EQUIPO CUERVO
Capítulo 27: La melancolía de Sasuke
Por Okashira Janet
Capítulo dedicado especialmente para Clavel quien el día de hoy cumple años. Señorita puse música inspiradora, tome la computadora y al ritmo de Run boy run escribí este capítulo de regalo para usted. Gracias por nacer y darme la oportunidad de verte crecer.
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Sasuke miró el calendario y se dio cuenta de que pronto cumpliría quince años; en algunas civilizaciones cumplir quince años significaba que te habías convertido en un hombre, los samurái, por ejemplo, se convertían en hombres a esa edad.
En el mundo shinobi aquello no era tan significativo, se suponía que te volvías un adulto cuando te convertías en un verdadero ninja; desde ese punto de vista la edad en la que te volvías adulto era increíblemente variable. ¿Y exactamente que rango de ninja te convertía en adulto?, ¿ser gennin?, ¿chunnin?, ¿jounnin?, ¿y que era de esos hombres que nunca pasaban de ser gennin?, o los que no alcanzaban ese rango siquiera, ¿es que nunca se volvían hombres?
La línea de la adultez era fina en el mundo de los ninjas. Quizás Itachi ya era un hombre a los 13 años siendo líder ANBU, ¿pero él era un hombre siendo jounnin?
Que una edad marcara un cambio en cuanto a la infancia y la etapa adulta debía ser mejor, porque no importaba si estabas listo o no, la sociedad te volvía un hombre pasado de cierta edad.
¿Qué te volvía adulto?, ¿el pensamiento?, ¿las responsabilidades?, ¿el crecimiento?
A su mente regresó la imagen adusta de su padre, los brazos cruzados, la mirada seria, ese eterno rictus en su boca como si estuviera ligeramente molesto.
En toda la tierra del fuego y sus alrededores nadie dudaría ni por un segundo que su padre era un hombre. No un muchacho, no un joven, no un niño. Ni siquiera el Hokage lo podía ver como alguien más joven, para todos —pese a si les llevaba edad en ventaja o no— Fugaku Uchiha era un hombre adulto, con metas y decisiones claras.
Quizás ser adulto era eso, tener metas.
Tener expectativas.
Tener planes.
Y su padre tenía infinidad de planes.
A los quince años un samurái era un hombre, ¿pero un ninja?
Sasuke siempre había tenido buena memoria, no era como Naruto cuyos recuerdos de la infancia se volvían borrosos y pensaba que algo podía haber pasado pero también que no y no estaba totalmente seguro.
Sasuke tenía una memoria envidiable y aun recordaba cuando su padre le había dicho que Itachi lo entrenaría y pasaría a formar parte del Equipo Cuervo. Aquel había sido uno de los días más felices de su vida. Antes de eso las cosas en el clan habían estado extrañas, Sasuke no sabía lo que era, solo notaba la tensión, como los puños de su padre se apretaban, como Itachi se movía entre sombras, como su madre esperaba y callaba y la atención de su padre hacía él era cada vez más escasa.
Sin importar lo que hiciera.
Sin importar si era el mejor lanzando kunai de su clase. Sin que importara si no fallaba una sola vez con los shuriken. Sin que tomara en cuenta sus excelentes calificaciones en clase.
Para su padre aquello solo era lo que se esperaba de él, porque Itachi ya lo había hecho antes y mejor.
Pero en esos días la relación de su padre e Itachi no era exactamente la de un orgulloso padre con su hijo, aunque su padre siempre estaba orgulloso de Itachi, era otra cosa, era algo sombrío que flotaba por la casa. Eran susurros que terminaban cuando él entraba a la habitación, era el "ve a jugar afuera Sasuke", eran los pasos silenciosos por la noche.
Y entonces, entre aquella relación entre su padre e Itachi que parecía estirarse como una liga vieja Sasuke había pensado que quizás y solo quizás si se esforzaba mucho podía lograr que lo reconocieran.
Así que entrenó. Entrenó y entrenó.
Sabía que la técnica de su clan era el fuego, el arte de dominar el fuego y manejarlo a su antojo. Los Uchiha eran genjutsu y llamas.
—¡Katon: Gokakyu no Jutsu! —Una y otra vez, aunque la boca se le quemara, aunque los labios se le pusieran negros y sintiera que se quemaba su cuerpo.
—¡Katon: Gokakyu no Jutsu! —Para que lo viera, para que por primera vez en la vida lo viera el hombre que tanto admiraba.
—¡Katon: Gokakyu no Jutsu! —Y lo vio, aun recordaba aquel día, junto al muelle, cuando la enorme bola de fuego había iluminado las aguas y el paisaje. Había usado todas sus fuerzas, todo su empeño, todo su chakra en aquel jutsu y luego había vuelto a mirar a su padre; con emoción, con esperanza. Su padre se había dado la vuelta, por un momento un ramalazo de decepción había recorrido a Sasuke de la cabeza a los pies, pero luego había dicho las palabras que retumbarían dentro de él toda su vida.
"Ese es mi hijo, estoy orgulloso de ti". Y en esa frase había borrado años de caminar bajo la sombra de Itachi. Porque Sasuke sabía, estaba completamente seguro que Itachi había logrado hacer esa técnica antes y sin tanto sobresalto, sin embargo su padre decidía reconocerlo a él.
Y aquella bola de fuego lo traía siempre a ese recuerdo.
Aun recordaba la primera vez que había hecho su técnica frente al equipo cuervo; en aquel entonces Hinata, Naruto y él no eran más que unos mocosos intentando sobrevivir a su primera misión y cuando Sasuke había eliminado la oscuridad del bosque con su fuego su primer pensamiento había viajado a su padre, al orgullo que le había hecho sentir.
Aquellos días habían sido tan felices…
Después de la bola de fuego las cosas en el clan habían mejorado y la tensión entre Itachi y su padre se había roto, como si alguien se hubiera arriesgado a cortar el hilo tenso que los separaba.
Había surgido el Equipo Cuervo.
—"Con este equipo lograras caminar al lado de Itachi". —Si cerraba los ojos podía recordar la voz de su padre, una voz que le hablaba a él pero que pensaba y planeaba más adelante. Aunque Sasuke era un niño entendía la frase, entendía las palabras. Su padre esperaba que alcanzara a Itachi, que lograra caminar a su lado como un igual, ya nunca tras su sombra, ya nunca como una imitación imperfecta.
Su padre esperaba que el clan Uchiha tuviera en sus filas a dos ninjas que causaran conmoción entre las aldeas, cuyos nombres fueran conocidos por los grandes líderes.
Su padre esperaba grandeza de él.
Lo esperaba y estaba seguro que lo conseguiría.
Su padre por primera vez ponía en él esperanzas y sueños.
Y había sido tan feliz.
—"Sasuke, este equipo sobrepasara a los Sannin". —Su padre le había hablado directamente y se sentía, se podía palpar la emoción. Un sentimiento reprimido por un hombre acostumbrado a no demostrar sus emociones, así que Sasuke sonrío por él, sus ojos brillaron por él y sus puños se apretaron en emoción por él.
Los niños crecían escuchando las grandes hazañas de los Sannin, jugando a ser el gran Jiraiya-sama y aunque el malo siempre era Orochimaru no por eso dejaban de guardarle un sano respeto.
Sasuke se imaginó que algún día los niños jugarían a ser él, que lo conocería todo el mundo. Aquello esperaba su padre. Los ojos de su madre sonreían con felicidad contenida, sin decir nada, pero logrando que brillara todo.
Aquel había sido un día especial, y aunque Itachi estaba junto a la mesa sin decir nada Sasuke no se lo había tomado en cuenta, porque quizás y solo quizás por una vez en la vida Itachi no era el centro de atención, porque por una vez en la vida quien iba a forjar un futuro que iba a brillar era él.
Claro que después de eso habían tenido su primera misión y más que brillar o trazar destinos de leyenda Sasuke había tenido que luchar contra la diarrea y la inanición.
Aquel había sido su primer golpe de realidad.
Para cumplir las metas que le había trazado su padre, para alcanzar sus expectativas y hacerlo sentir orgulloso tenía que esforzarse más, tenía que hacerlo hasta sus límites
—"No me defraudes Sasuke" —Antes de irse a su primera misión su padre había dicho aquello, pero no era una advertencia, sus ojos habían sido claros al decirlo y aquel rictus amargo de su boca estaba suavizado, casi como si su expresión eterna mitad enfadada mitad pensativa pudiera relajarse.
—"No me defraudes Sasuke" —Esa frase se había vuelto su mantra en esa misión y cuando Hinata y Naruto se ahogaban en el río se había aferrado con fuerza a esa frase para volverse un verdadero ninja y hacer lo que tenía que hacer.
Atravesar a Naruto y a Hinata con armas.
Hasta ese momento entrenar con kunais y shurikens había sido cuestión de golpear árboles y objetivos y aunque Sasuke se ponía retos para volverlo más emocionante nunca había apuntado contra algo en tan caótico movimiento, nunca había apuntado sus armas hacia una persona.
Así que aquella noche en que el río estaba por terminar con los sueños de su padre y los suyos se había aferrado a aquella frase para exigirse sus límites. Y había lanzado sus armas.
—"Por favor". —Al final su mente había dejado escapar una plegaria cuando notó que había calculado mal y el kunai que había lanzado hacia Hinata no había entrado tanto en la carne y sí en la ropa, Sasuke sabía que si el kunai no tenía buen agarre se zafaría, Naruto en cambio tenía la mano atravesada por un shuriken, pero en ese momento Sasuke no había pensado en la sangre ni en el claro dolor en el rostro del rubio, simplemente los había jalado esperando que el kunai no se saliera del brazo de Hinata o iba a tener que lanzarle otro.
Quien sabe, pero quizás en ese momento se había convertido en un verdadero ninja. Aunque no fuera gennin ni nada.
Y quizás cumplir quince años no tuviera nada que ver.
Su padre por supuesto jamás iba a estar a su lado en el hospital y tampoco iba a preguntarle cómo había ido la misión para que se la contara con todos sus detalles. Pero su madre sí y su madre se lo contaba a su padre.
Porque eso hacían los esposos.
Eso le había dicho su madre, que cuando estaban solos su padre siempre hablaba de él, no de Itachi, de él.
Así que Sasuke le había contado todo a su madre, los momentos difíciles y los momentos en que habían estado asustados e incluso como había salvado a Naruto y a Hinata al final, porque sin importar si Naruto sanaba rápido o si Hinata era la mejor atrapando peces quien había salvado la misión y a los dos era él.
Pensar en su madre le provoco a Sasuke cierta incomodidad en el estómago, hacía poco Itachi le había dicho (como si fuera cualquier cosa) que le había ofrecido el puesto de líder a su madre. Su reacción —por alguna razón— había sido apretar los puños y mantener un silencio hosco. Estaba seguro de que Itachi había pensado aquello luego de escuchar la ridícula conversación que habían mantenido Naruto, Hinata y él, de ser así su hermano ya sabía que no es que él apoyara aquella idea.
—¿Te molesta algo Sasuke? —Sí, sí que le molestaba, aunque no acababa de darle forma a todo lo que estaba sintiendo.
—Ese era el puesto de Ottou-san. —Al final lo soltó, aquello que le cortaba la garganta y prácticamente le impedía respirar.
—Ottou-san está muerto Sasuke… —Itachi habló muy despacio y bajito, como si temiera tocar algún resorte oculto en su hermano.
