No se posee ningún personaje, ni se gana nada con esta historia
Capítulo 9: Una Reunión Inesperada

El inicio de la segunda semana en la Montaña Paoz encontró a Androide 18 con la misma resolución que la anterior: marcharse. Había disfrutado de la extraña compañía de Goku y sus hijos, pero no era su estilo quedarse en un lugar por mucho tiempo, y mucho menos depender de la amabilidad de otros.

Se despertó temprano, decidida a aprovechar el silencio de la mañana para escabullirse. Sin embargo, al salir de la sala, escuchó voces provenientes del exterior. Frunció el ceño. ¿Quién podría estar visitando a Goku tan temprano?

Al asomarse por la puerta, se quedó boquiabierta. El pequeño claro frente a la casa estaba lleno de gente. Reconoció a algunos de ellos: el pequeño calvo que había luchado contra Cell, el hombre alto con tres ojos, la mujer peliazul que había llegado en una cápsula espacial... ¡Todos los amigos de Goku estaban allí! Incluso un hombre corpulento con una piel verdosa y un turbante, un pequeño ser azul y peludo, un anciano con barba de tortuga y gafas de sol, y un hombre serio de cabello puntiagudo que siempre parecía estar enfadado.

Mientras observaba la escena con incredulidad, Goku salió de la casa, radiante de alegría al ver a todos sus amigos reunidos.

"¡Chicos! ¡Qué alegría verlos a todos aquí!" exclamó Goku, saludando con entusiasmo.

Uno a uno, los amigos de Goku se acercaron para saludarlo, abrazándolo y felicitándolo. 18 permaneció en la puerta, observando la escena con una mezcla de curiosidad y desconcierto.

Finalmente, Goku se percató de su presencia. "¡Ah, 18! ¡Mira quién ha venido a visitarnos! Son todos mis amigos."

Los ojos de todos se volvieron hacia ella. Hubo un breve momento de silencio incómodo antes de que Goku comenzara a presentarlos.

"Ella es 18. 18, ellos son Oolong, el Maestro Roshi, Chiaotzu, Tenshinhan, Lunch..." Goku continuó nombrando a cada uno de sus amigos, incluyendo a Yamcha, Pu'er, Krilin (quien le dedicó una mirada rápida y neutral), Vegeta, Bulma (quien la observó con una curiosidad palpable), Trunks (un niño de aproximadamente dos años con el cabello lila), Yajirobe, Dende, Piccolo, Mr. Popo y Karin.

18 asintió levemente a cada uno de ellos, sin saber muy bien qué decir. No estaba acostumbrada a ser el centro de atención, y mucho menos en un grupo tan numeroso y peculiar.

Bulma fue la primera en romper el hielo. Se acercó a 18 con una sonrisa amigable. "¡Hola! Soy Bulma. Goku nos ha contado que estás quedándote aquí."

"Sí, por un tiempo", respondió 18, tratando de sonar casual.

"¡Qué bien! Siempre es bueno tener gente nueva por aquí", dijo Bulma con entusiasmo. Luego, se agachó para hablar con Goten, que había salido gateando de la casa. "¡Y este pequeño debe ser Goten! ¡Feliz cumpleaños, cosita linda!"

Cumpleaños. Esa palabra resonó en la mente de 18. Miró a Goku con interrogación.

Goku sonrió con nostalgia. "Hoy es un día especial. Es el primer cumpleaños de Goten... y también se cumple un año desde que Chi-Chi nos dejó." Su tono era tranquilo y lleno de cariño, sin rastro de tristeza.

La razón de la reunión quedó clara para 18. Todos los amigos de Goku se habían reunido para conmemorar a Chi-Chi y celebrar el primer año de vida de su hijo menor.

Mientras los adultos charlaban y los niños jugaban, Bulma se acercó a 18 nuevamente, con Trunks a su lado. "Él es mi hijo, Trunks. Es un año mayor que Goten. ¿Verdad que son adorables?"

Trunks, un niño curioso y enérgico, observó a 18 con grandes ojos brillantes. Ella le dedicó una pequeña sonrisa.

Durante toda la mañana, la casa de Goku estuvo llena de risas, conversaciones animadas y recuerdos de Chi-Chi. Todos hablaban de ella con cariño y alegría, recordando anécdotas divertidas y momentos especiales que habían compartido. 18 observaba la escena en silencio, sintiéndose un poco fuera de lugar pero al mismo tiempo intrigada por la calidez y la unidad de este grupo de amigos.

Krilin se acercó a 18 en un momento dado, con una expresión amigable. "Hola. Soy Krilin. Goku nos ha contado que eres muy fuerte."

"Hola", respondió 18 con un asentimiento. "Tú también lo eres." La conversación no fue más allá, tal como lo había anticipado.

Vegeta, por su parte, se mantuvo algo distante, observando a 18 con una mirada analítica. No hizo ningún comentario directo, pero su presencia era palpable.

La comida fue un festín improvisado, con cada uno de los invitados aportando algo. 18 probó diferentes platos, algunos deliciosos y otros... menos. Pero la atmósfera era festiva y llena de alegría.

A lo largo del día, 18 intentó encontrar un momento para despedirse y marcharse, pero siempre había alguien cerca, ya fuera ofreciéndole comida, contándole una historia o simplemente conversando con ella. La casa estaba llena de gente, y la idea de anunciar su partida parecía descortés en un día tan significativo para Goku y su familia.

Cuando el sol comenzó a descender y los invitados empezaron a despedirse, 18 se dio cuenta de que otro día había pasado sin que pudiera irse. Miró a Goku, que estaba despidiendo a sus amigos con una sonrisa cansada pero feliz.

"Gracias por venir, chicos. Significa mucho para nosotros", dijo Goku con sinceridad.

Una vez que todos se fueron, la casa volvió a quedar en silencio. Goku se giró hacia 18, con Goten dormido en sus brazos.

"Ha sido un día largo", comentó Goku con una sonrisa. "Pero me alegra que todos hayan podido venir."

18 suspiró, resignada. Otra oportunidad perdida. "Sí", respondió simplemente.

Goku la miró con curiosidad. "¿Estás bien, 18? Pareces un poco... pensativa."

"Solo estoy cansada", mintió 18. La verdad era que se sentía un poco confundida. Había pasado todo el día rodeada de gente que se preocupaba por Goku y su familia, que recordaban a Chi-Chi con cariño y que celebraban la vida de Goten. Y, de alguna manera, ella se había sentido parte de ello, aunque fuera solo como observadora.

"Bueno, será mejor que descansemos entonces", dijo Goku, bostezando. "Mañana será otro día."

Y así, Androide 18 se quedó otra noche en la Montaña Paoz, su partida pospuesta una vez más por la inesperada llegada de la gran familia de Goku. La idea de marcharse seguía presente en su mente, pero una pequeña voz en su interior comenzaba a preguntarse si realmente quería irse, o si simplemente estaba evitando enfrentar algo nuevo y desconocido. La calidez y la aceptación que había encontrado en este lugar eran algo que nunca antes había experimentado, y una parte de ella comenzaba a preguntarse si quizás, su destino estaba entrelazado con el de estos peculiares Saiyajin.