EQUIPO CUERVO
Capítulo 21: Pasos a la oscuridad I
Por Okashira Janet
Sasuke se encontraba formado en una línea junto con el resto de los gennin que serían promovidos a Chunnin, al frente se encontraba el Hokage, los senseis, los consejeros y unas cuantas personas que Sasuke no conocía. No era un evento abierto así que no podían asistir sus familias, pero su madre le había prometido hacer una cena en su honor. Su padre simplemente había asentido con la cabeza, como si aquello solo fuera lo que se esperaba de él y no hubiera motivos para hacer demasiado alboroto.
¿A los cuantos años se había vuelto Chunnin Itachi?, seguramente mucho tiempo antes que él. Como siempre alcanzar a su hermano era un poco menos que absurdo.
—Buenos días a todos los aquí presentes. —El Hokage inició su discurso y Sasuke apretó los dientes, Naruto y Hinata venían tarde, del rubio lo entendía, pero usualmente Hinata era más dedicada en esos asuntos. Si hubiera tenido la oportunidad Sasuke hubiera dado media vuelta y hubiera ido por esos dos para traerlos arrastrando, pero Itachi estaba parado muy serio y firme adelante, no podía ser menos.
—Ahora diremos sus nombres e irán acudiendo por su chaleco que los distinguirá de ahora en adelante como Chunnin de la aldea.
—¡Ah! —Con un jadeo Naruto se coló a su lado en la fila, venía sudando espantosamente y traía a Hinata de la mano, debido a su brusca intromisión Sasuke fue empujado a un lado y su hombro rozó con el de Shikamaru quien se tambaleó como si hasta ese momento no hubiera estado parado muy firmemente sobre la tierra.
—Lo-lo sentimos. —Hinata tartamudeó, tenía las mejillas sonrojadas, pero Sasuke no sabía si era por ir corriendo, por la vergüenza de llegar tarde o porque Naruto aún no le soltaba la mano.
—Firmes. —Sasuke les gruñó sin girar a verlos—. Ahora. —Al instante sus dos amigos se convirtieron en dos estatuas fijas que veían al frente con solemnidad, aquel era un truco que Sasuke había aprendido en Raíz, cuando pasara todo ese asunto se enteraría de por qué habían causado tanto alboroto llegando tarde.
—Yamanaka Ino. —La rubia fue la primera en ser nombrada, la chica pasó al frente con gesto formal, había perdido en su contra, pero Sasuke sabía que atraparlo de aquella manera al inicio del combate hubiera sido su perdición si hubiera estado rodeado de más enemigos. La rubia era astuta y se merecía el chaleco.
—Nara Shikamaru. —El joven aguantó un bostezo antes de pasar, la verdad su combate había sido harto aburrido, pero su estrategia era buena, por decir lo menos. Sasuke se preguntó si acaso aquel chico con pinta de aburrimiento podría crear una táctica para combatirlos en caso de que se llegara el momento. ¿Podría su mente rápida contraatacarlo a él, a Naruto o a Hinata?
—Sabaku No Gaara. —El pelirrojo no parecía precisamente emotivo cuando se puso el chaleco que correspondía a los Chunnin de la Arena, bueno, Gaara no había sido emotivo ni siquiera cuando lo habían nombrado vencedor del torneo.
—Aburame Shino. —Otro que Sasuke había vencido, su combate había sido rápido y sin demasiadas presiones por su parte, pero admitía que Shino pensaba rápido y tenía una técnica interesante.
—Uzumaki Naruto. —El rubio pasó con la espalda bien firme y los brazos balanceándose con armonía, lo habían estado ensayando desde que les habían anunciado que serían Chunnin (Sasuke estaba seguro que si no lo hacían Naruto era capaz de pasar corriendo o saltando).
—Hyuuga Hinata. —Su compañera pasó al frente con pasos fluidos y la mirada serena, también ella había tenido que practicarlo, usualmente se ponía nerviosa cuando los demás se la quedaban mirando.
—Uchiha Sasuke. —Finalmente llegó su turno, Sasuke recibió el chaleco, se lo colocó, dejó que todos aplaudieran y regresó a su sitio.
—Hyuuga Neji. —Neji tenía un aire arrogante, unos pasos firmes, pero su mirada no había cambiado desde el torneo. Sasuke lo examinó por unos minutos más. Durante el torneo todos habían sido contrincantes, pero una vez terminado el examen volvían a ser compañeros. Naruto y él se habían mandado mutuamente al hospital y ese mismo día ya habían estado juntos compartiendo sus gelatinas. ¿Por qué parecía que Neji seguía manteniendo odio dentro de él?
—Ustedes ocho son los nuevos Chunnin que el día de hoy reciben sus chalecos… —Un consejero empezó a hablar adelante, pero Sasuke no le prestó mucha atención, en lugar de eso miró de reojo a Neji… había algo con él…
—Ey. —Naruto le dio un jalón en la manga—. Sakura-chan no paso.
—No me sorprende después de la manera en la que perdió. —Sasuke susurró.
—Pero había ganado el primer combate. —Naruto contraatacó.
—La verdad no fue un combate muy llamativo. —Sasuke creía que la razón por la que Sakura había sido dejada en el rango de gennin era porque no había renunciado al combate luego de percatarse de las diferencias de poder entre ella y su adversario. Suponía que si tu maestro debía bajar a salvarte el trasero no estabas demasiado listo para el siguiente nivel… aunque Kakashi también había bajado a detener el combate de Ino… a lo mejor solo era que Kakashi era sobreprotector y no las dejaba mostrar sus habilidades. Itachi en cambio había confiado en Hinata hasta el último momento.
—¡Pueden retirarse! —El Hokage anunció y los nuevos Chunnin rompieron filas.
—¡Oii!, —Naruto se colgó del brazo de Sasuke—, ¿vamos a ir a comer algo para celebrar?
—Okka-san dijo que me haría una cena para festejar. —Sasuke lo miró de reojo, los ojos emocionados de Naruto eran harto comunicativos—. Está bien, puedes venir y festejarnos juntos.
—¡Gracias teme!, —Naruto prácticamente lo estrangulo—, eres el mejor.
—Solo suéltame.
—Yo me voy ahora a mi aldea. —Gaara caminó hasta ellos con aire solemne.
—¡¿Qué, ya?! —Naruto chilló.
—Mi padre y mis hermanos ya se adelantaron, mi sensei y yo vamos a alcanzarlos. —Gaara señaló atrás donde su maestro aún se despedía de algunas personas.
—Pero no pudimos divertirnos, ni ir a comer, ni tampoco… —Naruto frunció el ceño—. ¡No hicimos nada!
—Podrían venir a visitarme alguna vez. —Gaara acotó despacio, Naruto empezó a hacer escandalo al respecto y Sasuke miró al pelirrojo con los brazos cruzados, la verdad es que Gaara parecía anhelar aquello, aunque pocos cambios en su fisionomía lo delataban.
—Por ahora podemos seguir enviándonos cartas. —Hinata intervino tímidamente en la conversación para calmar un poco a Naruto.
—Eso me agradaría. —Gaara la miró con amabilidad, Sasuke se preguntó si Gaara del desierto le daba esa mirada a otras personas (en primera instancia uno no asociaría la amabilidad con él a ser sinceros).
—¡Podemos mandarnos cartas todos dattebayo!
—No cuenten conmigo. —Sasuke resopló, pero todos lo ignoraron. Como venganza chasqueó la lengua y les comentó ácidamente que seguramente se volverían a reunir en el examen para jounnin y serían enemigos de nuevo.
—Uh… —Naruto que ya había fantaseado con unas vacaciones a la arena lució apesadumbrado—. ¿Tú crees Sasuke? —Pero Sasuke ya no tuvo tiempo de replicar porque el sensei de Gaara llegó por él, todos se despidieron muy formalmente y el pelirrojo se fue, para esas alturas los demás también se habían ido e Itachi los esperaba a unos pasos, dándoles su espacio para que se despidieran de su amigo.
—¡Itachi-taichou!, —Naruto corrió hacía él—, ¿vamos a celebrar?
—Ramen no. —Sasuke colocó las manos a modo de cruz para enfatizar la negativa.
—Hoy le toca elegir a Hinata-dono. —Itachi comentó para calmarlos y al instante Hinata dio un bote, no estaba tan segura de poder elegir correctamente el sitio al que ir para festejar algo tan importante para los tres.
—Uh… —Naruto diría que ramen y a Sasuke no le desagradaba del todo la barbacoa, Itachi nunca se mostraba exigente con nada que significara comer… pero si le preguntaban a ella…
—¿Da…dangos? —En la tienda de dangos también vendían rollos de canela, onigiris y caldos, podría ser que los demás estuvieran conformes.
—¡Suena bien!, —Naruto le pasó descuidadamente un brazo por los hombros—, ¡vamos! —Hinata quería temblar y ponerse roja por su cercanía, pero en lugar de eso respiró hondo y sonrió tímidamente. Ya se había dado cuenta que Sasuke la veía con sospecha cada que Naruto se acercaba a ella, incluso había dicho que era su fan. Acababa de aceptar sus sentimientos y aun no estaba lista para que los demás también los supieran.
—Vamos entonces. —Su capitán echó a andar y Hinata lo miró desde atrás. En el pasado cuando era niña le había parecido que Itachi lo sabía todo, que lo conocía todo, que se daba cuenta de todo, pero ahora le parecía que aquello no era tan exacto, la verdad es que había algunas cosas que su capitán no notaba para nada. Era una suerte, se hubiera avergonzado muchísimo si él descubría que el rubio era de su agrado.
Sasuke inició una conversación acerca del futuro inmediato, parecía un poco distraído, pero luego de un rato Hinata se dio cuenta de que estaba tanteando a Itachi, preguntándole con evasivas si creía que les darían misiones importantes o si tendrían que seguir con su entrenamiento. Pero Itachi contestó como si no estuviera poniendo mucha atención o, en cualquier caso, como si se encontrara un poco distraído. Eso hasta que se encontraron a alguien a medio camino y los ojos de Itachi se iluminaron levemente, algo que Hinata no había visto nunca antes.
—¡Tachi!, —Shisui iba hacia ellos corriendo ondeando una mano en el aire—, ¡cuervitos!
—¡Shisui-nichan! —Naruto le contestó con la misma pasión.
—No les digas Cuervitos. —Itachi frunció ligeramente el ceño, pero Shisui simplemente le palmeó la espalda sin ponerle atención.
—¿Listos para festejar? —Shisui les guiñó un ojo—. ¿A dónde vamos?
—A la tienda de dangos. —Sasuke adoptó una pose relajada.
—¡Ya!, —Shisui colocó una mano sobre la cabeza de Hinata y le revolvió el cabello—, ¿te tocó decidir a ti, cierto?
—Sí. —Hinata se sonrojó un poco.
—Muy femenino eso de los dangos, pero de vez en cuando hay que consentir a las chicas, sobre todo cuando su batalla fue la mejor del torneo. —Shisui le acarició la mejilla, en su rostro una sonrisa dulce.
—N-no creo que haya sido la mejor. —Hinata lo miró con los ojos bien abiertos, Itachi suspiró y tomó a Shisui del brazo para que dejara de acariciarle el rostro, si seguía así la niña hiperventilaría.
