No se posee ningún personaje, ni se gana nada con esta historia
Capítulo 23: La Búsqueda y el Descubrimiento Jurásico

Los días sin Goku se habían acumulado, formando una semana silenciosa y extrañamente incompleta en la Montaña Paoz. Aunque Gohan seguía insistiendo en que su padre simplemente estaba ocupado, la inquietud de Androide 18 había crecido hasta convertirse en una necesidad de respuestas. Después de despedir a Gohan y Goten para la escuela esa mañana, tomó una decisión.

"Voy a buscarlo", se dijo 18, con un tono de determinación que no había sentido en mucho tiempo.

Salió de la casa y se dirigió a la pequeña comunidad de vecinos dispersos por las laderas de la montaña. Preguntó de casa en casa, mostrando una foto mental de Goku. La mayoría la miraban con amabilidad pero negaban haberlo visto en los últimos días.

Finalmente, en la última casa, un anciano con una barba larga y blanca la reconoció. "¡Ah, sí! Goku estuvo por aquí hace unos días. Me ayudó con un problema que tenía."

"¿Qué problema?", preguntó 18 con interés.

"Un dinosaurio", respondió el anciano con naturalidad. "Uno grande, de esos que a veces se acercan demasiado al pueblo. Goku lo espantó y lo llevó de vuelta a las montañas. Un muchacho muy fuerte y amable."

18 asintió, aunque la idea de Goku lidiando con un dinosaurio como si fuera una tarea doméstica no dejaba de sorprenderla. "¿Sabes hacia dónde se fue después?"

El anciano se encogió de hombros. "Dijo que iba a explorar un poco más arriba, hacia el risco de la cascada. No lo he visto desde entonces."

Con esta nueva información, 18 se elevó en el aire y comenzó su búsqueda. Recorrió las laderas de la montaña, sobrevolando los densos bosques y los escarpados terrenos. Intentó sentir el ki de Goku, pero no había rastro de su energía habitual. Era como si se hubiera esfumado por completo.

Pasó todo el día buscando, revisando cuevas y explorando los rincones más remotos de la montaña. El sol comenzó a descender, tiñendo el cielo de tonos naranjas y morados, y la esperanza de encontrar a Goku antes del anochecer comenzaba a desvanecerse.

Justo cuando estaba a punto de darse por vencida y regresar a casa, divisó una pequeña columna de humo elevándose en la distancia, cerca de un risco que dominaba un profundo valle. Con una punzada de esperanza, voló en esa dirección.

A medida que se acercaba, el olor a humo se hizo más fuerte. Al llegar al risco, divisó una pequeña fogata encendida. Y junto a ella, durmiendo plácidamente, estaba Goku.

18 aterrizó suavemente cerca de él, observando la escena con incredulidad. Goku estaba acurrucado junto a un objeto enorme y ovalado que solo podía ser un huevo gigante. Y a su lado, también profundamente dormido, roncaba suavemente un dinosaurio de gran tamaño, con escamas verdes y un cuello largo.

La escena era tan absurda y cómica que la frustración que 18 había sentido durante días se transformó en una punzada de ira divertida. Goku, el hombre más fuerte del universo, desaparecido durante casi una semana, ¡estaba durmiendo junto a un huevo gigante y un dinosaurio como si fuera lo más normal del mundo!

Una vena comenzó a palpitar en la sien de 18. Cruzó los brazos sobre el pecho y lo observó dormir, con la boca ligeramente abierta y un ronquido suave escapando de sus labios. La imagen del dinosaurio y el huevo a su lado solo aumentaba su exasperación.

"¡Goku!", siseó 18, con una voz peligrosamente baja.

Goku no se inmutó. Su ronquido continuó sin interrupción.

18 suspiró, conteniendo una risa histérica. Sabía que gritarle no serviría de nada. Tendría que despertarlo de alguna otra manera.

Con una pequeña sonrisa traviesa, levantó un pie y lo empujó suavemente con la punta de su bota.

Goku gimió ligeramente y se giró, sin abrir los ojos.

18 lo empujó un poco más fuerte.

Esta vez, Goku parpadeó y abrió los ojos, encontrándose con la mirada furiosa de Androide 18. Su sonrisa desapareció instantáneamente.

"¿18? ¿Qué haces aquí?", preguntó Goku, incorporándose rápidamente. Luego, como si recordara algo importante, señaló el huevo gigante a su lado. "¡Mira! ¡Creo que va a eclosionar pronto!"

18 lo miró fijamente, con los brazos aún cruzados. El dinosaurio a su lado abrió un ojo perezosamente y luego volvió a dormirse.

"Goku", dijo 18, con un tono de voz que prometía una larga conversación. "¿Podrías explicarme dónde has estado durante los últimos... días?"