Hace un segundo tenía preparado el desayuno, listo para sentarse en el comedor y ver un capítulo de Código Guajolote para pasar el rato antes de inmiscuirse en el laboratorio.

El asunto con Miss Heed lo dejó falto de ideas y con bajos ánimos. Flug a pesar de todo, la visitó unas cuantas veces. Después de ello, simplemente se dió cuenta que es una clase de persona que no entraría en la categoría de héroe o villano, sino simplemente de una aprovechada.

Esos años trabajando para Black Hat Organization no tuvieron valor cuando ella le robó la tesis y el corazón. Ha sido algo decepcionante para Flug, que a pesar de todo y lo poco sorprendido de que ella se lo revelara cuando se enfrentaron, debía superar su fallido sentimiento por la chica.

No podía ser un buen villano si no es capaz de quemar de una vez, los sentimientos del pasado. Que no quede ni una sola ceniza capaz de pegarse a su alma.

Como él demostró con la ayuda de Demencia, la farsa que era, su jefe no tuvo una respuesta agresiva verbal o físicamente. Lo cuál para él, es ya un éxito. Habían cumplido la misión, volvieron al trabajo, por lo que este debería ser un final exitoso de trabajo en BHO.

Pero cuando su jefe necesita decirle algo, es imposible resistir a cualquiera de sus trucos inhumanos que realizaba y provocaba cualquier dolor traumático al Dr Flug.

Esta vez no fue una excepción.

– ¡DOCTOR! –. La voz escalofriante llena de mucha rabia, atravesó sus oídos como si estuviera en su cabeza, dejándole la cara más blanca que la bata de laboratorio.

"Peligro" se le viene a la mente. Si se tratara de un cliente, simplemente lo invocaba de cualquier forma a la oficina. Cuando escuchaba algún grito chirriante del jefe, antes de traerlo a su oficina, sabía que le esperaba cualquier clase de escarmiento y sufrimiento con Black Hat.

La tierra se lo tragó literalmente y luego de estar cayendo por varios segundos, apareció en la oficina de la mismísima muerte, golpeando el frío suelo de cara; mientras el plato junto al cereal se derramaron sobre su nuca.

– ¡Pffft! –.

Había caído solo esta vez, algo inusual. Normalmente Demencia y 505 terminan aplastándolo o cayendo junto a él cuando se trata de una llamada grupal.

Pero es obvio que alguien más debía estar con ellos en la oficina. Solo habían dos opciones sencillas:

Un cliente, o la enérgica de Demencia.

– Buenos días, jefe...¿c-cuál es el motivo de su llama–. Flug había tratado de usar una respuesta alegre, escondiendo el miedo de su corazón y levantando el rostro poco a poco.

Pero este se vió interrumpido cuando la mano de Black Hat lo sujetó del cuello sin previo aviso, como si se tratara de una bolsa de papel hinchándose con aire, lo levantó y lo estampó contra el suelo sin soltarlo.

El golpe de su cabeza retumbó todo el cuerpo de Flug, dejándole un pitido en los oídos, acompañado de las garras afiladas que rozaban el cuello débil del científico y aguantaba la respiración por la mirada penetrante de Black Hat.

505 y Demencia estaban en silencio, observando como este estaba siendo golpeado por el jefe.

Demencia se impactó por el estruendo causado cuando Flug golpeó el suelo, antes de volver a reírse en voz baja de este momento.

– ¿P-Por qué?... –. Preguntó con el poco oxígeno que podía tomar, mientras era estrangulado con más fuerza.

– Está prohibido visitar héroes, que estén o hayan estado recientemente colaborando con GoldHeart...Doctor –. Las palabras del demonio tenían un mensaje que realmente significaba su muerte, y si es así, no lo iba ni a revivir por violar una norma de BHO.

¿Cómo sabía esto?; Flug trató de mostrarse sorprendido, pero sus ojos se abrieron cuando esté respondió a las acusaciones de Black Hat.

– ¿D-De qué está h-hablando? –.

