No se posee ningún personaje, ni se gana nada con esta historia
Capítulo 17: Un Día de Demolición Creativa
El día elegido para comenzar la transformación del pequeño local en el restaurante de 18 amaneció con una energía palpable en la Montaña Paoz. 18 preparó un desayuno abundante, sabiendo que sería la última comida completa que cocinarían en casa durante un tiempo, ya que el almuerzo se llevaría a cabo en el futuro restaurante.
Después de desayunar, los cuatro se dirigieron al pueblo. Goku y Gohan rebosaban entusiasmo, mientras Goten, ajeno a la magnitud del proyecto, saltaba y reía emocionado por la excursión. 18, por su parte, sentía una mezcla de nerviosismo y anticipación.
Antes de comenzar cualquier trabajo, 18 preparó un almuerzo contundente para todos: sándwiches grandes, frutas frescas y algunas botellas de agua. Sabía que la jornada sería larga y que los Saiyajin necesitarían mucha energía.
Al llegar al local, 18 observó el espacio con una mirada crítica. Las paredes necesitaban una nueva capa de pintura, el suelo estaba desgastado y la pequeña cocina era funcional pero anticuada.
"Bien, ¿por dónde empezamos?", preguntó Goku, frotándose las manos con impaciencia.
"Primero, creo que deberíamos quitar todo lo viejo", respondió 18, señalando unos estantes polvorientos y una vieja barra.
Y así comenzó la demolición creativa. Goku, con su fuerza sobrehumana, arrancó los estantes de la pared con facilidad, aunque en una ocasión se emocionó demasiado y atravesó la pared contigua, creando un agujero inesperado. Gohan, más preciso, se encargó de desmontar la barra, aunque en un momento dado confundió un panel con otro y lo rompió accidentalmente. Goten, bajo la atenta mirada de 18, se dedicó a recoger pequeños escombros, feliz de sentirse útil.
Mientras trabajaban, Goku y Gohan no podían evitar dar sus propias sugerencias de diseño.
"¡Podríamos poner un ring de entrenamiento en la cocina!", propuso Goku con entusiasmo. "Así podríamos practicar mientras esperamos a los clientes."
18 sonrió divertida. "Goku, esto va a ser un restaurante, no un gimnasio."
"¡Pero sería un restaurante único!", insistió Goku. "¡La gente vendría solo para vernos entrenar mientras comen!"
Gohan también tuvo sus propias ideas. "Podríamos poner un acuario gigante en el centro del salón, con peces muy raros. ¡Sería impresionante!"
18 se rió. "Gohan, ¿dónde vamos a conseguir un acuario gigante y peces raros? Y además, ocuparía demasiado espacio."
A pesar de sus sugerencias extravagantes, Goku y Gohan trabajaban con diligencia, siguiendo las instrucciones de 18 y utilizando su fuerza para acelerar el proceso. En poco tiempo, todo lo viejo había sido retirado, dejando un espacio diáfano y listo para ser transformado.
Alrededor del mediodía, 18 anunció que era hora de almorzar. Se sentaron los cuatro en el suelo, rodeados de polvo y escombros, y disfrutaron de los sándwiches y la fruta que había preparado.
"Están muy ricos, 18", comentó Gohan con la boca llena. "Gracias."
"Sí, eres la mejor cocinera del universo", añadió Goku con entusiasmo.
Durante el almuerzo, hablaron sobre cómo querían que fuera el restaurante. 18 tenía una visión clara en mente: un lugar acogedor y limpio, con una decoración sencilla pero elegante. Quería crear un ambiente donde la gente se sintiera cómoda y pudiera disfrutar de una buena comida.
Goku y Gohan, aunque con sus ideas ocasionales fuera de lugar, se mostraron dispuestos a seguir las indicaciones de 18 y a ayudar en todo lo que pudieran.
Después de comer, continuaron con la renovación. Gracias a la velocidad y la fuerza de los Saiyajin, lo que normalmente llevaría semanas se completó en cuestión de horas. Pintaron las paredes de un color cálido y acogedor, instalaron un nuevo suelo, renovaron la cocina y montaron algunas mesas y sillas que Goku había encontrado a buen precio gracias a uno de sus contactos en el pueblo.
Hubo momentos de confusión y errores divertidos. En una ocasión, Goku intentó colgar un cuadro con tanta fuerza que atravesó la pared. En otra, Gohan midió mal el espacio para una puerta y tuvieron que agrandar el hueco. Pero en general, el trabajo avanzó sin problemas y con mucha diversión.
Al final de la tarde, el pequeño local había experimentado una transformación radical. Parecía mucho más grande y luminoso, listo para recibir a sus primeros clientes.
"¡Increíble!", exclamó 18, observando el resultado final con una sonrisa de satisfacción. "Lo hemos hecho en un solo día."
"¡Claro que sí!", respondió Goku con orgullo. "Cuando trabajamos juntos, somos imparables."
Goten, que había estado jugando felizmente entre los escombros, corrió hacia 18 y la abrazó por las piernas. "¡Bonito!", exclamó, señalando el restaurante renovado.
Cansados pero contentos, los cuatro regresaron a la Montaña Paoz al caer la noche. 18 preparó una cena sencilla y luego se fueron a dormir, soñando con el día en que el restaurante abriría sus puertas al público. La idea, que había comenzado como una simple sugerencia de Goku, se estaba convirtiendo en una realidad tangible, gracias al esfuerzo y la colaboración de esta peculiar familia. Y Androide 18, sin darse cuenta, se sentía cada vez más arraigada a este nuevo y sorprendente capítulo de su vida.
