Hola a todos/as los lectores de este fic, quería hacer unas cuantas aclaraciones antes de que se sumerjan a este capítulo que, particularmente, me quedo bastante largo, pero entretenido.

En principio debo aclarar que sé que los personajes no mantienen su personalidad, o bien, su esencia original. Como por ejemplo la timidez de Hinata, que en un comienzo era así, pero que por el contexto (la muerte de Hanabi) debió cambiar abruptamente. Piensen que estos cambios se deben a que intento armonizar con la historia, los personajes mismos. Es el mismo caso de Konan, sé como es su verdadera personalidad, pero el contexto de la existencia de los Akatsuki es diferente a la versión original de su creación, por ella la personalidad de ella también se vio afectada con el cambio.

Y lo aclaro por si alguno siente un tanto extraño la personalidad de los mismos personajes. Creo que los que más se mantienen son los Uchihas, o Neji, y otros. Espero que puedan comprenderlo.

Otra aclaración es que seguramente esta historia se extienda, quizás a más de 30 capítulos, aún no lo sé, pero se ira maniobrando conforme se siga desarrollando.

Agradezco los seguidores de la misma historia, y los comentarios.

Por último, los personajes de Naruto no me pertenecen. Son propiedad de Kishimoto.

En fin, disfruten del capítulo.

Capítulo 7

Los ojos de Neji se apretaron intensamente al sentir que el sueño lo había abandonado. Sus blanquecinos ojos se abrieron con dificultad y enfocaron la ventana abierta de su habitación. El amanecer aún no había aparecido.

Su cuerpo se sentía satisfactoriamente desestresado. Pero el peso en su pecho le generaba una ligera incomodidad.

Su mirada se detuvo en la fina figura de la "dama" que lo acompañaba. Frunció el ceño, había olvidado su encuentro lujurioso nocturno. Él solo recordaba haber visto a Tenten en los almacenes, desear estar y compartir su cama con ella; pero al no proponérselo, buscó con urgencia un reemplazo para la castaña.

Y, vaya que lo había encontrado. La dama en cuestión era la hija de uno de los pequeños socios comerciales que tenía la familia Hyuga. Recordó verla en varios eventos y, como aquella joven se le insinuaba en cada oportunidad que tenía. Él la había rechazo en todas y cada una de ellas, pero esta noche la necesidad era realmente grande, y sucumbió a la naturaleza de los juegos de cama con aquella señorita.

Se dijo que encontrarla tan cerca de sus inmediaciones había sido una coincidencia demasiada ambigua. Lo investigaría después.

Por el momento necesitaba despertarla, y ordenarle que se retirase antes de que el crepúsculo se asomara y los sirvientes iniciaran sus actividades rutinarias.

Ligeramente la sacudió sobre uno de sus hombros desnudos. La joven dejo escapar un suave gimoteó, pero no despertó. Él entonces la zamarreó con un poco más de intensidad.

-Despierta – ordenó con su voz susurrante. La dama suspiró y estiró sus brazos y piernas, sin perder su posición sobre el pecho del joven Hyuga.

-Buenos días- lo saludó ella con una sutil sonrisa y el pestañeo constante de sus largas pestañas. Él la observó con seriedad. Los grises ojos de ella no lo cautivaron para nada. - ¿Ya te quieres levantar? – le preguntó con sensualidad en su voz – o… ¿quieres jugar un rato más? -

Él la empujó abruptamente, obligándola a alejarse de su pecho. Neji tomó la bata que había cerca de su cama y, luego de levantarse, se la colocó.

Ella lo observó con molestia en su mirada, al notar como la actitud de su amante nocturno había cambiado notablemente. El joven Hyuga la observó con seriedad mientras ataba el cinto de su bata.

- ¿Conoces la salida? – le cuestionó. La dama en cuestión se enojó todavía más. Ofendida al sentir como él quería deshacerse de ella.

Ella se decepcionó, él había sido su objetivo de conquista por años, y ahora que había conseguido meterse entre sus sábanas, la realidad la golpeaba. Literalmente se sentía un objeto que había sido utilizado para la satisfacción del pomposo Hyuga.

- ¿Cuál es tu problema? – preguntó ella con enfado – Anoche actuabas distinto

Él la observó con fastidio – Esto es lo que soy – la corrigió – a diario

Ella se levantó de la cama con irritación. Su desnudez se mostró sin inhibición alguna, mientras comenzaba a colocarse con rudeza la yukata y sus accesorios.