Black Hat cortó el poco oxígeno del científico, quien por dentro estaba morado.

Flug siendo estrangulado, tiraba los brazos para poner las manos sobre el brazo del mismísimo demonio. 5.0.5 y Demencia se quedaron estupefactos, ante la agresividad que tomó el jefe con Flug.

– Dilo...¿estuviste o no, visitando a Miss Heed? –.

Los segundos se acortaban frenéticamente, la conciencia de Flug perdería la resistencia si seguía, a lo que el chico de la bolsa no tardó en aceptar resignado.

No quería mentir, pensaba que esto quedaría como encuentros sin más. Sabía exactamente que ocultarle algo a Black Hat, lo llevaría a la tumba sin opción.

– ¡L-Lo hice!, ¡si lo hice v-varias veces! –. La respuesta salió de los intentos desesperados de Flug en pedir un poco de piedad.

La mano de Black Hat soltó el cuello de Flug, quien tosió varias veces y estuvo acostado en el suelo tratando de recuperar el aire. Todo el dolor en la cabeza y el cuello le dejaron con la piel ardiendo, entre miedo y pánico, no entendía porque estaba pasando esto.

Flug tembló, con lágrimas y sollozos temblorosos. Se tomó el cuello, sintiendo un ardor tan doloroso que le quemaba la piel al mínimo contacto.

Sin embargo, antes de darle oportunidad a Black Hat de un golpe traicionero final, aún debía explicaciones. Ya lo descubrieron, que más da...necesitaba decírselo. Genuinamente no hizo nada más que hacerle una visita.

– Yo solo la visité porque–.

– Guárdate tus razones, está estrictamente prohibido. No puedes poner en riesgo a la organización solo porque te arrastras en busca de afecto y cariño, dejándote lavar el cerebro...¡ERES UN DEBILUCHO, FLUG! –.

El hecho no solo de recibir este trato solo por salir a visitar un momento a un viejo compañero, que si, los traicionó, pero esta humillación, desprecio y tortura delante de los demás...a ellos nunca parecía mostrar este mismo trato cuando salían o provocaban cualquier inconveniente, especialmente Demencia.

– ¡SÍ NO FUESE POR SU CEREBRO, HACE TIEMPO QUE ESTARÍA FUERA DE AQUÍ! –.

Flug abrió los ojos, asimilando los hachazos que propinaba el jefe sin pudor, totalmente alterado. Podía tener razón o no, pero el hecho de que hasta el jefe lo tenga pisoteado y tratándolo como menos que un humano, quebró toda la ilusión que quedaba en el corazón del doctor.

"Quizá es verdad, tengo demasiado corazón siendo un villano. Para lo bueno, y lo malo".

Por más que las visitas a Cecilia fueran para comprobar en qué estado se encontraba, el hecho de seguir pensando en ella después de lo que hizo...estaba tropezando con la misma piedra dos veces. Sin embargo, juraba por su vida que no pensaba hacer más que verla, porque nunca pensó algo como liberarla o darle oportunidades de cambiar.

Igual que ella parecía tan rota, que no estaba seguro si consideraba hacer un cambio. Dentro de él...tampoco quería hacerlo, porque todos tienen un corazón, nadie es igual en definitiva al demonio sin sentimientos de Black Hat.

505 trató de acercarse para socorrer a Flug, intentando levantarse con dificultad.

Pero la mirada de Black Hat cortó cualquier atisbo de amabilidad que tuvieran los secuaces en ayudar al adolorido Flug. Demencia solo estaba congelada, solo movió los ojos sin hacer ninguna mueca por lo que ocurría.

En su idea de tratar de atraer la atención de Black Hat, por una vez lo consiguió...al revelarle que Flug estuvo visitando a la ex Miss Heed. Por más que fuese una intención, inocente y vil de ganarse los ojos del jefe, había conseguido que pagara a Flug con una humillación inesperada.

Además, estaba siendo preocupante para 505 y Demencia el escuchar los cada vez más altos sollozos de Flug, mezclados con gemidos de dolor. Él se obligó a ponerse de pie con las uñas de sus manos pegadas a sus temblorosas rodillas.

