Los nombres de los personajes así como todo lo relacionado a Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling.
CAPÍTULO 27
Hermione hizo una pausa a su lectura; levantó la cabeza de manera brusca y agudizó el oído, mientras que su corazón se aceleraba rápidamente al escuchar el ruido de un motor apagarse segundos después y luego escuchar tan solo los ruidos nocturnos de siempre. El reloj marcaba las 11:57 pm, casi media noche.
Se quedó sentada durante lo que sintió un largo rato, sin que escuchara más allá de su corazón latiendo con fuerza contra su pecho. Aferró fuerte el libro que seguía abierto en su regazo, para luego soltarlo con un fuerte suspiro y echarse hacia atrás, sintiéndose tonta. ¿De verdad esperaba que él fuera a buscarla? ¿De verdad era tan tonta para pensar que él llegara siquiera a pensar en ella… a extrañarla, para variar?
Había días en que era tan sencillo sobrellevarlo, pero había otros (como ese día), que le costaba mucho. Se suponía que había ido a ese lugar lejano a empezar de nuevo, a terminar de sanar, simplemente a dedicarse a ella. Pero el destino es un pequeño embustero que le encanta jugar con la vida de todos y ahí estaba ella, enamorada de un hombre tan diferente a ella, tan roto, tan dañado, tan cerrado a todo lo que ella estaba buscando.
El reloj soltó un pitido cuando dio paso a la medianoche y Hermione volvió en sí. Cerró el libro y apagó la mesita de noche justo cuando escuchó el primer golpe. Se quedó quieta mientras el segundo golpe confirmaba que alguien tocaba la puerta. Su cuerpo reaccionó y rápidamente salió de su cuarto hacia la puerta de entrada, deteniéndose un breve momento con la mano sobre el seguro de la puerta.
Ronald vaciló durante un tiempo antes de que su mano se levantara y con el puño tocara la puerta, breve e inseguro. Esperó y una parte de él se sintió aliviado cuando nada indicó que su llamado hubiera sido escuchado. Dio la vuelta y dio dos pasos cuando la puerta se abrió de golpe y se detuvo en seco.
─ ¿Siempre va a ser así? ─inquirió una molesta Hermione cuando, al abrir la puerta vio a Ronald ya caminando lejos ─, ¿Vas a estar viniendo a estas horas y luego te vas a ir sin más?
Ronald tragó y lentamente se dio la vuelta. Un torbellino de emociones le inundó por completo cuando sus ojos azules miraron fijamente a los ojos castaños. Habían pasado veinte días desde la última vez que se habían visto. Se tomó su tiempo para observarla; su cabello estaba sujetado flojamente, su bata de dormir ondeaba suavemente contra su cuerpo; regresó a su rostro, encontrando unos labios cerrados firmemente, hasta que la vio tragar mientras caminaba más cerca de ella. Unos ojos que no dejaban de verlo conforme se acercaba hasta estar a un paso de distancia.
Ronald tomó aire fuertemente y tuvo que desviar su mirada antes de contestar.
─Yo… Tienes razón, no debí venir ─ contestó al final.
Hermione lo miró, nerviosa, confundida, molesta. Era todo tan… tan confuso, como siempre había sido entre ellos.
─¿Qué haces aquí, Ronald? ─ se sorprendió de la emoción cansada en su tono.
Tanto la estaba abrumando el hecho de volver a tenerlo frente a frente, tan cerca. De su olor tan familiar que inundaba todo el aire que se cerraba en torno a ellos, del calor que su cuerpo emanaba en su dirección. Dolía, se dio cuenta; dolía tenerlo tan cerca e instintivamente dio un paso hacia atrás.
─Lo siento, de verdad lo siento, Hermione ─ respondió Ron, con mucha sinceridad.
Le había costado mucho decidir ir a casa de Hermione, pero justo un día anterior Henry había llamado para avisarle que estaba todo listo para ir a Londres con Charlie, y mientras dejaba lo último pendiente de La Madriguera y preparaba su maleta, no dejaba de pensar en verla, en hablar con ella. No había pensado mucho en lo que iba a decir, porque entre más lo pensaba, más se acobardaba. Así que luego de cenar en casa de su hermana y Harry, había llegado a casa de Hermione en automático y no había sido completamente consciente de su decisión hasta que aquella puerta se había abierto y la había escuchado.
