Capítulo 2: Las Misteriosas Voces del Pasado

Habían pasado aproximadamente cuatro horas desde el extraño encuentro entre la Princesa de la Amistad y el Rey del Carbón. Para entonces el sol ya se encontraba en su máximo punto iluminando a todas las ciudades del Continente Equino, las cuales, misteriosamente, eran asoladas por un ligero viento proveniente del Norte de Equestria. Un viento que, de forma atípica, terminaba por llevarse las nubes hacia lugares desconocidos como el Oeste Inexplorado o las accidentadas montañas del Territorio Bugbear. Ambos considerados por propios y extraños como sitios peligrosos y temidos debido a las criaturas mágicas que en ellos habitaban.

Aquel fenómeno climático fue visto por los habitantes del Reino de Equestria como algo raro e inesperado debido a que los pegasos de Cloudsdale solían avisar con anticipación los días en los que se presentarían ráfagas de viento. Tal era así que incluso muchos de estos ponis alados se quedaron confundidos al ver como el viento soplaba de manera brusca llevándose las nubes que tanto trabajo les había costado acomodar.

Sin embargo, y a pesar de todo ello, las actividades cotidianas no se detuvieron ni un solo instante, pues los comercios estaban a reventar de clientes ansiosos por comprar los productos del día, las escuelas estaban por cerrar sus puertas y los obreros estaban más enfocados en realizar sus respectivos trabajos tanto en las construcciones como en las fábricas que estaban repartidas a lo largo y ancho de todo el país.

Era quizás por todo ello que ningún equestriano estaba hasta el momento enterado de la situación que se vivía en Ponyville, especialmente los habitantes de Canterlot y la Princesa Celestia, quienes para entonces le prestaban más atención a la pomposa boda del Príncipe Blueblood, Sobrino de la Princesa del Sol, que a los asuntos concernientes al Estado Equestriano. Asuntos que eran atendidos, al menos en esta ocasión, por la Princesa Luna, la Hija Menor de la Familia Real y Cogobernante de Equestria.

La joven alicornio de crines azules no había parado de revisar documentos y firmar edictos en la Sala del Trono durante gran parte de la mañana y, a pesar de su evidente cansancio, se sentía bastante feliz de hacer aquel trabajo, ya que hacía mucho tiempo que ella deseaba poder ayudar a su Hermana Mayor en algo más que simplemente ascender la luna y vigilar los sueños de sus súbditos.

- ¿Estás segura de qué quieres hacer esto, Luna? -le preguntó la Princesa del Sol a su hermana aquella mañana durante el desayuno que ambas tuvieron en el Gran Comedor del Palacio Real de Canterlot -No me gustaría que te estresaras y que pusieras en peligro tu salud y…

-No te preocupes, Celly -le interrumpió la Princesa de la Noche esbozando una tierna sonrisa al tiempo que iluminaba su cuerno para conjurar un hechizo de levitación que hizo flotar una manzana del frutero que estaba colocado en el centro de la mesa -Yo todavía tengo suficiente energía para encargarme de esos asuntos. Tú ocúpate de ayudar a Blueblood con su boda y déjame los deberes reales a mí solo por hoy.

Con esas palabras convincentes, la Princesa Luna logró obtener la confianza de la Princesa Celestia para que esta le dejara el control del reino. Aunque claro no estaría del todo sola, pues la alicornio blanca le encargó a Raven Inkwell, una unicornio de cuero color gris y crines color gris oscuro que usaba lentes y quien era su Secretaria Particular, que ayudara a la alicornio azul en todo lo que necesitase.

Sobra decir que ambas yeguas hicieron clic rápidamente, pues tanto una como la otra se comportaban de una manera tan amena que más que una relación laboral parecía una relación de amistad que tenía años; lo cual fue sorprendente, ya que ni siquiera la Princesa del Sol había sido capaz de hacer ver a las figuras de autoridad como entes cercanos al pueblo.

-Y… este es el último edicto del día, Lulu -dijo Raven Inkwell entregándole a la joven alicornio un pergamino -Con esto cerraríamos el trabajo del día de hoy y podremos tener la tarde libre para nosotras.

- ¡Uff! ¡Qué gran noticia! Realmente necesito descansar, y más porque tengo trabajo extra esta noche -respondió la Princesa Luna sobándose la frente con su casco izquierdo -Por cierto, ¿Hay alguna noticia nueva o problema mágico por resolver?

-Para nada, desde la derrota de la Reina Chrysalis no hemos tenido ningún asunto que genere tensión con otras naciones o entre los súbditos del Reino. Los obreros de Fillydelphia han levantado las huelgas y nuestros embajadores han conseguido restaurar las relaciones entre nuestro pueblo y el pueblo de los Changelings. Equestria está prácticamente en paz después de mucho tiempo.

-Eso es bueno, no queremos que Twilight y sus amigas se enfrenten otra vez a un monstruo malvado del pasado, Inky -dijo la Princesa de la Noche iluminando su cuerno para conjurar un hechizo de levitación y atraer hacia ella su pluma y su tintero -Ellas necesitan descansar al menos por un tiempo. Exponerse mucho a la magia es peligroso para cualquier pony.

-No eres la única que piensa así, Lulu -contestó la unicornio iluminando su cuerno para realizar un hechizo de teletransportación que llevó al edicto firmado por la Princesa Luna hacia una enorme pila de pergaminos -Tu hermana, Celly, también cree que ya es un buen momento para dejar que las Portadoras de los Elementos de la Armonía se tomen unas merecidas vacaciones y se relajen lejos de todos estos problemas que ni siquiera deberían resolver.

-Lo sé, para Celestia ha sido muy difícil tener que entregarle una responsabilidad tan grande a su exalumna -dijo la Princesa de la Noche poniéndose de pie para después caminar en dirección hacia la puerta que comunicaba con el pasillo principal, siendo seguida de cerca por la Secretaria Particular de su hermana -Si tan solo no me hubiera corrompido ni convertido en Nightmare Moon, nada de esto estaría pasando.

