Lilith X:
(Suena "0sk - Hiroyuki Sawano")
—Supongo que no tengo más alternativa que confiar en tí —. Comenta Lilith mientras intenta aliviar el dolor en el pecho frotándolo suavemente.
—No si quieren ganar —, dice la proxy, — Ese maldito tiene que pagar por lo que me hizo y por lo que va a pasar gracias a él.
—No lo entiendo —, dice uno de los maestros que lleva una túnica carmesí, — Ellos quedaron encerrados en el Bastión cuando la guerra terminó.
— Es porque es de los que no quedaron encerrados —, aclara la proxy, — Han pasado los últimos siglos buscando a seres como yo para terminar con lo que empezaron.
—Lo que dicen suena muy interesante ¡pero no tenemos tiempo para eso!, — interrumpe Lilith mientras la estructura en la que se resguardan tiembla por la confrontación entre Maestros y Capas Doradas se desarrollaba afuera, — ¿Cómo lo matamos?
—Lamento decepcionarte pero no podemos pero podemos quitarle su poder —, dice la proxy, — Hay que arrancarle esa cosa de la frente.
Lilith recuerda que en justo en el centro de la cara de aquella cosa resalta una joya azul, similar a la que usaba como colgante cuando se disfrazaba del mariscal.
—Y solo yo puedo quitarsela —, afirma la proxy, — pero necesito su ayuda.
—Dinos qué hacer —. Dice uno de los maestros casi a modo de súplica.
—Inmvilicenlo, yo me encargo del resto —. Dice con firmeza.
—Al menos dinos cómo hacer eso —, replica Lilith.
—Usen toda la magia a su disposición —. Indica la mujer.
—Eso no ayuda en nada, proxy —. Recrimina Lilith, la mujer se voltea al escuchar como la llamó.
—Mi nombre es Qwenthirt, bruja. Y no soy nada de lo que ellos me obligaron a hacer. ¡Ahora acabemos con ese infeliz!
La mujer despliega sus alas y sale volando por la ventana, Lilith no pierde el tiempo e imita la acción montada en su bastón. Logra ver la figura alada enfrentándose contra varios Maestros y Capas Doradas que mantienen su distancia.
Los maestros arremeten con ondas de magia y explosiones mágicas mientras que los Capas Doradas se hacen valer con sus armas de fuego de alta potencia pero el ser angelical es superior a ellos, solo hace falta que mueva ligeramente el bastón para repeler a sus atacantes. Mientras, otros Capas Doradas se encargan de escoltar a civiles que huyen despavoridos por las calles mientras columnas de humo y polvo se levantan ante la desesperada ofensiva de la Coalición.
Lilith ve como se acercan varios vehículos pesados llevando cañones de mediano alcance mientras varias aeronaves se despliegan para tratar de igualar la ventaja aérea del ser alado. Cuando estuvieron a una distancia adecuada los cañones lanzan sus pesadas cargas contra el ser, ensordeciendo a todo aquel que estuviera cerca y haciendo vibrar el suelo. Los impactos no hacen mella en el ángel.
Las naves con poder de fuego considerablemente más débil pero rápidas y en superioridad numérica maniobran alrededor del ángel disparando y soltando cargas de choque pero el resultado es el mismo, logrando solo que el ángel sus alas en forma de espadas salgan disparadas en diferentes direcciones logrando derribar a varias naves al empalarlas y rematando con rayos de energía disparados desde su báculo pulverizando a todo aquello que estuviera en su camino.
—¿Qué es esa cosa? —. Piensa Lilith en voz alta.
—Son energía pura. Creados a partir de la magia en su estado más crudo y primigenio. Seres de luz, despojados de gran parte de su poder y obligados a refugiarse en cuerpos mortales, con las desventajas que eso lleva. La Coalición Inquisitoria debía dedicarse a capturar y encerrarlos para proteger a todos los universos creados, además de otras amenazas que alteraran el Gran Orden del Todo —. Explica Qwenthirt.
—¿Y tú eres…? —. Ambas tienen que evitar que una de las naves derribadas les cayera encima al ser derribada.
