Advertencia: el capítulo está escrito desde el POV (point of view = punto de vista) de Harry.
7 de enero de 2011
El estado de duermevela en el que me encuentro atrapado desaparece instantáneamente cuando escucho el murmullo de las voces de mis mejores amigos enfrascados, una vez más, en una de sus tan famosas discusiones maritales mientras preparan el desayuno o, mejor dicho, mientras Ron cocina y Hermione coloca la mesa. No tengo idea de cuál es el motivo por el que están peleando ahora, pero no necesito pensar demasiado en ello porque la voz de Hermione se eleva lo suficiente como para que pueda comprender, incluso desde mi lugar en el sofá, de qué están hablando. Y como no puede ser de otra manera, ambos parecen estar hablando sobre mí, sobre lo que ocurrió hace apenas unas pocas horas atrás.
─Es tan triste. Toda esta situación es tan triste e injusta. ¿Por qué tiene que ocurrirle esto a Harry, siendo que es la persona a la que menos deberían sucederle estas desgracias? Después de todo lo que Harry ha sufrido en su vida, él no se merece que le ocurra algo como esto; no después haber encontrado la paz y harmonía que siempre mereció tener junto a la única persona capaz de hacerlo feliz. Harry realmente no se merece sufrir así.
Hermione dice esto último con molestia y enfado, lo cual estoy seguro de que es provocado únicamente por la impotencia que está generándole a mi amiga el no poder hacer nada para ayudarme. Internamente, agradezco a cualquier deidad que esté escuchándome por haberme brindado una amiga tan incondicional como ella, a tal punto de poder considerarla como la hermana que nunca tuve. Y aunque sé que no debería estar fingiendo dormir y tendría que hacerles saber que estoy despierto, hay algo que me impide delatarme y me deja petrificado en el sofá pretendiendo dormir. No tengo del todo claro el porqué de ello, pero ese instinto imbatible que tantas veces me salvó en el pasado está gritándome con fiereza que no debo hacer ni un mínimo sonido, porque lo próximo que ocurrirá me dará una clara idea sobre lo que realmente piensan mis amigos de toda esta maldita situación en la que me encuentro.
Y realmente estoy agradecido de haber escuchado a mi instinto, porque el sonido que suelta Ron es una confirmación más que suficiente del motivo por el cual yo tenía tantos reparos en hacerles saber que estoy despierto. Si bien Ron todavía no ha dicho nada malintencionado ni hiriente, esa especie de resoplido cargado de incredulidad e irritación es lo único que necesito escuchar para confirmar mis sospechas. Él no parece estar para nada de acuerdo con las palabras de su esposa, y Hermione, siendo la persona inteligente y observadora que es, parece haber captado el verdadero significado de este sonido, por lo tanto, ella no necesita ninguna otra confirmación para que su indignación se transforme en enfado y algo que la hace volver tan intimidante que podría haber asustado hasta al propio Dumbledore.
─¿Qué, Ron? ¿Qué? ¡Anda! ¡Di lo que de verdad piensas al respecto!
Hermione le espeta estas palabras a su esposo con un rencor tan marcado que, incluso sin la necesidad de verla, puedo afirmar que ella se ha cruzado de brazos y está desafiándolo con la mirada para que se atreva a terminar de decir lo que él piensa. Y a pesar de que cualquier otro mago con un mínimo de sentido común en su cerebro permanecería en silencio y trataría de aplacar la amenaza que representa una Hermione enojada, Ron no parece tener la inteligencia suficiente para captar este hecho, y simplemente suelta un bufido antes de decir algo que me dejará apretando la varita de Draco contra mi pecho para evitar maldecir con ella a mi supuesto amigo.
─Sólo digo que Harry no estaría sufriendo así si nunca se hubiera juntado con Malfoy. Antes de que Malfoy volviera a inmiscuirse en su vida, él era muy feliz y su vida era tranquila.
Escuchar esas palabras hirientes y para nada ciertas de la boca de quien dice llamarse mi "mejor amigo", especialmente si tenemos en cuenta que la principal responsable de mis desgracias no es otra más que su hermana menor, genera tal enfado en mi interior que me es casi imposible continuar con esta farsa en la que estoy pretendiendo dormir. Honestamente, lo único que quiero hacerle a Ron en estos momentos es borrarle cada una de las pecas de su rostro a puñetazos. Afortunadamente para Ron, no conseguiré descargar mi frustración y desilusión con él de manera física, ya que Hermione se me adelanta y comienza a reprender a su esposo con un tono de voz tan indignado que parece como si alguien hubiera puesto en duda su inteligencia.
─¡¿Cómo te atreves, Ron?! ¡¿Cómo te atreves a decir una estupidez como esa?! ¡Nunca en mi vida he visto a Harry ser más feliz que cuando está con Draco! ¡Nunca! ¡No importa lo que hagamos o las personas que lo rodeen, nadie puede hacer sonreír a Harry de la forma en la que Draco lo hace! ¿Y tú tienes la osadía de siquiera insinuar que esto es culpa de Draco? ¿Tienes el descaro de implicar que Harry sería mucho más feliz sin él? ¡¿Acaso has perdido la cordura?!
