No se posee ningún personaje, ni se gana nada con esta historia
Capítulo 22: La Ausencia Inesperada
La rutina de la Montaña Paoz continuaba su curso habitual. Una mañana, después de preparar un desayuno de campeones, 18 se despidió de Goku en la puerta, mientras Gohan y Goten se preparaban para ir a la escuela.
"¡Nos vemos en el restaurante para almorzar, 18!", exclamó Goku con su habitual sonrisa radiante antes de desaparecer en un instante, presumiblemente para comenzar su entrenamiento diario en algún lugar remoto.
18 asintió con una pequeña sonrisa y luego se giró para ayudar a Goten con su mochila. Una vez que los niños se fueron a la ciudad, ella se dirigió al pueblo para abrir su restaurante. La mañana transcurrió con la habitual clientela, y 18 estaba ocupada en la cocina cuando llegó la hora del almuerzo.
Como era costumbre, esperaba ver a Goku aparecer por la puerta, listo para devorar su plato diario. Sin embargo, la hora del almuerzo pasó y Goku no apareció. 18 frunció el ceño ligeramente, extrañada. Goku era increíblemente constante en sus hábitos alimenticios, especialmente cuando se trataba de su restaurante.
"¿No ha venido Goku hoy?", preguntó uno de los clientes habituales, un anciano que siempre pedía sopa de fideos.
"No, aún no", respondió 18, tratando de sonar despreocupada. "Seguramente estará ocupado entrenando."
El día continuó y la ausencia de Goku se hizo más notable. 18 lo esperaba para la cena en el restaurante, pero tampoco apareció. Cuando Gohan y Goten regresaron de la escuela, 18 decidió mencionar la ausencia de su padre.
"Gohan, ¿has visto a tu padre hoy?", preguntó 18 mientras preparaba la cena en casa.
Gohan, absorto en sus libros, levantó la vista brevemente. "No, pero seguro que está por ahí entrenando o ayudando a alguien. No te preocupes, 18, papá siempre vuelve." Su tono era completamente despreocupado, como si la ausencia de Goku fuera algo completamente normal.
18 asintió, tratando de convencerse a sí misma de que Gohan tenía razón. Después de todo, Goku era el ser más fuerte del universo, capaz de enfrentarse a cualquier amenaza. No había razón para preocuparse.
Los días siguientes transcurrieron sin rastro de Goku. 18 continuaba con su rutina en el restaurante, preparando desayunos y cenas en casa, y notando el vacío en la mesa durante el almuerzo. Gohan y Goten seguían yendo a la escuela, y la vida parecía seguir su curso, pero la ausencia de Goku comenzaba a generar una ligera incomodidad en 18.
Una tarde, mientras cenaba con Gohan, 18 no pudo evitar preguntar de nuevo. "¿De verdad no te preocupa que tu padre no haya vuelto en varios días, Gohan?"
Gohan dejó su tenedor y la miró con una expresión ligeramente confundida. "¿Preocuparme? ¿Por qué debería preocuparme? Papá es súper fuerte. Puede cuidarse solo. Seguramente está haciendo algo importante."
"Pero... no ha dicho nada", señaló 18. "Normalmente avisa si va a estar fuera por mucho tiempo."
"Bueno, quizás olvidó mencionarlo esta vez", respondió Gohan, encogiéndose de hombros. "O quizás está en un lugar donde no puede comunicarse. No te preocupes, 18, ya verás que pronto volverá. Siempre lo hace."
La absoluta falta de preocupación de Gohan era, en cierto modo, tranquilizadora, pero también resultaba un poco desconcertante para 18. ¿Era así de normal que Goku desapareciera sin previo aviso?
"¿Y a Goten no le pregunta por su padre?", inquirió 18.
"Goten es pequeño", respondió Gohan. "Sabe que papá es fuerte y que siempre vuelve. No se preocupa."
Los días seguían pasando, y la ausencia de Goku se prolongaba. 18 continuaba con su rutina, pero la incomodidad comenzaba a crecer. Aunque confiaba en la fuerza de Goku, no podía evitar sentir una punzada de inquietud ante su silencio prolongado. No había ninguna señal, ninguna pista de dónde podría estar o qué podría estar haciendo.
Una noche, mientras estaba sola en la cocina después de que Gohan y Goten se fueran a dormir, 18 se apoyó en la encimera, suspirando. Miró hacia la puerta, esperando, casi inconscientemente, ver la figura familiar de Goku aparecer con su sonrisa despreocupada. Pero la puerta permaneció cerrada.
Se preguntó si debería preguntar a alguno de los otros amigos de Goku, pero Gohan parecía tan seguro de que su padre volvería pronto que no quería alarmar a nadie innecesariamente. Además, ¿qué podría decirles? "Goku ha desaparecido y a su hijo no le preocupa en absoluto, pero a mí sí un poco." Sonaba absurdo incluso en su propia mente.
Los días se arrastraban lentamente. 18 seguía abriendo el restaurante cada mañana, preparando desayunos y cenas en la casa vacía durante el almuerzo, el restaurante se sentía un poco menos alegre sin la presencia bulliciosa de Goku. Incluso los clientes habituales preguntaban por él, extrañados por su ausencia.
"¿No ha venido Goku últimamente?", preguntó el anciano de la sopa de fideos un día.
"No, no ha venido", respondió 18 con una sonrisa forzada. "Pero seguro que volverá pronto."
Por dentro, sin embargo, la incertidumbre comenzaba a pesar. Aunque confiaba en la fuerza de Goku, la falta de noticias y la despreocupación de Gohan no terminaban de tranquilizarla. Algo no se sentía del todo bien. Pero, ¿qué podía hacer? Solo podía esperar, como siempre lo había hecho, a que las cosas volvieran a la normalidad en este hogar tan peculiar. Y mientras tanto, seguiría preparando la cena, por si acaso Goku decidía aparecer con su apetito insaciable en cualquier momento. La mesa estaría lista para él, como siempre.