-Eso ya es cosa del pasado, Princesa -dijo Raven Inkwell esbozando una tierna sonrisa y acercándose a la alicornio de crines azules para consolarla -Ahora solo queda mirar hacia el frente y seguir avanzando.

-Hablando del pasado, ¿Sabes algo de lo que… hablamos ayer?

En ese momento, ambas ponis se detuvieron en medio del pasillo donde se encontraban los vitrales que representaban los hechos históricos más importantes de Equestria y los cuales proyectaban una luz tan intensa que parecía darle un ambiente casi divino a aquel lugar del Palacio Real de Canterlot que había sido testigo de varias reuniones entre la Princesa Celestia y las Portadoras de los Elementos de la Armonía.

-L-Lamento decírtelo, Lulu -murmuró Raven Inkwell con voz entrecortada y agachando la cabeza -P-Pero… la misión ha fracasado y me temo que esos… esos… objetos que tanto querías recuperar se han perdido para siempre.

-No te preocupes, Inky -respondió la Princesa de la Noche dándose la vuelta para voltear a ver a la unicornio y tomarla de la barbilla -Al menos lo intentaste y eso significa mucho para mí.

-Realmente quería ayudarte a recuperar tu peluche y tu libro. Tu hermana siempre me dijo que eran el único recuerdo que tenía de ti después de lo del… del…

-No lo menciones, es mejor… dejar el pasado atrás -interrumpió la Princesa Luna colocando su casco en la boca de Raven Inkwell para que esta dejara de hablar -Además, no era para tanto. Solo era un antiguo libro de leyendas y un peluche viejo. Incluso creo que fue ingenuo creer que siquiera durarían siglos ambos objetos.

-Ah… ¿Algo más que necesites, Lulu? -preguntó la Secretaria Particular de la Princesa Celestia soltando un hondo suspiro y viendo de forma amable a la alicornio de crines azules.

-No por el momento, pero, si ves a mi hermana, dile que nos veremos en la cena.

-Entendido, Lulu -dijo Raven Inkwell haciendo una leve reverencia para luego alejarse de la Princesa de la Noche caminando hacia otra puerta que comunicaba con otro de los pasillos del castillo.

La Princesa Luna, en cambio, continuó caminando por el pasillo; siempre admirando los vitrales que estaban frente a ella y los cuales le transmitían recuerdos ciertamente felices y gozosos como la Derrota de Discord, la Derrota del Rey Sombra, el Encierro de Lord Tirek en el Tártaro, la Coronación de Twilight Sparkle, la Boda de la Princesa Cadance, entre muchos otros más.

Para la alicornio de crines azules era realmente sorprendente que todos estos acontecimientos hubieran sucedido tan solo unos años después de haber sido liberada de la Maldición de Nightmare Moon, pues nunca antes el Reino se había tenido que enfrentar a retos tan difíciles y complicados como aquellos que se mostraban en esos enormes ventanales.

-Ha sido una época complicada y difícil para todos mis súbditos, pero siempre hay una recompensa después de tanto sufrimiento y dolor -pensó la Princesa de la Noche acercándose a uno de los vitrales para acariciar la imagen de Nightmare Moon que estaba estampada en este -Al menos ahora hay paz y nada ni nadie puede ponernos en peligro.

Tras decir aquellas palabras, la Princesa Luna se alejó del vitral para proseguir con su caminar, pero se paró en seco cuando de manera repentina apareció frente a ella un pergamino rodeado por una luminosa flama verde. Cosa que le sorprendió debido a que era la primera vez que un mensaje proveniente de Ponyville le llegaba a ella y no a su hermana.

Desafortunadamente, el mensaje traía una noticia muy poco agradable y la cual hizo que la alicornio de crines azules empezara a trotar rápidamente hacia uno de los guardias reales que vigilaban el pasillo, quien al ver a la Princesa de la Noche tan alterada preguntó:

- ¿Sucede algo, Majestad?

-Busquen a mi hermana y díganle que urge su presencia en el Palacio. Hay un asunto realmente importante que tengo que tratar con ella.

-Sí, Majestad -asintió el Guardia Real haciendo un saludo militar para después alejarse corriendo por el pasillo dejando a la Princesa de los Sueños atrás.

-Espero que esto sea una broma de mal gusto, mi hermana no pudo… aprobar algo así.


Mientras tanto en el Castillo de la Amistad, ubicado en las afueras de Ponyville, la Princesa Twilight Sparkle había reunido a las Portadoras de los Elementos de la Armonía y a su Alumna en la Sala del Trono para discutir el asunto relacionado con las obras que Darkmoon estaba llevando a cabo en el pueblo, las cuales para entonces ya eran consideradas por muchos habitantes como un acto ilegal que ciertamente no tenía ningún impacto positivo para la población. Sin dejar de lado que tanto la Princesa de la Amistad como sus amigas ya estaban cansadas del ruido y el escándalo que generaban las máquinas que se utilizaban para el Proyecto del llamado Rey del Carbón.

-Las he reunido a todas porque debemos resolver esta situación -dijo la Princesa Twilight Sparkle sentándose en su trono al tiempo que le dirigía una mirada de seriedad a las ponis que le acompañaban -Muchos habitantes están igualmente molestos con la situación que existe gracias a Darkmoon y su "Proyecto" de hacer un casino en el pueblo.

-Lo sé, terroncito -dijo una poni terrestre de cuero color ámbar naranja y crines color amarillo que portaba un sombrero vaquero en su cabeza -La Abuela Smith no ha podido tomar su siesta por culpa de las máquinas que emplea ese dizque empresario.

-Applejack tiene razón, mis animales no dejan de estar alterados por culpa del ruido que hacen los obreros y sus máquinas -dijo Fluttershy secundando a la Portadora del Elemento de la Honestidad.

-Y mis cupcakes no pueden estar listos porque cada vez que vibra el suelo o hay ruido los ingredientes se caen de los estantes. ¡Es una pesadilla! -grito desesperada una poni terrestre de cuero y crin esponjada color rosa.

