No se posee ningún personaje, ni se gana nada con esta historia
Capítulo 30: Felicidad Visible y una Observación Inoportuna
Las semanas que siguieron al encuentro nocturno en la habitación de Goku trajeron consigo un cambio notable en Androide 18. Se la veía más relajada, sonreía con mayor frecuencia y, en general, irradiaba una felicidad tranquila que no había pasado desapercibida para Gohan y Goten. Incluso Goku parecía notar su mejor humor, aunque, fiel a su naturaleza, no entendía la razón detrás de él.
Un día soleado, Bulma llegó a la Montaña Paoz acompañada de Trunks. Goten corrió a recibirlos con entusiasmo, ansioso por mostrarle a su amigo los últimos insectos que había encontrado. Bulma, siempre curiosa, se acercó a 18 con una sonrisa pícara.
"¡Hola, 18! Te ves muy contenta últimamente. ¿Algún secreto que debamos saber?"
18 sintió un ligero rubor en sus mejillas, pero logró mantener la compostura. "Solo estoy disfrutando de la tranquilidad", respondió con una sonrisa evasiva.
Mientras Bulma y 18 charlaban en el jardín, Trunks y Goten jugaban cerca. En un momento dado, Bulma se agachó para recoger una flor que Goten le había ofrecido. 18, que estaba justo detrás de ella, se inclinó ligeramente para ver la flor más de cerca. En ese breve instante, la parte baja de su pantalón se deslizó un poco, revelando fugazmente una pequeña marca rojiza en su nalga.
Bulma, con su aguda observación, no dejó pasar el detalle. Se enderezó lentamente, con una sonrisa aún más traviesa en su rostro, y miró a 18 con un brillo en los ojos.
"Oh, 18", comentó Bulma con un tono casual pero cargado de doble sentido. "¿Qué te pasó ahí? Parece... una mordida. A Goku siempre le ha gustado morder las sandías con mucha pasión, ¿verdad?" Bulma guiñó un ojo sutilmente.
El comentario de Bulma golpeó a 18 como un rayo. Su rostro se encendió de un rojo intenso. La imagen de Goku mordisqueándola en sueños, y luego, más conscientemente, durante esas noches recientes, invadió su mente. Se quedó completamente paralizada, con los ojos muy abiertos y la boca ligeramente entreabierta, como una estatua cómicamente avergonzada. Su cerebro pareció detenerse por completo, incapaz de procesar la situación.
Trunks, que estaba cerca, miró a su madre y luego a 18 con una expresión confusa. Goku, que había salido de la casa al escuchar las voces, se acercó a Bulma con su habitual sonrisa despreocupada.
"¿Qué pasa con las sandías, Bulma?", preguntó Goku, sin entender la indirecta. "A mí me gustan mucho, son muy refrescantes."
Bulma soltó una carcajada, disfrutando visiblemente de la reacción de 18. "Oh, nada importante, Goku. Solo recordaba viejos tiempos."
18 seguía congelada en su lugar, sintiendo cómo el calor en sus mejillas se intensificaba. Deseaba que la tierra la tragara en ese mismo instante. La idea de que Bulma hubiera visto una marca tan íntima, y que la hubiera asociado inmediatamente con las peculiaridades de Goku, era demasiado para asimilar.
Finalmente, después de lo que le pareció una eternidad, 18 logró recuperar un poco de movilidad. Se enderezó rápidamente, tratando de disimular su vergüenza, y se cruzó de brazos sobre el pecho, aunque el rubor en su rostro seguía siendo evidente.
"No sé de qué estás hablando, Bulma", murmuró 18, evitando el contacto visual.
Bulma sonrió con picardía. "Claro, claro. Como tú digas." Luego, se giró hacia Goku y le dio una palmada en el hombro. "Pero recuerda, Goku, la próxima vez que muerdas algo con tanta pasión, asegúrate de que no deje marcas tan... reveladoras."
Goku ladeó la cabeza, aún confundido. "Pero si yo solo muerdo la comida..."
18 cerró los ojos brevemente, sintiendo que la vergüenza la invadía de nuevo. Este día no podía empeorar. O quizás sí, conociendo la capacidad de Bulma para sacar a la luz los secretos más incómodos.