─Yo no quise…
─Y déjame decirte algo más, ─Lo interrumpe Hermione, mientras la escucho dar un paso hacia adelante y a Ron dar uno hacia atrás con marcado terror, antes de que ella comience a espetarle la verdad que yo estaba pensando gritarle en la cara a mi "amigo" desde que lo escuché decir esas estupideces acerca de Draco. ─antes de que ellos dos se juntaran, Harry no era feliz, de hecho, era todo lo contrario. La sola presencia de Draco en su vida le dio sentido, esperanza y alegría a la vida de Harry, algo que ha sido completamente arruinado en estos momentos por causa única y exclusiva de tu familia, Ron, más específicamente por Ginny y George. ¡Así que no te atrevas a dar sermones provocados por rencores del pasado, cuando tu familia no tiene la autoridad moral suficientes para realizarlos en estos momentos!
Siento un agradable calor extenderse por mi pecho después de escuchar la férrea determinación con la que Hermione está defendiéndome no sólo a mí, sino también a Draco. Las palabras de Hermione realmente me han conmovido tanto que se vuelve casi doloroso para mí no levantarme de este lugar e ir a abrazar a mi hermana del alma. Honestamente, no sé qué sería de mí si no tuviera a Hermione como ese pilar inquebrantable a mi lado.
Ron, por otra parte, parece haberse quedado estupefacto y muy avergonzado después de esta paliza moral e intelectual que le dio su esposa con unas pocas palabras bien dirigidas. De la boca de Ron comienzan a salir ruidos ahogados que describen con precisión la incomodidad que parece asaltarlo, y sus manos parecen estar llevándose la peor parte del nerviosismo, ya que tiemblan tanto que hacen imposible que mantenga firme el agarre sobre la espátula que estaba sosteniendo, ocasionando que caiga al suelo con un fuerte estrépito. El sonido resuena fuertemente por toda la sala y me obliga a dejar de fingir que estoy dormido, por lo que abro los ojos y enmascaro un bostezo detrás de la mano para que mi actuación sea más convincente, y de paso, aprovecho la distracción de mis amigos para observarlos de reojo. Hermione y Ron vuelven automáticamente sus miradas hacia el lugar en el que me encuentro desperezándome, y sin decirse ni una sola palabra, se apresuran a cambiar de tema para evitar que yo pregunte algo sobre la discusión que estaban teniendo; algo totalmente innecesario, debo aclarar, ya que lo último de lo que quiero hablar ahora mismo es de la forma en la que, al parecer, Ron todavía no ha aceptado del todo mi relación con Draco.
─¿Cómo te encuentras? ¿Pudiste descansar algo?
Hermione me pregunta esto con un tono suave y cauteloso, como si tuviera miedo de la respuesta que yo pueda darle. No queriendo hacerla sentir incómoda, mucho menos después de que ella salió de esa forma tan increíble en defensa mía frente a su esposo, le doy un intento de sonrisa y asiento, aunque la tristeza que seguramente recorre mis ojos no consigue engañar para nada a mi amiga. Hermione me permite unos segundos para quedarme en silencio en el sofá, mientras giro en mis manos la varita de Draco de forma distraída, antes de encontrar la voz para instarme a comenzar el día.
─Me alegra que hayas podido descansar, Harry. El desayuno estará listo en unos cuantos minutos. ¿Por qué no vas a higienizarte y vestirte mientras nosotros terminamos de hacerlo?
Vuelvo a asentir con la cabeza para hacerle saber que la escuché, y luego me levanto del sofá para dirigirme al baño. Evito adrede hacer contacto visual con cualquiera de los dos cuando paso al lado de mis amigos, en caso de que algo traspase mi mirada y en ella vean reflejado claramente que escuché la discusión que tuvieron, después de todo, no creo que sea capaz de ocultar del todo la desilusión y molestia que estoy sintiendo con Ron en estos momentos.
Estoy a punto de dejar a mis amigos detrás, cuando escucho el sonido de la chimenea encendiéndose y a dos personas atravesándola. Inmediatamente, las figuras de Pansy y Blaise se materializan en la sala de estar. Al instante, mi mente se llena de recuerdos aterradores de lo cabreados que habían estado conmigo estos dos Slytherin cuando ellos recibieron esa carta que Ginny le obligó a escribir a mi novio, aquella donde me tildaban de haber engañado a Draco. ¡Vamos! Que incluso volaron la puerta y parte de la pared a hechizos, eso sin contar la maldición que Draco consiguió desviar hacia el cuadro detrás nuestro, la cual lo quemó y derritió como si fuera alquitrán. Temiendo que la perra de Ginny haya hecho algo similar esta vez, me apresuro a tratar de explicarles que no tengo nada que ver con cualquiera sea la mentira que Ginny haya inventado ahora, pero nada me prepara para lo que ocurre.
─Antes de que intenten hechizarme, les juro que nada de lo que… ¡Uf!
En un momento dado estoy tratando de explicarles que nada de lo que Ginny les haya enviado es cierto, y en el otro tengo a una Pansy aferrada a mi cuerpo con un agarre que es francamente doloroso, y que debería ser imposible que alguien con la contextura física de ella pueda dar, mientras murmura incoherencias contra mi oreja derecha dando sollozos ahogados que no logro comprender del todo.
¿Qué diablos está ocurriendo ahora?
Para ser honestos, mi vida ya es lo suficientemente complicada en estos momentos, por lo que no necesito añadirle mayores complicaciones. Lamento decirlo, pero sea lo que sea que haya puesto a Pansy en este estado deplorable, no puede ser algo de lo que también vaya a tener que hacerme cargo. Mi prioridad número uno es encontrar a Draco, el resto del mundo puede arder y desaparecer por lo que a mí respecta.
─Draco… ¡Esa maldita perra pobretona! Tenemos… tenemos que encontrarlo. ¡Como sea!