—Te diré todo lo que necesitas saber cuando acabemos con él —, Qwenthirt levanta el vuelo más hacia arriba seguida de Lilith, — Hay que hacer que caiga a tierra e inmovilizar sus brazos. Si está indefenso podré arrancarle la gema de su frente.
—¿Eso contiene su poder o algo así? —. Pregunta Lilith.
—Más importante aún, alberga su esencia misma —, aclara Qwentirth, — Eso lo hará vulnerable a nuestros ataques.
—Si ese es el caso —. Lilith se lanza en picado hacia el ángel lanzando varios ataques que atraen su atención. Cuando el ángel se voltea a hacia arriba cesando sus arremetidas contra la Coalición, estos empiezan a atacar al mismo tiempo con magia y artillería
El angel lanza un ataque desde su bastón que la bruja evade con facilidad. Lilith notó que esta vez la reacción fue un poco más lenta que sus ataques anteriores, la bruja conjeturó que talvez no podía con tantos objetivos a la vez. La atención del maethir estaba sobre ella ahora, así que empezó a invocar varios hechizos de luz para confundir al ángel.
Cuando este volvió a lanzar un poderoso rayo contra ella mientras las demás fuerzas de la Coalición lo atacaban con todos sus recursos disponibles, ella lo esquiva de igual forma que el anterior en invoca varias ilusiones de ella que empiezan a rodearle, mientras las naves de la Coalición seguían con sus maniobras de vuelo ofensivas y los Maestros y Capas Doradas hacían lo suyo con sus propias armas y habilidades.
Lilith pudo notar que el ser alado se veía de un lado para otro, a pesar de que ninguno de los ataques le hacían daño parecía algo desorientado, como si no supiera qué hacer o sopesando alguna solución, que, a pesar de estar en desventaja numérica seguía siendo más grande, más rápido y más poderoso que cualquiera en ese lugar.
Habiendo ya atraído de vuelta las espadas que usa por alas, el ángel se yergue y levanta su bastón y golpea el suelo con gran fuerza, creando una onda expansiva que crea un cráter en el lugar del impacto.
Polvo y escombros vuelan por los aires cayendo a varios metros a la redonda aplastando tanto a civiles como fuerzas inquisitoriales por igual. Las naves en el perímetro del golpe fueron derribadas provocando incendios en viviendas y edificaciones al momento de golpear el suelo. Todo aquel estuviera en el radio del golpe del bastón ya no debía de existir y varios de los cañones de artillería quedaron inutilizables o con serios daños.
Lilith tuvo que aferrarse como pudo a Munin mientras se precipitaba con vertiginosidad al suelo. Por un momento todo se volvió negro, su cuerpo le dolía y en su pecho aún sentía ese dolor punzante que regresó con igual intensidad cuando invocó todos esos hechizos. Había caído sobre un montón de escombros y cuando de a poco fue abriendo los ojos podía sentir el calor de las llamas de un incendio cercano.
La gente corría despavorida aplastando a uno que otro desgraciado que había tenido la mala fortuna de haberse tropezado con algún casquete de alguna casa derribada. Un padre intenta apartar a sus hijos de un pedazo de roca del que debajo sobresalía el brazo de su madre aplastada. De lo que quedaba de una nave derribada solo podía ver el cuerpo en llamas de su piloto así como percibir un leve olor a carne quemada.
Como puede Lilith consigue ponerse de pie mientras que del lado derecho de su frente corre su sangre al igual que de su pómulo izquierdo. También siente el sabor de su sangre en la boca y aún aterrada de lo que estaba viendo logra limpiarse los hilos de sangre que salen de sus labios.
Y a una centena de metros se alza la figura del ángel que había caído de rodillas en el cráter que provocó el golpe de su bastón. Se mantuvo inmobil durante un tiempo indeterminado para Lilith hasta que el brillo de sus ojos y la gema de su frente volvió a refulgir.
Qwenthirt aterriza suavemente a su lado observando con horror a su alrededor con una mueca de desconcierto e impotencia.
—Igual que la última vez —. Musita la mujer.
Los ojos de la proxy amenazan con romper a llorar y aferrar su lanza con rabia y odio en su mirar como si fuera a lanzarse de frente contra el ángel hasta que algo hace todo quede en silencio.
