No se posee ningún personaje, ni se gana nada con esta historia
Capítulo 12: Un Nuevo Dormitorio
El inicio de la tercera semana en la Montaña Paoz llegó sin la habitual punzada de urgencia que había acompañado a Androide 18 durante las dos semanas anteriores. La idea de marcharse aún cruzaba por su mente en los momentos de tranquilidad, como un viejo hábito difícil de romper, pero ya no era una prioridad apremiante. Se había instalado en una rutina silenciosa, encontrando una extraña satisfacción en la sencillez de la vida en la montaña y la peculiar compañía de sus anfitriones.
A la mañana siguiente, como ya era costumbre, 18 se levantó antes que Goku y Gohan y se dirigió a la cocina. Sin pensarlo dos veces, comenzó a preparar el desayuno. Había aprendido rápidamente las cantidades masivas de comida que los Saiyajin necesitaban para comenzar el día, y sus movimientos eran ahora eficientes y precisos. Preparó una montaña de arroz, una sartén llena de huevos revueltos con verduras y varias salchichas que había comprado en su última visita al pueblo.
Goku y Gohan entraron en la cocina poco después, atraídos por el delicioso aroma. Se sentaron a la mesa con expresiones de anticipación.
"¡Buenos días, 18! Huele genial", exclamó Goku, frotándose las manos con entusiasmo.
"Gracias", respondió 18 con una leve sonrisa mientras servía la comida.
Durante el desayuno, Goku observó a 18 con una expresión pensativa. "Sabes, 18", comenzó, tomando un gran bocado de arroz. "Has estado durmiendo en la sala común todo este tiempo. ¿Por qué no te mudas a la habitación grande?"
18 dejó su tenedor a mitad de camino hacia su boca, sorprendida por la oferta. "¿La habitación grande? ¿La que compartías con Chi-Chi?"
Goku asintió. "Sí. Yo he estado durmiendo en la habitación de invitados. Me gusta estar cerca del aire libre, y la ventana es más grande. Tú estarías más cómoda en la habitación principal. Es más espaciosa y tiene una cama de verdad."
18 dudó. La idea de ocupar el dormitorio que había compartido Goku con su esposa era... extraña. Era un espacio íntimo, lleno de recuerdos.
"No quiero incomodarte", dijo 18 con un tono cauteloso. "Estoy bien en la sala."
"¡Para nada!", replicó Goku con su habitual despreocupación. "A mí me da igual dónde duerma. Y esa cama es mucho más cómoda que el futón. Además..." Hizo una pausa, pensativo. "La mayoría de las cosas de Chi-Chi ya no están ahí. Bulma y Lunch se las fueron llevando poco a poco durante el último año. Querían guardarlas y recordarla a su manera." Su tono era tranquilo y lleno de cariño al mencionar a su esposa, sin rastro de tristeza.
Gohan asintió. "Sí, 18. Estarías mucho más cómoda en esa habitación. Es más privada y tiene más espacio para tus cosas."
18 consideró la oferta por un momento. La verdad es que la sala común no era el lugar más cómodo para dormir a largo plazo. Y la idea de tener un espacio propio, aunque fuera el antiguo dormitorio de Chi-Chi, era tentadora.
"Si estás seguro...", dijo 18, mirando a Goku con incertidumbre.
"¡Completamente seguro!", respondió Goku con una sonrisa radiante. "Además, así tendrás más espacio para... lo que sea que hagan los androides en su tiempo libre."
18 no pudo evitar una ligera sonrisa ante su comentario. "Supongo que no estaría mal."
"¡Genial!", exclamó Goku. "Después del desayuno, te ayudaremos a llevar tus cosas."
Y así, después de una comida abundante, Goku y Gohan ayudaron a 18 a trasladar sus pocas pertenencias a la habitación grande. Tal como Goku había dicho, la mayoría de los objetos personales de Chi-Chi ya no estaban allí. La habitación era espaciosa y luminosa, con una gran ventana que daba al jardín. Había una cama grande en el centro, un armario vacío y una cómoda con algunos cajones libres.
Mientras desempacaba sus escasas pertenencias, 18 sintió una extraña sensación de asentamiento. No era exactamente un hogar, pero era un espacio que podía llamar suyo, dentro de este hogar tan peculiar.
Goku y Gohan la dejaron instalarse y luego salieron a entrenar al jardín. 18 se quedó sola en la habitación, observando el paisaje a través de la ventana. El sol brillaba, los pájaros cantaban y el aire fresco de la montaña entraba por la ventana. Por primera vez desde que había llegado a este lugar, sintió una sensación de calma y tranquilidad que no había experimentado en mucho tiempo.
Más tarde, durante el almuerzo, Gohan preguntó a 18 si le gustaba su nueva habitación.
"Sí, es mucho más cómoda", respondió 18 con sinceridad. "Gracias."
"No hay de qué", dijo Goku con una sonrisa. "Queremos que te sientas como en casa."
Esa tarde, la rutina continuó como de costumbre. 18 preparó la cena, Goku y Gohan entrenaron, y Goten correteó por la casa, llenando el ambiente con sus risas. Pero para 18, algo había cambiado. Al ocupar la antigua habitación de Chi-Chi, había dado un pequeño paso más hacia la integración en esta extraña familia. La idea de marcharse seguía siendo una posibilidad, pero ahora parecía mucho más lejana, casi como un recuerdo de una vida anterior. En este rincón tranquilo de la Montaña Paoz, Androide 18 comenzaba a encontrar algo parecido a un hogar.