—Lo sé. —No es que fuera estúpido—. Ese puesto es tuyo.
—No puedo hacer todo y lo sabes. —Itachi se sentó frente a él, en el comedor, una charla casual en la cocina, solo que no parecía casual por ningún lado.
—Ottou-san así lo hubiera querido.
—Eso no lo sabemos. —Los dedos de Itachi, el segundo y el tercero de cada mano se movieron un milímetro, casi imperceptible, sin embargo Sasuke lo notó.
—¿Por qué siempre finges no estar seguro de las preferencias de Ottou-san? —Sintió que algo le calentaba el pecho, pugnando por salir—. Sabes bien que eras su favorito, siempre lo fuiste.
Sí, siempre lo había sido, no era ningún secreto. Sasuke recordaba aquella misión de usar chakra control en el río, su padre, ni una sola vez había pedido verlo pese a que había estado un mes entero fuera de casa y relativamente cerca si es que quería observarlo, pero Itachi era diferente, Itachi era llamado a la presencia de su padre con constancia, Sasuke lo sabía por la manera en la que lucían sus ojos cuando su hermano desaparecía y de pronto volvía con ellos con aquella mirada que parecía lejana.
—Yo… —Itachi tomó su tiempo en responder—. No creo que favorito sea la palabra correcta. —Con Itachi siempre era así, era su hermano pero de alguna manera también era un desconocido, su héroe, su meta, su sueño a seguir, pero alguien que le había cerrado las puertas de lo que sentía, pensaba o anhelaba.
Si es que Itachi Uchiha anhelaba algo.
—Okka-san es la mejor opción Sasuke… —Itachi intentó explicarle, pero Sasuke se puso de pie, por alguna razón no quería oírlo y quizás era irracional pero en su mente solo podía pensar que su padre siempre había apoyado a Itachi, siempre había velado por Itachi, siempre había estado orgulloso de Itachi y lo primero que hacía su hermano al heredar un puesto tan importante era botarlo en alguien más.
¿Y él?, ¿él que se había esforzado tanto en ser notado?, no es que quisiera el puesto de líder, sabía que no estaba listo para el cargo y lo más importante, su padre no lo hubiera querido así, su padre sabía que Itachi era el siguiente en la línea, su heredero, su orgullo, su más preciado hijo…
—Sasuke… —Itachi también se levantó y en su mirada Sasuke notó que se encontraba desconcertado, eran pocas las veces en que le había visto esa mirada, porque incluso él que era su hermano había sido tratado como un ninja más en el equipo Cuervo.
—Te acuerdas… —Sasuke desvió la mirada—. ¿Te acuerdas cuando aprendimos chakra control en el río? —Confundido por el cambio de tema Itachi frunció ligeramente el ceño, Sasuke notó como internalizaba todas sus emociones y no quedaba en él más que la expresión carente de emociones de siempre.
—Me acuerdo.
—¿Te acuerdas que Hinata casi se ahoga?
—Me acuerdo. —Giró a verlo, la vena en el cuello de su hermano se había saltado, porque incluso Uchiha Itachi tenía recuerdos que era imposible que no causaran nada en él. No, su hermano no era perfecto, no era de hielo, en el fondo era un hombre gentil y Sasuke siempre lo había sabido.
—¿Por qué esperaste a que Hinata se ahogara para sacarla? —Si Hinata hubiera muerto los sueños y planes de su padre se habrían arruinado o por lo menos hubieran sufrido un revés y sin embargo su hermano había esperado hasta el último segundo.
—Fue un error. —La voz de Itachi fue fría, la voz de un ninja y no la voz de un hermano, porque para Itachi interrelacionarse no le era sencillo de ninguna manera, ni siquiera con él.
—¿Sacarla o tardarte tanto?
—Sasuke… —Itachi abrió la boca ligeramente, Sasuke cerró los ojos, sabía la respuesta, pero quería herirlo, hacerlo por alcanzar y botar los sueños que él no podía.
—Sigues siendo el líder del clan así que si quieres darle el puesto a Okka-san es tu decisión. —Sasuke dio media vuelta y salió por la puerta, sabía que la única manera de herir a su hermano era con el equipo cuervo, porque sabía que lo único que su hermano amaba era eso.
El Equipo Cuervo representaba la protección de Konoha, el equipo Cuervo eran Hinata, Naruto y él mismo, y supo que era ruin lastimarlo con aquello. Y aun así lo había hecho. Quiso golpear una pared con un puño hasta que sangrara, era un idiota, era un verdadero idiota.
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Mikoto se miró al espejo y encontró cosas que estaba segura que no estaban ahí antes, esas arrugas en torno a los ojos, la manera en la que ahora sus labios caían ligeramente hacía abajo si no estaba sonriendo, algunas canas que se escondían entre el cabello negro, las venas que resaltaban en sus manos y que empezaban a volverse ligeramente tortuosas y saltonas, las estrías en el abdomen luego de dos embarazos, una incipiente celulitis en ambos muslos por años de madre en lugar de shinobi.
—Estas vieja. —Se lo dijo a sí misma y aquello le dio la fuerza para sonreír. Tenía un hijo adulto y uno adolescente, era lógico que su cuerpo hubiera pasado por ciertos estragos. Aun así era un cuerpo firme, apto, listo para una segunda ronda.
Era curioso, siendo una niña había soñado con ser una gran shinobi, luego la adolescencia había llenado de amor y romance su vida, había soñado con ser la esposa de Fugaku, su apoyo, su fuerza, su pilar, aquella que lo sostendría en los momentos difíciles y le daría el poder para guiar a su clan. Ahora, cuando su amado había muerto a manos de aquel otro hijo al que le había sonado la nariz y le había preparado por años el almuerzo no era la venganza la que ardía en su corazón.
Pero si la fuerza.
La fuerza para hacer lo que tenía que hacerse. Para ocupar el cargo que solo ella podía ocupar. Itachi no necesitaba intrigas políticas, no necesitaba cuidarse las espaldas en su clan, no requería mirar cada dos segundos atrás por si iban a traicionarlo como le había sucedido a Fugaku.
Porque ella, Mikoto Uchiha, por fin tenía las fuerzas para ser ella quien protegiera a la gente que amaba y aquello incluía a todo el clan de ojos rojos.
Por supuesto, no sería fácil. Para Itachi colocar a Izumi como jefa de la comandancia ya había sido un problema, cederle el puesto de líder a ella sería el doble de difícil, solo había que ver cómo había reaccionado Sasuke.
—Sasuke… —No pudo evitar suspirar, que su hijo tuviera aquella idea de las kunoichi en general también había sido en parte su culpa, ¿alguna vez le había hablado ella de sus misiones?, ¿de sus logros como kunoichi?, ¿de los logros de sus compañeras?, ¿alguna vez había sido para él algo más que la madre amorosa que le lavaba la ropa y le servía la comida?
Sasuke había crecido en un ambiente liderado por hombres y mucho se temía que siempre había tratado a Hinata como un compañero en lugar de como una niña, por las pocas conversaciones que a veces le escuchaba a Naruto intuía que su hijo no tenía consideraciones con su compañera y que su género le resultaba indistinto.
Para su hijo había sido humillante que por un momento Ino lo hubiera atrapado durante el torneo para Chunnin, la había menospreciado tanto en su condición de mujer que la humillación había hecho que su venganza fuera rápida y terrible. ¿Y acaso ella lo había intentado hablar con él?
—"Este equipo debe ser perfecto" —Fugaku era quien tomaba las decisiones en cuanto al Equipo Cuervo y Sasuke, así ella se mantenía al margen por temor a que sus cuidados de madre hicieran flaquear a Sasuke, ya de por si su hijo era mimado y lo sabía.
Y así de alguna manera Sasuke se le había ido de las manos hasta ser el adolescente irascible que estaba en contra de su propia madre como líder. Era lógico si se analizaba. Mikoto sabía que necesitaba darle forma a esa conversación que había retrasado por tanto tiempo con su hijo menor, pero no sabía si a esas alturas la escucharía.
Para Sasuke —igual que para Itachi— el Equipo Cuervo estaba por encima de todo lo demás (aunque los motivos de ambos eran diametralmente opuestos). Por eso ninguno de los dos era apto para ser líder del clan Uchiha, Mikoto siempre lo había sabido, pero había confiado en Itachi como lo había hecho su esposo, aunque Fugaku veía lo que quería ver.
—Itachi… —Su hijo que amaba más a Konoha y la paz de lo que amaba cualquier otra cosa sería capaz de sacrificar el clan entero por sus ideales, quizás por eso Mikoto no podía odiar a Shisui. Aquel hijo postizo que era la única persona en el mundo que había logrado alcanzar el alma de su hijo mayor.
—Pero si vienes, —Mikoto miró nuevamente al espejo, tomó aire—, si vienes Shisui esta vez no te dejare pasar.
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"Sasuke espero grandes cosas de ti"
Sasuke abrió los ojos con aquella frase retumbando en su cabeza, había sido la frase con la que su padre lo había despedido al iniciar su viaje al camino de la serpiente. Aquella frase lo había llenado de orgullo, de decisión y valentía.
Ahora iba a cumplir quince años y se preguntaba si algo de lo que había hecho hasta ahora sería parte de lo que su padre esperaba. Su padre no lo había visto volverse jounnin, no había visto como atrapaba un bijuu o como rehacía el Equipo Cuervo, ¿pero era aquello algo grande?, ¿algo que lo pudiera enorgullecer?
"¡Deseo que Ottou-san este orgulloso de mí!" cuando tirados en el Camino de la Serpiente veían estrellas fugaces siempre pedía el mismo deseo (eso y que Naruto no se rodara y cayeran todos por el precipicio).
Aquel era un deseo infantil que resultaba ridículo en alguien que estaba por volverse un hombre, pero Sasuke aún mantenía aquella estúpida idea. Si su padre no había estado orgulloso de él vivo, ¿por qué lo estaría estando muerto? y en todo caso, ¿iban a algún lado las personas cuando morían?, ¿tenían consciencia del plano de los vivos? Quizás su padre era polvo de gusanos mientras él seguía atormentado.
Hinata le había dicho alguna vez que aquello era una perdida sin sanar. Por supuesto aquello lo había molestado, como le molestaba todo lo que no podía comprender. Hinata había perdido a su madre, por supuesto, pero Hinata era muy pequeña, Sasuke ni siquiera estaba seguro de que la recordara o que la hubiera alcanzado a amar.
—"Es porque no pudiste despedirte". —Para no pensar en eso Sasuke sacudió la cabeza. Hacía eso desde niño, como si así los pensamientos se diluyeran y tomaran otra dirección, su padre también lo hacía en ocasiones, quizás de ahí lo había tomado Sasuke.
En general, los padres y los hijos se parecían en muchas cosas, por ejemplo, su padre, Itachi y él, todos tenían un chakra de tipo fuego (aunque eso era quizás más bien algo propio del clan). Sasuke recordaba lo gozoso que había estado en el Camino de la Serpiente cuando había descubierto que su tipo de chakra era el de las llamas.
—¿Ya la viste?
—Esa chica rara. —Adelante un par de chicas cuchicheaban entre sí y Sasuke vio pasar a Karin con el rebelde cabello rojo suelto y pisando muy fuerte, casi como si quisiera hacerse notar. A ella, como a Naruto en su tiempo, le estaba costando trabajo hacerse de un lugar en Konoha, ambos siendo contenedores de terribles bestias internas.