Neji la observó con sus brazos cruzados, hasta que ella finalmente acababa con su preparación. Su cabello negro cayó suelto sobre su espalda. Lo observó por última vez, con una mueca de desagrado estampado en todo su rostro, y luego salió como alma envenenada de la habitación.

Neji suspiró tranquilamente, su improbable amante se había retirado de una vez, y a él solo le quedaba borrar, con agua limpia y clara, las huellas que la pasión de anoche le había dejado marcadas.

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Konan observaba con ojos críticos la caravana con los alimentos, avanzar hacia los campamentos de los Uchihas Itachi y Shisui. Ella sonrío de lado.

Al cabo de unos diez minutos, un furioso Shisui salió dando pasos fuertes y largos, en dirección hacia ella.

- ¡Konan! - gritó.

Ella, quien le daba la espalda, cruzó sus brazos y sonrió con sorna, hasta que decidió enfrentarlo. Se giró, con inerte seriedad - ¿Qué?

- ¡¿Qué carajos te pasa?! – preguntó iracundo. Ella quiso reírse ante la expresión del segundo al mando de los Akatsuki.

- ¿A qué te refieres? – preguntó inocentemente – Si pudieras ser más específico…-

El respiró con fuerza – Me refiero – dijo intentando controlar el enojo - ¿Qué es esto de revisar los alimentos? – ella no respondió – ¡Se supone que ese es tu trabajo!

- ¡Ahh, eso! – dijo ella, restando la importancia y descruzando sus brazos – La verdad es que no me siento capacitada para realizar aquel trabajo-

Shisui contuvo la necesidad de ahorcarla en ese preciso momento.

- No quiero ser responsable de la intoxicación de nuestros guerreros, por un pésimo desempeño – informó ella.

- ¿Qué? – vociferó el Uchiha intentando comprender porque aquella mujer loca, quien siempre había desempeñado un excelente análisis de la mercancía de alimentos, ahora se negaba. – Konan, tu siempre te has dedicado a esto – gruño él.

-Lo sé, pero eso me llevara como mínimo un día – respondió ella – y tengo otros pendientes –

- ¿Qué se supone que significa eso? – ella no respondió, solo se limitó a elevar sus hombros. - ¡¿Crees que eres la única que tiene que realizar otros trabajos?!-

- Pero tú eres muy eficiente – exclamó ella -Supuse que llevar a cabo una tarea más, no te molestaría –

Él contuvo muchos insultos que, seguramente, deshonraría a una señorita de clase noble. Luego se dijo que no estaba delante de ninguna señorita, solo era Konan, la idiota guerrera que estaba enamorada de su primo Itachi. Quizás unos cuantos insultos si se merecía.

Aun así, sus labios se sellaron impidiendo que una grosería saliera.

Él la observó sonreír, odiándola. Sin embargo, controló cualquier reacción iracunda, y comenzó a analizar la situación. ¿Qué se traía entre manos aquella mujer peliazul? Ella no tenía ninguna tarea importante, más que la de revisar los alimentos, evitando cualquier intoxicación o envenenamiento. Realmente no actuaba como normalmente lo haría. No, Konan jamás dejaba una tarea sin realizar, por el solo hecho que aquello decepcionaría a Itachi. Entonces ¿Qué tramaba?, ¡Y justamente Hoy, el día que Shisui podría salir y ver si podía despejar su mente, de ella, de sus primos, de la guerra! Pensó que era probable que por eso estuviera tan enojado.

Fue entonces repentino, como aquel pensamiento iluminó su mente. ¿Era por eso? "Imposible" se dijo, intentando creer que no podía ser por aquella situación que ella tuviera una reacción tan idiota. Pero, lo sabía, solo aquello encajaba con las acciones de Konan. Sinceramente, no sabía si enojarse todavía más, o echarse a reír antes la situación tan ridícula.

Shisui se cruzó de brazos, y una sonrisa arrogante se dibujó en sus labios. Konan lo escudriño con la mirada, e intentó por todos los medios que el estremecimiento no se notara. Ella cruzó también sus brazos y lo observó expectantemente seria.

-Konan, ¿No crees que es momento de que utilices tu cabeza para pensar? – dijo él. Ella frunció su ceño. ¿De qué carajos le estaba hablando? –Si lo hicieras – continuó él - sabrías que todas estas molestias que te estás tomando, no sirven de nada-

- ¿De qué diablos estás hablando? – peguntó ella con enojo.

- De que no sirve de nada lo que haces – confirmó Shisui – Solo atrasaste nuestra salida nocturna para mañana –

Konan quería ladrarle, él se había dado cuenta de sus intenciones. "Imbécil"

- Tal vez esta noche no podamos ir a la zona roja – confirmó él sus declaraciones –Pero mañana en la noche, se cumplirá nuestro deseo –

La guerrera peliazul descruzó sus brazos y sus manos se apretaron en puños. Él la estaba fastidiando con cada palabra que decía.

