No se posee ningún personaje, ni se gana nada con esta historia
Capítulo 35: Risas, Nubes Protectoras y un Paseo Circular
Finalmente, Goku, con una sonrisa divertida que le iluminaba el rostro, se acercó a la Nube Voladora donde 18 seguía atrapada.
"Vaya, 18", comenzó Goku, con un tono burlón pero amigable. "¿Parece que la nube te ha tomado cariño? ¿No te deja bajar?" Soltó una pequeña risita. "Quizás piensa que eres muy divertida."
Al escuchar la voz de Goku, la vergüenza de 18 se intensificó hasta niveles insoportables. Se encogió dentro de la nube, deseando que se la tragara por completo. Lo último que necesitaba era que Goku se burlara de su ridícula situación.
Aparentemente sintiendo la extrema incomodidad de 18, la Nube Voladora reaccionó de inmediato. Se expandió rápidamente, envolviendo a 18 por completo en su suave y esponjoso abrazo. Ahora, era solo una gran nube amarilla flotando frente a la casa, sin que se pudiera ver el interior.
Gohan y Goten, que habían estado observando la escena con creciente diversión, intercambiaron una mirada cómplice. Sin decir una palabra, ambos entraron a la casa, dejando a Goku solo con la nube y su frustrada pasajera.
Dentro de la nube, 18 se sintió, paradójicamente, más segura. Al menos, Goku no podía ver su rostro rojo de vergüenza. Dejó de intentar escapar, resignada a su destino nuboso.
De repente, la Nube Voladora comenzó a moverse. Lentamente, inició un movimiento circular alrededor de la casa, manteniéndose a escasos centímetros del suelo. Era como si estuviera dando un paseo con su preciada carga.
Desde el interior de la nube, la voz de 18, aunque amortiguada por la espesura, llegó hasta Goku. "¡Goku, vete! ¡Déjame en paz!"
Goku, aún sonriendo, se agachó para mirar la nube que daba vueltas. "Pero si solo quería saber si estabas bien, 18. No te enojes."
La nube continuó su lento paseo circular, mientras la voz ocasional de 18, cada vez más irritada, resonaba desde su interior. "¡He dicho que te vayas, idiota! ¡No necesito tu ayuda!"
Goku se encogió de hombros, sin dejar de sonreír. Parecía encontrar toda la situación bastante entretenida. Se sentó en el porche, observando la nube dar vueltas alrededor de su casa, preguntándose cuánto tiempo más duraría el peculiar secuestro nuboso de Androide 18.