—Para mí fue la mejor. —Pero Shisui no se rindió y aun sujeto por su primo le lanzó a la niña su sonrisa más demoledora—. Hinata-chan se veía realmente bonita peleando. —Hinata abrió muchos los ojos, incluso dejó de caminar para verlo, Itachi descubrió con perplejidad como el arrobo iba coloreando de rojo sus mejillas.
—Las peleas no son para verse bonito. —Sasuke gruñó cruzándose de brazos.
—Hinata-chan se veía bonita. —Shisui se encogió de hombros—. ¿Qué puedo hacer yo si se veía bonita? —Itachi abrió la boca, no supo exactamente para qué, Shisui estaba actuando encantador y Hinata parecía demasiado embrujada por él como para reaccionar.
—¡Cuando salían chispas plateadas era muy guay! —Naruto se unió entusiasta a la conversación.
—Sí. —Shisui asintió sabihondo, tomó a Hinata de la mano como si cualquier cosa y luego le guiñó un ojo a Naruto—. Hinata-chan lucía muy guay, ¿verdad?
—Sí. —Naruto asintió con seguridad.
—¿Y sus técnicas eran bonitas y elegantes, verdad?
—¡Sí! —Naruto afirmó con la cabeza.
—Así que aunque estaba en un combate y no lo quería hacer en realidad ella lucía muy bonita, ¿cierto?
—¡Sí! —Para ese momento seguro Naruto diría que sí a cualquier cosa que Shisui le preguntara. En cuanto el rubio afirmó con rotundidad que lucía bonita Hinata apretó la mano de Shisui, fue un tirón inconsciente, lleno de sentimientos titubeantes, de esperanzas que crecían y de agradecimiento. Shisui giró la mirada hacía Itachi y arqueó una ceja.
Ah, cierto, Shisui le había dicho hace tiempo que a Hinata le gustaba Naruto, al parecer solo quería que Itachi también lo confirmara.
—¿Podemos dejar de hablar tonterías y entrar de una vez? —Sasuke se estaba irritando, aunque no estaba muy seguro de la razón. La tienda de dangos estaba frente a ellos.
—Vamos. —Itachi puso una mano tras la espalda de Naruto y otra tras Sasuke empujándolos suavemente hacia delante. Shisui entró silbando con Hinata de la mano.
—¿Sabes Hinata-chan?, me gustó tanto tu combate que hoy yo voy a invitarte. —Shisui se sentó al lado de la niña quien lo miró con aquellos ojos enormes color luna que no parecían decir nada. A Itachi le hubiera gustado poder leerla, por lo menos aquella vez.
—¡¿Eh?!, —Naruto soltó un grito—, ¿nuestro combate no fue guay?
—A ustedes los va a invitar Tachi. —Shisui ladeó la cabeza en dirección a su primo y luego volvió a centrar su atención en Hinata—. ¿Entonces Hinata-chan?, creo que te gustan los rollos de canela. —Naruto hizo un mohín de disgusto, pero casi enseguida se le olvidó y se puso a conversar con Sasuke, Itachi los observó atentamente. Era como si Shisui se hubiera puesto como meta de ese día halagar a Hinata, ¿tendría alguna razón en particular?, su primo casi siempre era más observador que él, ¿quería animarla?, Itachi hubiera jurado que Hinata se encontraba bien… No, ahora que lo pensaba, antes de las finales del torneo Hinata había tenido una conversación con él donde le había parecido que la niña se encontraba un poco insegura con su aspecto femenino, Itachi (como era de esperarse) no había logrado darle un apoyo adecuado en ese ámbito.
—¡De verdad Hinata-chan, yo también adoro los rollos de canela! —No parecía que Shisui se estuviera esforzando en actuar alegre con ella y la niña no parecía incomoda a pesar de que su primo le hablaba mucho y la instaba a contestarle. Celoso de la atención Naruto se inmiscuyó en la conversación y pronto Sasuke hizo lo mismo, Itachi se quedó en un puesto secundario cuando las risas en la mesa subieron de nivel sin que él encontrara nada que aportar a la charla.
Entre impresiones del torneo, recuerdos de las peleas y comentarios ridículos acerca de la comida todos terminaron sus platillos y Shisui aseguró que se encontraba tan lleno que podía irse de ahí rodando, cuando los niños rieron su gracia Itachi tuvo un pensamiento que no había tenido nunca antes.
Deseó que Shisui no estuviera ahí.
En cuanto lo hubo pensado se colocó muy recto, completamente asombrado de sí mismo e incapaz de dar una respuesta racional a tan mezquina idea. Bueno, se suponía que aquella era la comida de celebración con su equipo, pero Itachi había sido hecho a un lado con relativa facilidad ante la personalidad magnética y atrayente de Shisui… ¿pero acaso su primo tenía la culpa?, él mismo lo había invitado sabiendo que los niños se divertirían más con su primo presente, aquel día se trataba de ellos, no de él.
—¿Tachi?, —Shisui le susurró—, ¿sucede algo?
—No. —Itachi se puso de pie, intentó sonar casual—. ¿Nos vamos? —Todos se pusieron de pie, Naruto y Sasuke rodeando con sus brazos su estómago, esa tonta competencia de ver quien comía más dangos que les había sugerido Shisui había sido mala idea después de todo.
—Ah, tu madre ha dicho que regresen temprano a casa para limpiar por lo de la fiesta de esta noche. —Shisui se pasó una mano tras la nuca—. Deberías llevar a Naruto para que ayude.
—Ya oíste dobe. —Sasuke arqueó una ceja en su dirección—. Si vas a colarte en mi festejo tienes que trabajar. —Naruto contestó que en cuanto pudiera usar el baño trabajaría todo lo que quisieran.
—Yo también les ayudaré. —Shisui alzó un pulgar en su dirección—. Pero primero voy a acompañar a Hinata-chan a su casa.
—Pu-puedo ir sola Shisui-san. —Hinata retrocedió un paso.
—Las niñas bonitas no deben ir solas por ahí. —Shisui declaró con firmeza y ella pareció desarmarse ante esa frase. Itachi vio cómo su primo volvía a despedirse y partía caminando con Hinata a su lado, él era alto, viril y con andar resuelto, ella era pequeña y delicada, pero ya no lucía infantil con aquel chaleco verde que la reconocía como Chunnin de la aldea.
Itachi sintió melancolía, aunque no supo bien por qué.
Pero melancolía era lo último que sentía Hinata Hyuuga en ese instante. Shisui Uchiha, uno de los hombres más guapos de la aldea le había dicho que era bonita, de hecho, ahora que lo pensaba, cuando había sido más pequeña también le había dicho que era linda. Shisui era, de hecho, el único hombre que le había dicho aquello en toda su vida.
¿Sería por qué la veía como alguna clase de cosita dulce y pequeña?, Hinata siempre creía que Hanabi era encantadora, pero quizás es que la veía como algo amado, pequeño y adorable, aunque Hanabi era su hermana y ella no era nada de Shisui Uchiha,
De reojo giró a verlo y abrió los ojos asombrada cuando notó que él la estaba viendo a su vez y le sonreía en respuesta.
—¿Antes de ir a su casa podríamos sentarnos un momento en los columpios?, —Shisui se colocó una mano sobre el estómago, lucía una expresión un tanto avergonzada que Hinata jamás le había visto—. Me parece que he comido de más.
—Por supuesto. —Hinata habló con su voz más educada, pero para su consternación Shisui le pellizco una mejilla.
—También me gustas cuando eres una damita. —Por el Cuarto Hokage que no sabía qué contestar, a ella también le gustaba Shisui, es decir, como persona, así como le gustaba Kakashi, pero nunca antes de esa ocasión habían tenido una conversación tan personal. Ella en realidad no era buena con esa clase de pláticas. Sin saber qué decir se sentó en un columpio y dejó que él se meciera a su lado consolándose de vez en cuando por el dolor de barriga.
—¿Se siente muy mal? —Quizás debía ir a comprar alguna medicina.
—No. —Shisui extendió las piernas—. Ya se me está pasando. —Conforme Hinata se sujetó a las cadenas del columpio.
—Cuando era muy pequeño a veces venía aquí a jugar. —Shisui empezó a balancearse—. Ahí, en la caja de arena. —Bueno, la mitad de los niños de Konoha había jugado en ese parque y la mayoría había construido castillos de arena siendo pequeños.
—Yo también vine… —Aunque no demasiadas veces, su padre había sido estricto con eso. Aunque a veces Neji y ella escapaban para jugar ahí… que lejano sonaba.
—Una vez me encontré a una chica balanceándose en un columpio justo aquí, era de noche. —Shisui ladeó un poco la cabeza, como recordando—. Era de noche y no había nadie más que ella. —Shisui le lanzó una mirada de reojo—. El cabello negro le llegaba por debajo de la cintura, era lacio y muy fino, creí que estaba llorando porque tenía inclinada la cabeza así que el cabello no me dejaba ver su cara. —Hinata se inclinó en su columpio hacia él con curiosidad, Shisui siguió relatando—. Vestía una falda larga, un poco pasada de moda y una chamarra holgada, creo que tenía una bufanda en los brazos, no sé, era esponjosa. Pensé en acercarme a auxiliarla, preguntarle qué le había pasado. —Hinata dio un parpadeo completamente metida en la conversación—. ¡Entonces ella alzó la cara y era un espantoso fantasma-demonio de los columpios que intentaba matarme!
—¡Ah! —Hinata dio un brinco cuando Shisui se puso de pie gritando, pero apenas notar que había logrado su objetivo el joven Uchiha se echó a reír.
—¿Te has asustado?
—N-no fue gracioso. —Aturdida ella se aferró a las cadenas del columpio, nadie nunca le había jugado una broma, cierto que Naruto solía ser un chico inquieto y gracioso, pero nunca había intentado asustarla (para empezar Naruto era demasiado miedoso para pensarlo siquiera).
—Sí que lo fue. —Shisui metió las manos en los bolsillos de su pantalón—. Como sea, le lance un kunai al fantasma pero no desapareció.
—¿Va-va a seguir con eso?
—No estaba mintiendo. —Shisui arqueó una ceja—. El fantasma dijo que era una mujer que penaba por amor, su amado la había asesinado para alcanzar un poder que necesitaba, un poder que ansiaba, ella lo odiaba, pero tampoco podía olvidarlo, por eso penaba, iba a penar para siempre. —Shisui miró a la distancia, Hinata no lo conocía lo suficiente para saber si aún quería engañarla o le estaba diciendo la verdad.
—Uh… —Y se sentiría muy tonta preguntándoselo.
—El amor es horrible, ¿verdad Hinata-chan? —Shisui giró a verla, pero sus ojos estaban tristes, casi tan tristes como la mirada que había puesto Itachi cuando había tenido que parar su combate en el torneo para Chunnin.
—Yo-yo creo… —Era la primera vez que un hombre adulto pedía su opinión en algo así, se sentía angustiada—. Creo que es hermoso. —Como cabellos dorados y ojos azules que brillaban al amanecer.
—El amor te vuelve ciego. —Shisui le sonrió—. Hace que no te des cuenta de las cosas que deberías notar y al final es demasiado tarde. —Hinata lo miró, lo miró de verdad.