Sólo cuando consigo captar el nombre de Draco entre los balbuceos ininteligibles de Pansy comprendo que no podré librarme tan fácilmente de esto, después de todo, el estado en el que ella se halla es provocado por las mismas preocupaciones que no me han abandonado desde que descubrí que el sótano de Sortilegios Weasley estaba vacío. Al parecer, y de alguna forma en la que no puedo tener idea de cómo ocurrió, Pansy y Blaise se enteraron de la desaparición de Draco. Genial, justo lo que necesito en estos momentos, tener que adelantar la charla incómoda que de seguro se avecina entre nosotros.
Pansy se aferra a mi cuello con renovadas fuerzas y sus sollozos se convierten en un llanto que podría humillar incluso a Myrtle, la llorona. La gran incomodidad que siento en este momento es casi palpable, y no estoy para nada seguro de qué se supone que debo hacer ahora. ¿Pansy espera que la consuele? ¿Unas palmaditas contra su espalda serán suficientes para aplacar el mar de lágrimas en el que ella se convirtió? ¿O eso sólo empeorará las cosas? ¿Acaso debo dejarla que descargue su sufrimiento en este abrazo letal en el que me tiene retenido hasta que consiga calmarse por sí sola? No lo sé, realmente no lo sé. Y a cada segundo que pasa, mi incomodidad se incrementa a niveles alarmantes.
Intento buscar ayuda con la mirada, pero a mi lado tengo a Ron y Hermione petrificados en el lugar y completamente asombrados de ver llorando desconsoladamente a la siempre altiva y ladina Pansy Parkinson.
De acuerdo, ellos claramente no serán de ninguna ayuda para mí.
Afortunadamente, alguna deidad parece haber oído mis pedidos de auxilio, porque Blaise decide acudir en mi ayuda y comienza a acercarse hacia nosotros. Cuando él termina de dar los pasos que lo separan de su esposa, se apresura a apartarla de mi cuerpo y comienza a murmurarle unas palabras en lo que supongo que es italiano. Pansy, por su parte, parece calmarse al escuchar la voz grave y pausada de su marido y, finalmente, consigue dejar de llorar. Al ver que ella luce más calmada, Blaise saca un pañuelo de tela de uno de sus bolsillos y se lo ofrece a Pansy. Ella lo toma con delicadeza y le regala una sonrisa enamorada a su esposo que me deja con un puñal clavado en el pecho porque, de inmediato, recuerdo la forma en la que Draco buscó pañuelos descartables para mí cuando vine a verlo para confirmar mis sospechas acerca de Ginny y la Amortentia.
Cada cosa, cada simple hecho que ocurre a mi alrededor no hace nada más que llevarme automática e inevitablemente a un recuerdo de Draco. ¿Es así como será mi vida hasta que no encuentre a mi novio y consiga volver todo a la normalidad? ¿Estaré anhelando y veré reflejado a Draco en cada pequeño gesto amoroso que presencie? Tal parece que así será, si el dolor indescriptible que percibo apoderarse de mi pecho es indicativo de algo. Afortunadamente, Blaise consigue apartarme de esta dolorosa realidad mental en la que me he perdido cuando se gira hacia mí y me entrega el periódico de hoy, uno donde Rita Skeeter parece haber averiguado la verdad de lo ocurrido la noche anterior.
─No estoy seguro de que hayas visto esto, pero deberías hacerlo. Realmente quiero creer que esto es sólo otro de los inventos de la imbécil de Skeeter, pero algo me dice que en El Profeta no están mintiendo esta vez.
Blaise me hace una seña con la cabeza hacia la portada del periódico que tengo en la mano, en la cual volvieron a colocar la fotografía que nos tomaron cuando fuimos a despedir a Teddy en la estación unos días atrás; y por encima de la fotografía, se halla un titular en letras negritas que reza aquello que tanto estoy temiendo.
Ella lo sabe. De alguna forma, esa arpía oportunista consiguió descubrir todo lo que ocurrió anoche.
DESAPARICIÓN Y RECUERDOS BORRADOS. APARENTE ATAQUE DE GINNY WEASLEY CONTRA UN EX MORTÍFAGO
Por la corresponsal del diario El Profeta, Rita Skeeter.
No, mis queridos lectores, esta noticia que les traigo el día de hoy no se trata de una publicidad barata sobre algún nuevo libro de crímenes y misterios próximo a publicarse. No, esto que voy a contarles a continuación son hechos reales ocurridos la pasada noche en una de las tiendas más populares del callejón Diagon, hechos que, puedo asegurarles, generarán escalofríos incluso en aquellos de temple más fuerte. Así que voy a pedirles a todos los lectores de fácil impresión que se aseguren de leer este artículo con alguien a su lado capaz de contenerlos, porque puedo prometerles que van a quedar aterrorizados después de que conozcan la verdad que tanto parecen estar ocultando los involucrados en cuestión; pero basta de preámbulos, mejor comencemos la historia.