Humillaciones, maltratos, insultos, amenazas, desprecio, sin empatía, sobreexplotado, señalado...Flug no sentía que él mereciera esto.

– Yo... –. Algo oscuro cayó como un martillo en el pecho del científico, quien finalmente vió a su jefe a los ojos sin ninguna pizca de miedo y con una sola necesidad que debía expresar.

Los lentes estaban rotos, mostrando lágrimas duras, gruesas, brillosas; tomó aire varias veces antes de expresar su respuesta a estos años pasados trabajando para él.

El seguro de la granada por fin había estallado, cansado del trato inhumano y que Black Hat nunca parecía acabar. Si realmente quería romperlo, Flug no iba a dejar que nada ni nadie lo hiciera.

– ¡RENUNCIO! –. El dolor y la amargura en sus palabras retumbó la oficina, dejando en silencio a un atónito 505, Demencia giró la cabeza de lado en confusión.

Black Hat seguía esperando que hablara, antes de decidir si torturarlo más o acabarlo inmediatamente.

– ¡Entiendo donde me metí a trabajar!, y-yo confié en usted, p-pero...quizás ese fue mi mayor error. Confío demasiado en todo el mundo, cuando en primer lugar debería confiar en mí y donde me sienta cómodo –.

Estaba cansado de tener que estar jugándose la vida, no solo para satisfacer a su jefe, sino para controlar a sus compañeros como Demencia, controlar el funcionamiento de los Hat Bots, cumplir las misiones a rajatabla como exigía Black Hat, hacer todo lo que dijera sin oponerse ni exigir una consideración por todo el trabajo hecho en la organización.

Con un nudo en la garganta, Flug pudo hablar sin mostrar un miedo, llorando pero sin trastabillar en cada palabra.

– Esto es demasiado para mí, no lo soporto más –.

– Vale, como si me importara lo que desees. No te llevarás nada, en caso de que esta sea tú renuncia definitiva –. Black Hat por primera vez desde que trabajan juntos, fue benevolente con el doctor Flug, quien tomaría esto con los ojos cerrados sin importar si fuese una trampa.

– No necesito llevarme nada, ya veré qué hago. Pero no quiero seguir aquí un día más, no pienso volver a acercarme a este lugar –. Miró a Black Hat y después a la chica de cabello peliverde.

El rostro de Flug dirigió una mirada inesperada a Demencia.

Cargaba dolor, decepción, traición, amargura y tristeza.

Esta mirada hizo sentir extraña a Demencia, con un nudo en la garganta, antes de que Flug rompiera el contacto y Black Hat les pidiera a ellos que salieran. Iba a arreglar los asuntos contractuales de la renuncia con Flug.

Pasó una hora, Flug pudo arreglarse después de terminar los detalles y estallar en aquella discusión con el jefe. No había marcha atrás, si se retractaba podía convertirse en una burla para el demonio, si es que no lo es ya.

Flug puso las manos en el rostro de 505, mirándolo firmemente a la cara.

– Vamos, amigo...no te pongas a llorar...lo haces más difícil para mí –.

La voz temblorosa y débil de Flug fue ante la expresión triste del oso azul, a quien le dió varias palmadas en el hombro.

– ¡Baw, bawbawbaw! –.

Varias veces Flug sacudió la cabeza, a sabiendas de que 505 seguramente no entienda porque había estallado y decidió terminar con esto. El científico no lo hizo por ningún ataque de ira, ni tampoco por el mal momento que siente desde el reencuentro con Cecilia. Eso quería dejárselo claro a la persona con quien más cariño mostró en la organización.

El oso lloraba a mares, causándole un sentimiento traicionero a Flug que podía causarle remordimientos por irse.

– Aunque no lo creas, estar bajo el ala de Black Hat me ha ayudado mucho estos años. Por eso...considero que llegó la hora de saltar del nido, para mí. Ustedes estarán bien, no tengo la menor duda –. Con entusiasmo, Flug debía ser quien le impulsara algo de ánimo antes de irse del lugar donde pasó mucho tiempo de su vida.