—¿Le sucede algo Shisui-san? —Y aquello era irracional, no tenía sentido, pero por alguna razón él le dio miedo.
—Los ninjas vivimos unas vidas difíciles, —Shisui se encogió de hombros—, y tú todavía no te das cuenta Hinata-chan, pero tu vida es más difícil que las demás.
—¿Por el Equipo Cuervo?
—No, —Shisui se rio, como si aquello le causara gracia—, porque eres como la mujer fantasma, el amor no te deja ver. —¿Sabía él acaso que quería a Naruto?, sin poderlo evitar se sonrojo.
—Te voy a dar un consejo Hinata-chan, antes de que sea tarde… aunque quizás es muy tarde de todas maneras. —Shisui miró el cielo, habló sin verla—. Puedes amar a tu hermana, puedes amar a tus compañeros de equipo, puedes amar a la aldea, a tu capitán si quieres. Pero el día que ames a un hombre como solo puede hacerlo una mujer, ese día seguramente tu vida dejara de pertenecerte.
—¿Dejara de pertenecerme? —Lo había leído en las novelas, las protagonistas llegaban a amar tanto a un hombre que su corazón dejaba de ser suyo, hacían cosas increíbles por amor o por dolor, su vida se torcía, ¿a eso se refería Shisui?
—En realidad Hinata-chan. —Shisui giró a verla y tenía una curiosa mirada en el rostro—. ¿Alguna vez has querido mejorar solo por ti?, ¿alguna vez has avanzado adelante solo con tus propias fuerzas?, ¿no te has preguntado si te quieres, aunque sea un poquito? —Hinata abrió la boca, sintió que toda la sangre la abandonaba y se ponía pálida.
—¿Po-por qué me dice todo esto?
—No debería decirle esto a una señorita. —Shisui suspiró, luego la miró—. Ojala fueras más grande y pudieras entenderme. —Era obvio que no lo entendía, se había convertido en Chunnin ese día, pero no entendía absolutamente nada.
—Si me lo explica voy a entenderlo.
—No. —Shisui la tomó de la mano, con delicadeza—. Fui un tonto por decírtelo, ¿hagamos como que esta conversación no ocurrió, de acuerdo?
—Pe-pero…
—Solo es que me recordaste demasiado a esa mujer fantasma, pero tú no eres ella. —Shisui tiró de ella para llevarla a casa—. Eres una niña de doce años, creo que Itachi es mejor que yo en esto. —Para esas alturas Hinata no entendía absolutamente nada, pero estaba de acuerdo, Itachi nunca la había hecho sentir tan confundida e inquieta en tan poco tiempo.
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Mikoto cumplió con dos cosas: hacer una cena en honor a Sasuke y ponerlos a limpiar sin importarle que los festejados eran ellos.
Sasuke y Naruto barrieron, trapearon, abrillantaron los pisos, quitaron telarañas y cambiaron el agua de las macetas y los jarrones, Itachi se encontró a sí mismo pasando la tarde limpiando el patio trasero, cortando el césped, recogiendo la basura, desempolvando mesas y sillas.
Shisui llegó cerca de tres horas después e Itachi estaba seguro de que nadie podía tardarse tres horas en dejar a una niña en su casa.
—Te estabas escaqueando. —Itachi lo acusó en cuanto llegó muy sonriente a su lado con un rastrillo en las manos.
—Quizás sí y quizás no. —Shisui meneó un par de hojas por el suelo—. Quizás me quedé a platicar con Hinata-chan, compartimos secretos de amor y nos pintamos las uñas.
—Hinata-dono no se pinta las uñas.
—¿De verdad reaccionas a eso? —Shisui rodó los ojos—. Por cierto, ¿a cuanta gente está esperando tu madre?, vi una olla enorme en la cocina.
—No lo sé. —Aunque Itachi intuía que todo el clan se pasaría por ahí, con o sin invitación.
—Quizás es tu oportunidad de pescar alguna linda chica. —Shisui se le colgó al hombro y le guiño un ojo.
—No estamos como para pensar en eso. —Itachi empezó a recoger todas las hojas en una bolsa grande de basura.
—Que yo sepa el clan está muy tranquilo. —Shisui le susurró—. Con la victoria de los exámenes para Chunnin los ánimos se han apaciguado. —Eso era cierto, su padre se sentía tan satisfecho por el momento que no se había vuelto a oír de rebeliones ni levantamientos.
—Oyumura-san murió hace dos días. —Itachi miró alrededor, era un hábito que se le había quedado, aunque Shisui y él solo hablaran sobre el clima siempre buscaba espías a su alrededor.
—Sí. —Shisui empezó a ponerle un empeño más sincero a su trabajo con el rastrillo—. Era un hombre mayor, pero me alegra, era quien más pedía que nos levantáramos en rebelión. —Itachi asintió levemente con la cabeza, se sentía mal por aliviarse ante la muerte de alguien, mucho más cuando esa persona había sido un hábil consejero de su clan, pero simplemente no podía borrar el sentimiento.
—Se va a llamar a una reunión para decidir a un nuevo consejero en dos semanas. —Itachi ya había llenado la bolsa de basura con hojas así que la apiló junto a otras en una esquina del jardín—. Irá todo el consejo del clan además de los posibles candidatos.
—Es injusto que seamos los mejores ninjas del clan y no estemos en el consejo. —Shisui se apoyó en el rastrillo.
—Somos su eje. —Itachi se encogió de hombros—. Sus informantes.
—Pero cuando propongo algo nadie me escucha.
—Porque cambiar el uniforme de la policía de Konoha por algo más "guay" era risible. —Itachi aun recordaba lo ridículo que se había sentido cuando Shisui había dado su proposición con toda la seriedad del mundo.
—Ellos proponen arrasar la aldea pero el risible soy yo. —Shisui gruñó, pero luego se encogió de hombros—. ¿Y quiénes son los posibles candidatos?
—Watsuki-san, Oda-san y Rumiko-san.
—¿Watsuki-san no acaba de tener un niño?
—Sí. —Itachi colocó un mantel sobre una mesa—. Su segundo hijo.
—Es muy joven para ser consejero.
—Tiene veintiocho años. —Itachi lo miró extrañado, ellos habían sido siempre muy jóvenes para todo y sin embargo se habían enfrentado a la muerte una y otra vez.
—Es muy calmo y no tiene voluntad, no me gusta. —Shisui chasqueó la lengua, le diré a tío Fugaku que no me parece buena idea.
—¿Y a quien propondrías en su lugar? —Itachi también encontraba que Watsuki era calmo y en ocasiones se dejaba influenciar por los demás, pero solía tener buenos pensamientos y era probable que se opusiera a un golpe de estado (aunque no sabía si tendría el arresto para defender su postura).
—Toriko-san.
—¿Toriko-san?, —Itachi frunció el ceño, Toriko era unos años mayor que Shisui, era un ninja habilidoso pero bastante grosero—, ¿no lo odiabas? —Shisui le había contado que en una misión había tenido deseos de degollarlo, aunque no había dado más datos al respecto.
—Sí, pero es idiota. —Shisui también tomó un mantel y lo extendió sobre una mesa—. Fácil de influenciar y cobarde, casi puedo apostar porque le contaría al Hokage si sabe lo de la rebelión.
—No sé si eso lo hace un buen o mal candidato. —Itachi reflexionó.
—Como solo es el cambio de un consejero podemos hacer la reunión sin escondernos y sin que tengamos un escuadrón ANBU encima. —Shisui fingió un suspiro—. Gracias por la libertad. —Itachi medio sonrío en respuesta. En ese momento Naruto y Sasuke salieron al patio cargando fuentes con fruta, a pesar de todo el trabajo que estaban realizando ambos lucían felices y no se habían quitado el chaleco verde de encima.
—¿Te acuerdas cuando nos volvimos Chunnin? —Shisui se rio entre dientes—. Creo que hasta dormía con el maldito chaleco.
—¿Cuándo dejamos de usarlo? —Itachi reflexionó un momento.
—Cuando nos volvimos ANBU.
—Ah. —Itachi miró con añoranza a Sasuke y a Naruto acomodando los fruteros, el chaleco verde los hacía verse mayores.
—¿Qué sigue? —Shisui colocó una mano sobre su cadera—. ¿Jounnin?
—La aldea todavía no me da indicaciones. —Itachi supuso que eso era de esperar, los niños habían pasado un año entrenando bajo la tutela de Jiraiya y habían dado un espectáculo digno en el torneo, lo más probable es que les dieran algunas semanas de descanso, quizás hasta que su clan eligiera nuevo consejero.
—¿Crees que Sasuke se vuelva más arrogante cuando sea jounnin? —Shisui miró al niño pensativo.
—¿Te parece que es arrogante? —A Itachi le parecía un chico dulce y competente.
—Es terriblemente arrogante, —Shisui se rio—, ¿pero quién no lo sería teniéndote como hermano y convirtiéndose lentamente en una leyenda?, de todas maneras es una arrogancia saludable, intenta estar a la altura de lo que dicen de él.
—¿Estás seguro que es arrogante? —Itachi frunció un poco el ceño, Sasuke no le parecía nada arrogante cuando le sujetaba la mano como un niño o contaba emocionado acerca de sus aventuras.
—Es arrogante con los otros chicos de su edad. —Shisui se encogió de hombros—. Aunque ciertamente no están a su nivel. Además tenía que hacer un equilibrio porque si fuera tan espontaneo como Naruto el Equipo Cuervo estaría perdido.
—¿Podemos comernos ya la comida? —A lo lejos Naruto se balanceó de un pie al otro.
—No, no puedes. —Sasuke sentenció.
—Me recuerdan un poco a nosotros. —Shisui se cruzó de brazos sonriendo—. Sasuke es como tú y Naruto como yo. —Itachi nunca había pensado en eso, pero ahora que caía había ciertas similitudes—. No es justo ser la generación vieja. —Shisui suspiró—. Además, ¿por qué ellos tienen a Hinata-chan?, eso tampoco es justo.
—Hinata-dono era una garantía para que mi padre aceptara el trato. —Itachi rememoró aquel día hacía tantos años cuando su padre había sopesado lo que valía aquella niña tímida que algún día lideraría a los Hyuuga.
—Bueno, si hubieran insertado a una chica con nosotros seguro ahora seríamos compañeros de Anko-san. —Shisui tuvo un escalofrío—. Prefiero que sigamos solos.
—Anko-san es una excelente kunoichi. —Itachi comentó sereno.
—Sí, —Shisui levantó las cejas con humor—, tanto que a estas alturas tú ya no serías virgen. —Itachi lo miró con fastidio y Shisui replicó—. Es muy buena.
—No tengo necesidad de saberlo.
—¿Te estas guardando para alguien especial o algo así? —Shisui arqueó las cejas—. Dejaría de molestarte si esa fuera la razón. —No lo dejaría de molestar e Itachi lo sabía.
—No es algo que llame mi atención aun. —A su mente regresó el recuerdo de una prostituta que suspiraba gracias a él, pero por alguna razón aquello solo le causó una lejana sensación de tristeza.
—Deberías echarte una novia o dos.