-Sin olvidar que el humo que provocan esas máquinas infernales afecta a todos los pegasos, incluso las nubes se ven raras -dijo Rainbow Dash esbozando una mueca de preocupación a la vez que le mostraba a sus amigas un frasco que contenía una nube extraña de color negro.

-Y cada vez que yo intento coser un vestido, el suelo comienza a vibrar y la máquina de coser se tambalea arruinándolo todo -dijo con un tono dramático una unicornio de cuero color blanco y crines color índigo -De todo lo malo que podría pasar, esta es… la peor… cosa… posible.

-Y… ¿Ya dijo algo la Princesa Celestia? -le preguntó una unicornio de cuero color púrpura claro y crines color morado con franjas color aguamarina a la Princesa de la Amistad empleando un tono de voz que denotaba preocupación por la situación que se vivía en Ponyville.

-Todavía no, Starlight -respondió la joven alicornio agachando la cabeza para luego voltear a ver a un pequeño dragón de escamas púrpuras diciendo - ¿Ya contestó la carta, Spike?

-No, todavía no -respondió el dragón quien estaba acostado en una canasta leyendo un cómic -Pero no te preocupes, estoy al pendiente.

- ¿Cuál carta, Twilight? -preguntó la unicornio de crines color índigo viendo confundida a la Princesa de la Amistad.

-Le mandé una carta a la Princesa Celestia para saber si era verdad que ella había otorgado la Cédula Real para hacer este proyecto.

- ¿Pero no crees que tardará un poco en responder? -preguntó Applejack -Digo, una Princesa como ella debe estar muy ocupada como para atender un asunto como este.

-Yo digo que todos vayamos a destruir su "maravillosa obra" junto con sus ruidosas máquinas -propuso Rainbow Dash -Total, es un personaje impopular y no creo que nadie se moleste por lo que le pase.

-No podemos hacer eso, Dash -dijo Fluttershy negando con la cabeza -No estaría bien y más tomando en cuenta que es una persona poderosa que podría meternos en muy graves problemas.

-Pues no podemos quedarnos con los cascos cruzados -dijo la poni de crines color rosa -Si sigo sintiendo vibraciones y escuchando ruido de máquinas de construcción me voy a volver loca.

-No te preocupes, Pinkie -dijo la Princesa de la Amistad calmando a su amiga para después iluminar su cuerno y atraer con su magia un enorme libro que se encontraba en un estante cercano y el cual abrió para mostrárselo a sus amigas -He estado estudiando un poco sobre las Leyes de Equestria y hay una forma de parar la obra, pero para ello necesitamos obtener el pergamino que Darkmoon me mostró en la mañana.

- ¿Y eso funcionará, cariño?

-Claro que sí, Rarity -respondió la joven alicornio mientras hojeaba rápidamente el libro que tenía frente a ella -No importa que tan rico sea, la Princesa Celestia jamás se tomaría con humor un atropello como este.

-Ojalá que así sea, las cosas están muy tensas allá afuera -dijo Starlight Glimmer acercandose a la mesa que estaba en el centro de la Sala del Trono para ver de cerca el libro que examinaba su mentora.

-Um… ¡Aquí está! -exclamó la Princesa Twilight Sparkle deteniéndose en una página -Aquí dice: Todo permiso o cédula expedida por la Familia Real tendrá que ser presentado ante los ciudadanos. Si dicho documento no es mostrado ante el pueblo, entonces la obra o acción que se esté realizando será considerado como Fuera de la Ley. Para levantar una demanda por incumplimiento es necesario contar con la Cédula Real o una copia del mismo.

- ¿Eso significa que tenemos que ir a la obra, quitarle la Cédula y llevarla al Ayuntamiento? -preguntó Rainbow Dash a la vez que sobaba su crin con una de sus patas delanteras.

-Exacto -respondió la Princesa de la Amistad -Aunque no será fácil si no solicitamos primero algunos Guardias Reales para que nos ayuden a entrar.

-Trixie y yo podríamos hacerlo -propuso la Alumna de la joven alicornio alzando su pata delantera derecha.

- ¿Estás segura, Starlight? Es algo muy arriesgado -dijo Applejack esbozando una mueca que denotaba preocupación -Recuerdo que en una ocasión unos amigos de mi primo Braeburn me dijeron que los tipos como Darkmoon son de mucho cuidado. Son como coyotes que te devoran en el momento menos esperado.

- ¡Pfff! No se preocupen, si pude con la Reina Chrysalis y los Changelings, esto será pan comido -dijo Starlight Glimmer confiada y tomando las palabras de la poni vaquera como un chiste -Además, si llego a entrar a la obra es muy probable que encuentre algo más.

- ¿A qué te refieres, Starlight? -preguntó Rarity sintiéndose confundida por las palabras de la unicornio.

-No se les hace extraño que ese sujeto aparezca de repente en Ponyville solo para decirnos que viene a construir un casino en un sitio donde a los ponis no les interesa para nada los juegos de azar.

-Espera, ¿Estás diciendo que esto es una Conspiración? -preguntó Spike interesándose en la conversación que tenían sus amigas a la vez que quitaba el comic que leía de su cara.

-No te preocupes, Starlight -dijo la Princesa de la Amistad -Estoy segura de que esto no es más que un insignificante capricho de ese empresario abusivo. En fin, este será el plan: Starlight y Trixie se encargarán de traer la Cédula Real al Ayuntamiento. Rainbow Dash y Fluttershy tendrán la tarea de convocar a los ponis pegaso para que se reúnan frente al Ayuntamiento. Pinkie y Applejack harán lo mismo con los ponis terrestres mientras que Rarity y yo hacemos lo propio con los unicornios. Spike, tú nos avisarás si la Princesa Celestia responde a la carta.

-Sí, Señora -dijo Spike haciendo un saludo militar.

- ¡Vamos, chicas! No hay tiempo que perder -dijo la joven alicornio levantándose de su trono para luego correr hacia la puerta, abrirla con su magia y salir corriendo por el pasillo siendo seguida por sus amigas, quienes estaban ansiosas por llevar a cabo la nueva misión que se habían propuesto y que sin lugar a dudas impediría que aquel corrupto empresario se saliera con la suya.


