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Aunque lo haga,
mi cuerpo seguirá helado.
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A petición de Sasori, los sirvientes de todas las áreas del castillo de Izanagi se turnaban para ir a visitar a Sakura, contándole los sucesos de cada día. Al terminar, Itachi e Izumi se encargaban de llevarla a su baño y lavarla, devolviéndola con ropas nuevas a la cama, para dejarla al cuidado de Sasuke.
Después del anochecer, cenaba algo preparado por Ren; el nuevo jefe del área de cocina, y tomaba un libro de su estante, leyendo en voz alta hasta que le daba sueño.
Una vez que se quedó sin opciones, Nobura; el jefe de las bibliotecas, se apareció en su cuarto con una torre de 20 libros. A pesar de mostrarse todo el tiempo como alguien estricto y poco sociable, tenía un buen y sensible corazón, llorando al pedirle de favor que siguiera complaciendo a la señorita Sakura con sus lecturas.
Sasuke asintió, poniendo el nuevo material en el escritorio y revisándolo antes de subir al segundo piso.
La rutina se repitió por alrededor de 9 días, siendo en la madrugada del décimo en el que la pelirrosa finalmente despertó, encontrando al azabache dormido a su derecha en una silla, con un libro de serpientes bajo sus brazos.
Sonrió. Se esforzó por arrastrarse hacia él y acarició su cabello con dulzura. Sasuke despertó de golpe, lanzando patadas al aire que lo hicieron caer de la silla.
Sakura puso una mueca, sintiendo el dolor del buen golpe que debió darse en la cabeza.
Ya iba a asomarse por la orilla de la cama para saber cómo estaba, cuando, sin querer, se movió ahí mismo y golpeó su frente. Ambos se llevaron sus manos a sus marcas rojas, quejándose hasta que se les bajó el dolor.
-¿Sakura? - el muchacho la llamó atónito, mirándola desde el piso. - ¿Cómo te sientes?
Quitándose las manos de su frente, ella le sonrió.
-Estoy bien. - aseguró, volteando hacia la ventana que estaba cerca del techo. Copos de nieve caían tranquilamente desde el cielo. - Solo... creo que hace más frío de lo normal.
El corazón del joven se estrujó, recordando las palabras de Sasori.
-"Hace años que no bebe sangre. Y si no lo hace para finales de este invierno... morirá".
Apretó los puños. Se incorporó, llamando la atención de la mujer monstruo y se quitó la playera gris de mangas largas que tenía en ese momento.
-¿S-Sasuke?
Sakura lo llamó ofuscada, sonrojándose por ver de repente su torso desnudo. El joven tragó saliva. Sacó de sus pantalones azul oscuro una navaja que el pelirrojo le entregó; desde la primera noche, y se cortó la palma derecha.
La pelirrosa, al ver los hilos de sangre deslizándose por su brazo y algunas gotas cayendo en el piso, rasgó las cobijas y cambió sus ojos de un color verde jade a un intenso carmesí por la emoción.
Aunque no tuvieron relaciones, olía exquisito.
Y con ese pensamiento en mente, saltó fuera de la cama y se quedó parada junto a la pared. Sasuke la vio aturdido. No esperaba que hiciera algo así en su condición.
Mientras tanto, la dama jadeaba temerosa, luchando para no ceder ante sus impulsos salvajes. Aquellos que lo lastimaron en el pasado, ocasionándole heridas que sus hierbas medicinales y otras pociones no podían desvanecer.
Dolida, ya con sus colmillos asomándose cerca de sus labios, sollozó y lloró, agachando la cabeza. En eso, sintió que el olor de la sangre se intensificaba.
Subió la mirada, quedando asombrada por verlo a una distancia demasiado cercana, tocando su mentón con los dedos de su mano herida.
-Bébela. - pidió con comprensión. - Sabes que la necesitas.
-P-Pero... - tartamudeó, asustada. - si lo hago, me verás como a un monstruo... - más lágrimas salieron de sus ojos. - y ya no confiarás en mí.
-Eso fue antes de conocerte. - replicó, sorprendiéndola. - Además... quiero devolverte tu generosidad.
