En cuanto el Mazda 8 estuvo listo, Sesshoumaru manejó a toda prisa rumbo a Tokio y llegó como si nada a casa de su padre.
—¡Sesshoumaru, por qué no contestas mis llamadas y de repente te apareces así con dos perros y una niña! —Gritó el señor más apuesto que jamás había visto Rin en toda su corta vida, era sin duda más varonil que Sesshoumaru y tenía una mirada extremadamente amable.
—No aceptan perros en mi departamento. Necesito silencio, tengo trabajo. — Sesshoumaru cortó a su papá y se dirigió al señor Jaken —Jaken, imprime la lista de tasa de suicidios por prefectura y haz una comparación contra la lista de apariciones de Genin —ordenó.
—Señor, pero dígame qué está pasando, ¿qué descubrió? —El señor Jaken se veía confundido y francamente Rin también lo estaba. A veces el joven policía creía que todos tenían su agilidad mental y podían llegar a las mismas conclusiones que él cuando en realidad ni si quiera estaban en el mismo canal.
—¡No te das cuenta Jaken! Por qué crees que había tantas apariciones de Genin en hospitales, donde curiosamente hay mucha gente cansada de sufrir y médicos exhaustos de trabajar tres días seguidos sin dormir. Cuando mostraste el mapa de las prefecturas con más apariciones de Genin, no entendías porqué una prefectura con tan poca población como Wakayama era de las más altas, ¡es porque Wakayama es la segunda prefectura con más suicidios de Japón! Ese día mencionaste otras prefecturas norteñas, y está comprobado que la reducción solar provoca caída en los niveles de serotonina, lo cual puede desencadenar la depresión. Ahora tengo que comprobar si en invierno hay más Genin, si en países con más suicidas hay más Genin… —Sesshoumaru se llevó la mano a la cabeza.
El señor Jaken, el señor Toga y Rin se quedaron con la boca abierta, sobre todo ella estaba en shock, ¿Eso quiere decir que ella tenía depresión? ¿Pero por qué? ¿Desde cuándo?
—Bueno nuestra idea original del estrés no estaba tan descabelladla después de todo… —comentó el señor Jaken saliendo del estupor.
—No sé por qué no noté que no se trataba de simple estrés, si fuera solo estrés, el país completo estaría plagado de Genin —resumió Sesshoumaru — apúrate Jaken, tenemos un reporte que entregar —dijo con voz amenazante y luego subió las escaleras apresurado a su antigua habitación dejando a Rin y al señor Jaken frente al padre sin saber qué decir.
Los tres se quedaron viendo las escaleras en un silencio incómodo hasta que Rin habló —Hum... mucho gusto señor Takahashi mi nombre es Noto Rin, su hijo me rescató en el incidente del shinkansen de Hakatta —Rin hizo una profunda reverencia en forma de respeto.
—¡Que mi hijo hizo qué! —gritó el pobre hombre completamente incrédulo de lo que ocurría.
Esa noche cenaron ramen instantáneo, Rin se sorprendió de solo ver huevos y shochu en el refrigerador del hombre.
—Lo siento, es que no sabía que vendría gente y solo tengo comida instantánea, desde que mandé a Izayoi a Suecia ya nadie cocina jajajaja —el señor Toga rio bonachonamente.
Toga llevaba varios días observando la dinámica del grupo de su hijo. La chica trataba a su hijo como si fuera un dios, todo lo que él pedía ella lo hacía, Jaken ni se diga, era como un segundo padre; uno muy adulador. Pero lo más sorprendente, fue el descaro que tuvo Sesshoumaru de meter a la chica a su cuarto todas las noches.
Él no era estúpido, reconocía esa mirada de lobo hambriento en los ojos de su hijo cada vez que se posaban en Rin, jamás vio que mirara así a Kagura. Acaso habrá sido esta niña la causante de la ruptura del compromiso... Lo único que le dijo Izayoi es que Kagura se había escapado con un hombre en medio de la noche sin decir nada.
Nunca mencionó algo sobre una chica que viajaba con su hijo. Por lo que suponía, la existencia de Rin era un secreto hasta para la madre de Sesshoumaru.
Como buen investigador, pasaba por el cuarto de su hijo a diferentes horas de la noche, para ver si podía detectar algún sonido comprometedor, pero nunca escuchó nada, parecía como si de verdad solo durmieran. Nunca vio algún chupetón en el cuello de Rin ni marcas de uñas en los brazos de su hijo. Lo más raro es que Jaken no decía nada.
Todos los días Rin cocinaba a las 5 pm para que cenaran a las 6 y no hacer ruido cuando cayera la noche, los perros estaban impecablemente entrenados y en general el grupo tenía conversaciones como si fueran una familia con años de convivencia, se sentía una paz jamás antes vista en la presencia de su hijo.