Al mismo tiempo en los Astilleros Harland and Wolff, ubicados en las Costas de Trottingham, Darkmoon se encontraba caminando por un andamio en compañía de su sirvienta Selene y de un unicornio que vestía traje negro, el cual, con ayuda de su magia, levitaba varios planos que mostraban lo que parecía ser el diseño de un enorme barco de madera. Solo que, a diferencia de otros, este poseía hélices tanto en la popa como en los mástiles, lo cual era raro debido a que nunca antes en la Historia de Equestria se había diseñado algo semejante.

Aunque quizás lo más aterrador era que el extraño vehículo ya estaba en sus etapas finales, pues varios ponis se encontraban trabajando en los acabados tanto de las puertas como de las ventanas; así como de las escotillas que se encontraban en los costados y las cuales habían sido diseñadas para que la boca de los cañones que había adquirido el empresario pudiera caber perfectamente.

El Rey del Carbón, desde la barandilla del andamio, sonreía orgulloso al ver como su creación, antes plasmada solo en papel, se materializaba en la realidad, pues nunca antes en su vida había creído que sueños como este pudieran volverse algo real. Y más aún porque desde hacía mucho tiempo que él deseaba poder servirle a su "Rey", uno que no pertenecía a la Familia Real de Canterlot y mucho menos al Mundo de los Vivos.

-Y dígame, ¿Qué le parece nuestro trabajo? -preguntó el unicornio que llevaba los planos mientras observaba como el empresario no dejaba de admirar el navío que estaba frente a él.

-Magnífico, magnífico -respondió Darkmoon asintiendo con la cabeza y sin parar de sonreír -Esta nave será la envidia de todos los reinos del mundo conocido.

-Ni que lo diga, Señor Darkmoon -dijo el unicornio -Como Jefe de Obra y Representante de los Astilleros Harland and Wolff es un gran honor que nos haya encomendado la construcción y resguardo de su Proyecto Personal. Realmente nunca creímos que pudiéramos hacer un barco de estas características, al menos no hasta ahora.

-La tecnología avanza y realmente es un alivio que después de muchos años finalmente mi sueño puede hacerse realidad, ¿No lo crees, Selene?

-En absoluto, mi Señor -respondió la sirvienta -Es una nave maravillosa que sin lugar a dudas otorgara gran prestigio a su nombre.

-En fin, ¿Está seguro de que nadie sabe de esto, Señor Smith?

-Nadie, ni siquiera la Guardia Real tiene conocimiento de la existencia de su proyecto personal. Hemos sido cautelosos tal y como usted nos lo ha ordenado.

-Bien, ahora no queda más que esperar a la noche -dijo Darkmoon alejándose de la barandilla para después empezar a caminar por el andamio siendo seguida por su sirvienta personal y el Jefe de Obra -En unas horas enviaré a mis representantes para recoger el navío, espero que para entonces esté terminado totalmente.

-No se preocupe, Señor Darkmoon -dijo el unicornio iluminando su cuerno para invocar un hechizo incinerador que terminó por volver cenizas los planos que llevaba con él -Le aseguro que todo estará en orden y que nadie sabrá nada de lo que paso aquí.

Tras escuchar aquellas palabras, el Rey del Carbón asintió con la cabeza y se alejó en compañía de su sirvienta; mientras que el Jefe de Obra se quedó solo en el andamio para vigilar de cerca a los trabajadores, quienes entre risas y cantos trabajan con ahínco para terminar aquel barco cuya popa tenía ya escrito el nombre con el que sería bautizado.

- ¿Black Cloud? No me parece un nombre muy apropiado, mi Señor -dijo Selene viendo con seriedad a su amo -Además, ¿Para qué querría el Rey un barco?

-Créeme, es un nombre apropiado y es el regalo de bienvenida perfecto para él -respondió Darkmoon ignorando a su sirvienta para luego detener su andar diciendo - ¿Los chicos han respondido al llamado?

-Sí, es muy probable que ya estén en camino a Ponyville para el ritual.

-Hablando del ritual, ¿Has encontrado en el pueblo a alguna candidata para la ofrenda?

-Ninguna que valga la pena, la mayoría son plebeyas y terrestres -respondió Selene con un tono de voz que denotaba cierta frustración y enojo -Y las unicornios de Canterlot no son tan tontas como esperaba, incluso una de ellas por poco y llama a los guardias.

- ¿Y las Portadoras de los Elementos? -preguntó el Rey del Carbón volteando hacia atrás y dirigiéndole una mirada severa a su sirvienta - ¿Acaso no pensaste en ellas?

-Lo hice, pero considerando que son amigas de la Princesa Sparkle pues… no sería conveniente -respondió Selene -A no ser que… raptemos a su alumna.

- ¿Su alumna?, ¿Cuál alumna?

-Starlight Glimmer, la unicornio rara que vivía aislada y que salvó a las Princesas de las garras de los Changelings hace poco.

- ¿Y crees poder atraparla? Recuerda que es una poni poderosa al igual que su mentora.

-No tan poderosa si se le sabe tratar con algo de persuasión y engaño.

-Bueno, si es así, entonces… ella será la elegida -dijo Darkmoon esbozando una sonrisa maliciosa en su rostro para después continuar su andar y alejarse de la unicornio diciendo -Regresa a Ponyville y encuentra a esa yegua, la hora se acerca.

-Sí, mi Señor -respondió la sirvienta haciendo una reverencia al tiempo que iluminaba su cuerno para conjurar una extraña aura mágica de color azul que envolvió su cuerpo, la cual, después de unos segundos, hizo desaparecer a la unicornio.


Por otra parte, en las afueras de la Construcción de Darkmoon, Starlight Glimmer, junto con una unicornio de cuero color azul aciano y crines color gris azulado, se encontraba observando a los trabajadores del proyecto, los cuales no notaban su presencia debido a que la Alumna de la Princesa de la Amistad se había escondido detrás de unos enormes arbustos que le permitían pasar inadvertida.