Karin, por supuesto, no era del gusto de Sasuke, ni físicamente ni en su persona, aunque pocas personas eran del todo de su gusto.
Quizás por eso su tiempo en el camino de la serpiente no era del todo un mal recuerdo.
Por supuesto, después del camino de la serpiente lo siguiente había sido una reunión con su padre. Sasuke recordaba aun la mirada que le había dado, una mirada que no parecía decir nada, su madre lo había abrazado al volver, lo había llenado de besos y lágrimas, pero su padre no, su padre solo lo había visto adusto.
Aun cuando toda la aldea festejaba su regreso.
A veces Sasuke se preguntaba si es que su padre esperaba que no volviera o quizás estaba seguro de que volvería así que no había sido una sorpresa para él… ¡había tantas cosas de su padre que desconocía!
Entre los recuerdos de su padre asomó la fiesta de cumpleaños número quince de Itachi, en aquel entonces Naruto, Hinata y él… en acto reflejo apretó las manos y los dientes, recordó los ojos de Shisui, aquella estúpida técnica del piedra, papel y tijeras y lo mucho que les había gustado a los tres.
Aquel hombre mentiroso, aquella farsa caminante que un buen día, de buenas a primeras había destrozado su vida de un plumazo.
A veces a Sasuke le hubiera gustado gritar, destrozar, apretar hasta triturar algo, pero sabía que era solo el desquite de un niño. Solo había una manera de vencer a Shisui y era con el Equipo Cuervo, solo había una manera de vengar a su padre.
15 años
Qué edad tan vacía, tan falta de fuerza, tan lejana al verdadero poder.
Quería sentirse un hombre pero solo se sentía un niño rabioso cuyos planes se modificaban en favor de los intereses de la aldea.
Suponía que quizás si su padre estuviera con vida también él tendría una fiesta de cumpleaños, una importante donde asistirían los personajes venerados del clan, los mismos que ahora estaban muertos.
¿Pero acaso lo llevarían a algún lado sus pensamientos?, con lentitud se sentó en una piedra, poco tiempo después un halcón voló alrededor de él, Sasuke sabía lo que significaba y alzó la mano, el halcón se paró sobre sus dedos, había un pergamino de misión en su pata.
Akatsuki empezaba a avanzar.
El Equipo Cuervo, por supuesto, también lo haría.
….
…
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Hinata había tenido misiones difíciles prácticamente toda su vida, pero la presente misión era —si así podía llamarse— su primera misión de verdad.
Les habían encomendado custodiar al jinchuriki de la aldea de las nubes, una kunoichi llamada Yugito Nii, ¿el problema?, que la aldea de las nubes en realidad no tenía idea de esta custodia forzada y la decisión se había tomado por parte de Konoha quien, dicho sea de paso, no tenía buenas relaciones con la Nube.
Hinata se preguntaba si acaso no estaban caminando a un enfrentamiento bélico entre aldeas, pero el resto de sus compañeros obedecía sin chistar. De cualquier manera no es como si planearan secuestrar o dañar a Yugito Nii, simplemente querían que estuviera segura y fuera de las manos de Akatsuki.
Y es que el resto de las aldeas se resistían a darle importancia a la organización criminal, ni aun sabiendo que Shisui Uchiha se encontraba entre sus integrantes. "El cuerpo parpadeante" una amenaza tan grande que ni siquiera un Sannin podría hacerle frente.
Hinata se preguntaba por qué específicamente iban a custodiar a Yugito Nii y si la aldea sabía algo que ellos no, quizás su capitán, Itachi, sabía algo al respecto, pero entre los ninjas la norma era cumplir con la misión sin preguntar. Así se los habían enseñado en Raíz.
En cuanto a enviar a Naruto con ellos siendo que él también era un jinchuuriki… Sasuke y ella ya habían hablado al respecto. Por supuesto, aunque Naruto no lo supiera todo con certeza los tres eran conscientes de que había algo dentro de él, algo rojo, grande y maligno. Naruto era un jinchuuriki, específicamente albergaba al zorro de nueve colas, Sasuke y ella lo habían leído en un libro antes de que el mismo Naruto lo supiera. El Cuarto Hokage había puesto al zorro dentro de Naruto y la razón era por su apellido, los Uzumaki eran contenedores, su chakra los volvía especiales, ¿pero qué pasaba entonces con la mamá de Naruto?, ¿es que habrían secuestrado a Naruto como lo habían hecho ellos con Karin?
A Hinata a veces le daba ansiedad y quería hablarlo con él, pero no quería causarle pena, además… lo cierto es que nunca habían hablado entre ellos acerca de eso…
Akatsuki estaba en busca de los bijuu así que Naruto, Gaara, Karin y también Yugito Nii eran objetivos, pero parecía que el resto de las aldeas aun no tomaban la amenaza con la seriedad suficiente. Y el Tercero era de la opinión de que tenían que velar por la paz de todas las naciones si no querían una guerra mundial encima.
Al girar la mirada vio a Sasuke de reojo, su compañero (como siempre últimamente) se encontraba meditabundo y ajeno. Su relación con Sasuke, a ser sincera, nunca había sido demasiado estrecha pese a que habían pasado la mayor parte de su vida juntos, durante el examen para jounnin por fin se había afianzado su amistad y confianza, pero de eso a contarse sus pensamientos más profundos había un trecho muy largo.
Y Hinata intuía que los pensamientos de Sasuke cada vez eran más profundos y oscuros.
—Hinata-chan. —Naruto la alcanzó y pese a que estaban en una misión (y que se había dicho que ya no lo haría) sintió un calor agradable recorrerla ante su cercanía—. Sasuke-teme esta raro.
—Sí. —Aunque era un poco grosero decirlo.
—¿Crees que debamos preguntarle?
—N-no… —Sasuke solo les gruñiría y se pondría de peor humor.
—Estaba pensando que Sasuke-teme ya va a cumplir quince años. —De hecho lo haría en un par de días—. ¿Recuerdas cuando Itachi-taichou cumplió quince? —Era imposible no recordarlo, aquel día Naruto y ella habían conocido a Shisui Uchiha, el cuerpo parpadeante.
—Sí… me acuerdo…
—Fue una fiesta muy grande. —Naruto puso las manos tras su cuello sin dejar de caminar—. Me acuerdo que había mucha comida. —Era muy característico de Naruto el recordar eso.
—Robamos un pedazo de pastel antes de que lo partieran. —Hinata sonrío, aunque la sonrisa no llego a sus ojos.
—Sí. —Naruto suspiró—. Pero estoy seguro de que a Sasuke no le gustaría. —No, no le gustaría una fiesta sin su padre, con tantos faltantes, con tantos huecos.
—¿Estabas pensando algo? —Hinata lo miró de reojo.
—¿Un regalo? —Naruto miró nervioso hacia Sasuke, esperando que no los escuchara—. ¿Ir a comer?, siento que nada le gusta en realidad.
—Hay muchas cosas que le gustan. —Hinata podía pensar más de diez cosas simples que eran de su agrado, aunque suponía que no llenaban los requisitos para un regalo de quince años—. Aunque creo que de todo en esta vida nosotros somos quienes más le gustamos.
—No lo sé. —Naruto miró esta vez a Itachi—. Siento que esos dos están molestos. —Aunque la sensación más bien era de incomodidad, en todo el camino no se habían hablado más de lo estricta y profesionalmente requerido.
—No creo que Itachi-taichou… —Hinata dudó, había estado a punto de decir que no creía que Itachi pudiera molestarse con Sasuke, pero en realidad Sasuke tampoco se había molestado nunca antes con su hermano.
—¿Es esta la primera pelea entre hermanos? —Naruto cuchicheó—. ¿Debemos ayudarlos a reconciliarse?
—Pero no sabemos si están peleados. —Hinata le contestó en un susurro.
—¿Y si les preguntamos? —Naruto siempre era de irse a lo directo.
—¿Y si planeamos el regalo de Sasuke? —Después de todo faltaban relativamente pocos días para el cumpleaños y si no acababan esa misión a tiempo podía ser que Sasuke pasara un decepcionante cumpleaños en medio de la tierra y la monotonía de cuidar a un jinchuuriki (a dos si se ponían a ello).
—¿Qué se te ocurre?
—Podemos… —De lejos Itachi observó a Hinata y Naruto que murmuraban entre ellos, lo cierto es que el equilibrio del equipo estaba bastante perdido. Se suponía que era el capitán quien tenía que limar asperezas y trabajar en su dinámica, pero aquella fase de sus deberes siempre le había costado trabajo y en cuanto a su hermano…
De reojo miró a Sasuke quien le devolvió la mirada por unos tensos segundos para después seguir caminando. Sí, era la primera vez que Sasuke estaba genuinamente molesto con él y aquello realmente era algo que no podía manejar.
Por más que lo pensaba le parecía que Sasuke estaba enfocando mal la situación, él, Itachi Uchiha, era quizás la peor opción para líder del clan que existía y si había tomado el mando por algunos años era por su sentimiento de culpa y sus ideales de paz.
Para él la supremacía de los Uchiha, el honor de su clan, el símbolo del fuego, nada de eso le decía gran cosa. Para él sus habilidades, su mente y su cuerpo existían para mantener la paz en Konoha y si era posible en el resto del país del fuego.
Si tan solo Sasuke…
—La tengo. —Hinata anunció, y todos se detuvieron por un momento, perplejos, saliendo a la vil fuerza de sus pensamientos, el haber encontrado a Yugito Nii tan pronto no era algo que hubieran planeado.
—¿Es ella? —Itachi caminó hasta su subordinada quien tenía activado el Byakugan.
—Es ella. —En general el Byakugan veía a través de los genjutsus y encontraba chakra de enemigos, pero localizar a una persona entre miles de chakras…
—No hay dudas. —Hinata tenía esa voz que ponía durante una misión, una voz de completa seguridad—. Lo tiene dentro. —Solo podía referirse a su bijuu.
—¿Qué vamos a hacer? —Naruto preguntó dubitativo.
—No entraremos en contacto con el objetivo, nos dividiremos. —Itachi se puso en cuclillas y al instante sus tres subordinados se colocaron a su alrededor, había algunas costumbres que no se olvidaban—. Este, oeste, norte y sur, formaremos un cuadrado a su alrededor.
—¡Kuchiyose no jutsu! —Hinata hizo los sellos antes de que se los pidieran, tres lobos aparecieron ahí: Yahiko, Kaoru y Misao.
—Hay algo horrible cerca. —Kaoru encogió una pata sintiendo enseguida al bijuu.
—Por favor préstenme su fuerza. —Hinata inclinó la cabeza hacia ellos—. Acompañen a Itachi-taichou, Naruto-kun y Sasuke-kun en esta misión.
—¿Y el suyo Hinata-dono? —Itachi dio un parpadeo, pero Hinata le regresó una mirada con entereza.
—Yo no lo necesito.
—Ella tiene el Byakugan. —Yahiko se rascó con una pata la oreja—. Y puede oler tan bien como cualquiera de nosotros. —Aquello era asombroso e Itachi no tenía ni idea de que tuviera un olfato parecido al de los Inuzuka.
—¿Vienes conmigo Yahiko? —Naruto se palmeó las piernas y el lobo le brinco encima tirándolo, los tres se habían vuelto ejemplares grandes, peludos y amenazantes, aunque no lo parecían tanto jugando con Naruto como cachorros.