- ¿Quieres saber por qué no sirve de nada lo que haces? – le preguntó sonriendo con sorna. Ella lo fulminó con la mirada – Porque Itachi no nos acompañará

El pecho de Konan subía y bajaba, a medida que la tensión que sentía en el ambiente se intensificaba. Cada palabra dicha con burla por el idiota primo de su comandante, le caía terriblemente.

Él se dio media vuelta y comenzó a caminar hacia el campamento. Dejándola seguramente con vergüenza y la frustración llenándola, al enterarse de que sus planes quedaron insatisfechos. Él se preguntó como ella no había podido deducir por su cuenta de que Itachi jamás habría aceptado acompañarlo al burdel. Cualquiera persona con la cordura intacta, se habría dado cuenta.

El ligero temblor se extendió por todo el cuerpo de Konan. Shisui era el más grande imbécil que había conocido. Lo odiaba, todo de él, su actitud segura, lo engreído que era, y su facilidad de suspicacia.

Ella lo observó perderse hasta llegar a su campamento. Fue cuando soltó toda la frustración. Desenvainó su espada, y realizó diferentes formas y figuras con el filo de la katana cortando el aire. Necesitaba liberar tensión.

Una risa se escuchó cercana. Ella apuntó la hoja en dirección a la misma.

- ¿Qué rayos quieres Nagato? - No necesitaba ver directamente, para saber que esa ligera carcajada solo podía provenir de su mejor amigo.

El joven Akatsuki pelirrojo se acercó a ella con las manos detrás de su espalda. Sonriéndole cálidamente. Ella le gruño.

-Tranquila Konan- dijo él – no quiero ser víctima de tu espada-

Ella suspiró y envainó de nuevo su hoja. Se cruzó de brazos y observó a su amigo.

- ¿Qué sucede? - cuestionó.

-Nada, nada – respondió él – Solo paseaba, cuando escuché tu fascinante discusión con nuestro segundo al mando-

- ¿Fascinante? – vociferó con interrogación - ¿Qué encontraste de fascinante en todo lo que el imbécil dijo? -

Él rio con gracia y ternura – En realidad todo – dijo con simplicidad – Desde la parte en que él cree…- la observó con suspicacia - … que tu hiciste eso por Itachi-

Ella abrió sus ojos ante las palabras desconcertantes del imbécil de su amigo.

-Vamos – dijo Nagato – Eres mi mejor amiga, y te conozco demasiado bien – ella le frunció el ceño - crees que no me había dado cuenta de que lo que hiciste, fue para evitar que en realidad Shisui fuera a la zona roja

-Nagato- dijo Konan con seriedad de muerte en su voz - ¿Es que acaso quieres perder un brazo? – lo amenazó ella.

Él sonrió todavía más. Elevó sus manos en rendición – vamos Konan, claro que no-

-Entonces deja de decir tantas ridiculeces – dijo ella.

Nagato observó cómo su amiga se marchaba a paso ligero lejos de su mirada. Sonrió con suavidad hacia ella, sabía que Konan no podía mentir ante su presencia, por eso ella siempre optaba por darse a la fuga antes de admitir lo que fuera delante de él. Además, supuso que ella estaba confundida por las acciones de su segundo al mando. No la culpaba, Shisui podía ser un cabrón al igual que todos los Uchihas, a excepción de Itachi, mujeriegos sin excepción, y casanovas de nacimiento.

Entendía la confusión que estaba generando en Konan. De hecho, se extrañó si aquello no sucedía, prácticamente estaban destinados a arder en la locura de su atracción.

Sin embargo, sabía que su amiga no había caído hasta el fondo de la cuestión, aún estaba ese asunto de que seguía enamorada de Itachi, aunque le parecía que una tormenta sentimental se avecinaba.

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La tarde había caído repentinamente.

El cabello de Hinata fue peinado por las habilidosas manos de Tenten, mientras que la misma joven Hyuga ultimaba detalles de su maquillaje, y se rociaba perfumes.

Hinata elevó su mirada a través del reflejo del gran espejo que su tocador tenía. La imagen de su amiga castaña le provocó angustia y preocupación.

No entendía que había sucedido con Tenten en el trascurso de la noche. La joven castaña se veía mal, sus ojos estaban ligeramente rojos y sus labios, normalmente rellenos, rosados y atractivos, estaban opacos y sin vida.

