No se posee ningún personaje, ni se gana nada con esta historia
Capítulo 7: Un Día que se Repite (Casi)
A la mañana siguiente, Androide 18 se despertó con una renovada determinación de marcharse. La noche anterior había sido... extraña. La calidez y la despreocupación de la familia Son eran algo a lo que no estaba acostumbrada, y aunque una parte de ella lo había disfrutado, la idea de quedarse más tiempo la seguía incomodando.
Se levantó silenciosamente de su futón, evitando hacer ruido para no despertar a nadie. Esta vez, estaba decidida a irse antes de que Goku la encontrara. Se puso de pie y se dirigió sigilosamente hacia la puerta.
Pero justo cuando estaba a punto de abrirla, una voz alegre la detuvo. "¡Buenos días, 18! ¿Ya te vas otra vez?"
Goku estaba de pie en el pasillo, con una sonrisa brillante en su rostro y el cabello más alborotado de lo habitual. Parecía recién levantado.
18 suspiró internamente. Era imposible escapar de este Saiyajin. "Sí, Goku. Ya es hora de que siga mi camino."
"¡Pero todavía no has desayunado!", exclamó Goku, como si esa fuera la razón más obvia del mundo para quedarse. "Gohan ya está preparando algo delicioso. ¡Quédate un poco más!"
18 vaciló. La verdad es que el olor que provenía de la cocina era bastante tentador. Y, de nuevo, la perspectiva de enfrentarse al mundo exterior sin un rumbo fijo no era precisamente emocionante.
"Está bien", cedió 18 con un suspiro. "Pero solo desayunaré."
En la cocina, Gohan estaba preparando una tortilla de aspecto sospechoso. Saludó a 18 con una sonrisa amable. "Buenos días. Espero que hayas dormido bien."
"Sí, gracias", respondió 18, observando la técnica culinaria de Gohan con una mezcla de curiosidad y preocupación. Parecía que la habilidad para cocinar no era un rasgo común en esta familia.
El desayuno transcurrió de manera similar al día anterior, con Goku y Gohan hablando animadamente sobre sus entrenamientos y sus planes para el día. 18 escuchaba en silencio, comiendo con parsimonia y observando la dinámica familiar. Le resultaba fascinante la forma en que se relacionaban, llenos de afecto y sin las complicaciones que ella siempre había experimentado.
Una vez que terminaron de comer, 18 se levantó de nuevo. "Bueno, ahora sí que me voy. Gracias por todo."
"¿En serio te tienes que ir?", preguntó Goku con un tono ligeramente triste. "Podríamos hacer muchas cosas juntos. ¡Podríamos volar por todo el mundo! ¿Alguna vez has visto el océano desde arriba?"
18 frunció el ceño. La idea de volar sin rumbo fijo con Goku sonaba... extrañamente atractiva, pero también completamente absurda.
"Tengo mis propios planes", mintió 18, sin querer revelar su falta de dirección.
En ese momento, Goten apareció corriendo por el pasillo, con una energía desbordante. Al ver a 18, corrió hacia ella y la abrazó por las piernas, balbuceando alegremente.
"¡Aba! ¡Aba!"
18 lo miró con sorpresa. Este niño realmente parecía haberle tomado cariño.
"Parece que le gustas mucho", comentó Gohan con una sonrisa.
"Sí, es muy... pegajoso", murmuró 18, aunque una pequeña sonrisa se asomó a sus labios.
"Oye, 18", dijo Goku con un tono casual, como si se le acabara de ocurrir la idea. "Gohan y yo tenemos que ir al templo de Kami-sama para hablar con Dende sobre algo. No tardaremos mucho, ¿te importaría quedarte con Goten otra vez? Parece que se divierte mucho contigo."
18 suspiró. Esta situación le resultaba cada vez más familiar. No quería quedarse, pero la mirada de Goten y la petición despreocupada de Goku la dejaban en una posición incómoda.
"Supongo que sí", accedió finalmente, sintiendo cómo sus planes de marcharse se desvanecían una vez más.
Goku y Gohan sonrieron agradecidos y salieron volando a gran velocidad, dejando a 18 sola con el pequeño Saiyajin. Al principio, intentó mantener la distancia, observando a Goten mientras jugaba. Pero el niño era persistente y pronto logró captar su atención, ofreciéndole sus juguetes y riendo con cada pequeño gesto que ella hacía.
Las horas pasaron lentamente. 18 se encontró jugando con Goten, haciéndole cosquillas y contándole historias inventadas. Para su sorpresa, estaba disfrutando de su compañía. El niño era inocente y alegre, y su energía era contagiosa.
Cuando el sol comenzó a descender, Goten se quedó dormido en brazos de 18, acurrucado contra ella como si fuera su protectora. La androide lo miró con una mezcla de ternura y resignación.
Poco después, Goku y Gohan regresaron al hogar. Al ver la misma escena del día anterior, sonrieron cómplices.
"Parece que Goten te ha adoptado", comentó Gohan con una risita.
Goku se acercó y miró a su hijo dormido. "Gracias por cuidarlo, 18. Parece que se lo pasó muy bien contigo."
18 suspiró, sintiendo el peso del pequeño cuerpo en sus brazos. Sabía que debía marcharse, que no podía seguir dependiendo de la hospitalidad de esta familia tan peculiar. Pero al mismo tiempo, la idea de dejar atrás esta extraña sensación de calidez y pertenencia la hacía dudar.
"Supongo que me quedaré otra noche", dijo finalmente 18, su voz resignada pero sin rastro de arrepentimiento.
Goku sonrió ampliamente. "¡Genial! Me alegra mucho que te quedes."
Y así, Androide 18 pasó otra noche en la Montaña Paoz, sin saber que estos días inesperados marcarían el comienzo de un nuevo capítulo en su vida, lejos del camino solitario que había recorrido hasta ahora. Las circunstancias la mantenían allí, pero en el fondo, una pequeña parte de ella comenzaba a sentir que quizás, quedarse no era una idea tan descabellada después de todo. Las largas conversaciones con Goku y Gohan, las risas de Goten y la extraña sensación de aceptación comenzaban a hacer mella en su corazón artificial.