—¡Yo voy con Itachi-sama! —Misao chilló, por todos era conocido que le gustaba el líder del equipo Cuervo, aunque su eterno amor era, claro, Aoshi-sama, el enorme lobo de su camada.
—Entonces yo con Sasuke-kun. —Kaoru se fue recatadamente con Sasuke quien no hizo ningún comentario.
—Quédense a un kilómetro del objetivo y usen los radios. —Itachi ordenó, todos asintieron con la cabeza, quiso preguntarle a su hermano si es que quería decir algo antes de que se separaran, pero no se atrevió—. Sasuke norte, Hinata oeste, Naruto este, yo seré sur. Adelante. —Los tres jóvenes dieron media vuelta y partieron, serios, sin despedirse. Esa también era una antigua costumbre.
—¿Por qué Sasuke-kun tiene tanta oscuridad? —La pregunta de Misao provocó que Itachi sintiera un sobresalto.
—¿Oscuridad? —Y en su mente sintió que brazos putrefactos y oscuros lo envolvían a él, a Shisui y ahora también a Sasuke.
—Sí. —Misao dio un parpadeo—. Es como si hubiera una nube de tormenta sobre él. —La loba ladeó ligeramente la cabeza—. Bueno, siempre esta oscuro sobre los Uchiha la verdad. —E Itachi pensó que aquello era tristemente cierto.
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Sasuke hacía tiempo que no tenía que dormir solo, bueno, Kaoru iba con él, pero no es que ninguno de los dos hablara demasiado. Seguir a Yugito Nii en un cuadrado perfecto había sido más difícil de lo que se esperaría en primera instancia pues la jinchuuriki era jodidamente dada a meterse en problemas.
No parecía que hubiera ley que no estuviera dispuesta a romper si era para seguir sus ideales, de alguna manera se parecía un poco a Naruto. Y al igual que Naruto seguirle la pista era poco menos que imposible.
Kaoru rastreaba y corría, rastreaba y corría y aunque le había ofrecido a Sasuke que podía montarla lo cierto es que no confiaba demasiado en sus habilidades de jinete.
Hinata, por supuesto, sabía montar a sus lobos, había entrenado con ellos por años y Sasuke la había visto bajar y subir de un salto de ellos, atacar mientras se sujetaba con las piernas y todo a puro pelo como alguna amazona antigua (o un Inuzuka si a esas se iba). Naruto había aprendido porque para él todo eso de montar a los lobos había sido como una aventura divertida y no porque los considerara una extensión de una técnica.
Pero igual no se podía esperar mucho de quien invocaba sapos para jugar.
Él nunca había sido amigo de transportarse en algo que no controlaba y si bien podía invocar cuervos lo suficientemente grandes para trepar en ellos estaba seguro de que Yugito Nii lo notaría, ya varias veces había tenido que alejarse más de un kilómetro porque ella empezaba a comportarse nerviosa y acorralada.
Aunque suponía que para los bijuus y sus contenedores aquello de sentirse acorralado era el pan de todos los días.
Se suponía que estaban cuidando a este jinchuuriki en específico por si Akatsuki planeaba hacerse con él, pero a ser sincero no sabía cuándo exactamente ocurriría eso. El Tercero había dicho que lo más probable es que intentaran atrapar a los bijuus por su orden de poder, sin embargo el bijuu de una cola tenía como contenedor a Gaara del desierto que en aquellos momentos era uno de los ninjas con más seguridad a su alrededor de todo el mundo.
Así que, por supuesto, la opción número dos era el dos colas que se paseaba por los callejones con su contenedor como si el mundo no la estuviera siguiendo para sacar a su bijuu de su interior.
A veces a Sasuke le parecía que los dirigentes de las naciones ninja eran de verdad unos ineptos. Aunque por otro lado Naruto era un jinchuuriki y también andaba suelto por ahí esperando que alguien lo atrapara… aunque Naruto era Naruto y no creía que ni siquiera Akatsuki se atreviera a enfrentar de buenas a primeras al Equipo Cuervo.
—Su olor se ha detenido, debe estar durmiendo. —Kaoru anunció y Sasuke deseó que Hinata estuviera ahí, con su Byakugan que lograba atravesar todo y decir exactamente dónde y haciendo qué estaba el objetivo.
Nada ni nadie podía esconderse del ojo blanco.
—Será mejor que intentemos dormir. —Sasuke trepó a un árbol y Kaoru se hizo un ovillo bajo él, desde ahí arriba se veían las estrellas y soplaba un viento tibio.
Si llegaba Akatsuki, ¿quién sería su enemigo?, se imaginaba que era Shisui, siempre, desde aquel día pensaba en él.
¿Qué haría entonces?, en su mente había formado cientos de escenarios, en algunos se enfrentaban en arduas batallas y en otras Shisui simplemente lo hacía a un lado como si se tratara de alguna clase de perro molesto. Por alguna razón Sasuke estaba seguro de que la intención inicial de Shisui no sería matarlo.
Shisui deseaba que su hermano se uniera a él, sabía que sus palabras venenosas intentaban convencer el corazón de Itachi y eso es lo que más odiaba, que aquel día los ojos de Itachi llenos de dolor también tenían una chispa de incredulidad, como si aun viendo aquello no acabara de creerlo, o como si pensara que había una salida.
Pero no era así.
Shisui había matado a su padre, no había vuelta de hoja, no había errores ni segundas intenciones.
Sasuke nunca, jamás, le daría la mano al asesino de su padre y no permitiría que Shisui Uchiha se acercara más a su hermano, que intentara confundirlo. Ojala fuera Shisui el encargado de atrapar al 2 colas, así se enfrentarían de una vez por todas…
¿Pero le ganaría?, Sasuke no era estúpido, sabía que en condiciones normales no lograría ganarle a Shisui del cuerpo parpadeante, Itachi tampoco podría, a ser sincero, pero el Equipo Cuervo era historia diferente, juntos lo lograrían, juntos obtendrían su venganza.
Aquella noche no fue muy pacifica, tuvo sueños donde el mundo era borroso e inconexo, como si alguien hubiera puesto algo oscuro sobre él que le impidiera la visión, manchones borrosos de colores y por más que entornaba los ojos no podía enfocar.
Despertó porque Kaoru lo observaba fijamente, consciente de que su mirada era suficiente para que abriera los ojos.
—¿Se está moviendo? —Sasuke parpadeó varias veces, como si el sueño donde no podía ver siguiera ahí.
—Sí. —Kaoru golpeó con una pata el suelo—. Avanza despacio hacia los llanos.
—¿Los llanos? —No había civilización alguna en aquel paraje, ¿qué diablos quería aquella jinchuriki en medio de la nada?, ¿o es que ya los había localizado y planeaba perderlos en aquel lugar?—. Vamos a darle un rango de medio kilómetro más. —Sasuke suspiró, aquella misión era engorrosa por decir poco.
Los llanos, por supuesto, no fueron apacibles, en el día hacía un calor inhumano y en la noche el frío calaba en los huesos. Yugito Nii avanzaba y retrocedía como esperando que algo o alguien finalmente la alcanzara. ¿O es que estaba entrenando?, Kaoru solo podía saber su ubicación por el olor, pero de ahí a saber qué hacía exactamente…
Los días se traspusieron uno tras otro de manera aburrida y monótona, ¿qué tal si solo estaban perdiendo el tiempo y era otro jinchuuriki el que era atacado?, el Tercero había dicho que no se preocuparan por Karin, ni tampoco por Gaara, y que existía un jinchuuriki llamado Bee que tampoco corría peligro, si a ellos le sumaban a Naruto tenían 4 jinchurikis a salvo… en teoría…
Quedaban cinco sueltos y tan desprotegidos como Yuugito Nii, que dicho sea de paso, sería más fácil atraparla y llevarla a Konoha a la fuerza como habían hecho con el tercer bijuu, pero bueno, el anciano Hokage no quería enfrentamientos con otras aldeas (si lo que estaban haciendo no contaba como tal).
El día en que cumplía quince años Sasuke despertó más temprano de lo normal, se preguntó si Hinata, Itachi y Naruto sabrían que aquel era el día de su cumpleaños, Naruto de seguro que habría perdido la cuenta de los días y lo habría olvidado, pero Hinata e Itachi lo tendrían presente.
Por supuesto, en una misión un cumpleaños no era importante, aunque fueran los quince años, fecha o no de volverse un hombre. Sasuke siguió a Kaoru metido en sus pensamientos, apenas dejándose llevar por su pelaje blanco en medio de los llanos. Pensó en su madre y en que seguramente estaría preocupada por él, quizás triste por no poder prepararle sus platillos favoritos.
Solo hasta entonces se sintió mal consigo mismo por no haberla felicitado por volverse líder del clan, sabía que tenía bastantes enemigos entre los hombres del concejo como para encima unirse a la fila de sus detractores.
De alguna manera tenía que hacerle saber que la apoyaba cuando regresara. Su madre era su familia, ella e Itachi eran lo único que le quedaba de los Uchiha. Un recuerdo borroso de Shisui sonriendo pasó fugaz frente a él y apretó los puños queriendo destruirlo.
—Algo pasa. —Kaoru se tensó sacándolo de sus pensamientos—. No sé cómo pero dos presencias muy poderosas han aparecido frente a ella. —Eso era prácticamente imposible, nadie podía ser tan rápido a menos que…
Shisui del cuerpo parpadeante.
—¡Andando! —Sasuke rugió y echó a correr, Kaoru corrió veloz a su lado.
—¿No vas a esperar ordenes Sasuke-kun? —No, no podía, no cuando todo lo que había esperado estaba tan cerca, no cuando el asesino de su padre estaba frente a sus manos.
—¡Ellos llegaran a tiempo! —Y sabía que lo harían: Hinata, Naruto e Itachi lo harían.
—¡Sasuke-kun! —Kaoru levantó la nariz mientras corría—. Yugito Nii ha entrado a los subterráneos, las dos personas que la siguen se han dividido, una ha entrado en el subterráneo tras ella y la otra se ha quedado en la superficie.
—Aquí Espiral. —Ignoraba por qué Naruto le había dado semejante nombre clave ridículo, pero Itachi había dicho que Naruto siempre pondría los nombres claves en las misiones, eran tan risibles que nadie pensaría que se trataba de ellos en caso de que intervinieran los radios.
—Aquí Luna. —Escuchó la voz de Hinata por el intercomunicador—. Se han dividido.
—Ramen y yo seguiremos al de la cueva. —La voz de Itachi fue firme—. Luna y Espiral sigan al de la superficie.
—Entendido. —Los tres contestaron al tiempo ante las indicaciones de su capitán.
—Sasuke-kun. —Kaoru habló sin dejar de correr—. Eres quien se encuentra más cerca de él, sigue corriendo un kilómetro en esta dirección y te encontraras con el objetivo, Hinata-hime ha gastado mucho chakra manteniéndonos todos estos días así que vamos a irnos ahora que hemos cumplido nuestra misión. —Sasuke asintió con la cabeza y la loba desapareció en una bola de humo.
Sasuke siguió corriendo, con una fuerza que parecía engullirlo y deshacer todo a su paso, no había nadie en el mundo más rápido que Shisui del cuerpo parpadeante, ni siquiera Itachi lograba alcanzar su velocidad, si había alguien que podía haber aparecido de la nada era él… pero… ¿qué había de su compañero?, ¿cómo habían podido aparecer de la nada?, ¿o es que eran todos en Akatsuki unos monstruos que sobrepasaban el entendimiento humano normal?