Aún podía darles a los Hat Bots varios comandos e instrucciones programadas diariamente, para que hagan sus labores al no estar él poniendo orden en las instalaciones. Sin importar cuantos sean destruidos, siempre serían reemplazados por otro que se activaría automáticamente como repuesto.

– Hey, no te preocupes por mí...para que siempre puedas recordarme y te pueda ayudar a tener un despertador, te dejaré mi alarma de Código Guajolote, pachoncito –. Mostró una sonrisa tierna, acariciando el rostro de 505.

Demencia, quien estaba parada al otro lado de la puerta, negó y bufó ligera de incredulidad por la forma tan dramática del nerd en tratar esto. Ese rostro que él le dió en la oficina todavía rondaba en su cabeza, pero no sé quería creer el cuento de su renuncia.

"¡Ay, en unos días vas a regresar!, seguramente solo haces esto para verte con Miss Heed. Como si no te conociéramos". Ella creía que Flug estaba siendo predecible, sonriendo cómicamente ante la escena y negando varias veces.

505 lloró cuando el chico bolsa le ofreció su alarma especial. Él abrazó al oso para hacerlo sentir mejor, a sabiendas que la fuerza con la que le devolvía los abrazos podía romperle los huesos y matarlo sin querer.

– Tranquilo, si se rompe, en mi laboratorio encontrarás toda una caja llena de repuestos. Ah, hablando de repuestos... –. Él se puso la mano sobre la bolsa pensativamente, recordando algo.

– Si tienen algún "problemilla" con sus celulares, también tengo una caja de repuestos del mismo modelo para que puedan cambiarlo –.

"¿Por qué siento que va dirigido a mí?". Demencia arqueó una ceja, mirando hacia dentro del edificio e intentaba recordar si su teléfono no está roto.

Mientras los Hat Bots preparaban el portal para enviarlo lejos de BHO, Flug aún necesitaba tener unas palabras con su otro compañero.

Cuando él estaba frente a ella, fue el momento que Demencia volteó hacia Flug repentinamente al no esperarse que fuera a hablarle.

– ¿Qué pasa ñoño?, ¿por qué me miras tan raro? –.

La expresión de Flug todavía seguía esperando algo, pero Demencia estaba tomándose esto como un juego. Él suspiró, sacudió la cabeza y habló.

– No estoy molesto porque le hayas dicho a Black Hat sobre mis escapadas, Demencia. Y-Yo...solo espero que no me extrañes como 505, ahora serás la cara visible de Black Hat Organization con el jefe. Probablemente después de esto, no nos veamos...así que por eso te pido que no me recuerdes, ambos estaremos bien, en las mismas, s-si lo prometes –. Flug le dejó esas palabras, esperando que cumpliese, sin obligarle a hacer una promesa que ella no entendería.

– ¡Jaja!, ¡lo haces sonar como si te fueras a ir para siempre!, ¡jajaja! –.

Una parte dentro del científico, estaba algo angustiado de que ella no siguiera igual de animada y alocada cuando se fuera. Pero también se dió cuenta, que aún no es capaz de ver la magnitud y la realidad detrás de su renuncia.

Solo espera que para el momento cuando noté su ausencia, no afecte en absoluto a la chica.

Las cosas iban a cambiar, eso le trajo la vez cuando le dijo a Demencia que: "Somos como James y Jesse".

El remordimiento seguiría en su corazón, no importa los días que pasen, los recuerdos borrados. La cara de Flug tembló, por suerte su bolsa evitó ser descubierto, sin embargo bajó la mirada sintiendo lágrimas volviendo a empapar sus lentes. Esta vez se esforzó en no sollozar, no delante de Demencia.

– 505 y los Hat Bots...estarán pendiente de tí. Ojalá puedas encontrar a otro compañero con quien jugar y hacerle bromas –.

Cuidadosamente le iba dejando el mensaje a Demencia.

