No se posee ningún personaje, ni se gana nada con esta historia
Capítulo 27: Un Paseo Nocturno Involuntario y Mordiscos Oníricos

Las semanas siguientes transcurrieron con una normalidad superficial. Androide 18 había vuelto a su rutina de abrir el restaurante y preparar las comidas en casa. Sin embargo, en sus interacciones con Goku, mantenía una distancia sutil. No lo evitaba activamente, pero prefería no encontrarse a solas con él, especialmente por la noche. Goku, por su parte, parecía completamente ajeno a cualquier cambio en el comportamiento de 18, continuando con su habitual despreocupación y entusiasmo.

Una noche cualquiera, después de una larga jornada en el restaurante, 18 se acostó en su habitación, sintiéndose más cansada de lo habitual. Se durmió casi al instante, sumida en un sueño profundo.

Sin embargo, en algún punto de la noche, su cuerpo se movió por sí solo. Inconscientemente, se levantó de la cama y caminó a través del pasillo oscuro. Sus pies la llevaron directamente hacia la puerta de la habitación de Goku, que se encontraba ligeramente entreabierta. Sin percatarse de sus acciones, cruzó el umbral y se acercó a la cama donde el Saiyajin dormía plácidamente.

Un sobresalto repentino la despertó. Una sensación extraña y ligeramente dolorosa la hizo abrir los ojos de golpe. La tenue luz de la luna que se filtraba por la ventana le reveló que estaba acostada en la cama de Goku, muy cerca de él. Y entonces lo sintió de nuevo: un suave mordisco, acompañado de una ligera succión, en uno de sus pezones.

El shock la recorrió como una descarga eléctrica. Se incorporó rápidamente, llevándose una mano al pecho, y miró a su alrededor, tratando de entender cómo había llegado hasta allí. Fue entonces cuando la realización la golpeó: había caminado dormida.

Intentó levantarse de la cama, con el corazón latiéndole con fuerza, pero sus piernas estaban extrañamente entrelazadas con las de Goku, quien seguía durmiendo profundamente. Forcejeó suavemente, tratando de desenredarse, pero sus movimientos solo parecieron acercarla más al Saiyajin.

Exhausta y confundida, con la sensación extraña del mordisco aún presente, 18 terminó por rendirse. "Debe ser un sueño", pensó, cerrando los ojos con la esperanza de despertar en su propia cama. Y así, se quedó dormida de nuevo, con sus piernas aún entrelazadas con las de Goku.

Durante el resto de la noche, mientras 18 oscilaba entre el sueño y la vigilia, sintió la presencia constante de Goku. No se despertó por completo, pero era vagamente consciente de los suaves mordiscos que continuaban, moviéndose de un lado a otro, como un bebé buscando consuelo. La sensación era extraña, una mezcla de incomodidad y una surrealista aceptación de lo absurdo de la situación.

Finalmente, la luz del amanecer comenzó a filtrarse por la ventana, despertando a 18 por completo. Goku seguía durmiendo a su lado, con una expresión serena en el rostro. Ella se desprendió cuidadosamente de su agarre y se levantó de la cama, sintiéndose aturdida y ligeramente irreal.

Salió de la habitación de Goku en silencio, regresando a la suya con la sensación de haber vivido una pesadilla extraña y confusa. Se miró en el espejo, esperando encontrar alguna marca del extraño incidente, pero su piel parecía intacta.

Se llevó una mano al pecho, recordando la sensación del mordisco. Negó con la cabeza, tratando de descartarlo como un sueño vívido. Pero la sensación era demasiado real, demasiado... extraña.

A pesar de su intento de racionalizarlo, una punzada de incomodidad persistió durante todo el día. Intentó concentrarse en su trabajo en el restaurante, pero su mente volvía constantemente a la noche anterior. ¿Había sido un sueño? ¿Realmente había caminado dormida hasta la habitación de Goku? Y si todo había sido real, ¿por qué Goku la había mordisqueado como si fuera un juguete?

La confusión de Androide 18 solo aumentaba con cada hora que pasaba. La vida en la Montaña Paoz seguía siendo una fuente constante de sorpresas, y esta última, sin duda, era una de las más desconcertantes hasta el momento.