No se posee ningún personaje, ni se gana nada con esta historia
Capítulo 4: Una Visita Inesperada

Goku regresó a su casa con una sonrisa en el rostro, tarareando una melodía mientras imaginaba a Goten reír al verlo. Había disfrutado mucho de su breve encuentro con la Androide 18. Era una mujer fuerte y misteriosa, y le había parecido agradable, a pesar de su actitud inicial.

Mientras se acercaba a la casa, sintió una presencia familiar esperándolo. Gohan estaba en el porche, sosteniendo a Goten en sus brazos. El pequeño Saiyajin agitaba sus manitas y balbuceaba alegremente.

"¡Papá, ya llegaste!", exclamó Gohan con una sonrisa. "Estaba esperándote para entrenar un poco."

"¡Claro que sí, Gohan! Pero antes..." Goku se detuvo en seco al ver a alguien más de pie junto a su hijo. Era Androide 18, con los brazos cruzados y una expresión ligeramente impaciente.

"¿Otra vez tú?", preguntó Goku, sorprendido pero sin perder su sonrisa. "¿Olvidaste algo?"

"No", respondió 18. "Simplemente... cambié de opinión."

Goku parpadeó, sin comprender del todo. "Ah... ¿cambiaste de opinión sobre qué?"

"Sobre tu invitación a comer", dijo 18, con un ligero encogimiento de hombros. "No tengo nada mejor que hacer."

La sorpresa de Goku se transformó rápidamente en entusiasmo. "¡En serio! ¡Qué bien! ¡Gohan, mira quién ha venido a visitarnos!"

Gohan, que hasta ahora había observado la escena con curiosidad, sonrió amablemente a 18. "Hola. Papá nos habló de ti." Su tono era cordial y abierto, sin rastro de la cautela que a veces mostraba con desconocidos.

"Hola", respondió 18, observando al joven Saiyajin y al bebé en sus brazos.

"¡Y este es Goten!", exclamó Goku, acercándose para que 18 pudiera ver mejor a su hijo. "Es mi segundo hijo. ¿No es adorable?"

Goten, al sentir la presencia de una nueva persona, giró su cabecita y la observó con sus grandes ojos oscuros. Luego, le dedicó una de sus sonrisas desdentadas, haciendo que incluso una pequeña mueca se dibujara en el rostro de 18.

"Es... pequeño", comentó 18, sin mucha emoción en su voz.

"¡Pero es muy fuerte!", intervino Goku con orgullo. "Ya está empezando a mostrar su poder Saiyajin. ¡Seguro que será tan fuerte como Gohan, o incluso más!"

"Eso está por verse", replicó 18 con un tono ligeramente escéptico.

"Bueno, ¿qué les parece si entramos?", sugirió Goku, guiándolos hacia la puerta de la casa. "Seguro que hay algo de comida por ahí. Gohan es muy bueno cocinando, ¿verdad, hijo?"

"Hago lo que puedo", respondió Gohan con una sonrisa modesta.

Una vez dentro, la casa, aunque sencilla, se sentía cálida y acogedora. Goku invitó a 18 a sentarse en la mesa, mientras él y Gohan preparaban algo para comer. Goten fue colocado en una hamaca cerca de ellos, donde observaba todo con curiosidad.

"Así que...", comenzó Goku, mientras buscaba algunos vegetales en la despensa. "¿Qué te hizo cambiar de opinión tan repentinamente?"

18 lo observó en silencio por un momento. "No lo sé. Quizás... curiosidad. Hace mucho tiempo que no interactúo con nadie que no sean mi hermano o... bueno, da igual." Hizo un gesto vago con la mano.

Goku asintió, sin insistir. Sabía que había personas que preferían no hablar de su pasado. "Entiendo. Pues me alegra que estés aquí. Siempre es bueno tener compañía."

"¿Siempre has sido así de... optimista?", preguntó 18, observándolo con atención.

Goku se encogió de hombros. "Supongo que sí. No veo el punto de estar triste o enfadado todo el tiempo. La vida es demasiado corta para eso, ¿no crees?"

"Supongo", respondió 18, aunque su tono no reflejaba mucha convicción.

Gohan sirvió un plato de arroz con verduras para todos. Mientras comían, Goku comenzó a hablar de sus viajes cuando era niño, de cómo había conocido a Bulma y comenzado su búsqueda de las Esferas del Dragón. Contó historias de sus entrenamientos con el Maestro Roshi y de sus primeras peleas contra enemigos poderosos.

18 escuchaba en silencio, ocasionalmente haciendo alguna pregunta puntual. Le sorprendía la despreocupación y la alegría con la que Goku recordaba incluso los momentos más peligrosos de su vida.

"He viajado por muchos lugares", comentó Goku con una sonrisa nostálgica. "He visto paisajes increíbles y conocido a gente muy peculiar. El mundo es un lugar muy grande y lleno de sorpresas."

"Yo también he viajado", dijo 18, su voz ligeramente más suave. "Pero mis viajes fueron diferentes. No eran por elección." Su mirada se oscureció por un instante, recordando su tiempo como arma del Doctor Gero.

Goku notó su cambio de humor. "Lo siento si te recordé algo que no querías", dijo con sinceridad.

"No importa", respondió 18, recuperando su expresión neutral. "Es el pasado."

La conversación continuó de forma más ligera. Gohan habló de sus estudios y de su deseo de convertirse en un gran investigador. Goku le contó a 18 sobre el Torneo Mundial de Artes Marciales y su emoción por participar de nuevo algún día.

Goten, que se había despertado, comenzó a balbucear y a extender sus brazos hacia Goku. Éste lo tomó en su regazo, haciéndole cosquillas y riendo con él. 18 observó la escena con una expresión indescifrable.

"Parece que te gusta mucho tu hijo", comentó finalmente.

"¡Claro que sí!", exclamó Goku, abrazando a Goten con cariño. "Es lo más importante del mundo para mí, junto con Gohan. Quiero que crezcan fuertes y felices."

18 lo miró fijamente a los ojos, buscando alguna señal de tristeza por la ausencia de Chi-Chi. Pero solo encontró la alegría genuina de un padre orgulloso.

La tarde transcurrió tranquilamente, entre conversaciones amenas y las risas de Goten. Por primera vez en mucho tiempo, Androide 18 sintió una sensación extraña, algo parecido a la calidez, en un rincón olvidado de su corazón artificial. Quizás, después de todo, este encuentro inesperado no había sido una pérdida de tiempo.