Como todos recordarán, y gracias a las noticias traídas a ustedes por quien les habla (para más información sobre ello, dirigirse a la página 3), hace una semana atrás se dio a conocer la verdadera identidad del misterioso escritor Dylam Rocafo, el cual no es otro más que el ex Mortífago, Draco Malfoy. Si bien esta noticia conmovió a gran parte de nuestra sociedad, no fue este descubrimiento el cual terminó de revolucionar el mundo periodístico. La flamante relación amorosa entre Draco Malfoy y Harry Potter, Auror estrella del Ministerio y nuestro héroe nacional, ha dejado impactados a todos, y no precisamente en el buen sentido (para más información de esto, dirigirse a la página 5). Todos creímos que la noticia que les anticipé acerca de que estos dos ex rivales escolares parecen haber dejado de lado sus diferencias, para pasar a enfrascarse en una relación que es, por decirlo de la manera más educada posible, bastante perturbadora, sería el fin de esta peculiar historia. Sin embargo, esto sólo parece ser la punta del iceberg. Verán, queridos lectores, los hechos que estoy a punto de revelarles están plagados de horrores que son francamente inquietantes. Ahora sí, sin más dilaciones, comencemos a narrar lo ocurrido.
La pasada noche, George Weasley fue llevado de urgencia al Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas. Ahora bien, cualquiera podría pensar que este hecho no es para nada llamativo, siendo que este joven en cuestión parece visitar con frecuencia dichas instalaciones debido a su trabajo como inventor de artículos de bromas. Ciertamente, crear estos objetos ha hecho que el gemelo sobreviviente tenga un largo historial detrás en este establecimiento debido a los incontables accidentes y efectos adversos que le han ocasionado sus intentos fallidos. Sin embargo, hubo algo en particular de la visita de anoche que pone de manifiesto que dicha internación no se debió por obra del trabajo de George Weasley; porque anoche, mis queridos lectores, el joven Weasley fue llevado inconsciente por dos Aurores de renombre dentro del Ministerio. Por cuestiones legales y para la seguridad de las fuerzas que se encargan de protegernos a diario, esta periodista no puede darles los nombres exactos de los Aurores en cuestión, sin embargo, basta decir que pertenecen a los grupos de elite del escuadrón; pero volviendo a nuestra historia, estos dos Aurores no se apartaron de la sala en la cual colocaron a Weasley para examinarlo, de hecho, permanecieron dentro y sólo permitieron el ingreso de los Sanadores asignados a tratar las heridas de Weasley. En base a lo que he podido averiguar, las heridas de Weasley no fueron de gravedad y los Sanadores sólo tuvieron que lidiar con una contusión cerebral. No obstante, esta historia está lejos de terminar y sólo comienza a volverse macabra.
Según se pudo saber, cuando George Weasley recuperó la conciencia y fue dado de alta, los Aurores, que hasta este momento parecían designados a protegerlo, comenzaron a interrogar al joven Weasley de la misma forma en la que lo harían con cualquier otro detenido. ¿Por qué George Weasley, un joven que tanta alegría le trae a nuestros pequeños magos y brujas con sus objetos de bromas, sería tratado de esta forma? ¿Qué ocurrió la pasada noche para haber caído en el lado incorrecto de la justicia? La historia sólo se vuelve más escalofriante, créanme cuando les digo que se les pondrá la piel de gallina de solo leerlo.
Gracias a fuentes visuales y auditivas que no revelaré por cuestiones de seguridad, pude descubrir el secreto más oscuro y siniestro que ha guardado, no sólo la familia Weasley, sino también Harry Potter. ¿Y qué tiene que ver Harry Potter en todo esto, ustedes se estarán preguntando? Bueno, pues tiene todo que ver, en realidad, ya que es este último el motivo principal de la que aparenta ser la caída en desgracia de la familia Weasley; pero mejor comencemos por el principio para que esta historia tenga algo de sentido. Prepárense, porque aquí vienen los hechos y relatos verdaderamente escalofriantes.
Según todo a lo que pude acceder anoche, Ginny Weasley, jugadora de las Arpías de Hollyhead y ex prometida de nuestro héroe nacional, ha estado administrándole Amortentia a Harry Potter desde el momento en el cual ella detectó que él iba a terminar su relación debido a que, al parecer, Harry se había enamorado de Draco Malfoy. El tiempo que Ginny Weasley estuvo administrándole dosis de poción de amor al Auror Potter no es del todo claro, pero las fuentes obtenidas parecen indicar que se remontan a varios años atrás. Se desconoce por completo el motivo por el cual Harry Potter consiguió escapar de estos efectos, o siquiera el motivo por el cual jamás hizo la correspondiente denuncia. Recordemos que, según los estatutos de nuestra Ley Mágica, el uso de pociones de amor como la Amortentia están prohibidos, y tienen penas en Azkaban que van desde los dos hasta los cuatro años. Es probable que Harry Potter no haya querido realizar la denuncia para que todo el peso de la ley no recayera sobre la familia que lo acogió desde que era un niño, pero, al parecer, esta segunda oportunidad no fue aprovechada por su ex prometida. Si creyeron que esto era lo peor que leerían en esta noticia, pensaron mal, los hechos sólo comienzan a oscurecerse.
Completamente enfadada por la pérdida del control que tenía sobre Harry Potter, y viendo que este último no perdió el tiempo para correr a los brazos de Draco Malfoy una vez que pudo escapar de los efectos de la Amortentia, Ginny Weasley planeó no sólo uno, sino dos intentos de desaparición de Draco Malfoy para alejarlo de Harry Potter. De esta forma, Ginny Weasley planeaba recuperar a quien ella consideraba que era el amor de su vida. No, no leyeron mal, Ginny Weasley tuvo dos intentos de hacer desaparecer de la faz de la tierra a Draco Malfoy para apartarlo de Harry Potter y, lamento informarles, mis queridos lectores, que este último ha sido realizado con éxito. Si bien se desconocen detalladamente los hechos ocurridos en el primer intento de desaparición, se sabe que involucró a la Casa de los Gritos, la maldición Imperius y que fue justamente Harry Potter quien puso a salvo a Draco Malfoy en aquella ocasión. Sin embargo, y para gran pesar de quienes son fieles amantes de la escritura de Malfoy, Ginny Weasley tuvo éxito en este segundo intento realizado.