—Tú no has tenido ninguna. —Itachi lo miró de reojo y Shisui alzó la barbilla en un falso gesto de bravuconería.
—¿Cómo lo sabes? —Mejor no seguir por ese camino. Itachi miró al cielo, no parecía que fuera a llover.
—No estoy listo para una novia.
—Cobarde.
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Sasuke estaba feliz, feliz en serio. Un montón de gente había llegado a su fiesta y no había sido como en las reuniones del clan donde los niños se perdían y nadie volvía a prestarles atención, cada persona del clan que entraba lo buscaba, lo felicitaba e incluso se tomaban tiempo para conversar con él.
—¡Ese combate fue increíble!
—¡No puedo creer que puedas usar el sharingan siendo tan joven!
—¡Eres un orgullo para el clan!
Los adultos le hablaban con mesura, lo felicitaban y lo veían con admiración, ¡adultos de su clan!, los niños estaban tan emocionados que no acertaban a acercarse hasta que Naruto iba por ellos y les hablaba como si nada. Aun así había quien veía al rubio con horror, por suerte Naruto era despistado y no se daba cuenta.
Las niñas de su clan habían hecho un rápido grupo que lo seguía a varios metros chillando "¡Sasuke-kun!" algo que lo tenía un poco incómodo pero que había hecho que su madre se riera mucho. Las niñas eran bastante tontas, Sasuke no les había prestado atención hasta ese momento, quizás porque Hinata no era precisamente como una niña, Ino y Sakura tampoco se parecían a estas chicas.
Oh, cierto. Hinata, Sakura e Ino eran kunoichis y les importaba serlo, quizás esa era la diferencia.
—Ey Sasuke. —Naruto llevaba como seis vasos de ponche de frutas y estaba sudando increíblemente, aunque quizás eso era porque se había pasado la fiesta yendo de un lado a otro transportando cosas—. ¡Vamos a comer!, ¿sí, sí?
—Vamos. —Sasuke rodó los ojos. Fue consciente de que todos lo observaban mientras atravesaba el patio al lado de Naruto, el rubio tenía las manos tras la nuca y hablaba en voz alta de cosas ridículas (sabores, texturas y comida).
—Es el chico demonio.
—¿Qué hace aquí?
—Son compañeros de equipo.
—Pero, ¿tenía que estar aquí?, no son amigos. —Los murmullos crecieron a su alrededor, Sasuke sabía que si él podía escucharlos Naruto también podía, pero el rubio estaba ahí, como si no oyera nada, con los ojos azules de siempre y aquel aire de tonto que no se quitaba ni aunque llevara el chaleco verde encima.
—Ey Sasuke. —Naruto trotó un poco para alcanzar la mesa—. ¡Mira, onigiris con salsa de tomate!, seguro tu mamá los hizo para ti. —El rubio puso cara de circunstancias—. Aunque la verdad no sé por qué te gusta tanto el tomate. —En un momento la mesa de la comida se había quedado sola y las niñas que lo seguían se habían quedado quietas sin entender la aparente atmosfera pesada que había caído sobre ellos.
—Me gusta y punto. —Sasuke alzó la cabeza de manera arrogante y se colocó a su lado.
—Supongo que eso es lo que importa. —Naruto cerró los ojos sonriendo. Él era quien había querido ir a esa fiesta, él quien se había auto invitado, él quien estaba causando ese alboroto. Y sin embargo Sasuke sentía una irritación que le subía por el pecho y le hacía apretar los puños.
—Las cosas que me gustan. —Sasuke se recargó en la mesa—. Y las personas con las que estoy. —Sus ojos negros miraron al frente, a ningún sitio en particular, aunque era consciente de que todos podían oírlo—. Son cosa mía.
—Yo no me estaba quejando. —Naruto bufó—. Aunque tú sí que te quejas porque me gusta el ramen. —Sasuke sintió que la temperatura en aquel lugar bajaba varios grados y ni siquiera Naruto y sus comentarios al aire iban a conseguir mejorar eso.
Era su clan y por primera vez en la vida parecían orgullosos de él. Pero su clan no había estado con él entrenando en el río, su clan no había cruzado con él el camino de la serpiente, su clan no se había enfrentado a Gaara del desierto, su clan no había estado a su lado en Raíz.
Había sido Naruto, siempre Naruto. Y sí, era idiota, y sí, había una bestia en su interior que era aterradora. Pero Naruto no era el Kyuuby.
—Oye Sasuke. —Naruto sonrió—. Gracias por invitarme a tu fiesta.
—Dijiste que era nuestra. —Sasuke siseó—. Y te invitaste solo.
—Bueno sí, —Naruto se rascó la nuca—, perdón por eso. Pero creo que me han dado ganas de comer ramen y aquí no hay así que…
—Te voy a matar si te vas. —Los ojos de Sasuke se afilaron y Naruto lo miró con sorpresa.
—Uh… está bien. —No sabía si de pronto Naruto se había sentido incomodo o no quería que pasara un mal rato por su culpa (y aunque el rubio era denso se inclinaba más por la segunda opción). Pero su clan iba a entender que Naruto era su compañero, iba a entender que era su amigo. Y si no querían entenderlo allá ellos.
—Sasuke. —La voz de su madre provocó que ambos giraran la mirada hacia ella—. ¿Podrías ir dentro y traer unas cuantas sillas más?
—Sí. —Su madre era buena esquivando situaciones incomodas—. Vamos Naruto. —Mientras caminaban dentro Mikoto le sonrío débilmente al rubio.
—¿Puedes ir por las servilletas Naruto-kun?, están en lo alto de la estantería.
—Sí. —El rubio asintió entusiasta y ambos entraron en la casa. Sasuke le hizo un gesto vago para que se separaran, las sillas estaban en el salón del fondo y la cocina en la parte delantera.
Ya sin el rubio Sasuke avanzó hasta su destino y solo hasta que estuvo a punto de llegar se dio cuenta de que lo estaban siguiendo. Para ser más específicos su padre lo estaba siguiendo.
—¿Sucede algo Ottou-san? —Sasuke se dio la vuelta.
—¿Qué fue eso? —Fugaku tenía los brazos cruzados y hasta ese momento Sasuke recordó que su padre había sido el único que no lo había felicitado.
—¿Qué fue qué? —Aunque sabía de qué hablaba.
—Retaste a tu clan. —Su padre tenía una voz francamente dura, más de lo normal.
—No hice tal cosa. —Sasuke frunció ligeramente el ceño, para su desconcierto Fugaku hizo exactamente lo mismo y Sasuke se preguntó si es que le había copiado el gesto sin querer.
—No te atrevas a cruzar esa línea Sasuke. —Su padre tenía los ojos encendidos.
—¿Cuál línea?
—Te debes a tu clan.
—Nunca rete a mi clan, solo dije que mis gustos y la gente con la que estoy son cosa mía. —A destiempo se dio cuenta de que su voz también estaba tomando la modulación de su padre—. Se lo hubiera dicho a cualquiera en la aldea.
—No creas que ese chaleco te hace especial. —Su padre arqueó las cejas—. Tu hermano era Chunnin cuando tenía la mitad de la edad que tú. —Eso no era cierto, seguro su padre ni siquiera sabía cuántos años tenía, ¿y a qué venía Itachi en todo eso?, ¿por qué Itachi se tenía que colar en cualquier maldita conversación para recordarle lo insignificante que era en comparación a él?
—¿Y cuántos años tenía usted cuando se volvió Chunnin? —Por supuesto, Sasuke se vio venir el golpe desde antes de decirle aquello, pero por alguna razón quería hacerle daño, el mismo daño que él le hacía cuando lo veía siempre en menos.
—No eres nada sin tu clan. —Fugaku comentó con una voz helada, le había dado un bofetón y Sasuke no había hecho nada por esquivarlo, la mejilla le ardía—. Tu clan te ha dado esos ojos de los que pareces tan orgulloso, te ha dado a Itachi para que te entrene, incluso te vistes y comes gracias a tu clan. —Fugaku respiró hondo, luego su voz fue la misma dura de siempre, como si no hubiera golpeado a su hijo en su propia fiesta—. Hace cinco años cuando se fundó el Equipo Cuervo Itachi no quería entrenarte, ¿sabías eso? —Sasuke no lo sabía, sus ojos lo miraron con sorpresa, pero su padre no movió un musculo para reflejar si aquello le causaba satisfacción—. Fui yo quien lo obligó a ponerte en el equipo, tu hermano creía que eras demasiado pequeño y débil, me dijo que podías morir, pero yo creí en ti. Quizás fue un error.
—He cumplido cada cosa que me ha ordenado. —Sasuke apretó los puños.
—El zorro no es tu amigo. —Fugaku lo miró fijamente a los ojos—. Lo deje venir aquí y estar cerca de ti todos estos años para que se encariñara contigo, no para que tú lo hicieras con él.
—No es un zorro. —Sasuke apretó los labios, debió haberlo sabido, su padre nunca había llamado a Naruto por su nombre, ni siquiera una sola vez.
—Es un arma. —Fugaku replicó, como si Sasuke fuera alguna clase de tonto—. Él pudo haberte matado fácilmente en su combate, ¿crees que no lo sé?, pero se contuvo porque cree que son amigos. Itachi debía asegurar su lealtad y lo hizo, ¿vas a echar a perder los esfuerzos de tu hermano?
—No entiendo… —Itachi nunca le había dicho que no fuera amigo de Naruto, Itachi nunca había mencionado nada de lealtades. Itachi… Itachi a veces lucía triste…
—El Equipo Cuervo fue creado para proteger los intereses de los Uchiha. —Su padre se veía demasiado alto, demasiado grande e imponente—. Él puede morir por ti, pero tú no puedes morir por él, te debes a tu clan, tu clan va primero, entiende eso. —Sin agregar nada más su padre se dio media vuelta y caminó por el pasillo alejándose.
Sasuke quiso gritar.
Quiso decirle que el clan no le importaba nada.
Quiso decirle que se moriría por Naruto solo para llevarle la contraria.
Quiso decirle que no le debía nada, absolutamente nada.
Yo creí en ti. Pero era la primera vez en toda su vida que se dignaba decirle aquello.
Quizás fue un error. Y aunque su sueño de toda la vida había sido alcanzar sus expectativas parecía que una y otra vez tomaba el camino equivocado.
Quiso parecerse a él y permanecer impasible a pesar de todo aquello, pero las lágrimas que empezaron a correr por su rostro le dejaron saber con infinita humillación que seguía siendo un niño. Un niño con un chaleco verde que su hermano había conseguido muchísimo antes que él.
—¡Ah! —Sasuke no pudo evitar dar un bote cuando Naruto le presionó una servilleta de papel sobre la mejilla mojada. Había estado ahí, quizás había oído toda la conversación, Naruto era experto escondiéndose y ni él ni su padre se habían dado cuenta.
—¡Apártate! —Lo arrojó con una mano sintiendo que lo odiaba a él también, que odiaba que fuera el motivo por el que se había arruinado la fiesta y ahora tenía un hematoma en lugar de mejilla. Más que nada odiaba que lo viera llorar.
