No se posee ningún personaje, ni se gana nada con esta historia
Capítulo 2: Un Nuevo Guerrero y una Despedida
Un tiempo considerable había transcurrido desde el regreso milagroso de Goku. La paz había vuelto a la Tierra. Con Cell derrotado de forma definitiva, las Esferas del Dragón fueron utilizadas para revivir a todos aquellos que habían perdido la vida durante el torneo y a manos del bio-androide. Trunks del futuro, después de despedirse de sus amigos y agradecerles su ayuda, regresó a su propia línea temporal con la esperanza de encontrar un futuro mejor.
En la Montaña Paoz, la vida había retomado su ritmo, aunque con una tranquilidad diferente. Goku y Gohan continuaban sus entrenamientos, fortaleciendo sus lazos como padre e hijo. Chi-Chi, con su embarazo avanzado, se preparaba con ilusión para la llegada de su segundo hijo.
Finalmente, el día llegó. La casa de los Son se llenó de una tensión nerviosa y expectante. Chi-Chi entró en labor de parto, y Goku y Gohan esperaron ansiosamente noticias. Las horas se hicieron eternas, marcadas por los débiles quejidos que provenían del interior de la casa.
Cuando el llanto de un recién nacido resonó por fin, un suspiro colectivo de alivio recorrió a Goku y Gohan. Un nuevo miembro había llegado a la familia. Goku irrumpió en la habitación con una sonrisa radiante, listo para conocer a su nuevo hijo.
Sin embargo, la alegría se desvaneció rápidamente al ver el rostro sombrío de la partera. Chi-Chi yacía inmóvil en la cama, con los ojos cerrados y una palidez preocupante en el rostro.
"Lo siento mucho, señor Son", dijo la partera con voz suave y triste. "La señora Chi-Chi no sobrevivió al parto."
El mundo de Goku se detuvo. La noticia lo golpeó como un rayo. Miró al pequeño bebé en brazos de la partera, un niño de cabello negro y pequeños rasgos que le recordaban a él. Su corazón se encogió, no de una tristeza profunda y desgarradora como la que otros podrían sentir, sino de una punzada fría y un vacío inesperado. Chi-Chi, su esposa, la madre de sus hijos, se había ido.
En el Más Allá, Chi-Chi se encontró en un lugar sereno y lleno de luz. Kami-sama se acercó a ella con una expresión amable. "Lamento tu partida, Chi-Chi. Has sido una esposa y madre ejemplar. Se te ofrece la oportunidad de regresar a la vida con las Esferas del Dragón."
Chi-Chi sonrió con dulzura, pero negó con la cabeza. "Agradezco mucho la oferta, Kami-sama, pero he tomado una decisión. He vivido una vida plena y he criado a dos hijos maravillosos. Ahora, deseo seguir el ciclo natural de la vida y la reencarnación."
Kami-sama la miró con comprensión. "Es una decisión sabia y valiente. Que tu alma encuentre la paz en su nuevo viaje."
De vuelta en la Tierra, Goku y Gohan estaban devastados a su manera. Gohan sentía una profunda tristeza por la pérdida de su madre. Goku, aunque no mostraba lágrimas ni una pena abrumadora, sentía un hueco en su vida. La energía de Chi-Chi, siempre presente en su hogar, se había desvanecido.
Supieron de la decisión de Chi-Chi a través de Uranai Baba, quien pudo contactar con su espíritu. La noticia sorprendió a todos. Que Chi-Chi, tan dedicada a su familia, eligiera no regresar fue algo inesperado.
Goku aceptó la decisión de su esposa con su habitual pragmatismo. "Si eso es lo que ella quiere, entonces debemos respetarlo", dijo con un tono serio, aunque sin rastro de lágrimas. Sabía que Chi-Chi siempre había sido una mujer fuerte y decidida.
Miró al pequeño Goten, que dormía plácidamente en su cuna. Ahora era padre soltero de dos hijos. Una nueva etapa comenzaba en su vida, marcada por la alegría de tener un nuevo hijo y la ausencia definitiva de su amada esposa. El futuro era incierto, pero Goku sabía que, como siempre, encontraría la manera de seguir adelante.