"Enfócate" se lo dijo a sí mismo respirando con fuerza, las piernas le ardían por la velocidad y por un momento le pareció que todo alrededor era nítido y que no había nadie en el mundo más fuerte que él. Su sharingan se activó con naturalidad, rojo sobre rojo como aquel día maldito en que se había acabado su mundo.
A lo lejos lo vio, una figura alta con una capa negra decorada con nubes rojas, pero no, no era Shisui, quizás su primo, no, su enemigo, se encontraba en la cueva, enfrentándose a Naruto y a Itachi. Si eso estaba pasando tenía que deshacerse de este hombre rápido. Mientras corría lo analizó, era fuerte, eso podía saberse por su musculatura y su arma era una especie de guadaña con tres navajas, largo alcance, aunque no parecía demasiado certera, si la esquivaba no tendría problemas.
El hombre se encontraba distraído, parecía maldecir mientras buscaba una manera de entrar a la cueva por otro sitio; seguramente se sabía fuerte y había bajado la guardia, no lo había sentido aún, no lo había escuchado. Era el momento de un ataque sorpresa, algo que lo acabara todo, rápido y certero.
Sintió que todo el entrenamiento de Raiz se metía bajo sus dedos y exhalaba lento en un aliento casi imperceptible. Rápido como una serpiente, silencioso como un águila bajando en picada sobre su objetivo, certero como la muerte.
Sus pasos se volvieron apenas brisa en el viento, un manchón de color, un suspiro, la nada. Saltó y en el aire, su silueta ocultó por un segundo al sol, su enemigo giró despacio, casi en cámara lenta, una maldición se quedó a la mitad, Sasuke tenía los ojos rojos, los labios apretados, y su espada atravesaba de un lado a otro el pecho, el corazón y la vida de su enemigo.
—¡¿Pero qué…?! —El miembro de Akatsuki lo observó sorprendido con aquellos ojos violetas para después escupir sangre. Sasuke que se encontraba con los pies apoyados en su pecho tomó impulsó y dio un salto limpio atrás desenterrando su espada y cayendo grácilmente de pie frente a él.
—Luna, —luego habló por el intercomunicador—, limpio aquí, dirígete a… —No pudo terminar la frase, aquel extraño hombre se llevó una mano al pecho gritando.
—¡Joder!, ¡pedazo de mierda!, ¡¿qué te has creído picándome como a un cerdo?! —Sasuke no podía equivocarse le había atravesado el corazón y el pulmón izquierdo, ¿por qué estaba ahí gritando cuando estaba por morir?
—¡Mierda, mierda, mierda! —El hombre se puso de pie para el desconcierto de Sasuke—. ¿No te han dicho que cuando te enfrentas a alguien debes presentarte antes de intentar matarlo? —¿Cómo es que estaba de pie?, el corazón no podía… de ninguna manera podía alguien recuperarse después de eso.
—¿Qué eres? —Sasuke dio un paso atrás para colocarse en posición y dejo una mano floja sobre la empuñadura de su espada.
—Se pregunta, "¿quién eres?", —el hombre resopló—, joder, por supuesto que sé quién eres tú, el cuervito Uchiha, Shisui nos tiene hartos con tus fotos. —Los dedos de Sasuke se aflojaron en la empuñadura de la espada, sintió rabia, una inmensa que le hacía querer gritar, pero también sintió dolor, uno que parecía perforarlo.
—¿Quién eres? —Su voz sin matices le recordó a los ANBU, esos mismos que había despreciado por escupirle a Naruto, no importaba.
—Soy Hidan. —El hombre se estiró, la herida en su pecho cerrando, casi como si hilos invisibles unieran sus tejidos—. Y tú vas a morir aquí pequeño cuervito. —Estaba bien, podía despreciarlo si quería, seguía teniendo la ventaja, ya no era aquel niño de doce años que Shisui había dejado, aquel día cumplía quince años, aquel día se volvía un hombre. Su espada se iluminó de azul en rayos eléctricos, era un chidori cortante, una de las técnicas que había perfeccionado en los dos años de entrenamiento con Itachi; en sus inicios el chidori que solo podía usarse en línea recta y le dificultaba la defensa se había transformado en una espada cuya defensa era justamente el ataque absoluto.
Mil pájaros chirriaron al mismo tiempo y el mundo se iluminó de azul.
Sasuke saltó a la derecha, luego a la izquierda y Hidan se vio a sí mismo en un mundo transparente, todo era traslucido, los órganos de Sasuke, rosas y punzantes, sus ojos cuencas vacías.
Genjutsu, era un maldito genjutsu.
Lo sabía y sin embargo no podía salir de él.
—¡Maldito renacuajo! —Hidan gritó y su guadaña giró a su alrededor como un circulo de defensa descuidado. Para Sasuke no fue de ninguna dificultad esquivarla, su espada lo abrió de un tajo de un lado a otro, podía ser que si dañaba su corazón no muriera, pero nadie podía hacer nada si se le partía a la mitad.
Pero en el último momento, cuando aquel hombre extraño desdoblaba su cuerpo en dos la guadaña le rozó la mejilla clavando una parte en su rostro, la sangre brotó en un pequeño riachuelo que le mancho las botas. No pudo evitar apretar los dientes, había sido descuidado, un poco más arriba y habría lastimado sus ojos. En automático se arrojó hacía atrás y tomó aire poniéndose en cuclillas, un genjutsu de tal nivel, tan rápido y profundo gastaba unas cantidades increíbles de chakra, una espada chidori gastaba una cantidad sorprendente de chakra.
Adelante la parte superior de Hidan se encontraba inerte, la otra mitad también, se había acabado.
—¡Mocoso de mierda! —Pero para su sorpresa y casi horror Hidan gritó incorporándose con las manos—. Ya verás cuando te corte yo a la mitad. —Su parte superior se dirigió hacia la parte inferior ante la mirada atónita de Sasuke—. ¡Ese maldito de Shisui!, ¡no eres nada de lo que él dice!, ¡mierda de mocoso! —Para su horror de alguna manera la parte superior y la inferior empezaron a unirse.
Aquel hombre era inmortal, de verdad era inmortal, aquello no era un jutsu, debía ser una técnica de sangre, así como el sharingan y el Byakugan debía existir una horrorosa técnica de sangre que conllevaba con ella inmortalidad.
—¡Luna! —Gritó por el intercomunicador dándose cuenta que iba a necesitar refuerzos, pero el radio hizo estática, las cuevas provocaban la perdida de la señal. Hidan se levantó, parecía inestable, como si no hubiera terminado de pegarse por completo, pero lo suficientemente cabreado como para pelear aun así.
Con la sangre que estaba en el suelo hizo un extraño circulo, Sasuke tomó aire y con él reunió chakra de la naturaleza, justo como cuando corrían en el camino de la serpiente, por supuesto, hacerlo ahí en medio de una batalla no era lo mismo, ni de cerca, pero tenía que tomar un poco y hacer su segundo plan de ataque.
Hidan balanceó su enorme guadaña frente a él y luego lamió una de las cuchillas, ¿estaba loco?, sí, probablemente. En cuanto hizo aquello todo su cuerpo cambio a volverse negro con líneas blancas.
¿Una transformación?, Sasuke no iba a esperar a que las cosas volvieran a salirse de control, si no podía matarlo cortándolo en dos o atravesando su corazón entonces se encargaría de volverlo cenizas.
El ckakra reunido dentro de él era ya una pequeña fogata así que solo tuvo que darle forma, darle forma en un dragón de fuego. Y entonces atacó con todas sus fuerzas.
—Tonto, tonto cuervito…
Supo que algo había salido mal en cuanto sintió el dolor, como si todas sus terminaciones nerviosas se quemaran y gritaran en agonía al mismo tiempo, por más que lo intentó no pudo evitar el grito de agonía. El dragón de fuego se deshizo en un segundo, como si jamás lo hubiera creado, pero el daño estaba hecho, adelante Hidan tenía quemaduras en la frente, los dos brazos, las piernas, justo las mismas quemaduras que Sasuke tenía. Como un horroroso efecto espejo.
—¡¿Te ha gustado jodido cuervo?! —Hidan chilló, aunque era patente que a él también le dolía—. ¡¿Te ha gustado?! —Pero su voz sonaba ronca por el fuego que había quemado en la profundidad de su garganta, Sasuke sintió que si abría la boca escupiría carbón.
Aquello era magia o alguna clase de maldición.
Estaba atrapado, acorralado. Desesperadamente intentó analizar la técnica del enemigo, pero el cuerpo le dolía mucho, las quemaduras eran como un pozo atroz de dolor.
Intento levantar la mano, crear un jutsu, pero solo vio la falta de piel, sangre goteando en una pupa asquerosa y roja.
—¡Trágate esto mocoso! —Hidan clavó una estaca en su pierna derecha, al instante los dos cayeron al suelo, Sasuke ahogó una exclamación de dolor mientras su pierna sangraba, ¡dolía, dolía, dolía!, Hidan también reía mientras ahogaba exclamaciones de dolor. Aquella técnica era de tipo espejo, el usuario sentía el mismo dolor que el receptor, pero ese tal Hidan era inmortal y él…
Iba a morir.
Iba a morir y ni siquiera podría llevarse a Hidan con él. No había estado ni cerca de Shisui, no había logrado vengar a su padre ni a su clan.
Y entonces la sintió más que la vio, Hinata apareció sobre el tronco de un árbol, cabello largo y ondeando con el viento.
—¡Sácalo del circulo! —Y entonces lo supo, sabía que Hinata lo obedecería sin preguntar—. ¡Sácalo del círculo! —Aquel círculo bajo sus pies, no sabía cómo, pero aquello era el detonante de la técnica. Hinata desapareció, rápida y ágil como sus lobos. Reapareció frente a Hidan y sus ojos se volvieron rendijas, con el Byakugan activado, cuando asestó una patada junken en el pecho de Hidan lanzándolo violentamente hacía atrás. Sasuke sintió como se rompía una de sus costillas, ¡oh Hinata!, como dolían sus patadas, que violento se había vuelto su Junken, apretó los dientes para no gemir.
Bien, Hidan había salido del círculo y el color oscuro había desaparecido de su cuerpo, el círculo debía ser el secreto de su técnica. Hinata retrocedió y se puso lado a lado con Sasuke, sin girar a verlo.
—¿Qué ha sucedido? —Tenía la voz de Raíz, todos ponían esa entonación cuando se metían en problemas.
—Es una especie de técnica en espejo, creo que todo depende de ese círculo, pero habrá que comprobarlo. —Hinata no era el tipo de ninja súper brillante como Itachi, pero era rápida comprendiendo la situación y siguiendo órdenes.
—Lo desharé entonces.
—Y después atácalo. —Sasuke soltó con dolor el aire de sus pulmones—. Pero no en un punto vital.
—Entiendo. —Hinata seguía sin verlo, quizás sabía que su espíritu decaería de ver su situación.
Corrió hacia delante antes siquiera que Hidan se pusiera de pie y barrio con los pies los contornos del círculo, era un símbolo estaba segura, una especie de ritual. Sasuke había dicho que era una técnica en espejo entonces seguramente su patada también había alcanzado a su compañero de equipo, se arrepintió por aquello.
