Relato 13- Luz de luna.

Resumen: Sobre los sentimientos de Mitsui y Tetsuo.



Demasiado temprano como para desperdiciar la noche. Demasiado tarde como para alcanzar a hacer algo.

—Sube, Mitsui. Demos un paseo —dijo el hombre haciendo un espacio en el asiento de la motocicleta.

El chico lo hizo. Y aunque el adulto insistió en que se pusiera el casco, Mitsui dijo que no, que si uno tomaba riesgos, entonces el otro lo haría igual.
La noche era bella; la luz neón de los locales de los barrios bajos contrastaba hermosamente con la pálida luz de la luna reflejándose sobre la calle mojada, pues había llovido una hora atrás.
Y durante ese instante, recorriendo a una velocidad castigable las calles de la ciudad con únicamente el cielo, la luna y las estrellas como testigos, Tetsuo y Mitsui dejaron exteriorizar lo que no podían expresar por el día. El muchacho se abrazó de la cintura del otro y apoyó su cabeza sobre su espalda sin dudarlo un segundo más. Tan solo quería abrazarle y olvidarse de todo lo que le afligía. El mayor se dejó envolver por la sensación, no pudiendo evitar que una sonrisa se dibujase en su rostro. Le hubiera gustado tocar las manos que descansaban sobre su abdomen, sin embargo, no podía arriesgar mucho más su seguridad.

—Déjame quedarme contigo —susurró el joven. Apenas una voz suave que por milagro pudo ser oída.
—¿Por qué, Mitsui?
—Porque te quiero. ¿Es tan difícil aceptar que alguien pueda sentir amor por ti?
—Nunca nadie podría amarme.
—Yo lo hago.
—No sabes lo que es el amor, niño. —Y antes de que Mitsui pudiera responder algo, dijo—: Eres especial para mí, pero, soy solo un tropiezo en tu vida del cual espero logres levantarte.

Tetsuo era un maleante, sí, y también era hábil con las palabras. Tan solo deseaba el bienestar del muchacho y alejarlo de su ser era ese significativo favor que podía hacerle. Si el hombre se hubiera detenido un instante para caminar por la banqueta esa fría noche, se habría dado cuenta de que las pestañas y mejillas de Mitsui estaban húmedas.