Los ponis obreros trotaban de un lado a otro llevando diversos materiales para la construcción y que iban desde varillas de acero hasta ladrillos. Aunque quizás lo que resultó más extraño para Starlight Glimmer fue ver a algunos trabajadores tirar varios objetos antiguos, muchos de los cuales eran auténticas piezas de museo que, sin lugar a dudas, le causarían una gran sorpresa a cualquier arqueólogo que las examinara detenidamente.

-Y aquí está la Gran y Poderosa Súper Agente 010 Lulamoon -decía en voz baja la unicornio que acompañaba a la Alumna de la Princesa de la Amistad al tiempo que miraba a través de unos binoculares todos los movimientos que hacían los trabajadores de Darkmoon -Parecen inofensivos, pero dentro de ellos se esconde algo muy oscuro y turbio. Sin embargo, la Gran y Poderosa Trixie no es tan tonta como para caer en sus juegos. Ella desenmascarará toda esta oscura operación y salvará al pueblo.

-Ehm… ¿Qué haces, Trixie? -preguntó Starlight Glimmer acercándose a la unicornio por detrás mientras levitaba con ayuda de su magia una pequeña bolsa.

-Um… Nada -respondió Trixie apartando los binoculares y sintiéndose un poco apenada por aquella bochornosa situación.

-Como sea, tú te pondrás esto -dijo la Alumna de la Princesa de la Amistad dejando caer la pequeña bolsa que llevaba en el suelo.

- ¿Qué es esto? -preguntó la unicornio tomando la bolsa en sus cascos para luego abrirla y encontrar dentro de esta un casco amarillo junto con un chaleco de construcción color naranja fosforescente.

-Es un disfraz. Tú fingirás que eres una pobre e inocente yegua en busca de trabajo. Una poni que quiere entrar a trabajar en la construcción de este "gran proyecto".

-P-Pero… la Gran y Poderosa Trixie, Heroína de Equestria, no puede aceptar vestirse como una sucia obrera.

-No exageres, solo será un rato -dijo Starlight Glimmer -Mientras tú los distraes, yo usaré mi hechizo de invisibilidad para entrar contigo al lugar. Después trataré de tele transportarme a la Tienda de Campaña de Darkmoon para sacar la Cédula Real y finalmente yo te daré la señal para que nos vayamos juntas. ¿Entendido?

-Ah… Está bien, tú ganas -respondió Trixie soltando un suspiro a la vez que comenzaba a ponerse el disfraz -Solo espero que sea rápido.

-Tranquila, esto será más fácil que combatir criaturas mágicas -dijo Starlight Glimmer sonriendo e iluminando su cuerno para conjurar un hechizo de invisibilidad.

Finalmente, ambas ponis comenzaron a trotar en dirección a una de las entradas de aquel sitio y en la cual estaban parados dos ponis obreros, quienes en lugar de trabajar se encontraban bebiendo unas botellas de vidrio extrañas que por su aspecto podría deducirse fácilmente que se trataba de alcohol.

La plática que ambos sostenían no era nada fuera de lo normal, pues los trabajadores hablaban de cosas tan banales y comunes como la familia, la política, las amantes y a veces sobre la obra que estaban realizando.

-Te lo juro, Cornwall -dijo el primero -Uno de mis colegas que trabaja en la Fundidora Birmingham me dijo que el jefe ordenó fabricar piezas y cañones para una enorme nave.

- ¿Una nave?, ¿En serio? -preguntó sorprendido el compañero del poni obrero mientras tiraba al suelo el poco alcohol que quedaba en la botella.

-Sí, me dijo que es como un dirigible de Canterlot, pero sin el globo que lleva encima.

- ¿En serio?, ¿Tanto dinero tiene el jefe para eso?

-Él no es un poni ordinario y corriente. Tiene todo el emporio del carbón para él solo y puede darse el lujo de hacer lo que quiera.

- ¡Jejeje! Tienes razón, Lockes -dijo Cornwall riéndose y aventando la botella hacia atrás -No por nada se da el lujo de tirar toda esta basura antigua.

-Yo en lo personal ya me agencié algo de esa "basura antigua". Al parecer vale mucho y creo que puedo obtener algo para pagar mis deudas de juego.

-Ehm… ¡Yujuuuu! -exclamó Trixie llamando la atención de ambos potros quienes voltearon rápidamente a verla -Hola muchachos, ¿Es aquí donde se construye el próximo casino más popular de Equestria?

-Sí, así es -respondió Lockes tirando la botella en el suelo para después acercarse a la unicornio diciendo - ¿Y tú quién eres?

-Me llamo Lulamoon -respondió Trixie haciendo una leve reverencia -Soy una yegua que ha trabajado en la construcción de los mejores edificios de Equestria.

- ¿A sí?, ¿Cómo cuáles?

-Uhm… Pues… yo… fui la que edificó la mansión de… de… Filthy Rich -respondió la unicornio sonriendo de forma nerviosa mientras intentaba mantener la calma.

Starlight Glimmer, por su parte, se dio un golpe en la cara al tiempo que negaba con la cabeza, pues temía que aquella metida de pata por parte de su amiga terminara echando a perder el plan que había preparado.

De repente, Cornwall empezó a acercarse a Trixie de forma intimidante, pero al estar frente a ella solo sonrió y dijo:

- ¡Genial! Entonces bienvenida.

- ¿E-En serio?

-Claro -respondió el poni obrero sonriendo y haciéndose a un lado para dejar pasar a la unicornio -Pasa, pasa.

Al ver esto, la Alumna de la Princesa de la Amistad soltó un hondo suspiro de alivio, pues no podía creer que, aun con todo lo sucedido, el plan hubiera funcionado.

Trixie siguió a Cornwall y a Lockes hacia el interior de la Construcción, siendo seguida muy de cerca por Starlight Glimmer quien, al entrar también al área, comenzó a voltear hacia varios lados buscando la Tienda de Campaña de Darkmoon.