—¡Maldita sea! —Hidan gritó—. ¡Estábamos en la maldita mejor parte! —Hinata se colocó en la posición de ataque propia de su familia, venas remarcándose alrededor de sus ojos—. ¡¿Y ahora tú quien mierda eres?!
—Hyuuga Hinata. —Siempre propia Hinata se presentó—. Del Equipo Cuervo.
—Claro que sí. —Hidan tosió una, dos, tres veces—. La niña cuervo, el idiota de Shisui te ama. —Los dedos de Hinata temblaron.
—¿Shisui-san?
—¡Hinata! —Atrás la voz de Sasuke rugió—. ¡No seas idiota y concéntrate!
—¿Problemas entre cuervitos? —Hidan se rio—. Debo deshacerme de ustedes antes de que llegue su jodido padre. —Pero la vacilación ya había desaparecido de la mente y el cuerpo de Hinata.
Sus manos se iluminaron en chakra plateado hasta los codos y sus ojos se afilaron cuando se lanzó hacía delante. Hidan puso enseguida la guadaña entre ella y él, pero la joven saltó esquivándola y lo golpeó en la muñeca, un golpe leve, de reconocimiento. Sasuke apretó los dientes pero no pasó nada.
—¡El secreto es el circulo Hinata! —Que se hiriera ya no provocaba heridas en él—. ¡Estoy bien! —Aquella fue como una orden para que su compañera se liberara. Junken, 64 palmas. Los ojos de Hidan se abrieron entre el asombro y el horror cuando aquella pequeña jovencita de aspecto delicado pasó entre él y su guadaña como si nada y lo golpeo, una vez y dolía como el demonio.
2 veces y aunque intentó no hacerlo la guadaña se le cayó de la mano.
4 veces y sintió como si todas sus heridas anteriores se reabrieran.
8 veces y ya no podía mantenerse en pie.
16 veces. Y como un recuerdo borroso recordó haberse burlado de Neji mientras practicaba su técnica, decirle que aquel baile ridículo no le haría daño a nadie.
32 veces y supo que solo se encontraba de pie por el impacto de los golpes, sus brazos estaban flácidos a sus costados.
64 golpes y la sonrisa despreocupada de Shisui apareció en sus recuerdos.
"Pero la pequeña niña cuervo, nunca cometas el error de menospreciarla".
La técnica terminó, Hinata dio un último golpe con las dos palmas en su pecho y él salió volando, completamente inerte, el golpe contra el suelo fue como el de un costal de harina sin voluntad.
Hinata tomó aire con pesadez, había usado el doble de chakra de lo normal al notar el estado de Sasuke, nadie que fuera débil podría hacerle eso a su compañero, aquel hombre, no importaba su estado actual, era peligroso.
—¡Hinata!, —atrás Sasuke gritó—, no sé cómo pero él es inmortal. —¿Inmortal?, aquello no podía ser posible, no había ningún jutsu en el mundo que concediera tal cosa, todas las técnicas tenían algún requisito, algún punto ciego.
Pero Hidan seguía inerte en el suelo, entre las piedras que habían caído por la técnica.
—No sirve cortarlo. —Sasuke respingó intentando caminar en su dirección—. Lo corte en dos y no funcionó.
—¿En dos? —Hinata giró la mirada hacia su compañero horrorizada, si aquello era cierto, si ese hombre era inmortal y además usaba una técnica en espejo debían irse en ese momento, en el estado en el que se encontraba Sasuke no podía ser de ayuda.
—¡Lo reduciré a cenizas! —Sasuke se acercaba cojeando, solo hasta entonces Hinata notó la quemadura que le surcaba la frente.
—Eso no funcionó. —Hinata retrocedió caminando hasta él—. Uso la técnica en espejo y… —Y él también había acabado con aquellas quemaduras.
—¡El circulo no existe más! —Sasuke siguió empecinado.
—Tenemos que analizarlo antes de…
—¡Apártate! —Y era increíble que así de lastimado como estaba Hinata tuviera el instinto primario de obedecerlo.
—No. —Pero aun así se mantuvo firme—. Tenemos que retirarnos, justo ahora no eres más que una carga Sasuke-kun. —Por un momento los ojos de Sasuke la observaron con sorpresa que rápidamente se transformó en rabia, y sin embargo ella estaba ahí, con aquellos ojos que veían todo y que seguramente podían penetrar hasta la profundidad de sus heridas.
Era cierto. Era una carga. Hinata se lo había dicho así de duro porque era la única manera en que lo entendería.
—Aquí Espiral. —Sacó el intercomunicador—. Necesitamos… —"Refuerzos", eso era lo que requerían, que su capitán llegara a analizar la situación porque Akatsuki había resultado ser más difícil de lo que había esperado en sus juveniles y patéticos sueños.
—¡Mierda de cuervos! —Ante el horror de ambos Hidan se puso de pie, movió rápidamente el pie por el piso—. Estoy harto de ustedes. Jashin-sama estará más que encantado de recibirlos a ambos en su reino de dolor.
—¡El circulo! —Sasuke intentó avanzar.
—¡Demasiado tarde! —Hidan volvió a pintarse de negro, Hinata lo observó atónita, ¿es que aquella técnica podía hacerse en cualquier momento?, ¿cuál era el fallo?, ¿dónde estaba el punto débil?
—¿Cómo…? —Sus labios apenas se entreabrieron.
—¡Esto no se acaba hasta que mueras niño! —Hidan levantó una estaca—. ¡Jashin-sama no descansa hasta tener lo que quiere! —Y entonces Hinata lo supo, fue apenas un parpadeo, un montón de hojas que se mecían en el aire, más rápido, tenía que llegar más rápido o Sasuke moriría, la técnica estaba siendo realizada y no podría frenarla. Nunca había corrido tan rápido, nunca desde que había nacido se había desplazado a esa velocidad y aun así no era suficiente, vio la estaca bajar, dirigirse directo a su corazón.
No iba a lograrlo.
Pero quizás si usaba eso…
El pensamiento y la acción se desencadenaron al mismo tiempo, manchas oscuras recorrieron su brazo, su pierna y la mitad de su cara, el sello maldito se había liberado y pretendía alcanzar su corazón, pero no antes de que salvara a Sasuke.
En el último momento alcanzó a patear la estaca, la dirección se desvió del corazón, pero Hinata no pudo evitar que atravesara su abdomen, izquierdo, cuadrante inferior izquierdo, esquivando los puntos vitales mortales pero aun así…
Atrás Sasuke cayó al suelo y Hinata corrió hacía él, el sello maldito pintándole de negro un ojo, volviendo sangre su pupila.
—¡Sasuke-kun! —Pero la escuchaba muy lejos, como debajo del agua. Todo en él dolía y la sangre no paraba de salir. Y entonces para su desconcierto, para su desazón escuchó a Hinata susurrarle al oído.
—Sasuke-kun muere. —Sintió que su cuerpo se helaba y se preguntó si había escuchado correctamente.
—Tienes que morir. —Los dedos de Hinata estaban temblando sujetando los suyos—. Para que él deshaga su técnica tienes que morir.
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—Aquí Espiral, necesitamos… —Del otro lado la señal del intercomunicador se cortó, Naruto esperó, con paciencia esperó que Sasuke o Hinata anunciaran algo, pero no sucedió nada.
—Debemos seguir. —Itachi estaba a su lado, ambos habían bajado a la cueva que era una suerte de túneles, sinceramente a Naruto le parecía que Hinata sería de más ayuda en un lugar como aquel con el Byakugan, pero cuando se lo había comentado a Itachi él solo había dicho que seguro quien había ido en busca de acorralar de frente al dos colas debía ser el más fuerte.
Es decir, Itachi y Naruto que eran los más fuertes del equipo debían bloquear y eliminar al Akatsuki que intentaba capturar a Yugito Nii.
—¡Por acá! —Un clon de Naruto señaló a la izquierda—. ¡La he encontrado!
—¡Yosh! —El Naruto original apretó un puño en señal de victoria—. ¡Por aquí Itachi-taichou! —Ambos corrieron en esa dirección, allí abajo todo era humedad y oscuridad, Itachi se preguntaba por qué exactamente aquella jinchuuriki había decidido esconderse ahí.
—¡Allí! —El clon de Naruto señaló al frente y luego sus ojos se volvieron dos esferas de horror—. ¡Oh no!
—¡¿Qué, que?! —El Original no pudo más que ahogar un jadeo cuando un enorme poder empezó a desprenderse de Yugito Nii.
—¡Son unos ingenuos si creen que podrán atraparme! —Los ojos de la Jinchuuriki estaban iluminados de una forma anormal.
—¡No es nuestra intención atraparla! —Itachi gritó para hacerse oír entre el viento y el ruido—. ¡Nuestra intención es protegerla! —Pero no parecía que Yugito Nii estuviera por la labor de escuchar razones. Para la sorpresa de Naruto la mujer se transformó en el bijuu de dos colas, así, como si le hubiera cedido a su monstruo interior su voluntad.
—¡Oh, oh!, —Naruto dio un paso atrás—, esto es malo. —Y lo era, la cueva, tan inestable, empezó a temblar y derrumbarse. Parecía que a aquella mujer no le importaba enterrarse a sí misma si con eso los hundía a ellos.
Itachi apretó los dientes, su misión no era retener ni entrar en contacto con Yugito Nii, en la presente situación poner a Naruto a salvo era una prioridad más grande.
—Salgamos de aquí. —Itachi echó a correr hacia la salida en aquella estructura poco confiable y Naruto lo siguió, ambos con los sentidos alerta en caso de que encontraran al Akatsuki faltante.
Por desgracia la bestia de dos colas había perdido del todo su humanidad y se lanzaba tras ellos rompiendo a su paso todas las estructuras que daban soporte a los subterráneos.
—¡Va a aplastarnos Itachi-taichou! —Naruto berreó sin dejar de correr, en el rostro de Itachi sus ojos se volvieron orbes rojas cuando giró la mirada hacia atrás intentando atrapar en genjutsu a aquella bestia.
—"Detente". —Pero la mente del dos colas estaba dispersa, apenas energía sin control y si Yugito Nii se encontraba ahí dentro no es que lo pareciera por ningún lado.
—Naruto-kun, —Itachi ordenó sin dejar de correr—, sigue adelante que yo… —Antes de que terminara de hablar la estructura frente a ellos se derrumbó, Naruto dio un golpe hacía arriba con el puño, destruyendo en dos una enorme loza de cemento que había estado a punto de aplastarlos.
Bien, Itachi sabía que su fuerza no era precisamente física como la de Naruto, él no es que fuera a alzar un puño y romper en dos el cemento…
—¡Por aquí Itachi-taichou! —Naruto empezó a saltar entre el hueco que se había formado intentando salir a la superficie así que a Itachi no le quedo más que seguirlo, no podía controlar al bijuu en semejante situación.
Tras ellos se escuchó un rugido rabioso.
El dos colas de verdad se estaba enterrando a sí mismo…
Itachi titubeó un momento, preguntándose si debía volver y tratar de llegar a Yugito Nii, pero la respuesta vino a él con una oleada de energía roja que literalmente lo impulsó hacía fuera.
—¡Itachi-taichou! —Naruto lo sujetó de una mano, todo su revuelto cabello rubio se agitaba con el poder del Dos Colas, aun así sus pies estaban bien plantados en el suelo, Itachi se dio cuenta con estupor que de alguna manera Naruto había alcanzado más masa muscular que él y… ¿cuántos años tenía?, ¿catorce?
