*El monomito: "el mito único", o mejor conocido como "el camino del héroe"; tema principal del libro El héroe de las mil caras de Joseph Campbell.
*Seishin ga yowai hito: persona de mente débil, así les llaman a los que tienen depresión o no aguantan el estrés. Incluso a las personas que ponen límites a sus jefes maltratadores, los llaman débiles de mente y de manera extremadamente condescendiente.
En todo el mundo los antidepresivos se agotaron, le gente se automedicaba y algunos charlatanes se aprovecharon para vender sus productos milagro y otras substancias relajantes de dudosa procedencia.
Para sorpresa de todos, muchos de los países tercermundistas que se creía tenían baja tasa de Genin por estar cerca del sol, en realidad fueron los menos afectados gracias a sus sistemas de salud gratuitos y al hecho de que ir al psicólogo era visto como ir al dentista; algo normal y rutinario.
Pero Sesshoumaru no solo descubrió la causa, también soltó una bomba para los países asiáticos: "De los continentes más afectado es Asia, por su infundado tabú hacía las enfermedades mentales y el inexistente acceso a salud mental gratuita y de calidad especialmente en Japón y Corea.", su frase célebre se repetía una y otra vez por las redes sociales.
Había gente con alguna enfermedad mental que lo defendía diciendo que siempre se sintieron discriminados y gente que estaba en contra diciendo que, si no le gustaba la cultura japonesa, se regresara a su país.
Fuera como fuere, el policía había descubierto el hilo negro y Rin no podía estar más orgullosa de su mejor amigo.
Todavía había muchas preguntas sin resolver; como el origen de esta mutación y la parte de la transformación física, pero esas áreas estaban completamente fuera de la jurisdicción de Sesshoumaru, eso quedaba en manos de los científicos por descubrir.
En marzo el joven policía canceló conferencias y entrevistas para llevar a Rin a Osaka a presentar sus trabajos finales. El 19 de marzo para sorpresa de Rin, el señor Toga, el señor Jaken, el señor Inuyasha y la señorita Kagome asistieron a su graduación. Rin estaba rodeada de otros estudiantes más jóvenes que no eran de su curso inicial, por lo que agradeció en el alma la presencia de sus nuevos amigos, la hizo sentirse menos sola y francamente muy querida.
Solo cuando el camarógrafo hizo clic, en ese instante imaginó que en la foto final salía ella con sus papás y los gemelos. De esos sueños guajiros que jamás serán realidad, pero soñar no cuestaba nada.
El primero de abril Rin estaba en Tokio, sentada en el sofá de la sala junto con Ah-Un viendo una entrevista de Sesshoumaru en la televisión, el señor Toga y el señor Jaken habían ido a acompañarlo, ya que también les harían unas cuantas preguntas.
—¿Y no nos va a decir quién es la misteriosa mujer que lo ayudó a resolver todo? —preguntó la hermosa presentadora del programa matutino.
—No, es información confidencial —contestó Sesshoumaru a secas como siempre. A Rin le dio risa cómo los entrevistadores tenían que hacer el triple de esfuerzo para que el policía dijera lo que ellos querían escuchar.
Ver a Sesshoumaru en un lugar tan incansable como la televisión, la hizo cuestionarse qué estaba haciendo ella con su vida. Hoy Rin cumplía 24 años, había pasado el año y medio más épico y surrealista de su vida, había sobrevivido y hasta se había graduado de la universidad… ¿y luego?
No tenía más planes. Ni siquiera antes de que "el feto gigante" atacara la casona, tenía idea de qué iba a hacer una vez graduada de la universidad. Su madre se burlaba de ella diciéndole que por haber elegido esa carrera no le iba a quedar de otra más que casarse con algún hombre que fuera lo suficientemente idiota para querer mantenerla. Odiaba admitirlo, pero las burlas de su madre cada vez tenían más sentido.
No podía quedarse de arrimada en la casa del señor Toga, con dos perros que ella juró, se haría completamente responsable de ellos. No podía seguir viviendo de la tarjeta de su padre y lo más importante, no iba a seguir siendo un estorbo en la vida de su mejor amigo. La investigación había finalizado, ya no era de ayuda.
En la tarde los hombres regresaron a la casa. Sesshoumaru no se había olvidado de su cumpleaños, le trajo un pastel y unas bandejas de nigiri sushi ya preparadas para que ese día Rin no cocinara. El señor Toga le regaló unos moldes de flores para galletas, el señor Jaken le regaló unos lápices de dibujo "Caran d'Ache" y Sesshoumaru le dio un collar, al principio pensó que era una mariposa verde, pero no, al sacar el collar de la cajita, se dio cuenta que era una polilla luna china hembra, pero no solo eso, el diseño era suyo. Era un dibujo que ella tenía pegado en su cuarto de la casa de Osaka. Sesshoumaru prestaba atención a algo tan insignificante como sus dibujos.