Según todo lo que esta periodista pudo averiguar, Ginny Weasley convenció a su hermano George Weasley para que la ayudara a secuestrar a Draco Malfoy en el sótano de Sortilegios Weasley, con el único propósito de forzarlo a beber una poción modificada del olvido. Al parecer, y según lo conocido hasta el momento, la intención de Ginny era borrarle los recuerdos a Malfoy de forma permanente, para pasar a depositarlo en el mundo muggle. De esta forma, sería casi imposible que alguien pueda volver a encontrar a Malfoy. Sin embargo, George Weasley pareció arrepentirse a último momento de continuar con este plan, y trató de detener a su hermana poniendo en sobre aviso a Harry Potter de todo lo que estaba ocurriendo. A pesar de que un grupo con los mejores Aurores del escuadrón (que incluyeron tanto la presencia de Harry Potter, como así también la del mismísimo jefe de Aurores, Gawain Robards) irrumpió anoche en el sótano de Sortilegios Weasley, lo único que encontraron cuando llegaron fue a un inconsciente George Weasley. Según lo que George Weasley confesó, fue su propia hermana quien lo atacó cuando él intentó detenerla y evitar que ésta última le diera de beber la pócima a Malfoy. Si bien los Aurores registraron todo el lugar, no se hallaron rastros de Draco Malfoy, de Ginny Weasley o de la poción del olvido modificada, lo cual nos hace suponer que la hija menor de los Weasley tuvo un éxito rotundo en su misión.
¿A dónde se llevó Ginny Weasley a Draco Malfoy? ¿Está actuando sola? ¿O tiene más cómplices ayudándola a esconderse hasta que las aguas se calmen? ¿Realmente consiguió borrar los recuerdos de Malfoy? ¿O todavía hay esperanzas de que el ex Mortífago, y reciente escritor, pueda recordar quién es? ¿Y por qué no se informó nada de esto a nuestra sociedad? ¿Por qué se mantuvieron ocultos todos estos hechos escalofriantes? ¿Acaso hay algo más en esta historia de la que no estamos al tanto? Todo parece indicar que esto que les he traído el día de hoy sólo alcanza a raspar la superficie de la verdad. Nos resta esperar a que las autoridades correspondientes den declaraciones de lo ocurrido y lleven algo de tranquilidad a nuestra sociedad, antes de que se desate una verdadera tragedia.
Termino de leer la noticia y ni siquiera puedo reunir la fuerza de voluntad suficientes como para que me moleste la forma tan despreciable en la que la perra de Skeeter publicó la noticia de lo ocurrido. Sí, una parte de mí quiere ir a moler a maldiciones a ese viejo escarabajo, pero mi mente está mucho más preocupada por la forma en la que todo parece haberse complicado de repente. Si ya de por sí va a ser difícil encontrar y rastrear a Draco, hacerlo mientras toda la sociedad mágica mete sus narices en mis asuntos va a volverlo un suplicio. Mi experiencia como Auror sabe lo mucho que se dificultan los casos cuando estos se encuentran expuestos a la opinión pública, y eso sólo se traduce en que las búsquedas y detenciones siempre se retrasan, y yo no tengo tiempo que perder. Cada segundo que Draco pasa con esa Pócima del Olvido Total corriendo por sus venas (porque sí, sé que Ginny le dio la pócima a Draco, sé mejor que mentirme a mí mismo) es uno más en el cual perdemos la posibilidad de que algún antídoto surta efecto y mi dragón pueda recuperar sus recuerdos.
El simple pensamiento de que Draco nunca pueda recuperar sus recuerdos, que nunca pueda recordarme, recordarnos, hace que mi cuerpo comience a temblar de desesperación, pero me fuerzo a ser fuerte. De nada me servirá derrumbarme ahora, tengo que ser fuerte por los dos. Afortunadamente, Blaise vuelve a sacarme de mis pensamientos al extenderme otro fragmento de pergamino, y ni siquiera necesito leerlo para saber que está plagado de las mentiras de Ginny.
─No sólo lo que publicó El Profeta me hace pensar que todo esto es cierto. ─Dice Blaise, mientras me da la carta, luego posa la vista en mí y comenta aquello que yo ya había supuesto. ─La carta que supuestamente nos envió Draco parece indicar que es cierto. Él perdió sus recuerdos y fue abandonado en el mundo muggle.
Tomo la carta y la extiendo para leerla, y allí termino de confirmar que mis sospechas son ciertas. La carta grita a los cuatro vientos que fue escrita con la letra de Draco, pero que él fue forzado a hacerlo. La forma en la cual mi dragón intentó resistirse a los efectos de la maldición Imperius son evidentes en la caligrafía desprolija de mi novio, la cual, en circunstancias normales, es todo lo contrario.
Pansy y Blaise:
Les escribo esta carta para explicarles el motivo por el cual haré lo que voy a hacer. Harry ha estado engañándome con una de las comadrejas. Su nombre es Charlie Weasley, el domador de dragones. No tengo idea de cuánto tiempo ha estado ocurriendo esto, pero lo que sí tengo en claro es que es cierto. Las fotografías que les envío con esta carta son una prueba más que contundente de ello.