-Como puede ver, Señorita -le dijo Cornwall a la unicornio mientras señalaba el terreno con su casco -Apenas estamos iniciando con las excavaciones para los cimientos. El Señor Darkmoon quiere que la parte subterránea sea realmente grande, muy grande. El horario laboral es de ocho de la mañana a diez de la noche. Espero que eso no sea un problema.

-No se preocupe, estaré aquí puntualmente todos los días -respondió Trixie esbozando una tierna sonrisa.

-Bueno, el baño está ahí -dijo Lockes señalando una letrina -La Oficina del Jefe está por allá y el Comedor está justo aquí -dijo el poni obrero señalando una Tienda de Campaña y un toldo que estaba cerca de esta.

-Por ahora necesitamos que nos ayudes levantando estas rocas -dijo Cornwall señalando un montón de rocas que se hallaban a unos pasos de ellos -Regresaré en dos horas para ver tu avance. ¿Está claro?

-Sí, Señor -respondió Trixie haciendo un saludo militar.

-Perfecto, te veo luego -dijo Cornwall alejándose de la unicornio en compañía de su compañero de trabajo.

En cuanto ambos potros se alejaron, Trixie volteó hacia atrás diciendo en voz baja:

-Starlight, ¿Puedes darte prisa?

La Alumna de la Princesa de la Amistad no respondió.

- ¿Starlight? -preguntó nuevamente la unicornio volteando hacia varios lados hasta que repentinamente se topó con el rostro de uno de los obreros quien, con una simple mueca de molestia, hizo a la maga trabajar en el encargo que le habían encomendado.


De manera simultánea en el interior de la Tienda de Campaña de Darkmoon, un brillante resplandor apareció mostrando a Starlight Glimmer siendo visible nuevamente y la cual, tras tomar un respiro, comenzó a caminar por el lugar buscando la Cédula Real que su mentora necesitaba para salvar a Ponyville y ponerle un alto al ambicioso y corrupto proyecto del Rey del Carbón.

El sitio era pequeño, pero bastante cómodo para cualquier poni de clase alta, pues contaba con una cama, un lavabo portátil, una bañera privada, un escritorio y dos enormes mesas.

En una de estas se encontraban varios planos y documentos relacionados tanto con el Proyecto del Casino como con otros proyectos personales del empresario, mientras que en la otra se hallaban un sinfín de objetos que, por su aspecto, podía deducirse que eran antiguos, quizás de una época anterior al Reinado de las Hermanas Alicornio.

- ¿Qué es eso? -se preguntó a sí misma la Alumna de la Princesa de la Amistad mientras se acercaba a la mesa para examinar aquellos vestigios arqueológicos, los cuales en su mayoría eran restos de vasijas y herramientas de labranza -Estas cosas son… antiguas. ¿Por qué un sujeto como este tendría cosas así?

De repente, Starlight Glimmer escuchó unos extraños susurros provenientes del interior de la Tienda.

Ella volteó hacia varios lados pensando que alguien más se encontraba allí, pero no halló nada salvó un extraño plato de metal lleno de agua y cuyo fondo brillaba de un color azul tan intenso que inmediatamente llamó la atención de la unicornio.

La yegua se acercó lentamente y con precaución a aquel misterioso objeto, después acercó su rostro para observar el interior, y fue entonces que se quedó paralizada debido a que sentía que aquel plato con agua la atraía hacia su interior para luego dejarla caer en un enorme y oscuro vacío.

La Alumna de la Princesa de la Amistad pegó un fuerte grito al notar que estaba cayendo por un agujero negro, cuya oscuridad empezó a disiparse lentamente hasta dar paso a una plaza pública rodeada de varios grifos quienes, a comparación de otros, vestían túnicas elegantes y sombreros de tres picos.

Tras caer en el suelo, la unicornio se puso de pie y, después de sobarse la cabeza, vio que se encontraba en la Plaza Principal de Griffonstone. Solo que ahora lucía limpia y sin ninguna señal de decadencia, lo cual para ella era algo raro debido a que el Hogar de los Grifos era conocido por ser una ciudad casi en ruinas y sin mucha presencia de vida.

- ¿D-Dónde… estoy? -preguntó Starlight Glimmer asustada y dándose cuenta de que ninguno de los grifos presentes en el lugar le prestaba atención.

Inesperadamente, ella escuchó unos extraños lamentos. Por lo que rápidamente volteó hacia atrás solo para observar como detrás de ella se encontraba un patíbulo de ejecución con dos postes, en medio de los cuales se hallaba amarrada y parada en dos patas una unicornio de cuero color azul claro, crines color café y cuyo cuerno estaba roto e inservible. Además de que en su cuerpo podían verse marcas de azotes y golpes, todos ellos realizados con una crueldad y sadismo que nunca antes se había visto en años recientes.

En ese momento, un grifo vestido con un extraño atuendo color negro y sombrero redondo del mismo color subió al patíbulo, abrió un pergamino y en voz alta leyó lo siguiente:

-Catalina de Kensington, estáis acusada de usar magia en territorio de los grifos. Territorio en el cual está prohibido el uso de cualquier tipo de magia. Habéis sido castigada con azotes, torturada en los calabozos de vuestra Santa Madre Iglesia y aun así vos os habéis negado a aceptar vuestra religión para poder libraros del castigo. Hoy has sido amarrada a este patíbulo, amordazada y vuestro cuerno cercenado para evitar que vos puedas pedir ayuda a los malignos espíritus que os protegen -en ese momento, el Grifo interrumpió la lectura del pergamino para voltear a ver a la unicornio, quien, con los ojos cerrados, soltaba algunas lágrimas que lentamente rodaban por sus mejillas. Después continuó leyendo el pergamino diciendo -Ante todo esto, vuestra Santa Madre Iglesia te ha sentenciado a ser expuesta en la Plaza Pública totalmente desnuda para que vuestro pueblo contemple con horror toda tu inmundicia, prostituta de Sungland. A ello se añade que serás privada de tomar agua o ser alimentada. Tu muerte será lenta y dolorosa. Te quedarás aquí hasta que la muerte venga y te lleve a los infiernos con vuestro marido.