Aunque ese no era ni por asomo el momento de pensar en que quizás su madre tenía razón y era demasiado delgado para su propio bien.
—Lo lamento. —Colocó chakra en sus pies y también él se afianzo en el suelo, en cuanto lo hizo le dio un aventón a Naruto en el pecho colocándolo tras él.
—Oh vaya. —Había un hombre, o algo parecido a un hombre, frente a ellos, tenía el rostro cubierto y una capa negra con nubes rojas lo cubría casi por completo—. Pero si es Itachi Uchiha.
—Lo soy. —Itachi puso una mano en guardia al frente—. ¿Quién es usted?
—No es necesario que… —Pero ambos fueron lanzados hacia atrás por el poder del dos Colas quien aparentemente chillaba intentando salir a la superficie.
Bien, de alguna manera se habían topado a Akatsuki así que la misión seguía su línea, proteger a Yugito Nii de un probable secuestro, claro que sin ella cooperando las cosas se estaban complicando.
—Diría que es mi día de suerte. —El hombre al frente gruñó—. Dos jinchurikis en un mismo día. —Naruto se revolvió ligeramente, pero Itachi volvió a colocarse frente a él.
—No estés tan seguro. —El Dos colas volvió a rugir, dentro de poco lograría llegar a la superficie y aquello se volvería un desastre.
—¡Oii! —Para el desconcierto de Itachi y Naruto otro hombre llegó corriendo, lucía agitado pero contento—. ¡Oii Kakuzu!
—Te has tardado idiota. —El llamado Kakuzu gruñó.
—¡Tuve que deshacerme de dos chiquillos antes! —Naruto sintió que algo tiraba dolorosa y horriblemente en su estómago.
—Si fueron dos chiquillos te dieron mucho trabajo.
—¡Eran esos cuervos! —Finalmente el hombre estuvo frente a ellos, tenía el cabello blanco y no lucía como si estuviera herido—. Un niño Uchiha y la damita Hyuuga. Jashin-sama ha tenido un festín.
—Concéntrate. —Kakuzu ordenó.
—¡Oh, pero si es Itachi Uchiha! —El hombre de cabello blanco silbó—. El premio mayor.
—Naruto-kun. —Itachi habló con voz firme—. Si lo que dice ese hombre es cierto tenemos que retirarnos.
—N-no… —Naruto tartamudeó—. Hinata-chan y Sasuke-teme no pueden…
—Aunque no estén muertos. —Y aunque lo que decía era horrible Itachi no tenía ninguna expresión anormal en la cara—. Si no lograron bloquear a este enemigo quiere decir que peleamos en desventaja contra dos oponentes sin heridas y el jinchuuriki de dos colas que no nos ve como aliados.
—E-ellos no… —La voz de Naruto flaqueó, era un niño al fin y al cabo, uno que nunca había encajado en el duro mundo ninja que hacía a un lado los sentimientos.
—Nos retiramos. —Itachi ordenó.
—¡Oii, oii! —El de cabello blanco chilló—. ¡Como si los dejáramos ir así como así!
—Concéntrate Hidan. —Kakuzu reprendió a su compañero—. Nuestra misión no son ellos. —Tanto Itachi como Kakuzu se miraron fijo a los ojos y finalmente Itachi echó a correr con Naruto tras él, sentía el chakra de Naruto ondear en oleadas irascibles, obedeciéndolo en contra de su juicio y sentimientos.
—Nos tenemos que dirigir al sitio donde perdimos la comunicación. —Itachi sabía que no estaba muy lejos, cosa de 4 kilómetros y aun así sintió que el tiempo y la distancia se alargaban.
"No pienses" porque pensar era darse esperanzas, pensar era analizar que de ninguna manera aquel hombre podía haber derrotado a Hinata y a Sasuke, ¿es que había confiado de más en ellos?, ¿es que aún no estaban listos?, ¿es que los había llevado a su muerte?
No, no podía pensar en posibilidades, solo concentrarse en el camino frente a él.
El camino le pareció largo, tan largo que el mundo se deshacía tras sus pisadas y escuchaba el corazón de Naruto latiendo en sus oídos.
Tum-tum.
Y no había forma de que estuvieran muertos, pero si lo estaban…
Tum-tum.
Nunca iba a perdonarse.
El lugar estaba cerca así que Itachi empezó a bajar la velocidad, buscando con sus ojos inexpertos porque los ojos del buscador le pertenecían a Hinata.
—¡Ahí! —Naruto gritó y era una voz ronca—. ¡Ahí! —Hinata estaba sentada echa un ovillo, todo lo que se alcanzaba a ver de ella estaba cubierta de espirales.
El sello maldito.
Itachi se dirigió lo más rápido que pudo hacia ella y la sujetó de los hombros con toda la gentileza que fue capaz.
—Hinata-dono, ¿se encuentra bien? —Ella tenía la cabeza entre las rodillas así que no podía ver su expresión, pero sintió claro y diáfano el deseo de ella de apartarlo, sintió sus dedos vacilar sobre su piel.
—Allá. —Hinata señaló con un dedo al frente—. Allá… —Y se mordió los labios, como si hubiera una ofensa pugnando por escapar de su boca. El sello maldito que trastornaba el comportamiento de quien lo usaba estaba pasándole factura a ella. Itachi lo odio, odio un artefacto que provocaba que su siempre gentil subordinada se tuviera que lastimar a sí misma para no herirlo con sus palabras.
—¡Itachi-taichou! —Naruto gritó en un chillido aterrado—. ¡Itachi-taichou! —Con lentitud siguió la dirección del dedo de Hinata y pudo verlo.
Quemaduras.
Largas, angustiantes, que dejaban a la vista musculo, sangre y piel.
Pero no, eso no era lo más horrible.
—¡Por favor! —Naruto tenía la cabeza de Sasuke sobre sus rodillas—. ¡Por favor Itachi-taichou! —Sasuke estaba consciente a duras penas, sus pupilas estaban ligeramente dilatadas y había sangre…
Había sangre por todos lados.
De su abdomen, de las quemaduras, de…
Y entonces todo en él se transformó. Sus ojos recuperaron su pensamiento frío y analítico, soltó a Hinata y caminó hacía Sasuke.
—Naruto-kun cuida su cuello y ayúdame a quitar toda su ropa en lo que me ocupo de la herida del abdomen. —Enseguida canalizo su chakra hacia ese sitio.
Sí, había pasado aquellos dos años estudiando con la Sannin Tsunade, había devorado libros y libros de medicina para ese momento.
Era el medic-ninja de su equipo.
Los intestinos estaban perforados pero la columna vertebral estaba integra, los huesos de la cadera se habían salvado por un milagro. Itachi se concentró en cerrar las heridas, parte por parte, el intestino delgado se había vuelto un reguero de sangre y el colon descendente se había desgarrado así que tenía materia fecal en la cavidad abdominal.
—¡Li-listo! —Naruto estaba temblando mientras terminaba de sacarle el pantalón a Sasuke. Las quemaduras eran más extensas de lo que había esperado y estaban ahí, tirados en medio del campo, entre la tierra y el polvo.
Las posibilidades de que se infectaran eran…
—Sasuke… —Naruto empezó a llorar, lágrimas que le bajaban por las mejillas como si fuera una criatura—. Ho-hoy cumples quince años y-y Hinata-chan y yo… —Sasuke giró a verlo, sus pupilas negras se desviaron hacia él aunque no pudo mover la cabeza, su respiración se estaba poniendo lenta.
—Hinata-chan y yo conseguimos un poco de sake para brindar contigo, porque ya eres un hombre. —Y a pesar de que el sake estaba entre las cosas que te apartaban del camino de un shinobi a Itachi le hubiera gustado llorar también y decirle que quería brindar con él, que estaba orgulloso de él, y que era cierto que era un hombre ahora.
En lugar de eso se concentró con mayor fuerza, su prioridad era parar el sangrado, contener la contaminación abdominal, no tenía antibióticos para enfrentarse en esos momentos a la infección pero si tan solo era capaz de llegar al primer pueblo pasando los Llanos…
—Naruto-kun. —Sin descuidar su tarea se dirigió al rubio—. Necesito que recuperes a Hinata-dono.
—¿Hinata-chan? —Solo hasta entonces Naruto reparó en Hinata y sus ojos se abrieron grandes al notar las espirales que la recorrían de arriba a abajo—. ¡Hinata-chan! —Naruto se paró y salió corriendo. Itachi lo escuchó intentando llegar a ella, palabras suaves y lágrimas, escuchó como intentaba tocarla y aunque no giró la vista para verlos fue consciente de que Naruto había terminado abrazándola a su pecho.
—Tranquila, él está bien, él está bien. —Hinata finalmente bajo los brazos y suspiró contra la camisa de Naruto mientras las espirales iban volviendo al sitio del sellado—. Vamos a salvarlo, te necesitamos con nosotros, vamos a salvarlo. —Itachi concentró aún más su chakra para cerrar las diferentes capas de la piel, aquel cierre con chakra era temporal, Sasuke necesitaba sutura, pero no se atrevía a realizar ninguna operación en aquellas condiciones insalubres.
Y sangre, Sasuke había perdido tanta sangre.
Transfusión, antibióticos, analgésicos, líquidos intravenosos…
Tras él Naruto y Hinata se habían puesto de pie, parecía que la joven Hyuuga se había recuperado.
—Vamos a trasladarlo. —Los primeros auxilios estaban dados, lo que seguía dependía de él—. ¡Kuchiyose no jutsu! —Un enorme cuervo apareció frente a ellos e Itachi subió a su hermano sobre él, le pareció que era más joven y pálido de lo que había sido nunca.
—¡Vamos!, —Naruto gritó—, ¡vamos! —Y la carrera contra el tiempo empezó.
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Cuando Sasuke despertó la primera vez estaba sobre una mesa de exploración que había visto días mejores, las sabanas bajo él estaban arrugadas y manchadas de sangre, aunque parecía que se trataba de su sangre, una enfermera lo estaba canalizando y a pesar de su patético estado parecía que no le causaba la menor conmoción, ágil y dedicada.
Sasuke quiso preguntarle donde estaba, pero no pudo, alrededor las cosas se movían como en un tornado.
Sintió que le giraban la cabeza y vomitó, la suciedad cayó sobre él, sobre la sabana, sobre el piso.
—Administren ocho miligramos de ondasetron. —Escuchó la voz de su hermano en algún punto de la habitación—. ¿Qué solución cristaloide tiene a la mano? —Le pareció que su hermano se escuchaba seguro y preciso como siempre, con aquella entonación no podía saber si estaba grave o no.
¿Dónde estaban Naruto y Hinata?, ¿qué había sido de la misión?
—"Tienes que morir Sasuke" —Recordó borrosas las palabras de Hinata, ¿es que había muerto?
Sintió que todo él se deshacía y cerró los ojos, la voz de su hermano se fue volviendo lejana.
La segunda vez que despertó Sasuke iba en una especie de camilla improvisada dentro de una carreta, tenía conectado un montón de líneas intravenosas en los brazos e incluso una le salía por debajo de la clavícula, su cuerpo estaba vendado y le dolía tanto que hubiera podido gritar.
—¿Estas bien Sasuke? —Itachi iba junto a él e iba cargando medicamento en una jeringa—. ¿Tienes dolor? —Sasuke asintió con la cabeza—. ¿Puedes decirme tu nombre? —Se preguntó por qué Itachi le decía aquello, a lo mejor estaba muy grave o algo así.