—Yo… —Naruto dio un parpadeo, ahí, en la penumbra, sus ojos azules parecían del color del mar—. Puedo morir por ti… si, si lo necesitas… —Y Sasuke supo que lo decía en serio.
—Nadie se va a morir. —Gruñó arrancándole la servilleta de papel—. Eres un idiota. —Un idiota que era más fuerte que él y sin embargo le ofrecía su vida, su padre había logrado lo que quería, pero Sasuke nunca iba a decírselo.
Entre su clan y Naruto… elegía a Naruto.
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El día que la promovieron a Chunnin luego de que Shisui la dejara en su casa Hinata tuvo su propia y pequeña celebración, de hecho hizo algo que no había hecho prácticamente en años.
Hanabi y ella prepararon bolsas de palomitas, una jarra de naranjada, se pusieron piyamas y se treparon en la cama para ver una serie. Luego de hacer un consenso en sus gustos (que Hanabi aún era pequeña) se decidieron por una caricatura llamada "Gravity Falls" (1) y lo cierto es que fue tan emocionante, adictiva y divertida que se vieron 14 capítulos seguidos y se durmieron de agotamiento cerca de las cuatro de la mañana.
Por fortuna su padre seguía en una misión diplomática y decían que iba a volver dentro de tres semanas así que nadie las riño por no levantarse temprano para entrenar. De hecho se levantaron cerca de las diez de la mañana con el pelo hecho un lio y decidieron desayunar un licuado con hot cakes.
Entre las dos prepararon la masa, hicieron los pastelitos, los decoraron con cajeta y no pararon de reír y conversar hasta que estuvieron tan llenas que no podían comer un pedacito más. Hinata realmente amaba a su hermana, pero eran pocas las veces en las que podían estar juntas así que de verdad apreciaba estar con ella en esos momentos.
Para el segundo día Hanabi tuvo que hacer sus deberes y asistir a la academia así que Hinata se encontró de pronto bastante sola. Ni Naruto ni Sasuke habían ido a buscarla y no había llegado ninguna misiva de su capitán así que tal vez les darían días libres luego del examen.
El caso es que Hinata no había tenido días libres antes y cuando los había tenido Naruto y Sasuke se encargaban de ir por ella para jugar. Por un momento pensó en ir a visitar a Naruto, pero la sola idea de estar con él a solas le provocó volverse un manojo de nervios. Acababa de aceptar que quería a Naruto, pero no estaba lista para que él lo supiera, de hecho, esperaba que nadie lo supiera. Después de descartar una visita a Naruto ni siquiera pensó en ir a buscar a Sasuke, lo cierto es que su clan le daba más miedo que el suyo.
Sin demasiadas perspectivas decidió arreglar su habitación, pasaba tan poco tiempo allí que no parecía más que un cuarto que se usaba para dormir. Las protagonistas de sus libros siempre tenían cosas bonitas en el tocador, pero el tocador de Hinata estaba vacío. Limpio de cremas, perfumes, maquillaje, pasadores o cualquier cosa bonita o curiosa digna de una chica simpática.
Bueno, en el fondo de uno de sus cajones se encontraba el broche que habían encontrado en el almacén de su clan, pero Hinata no lo usaba porque sinceramente no sabía de quien era y le daba vergüenza usar algo que no era suyo, quizás algún día se lo preguntara a su padre.
Su ropa tampoco era muy bonita, chamarras y pantalones de combate y listo. Aun así no se sentía lo suficientemente intrépida para cambiar su vestuario, el perfume, por otro lado, le llamaba la atención. Sus lobos le habían dicho varias veces que la reconocían a la distancia por el olor de su sudor lo cual seguramente era desagradable para ellos, si elegía algún perfume agradable ellos se lo agradecerían.
Asintiendo con la cabeza Hinata se dirigió al cofre de sus ahorros y lo abrió. Su padre le tenía una asignación mensual pero Hinata nunca tomaba ese dinero porque usualmente iba de misión con Itachi y su capitán pagaba todo lo que ellos necesitaran. Una vez le había preguntado de dónde salía ese dinero y su capitán le había explicado que la aldea tenía un presupuesto para ese equipo porque era un grupo especial. Qué raro. De cualquier manera fuera de comida la aldea no gastaba mucho en ellos porque usualmente acampaban así que Hinata no se sentía mal por usar aquel presupuesto.
Pero volviendo al perfume.
—¡Kuchiyose no jutsu! —Hinata hizo los sellos y ante ella apareció Misao, la loba de hermosos ojos verdes.
—¡Hinata-hime! —Animada la loba dio un par de saltitos—. ¡Nos tenías olvidados!
—Lo siento. —Hinata le acarició la cabeza—. ¿Quieres ir de compras?
—¡¿Qué vamos a comprar?! —Animada Misao se paró en dos patas, era mucho más grande que ella así.
—Un perfume.
—Oh. —Misao pestañeó soñadora—. ¿Vas a ir a encontrarte con el príncipe de la luna?
—No. —Hinata se rio—. Para empezar no creo que pueda subir hasta la luna.
—Hum… —Misao se sentó en sus patas posteriores—. ¿Tienes otro enamorado?
—N-n-no tengo ningún enamorado. —Aunque su mente la traicionaba llevándole imágenes de Naruto sonriendo—. Quiero el perfume para que ustedes puedan olerme si-sin problemas.
—Oh. —Ambas salieron despacio de la casa y Misao soltó un suspiro—. En el reino de los lobos el aroma del manantial es muy apreciado.
—No creo que exista un perfume del manantial. —Hinata le sonrió, pero notó con desazón que Misao lucía triste—. ¿Te sucede algo? —Hinata preguntó con amabilidad al notar a la loba tan decaída.
—Yo… —Misao titubeó y luego soltó un suspiro—. ¿Recuerdas a Aoshi-sama?
—¿Aoshi-sama? —Hinata dio un parpadeo—. ¿Te refieres a Aoshi-kun? —Cuando había ido a la tierra de los lobos Aoshi había sido un cachorro de pelaje negro y profundos ojos azules, era encantadoramente bonito.
—Empecé a llamarlo Aoshi-sama porque cuidaba de mí, —Misao se revolvió—, luego todos se lo siguieron diciendo de broma, ahora es uno de los mejores lobos del clan.
—Oh. —Hinata entendió por qué aun no podía invocarlo.
—Es el más rápido de todos, más que Kenshin. —Misao arrastró las patas—. Y tiene unas técnicas impresionantes… también es el más guapo de todos…
—¿Te gusta? —Hinata arqueó las cejas, era la primera vez que hablaba de amor con una chica… chica loba…
—Lo amo. —Misao suspiró—. Pero él no me hace caso, ni siquiera me considera, cree que sigo siendo un cachorro molesto y juguetón que le quita el tiempo. —Hinata decidió no aclararle que en realidad era bastante juguetona e infantil, a ella le gustaba así y no le parecía nada molesta.
—¿Crees que a él le guste el aroma del manantial? —Hinata por fin entendió aquella conversación.
—Sí. —Misao alzó la cabeza—. Pero tienes razón Hinata-hime, no creo que un perfume así exista.
—Podemos buscarlo. —Hinata sonrió amable—. Podría ponerte detrás de las orejas.
—¡¿En serio?! —Misao dio brincos emocionados—. Tal vez también le guste a Itachi-taichou.
—¿A Itachi-taichou? —Hinata la miró confundida.
—Es que Aoshi-sama se parece un poco a él. —Misao rodó sobre sí misma entusiasta.
—Bueno… —Aunque seguía sin entender—. ¡Vamos! —Ambas entraron a varias tiendas y Hinata se alegró bastante de haberla llevado, Misao era parlanchina y no se cortaba un pelo en pedir lo que quería a diferencia de ella que en esos asuntos era inexperta y tímida, si bien algunos aldeanos se asustaron un poco de una loba comprando perfumes la mayoría estaban acostumbrados a que los perros del clan Inuzuka anduvieran por la aldea sin que a sus dueños se les ocurriera dejarlos fuera de los establecimientos.
Al final no encontraron ningún perfume con olor a manantial pero sí que encontraron una pequeña botella que ponía en la etiqueta "Hechizo azul" en cuanto la olieron Hinata recordó un día en el río, sentados en una piedra viendo el atardecer, Misao se preguntó con curiosidad si acaso no sería una pócima de amor.
Embrujo o no la compraron.
Hinata se sintió increíblemente contenta cuando le colocó una gota de perfume a su loba detrás de cada oreja y la desapareció para que volviera al reino de los lobos. Ojala Aoshi-sama pudiera apreciar el gesto.
…..
…
..
.
Sasuke y Naruto no fueron a visitar a Hinata hasta una semana después, cuando por fin a Sasuke se le bajó la inflamación de la mejilla. Cuando Itachi les preguntó preocupado qué había pasado (pues había salido brevemente con Shisui por más aperitivos en ese periodo de tiempo) ellos habían confesado que se habían peleado y Naruto lo había golpeado más fuerte de lo que pretendía.
Naruto lucía muy, muy avergonzado y apenado así que Itachi no lo había reñido y solo les había explicado que una buena amistad no debía echarse a perder por pequeños conflictos y menos llegar a las manos. De cualquier manera desde ese incidente Naruto seguía a Sasuke como un perrito castigado y su hermano no paraba de quejarse y fastidiarse por aquello.
—Ya te dije que estoy bien dobe, deja de seguirme, acosador. —Así que suponía que su relación no había sufrido demasiado.
El Hokage le comunicó a Itachi que dentro de una semana más, luego de que se decidiera al nuevo consejero de su clan, el Equipo Cuervo iniciaría nuevamente su entrenamiento en la aldea en lo que se seleccionaba una misión adecuada para ellos. Desde el examen Chunnin las peticiones de misión no dejaban de llegar, pero el Hokage prefería que iniciaran con misiones rango B para que se acoplaran antes de enviarlos a misiones A o S, aunque con Itachi dentro del equipo una misión de ese alcance no debía ser un problema.
Como consecuencia los chicos tenían otra semana de tiempo libre y decidieron aprovecharla.
El lunes fueron al campo de entrenamiento número 44 y jugaron a ser exploradores en la selva. Hinata casi no había prestado atención a las indicaciones de Sasuke porque Naruto se había pasado todo el tiempo dando saltos emocionados y ella se había contagiado de su entusiasmo.
El martes habían ido al río, por la mañana habían nadado, pero en la tarde Hinata se había ocupado haciendo olas con el agua que Naruto volvía gigantescas con su viento. Sasuke les había comentado, un tanto divertido, que seguro en el mar podían causar un maremoto.
—¿Somos un buen equipo verdad Hinata-chan? —Naruto, sin playera, y con el cabello rubio y húmedo cayéndole por el rostro le había sonreído y solo hasta entonces Hinata había notado que también él estaba empezando a crecer, la espalda se le estaba ensanchando y los músculos se le notaban en el abdomen. Sin poderlo evitar su rostro se volvió tan rojo que sus amigos le preguntaron si acaso había pescado un resfriado.
