Pareja: Yoh & Anna | Romance
Prompt: Preocupaciones.
ESTRATEGIAS
Desde hace media hora contempla una hoja casi vacía. Sé de antemano que no es el esquema de entrenamiento porque parece haber memorizado aquel libro ancestral de principio a fin. Pero con Anna todo es engañoso. ¿Será un nuevo método de tortura? La idea me parece espeluznante, en especial cuando ese par de demonios salen a la menor provocación.
Demonios… ¿Por qué será que Anna siempre se relaciona con esas criaturas?
—Señorita Anna, ya… ya terminamos de revisar los víveres en el almacén, tenemos todo para esta semana y parte de la próxima.
Ella apenas alza la mirada. No es un gesto de felicidad, lo cual derriba el entusiasmo de Tamao, quien seguro debe preguntarse si ha dicho algo malo. No la culpo, el silencio puede ser más arrollador que un reclamo a viva voz.
—Bien, preparen la comida.
Sus palabras parecen darle una bocanada de aire, pero el respiro desfallece cuando Manta emite una queja más por el exceso de labores.
—¡Qué! ¡Qué! ¿Otra vez nosotros?
Lo admito, sigo sorprendido de su temple y que esté en una pieza; cuando yo no soy capaz de reclamarle cada vez que come un fragmento de mi postre, y solo es comida. No hablemos de esta tortura llamada: Entrenamiento infernal.
—¿Qué acabas de decir, enano?
Suspiro, la mirada punzocortante que lanza es abrumadora. Quizá Manta no sea inmune a esos radiantes ojos color ámbar que en combinación con sus afiladas palabras son motivo suficiente para regresar corriendo a la cocina.
—¿Eeeh? ¡No es nada! No dije nada.
El silencio vuelve después de unos minutos.
Ellos se han ido. Fausto y Ryu ejecutan un par de flexiones a la derecha, ambos con un ritmo demoledor que avergüenza mi condición. Pero Anna ya lo ha dicho, la edad está de mi lado, debo ser capaz de superarlos pronto. Sin embargo, mis piernas comienzan a flaquear, no sé si soy capaz de soportar más tiempo esta postura en el aire.
—Yoh.
Su llamado regresa mi atención al centro de operación, ahora puedo sentirme agradecido por acceder a mi petición silenciosa. Estiro mis extremidades, el dolor es tan agudo que siento que mi corazón podría pararse en cualquier instante. Masajeo mis muslos mientras camino a su encuentro.
Su modo pensativo hace que me pregunte si estará molesta. ¿Habrá sido el desayuno? Pero terminó toda su ración en tiempo récord. ¿Será el clima? Por las mañanas refresca y en las tardes se percibe una calidez agradable, algo muy parecido al clima de casa. ¿Será el lugar? En realidad, no hay nada que hacer con el hospedaje, porque todos los edificios parecen estar ruinas.
No tengo que esperar mucho para saber la respuesta, ella es tajante cuando la ocasión lo requiere. Apenas me siento, ella fulmina toda intención de un diálogo casual.
—No tienes posibilidades contra Hao.
La crudeza es una característica muy propia de Anna. Después de toda la confesión de mi padre sobre el asunto de la familia, no espero golpes con anestesia, pero cada vez que lo menciona es como si un tonel de baldosas cayera en mi espalda. El tema sigue siendo tan… difícil de sobrellevar.
—¿Qué propones?
Anna arruga la hoja en su mano.
—Quiero pasar más tiempo contigo.
No es… no es algo que esperaba.
—No hagas esa cara de sorpresa.
Mis dedos se ciñen en la madera donde estamos sentados. Quisiera tener un respaldo que me ayude a sobrellevar esta conversación sin sobresaltos. Sé que no somos extraños. Nuestra cercanía ha crecido mucho desde aquella noche y también se mencionó con mucho ahínco que en mí recaía el futuro de la familia, siendo yo el último vástago. Pero…
—¿Hablas de que… tengamos otra noche juntos?
Tal vez estoy entendiendo mal y en realidad se refiere a un entrenamiento personal.
—Tardes—reafirma sin duda, mientras observaba al resto de mi equipo. Y esto elimina cualquier duda sobre el tema.—Entrenarás en las mañanas, haré más pesado cada una de las sesiones. En la noche es conveniente que descanses para rec uperar energía, de ese modo tu cuerpo tendrá mejor condición.
Mi corazón no deja de palpitar como si fuera a coger las maletas y de la nada brincara fuera de mi sistema circulatorio.
¿Por qué lo dice como si nada?
—Estás rojo.
—Es el calor—argumento con facilidad y el clima juega a mi favor — Me tomas algo… desprevenido.
Desorbitado, sería la palabra más adecuada.
—Hao no estaba jugando cuando me hizo esas insinuaciones.
El dolor en las piernas es nada en comparación del puntiagudo dolor en el pecho que la mención de Hao me genera. Estoy siendo apaleado sin ser una tortura física, casi prefiero seguir bajo el rayo del sol realizando flexiones.
—No lo haría…
—No lo sabes, no lo conoces realmente.
Ella tiene razón, pero lejos de ser ofensivo, la aclaración me deja una sensación de vacío inexplicable. El ruido se ausenta, estoy sudando y mi palma alcanza las gotas que bajan de mi frente a raudales. El pecho me palpita fuerte, no tengo idea… de qué hacer. No sé si reír para aliviar la tensión o gritar. Parece que naufrago y me hundo en ese mar de emociones que he querido evitar desde que sé la verdad.
Entonces percibo el ligero roce entre nuestras manos. No es coincidencia, ni un descuido por la falta de espacio; es una caricia suave que me alienta a respirar, un suplicio silencioso que allana una disculpa entre líneas por traerme de vuelta a esa silla en medio de la habitación, con Mikihisa explicando el papel que debo desempeñar en esta vida.
—Hallarás la solución.
Su voz es apenas un murmullo.
—Y decidas lo que decidas, te apoyaré, Yoh.
Mis ojos se cierran acompasando el ritmo acelerado de mi corazón. Es una herida abierta, un hueco que conduce a un alma rogando por validación. En estos días he perdido el horizonte, he flaqueado frente al espejo preguntándome constantemente quién soy. Sin saber si yo mismo puedo considerarme un individuo o solo un alma rota.
Pero al abrir los ojos y contemplar mi reflejo en su mirada, me devuelve un mundo que creía desvanecido. Quizá sea una parte de él. Pero yo tengo mis propios objetivos y mis propias ilusiones.
Anna forma parte de todo eso.
—Hagámoslo—reitero, esta vez con una pequeña sonrisa que alcanza a replicarse en menor medida en ella. Nuestras manos se entrelazan con más firmeza sobre la banca —Lo que suceda, estará bien para mí, Anna.
—También para mí.
Quizá sea solo un fragmento de su alma, pero esta esencia es suficiente para construir nuestro hogar.
—Bien—continúa con mayor ímpetu, regresando su vista al equipo— Ahora tenemos que elaborar un plan creíble, no podemos enviarlos de compras tantas veces si tenemos la nevera llena, son un estorbo en nuestro plan.
Ahora entiendo su mal humor.
N/A: ¡Saludos! Ha pasado un largo tiempo desde que no subo nada, y he querido hacerlo pero la vida… y otras muchas cosas, estoy tratando de agarrar ritmo, así que mientras tanto les dejo una serie de pequeños oneshot, algunos conectados al canon otros siendo UA. Nos vemos pronto y espero regresar con todo a los fics de capítulos.
Gracias por leer.