—Sa…Sasuke… —Sintió que las palabras le raspaban dolorosamente en la garganta.
—¿Sabes quién soy yo?
—Nii-san… —Aunque hacía tiempo que no lo llamaba así.
—Estuviste en una pelea con un Akatsuki. —Itachi guardó silencio un momento en lo que terminaba de cargar el medicamento—. Hinata-dono asegura que es inmortal. —Eso lo recordaba, aquel hombre que le había dicho que su técnica no acabaría hasta que lo asesinara.
—Voy a ponerte esto para el dolor. —Itachi le enseñó la jeringa—. Dormirás un poco. —Sasuke quiso decirle que estaba harto de dormir, pero se encontró sin fuerzas para hacerlo.
Alrededor la carreta crujió y escuchó la voz de Naruto preguntando si había despertado, luego todo fue oscuridad.
La tercera vez que despertó Sasuke observó un cuarto limpio, blanco, ventilado y por alguna razón pensó que seguramente había vuelto a su casa, aunque el hospital no fuera precisamente su hogar.
Había flores junto a la ventana sobre una mesa. Aquello hacía que el lugar oliera bien.
Adelante había algunas cosas que reconoció como los libros de medicina de Itachi, abiertos en algún capitulo que seguramente leía mientras lo cuidaba.
—¿Itachi? —Preguntó despacio escuchando su voz ronca—. ¡¿Itachi?! —Gritó, pero a su alrededor todo fue silencio. El cuerpo no le dolía exactamente, pero lo sentía extraño, pesado.
Giró la mirada hacia la derecha y descubrió con sorpresa que en su frente había una cicatriz de quemadura, como una hoja de trébol, solo entonces recordó que eso no era lo único que se había quemado aquel día. Giró la mirada a sus brazos y a sus piernas y descubrió con asombro que había algunas diferencias ligeras en el patrón de su piel, como si unas partes se vieran más claras.
—¡Sasuke! —Pero apenas analizaba el hecho cuando un grito le provocó girar a la puerta—. ¿Ahora si estas consciente o seguirás repitiendo palabras sin sentido?
—¿Qué?
—¡Oh!, —la sonrisa de Naruto fue brillante—, ¡eres tú! —En menos de un segundo Naruto ya se había arrojado hacia él en un abrazo que curiosamente fue gentil en el último momento, casi como si se reprimiera para no lastimarlo.
—Me han hecho mierda, ¿no? —Intentó no sonar tan frustrado como se sentía.
—En realidad ha salido mucho mejor de lo que podría esperarse. —Naruto lo soltó y se pasó un dedo por debajo de la nariz, casi como si él también se avergonzara de aquella muestra de afecto—. Hinata-chan dice que a pesar de lo herido que estabas creaste un genjutsu increíble y le hiciste creer a Hidan que los había matado a los dos.
—¿Sí? —Sasuke no recordaba bien, se encontraba cansado.
—Sí. —Naruto apretó los puños—. Hinata-chan cree… no le hemos dicho a nadie que estas vivo, bueno, a tu madre solamente.
—¿Qué? —Era mucha información y le dolía la cabeza.
—Hinata-chan cree que si Hidan sabe que estas vivo puede usar su técnica cuando quiera para matarte, porque él dijo que aquello no se acababa hasta que murieras.
—Creo… —Sasuke tomó aire—. No me acuerdo bien.
—Bueno, la cosa es que estas algo así como muerto. —Naruto carraspeó—. Bueno, desaparecido dijo el Oo-san.
—Deberías dejar de decirle así al Tercero. —Aunque era cierto que era ya un anciano.
—Te pusieron trasplante de piel. —Naruto le señaló los brazos—. Es sintética o algo así, ahora eres mitad experimento.
—Muy gracioso. —Con pesadez colocó la cabeza en la almohada—. Naruto…
—¿Sí?
—Tenemos que entrenar más.
—Lo sé.
—Debemos… —Pero sin poder evitarlo se quedó dormido.
1 semana después Sasuke salió del hospital por su propio pie, se sentía perfectamente bien, casi como si el único recuerdo de aquel desastroso combate fuera la cicatriz sobre su frente que sin embargo se ocultaba bajo su frondoso cabello.
—Es una suerte que siempre tengas esos flecos en la cara. —Había dicho Naruto con simpleza.
Todas las heridas habían cerrado y todos los implantes de piel se habían adaptado a él.
Claro, debido a que no querían que Hidan se enterara que estaba vivo salieron por la puerta trasera, Hinata, Naruto y él se habían puesto capuchas cafés, porque se vería extraño notar a Naruto y a Hinata con alguien que no fuera él caminando por las calles.
Estaba vivo.
Estaba vivo después de enfrentar a una bestia de Akatsuki, a un combatiente inmortal, y solo hasta entonces se dio cuenta que Shisui no era el único hombre increíblemente fuerte que tenía que vencer en el camino que había elegido.
—¿A dónde vamos? —A ser sincero Sasuke había pensado que saliendo del hospital iría a casa con su madre y su hermano (aunque ambos habían sido asiduos del hospital), sin embargo Naruto y Hinata lo estaban llevando a otro lado.
—Encontramos un lugar. —Naruto se puso un poco rojo—. Donde no les importa si es que se es muy joven.
—¿Qué? —Pronto Sasuke supo de lo que hablaban, los tres entraron a un local que apestaba a cigarrillo, con música fuerte y borrachos tristes en las mesas.
—¿Estas segura que puedes estar aquí? —Sasuke amonesto a Hinata—. Eres una chica, ¿sabes?
—Aquí también hay chicas. —Hinata murmuró, aunque Sasuke no sabía si el giro de las chicas del local era precisamente bueno.
—Es un poco tarde. —Naruto se notaba nervioso pero finalmente le susurró algo a un mesero y un poco después les llevaron un tarro de sake con cuatro platillos—. Se suponía que lo haríamos en tus quince años, pero el sake tan bonito que teníamos lo cambiamos por un antibiótico que te hacía falta. —Una desgracia seguro.
—Lo que sea. —Sasuke sirvió las tres copas y vio con extrañeza la cuarta—. ¿No le dijeron a Itachi-taichou o sí? —Hinata y Naruto intercambiaron miradas culpables.
—Le-le íbamos a decir. —Hinata jugueteó con sus dedos—-Pe-pero no nos atrevimos.
—Mejor así. —Seguro pasado el susto Itachi solo les daría una reprimenda por intentar beber siendo tan jovenes.
—Sobra una. —Sasuke jugó con la copa en sus dedos—. Creo que es de mala suerte que no se brinde con todas.
—¡Oye tú! —Naruto se lanzó a la primera persona que vio pasar—. ¡Tú! —Un chico como de su edad giró a verlos, tenía los ojos muy negros y la piel tan blanca que parecía leche—. ¿Cómo te llamas? —Por un momento el chico frunció el ceño y entonces Hinata arqueó las cejas.
—Es… es 0812.
—¿Qué, qué? —Naruto entrecerró los ojos mientras el chico abría los ojos con sorpresa reconociéndolos.
—0812. —Sasuke se echó ligeramente la capucha para atrás para verlo mejor—. El niño de Raíz.
—¡El niño sin nombre! —Naruto gritó señalándolo, luego se tomó la sudadera y la jaló dejando al descubierto su hombro—. ¿No me recuerdas? —Ahí sobre el hombro de Naruto se podía ver un número—. Soy 2709.
—Te recuerdo. —El niño se acercó—. Te recuerdo Naruto.
—¿Sigues sin tener un nombre? —Naruto parpadeó.
—Soy 0812. —El chico musitó, pero Sasuke palmeó la mesa.
—Ahora que recuerdo se suponía que íbamos a ponerte un nombre.
—Es cierto. —Hinata parpadeó—. Tomaríamos sake y le pondríamos un nombre.
—¡Esto es el destino! —Naruto gritó y se hizo a un lado para que el chico se sentara—. Tenemos el sake y te tenemos a ti.
—Ahora falta un nombre. —Sasuke tamborileó con los dedos sobre la mesa—. ¿Alguna sugerencia?
—¿Manji?
—No, es feo.
—¿Goku?
—Ni que fuera comida.
—Entonces habría dicho ramen.
—Eres un tonto.
—¿Hay algún nombre que te guste? —Hinata preguntó con amabilidad, el chico la miró, la recordaba de cuando era pequeña, siempre asustada y sin embargo más fuerte que cualquiera.
—Hay… —El chico apretó los labios—. Hay un nombre… —Uno que se le había ocurrido desde que ellos habían prometido que algún día tendría un nombre que sería solo suyo, cuando le habían dicho que dejaría de ser solo números en un hombro infantil.
—¿Qué nombre? —Naruto se inclinó hacia delante emocionado.
—Yo había pensado… —Y recordó que en Raíz no había pasado ni futuro y mucho menos amigos o nombres.
Y también pensó en aquella adorable joven rubia a la que se había hecho aficionado desde aquel día en que la había visto salir del hospital, en la manera en que se iluminaban sus ojos azules y como no se había vuelto a acercar a ella porque no tenía ningún nombre que darle.
—Yo había pensado en Sai…
—¿Sai? —Sasuke se echó para atrás paladeando el nombre.
—Suena bien. —Naruto se puso las manos tras la cabeza—. Es corto.
—Me gusta. —Hinata sonrió—. Es bonito.
—Sai entonces. —Sasuke asintió con la cabeza y adelantó su copa de sake para que los otros hicieran lo mismo—. Este es un regalo de cumpleaños atrasado pero una reunión de nombre a tiempo.
—¡Salud! —Los cuatro vaciaron sus copas en su boca y tragaron lo más rápido que pudieron.
Naruto enseguida se puso a toser.
A Hinata se le encendieron las mejillas y las orejas.
Sai parpadeó una, dos, tres veces sin entender por qué repentinamente se movía el piso.
Y Sasuke apretó los ojos mientras en su boca se dibujaba un mohín. No se pusieron de acuerdo pero el local entero giró a verlos cuando gritaron al unísono.
—¡Esto sabe mal!
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Notas de Okashira Janet: Por fin se acabó este capítulo que fue como un combo Sasuke, esperó que el personaje, sus metas y sentimientos hayan podido comprenderse en éste capítulo, como se los he dicho en ocasiones pasadas Sasuke es un personaje que me cuesta, pero eso no quiere decir que no me guste escribir de su perspectiva.
Los lectores preguntan
1¿Shisui leerá el Icha-Icha con Itachi como protagonista? Oh, por supuesto, estoy segura de que a estas alturas ya lo leyó y seguramente se lo sabe letra por letra.
2 ¿Hiashi estaba enamorado de Hana? Sí lo estaba, ella fue el amor de su vida, solo que él quizás no lo fue tanto para ella. De todas formas es posible que veamos más de esta historia más adelante.
3 ¿Karin se relacionara amorosamente con alguien? La verdad es que me gusta mucho la pareja de SuigetsuxKarin pero no tengo idea de cómo insertar a Suigetsu en un ambiente en el que pueda acercarse a ella, quizás no se dé en este fanfic, pero me gustaría.
4. ¿Chico raro es Sai? Sí, efectivamente es Sai y por fin nuestros chicos cumplieron la promesa de reunirse con él y darle un nombre (que se lo ha dado solito pero es lo que hay).
A todos muchas gracias por leer.
27 de Septiembre del 2020.
Seguimos en Pandemia.