Sakura tragó saliva. Tomó su mano, como si se tratara de un valioso adorno de cristal, y empezó a lamer los hilos de sangre en su brazo, terminando en la palma.
En esos segundos, Sasuke sintió una reconfortante sensación en su cabeza y en su pecho, similar a la que experimentó en su primer encuentro, bajo aquella tormenta de nieve.
Bebiendo los últimos sorbos, la mujer se apartó, atónita.
-No está amarga. - comentó, decorando sus mejillas con un rubor casi imperceptible.
Aprovechando aquella distracción inocente, Sasuke acortó la distancia entre ambos, rodeando su cintura con sus brazos, y la besó en los labios. Encantada con su decisión, Sakura cerró sus ojos y correspondió, acariciando sus mejillas y su cuello.
Por la falta de aire, se separaron. Pero volvieron a besarse enseguida, caminando hacia los estantes con libros. Hace años que el joven no se sentía tan reconfortado y aliviado, jadeando emocionado cuando dejó de tocar los labios de la dama.
Gemía como en sus sueños, abrazándolo y aferrando sus dedos a su espalda, encantada con la forma en la que besaba y lamía su cuello y su hombro izquierdo... hasta que se detuvo. Perturbado, agachó la cabeza y retrocedió hacia la cama, sentándose en la orilla.
Sakura sintió la frialdad del ambiente como una fuerte bofetada, observándolo preocupada. La emoción la había conducido a un tentador camino de luces y sombras, donde era la autora principal. Entristecida, se abrazó a sí misma y se aproximó a la cama, sentándose a la izquierda del menor.
-Lo siento, yo... - habló arrepentido. - No sé qué me pasó.
-Fue por mi poder. - explicó la pelirrosa, llamando su atención. - Cada monstruo tiene una habilidad especial que lo hace único. La mía es enamorar o torturar a quien yo quiera, manipulando los recuerdos guardados en su mente y su corazón. - volteó hacia él, apenada. - Lo lamento. Te comportaste así porque bebí tu sangre.
Sasuke reflexionó sus palabras en silencio. Ahora entendía mejor porque Vincent y Osamu tuvieron tanto miedo ante su presencia. Se internó en lo más profundo de sus memorias para usarlas en su contra.
-No... - replicó. - yo diría... que intensificaste lo que siento.
La pelirrosa parpadeó anonadada. Miró su solitaria mano apoyada en el colchón. Acercó la suya y la tomó con timidez, estrujándola.
-Sigues fría. - señaló, serio. - ¿Quieres beber más sangre?
La dama retiró su mano, colocándola en su regazo, y sonrió con tristeza.
-Aunque lo haga, mi cuerpo seguirá helado.
-¿Por qué?
-B-Bueno... - tartamudeó, sonrojada y avergonzada, evitando sus ojos. - es porque los monstruos, solo obtenemos temperatura cuando tenemos relaciones.
El muchacho se sorprendió.
-No necesariamente tiene que ser con alguien de nuestra misma especie. - agregó, hablando cada vez más bajo. - También... puede ser con humanos.
Sasuke parpadeó.
-Entonces...
Sus manos ya iban a retirar sus pantalones, cuando Sakura lo detuvo, depositándole un suave roce sobre sus labios con los suyos.
-Aún no es el momento. - musitó, agachando la mirada. - ¿Podrías esperar unos días más?
Sasuke lo pensó mejor. No estaba listo. La mejor prueba de ello, era el temblor en sus manos. Convirtiéndolas en puño un segundo, las llevó al rostro de la reina y le dio un beso en su frente.
-Te amo, Sakura. - confesó, acelerando los latidos de su corazón sin darse cuenta. - Y haré todo lo posible para salvar tu vida.
Con esa última frase en el aire, se levantó. Tomó su playera; tirada al otro costado de la cama, y salió de la alcoba.
Fin del capítulo.
Agradecimientos especiales para Juliasimon77, por su comentario en un capi anterior.
Muchas gracias por continuar leyendo mi historia, espero el capi de esta ocasión les haya gustado. Cuídense mucho!