Le costaba decirle en la cara que no volvería, sus palabras parecían entrarle por un oído y salirle por el otro. Pero ciertamente, ellos siempre habían estado trabajando conjuntamente, es normal que Demencia no tenga idea de a dónde va y por cuánto tiempo.

Flug apenas podía tragar saliva, ya que el nudo en su garganta acumulaba todas las emociones flotando dentro de su pecho.

Lo mejor que puede hacer para no abrir heridas o crear cicatrices, es irse sin dejarle algo a Demencia. Por su propio bien.

– Con 505 no cuentes, ese oso de felpa no se enoja ni aunque te maten frente a él –. Demencia no parecía muy convencida en su idea, estando de brazos cruzados.

– Tranquilo Doc, cuidaré muy bien del laboratorio hasta que vuelvas –. Haciendo una seña de confianza con la mano y sonriendo bastante traviesa, ella seguía creyendo que solo estaría fuera unos días.

– Está bien, Demencia. Haz lo que quieras con ella... –. Flug no pudo evitar reírse, preguntándose por última vez si lo decía en serio...o por el contrario destruiría el edificio al jugar con el laboratorio que dejaba.

Flug abandonó el lugar, sin sus cosas, simplemente con su bata de laboratorio y la bolsa encima.

El portal hacia la salida esperaba y cerraría cuando lo cruzara; no sin antes, giró para ver una última vez con pesar a 505, llorando desconsoladamente de que este sea el adiós, después puso un rostro melancólico resignado a Demencia.

En todo este tiempo, Demencia no parecía realmente entender si esto estaba pasando. Pero su cabezonería le insinuó que solo es una broma pesada del nerd, un intento vago de hacerlos sentir mal o otra táctica suya.

¿En qué términos quedaron?, ¿amigos, compañeros, socios?...nunca supo que era para ella.

Flug tenía un cariño familiar por 505, desde niño estuvo haciendo todo para que creciera y fuese una pieza útil en BHO. Por otro lado, ha sido inseparable de Demencia, un vínculo forjado en las misiones encomendadas por Black Hat; también por todas las travesuras que ella cometía y sin importar la dificultad, Flug estaba ahí para limpiar el desorden, pelearse con ella y provocando que se ría de él.

Después de lo que pasó con Miss Heed, Demencia sin darse cuenta, lo animaba haciendo olvidar todo lo ocurrido. Irónicamente prefería escuchar la voz de su compañera, fastidiando, haciendo cualquier travesura o persiguiéndola por las mañanas cuando iba a despertarla.

Demencia había ayudado a limpiar sus sentimientos quemados por Cecilia. Tratándolo como si nada hubiera pasado, haciéndole ver que no podía estancarse en el pasado, seguir adelante con el más minimo rayo de luz para pensar en el futuro.

Y Flug había esperado estos minutos para que al menos mostrara su postura, pero ante el silencio en todo este rato, él dejó de tratar de estirar la mano esperando que ella la tome y le diga algo.

– Adiós a todos, familia... –.

Al día siguiente, no había ruido en el edificio de BHO. Ya sea por una cosa u otra, las horas después de la renuncia del científico Flug se han sentido bastante extrañas.

No solo por haber alterado un poco el comportamiento de algunos compañeros, sino el silencio que habita en el laboratorio abandonado por el chico.

Para algunos de sus compañeros este no es el caso, posiblemente todavía no entendían la magnitud de su despedida.

Y como la puerta del laboratorio estaba cerrada con llave, a alguien se le ocurrió la brillante idea de entrar por la ventilación, porque nada la iba a detener para molestar a quien estaba en esta habitación.

– ¡ACHANTA, TONTITO! –. La mujer de sudadera de reptil saltó del conducto y cayó de pie, poniéndose en posición de asustar a alguien, alzando las manos.

Parpadeó incrédula, dando una vuelta sobre si misma en el laboratorio buscando a su objetivo para molestar.

"Espera, ¿dónde es-". Luego de un lapsus quedando congelada, cayó en cuenta de lo que había pasado.