No tengo palabras para expresar el dolor que estoy sintiendo por ello. Estoy cansado, agotado de intentar detener el sufrimiento por el que estoy pasando, pero nada está funcionando. Necesito que se detenga, pero sé que no se detendrá. No se detendrá a menos que pueda borrar todo de mi mente para siempre. Ya no quiero tener nada que ver con Harry, ni con el mundo mágico, ni siquiera conmigo mismo; pero, por sobre todas las cosas, quiero eliminar todos los sentimientos que aún tengo por Harry. Es por ello que he decidido borrar mi mente por completo con una Poción del Olvido Total. De esta forma, seré capaz de empezar completamente de cero. Ya no quiero ser Draco Malfoy, sólo quiero ser una persona normal que no tenga nada que ver con todo esto. Una persona a la que no le hayan destrozado su vida de la forma en la que lo han hecho conmigo. Una persona que no tenga que estar siendo perseguida por los errores de su pasado, como yo lo estoy siendo.
Por favor, no intenten buscarme ni detener esto porque, para cuando ustedes estén leyendo esto, yo ya estaré muy lejos, viviendo bajo un nuevo nombre, y sin recordar nada de ustedes. Sólo espero que algún día puedan perdonarme por la decisión que tomé. Sepan que, de haber habido otra opción, la hubiera tomado sin dudarlo; pero no la había. Nada de lo que hubiera podido hacer habría detenido este dolor insoportable.
Les agradezco infinitamente por todos los años de amistad que me han brindado, y quiero que sepan que ustedes han sido los únicos que han podido hacer que fuera algo soportable la vida que he llevado hasta el día de hoy. Realmente les deseo toda la felicidad del mundo, porque ustedes dos se la merecen.
Hasta que podamos reencontrarnos en la siguiente vida.
Draco
Termino de leer la carta y, de inmediato, siento renovados deseos de despellejar viva a Ginny por haberme arrebatado a la persona que más amo en esta vida. No importa lo que tenga que hacer, pero juro que le haré pagar por haberse atrevido a alejarme de Draco. Sin embargo, mis deseos de venganza se ven apartados de mi mente por el momento debido a que Blaise acaba de notar a Ron y Hermione, y es entonces, donde la habitación parece adquirir una frialdad e incomodidad que no había hasta el momento. Esto queda confirmado cuando Blaise se gira hacia Ron, y utilizando un tono pausado y muy peligroso con esa voz gruesa que tiene, le espeta algo que nos hace temblar a todos por lo que implica esa amenaza.
─Reza a cualquier deidad en la que creas porque Draco aparezca sano, a salvo y con sus recuerdos intactos, o ni siquiera Potter va a poder salvarte a ti y a tu maldita familia de lo que la familia Zabini les haremos para vengarnos. ¿Capisci?
El tono letal y peligroso con el que habla Blaise nos deja a todos con escalofríos de terror. Y no lo comprendo, no comprendo cómo Blaise puede pasar de ser el agradable mejor amigo de Draco, aquel que tiene un apetito infinito y el cual siempre parece estar de buen humor, a convertirse en este otro hombre capaz de volverse en este ser que provoca más miedo que el mismísimo Voldemort cuando amenaza a alguien. Realmente no tiene explicación alguna. Ron, a diferencia mía, parece estar algo más que sorprendido. De hecho, Ron parece estar a punto de orinarse en los pantalones del absoluto terror que está sintiendo. Su rostro se encuentra completamente pálido, y sus ojos azules están cargados de miedo. A tal punto se halla tan asustado, que ni siquiera se le ocurre decir algo en defensa propia, algo bastante inusual en él, siendo que Ron suele ser alguien susceptible a enfadarse con facilidad. Por el contrario, las palabras amenazantes de Blaise parecen haberlo descolocado tanto que lo único que atina a hacer es asentir y evitar la mirada del italiano.
Pansy, al ver que la situación parece haberse vuelto demasiado tensa para su gusto, trata de apaciguar un poco las aguas y se apresura a preguntarme algo para distraer la atención de su esposo.
─¿Se sabe algo de Draco?
─No, nada. El jefe de Aurores tiene un grupo asignado con los mejores Aurores del cuartel, incluyéndolo a él, pero hasta ahora no han podido encontrar nada más que restos de la pócima que utilizó Ginny. Ya la han llevado al laboratorio de investigación para analizarla y, con suerte, serán capaces de hallar un antídoto para cuando encuentren a Draco.
─¿Encuentren? ¿Cómo que "encuentren"? ─Pansy pregunta esto colocando un ceño fruncido en confusión, y esto parece captar la atención de Blaise, porque finalmente se gira hacia mí, y me pregunta: ─¿Tú no eres parte de la investigación?
─No, no lo soy. El jefe de Aurores me prohibió ser parte del caso, dice que estoy demasiado involucrado sentimental y personalmente, y que eso puede perjudicar a la investigación.
─¡Eso es una mierda! ¡No pueden apartarte del caso! ¡Eres el mejor Auror que tiene el Ministerio!
─Pansy tiene razón. Si hay alguien que puede encontrar y salvar a nuestro Draco, ese eres tú. ¡¿En qué diablos estaban pensando esos incompetentes cuando decidieron apartarte del caso?!
