No se posee ningún personaje, ni se gana nada con esta historia
Capítulo 19: Excentricidades Costeras y Revelaciones Inesperadas
El instante en que sus pies tocaron la suave arena blanca, la energía de Goku y Gohan se desbordó. Corrieron hacia las olas con gritos de alegría, saltando y chapoteando como niños pequeños. Goten, contagiado por su entusiasmo, los siguió gateando a toda velocidad, riendo a carcajadas cada vez que una ola lo alcanzaba.
18 observaba la escena con una leve sonrisa. Nunca había visto a nadie disfrutar tanto del agua. Su propia experiencia con los elementos siempre había sido más... controlada.
Goku y Gohan pronto llevaron sus juegos a un nivel superior. Con una explosión de ki, se elevaron en el aire, ascendiendo cada vez más alto hasta convertirse en pequeños puntos en el cielo azul. 18 frunció el ceño, preguntándose qué estaban tramando. De repente, ambos se lanzaron en picado hacia el océano, cayendo como flechas y creando un chapuzón tan enorme que las olas alcanzaron varios metros de altura, empapando a Goten y salpicando a 18, que se había mantenido más cerca de la orilla.
Goten, lejos de asustarse, rió aún más fuerte, agitando sus pequeños brazos hacia sus padres. 18 no pudo evitar una sonrisa ante la absoluta despreocupación del niño.
Las excentricidades continuaron durante toda la mañana. Goku y Gohan decidieron pescar... a mano. Se sumergieron en las aguas profundas y, para sorpresa de 18, regresaron poco después arrastrando lo que parecía ser un pez gigante, de colores brillantes y con unos ojos saltones.
"¡Mira, 18! ¡Para la cena!", exclamó Goku con orgullo, sosteniendo el enorme pez con una sola mano.
18 lo observó con incredulidad. "No sabía que se podía pescar así."
"¡Todo se puede hacer si eres lo suficientemente fuerte!", respondió Goku con una sonrisa.
Después de un rato, se dedicaron a construir castillos de arena, pero al estilo Saiyajin. En lugar de pequeñas estructuras delicadas, crearon montañas de arena gigantescas, con túneles y cuevas que desafiaban la lógica y la gravedad. Goten se divertía gateando por los túneles, mientras Goku y Gohan competían por ver quién podía hacer la torre más alta.
En medio de toda la diversión, hubo momentos de tranquilidad. En uno de ellos, mientras Gohan ayudaba a Goten a decorar su castillo de arena con conchas marinas, Goku se acercó a 18, que estaba sentada en una toalla observando el océano.
"¿Te estás divirtiendo, 18?", preguntó Goku con su habitual sonrisa amable.
"Sí, es... diferente", respondió 18, mirando a la familia Son con una mezcla de fascinación y algo más que no terminaba de comprender. La forma en que interactuaban, llenos de cariño y alegría, era algo que nunca había experimentado en su propia vida.
Hubo un breve silencio antes de que 18 hablara de nuevo, con un tono ligeramente preocupado. "Goku... viendo cómo interactúan tú y Gohan con Goten... me hace pensar... ¿soy una buena persona?"
Goku la miró con sorpresa, luego soltó una carcajada. "¡Claro que sí, 18! ¿Por qué preguntas eso?"
"No lo sé...", respondió 18, sintiéndose un poco incómoda al expresar sus dudas. "Solo que... ustedes son tan buenos, tan... puros. Yo... yo he hecho cosas malas en el pasado."
Goku se rió de nuevo, con una ligereza que desconcertó a 18. "¡Tonterías! Si no fueras una buena persona, no podrías subir a mi Nube Voladora."
18 frunció el ceño, confundida. "¿Qué quieres decir?"
Goku se levantó de un salto, con una sonrisa traviesa. "¡Solo las personas de corazón puro pueden montarla! ¡Y tú has estado volando en ella todo el camino hasta aquí!" Sin esperar una respuesta, Goku salió corriendo hacia la orilla, gritando: "¡Gohan! ¡Vamos a hacer una carrera hasta esa roca!"
18 se quedó sentada en la toalla, observando a Goku correr hacia el océano. Sus palabras resonaron en su mente. ¿Solo las personas de corazón puro podían montar la Nube Voladora? ¿Eso significaba que...?
Una oleada de emociones confusas la invadió. Nunca se había considerado una buena persona. Había sido creada para la destrucción, y durante mucho tiempo, eso era lo que había hecho. Pero desde que había llegado a la Montaña Paoz, algo había empezado a cambiar en ella. La amabilidad de Goku y Gohan, la inocencia de Goten... todo había comenzado a erosionar las defensas que había construido a lo largo de los años.
La revelación de Goku, aunque dicha de forma casual, la había golpeado con fuerza. ¿Podría ser que, a pesar de su pasado, había algo bueno en ella? La idea era sorprendente, casi increíble.
Mientras observaba a Goku y Gohan chapotear en el agua, riendo y divirtiéndose como si no tuvieran ninguna preocupación en el mundo, 18 sintió una punzada de algo parecido a la esperanza. Quizás, solo quizás, tenía una oportunidad de ser algo más que una simple androide destructiva. Quizás, en este lugar inesperado, rodeada de esta familia peculiar y amorosa, podría encontrar su propio camino hacia la bondad.
El sol comenzaba a descender en el horizonte, tiñendo el cielo de tonos naranjas y rosas. Goku y Gohan regresaron a la toalla, agotados pero felices. Goten se acurrucó en el regazo de 18, quedándose dormido casi al instante.
"Ha sido un día increíble", comentó Gohan con una sonrisa.
Goku asintió. "Sí, deberíamos venir a la playa más a menudo."
18 miró a Goten dormido en su regazo, luego a Goku y Gohan, que la observaban con cariño. Por primera vez, no sintió la necesidad de marcharse. Quizás, este era su lugar, al menos por ahora. Y quizás, con el tiempo, llegaría a comprender el significado de las palabras de Goku y a aceptarse a sí misma, con su pasado y su presente, como una persona... quizás incluso una buena persona.