—¡Joven Sesshoumaru! ¡qué gusto tan exquisito! ¡Nunca había visto un diseño como este! —Exclamó el señor Jaken y con eso Rin se desmoronó, casi tacleó a su amigo y sin poder darle las gracias se soltó a llorar.
En mayo, después de una eternidad de no recibir un solo mensaje de sus padres, llegó un line de su papá. "Iremos en junio por ti, se rumorea que Japón volverá a operar vuelos internacionales. Vamos a ir a vender todo, cerrar cuentas de banco y demás trámites. Nos vamos a establecer definitivamente en Canadá, así que prepárate."
Era todo lo que decía, ni siquiera le preguntaba cómo estaba. Probablemente sabían más o menos qué había sido de su vida gracias a los esporádicos mensajes que se mandaba con sus hermanos.
Había llegado al final del monomito*el camino del héroe se había terminado y era momento de volver a casa. Aunque no quería volver a vivir con sus padres, sentía que debía regresar por lo menos a cerrar el ciclo, devolver la tarjeta de crédito de su padre y decirles que ella no iría a Canadá y que se quedaría a buscar trabajo en Japón.
Ya lo había pensado, incluso si el amor se acababa en agosto y no volviera a ver a Sesshoumaru, ella ya no quería vivir con sus papás, le gustaría visitar a los gemelos en algún momento de la vida, pero por mientras quería demostrarse a ella misma que podía mantenerse sola, quería ser completamente independiente por un tiempo.
Para junio las ventas de antidepresivos se habían estabilizado un poco en el país y de hecho algunos comercios y fábricas habían restablecido los turnos nocturnos, por lo que el señor Toga les confiscó las ballestas y le prohibió a Rin volver a fabricar armas. Ella aceptó a regañadientes.
Faltaba una semana para que sus padres llegaran y ella no le había dicho todavía a Sesshoumaru. Esa tarde, para sorpresa de todos, Rin llegó de la calle con un six de lemonsawa y se bebió 3 latitas para armarse de valor.
Sesshoumaru tuvo flashbacks cuando vio las latas de alcohol, la última vez que bebieron juntos, todo había terminado muy mal… e iniciado muy bien. Con un poco de recelo, tomó dos latas, tenía la impresión de que, si Rin necesitaba alcohol esa noche, entonces él también.
Cuando ya estaban los dos boca arriba en la cama, Rin exhaló pesadamente y él se preparó para escuchar lo peor.
—Mis papás van a venir por mí en una semana, para que me vaya con ellos a Canadá.
Sesshoumaru dejó de respirar, estaba seguro de que su corazón también se había detenido.
Al parecer Rin se dio cuenta de que algo le pasaba, porque continuó —pero yo no me quiero ir, voy a ir a sacar mis cosas, despedirme y de ahí no sé… buscaré trabajo de part time en algún lugar porque tampoco quiero ser una carga para ti, ya que me quedaré sin la tarjeta de mi padre.
Él exhaló casi imperceptiblemente al tiempo que el alma le regresaba al cuerpo y su corazón volvía a latir. No importaba el futuro, mientras ella no se fuera a Canadá —no eres una carga para mí, cuando saques tus cosas, mándalas a mi departamento, ya después te ayudaré a conseguir trabajo, solo prométeme que volverás, es lo único que te pido.
Rin abrió los ojos, él no podía ver bien, en la obscuridad, pero podría jurar que vio alivio en ellos.
—Volveré, lo prometo.
Él tomó su mano por debajo de las ligeras sábanas —Te estaré esperando —juró vehemente.
—Voy a llevarme a Ah-Un por si las dudas, ellos me hacen sentir tranquila… no quiero que pasen cosas…
—Entiendo, te llevaré en carro. Si te sientes triste, aunque sea algo mínimo, júrame que me llamarás.
—Lo juro.
El 14 de junio, Sesshoumaru manejó 7 horas hasta la casa de Osaka y se despidió besando la mano de Rin antes de que llegaran los padres.
Él conoció el miedo cuando conoció a Rin. Primero comenzó con preocupación, cuando ella le llamó desde el hotel en Tottori, luego se transformó en terror la vez que ayudaron a la vecina en Hakata y por último experimentó un ataque de pánico seguido por un deseo de asesinar inexplicable, cuando la vio encadenada en la guarida de Ungai.
El sentimiento de hoy era algo diferente, era incertidumbre, malestar; algo que le decía que no debía dejarla con sus padres, pero era su familia. Él por más amigo que fuera, no tenía derecho de prohibirle no verlos. Quizá solo se estaba volviendo como esos hombres obsesivos y celosos que no dejaban salir a su mujer ni de la habitación. Tomó aire e hizo lo que nunca había hecho antes, se detuvo en una konbini a comprar cigarros.