Internamente les agradezco a los amigos de Draco por indignarse de esa forma ante la idea de que yo no pueda formar parte de la búsqueda. Al parecer, la estima que tienen de mis capacidades como Auror son bastante elevadas, y aunque estoy completamente de acuerdo con ellos en que Robards está siendo un imbécil al no dejarme unir a la investigación, nada productivo saldrá de fomentar la ira de Pansy y Blaise, por lo que me apresuro a calmarlos antes de que decidan hacer algo tan drástico como ir a hechizar al jefe de Aurores.
─Les agradezco por la confianza que tienen en mis capacidades como Auror, y ciertamente me hubiera dejado más tranquilo el haber formado parte del grupo de búsqueda, pero entiendo por qué Robards quiere apartarme del caso. De todos modos, puedo asegurarles que los Aurores que están trabajando en él son los más capacitados del escuadrón y harán hasta lo imposible para encontrar a Draco; pero no voy a conformarme sólo con eso. Les prometo que seguiré de cerca la investigación para asegurarme de que estén prestándole la importancia que requiere este caso.
Pansy y Blaise parecen mucho más tranquilos después de que les aseguro que no me apartaré por completo de la investigación, y se apresuran a hacerme saber que estarán dispuestos a ayudar en todo lo que puedan.
─Creo que hablo por ambos cuando digo que nos deja más tranquilos escuchar que seguirás de cerca la investigación. ─Blaise asiente con la cabeza a las palabras dichas por su esposa, mientras la toma de la mano para entrelazar sus dedos. Este pequeño gesto romántico vuelve a colocar un aguijón en mi pecho y siento mi mano picar debido a los deseos que tengo por volver a entrelazar mis dedos con los de Draco, pero me obligo a salir de estos pensamientos y continuar prestando atención a lo que Pansy está diciéndome. ─Pero, aun así, haznos saber si necesitas ayuda para buscar a Draco. Estamos a tu entera disposición.
─Muchas gracias. A los dos.
Pansy se suelta del agarre de su esposo y vuelve a acercarse a mí para darme un abrazo antes de irse, y es entonces, donde ella aprovecha la cercanía para murmúrame algo que me provoca la misma sensación calmante que la que me genera abrazar a Hermione. ─Todo estará bien, Harry. Encontraremos a Draco. Lo prometo. Haremos lo que sea para hallar a nuestro dragón.
Asiento con la cabeza porque no hay forma de que una sola palabra escape a través del nudo que tengo atorado en la garganta, al menos no sin comenzar a llorar como un bebé que ha sido abandonado. Afortunadamente, Pansy no espera una respuesta de mi parte, y antes de soltarme, murmura contra mi oreja algo que me hace replantear la forma en la que catalogo a estas dos serpientes en mi vida. ─Estamos a una llamada flu de distancia para lo que necesites. No dudes en llamarnos, cariño.
Y con eso dicho, Pansy toma la mano de su esposo y ambos se desaparecen por la chimenea sin siquiera voltear a mirar hacia Ron y Hermione; y yo, yo me quedo completamente aturdido en el lugar y con una cálida sensación en el pecho por obra de las palabras de Pansy. Internamente les agradezco a los amigos de Draco, no, a mis amigos Slytherin por todo el apoyo que he recibido de parte de ellos. Una muy pequeña sonrisa quiere asomar por la comisura de mi boca al pensar en las dos nuevas amistades que he ganado, pero soy totalmente consciente de que, hasta que no encuentre a Draco, no hay forma de que sea capaz de volver a sonreír, por lo que a mi boca sólo llega una especie de mueca triste. Mis pensamientos vuelven a la realidad cuando siento la delicada mano de Hermione colocándose en mi antebrazo para llamar mi atención, con lo cual me giro para ver qué ocurre.
─¿Por qué no vas a higienizarte y cambiarte mientras nosotros terminamos de hacer el desayuno?
Asiento con la cabeza y comienzo a dirigir mis pasos hacia el baño para darme una ducha rápida. Detrás de mí dejo a Hermione leyendo la noticia publicada en El Profeta con una mueca indignada y enfurecida, y a Ron friendo huevos en una sartén. La ducha que me doy es muy rápida y me aseguro de no mirar a todos los lugares que puedan evocarme recuerdos de las veces que Draco y yo nos duchamos juntos, honestamente no creo que mi corazón pueda soportar traer a colación esos recuerdos sin volver a romperse en cientos de pedazos. Termino la ducha y consigo cepillarme los dientes sin pensar en nada más que realizar estas tareas mundanas de forma automática, pero cuando llega el momento de vestirme en nuestro dormitorio, la fachada que mantuve hasta el momento se desmorona más rápido que una torre de naipes.
Mis ojos se llenan de inmediato con lágrimas que me obligo a no derramar para no seguir preocupando a Hermione, y me apresuro a buscar un uniforme limpio que ponerme. Sin embargo, es casi imposible deambular por este dormitorio y no recordar a Draco, no recordar todos los momentos vividos aquí, la forma en la que hicimos el amor y las palabras de devoción intercambiadas entre jadeos y murmullos. Todo se vuelve demasiado difícil de soportar, por lo cual agito la varita que tengo en la mano y termino de vestirme con magia para no tener que seguir expuesto a esta tortura mental. Rápidamente, salgo del dormitorio y comienzo a dirigirme a la sala. Como una ocurrencia tardía, me coloco un hechizo sobre mi rostro para disimular cualquier signo de llanto que pueda haberme quedado, aunque eso no parece engañar del todo a Hermione, porque me regala una mirada sospechosa desde el lugar en el que se encuentra sentada examinando la carta que trajo Blaise.