El miércoles Sasuke había invocado un cuervo gigante y los tres habían trepado sobre él para sobrevolar la aldea, ¡había sido increíble!, el viento les golpeaba en la cara, Sasuke iba hasta adelante dando las ordenes a su invocación, Naruto iba después bien pescado de las plumas negras y gritando consignas de guerra y chillidos de aventura, atrás iba ella, Naruto le había dicho que se sujetara de su cintura para que no se cayera, Hinata era perfectamente capaz de sujetarse de las plumas, pero hizo lo que él pedía y ahí, sujeta de él y con el cabello revoloteando a sus espaldas, había pensado que no podía ser más feliz en su vida.
—¡Miren!, —Sasuke señaló al frente—, otro cuervo.
—¿Será de Itachi-taichou? —Naruto hizo visor con la mano, el sol le estaba dando en la cara.
—Quizás solo sea un cuervo común. —Hinata giró la mirada abajo, Neji estaba sobre un árbol en el bosque y los estaba viendo, su mirada era pesada y tortuosa, por instinto Hinata se aferró más a Naruto, el cuervo siguió volando y ya no vio más a su primo.
El jueves hicieron una ridícula competencia para trepar a la montaña Hokage desde la parte de atrás (donde era terriblemente empinada) usando solo una mano. Sasuke decía que había visto a Kakashi haciéndolo una vez así que lo intentaron. Curiosamente era mucho más difícil de lo que parecía y terminaron con las rodillas raspadas y los dedos de la mano lastimados, pero al llegar arriba alzaron los brazos al cielo, se rieron y luego se acostaron bajo el rostro del Cuarto Hokage, sin querer los tres se durmieron.
El viernes hacia un viento horrible así que Hinata invocó a Yahiko, Misao y a Kaoru y cada quien trepó en un lobo para jugar carreritas, cuando tanto ellos como los lobos se cansaron se sentaron en el bosque y comieron el bento que Hinata había preparado.
—No he visto últimamente a Itachi-taichou. —Naruto mencionó mientras comía un onigiri que tenía su propio rostro, al principio le había parecido un poco espeluznante comerse a sí mismo, pero bueno, sabía bien así que…
—Lo veríamos si no fuéramos de aventura todos los días. —Sasuke se burló estirando los brazos.
—Tienes razón. —Naruto se rio. Luego propuso que hicieran una fogata y contaran historias de terror, el tiempo era malo e invitaba a asustarse. Entre los tres apilaron leña, Sasuke encendió la hoguera y luego procedió a contar la terrible historia del ninja del recodo 31. Hinata pensó en contar la historia del fantasma que le había relatado Shisui, pero no era buena oradora, además Naruto se asustó tanto con la historia de Sasuke que se sentó junto a ella y le rodeó un brazo.
—No tengo miedo dattebayo, solo tengo frio. —Frio o miedo Hinata no podía estar más agradecida con el hecho de que Sasuke tuviera una voz tan intimidadora.
El sábado amaneció con tormenta así que los tres se reunieron en el bosque con impermeables, el de Naruto era amarillo chillón así que se veía a kilómetros de distancia. Se les habían acabado las ideas y se habían cansado de jugar a chapotear en el barro cuando apareció un hombre espeluznante. Naruto soltó un grito tremendo cuando un rayo surcó el cielo y ante ellos apareció un hombre que parecía una sombra, con un rostro completamente inexpresivo y ojos de muerto.
—¿Qué hacen con este clima? —Y sin embargo hablaba como un humano normal y no como un fantasma—. Se van a resfriar. —Sasuke tenía una mano junto al porta kunais preguntándose si a los fantasmas les afectaban las armas, quizás iba a tener que usar el sharingan—. ¿Quieren una casita del árbol? —Ante la incrédula mirada de los niños el hombre había levantado una mano y había controlado la madera hasta que se había hecho una preciosa casita de árbol ahí, en medio del bosque—. Jueguen lo que quieran, pero regresen temprano a casa. —Luego se había ido, todo mojado y con paso cansado.
—¿Quién era ese dattebayo? —Naruto estaba asustado—. ¿Un fantasma?
—Un ninja. —Sasuke pasó saliva.
—¿Un ninja fantasma? —Naruto balbuceó, Sasuke no sabía, si era un ninja fantasma igual la casita estaba embrujada, pero aun así treparon y jugaron cartas en ella (Naruto les enseñó de cuando en Raíz se había vuelto amigo de los pillos del mercado negro), luego se fueron antes de que desapareciera (las cosas hechas con magia tendían a hacer eso).
El domingo Hinata no salió a jugar con ellos porque le había prometido a Hanabi que harían juntas un pastel de chocolate. Por la mañana compraron los ingredientes y a medio día hicieron la mezcla y la hornearon; el pastel olía y sabía delicioso. Como era demasiado para ellas dos solas le ofrecieron rebanadas a cualquiera que se pasara por la cocina, rama primaria o secundaria, no importaba. Todos agradecieron el gesto y suspiraron que estaba delicioso.
Neji también pasó por la cocina.
—¿Quieres un poco Neji-niisan? —Pero su primo la miró honda, muy hondamente, casi con rabia y salió del salón sin decirle nada. Hanabi la consoló al notar su abatimiento.
Por la tarde volvieron a ver Gravity Falls, pero esta vez Hanabi se acostó temprano, pues al otro día tenía Academia. Hinata se acordó que aquel día era el último libre que tenían, seguramente su capitán los citaría para una misión el día siguiente.
Que lastima.
Y sin embargo pensar que tendría una misión con Naruto (que todas sus misiones serían con Naruto) le causaban una alegría que opacaba cualquier malestar. Se acostó a dormir pronto, si su capitán los citaba temprano no quería estar desvelada o con ojeras así que ya dormía cuando escuchó que golpeaban su ventana.
Tac-tac-tac.
Hinata se levantó al instante, con la celeridad que les habían enseñado en Raíz. Ahí estaba un cuervo de su capitán y golpeaba con el pico el vidrio insistentemente. Era medianoche. ¿Qué había pasado?, sintió un vuelco en el estómago y corrió a abrir la ventana. El cuervo tenía un mensaje en su pata.
Neji dejó la aldea. Detenlo. Vamos tras de ti.
La nota tenía la firma de su capitán. ¿Neji había dejado la aldea?, ¿por qué?, el clan Hyuuga estaba cerca de la puerta este, si su capitán estaba en el clan Uchiha (del otro lado de la aldea) le costaría bastantes minutos llegar hasta el otro extremo.
Tenía que detenerlo, por lo menos el tiempo suficiente para que los refuerzos llegaran. Con celeridad se colocó su ropa de combate y se puso de cualquier forma el chaleco verde encima.
Las personas que dejaban las aldeas ninjas sin permiso eran considerados traidores, pero Neji además era miembro del clan Hyuuga, si un miembro de la rama secundaria desertaba de su obligación el castigo era penado con la muerte.
Tenía que detenerlo.
Respirando hondo y profundo para serenarse echó a correr fuera de los terrenos Hyuuga, había luna llena, aun lloviznaba un poco y la neblina apenas dejaba ver nada.
—¡Byakugan! —Realizó los sellos y activó su línea sanguínea, pero no veía a Neji, ni rastros de su chakra, ¿tan lejos ya se encontraba?, por un momento sintió miedo de haberse tardado demasiado, pero se obligó a si misma a refrenarse. Era un ninja de rastreo, su capitán lo sabía, por eso le había pedido que siguiera a su primo sin esperarlos, antes de que fuera demasiado tarde. Ya le había fallado en el torneo, no le iba a fallar ahora.
—¡Kuchiyose no jutsu! —Misao apareció ante ella, un tanto sorprendida de su invocación a esas horas.
—¿Hinata-hime?
—Neji-niisan está escapando de la aldea y debemos detenerlo. —De un salto trepó en ella—. ¿Puedes olerlo?
—Sí. —Misao olfateó el aire y el piso—. Sí puedo. —Cuando Misao entraba en modo batalla dejaba atrás sus risas, su aire infantil y sus brincos, sus ojos verdes se afilaron—. Sujétate Hinata-hime. —La loba corrió como el viento, Hinata se sorprendió cuando notó que se introducía en el bosque, Neji no había tomado el sendero de los viajeros (algo inteligente por su parte si se ponían en eso), había tomado la ruta al sendero de los mil caminos, si llegaba hasta allá iba a perderlo, su olor se difuminaría con el de los cientos de viajeros.
No, tenía el Byakugan y para llegar al sendero primero tenía que atravesar el bosque, llegar hasta las ruinas de plata. Hinata nunca había estado ahí, pero sabía que existían por las clases de geografía e historia que Itachi les había hecho aprender.
En las ruinas de plata donde el eco contesta las suplicas con un agudo grito.
En tiempos pasados aquel había sido un sitio importante para las primeras civilizaciones, ahora estaba abandonado y se decía que se escuchaban tristes clamores de almas atrapadas por la noche.
El aire frio de la noche le caló en los ojos y agradeció haberse puesto el chaleco que era cálido y la abrigaba.
—¿Qué tan lejos está? —Preguntó al tiempo que se aferraba a su loba con los muslos para no caerse.
—Muy lejos. —Misao contestó en un jadeo, no era buena calculando distancias.
—Tenemos que detenerlo antes de las ruinas de plata. —Hinata jadeó. ¿A qué hora había salido Neji para llevarle tanta ventaja?, ¿por qué?, realmente esa era la pregunta que se repetía una y otra vez en su cabeza, pero luego fue muy fácil hacerse otra cuestión.
¿Por qué no?, Neji había dejado muy claro en el torneo que la odiaba, que odiaba servirle, que odiaba el clan y que no tenía ninguna familia. Su aversión por los Hyuuga había sido suficiente para darle la espalda también a su aldea.
Pero Hinata no podía permitirlo, los traidores eran buscados, eran enjuiciados, según las leyes de su clan los desertores morían. No iba a dejar que Neji muriera, no como su padre, no cuando moría con tal de no estar cerca de ella.
Un ninja no tiene sentimientos.
Estaba en una misión, no tenía caso compadecerse de sí misma o sentir desesperación por las decisiones de Neji, su capitán le había ordenado algo e iba a cumplirlo.
La brisa fría le mojó las pestañas, pero eso no importaba, sería uno con su loba, cabalgando a través del viento, saltando, agachándose, iba a alcanzar a Neji y por encima de todo iba a detenerlo.
—Hinata-hime. —Luego de varios minutos de angustiosa persecución Misao habló con decisión—. No voy a alcanzarlo.
—¿Qué?
—Su rastro es fácil de oler, pero va muy adelante, no vamos a llegar a tiempo. —La loba apretó los dientes—. Invoca a Aoshi-sama.
—Nunca lo he hecho. —Hinata abrió grandes los ojos.
—Te quitara mucho chakra pero podrás. —Misao se detuvo, la miró fieramente—. Aoshi-sama nunca falla. —Hinata asintió con la cabeza y se bajó, Misao desapareció en una bola de humo.
Sentía los muslos ardiendo por haberla montado con tantos bríos y los pies inestables. Se tomó un par de segundos para serenarse. Necesitaba a ese lobo de ojos azules, necesitaba su velocidad, necesitaba alcanzar a Neji.
—¡Kuchiyose no jutsu! —Sintió un tirón en el estómago, prácticamente como si le quitaran el chakra a la fuerza, para su horror apareció ante ella un Dios de la muerte, un lobo tan grande que en cuatro patas era más grande que ella, sus ojos azules eran como cubos de hielo, fácilmente se la comería en un bocado.