- ¡Protesto! -gritó una voz masculina haciendo que todos los presentes, incluida Starlight Glimmer, voltearan hacia atrás solo para ver como a la Plaza entraba un viejo unicornio, el cual vestía una sotana y un sombrero redondo de color rojo. Este caminó rápidamente hacia donde se encontraba el patíbulo y en voz alta dijo -No podéis castigar a esta criatura injustamente. Vuestra iglesia olvida que gracias a ella el Rey, cuyo nombre no puede ser nombrado, fue derrotado.

- ¿Y vos quién sois para interrumpir la ejecución de esta sentencia?

-Mi nombre es Carl Rizzo y soy el Confesor de vuestra majestad, el Rey Highfather de Sungland. He venido para pediros tanto a vuestro Rey como a su Excelencia el Cardenal Zacarías que detenga la ejecución de esta orden.

- ¿Ah sí? Pues comunicadle a vuestro Rey que ha llegado demasiado tarde, la orden ha sido dada y no tiene marcha atrás -respondió el Grifo enrollando el pergamino y dirigiéndole una mirada de molestia al unicornio - ¡Largaos en este momento!

-Pero… es Princesa de Sungland y los Edictos del Santo Padre dicen...

-He dicho… ¡Largaos! A no ser que vos también queráis ser castigado junto con ella.

-Pero mi Honorable Señor, Catalina es una criatura inocente -protestó Carl Rizzo dando un fuerte pisotón en el suelo -Ella ha ayudado bastante a vuestros reinos sirviendo como espía e informante. Sin su ayuda, no se habría acabado la Época Oscura.

-Vuestra Merced, también olvida que fue la esposa del máximo representante de la Época Oscura, o sea, el Rey Maldito -dijo el Grifo viendo con severidad al viejo unicornio -Como dije antes: Habéis llegado demasiado tarde. La sentencia ha sido dada y no puede ser detenida. A menos claro que vuestro Rey quiera enfrentarse al Reino de Griffonstone y a su indestructible Ídolo de Boreas. ¿Es eso lo que queréis para vuestro reino?

-Uhm… No -respondió Carl Rizzo dándose por vencido y sintiéndose culpable al no poder encontrar una manera de convencer a aquel grifo.

-Entonces… ¡Largaos inmediatamente!

Tras escuchar aquella orden, el viejo unicornio comenzó a alejarse lentamente del patíbulo dejando sola a la unicornio, quien soltó algunos quejidos lastimeros para intentar llamar nuevamente la atención del Confesor de su Padre.

Starlight Glimmer, por su parte, no sabía que pensar de todo aquello, pues era la primera vez que presenciaba un fenómeno mágico de esta naturaleza y que, al menos para una poni como ella, era inexplicable.

De repente, una lluvia de piedras comenzó a caer sobre la unicornio que había sido condenada. Todas estas lanzadas por la muchedumbre de grifos que se hallaba en aquel sitio y los cuales no paraban de pronunciar insultos e injurias en contra de ella.

Lentamente, la Plaza Principal de Griffonstone y sus habitantes comenzaron a desaparecer dejando a la Alumna de la Princesa de la Amistad sola y en medio de una terrible oscuridad, la cual solo se disipó cuando la unicornio decidió cerrar los ojos durante algunos segundos para después abrirlos nuevamente y darse cuenta de que estaba parada en medio de la Tienda de Campaña.

-Así que andabas husmeando en el Pasado, ¿No es así? -preguntó una voz femenina haciendo que la yegua se quedara paralizada durante algunos segundos.

-Y-Yo… Yo… -murmuró Starlight Glimmer con voz entrecortada al tiempo que volteaba hacia atrás solo para encontrarse con una unicornio desconocida que vestía traje de sirvienta - ¿Q-Quién eres…?

-Una amiga del Señor Darkmoon y alguien muy interesada en conocerte -respondió la unicornio iluminando su cuerno para envolver con un aura mágica color azul el cuerpo de la Alumna de la Princesa de la Amistad -Realmente eres muy bella y tu cuerpo es tan delicado.

- ¿Q-Qué me hiciste? N-No puedo… moverme… N-No puedo… conjurar mi magia -dijo Starlight Glimmer sintiéndose asustada al notar que no podía mover ninguna parte de su cuerpo salvo sus labios.

-Solo digamos que aproveche tu pequeño trance para colocarte un pequeño obsequio en tu cuerno -dijo la unicornio esbozando una sonrisa maliciosa al tiempo que atraía con su magia un espejo para mostrarle a la yegua como en su cuerno se hallaba colocado un extraño dispositivo que bloqueaba sus habilidades mágicas -Es lindo, ¿No lo crees?

-Sabía que algo no andaba bien aquí -dijo la Alumna de la Princesa de la Amistad enojada mientras intentaba liberar su cuerpo de aquel hechizo que le inmovilizaba -No tiene sentido que tu amiguito Darkmoon invierta mucho dinero en un pueblo como este. Por suerte la Princesa Celestia ya está…

- ¿La Princesa Celestia dices? ¡JA! Ella no será ningún problema después de esta noche, te lo aseguro -dijo la unicornio interrumpiendo a Starlight Glimmer para luego hacer aparecer con su magia unas cadenas negras, las cuales colocó en las patas de su rehén diciendo -Son unos lindos brazaletes, muy apropiados para alguien como tú. Una poni que esclavizo a su pueblo y que cree que con solo ser perdonada por una Princesa Alicornio ya es digna de ser amada por todos.

-Libérame… ¡Ahora!

-Lo siento, pero las órdenes del Señor Darkmoon son muy claras -dijo la unicornio dándole la espalda a la Alumna de la Princesa de la Amistad -Eres la ofrenda para el Rey y la indicada para devolverle la vida.

- ¿Rey?, ¿Cuál Rey?