– ¡Ah, es verdad!...el nerd lloró tan fuerte que renunció, ¡jaja!... –.

La risa de Demencia desapareció sin ningún eco, dejando en silencio nuevamente el cuarto. Tenía una sensación desconcertante ante el inusual silencio tan frío del cuarto, más sin la presencia habitual del cara bolsa alzando la voz molesto o mirándola con el ceño fruncido, porque cuando Demencia aparecía, significaban problemas.

– Jooo –. Ella lamentó, pasando del desánimo a una pregunta.

– ¿No pudo haber vuelto ya? –. Dijo mientras pateaba el suelo.

La idea le dió algo de emoción, ante la ordenada y cuidada habitación, asomó una sonrisa traviesa frotándose las manos. Si Flug había vuelto o estaba en algún sitio cerca, un poco de escándalo lo traería corriendo a sacarla del laboratorio.

Así fue como se propuso a traer de vuelta al nerd, verlo totalmente blanco de horror cuando llegue por los sonidos de destrozos que ella haría de forma genuina, seguro lo motivaría a dejarse de tonterías.

– ¡Oh Fluuuuuuuuugggggg!, ¡parece que en tu laboratorio pasó un terremotooooo! –.

Fueron unos cinco minutos dejando la habitación patas arriba. Si ahora Flug llega, se muere de un ataque al corazón antes de que lo matara el propio Black Hat. Así pensó Demencia, orgullosa de su trabajo.

– Ya me lo agradecerás cuando estés aquí –. Sonrió, poniendo los brazos a los costados.

Y esperó un rato, algo no usual para ella...pero el silencio seguía reinando en el edificio, todo seguía igual en el laboratorio. El ruido duró hasta que dejó de tirar todo al suelo.

Su plan no podía tener fallas, es sencillo, eficiente y mucho menos complejo que todos los planes creados por Flug.

"Debí haberle preguntando ayer cuando pensaba volver aquí..."

Ella se tomó la barbilla, lamentándose.

Después de darse una vuelta en el edificio por impaciencia, Demencia volvió bastante desinflada y aburrida ante su misión aparentemente fallida.

No había señales de Flug en BHO, solo estaba el oso limpiando con una cara totalmente perdida de tristeza y Black Hat que la corrió cuando esta pensó que Flug estaría en la oficina del jefe.

– Bah, mañana regresará. O puede que en el resto del día se aparezca y llegue a grabar su cara, jeje –. Con la simple idea, volvió a ganar una felicidad bastante emocionada mientras sonreía divertida, dejando los destrozos por los que nadie fue a ocuparse sin la presencia del chico.

Antes de irse por el conducto, sintió un cristal rompiéndose en particular. Es uno de los marcos para fotos puestos encima de la mesa de trabajo, estuvo aguantando todo el desorden y había caído justo ahora.

Ella dudó si tomarse la molestia de recogerlo para no dificultar la limpieza posterior de Flug, pero por flojera terminó de dejarlo para otro momento.

– Quizás es una de esas fotos que le tomó al oso cuando era bebé –.

Ella no le había prestado atención a los marcos de Flug, principalmente porque recordaba a la mayoría de ellos con 505. No le dió importancia, yéndose fuera del laboratorio antes de que Black Hat metiera un alarido si descubre su fechoría.


Este capítulo terminó siendo un poquito más largo de lo que pensaba.

Bueno, no quiero hacer una historia muy larga para este fanfic. Solo estoy apoyándome de lo que ví de la primera y única temporada de esta serie. Me gustó mucho, pero mi apoyo al Paperlizard vino gracias a los fanarts de la comunidad.

Si, esta historia es de este ship principal, por si hay dudas.

Probablemente hay muchas cosas que no sé del mundo de Villanos, pero espero puedan disculparme por ello. Si se han quedado hasta aquí leyendo esta parte, pues gracias.

Me estoy metiendo en muchos líos al hacer nuevos fanfics y hacerme el loco con los que están esperando una actualización desde hace tiempo, lo sé. No prometo nada...

Nos vemos en la siguiente publicación.