—¿A-Aoshi-sama? —Preguntó con incredulidad, con razón aquel lobo creía que Misao era un cachorro, a su lado cualquiera sería un cachorro.
—Hinata-hime. —El lobo la miró con frialdad, en cualquier otro momento Hinata se habría encogido, asustada, pero aquel no era uno de esos momentos.
—Mi primo Neji-niisan ha escapado de la aldea y es mi misión detenerlo. —Hinata alzó la barbilla—. Préstame tu fuerza por favor. —Pero no parecía una súplica, era una orden.
—Es la primera vez que estoy aquí. —El lobo la miró, hubiera deseado que no lo hiciera, sus ojos eran hermosos pero horriblemente fríos—. Desconozco el olor de tal persona.
—Entonces yo… yo te diré el camino, déjame subir. —Neji se dirigía a las ruinas de plata, no podía equivocarse, un poco más y podría verlo con el Byakugan.
—Lo que ordene Hinata-hime. —El lobo se agachó para que ella trepara, era enorme, su pelaje era duro, todo él era musculo y poder. Hinata tragó saliva cuando se sentó en su lomo.
—Por allá. —Hinata señaló adelante con el dedo y el lobo echó a correr. Era tan rápido que apenas alcanzaba a ver, el aire golpeándola de frente la ahogaba y las manos se le resbalaban de su agarre, de hecho todo su cuerpo tuvo la sensación de congelarse por el nivel de velocidad.
No iba a poder decirle por dónde si ni siquiera podía ver.
—¡Byakugan! —Activó nuevamente su línea de sangre—. Por allá. —Aquello no era ni remotamente parecido a montar cualquiera de sus otros lobos, aquel lobo podía compararse con Fenrir (2) por su ferocidad y mantenerlo en ese plano le estaba costando unas cantidades de chakra espantosas.
Cerca de cinco minutos después Hinata por fin fue capaz de ver a Neji.
—¡Por allá! —Sintió que el corazón le golpeaba dolorosamente en las costillas así que tuvo que serenarse.
Un ninja solo tiene un objetivo: cumplir su misión.
Sin darse cuenta que lo hacía espoleo a su lobo, Neji estaba entrando a las ruinas de plata así que el lobo dio un salto escalofriante y le cortó el paso, Hinata se aferró a él y apretó los dientes, luego el lobo se quedó quieto, clavando en Neji su mirada helada, pero Neji no lo estaba viendo a él, veía a su prima, sentada con la espalda muy recta sobre aquella espantosa bestia.
—Buenas noches Hinata-sama. —Un saludo tan rutinario que por un momento Hinata se descolocó.
—Neji-niisan. —Bajó del lobo y aunque le hubiera gustado mantenerlo más tiempo su invocación desapareció en una bola de humo, como si su misión estuviera completa y no tuviera más que hacer en ese mundo—. Estoy aquí para llevarte de vuelta a la aldea.
—¿Por qué? —Neji no movió un musculo.
—¿Por qué? —Hinata dio un parpadeo—Neji-niisan si te vas de la aldea serás un traidor.
—Lo sé.
—Si abandonas el clan te buscaran para matarte.
—Lo sé.
—¿Por qué? —Hinata entreabrió los labios.
—¿No ha entendido aun mis razones Hinata-sama? —Neji dio un paso al frente—. Odio al clan, odio mis cadenas, la odio a usted.
—Neji-niisan… —¿Qué podía decirle?, la rama primaria, la rama secundaria, el sello en su frente, esas cosas no desaparecerían—. Konoha es…
—Konoha es solo una cárcel más grande. —Neji dio otro paso—. Una aldea que permite que un hombre inocente muera por un crimen que no cometió no es otra cosa que basura. —Los ojos de su primo se encendieron, incluso a través de la neblina Hinata pudo notarlo.
—Konoha es nuestro hogar. —Hinata sintió el repentino deseo de retorcerse los dedos, pero lo aguanto con todas sus fuerzas.
—¿Un hogar?, —Neji bufó—, ¿en qué momento Hinata-sama?, ¿cuándo la enviaron al Camino de la Serpiente siendo una niña con casi nulas probabilidades de regresar con vida?, ¿cuándo la enviaron a Raíz y la trataron como si fuera ganado?
—N-no… —Itachi siempre había estado ahí, Itachi no hubiera permitido que les ocurriera nada—. Somos un equipo.
—¿Quién es un equipo? —Neji se dirigió hacia ella, pasos airados, no había notado que era bastante más alto en comparación—. ¿Su capitán que solo la está usando para sus propósitos?
—Itachi-taichou no…
—Aún recuerdo cuando se la llevaron de la mansión, —Neji estaba frente a ella, le sujetó el brazo—, usted estaba llorando, le pedía a su padre que no la abandonara, que no la entregara a un extraño, ¿pero nadie la escuchó verdad Hinata-sama?
—Mi padre y yo hemos cambiado. —No servía de nada balbucear enfrente de Neji, tenía que ser firme, tenía que darle buenas razones.
—Su padre no cambió Hinata-sama. —Neji le clavó los dedos en el brazo—. Usted se volvió más fuerte, si hubiera seguido siendo la misma niña débil de antes no sería más que basura para él. —Quería argumentar eso, quería decirle que no era cierto, pero probablemente tenía razón así que solo abrió torpemente la boca.
Un ninja tenía que completar la misión. Un ninja se debía a la aldea. Un ninja vivía para su aldea y su clan. Pero… ¿por qué?, Hinata nunca lo había pensado y por esa razón se sentía desarmada ante los argumentos de Neji.
—¿Nada que decir Hinata-sama? —Neji la soltó, pasó de largo a un lado de ella—. No puede enjaularme, no puede encerrarme ni doblegarme.
—No… —Hinata apretó los puños, respiró hondo—. Pero no voy a dejar que te conviertas en un traidor… no voy a dejar que te busquen para matarte.
—Valientes palabras. —Neji se detuvo—. ¿Qué va a hacer Hinata-sama?
—Voy a detenerte. —Hinata se colocó en la posición de combate clásica de su clan, la mano firme al frente—. Neji-niisan.
—No estamos en el torneo. —Neji se giró lentamente—. Nadie va a venir a pararnos cuando esté a punto de matarla.
—Voy a detenerte. —Tozuda Hinata apretó los dientes.
—Eso quiero verlo. —Neji terminó de girarse, pero sus manos estaban flojas a sus costados, con lentitud alzó la mirada y la vio fijo a los ojos. La odiaba, la odiaba mucho, la odiaba lo suficiente para querer hacerla gritar, la odiaba lo suficiente para hacerla sangrar, la odiaba como para sujetarla del cabello y obligarla… ¿obligarla a qué?
Y ella estaba ahí, con su ridículo chaleco verde que no lograba hacerla lucir mayor, con sus ojos plateados que eran un reflejo de los suyos, con el cabello negro y liso que brillaba con tintes azules en la oscuridad. ¿Por qué quería detenerlo?, ¿por qué estaba ahí?, ¿por qué estaba sola?
"¿No se te ha ocurrido, Neji-kun, que a lo mejor no es que la odies si no que en realidad la amas demasiado?"
No, jamás, por su culpa había muerto su padre, por su culpa su existencia había dejado de tener sentido, por su culpa todo lo que había creído cierto se había desmoronado. Aquel no había sido el camino que le correspondía, ella lo había obligado, ella lo había orillado a aquel sendero oscuro.
—¡Katon: Gokakyou no jutsu! —La noche se iluminó con las llamas, instintivamente Hinata saltó atrás y contraatacó lanzando un ataque de agua, como lo esperaba la enorme bola de fuego se convirtió en una esfera de vapor. Era lo que pasaba siempre que Sasuke la atacaba con esa técnica… pero ese no era Sasuke.
—¿Por qué sabes usar eso? —Hinata no pudo evitar la sorpresa en su voz.
—¿Usted por qué sabe usar eso? —Neji achicó los ojos—. Los dos tenemos secretos Hinata-sama.
—¡Byakugan! —Incluso lo gritaron al mismo tiempo, durante el torneo habían tenido reglas, habían tenido restricciones, pero eso se había acabado, no había nadie ahí, solo ellos dos.
—¡Junken! —Pero ahora sus manos no solo buscaban cerrar puntos de chakra, chispazos de fuego y ataques de agua se combinaron con la legendaria técnica de sus antepasados. Cuando practicaba con Sasuke no era a corta distancia, apenas podía contraatacar el fuego de Neji antes de que la quemara, él a su vez apretaba los dientes cada que el agua lo impactaba.
El fuego era débil ante el agua, pero los ataques de Neji eran poderosos, esto no se parecía a su propio entrenamiento con el agua, ella había intentado desarrollar sus jutsus de manera casi autodidacta, pero era obvio que alguien le había enseñado a Neji, las llamas se amoldaban a sus manos, parecían existir sin lastimar sus dedos, ni siquiera había rastros de humo en la comisura de sus labios como le solía pasar a Sasuke.
Eso no estaba marchando bien para ella…
—¡Mizu bunshin no jutsu! —Hinata realizó el sello del tigre y un clon de agua apareció a su lado. Era la primera vez que lo usaba en batalla desde que Mangetsu le había dado aquel pergamino, ni siquiera había tenido tiempo de practicar aquella técnica contra Naruto o Sasuke. Pero tenía que funcionar.
El clon de agua sujetó a Neji por la espalda, los clones no eran muy fuertes pero solo era un momento, solo mientras Neji estuviera aturdido por la sorpresa.
—¡Mizu Hari! —Hinata lanzó contra su primo sus agujas de agua, si cerraba los puntos de chakra necesarios lo lograría, los refuerzos debían venir en camino, solo un poco más.
—Jukempo Ichigekishin. —Neji murmuró, al instante de todo su cuerpo brotó un pulso de chakra que golpeó al clon y lo lanzó por los aires volviéndolo un charco de agua, las agujas no alcanzaron su destino pues fue como si se hubieran encontrado con un escudo en el camino.
Hinata nunca había visto esa técnica, los lobos tampoco la habían mencionado. Neji había expulsado chakra de todos los puntos de chakra de su cuerpo, todo al mismo tiempo y con una habilidad asombrosa. No pudo evitar entreabrir los labios.
—¿Va a seguir jugando Hinata-sama? —La voz de Neji fue dura, pero su pecho subía y bajaba con irregularidad, usar aquella técnica le había robado una buena cantidad de chakra.
—No. —Hinata puso las manos al frente, una pelea de Byakugan contra Byakugan solo provocaría un empate como en el torneo, si se enfrentaban con sus respectivos elementos volvían a empatar porque los ataques de Neji eran más fuertes, pero sus ataques tenían ventaja por el tipo de elemento. Solo le quedaba una opción—. ¡Kuchiyose no jutsu! —Las ruinas se llenaron de lobos.
Yahiko con el pelaje erizado y los colmillos de fuera, Kaoru y Misao que observaban listas para atacar y Sanosuke con su cinta roja en la frente que observó a Neji presto para lanzarse sobre él.
—No quiero lastimarte Neji-niisan. —Hinata dejó caer flojos los brazos a los costados.