Un día en que Sesshoumaru y Rin habían salido a hacer unas entrevistas, Toga interceptó a Jaken antes de que éste pudiera huir. —Jaken —su voz gruesa vibró por toda sala, obligando a Jaken a cerrar la puerta principal e ir a sentarse frente a él.
—Dígame señor.
—¿Mi hijo y Rin son novios?
—No lo sé.
—¡Cómo no vas a saber! —azotó la mesita al lado del sofá.
Jaken se irguió nervioso —Como podrá ver con sus propios ojos, el joven Sesshoumaru está perdidamente enamorado de ella y estoy seguro de que es correspondido, pero el joven amo se estuvo aguantando un largo tiempo por la señorita Kagura y de hecho le ocultó a Rin la existencia de ésta, hasta que yo le dije la verdad a la niña porque ya veía que esos dos no iban a poder aguantarse… bueno usted sabe. Creí que con eso Rin se alejaría de él, pero se quedó a su lado como su mejor amiga. Luego, hace poco nos enteramos de que la señorita Kagura huyó con otro hombre, pero a pesar de que ahora el joven Sesshoumaru es libre, no he visto que haga avances hacia Rin. Fuera de que ahora no puede dormir sin ella a su lado, no he visto que intente hacer algo más.
—Bueno no puedo culparlo, a los Takahashi nos cuesta entender estas cosas del amor… pero esperaba que los genes decisivos de su madre fueran más fuertes en él y lo hicieran actuar más certeramente en esta situación. —Toga no podía ser un hipócrita y decirle a Sesshoumaru cómo tener una relación sana, cuando él había mantenido una doble vida por 5 años, incapaz de dejar el sexo ardiente y dominante de Irasue, pero completamente embelesado de la ternura y sumisión de Izayoi. Si no fuera porque Irasue lo cachó caminando con Inuyasha e Izayoi rumbo al kínder, él jamás habría dicho la verdad a ninguna de las dos. Estaba agradecido que al menos la bondadosa de Izayoi le hubiera perdonado la infidelidad.
—Bueno, ya sabe cómo es él, pero creo que ahorita está extremadamente concentrado en terminar con la investigación, sin embargo, por debajo del agua también está planeando cosas… decisivas.
—¿A qué te refieres?
—El otro día me pidió una lista de terrenos en varios lugares tranquilos de Japón, también me mandó a hacer cotizaciones de casas que se especialicen en hacer hogares cómodos para familias con perros.
—Vaya, no está tan perdido como pensaba…
—¡El joven Sesshoumaru es un genio! Solo que el amor lo agarró desprevenido por haberlo subestimado, lo bueno es que ya lo aceptó.
—Jaken, gracias por estar siempre al pendiente de mi hijo, te lo encargo.
Jaken se puso completamente colorado —¡Claro que sí se señor, servir al joven amo es un honor!
Rin creyó que el reporte final de la investigación, sería como los otros reportes que escribía Sesshoumaru a la policía, jamás se imaginó la inmensa cantidad de horas de investigación que se requería para este reporte. Sesshoumaru pedía datos a países extranjeros, sacaba gráficos, mandaba correos a científicos, pasaba horas y horas documentando casos, entrevistando gente, colocando fotografías, haciendo quién sabe qué de estadística; básicamente una tesis y en inglés.
Por si fuera poco, de vez en cuando Ah-Un daban la señal de Genin cerca de la casa, por lo que el poquito descanso que tomaban se veía interrumpido por salir a matar Genin.
La primera vez, el señor Toga se enfureció al ver las ballestas y los cuchillos, amenazó a su hijo de acusarlo con la policía y de llevar a Rin a la cárcel por andar fabricando armas caseras. Pero cuando los vio matando Genin sin hacer ruido gracias a que ni Sesshoumaru ni Jaken usaban sus pistolas, se sorprendió gratamente.
Todo el verano se la pasaron en casa bajo el resguardo del aire acondicionado y dado que Tokio es la ciudad más poblada de Japón, no tenían que preocuparse mucho por el ruido, ya que, a pesar de que la mayoría de la gente no salía de noche, había demasiados sonidos por doquier y los Genin se distraían fácilmente.
En agosto Sesshoumaru llevó a Rin a su universidad de Osaka para ver si existía la opción de transferirse a otra universidad de artes en Tokio. La transferencia no estaba permitida, pero para su sorpresa, desde el incidente con el Genin en la casona, las clases se estaban dando en línea, solo se obligaba a los estudiantes a presentar trabajos y exámenes de manera presencial. Dado que Rin había dejado de asistir por un año, tuvo que solicitar revalidación de materias y un montón de trámites, que al cabo de 2 semanas se los aceptaron, ya que no fue la única que dejó la universidad de improvisto.