(Suena - "Before Lights Out Instrumental - Hiroyuki Sawano")
El rugido se escuchó profundo y áspero. Algo que no era animal ni de bestia conocida. Resonó entre todas las ruinas ardientes. Un rabioso lamento en la desolación. Todos los que lo oyeron se voltearon hacia la misma dirección solo para ver entre las llamas y el humo un figura alta y delgada cuya fiel se mimetizaba con el fuego a su alrededor destacando dos poderosas alas rojas.
Lilith juraba y perjuraba que vio el momento exacto en el que el cráneo de Sunset estalló ante los inmisericordes golpes del ángel. Su cuerpo, antes famélico, ahora se veía un poco más fornido y sus brazos delgados ahora se veían fuertes. Las manos que debían de estar destrozadas por los puñetazos que le propinó al ente ahora se veían reconstruidas y sus garras se veían igual de afiladas.
Lo único que seguía igual era esa boca sin labios con hileras de filosos colmillo y ese odio que ardía con intensidad en su mirar, sin mencionar que ahora se veía más alta, igualando la estatura del maethir.
El silenció reinó una vez más cuando el ángel y el demonio se vieron mutuamente y, como reconocieran ser la antítesis el uno del otro, cada uno aguardó un momento como si esperaran el momento adecuado.
Sunset Shimmer, porque a pesar de todo Lilith podía ver a Sunset aunque sea en esa forma, que antes se comportaba como un animal rabioso ahora parecía dar indicios de lucidez y raciocinio. Si esa chica testaruda aún estaba adentro de esa cosa Lilith iba a traerla de vuelta.
El ángel fue el que hizo el primer movimiento.
Usó su bastón para lanzar un rayo de luz hacia Sunset. Ella desplegó sus alas y montó en vuelo y, en vez de abalanzarse contra el ente, hizo lo que convenció a Lilith de que Shimmer estaba ahí y estaba peleando la batalla de su vida.
En el aire, el demonio conjuró un hechizo con sus manos y lo arrojó contra el ente. Lilith ya lo había visto, era esa magia cruda y peligrosa que le arrebató a Steve ya ahora, consciente o no, estaba dándoles una ventaja que parecía imposible.
El golpe derribó al ente y lo arrojó fuera del cráter, Sunset batió sus alas y voló hacia el ente antes de que golpeara el suelo, tomándolo del cuello. Las alas espada del ángel actúan y atraviesan a Sunset Shimmer en diferentes partes del cuerpo.
Sunset Shimmer lanza un rugido indistinguible del dolor o de la rabia, pero no la hace desistir de su ataque y sigue sosteniendo a su enemigo por el cuello y ambos caen al suelo, estando Sunset Shimmer sobre el ángel. Sunset vuelve a rugir mientras el ente lucha por librarse del agarre.
Qwenthirt mira a Lilith, y siendo que las palabras sobraban para entender que ambas habían pensado lo mismo, emprenden el vuelo cada uno por sus propios medios hacia el combate.
Estando Sunset sobre el maethir en vez de golpearlo con sus puños descarga una ráfaga de esa magia oscura sobre el rostro del ángel que ahora tiene que usar sus manos para conjurar un hechizo ofensivo que manda a volar a Sunset que al caer se hiere más al tener las alas espada aún clavadas en su cuerpo, haciendo que suelte un aullido de dolor.
Qwenthirt vuela a toda velocidad contra el ente antes de que logre levantarse pero este la repele con una onda de magia. Mientras Lilith vuela hacia Sunset para ver sus estado. Las alas espada salen de su cuerpo haciendo que chorros de sangre negra broten de sus heridas y que esta ruja de agonía.
El ángel ya está de pie de nuevo más Sunset se recompone aún sangrando y lanza un rayo de magia teñida de negrura, el ángel responde de igual forma y las dos energías chocan entre sí, contrarrestando la una a la otra. Lilith vuela sobre la cabeza del maethir y, en pleno vuelo, dibuja un círculo de hechizo sobre su enemigo dejando caer una gran carga de energía sobre.
