No se posee ningún personaje, ni se gana nada con esta historia
Capítulo 5: Una Invitación Inesperada

"Papá, Goten se está quedando dormido", dijo Gohan con una sonrisa suave, observando a su hermanito cabecear en sus brazos. "Creo que lo llevaré a la cama."

"Claro, Gohan. Gracias", respondió Goku, mirando con ternura a su hijo menor. "Descansa, Goten."

Gohan asintió y se dirigió al interior de la casa, dejando a Goku y a Androide 18 solos en el porche. El sol comenzaba a descender, tiñendo el cielo de tonos naranjas y morados. Un silencio cómodo se instaló entre ellos por un momento.

"Así que...", comenzó 18, rompiendo el silencio. "Has estado viviendo aquí todo este tiempo."

Goku asintió. "Desde que era un niño. Siempre me ha gustado la tranquilidad de la montaña."

"Nunca pensé que un Saiyajin preferiría la tranquilidad a la pelea", comentó 18, con un ligero tono de burla.

Goku rió. "Me gusta pelear, eso es cierto. Pero también me gusta pasar tiempo con mi familia y disfrutar de la paz. Ambas cosas son importantes."

Hubo otro breve silencio antes de que 18 volviera a hablar. Su tono era ligeramente diferente, más suave. "Desde que Cell fue derrotado... no he vuelto a ver a mi hermano."

Goku la miró con curiosidad. "Ah, ¿al Androide 17? ¿No sabes dónde está?"

"No", respondió 18, con un encogimiento de hombros que parecía ocultar algo. "Después de que nos liberamos del control de Gero, cada uno tomó su propio camino. Supongo que él sigue haciendo lo suyo." No había tristeza en su voz, pero Goku percibió una ligera nota de incertidumbre.

"Ya veo", dijo Goku, sin querer indagar más si ella no deseaba compartirlo.

18 suspiró levemente, mirando hacia el horizonte. "La verdad es que... no tengo un lugar al que llamar hogar. He estado vagando, sin un rumbo fijo."

Goku la observó con atención. Su comentario le recordó vagamente su propia infancia, cuando viajaba solo por el mundo en busca de aventuras y entrenamiento. Sintió una punzada de empatía hacia ella.

"Bueno, si no tienes un lugar donde quedarte...", comenzó Goku, con su habitual impulsividad y buen corazón. "Podrías quedarte aquí. Con nosotros."

18 lo miró fijamente, con los ojos ligeramente entrecerrados, como si no hubiera escuchado bien. "¿Quedarme aquí? ¿Contigo y tu hijo?"

"¡Claro!", respondió Goku con una sonrisa radiante. "Tenemos espacio suficiente. La casa es grande, y Gohan y Goten estarían encantados de tenerte. Además..." Hizo una pausa, pensativo. "Tu personalidad... me recuerda un poco a la de tu hermano. Era un poco arisco al principio, pero en el fondo era buena persona."

18 parpadeó, sorprendida por la comparación. "Mi hermano... ¿buena persona?"

"Bueno, a su manera", dijo Goku con una risita. "Pero tú también pareces una buena persona, aunque un poco... reservada."

La oferta de Goku tomó a 18 por sorpresa. Nunca se había imaginado viviendo bajo el mismo techo que un Saiyajin, y mucho menos el que la había derrotado en el pasado. Dudó por un momento, sopesando la propuesta. La idea de tener un lugar fijo donde quedarse era tentadora, pero también le generaba cierta desconfianza.

"No lo sé...", dijo finalmente 18, con un tono dubitativo. "No quiero ser una molestia."

"¡Para nada!", exclamó Goku con entusiasmo. "Siempre hay espacio para uno más. Además, podrías ayudarnos con el entrenamiento. ¡Eres muy fuerte!"

18 no respondió de inmediato. Se quedó mirando el paisaje, con la mente llena de pensamientos contradictorios. La idea de la estabilidad era atractiva, pero también le preocupaba perder su independencia.

Pasaron varias horas. El sol se había ocultado por completo, y las estrellas comenzaban a aparecer en el cielo oscuro. Gohan regresó al porche, bostezando ligeramente.

"Goten ya está dormido", anunció. "¿De qué estaban hablando?"

Goku se levantó de su asiento con una sonrisa. "¡Gohan! ¡Tenemos una nueva invitada! 18 se quedará con nosotros por un tiempo."

Gohan miró a 18 con sorpresa, pero su rostro se iluminó con una sonrisa amable. "¡Qué bien! Será genial tenerte aquí."

18 no corrigió a Goku. No dijo que se quedaría, pero tampoco lo negó. La idea de pasar al menos una noche bajo un techo seguro era tentadora.

"Gracias por la invitación", dijo finalmente 18, con un tono ligeramente más suave que antes. "Quizás me quede... por esta noche."

"¡Estupendo!", exclamó Goku, radiante de alegría. "¡Vamos adentro! Seguro que tienes hambre."

Mientras entraban a la casa, Gohan y Goku comenzaron a hablar animadamente con 18, preguntándole sobre su pasado y sus experiencias. Ella respondía con cautela al principio, pero poco a poco se fue relajando, sintiéndose extrañamente cómoda en compañía de estos dos Saiyajin tan peculiares. La noche prometía ser larga, llena de conversaciones y quizás, el comienzo de algo inesperado.