-Uno que vivió mucho antes que la Familia Real de Canterlot, uno del que quizás tú misma hayas escuchado en alguna ocasión -respondió la Sirvienta acercándose a la mesa de objetos antiguos y de la cual tomó unas piezas de cerámica para mostrárselas a su prisionera diciendo -Hermosas, ¿No lo crees? Alfarería del Siglo IX, los restos de una Edad de Oro que se olvidó y que queremos traer de regreso. Dime, Starlight Glimmer: ¿Te gustan las leyendas?

- ¿Qué estás tratando de decir?

-Solo responde la pregunta, te aseguro que al hacerlo obtendrás más respuestas de las que te imaginas.

-No, no me gustan las leyendas -respondió la Alumna de la Princesa de la Amistad -La mayoría de ellas no son más que relatos viejos que se usan para asustar a los potrillos o pasar el rato durante una noche en el bosque.

-Pues es una lástima que no te gusten, Glimmer -dijo la unicornio dejando las piezas de cerámica nuevamente sobre la mesa -Si las apreciaras más, serías consciente del papel que vas a desempeñar en este Nuevo Mundo. ¿Has escuchado sobre la Leyenda de Shadow Knight?

-Sí, la conozco -respondió Starlight Glimmer sintiéndose confundida por las palabras de su captora -Habla sobre un Rey unicornio que entregó su alma y la de su hermana a la Oscuridad para poder conquistar todos los Reinos que había en Equestria, pero un Caballero Alado acabó con él clavándole una espada en el corazón. ¿Qué tiene que ver esa ridícula historia con los planes de tu amigo?

-Mucho, mi pequeña y dulce Starlight -dijo la Sirvienta atrayendo con su magia un cofre que yacía oculto bajo la cama, el cual abrió para sacar de este la Esfera Dorada que Darkmoon le había mostrado la noche anterior -Déjame mostrarte un poco de luz, quizás así puedas mostrar un poco más de respeto por estas historias que para ti son absurdas y ridículas.

Tras pronunciar aquellas palabras, la unicornio levitó la Esfera Dorada haciendo que está empezara a iluminar el lugar para después dar paso a un mapa antiguo del Reino de Equestria, el cual dejó a la Alumna de la Princesa de la Amistad sin palabras, ya que nunca antes había presenciado una magia tan avanzada a pesar de ser antigua.

-Impresionante, ¿No te parece? -dijo la Sirvienta -Esto, mi pequeña pony, es un mapa antiguo del Continente Equino. Mapa que fue encerrado en este cofre junto con la llave de la Tumba del Rey Shadow Knight. Ambos fueron hurtados cuando los Reinos Independientes desaparecieron para luego dar paso a la conformación de las Tres Tribus. Ya sabes, la "famosa" Historia de la Fundación de Equestria que todos conocen y que representan en sus obras durante la Noche de Corazones Cálidos. El último cuidador de estas reliquias fue un unicornio, el Papa Sixto V. Un sujeto que decidió vivir en una ermita ubicada en los Bosques de Trottingham. Desafortunadamente, un día fue encontrado muerto en el campo mientras que la ermita terminó envuelta en llamas y los objetos desaparecidos. Al menos así fue hasta que el Padre del Señor Darkmoon consiguió el cofre de los cascos de un desconocido. Y así llegamos hasta el día de hoy, el día en que tú, Starlight Glimmer, alimentaras a nuestro Rey para devolverle la vida. En cuanto resucite de entre los muertos y recobre su fuerza, este patético Reino de Equestria desaparecerá para dar paso a un Nuevo Orden, uno que traerá paz y… libertad.

- ¡No se saldrán con la suya! -gritó la unicornio -Twilight se enterará de que no he vuelto al Castillo y vendrá a buscarme. Ella te capturará, después ira por tu amo y al final ambos acabarán en el Tártaro.

-Pues espero que venga pronto, pequeña e ingenua pony -dijo la Sirvienta esbozando una sonrisa maliciosa a la vez que abría las cortinas de la Tienda de Campaña para mostrarle a la unicornio el cielo nocturno que se cernía sobre Ponyville -Al final del día ella es la Invitada de Honor del Señor Darkmoon y realmente ya es tarde.

- ¡¿Qué?! N-No… E-Esto es… imposible -dijo Starlight Glimmer sorprendida al ver como la luz de la luna iluminaba los cielos -C-Cuando yo llegué era de día… ¡No puede ser de noche!

-Los trances nos hacen perder la noción del tiempo y eso puede ser un error fatal para cualquier unicornio -dijo la Sirvienta acercándose lentamente a la Alumna de la Princesa de la Amistad para verla cara a cara -Bueno, creo que es hora de que te vista para la ceremonia.

- ¿Q-Qué vas a… hacerme? -preguntó la unicornio asustada y entrando en pánico al ver como la Criada del Rey del Carbón se acercaba a ella iluminando su cuerno de una manera amenazante.

-Oh… No te preocupes, te aseguro que no te dolerá nada -dijo la Sirvienta haciendo brillar con mayor intensidad su cuerno al tiempo que veía directamente a los ojos de su prisionera, quien lentamente comenzó a cerrarlos hasta finalmente caer inconsciente - ¡Shhh! Deja que Selene, tu Dama de Honor, se ocupe de ayudarte para la boda… mi Futura Reina.

Continuara…

Bueno chicos pues aquí está la Segunda Historia Actualizada del Mes de Marzo y la cual ya tenía rato que no tocaba. Sin embargo, a diferencia de años pasados, está se escribió haciendo uso de Corrector Gramatical y Ortográfico para mejorar la calidad de los escritos y puedo decir que el resultado es satisfactorio para mí, ya que el Proceso de Escritura es más rápido, brindándome inspiración y confianza.

Por cierto, este capítulo está dedicado a mi colaborador y amigo Keiner, quien me presentó la idea de esta historia hace años y que aún contemplo como algo con mucho potencial. También se lo dedicó como Regalo de Cumpleaños y espero que le llegué un sincero abrazo de parte de su servidor.

No olviden dejar sus reviews, añadir la historia a favoritos y seguirme en mis redes para más noticias de fanfics, me despido y nos vemos en la próxima estación.