El 2 de julio Sesshoumaru iba a hablar frente al primer ministro, se había cortado su larguísimo cabello un día antes y su papá le había regalado un traje Armani a modo de felicitación. Estaba nervioso sí, pero no por la presentación que iba a dar, sino porque el 28 de junio en la mañana fue el último día que recibió un "buenos días" de Rin, sabía que hacer trámites para mudarse de país sería complicado y aunque ella no se fuera a ir, seguramente estaba ayudando a sus papás con eso. De hecho, ya había recibido dos cajas llenas de dibujos y libros de Rin, lo cual le tranquilizaba un poco.
—¡Qué carajo haces! —la voz fastidiosa de su hermano lo regresó a la realidad —¿Desde cuándo fumas?
—Desde que se me pegó la gana —contestó, apagó el cigarrillo y salió de la pequeña área para fumadores del jardín para entrar al edificio acompañado por Inuyasha y su padre.
Estaba cansado de hablar, en dos días iba ir al extranjero a dar más conferencias, lo único que quería era irse con Rin y Ah-Un a Ishigaki para no volver.
—¿Dónde está tu discurso? —Preguntó su padre.
—¿De qué hablas?
—¡No me digas que no preparaste nada! —Su padre se veía más nervioso que él —¡Sesshoumaru! ¡Se trata del primer ministro y políticos importantes, no de un programa matutino de chismes!
Él sonrió ligeramente —No necesito un papel que me recuerde lo que yo mismo escribí —espetó y subió a la tarima.
—… ¿no se dan cuenta que es un círculo vicioso? La persona al tener un trastorno, no puede conseguir un trabajo fijo, al no tener trabajo de tiempo completo, no le alcanza para tener seguro de vida, al no tener un seguro de vida, no puede recibir atención médica y por ende carece de un diagnóstico que le permita a conseguir ayuda gratuita del gobierno por discapacidad. Por si fuera poco, la atención psicológica es deficiente e insuficiente. Tuve la oportunidad de hacer un año de mi carrera en una universidad sueca, dándome cuenta de la enorme diferencia entre las universidades europeas y las japonesas. —Al decir esto se escucharon exhalaciones de fastidio.
Con esto estaba casi que firmando su despido, pero al diablo —En Japón los estudiantes de preparatoria que tienen las posibilidades de pagar una universidad, hacen un enorme esfuerzo por entrar a una de renombre y como todos los que hemos ido a la universidad en este país sabemos, una vez dentro, el estudio queda relegado. La mayoría de los estudiantes solo van a dormir y prácticamente reciben el título porque ya pagaron por éste. El verdadero conocimiento se adquiere una vez que entran a trabajar. —Sesshoumaru miraba a los ojos a los políticos cuando hablaba, esas caras llenas de desdén, las miradas de algunos veían su ahora cabello corto que no era negro, sus ojos que no eran negros; no lo estaban escuchando, pero eso ya no era su problema.
Exhaló y continuó —Pero ¿qué ocurre con carreras como psicología? Sólo los que se meten a la maestría realmente les interesa el tema, el resto salen como psicólogos sin haber estado despiertos en la mayoría de las clases. No sé si sea ésta la razón por la cual en el ámbito psicológico estemos tan mal o influye más algunos aspectos retrógrados de nuestra cultura, pero por el futuro de este país, les pido de la manera más atenta a los estudiantes de psicología y al gobierno, tomarse enserio la salud mental. También le pido a la población en general que deje de llamar a los que padecen una enfermedad mental "seishin ga yowai hito*". No todas las enfermedades mentales son por falta de entereza de las personas y los psiquiatras no me dejaran mentir, hay muchas enfermedades que son por problemas químicos del cerebro, problemas que se pueden solucionar. Si tienen la solvencia económica suficiente, no duden en buscar ayuda. Las personas que admiten tener un problema y buscan solucionarlo, son los verdaderos valientes. —Con eso dio por terminado el discurso, dio una pequeña reverencia y salió del lugar.
Mientras caminaba rumbo a la salida al lado de su padre y su hermano, alcanzó a escuchar a unos políticos decir detrás de ellos —pues si no les gusta Japón, que se regresen a su país, estos extranjeros siempre queriendo decirles a los japoneses cómo actuar. —Inuyasha para pronto dio señales de querer discutir, pero Sesshoumaru lo jaló del brazo y lo arrastró hasta el auto.
A pesar de haber nacido y vivido toda su vida en Japón, exceptuando ese año de intercambio en Suecia, él nunca sería considerado japonés por su apariencia y estaba bien con eso, él era él y le encantaba ser así, pero quizás un país que no estaba dispuesto a cambiar por el bien de sus ciudadanos, no era el mejor lugar para Rin, ¿estaría ella dispuesta a vivir en Suecia? Tendría que preguntárselo cuando volviera.