─Yo… Solo sé que quería verte ─continuó, sin ver a Hermione ─. No sé si sepas, por Henry, claro, que Charlie parte a la ciudad mañana…
─Sí ─respondió brevemente Hermione, un poco aturdida por lo primero que le había contestado Ronald. Trató de enfocarse en la conversación ─. Hoy he ido a verlo para asegurarme de que todo estuviera bien y despedirme de ellos.
─Yo también iré con ellos ─añadió Ron, luego de asentir y ver que Hermione no decía nada más. Su respuesta sorprendió notoriamente a Hermione, pues hizo un brusco movimiento con la cabeza y lo miró fijamente ─. No sé cuánto tiempo estaré o estaremos fuera ─siguió Ronald, viendo que Hermione no salía de su sorpresa ─. Y… no sé, pero no quería irme sin verte.
Realmente Ronald estaba sorprendido con todo lo que salía de su boca. Y es que era verdad, había soportado mucho sin verla, y saber que ahora iban a estar más alejados aunque fuera por un breve tiempo, estaba causando muchos sentimientos en él. Pero entonces se dio cuenta que las palabras salían más sencillamente si no pensaba tanto, si solo dejaba fluir las cosas. Claro, había una gran parte de él que no lo dejaba llevarse por completo y hacer lo que quería hacer desde que la vio, porque sabía que no era justo. No podía estar jugando con Hermione de esa manera, para salir huyendo como siempre, pero quería que supiera que no era la única que sentía algo. Lo menos que podía hacer era ser sincero con eso.
─Ronald, yo… ─Hermione vaciló y se mordió el labio ─. No quiero jugar a esto ─dijo, soltando el aire y mirándolo ─. No quiero algo a medias…
─Lo sé ─le cortó Ron, acercándose a ella ─. Me dijiste que era obvio que queríamos cosas diferentes y es algo que no he dejado de pensar desde entonces. Y no estoy ofreciéndote nada, no ahorita. Y probablemente tampoco sea lo correcto de mi parte el venir aquí, a molestarte a estas horas, a decirte esto y confundirte más probablemente, pero yo… De verdad quería verte.
El aire se cargó tanto entre ellos, que era palpable la tensión que recorría entre sus cuerpos. Toda esa energía, esa atracción que hacía que sus cuerpos se acercaran involuntariamente el uno al otro, sin dejar de mirarse. Toda esa confusión, ese nerviosismo; la duda, la inseguridad, el miedo, todo fluyendo del uno al otro.
Hermione tembló cuando sintió las manos de Ron sujetar sus brazos con suavidad. Tuvo que alzar su rostro cuando Ron se acercó aún más a ella, sintiendo su aliento directamente. No podía creer aún que realmente él estuviera ahí, tan cerca de ella. Toda su lucha, toda su fuerza de voluntad estaba flaqueando considerablemente mientras se perdía en esos ojos azules. Todo era tan familiar, tan igual como siempre lo había sido… y de pronto esa parte sensata que había en ella le hizo dar un paso atrás.
Ron aflojó el agarre cuando sintió a Hermione echarse hacia atrás. Agachó la mirada y carraspeó, siendo consciente de que había estado a punto de volver a hacer las cosas mal. Porque sí, sabía perfectamente que así no debería de estar pasando aquello; no era nada sana esa forma suya de ir un paso adelante para luego dar vuelta y correr lejos de ahí.
─Lo siento ─volvió a disculparse, sintiéndose tonto. Nunca iba a comprender por qué su cerebro no coordinaba nada cuando estaba cerca de Hermione. No podía tener las cosas claras cuando de ella se trataba.
─Ya he escuchado eso muchas veces ─dijo Hermione, luego de que Ron no dijera nada más.
Ron sintió sus orejas enrojecerse y tragó saliva, ¿qué más podía decir? Ciertamente no sabía qué es lo que quería decir luego de ese momento. Su cuerpo y sus sentimientos estaban en una lucha contra su mente y sus emociones. Y al final de cuentas, entre todo ese torbellino, estaba arrastrando a Hermione.