—Qué curioso. —Neji colocó los dedos en posición para realizar los sellos—. Yo sí quiero. ¡Kuchiyose no jutsu! —Aquello se llenó de cuervos, no los cuervos pequeños que usaban para mandar mensajes, cuervos espeluznantes, cuervos enormes, pájaros del tamaño de sus lobos.
Hinata dio un paso atrás.
El clan Hyuuga no invocaba, el único invocador era el nuevo dirigente y su familia sellaba un trato con los lobos. Los cuervos eran…
"—¿Ese era un cuervo de Itachi-taichou?". Recordó aquel día, en la segunda prueba del examen para Chunnin habían visto un cuervo en el área número 44, pero se suponía que su capitán no podía intervenir en el examen. Itachi no había estado ahí con ellos, había sido Neji, Neji que los vigilaba desde el cielo. Y hace unos días cuando volaban trepados sobre el cuervo de Sasuke, ¿no habían visto un cuervo merodeando cerca de ellos?
Los cuervos eran las invocaciones características de los Uchiha, el fuego también.
—Neji-niisan. —Hinata tuvo un titubeo—. ¿Quién… quien te ha entrenado?
—¿Importa?, —Neji deslizó un pie por el suelo—. Ambos hemos traicionado a nuestro clan por poder Hinata-sama.
—No es así.
—Lo es. —Los ojos de Neji parecieron arder cuando de sus manos brotó el fuego como alguna clase de incendio inextinguible, los lobos atacaron, los cuervos también. Si Hinata hubiera tenido más chakra habría invocado a Aoshi, pero no lo tenía, Neji también parecía agotado, aun así el agua y el fuego se encontraron, el vapor caliente salió despedido en ambas direcciones y Hinata tuvo que contener un jadeo cuando el vapor le quemó el brazo, Neji en cambio soltó un gruñido, una especie de grito furioso.
—¡¿Lo ve?!, —el vapor le había quemado una pierna que se había puesto de un rojo poco saludable—, cuando estamos juntos solo creamos destrucción, ¿protegidos y guardianes?, ¡no me haga reír!
—¡No quiero que pases tu vida protegiéndome!, —Hinata levantó la voz, la brisa estaba arreciando hasta convertirse en una lluvia fría, a su alrededor sus invocaciones peleaban entre sí, desaparecían en volutas de humo luego de lastimarse—, n-no quiero que seas un prisionero.
—¿Ni siquiera para eso le sirvo Hinata-sama?
—Yo no dije…
—¿Ni siquiera me considera apto para morir por usted?, —Neji respiró con rabia—, ¿por qué esta aquí?, ¿qué quiere de mí?, ¿por qué no puede dejarme libre?
—Neji-niisan… —Era una misión, la misión que le había dado su capitán, la misión que tenía que cumplir.
—¡Por una maldita vez en su vida…!
—¡Es una misión!, —Hinata lo interrumpió, su voz hizo eco en las ruinas—, Itachi-taichou me ordenó que te detuviera, pero yo no quiero que…
—Es suficiente. —Neji sonrió, una sonrisa horrible—. Es suficiente.
—Neji-ni…
—¡Hakke Hyaku Nijuachi Sho! —El grito de Neji retumbo en la soledad de las ruinas. La técnica de adivinación, ocho trigramas ciento veintiocho palmas. Pero Hinata no sabía hacerlo, su límite era 64.
—¡Hakke Rokujuyon Sho! —Como pudo se concentró en el alcance de su técnica, podía bloquear sesenta y cuatro golpes, pero no podría con los siguientes sesenta y cuatro.
Dos golpes. Cuatro golpes. Ocho golpes. Dieciséis golpes. Treinta y dos golpes. Sesenta y cuatro golpes. Su técnica se había acabado, pero la de Neji seguía activa.
—¡Kaoru!, —Hinata gritó, el sudor frío corriendo por su frente—, ¡escudo! —Antes de que la loba pudiera llegar a su lado Neji cerró el chakra de su hombro, el de su codo, el de su brazo, el de su pierna. Kaoru colocó el escudo en ese instate, pero Hinata se sintió como un guiñapo, apenas un muñeco que conservaba un poco de movimiento.
—¡Sanosuke! —Pero tenía a sus lobos, sus lobos que habían acabado con los cuervos aunque todo su cuerpo estaba lleno de sangre—. ¡Ataca! —Justo en ese momento la técnica de Neji destruyó el escudo de Kaoru, la loba desapareció con un aullido de dolor cuando Neji cerró en un suspiro la mitad de sus puntos de chakra.
Hinata quiso hacer algo para defenderse, pero una vez cerrado un punto de chakra era imposible volver a abrirlo en tan poco tiempo, cayó de rodillas cuando Neji terminó de cerrarle los puntos de chakra de su pierna derecha.
—¡Futae No Kiwami! —Pero en el instante mismo en el que la técnica de adivinación de Neji acabó Sanosuke conectó su patada más fuerte en su primo. Futae No Kiwami el doble golpe pulverizador.
Neji salió disparado hacia atrás, Sanosuke le había dado en el costado izquierdo, por lo menos debía tener cuatro o cinco costillas rotas. Las últimas invocaciones desaparecieron del claro cuando sus invocadores terminaron de perder todo su chakra.
Hinata vio borroso, siempre que Sanosuke usaba esa técnica ella terminaba por marearse, pero ahora estaba tan débil que cualquier paso en falso le obligaría a desmayarse. Frente a ella Neji intentaba tomar aire, su tórax parecía inestable, Hinata esperó que ninguna costilla le hubiera afectado el pulmón.
Neji levantó la mirada, había una buena dosis de odio ahí, pero también algo más, su mirada se detuvo en un punto tras de ella y en su rostro se pintó momentáneamente la desesperación.
Los refuerzos se acercaban.
Hinata no podía levantarse, pero respiró hondo.
—Vamos a regresar a la aldea Neji-niisan.
—No. —Para su completo horror su primo se puso lentamente de pie, con una mano se sujetaba el costado herido y había vaho saliendo de su boca, de sus labios temblorosos—. Me marcho.
—N-no puedes.
—Véame hacerlo. —Itachi le había ordenado que lo detuviera, si se iba sería un traidor… si se iba su familia lo atraparía para matarlo… Neji se dio la vuelta y empezó a renquear en dirección contraria, Hinata vio como tomaba aire para reunir fuerzas y ponía las manos al frente. Iba a invocar a un cuervo. Iba a trepar en él, se iría y ella no podría alcanzarlo.
Si no lo detenía en ese momento sería como si lo estuviera matando.
No tuvo tiempo para pensarlo, no podía analizarlo, no podía horrorizarse por lo que iba a hacer. Adelantó lentamente la mano que aún le funcionaba y realizó el sello prohibido de su clan.
Activó el sello del pájaro enjaulado.
Neji gritó, cayó al suelo y gritó sujetándose la cabeza. Hinata lloró, lloró desconsolada sin retirar el jutsu. Por favor, por favor, por favor, que alguien acudiera a ayudarla. Por favor, por favor, por favor que eso por fin se acabara.
Retorciéndose en el suelo Neji dirigió a ella la mirada, incredulidad, furia y un lazo que se había roto para siempre.
—Lo siento Neji-niisan… —Nunca iba a perdonárselo a sí misma, jamás se lo iba a perdonar—. Lo siento tanto.
—¿Qué es esto?, —un hombre apareció a un costado de ellos, Hinata no lo había escuchado, no lo había sentido, con un jadeo desactivó el jutsu prohibido y giró a verlo, entre la neblina y la lluvia solo pudo distinguir un hombre de piel anormalmente blanca, cabello negro y largo, voz baja y sibilante, casi como el siseo de una serpiente—, ¿no crees, jovencita, que no están jugando en igualdad de condiciones?
—¿Quién es usted? —Intentó que su voz saliera con aplomo, aunque sabía que arrodillada como estaba en el suelo no daba ninguna sensación de peligro.
—Para que este combate sea justo ambos deberían tener un sello, ¿no crees? —En el último momento sintió el peligro, levantó un kunai y lo lanzó, pero al mismo tiempo el cuello de aquel hombre se alargó a límites sobrehumanos y la mordió en el espacio entre el hombro y el cuello. Le pareció que Neji gritaba, aunque pudo haberlo imaginado.
El hombre se sujetó el costado, ahí donde su kunai se había hundido y formaba una mancha de sangre, pero no parecía preocupado por la herida. En lugar de eso le habló con voz falsamente dulce.
—Ahí tienes el sello maldito, disfruta de ser un pájaro enjaulado. —Hinata abrió los labios, pero la visión se le volvió borrosa, tenía fiebre, tenía escalofríos, como si fuera a morir. El lugar donde la habían mordido le ardía, como si fuera una llama al rojo vivo. Alguien más llegó, sujetó a Neji, se lo llevaron con ellos.
—Neji-niisan… —Aun así lo llamó—. Neji-niisan… —Hubiera jurado que sus miradas se encontraron y que ambos lucían miserables. Luego todo fue oscuridad.
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Notas de Okashira Janet: Cuando inicié el fanfic solo tenía planeada la historia hasta el capítulo que viene, ¿mi clímax quizás?, ahora la planeación se ha extendido pero aun así estos dos capítulos no dejan de ser importantes. Debo admitir que al final los tiempos se me salieron un poco de control lo que me tiene un tanto frustrada, pero espero irlo arreglando más adelante.
Aclaraciones:
1 Gravity Falls es una caricatura que cuenta las aventuras de dos mellizos, Mabel y Dipper, mismos que van de vacaciones a Gravity Falls descubriendo que el pueblo es un imán para las cosas raras. Realmente es una serie que disfrute bastante cuando al fin decidí darle una oportunidad.
2 Fenrir es el lobo vaticinado para desencadenar el Ragnarok y matar al Dios Odin, mi primer encuentro con él fue en el libro de Magnus Chase (lo sé, en lugar de ser en un místico libro de leyendas nórdicas, no tengo perdón). Solo pensé que se parecía a Aoshi.
Los lectores preguntan
1 La verdad me sorprendió que le hubieran dado tanta importancia al beso de Neji y Hinata, cuando lo escribí me estaba imaginando un par de nenes demasiado inocentes para darle connotaciones románticas, en mi mente ingenua me creí que les iba a dar ternura, ¿ustedes no se besaban con sus primos de bebes, no, no, no?, quizás solo mi familia es la rara. De cualquier manera Hinata ni siquiera recuerda ese beso, tenía tres años.
2 No narre la pelea de Naruto y Sasuke porque no la considere importante en términos de trama, vamos, me hubiera echado a perder el efecto de la pelea NejiHina y éste capítulo hubiera salido muy raro si no tuviéramos fresco todavía aquel encuentro. (Además cuando escribo batallas tengo que echarme horas de investigación de técnicas y me tardó más en escribir el capítulo jaja).
Yo sé que éste capítulo puede ser un poco chocante y que quedan un montón de incógnitas en el aire, pero ya tengo lista mi armadura para recibir todos sus golpes así que… ¿déjense caer?, nada más en las manos no que de eso vivo.
Gracias por leer, nos vemos en el próximo capítulo.
14 de Noviembre del 2017 Martes
