Salió de su oficina suspirando con cansancio. El idiota de su jefe y también suegro decidió que este día se trabajaría horas extra.
Su mujer llamó dando a conocer que saldría por unos días fuera de la ciudad, lo cual agradecía enormemente en secreto ya que no tendría que soportarla por un buen rato.
Sonrió con burla ya que sabía que su hijo menor aprovecharía la ausencia de su madre para ir a revolcarse con el hijo de la competencia de su suegro. Ambos jóvenes se amaban con locura a pesar de que las respectivas cabezas de las dos empresas se odiaban a muerte.
Sabiendo que no habría nadie en casa, decidió ir a una cafetería a relajarse y tomar un buen café.
Un pequeño local estilo pub/café llamó su atención. Entró notando que el lugar era bastante llamativo y no había gente en el lugar. Cerca de la barra vio a una chica con un buen par de tetas y culo de infarto limpiando una de las mesas.
-Bienvenido, ¿gusta tomar asiento?-señaló una de las mesas ya limpias
-Muchas gracias-al sentarse, la chica le entregó una carta
Observó que además de comida, podía solicitar un baile junto a un par de servicios bastante llamativos.
-¿Qué desea ordenar?-sacó su libreta para tomar su pedido
-Quiero un café mocha, una orden de alitas y que muevas tu enorme culo en el tubo mientras te desnudas-dijo con una sonrisa ladeada
-Enseguida señor-le sonrió con coquetería yendo por su pedido
En poco tiempo, su pedido fue entregado para luego ver a la chica realizar su número de baile.
La chica era toda una profesional ya que el hombre no le apartaba la vista mientras comenzaba a desnudarse. Vio al sujeto comenzar a masturbarse provocando una risita en ella.
Bajó de la plataforma y sin previo aviso, besó al pelinegro el cual le correspondió con ganas.
Se empalmó en el enorme pene del hombre teniendo sexo desenfrenado importándoles una mierda si alguien entraba y notaba el acto cometido en el lugar.
Pasaron varias horas de jadeos, gritos y gemidos hasta que notaron lo tarde que era.
Se intercambiaron números de teléfono prometiendo más encuentros en un futuro próximo.
Al llegar a casa abrió con cuidado notando que en sofá, su hijo descansaba en brazos de su novio el cual le abrazaba posesivamente estando aún dentro suyo.
Sonrió notando que los jóvenes se lo habían pasado de maravilla.
Subió a su cuarto esperando a que ese encuentro con la chica sucediera pronto.