─Rita Skeeter ha ido demasiado lejos esta vez. Lo que publicó en El Profeta fue un claro abuso de la intimidad de un paciente, y ha roto varias leyes que estipulan que sólo las autoridades correspondientes pueden ser testigos de lo que se diga en un interrogatorio oficial. Y sabemos que ni los Aurores, ni los Sanadores, fueron quienes hablaron voluntariamente con ella porque son sometidos a hechizos de confidencialidad cuando asumen sus responsabilidades en sus cargos. ─Hermione hace una pausa para cortar un trozo de salchicha, y después de tragar, eleva la vista hacia mí y reanuda su indignado discurso. ─Es obvio que ella ha vuelto a usar sus habilidades como animago para obtener primicias, y eso no puede continuar. Ya estoy harta de esa mujer. Es hora de que alguien le ponga un alto a esa vil cucaracha de una vez por todas. Lo juro, Harry, haré que se arrepienta del día en el que decidió meterse contigo y con Draco.
─Gracias, Hermione. Sólo… ─Me muerdo el labio con nerviosismo y remuevo sin ganas la comida que tengo en el plato (a pesar de que luce, huele y sé que sabe deliciosa) antes de expresarle las preocupaciones que tengo por ella. ─sólo ten cuidado, ¿quieres? No quiero que salgas lastimada por mi culpa.
─No te preocupes por mí, Harry. Estaré bien. He lidiado con personas mucho más peligrosas que ella, no hay nada que esa mujer pueda hacer que consiga lastimarme. Tú sólo concéntrate en encontrar a Draco.
Hermione me dice todo esto mientras toma una de mis manos y le da un apretón alentador. Un pequeño intento de sonrisa asoma por mi rostro, pero desaparece de inmediato cuando escucho a Ron toser con incomodidad. Inmediatamente, suelto la mano de Hermione y me giro hacia mi "amigo" con la intención de explotar a la menor acusación en contra de Draco, pero Ron sólo dice algo que hará que pueda dejar de lado la molestia que todavía siento con él, al menos por ahora.
─Hermione tiene razón, compañero. Además, ella no estará sola, yo la acompañaré en todo lo que ella quiera hacer.
Todavía sigo muy enfadado con Ron, pero asiento ante esas palabras de todos modos. Luego, nos dedicamos a terminar de comer el desayuno. Este hecho termina resultándome mucho más difícil de lo que suele ser, principalmente porque lo último que pasa por mi mente en estos momentos es alimentarme. Toda mi fuerza de voluntad está puesta en encontrar a Draco cuanto antes. Desafortunadamente, sé que ni Ron ni Hermione me dejarán levantarme de esta mesa hasta que no haya terminado todo mi plato. Termino de masticar el último bocado de huevo, y después de que lavamos todo con magia, Hermione se levanta y emprende viaje al Ministerio con ese caminar decidido que adquiere cada vez que tiene una misión entre manos. Rita Skeeter no sabrá qué la golpeó una vez que Hermione termine con ella, de eso estoy completamente seguro.
─¿Quieres que me quede a hacerte compañía?
Soy sacado de mis pensamientos por la pregunta que Ron hace con bastante incomodidad, y como yo no tengo ni las ganas ni la paciencia suficiente para lidiar con él en este momento, me apresuro a negar su oferta.
─No, gracias. Iré a llevarle la lista a Robards con las posibles ubicaciones donde Ginny pudo haberse llevado a Draco, o donde ella puede estar escondiéndose.
Ron hace una mueca cargada de incomodidad ante la mención de su hermana y evita claramente mi mirada, mientras se balancea sobre sus pies como un niño que ha sido reprendido por sus padres. Finalmente, murmura unas palabras de despedida antes de desaparecer a través de la chimenea.
─De acuerdo, como quieras. Si necesitas algo, estaré en La Madriguera.
Después de que Ron desaparece en un fogonazo verde esmeralda, suelto un suspiro y voy hacia el escritorio de Draco para buscar tinta y papel. El primer cajón que abro contiene varios fragmentos de pergamino en blanco, con lo cual tomo uno de estos y utilizo la pluma que le regalé a mi novio en Navidad para comenzar a enumerar la lista de posibles ubicaciones donde buscar a Draco. Los lugares en los que se me ocurre pensar que Ginny pudo haber llevado a Draco no son muchos y son demasiado obvios, con lo cual estoy seguro de que ella no los ha elegido para llevar a cabo su plan, aunque nunca está de más revisarlos en caso de que Ginny haya ido a esconderse en alguno de ellos. La lista se llena rápidamente con nombres como La Casa de los Gritos, viviendas de familiares Weasley, Grimmauld Place y el Valle de Godric, pero podría apostar mi varita a que nadie encontrará nada en ninguno de ellos. Ginny claramente no ha desaparecido a Draco allí, ella lo ha llevado al mundo muggle para que sea casi imposible encontrarlo.
Mis ojos vuelven a llenarse de lágrimas al pensar en nunca volverlo a ver, pero me obligo a no derramar ni una sola de esas gotitas saladas. De nada servirá que me desmorone ahora. Draco me necesita más que nunca, y yo lo necesito a él. Encontraré a Draco sea como sea, y nada ni nadie podrá detenerme.
Es hora de comenzar la búsqueda.
Volveremos a estar juntos, y esta vez, será para siempre. Lo prometo, mi amor.
Aguarda, dragón, pronto estaré contigo.
Notas finales: espero que les haya gustado. Como siempre, sus comentarios son más que bienvenidos e infinitamente apreciados. Ahora sí, me despido. Nos leemos la próxima semana.