─Ten un buen viaje, Ronald.
Hermione habló con suavidad, con algo contenido en sus palabras. Sus ojos volvieron a encontrarse con los ojos azules de Ron. Quería descifrarlos, ayudarle a aclarar todas esas dudas que veía en ellos, pero sabía también que no era algo que le correspondiera a ella. Ronald y solamente Ron tendría qué ser capaz de encontrarse así mismo y ver si al final de cuentas, había algo por rescatar entre ellos.
Ron podía ver el anhelo que Hermione sentía por él, le sorprendió notarlo tanto que le dolió no poder ser claro con lo que sentía. Era hora de irse.
─Gracias, Hermione.
Dio un paso atrás y captó una leve sonrisa triste por parte de Hermione, antes de que la puerta se cerrara y el ruido nocturno volviera a invadirlo. Caminó lentamente hacia su camioneta y se quedó aún sentado ahí durante un gran momento; finalmente arrancó el motor y regresó a la Madriguera.
Hermione no pudo dormir bien esa noche. La inesperada visita de Ron la descolocó; aunque en lo más profundo de su ser era algo que deseaba y que había estado esperando, no podía permitir caer de nuevo. Solo que ahora la noticia de su ida a la ciudad, la inquietaba mucho.
Despertó temprano y sin pensar marcó el número de Henry; este contestó al tercer timbrazo.
─¿Por qué no me lo dijiste? ─fue lo primero que dijo Hermione.
─¿Hermione? ─sonó la voz de Henry, algo adormilado ─Primero, un "buenos días" no le hace daño a nadie. Y segundo, ¿decirte qué? ─siguió Henry, confundido.
Hermione tardó un momento en responder, luego de ser consciente de que se estaba volviendo loca, quizá.
─Ron. Ron va con ustedes ─dijo al fin.
Henry tardó un largo rato en contestar y Hermione se dio cuenta entonces que iba a tener que dar algunas explicaciones por esa llamada.
─Creí que no querías saber nada de Ronald, querida ─la voz de Henry sonaba más despierta. Hermione podía apostar que una sonrisa se estaba formando en sus labios ─. ¿Cómo ha llegado esa noticia a ti, se puede saber?
Ahora fue el turno de Hermione de callar un momento; soltó un largo suspiro antes de responderle.
─Él vino a despedirse… ayer por la noche.
Henry soltó algo parecido a un pequeño grito que Hermione no supo identificar.
─… ¡oh, Dios mío! ¿Qué pasó? ¡Cuéntame todo!
Hermione podía sentir la emoción en las palabras de Henry.
─No te emociones, Henry ─se apresuró a responder Hermione. Soltó un gran suspiro ─. No pasó nada que sea novedad. Vino, se disculpó por haber venido y se fue ─simplificó Hermione.
─No entiendo nada, Hermione ─contestó un desconcertado y desanimado Henry.
─Pues yo tampoco. Solo… una parte de mí está feliz de saber que vino a despedirse de mí, que quería verme y la otra solo quiere… ─se interrumpió, porque realmente en ese momento no estaba segura de lo que ahora ella quería.
─Hermione, quizá esto cambie las cosas, dale tiempo. Date tiempo. Todo irá bien si así debe ser.
¿Y si no? ¿Y sí eso no definía nada?
Hermione se despidió de Henry, con más dudas que nunca. Pero Henry tenía razón, debía darle tiempo, no a ella, si no a Ronald. Ella sabía claramente que lo quería, Ron era quien tenía que averiguar lo que quería y ojalá lo hiciera pronto.
Y sí, por increíble que parezca, he vuelto. Como siempre lo he prometido, esta historia tendrá un final y ese final está a punto de llegar.
Después de tantos años escribiendo esta historia que por cuestiones de la vida he ido pausando mucho tiempo, por fin he llegado a esa parte que nos marca el inicio del fin. Fue un capítulo pequeño y transitorio para esta parejita.
Así que muchas gracias a quienes siguen leyendo esta historia, quienes a través de los años aún esperan un nuevo capítulo. Muchísimas gracias por hacerme recordar lo que esto significa para mí.
Nos vemos (no sé hasta cuándo regrese, pero regreso, prometido).
Lunita.