El influjo de una tercera fuerza hace que el choque que Sunset y el Maethir mantenían se rompiera creando una explosión que levanta una nube de humo. Cegado por el humo el ángel no cuando Sunset voló cargando contra él, asestando un duro golpe contra su cabeza, que si bien no causó daño, si lo desequilibró y cayó estrepitosamente contra el suelo de nuevo, llevándose un par de casas por el camino.
Y al igual que antes, el ángel se levanta pero ahora notando con horror, pues a pesar de no tener facciones faciales su postura lo delata, como Sunset ahora sostenía su bastón y haciendo una demostración de su fuerza lo parte en dos como quien parte una rama de madera seca.
Una onda sacude lo que queda de la ciudad y ambas mitades del bastón se deshacen en pequeños fragmentos luminosos que desaparecen en el aire. Ante la estupefacción de su rival, Sunset vuelve a lanzar otra ráfaga de magia oscura que el ángel no puedo rechazar y recibe su golpe de lleno, derribándolo una vez más.
Ya en el suelo, Sunset se le avienta encima, sujetándole los brazos, Lilith por su parte invoca raíces de debajo de la tierra y mezcla de abominable para inmovilizarlo por completo. Sunset ruge y aulla mientras intenta someter al ente que se retuerce en el suelo indefenso. Lilith ahora solo podía verlo con patetismo.
Es entonces cuando ve la figura alada de Qwenthirt que se eleva y cae a gran velocidad sobre las figuras de Sunset y el maethir blandiendo su lanza.
Hizo falta un solo, certero y simple golpe para que la gema de la frente se partiera en dos sin hacer un solo ruido. No hubo un estallido, ni despliegue de magia o algún grito de agonía por parte del ángel. Solo un leve resplandor de la gema evaporándose en una bruma azul.
El estallido que siguió fue una conjuración del ángel en un intento por escapar. Las raíces que Lilith evocó ardieron y la mezcla de abominable se deshizo. El ángel intentó emprender el vuelo con premura pero Sunset lo atacó con otra ráfaga oscura y está el ente no solo cayó, si no que quedó envuelto en llamas.
Un humo negro emanaba de su cuerpo al caer y cuando se levantó su piel que antes era como la porcelana ahora dejaba ver un gran boquete donde detrás del humo resaltaba la carne humeante y sangrante de lo que yacía debajo de esa coraza impoluta. El ver eso despertó algo en Sunset, como los depredadores que huelen a la sangre de sus presas y los hace babear. Ese comportamiento animal que Sunset tuvo hace escasas horas volvió y se le abalanzó. Lilith volvió a desconocer a Shimmer.
Ahora los contundentes golpes de Sunset resquebrajaban la piel de su despreciado enemigo, haciendo sangrar los nudillos de Shimmer y los músculos expuestos del ángel con cada golpe que le propinaba en la cara o el cuerpo. Cuando los puñetazos ya no fueron suficientes procedió a usar sus garras para desgarrar la carne del ángel cuyos pedazos salían volando en todas direcciones haciendo llover sangre espesa y roja que es mezclaba con las heridas sangrantes de Shimmer que goteaban un icor negruzco.
Cuando las garras ya no fueron suficiente empezó a usar su mandíbula y sus colmillos para destrozar los tendones y los huesos del ángel caído. Lilith no sabía como reaccionar ante tal escenario. Una visión tan grotesca y completamente desdibujada de Sunset Shimmer que ni siquiera devoraba la carne del ángel, simplemente lo desgarraba y mutilaba hasta que solo había un reguero de sangre, hueso, músculo y fragmentos de porcelana regados por todos lados.
Qwenthirt ante tal situación y la expresión de horror de Lilith solo logró conjeturar una solución. Nuevamente emprendió vuelo y en una líne vertical recta atravesó el pecho de Sunset Shimmer quien cayó de lado junto al cadáver mutildado de un ángel.
Tuve que borrar y resubir el cap anterior porque por alguna razón había un error para cargar la página tanto dentro como fuera de mi perfil, y subo el nuevo, así que prácticamente es doble cap.
Pos nada, yo digo que este año si al fin termino el Volumen 2
Cualquier comentario bienvenido sea
