneras eso de las relaciones sexuales y hacer el amor era para los adultos, Itachi-taichou le había dicho que muy probablemente dentro de poco se enamoraría y eso estaba bien.

¿Estaría bien si se enamoraba de Sakura-chan?, ella era bonita, alegre y también era una ninja. A Naruto le apetecía protegerla, cuidar de ella, ¿eso era enamorarse?, no tenía referencias porque Itachi le había dicho que él nunca se había enamorado.

¿Por qué no se habría enamorado su capitán?, a Naruto le parecía que tenía suficiente amor para hacerlo.

—Ah… —Naruto de repente recordó que la ceremonia de ascenso a Chunnin era a las nueve, con apuro giró a ver el reloj de pared y notó con horror que ya eran las ocho quince, ¿qué iba a ponerse?, corriendo se dirigió a su armario y empezó a arrojar ropa afuera, si era una ceremonia ninja ropa ninja debía estar bien, ¿no?

Estuviera bien o no ya no tenía otra opción así que se puso los pantalones negros y cerró a toda prisa su chamarra naranja. Por más que lo intentó nunca pudo adecentar su cabello así que se puso el protector ninja en la frente y salió corriendo a la calle, ¿iba tarde?, no había vuelto a ver el reloj para revisar la hora.

Se pensó en echar a correr, pero le dio apuro llegar a la ceremonia sudado así que se esforzó en caminar rápido, a esa hora los puestos empezaban a abrir y la gente iniciaba la circulación diaria.

En su camino Naruto pasó por un lado del domo de torneos, lo habían cercado con cinta aislante porque había quedado inestable luego de su pelea con Sasuke, de hecho habían tenido que desalojar al público por la misma razón y después de descalificarlos (porque de otra manera habrían terminado de destruir media aldea según el Hokage) habían nombrado ganador del torneo a Gaara. Quién sabe por qué, pero a Naruto le pareció que Sasuke lucía relajado cuando eso sucedió (pese a que luego los obligaron a ir al hospital aunque ninguno de los dos se sentía tan lastimado).

—¿Naruto-kun? —Naruto dejó de caminar en seco cuando escuchó una voz que lo llamaba desde un costado.

—¿Hinata-chan? —Su compañera vestía pantalones ninjas y una chamarra con el símbolo de su clan que le quedaba un poco grande, parecía que su vestimenta ninja había sido la decisión correcta.

—Creí que se me había hecho un poco tarde. —Hinata pasó un mechón de cabello tras su oreja y bajó la vista, Naruto se había dado cuenta que últimamente hacía eso cuando estaba con él, también se sonrojaba.

—No lo creías, —Naruto dio un respingo—, ¡vamos tarde!

—¿E-en serio? —Hinata levantó la cabeza mortificada.

—¡Es mejor que corramos! —Naruto la tomó de la mano y tiró de ella—. ¡No quería correr para no sudar, pero ya no importa!

—¡Ah! —Hinata jadeó mientras él la jalaba, Naruto dijo alguna otra cosa más, pero ya no alcanzó a oírlo de lo rápido que iban. Sintió que las orejas se le coloreaban y el rostro se le ponía caliente. Solo hasta ese momento pudo ser sincera consigo misma.

Le gustaba Naruto.

Le gustaba su cabello dorado, le gustaba su sonrisa que parecía poder destruir la oscuridad a su alrededor, le gustaba que nunca se rendía, le gustaba que cuidaba de ella, le gustaba su calidez, le gustaba que a su lado las cosas siempre eran más brillantes.

—¡Hinata-chan, vamos a hacer un spring!

—¡Hai!

Le gustaba que a su lado dejaba de ser tímida y podía reír.

Ahora podía admitirlo, le gustaba.

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Notas de Okashira Janet: Y así, por fin terminan los exámenes Chunnin, he de admitir que me costó un poco desarrollar las peleas, pero el combate entre Neji y Hinata simplemente se me fue de las manos (risas), cuando me di cuenta ya había escrito seis hojas de pelea y estaba toda eufórica.

Creo yo que la vida es muy complicada y los sentimientos lo son más aún. A los doce años se está despertando a la adolescencia, todo empieza a cambiar, las emociones parecen consumirlo todo, es una edad que siempre me ha parecido mágica. Espero que los chicos de Equipo Cuervo logren transmitir esos sentimientos.

Los lectores preguntan

1 Evidentemente un combate entre Gaara y Sakura iba a ser desigual, creo que hay veces en la vida que sucede eso, no importa cuanto lo intentes, la otra persona es mejor que tú. Fue un combate que espero que le ayude a Sakura a crecer.

2 Lo siento por todas las personas que querían que Hinata hiciera papilla de Neji pero eso era ilógico, no importa qué tan fuerte fuera ella, estaba peleando con reglas que la ponían en desventaja y Neji sigue siendo un genio. Sé que no los termino de convencer, pero más adelante creo que dejaran de tirarme tomates por eso (risas).

3 Como dijo alguien por ahí "Lee se buscó que le quitaran una pata" jajaja. Siendo serios, muchos han mencionado las células de Hashirama, pero ni tengo a Tsunade por aquí ni Danzou ha dado a conocer esa técnica, ¿so?, Lee seguirá así, me temo.

4 Espero que la actitud de Sasuke haya quedado aclarada en este capítulo. Un chico listo tiene preocupaciones acordes a su inteligencia.

5 El traje de combate que Hinata uso fue de parte de su padre, si se fijan bien Itachi lo menciona (no es un regalo de Itachi ni de Shisui), su padre quería una apariencia acorde a su clan y a la rama principal.

Como siempre gracias por leer, son los mejores.

29/10/17 Domingo