Al parecer, en general las instituciones académicas se habían vuelto más flexibles, ya que algunos estudiantes salían heridos por las noches y solicitaban retornar a sus estudios saliendo del hospital. Otros estudiantes que habían regresado a casa de sus padres en pueblos lejanos, se beneficiaban del programa en línea. Al final de cuentas, tanto las universidades públicas como privadas de Japón costaban una millonada y nadie quería perder ese dinero por burocracia.
Se quedaron en la casa de Rin el tiempo en que tardaron los trámites y después regresaron a Tokio.
Como ahora Rin asistía a clases en línea y ya no podía ayudar a Sesshoumaru de la misma manera que antes con la investigación, sin embargo, ella nunca se olvidó de llevarle una taza de té o un café por las tardes y los días en que ella había terminado con su tarea, dedicaba el tiempo restante a ayudar al policía en la "tesis".
El verano se había esfumado en un abrir y cerrar de ojos, lo que significaba un aumento de Genin tratando de entrar a las casas para resguardarse del frío y más trabajo para los policías.
Esa noche helada de diciembre, Sesshoumaru cumplía 28 años. Rin esperó toda la mañana a que el señor Toga dijera algo de comprar pastel, pero al ver que nadie mencionaba nada, a medio día salió a comprar chocolate y fresas. Estuvo sola en la cocina horas horneando. Hasta que a las 6pm los hombres entraron a la cocina hambrientos.
Por supuesto que ella hizo las hanbagu con salsa de hongos favoritas de Sesshoumaru.
—Oye niña, para haber estado tantas horas en la cocina, la cena está muy simple —se quejó el señor Jaken, ante lo cual Sesshoumaru le lanzó la mirada asesina —ppp pe pero está delicioso todo! Jeje.
Una vez finalizada la cena y antes de que se pudieran retirar, Rin los detuvo —No se muevan de sus lugares, ya que hoy es un día especial —el señor Toga la miró confundido, Sesshoumaru bajó la mirada y el señor Jaken sorprendido se tapó la boca. Rin abrió el refrigerador y sacó un enorme pastel de chocolate y fresas —¡Feliz cumpleaños Sesshoumaru!
La mirada impertérrita del joven policía se suavizó solo para Rin y saboreó su generosa rebanada de pastel devotamente.
—Ay se me olvidó hijo, es que desde que te fuiste a la universidad pues ya casi no te veía… —se disculpó el señor Toga.
—¡A mí no se me olvidó! Solo que, pues yo no sé cocinar pasteles, pero muchas gracias niña por tomarte el tiempo de hacer esto para el joven amo —fue la escusa del señor Jaken.
Ya en el calor que brindaba la cubierta eléctrica de la cama de Sesshoumaru, Rin estaba a punto de quedarse dormida siendo cuchareada como todas las noches por él, cuando sintió esos pecaminosos labios rozar su oreja —gracias por el pastel y por todo Rin —susurró en su oído.
—Me alegra mucho que te haya gustado —contestó melancólica. Después del incidente de Ishigaki, Sesshoumaru no había vuelto a sobrepasarse con ella. Rin quería que lo hiciera, pero al mismo tiempo tenía miedo. A pesar de que creía ciegamente en él y por ende en las creencias que él tenía, Rin no quería convertirse en otra Kagura; en alguien desechable.
Aunque si el amor no dura más dos años, solo tenía que esperar unos meses más y ya no le importaría ser tratada con desdén, porque ella lo trataría igual a él. Pero ¿Y si ella era igual que Inuyasha y generaba eso de "codependencia"? Solo Rin estaría en desventaja, atada a Sesshoumaru por su inmadurez mental y entonces él se cansaría de ella y le diría adiós y se conseguiría otra mujer más inteligente y ella se pondría muy triste y, y, y…
Y con estos crónicos pensamientos turbulentos taladrando su mente, cayó en los brazos de Morfeo.
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Llegó el año nuevo, después enero y finalmente febrero; mes en el que Sesshoumaru publicó su investigación.
El primer día no sucedió nada, para el segundo ya tenía una llamada de Suiza y para el tercero, el teléfono no dejaba de sonar.
En marzo el nombre de Takahashi Sesshoumaru estaba en todos los periódicos del mundo, tanto los países ricos como los pobres habían logrado comprobar y reproducir su teoría; los humanos con depresión severa e ideas suicidas se transformaban en Genin y los que todavía tenían algo a lo que aferrarse en esta vida, tenían la posibilidad de transformarse y retornar a su humanidad.
Al parecer lo descubrió cuando habló con Oliver y se dio cuenta que, a pesar de la depresión tras ser abandonado por su familia, el infinito amor por su perrita Bony, lo mantenía al límite de darse por vencido. Los que habían perdido cualquier lazo familiar o amistoso y estaban hartos de vivir eran lo que se convertían en Genin por completo, sin posibilidad de volver.
Gracias a los dioses, Rin había encontrado su ancla en el hermoso policía y después se le sumó el señor Jaken y después Ah-Un; ella ya no tenía deseos de morir.