-Tenten – la llamó. Su amiga la observó por el reflejo e intentó sonreírle sutilmente, pero fracasó. - ¿Estás bien?

-Claro que si Hinata – respondió colocando diferentes adornos en el bello peinado de su señorita - ¿Por qué lo dices?

- No te ves bien – dijo sincera. Tenten caminó hacia el fino kimono que estaba colgado delicadamente en un biombo. Lo tomó con delicadeza entre sus manos y se acercó a Hinata. Lo abrió y espero a que su señorita se acercara.

Hinata suspiró, no le gustaba cuando Tenten ocultaba sus problemas de ella, lo mismo había hecho cuando, por órdenes de su padre, su castaña amiga había sido brutalmente torturada, y nunca le hablo de ello. Acordarse de aquello le hervía la sangre, su daga palpitaba al recordar a Hiashi.

La joven Hyuga se levantó del taburete y, con ayuda de Tenten, se colocó la prenda. La suavidad de la delicada seda acariciaba su piel.

Tenten arreglo todo el traje delicado de su señorita, y luego observó su trabajo terminado. Hinata se veía espectacularmente hermosa. Sonrió satisfecha.

- ¡Estas hermosa Hinata! - le dijo. Hinata sonrió y tomó las manos de su amiga.

-Tenten, debes decirme que es lo que te tiene mal – le exigió.

- Está bien Hinata – respondió inmediatamente, evitando que Hinata hurgara más profundo en la situación – Estuve pensando toda la noche en posibles escenarios donde podría salir mal todo esto, no puedo evitar preocuparme – Hinata la observó con preocupación – Solo es eso – Es cierto que había pasado una parte de la noche pensando si el plan de Hinata saldría como ambas lo habían planeado; pero lo cierto era que, la mayor parte de la noche, se sentía destrozada por el hecho de saber que su amor platónico estaba compartiendo una noche de pasión con una mujer que ella ni conocía.

Por supuesto que por nada del mundo le diría esto último a Hinata.

-Tenten- la llamó la joven Hyuga – No te preocupes – dijo – Todo saldrá bien

Tenten asintió.

Para Hinata la situación estaba clara. No había nada que pudiera salir mal. Salvo el hecho de que su socio, su enemigo Uchiha, intentara engañarla. Pero, aún si pasara aquello, ella tenía un plan de reserva.

- Por cierto – dijo Hinata - ¿Dónde está Uchiha Sasuke? – preguntó al saber que Tenten lo había sacado de su habitación, para que ella pudiera prepararse sin incomodidades. Ahora que lo recordaba, él también estaba extraño aquella mañana "¿se habrá desvelado?" ella rio ante aquella imagen. Ella, extrañamente, había dormido como un bebé. Sin pesadillas, sin sueños extraños, y el cansancio que días atrás había acumulado, se había eliminado. Le agradeció a Tenten por cuidarla en la noche, y luego le pidió perdón por que ella no había podido dormir, aunque la castaña le había asegurado que ella no tenía que ver con su insomnio, aún se sentía culpable.

- Lo traeré ahora – dijo Tenten.

La puerta de la habitación de Hinata se abrió para que la joven castaña saliera por ella. Tenten dio apenas tres pasos, cerró con delicadeza la puerta, y al girar para ir a su propia habitación y buscar al Uchiha, su nariz chocó con el pecho de alguien.

Tenten se contuvo de hacer cualquier quejido de dolor. Su mano fue a parar a su nariz, y su castaña mirada buscó al responsable de tal choque.

Se quedó sin habla. Ante ella estaba Neji Hyuga, observándola con una ceja levantada.

-Ne –Neji-sama – dijo ella, y posteriormente realizo una reverencia. Neji elevó aún más la ceja, ¿desde cuándo ella era tan formal? –Hinata-sama se encuentra dentro de su habitación – Supuso que él habría ido en busca de su prima.

Neji la observó, ella aún mantenida la incómoda reverencia, negándose a mirarlo. Elevó su mano y tomó el mentón de la joven castaña. Los cálidos ojos de Tenten lo observaron nerviosa por aquel movimiento, sus ojos temblaban ante la escrutadora mirada de su "amo", luego desvió la mirada. Él, al observarla, recordó su aventura nocturna. De alguna manera, su mente desdibujó las facciones de su amante y trazó los delicados y atractivos rasgos de la mujer que tenía delante de sus ojos. Esa quizás fue la razón por la cual disfrutó mucho de su encuentro amoroso.

-Tenten – la nombró él. Un ligero temblor recorrió el cuerpo de la castaña. Ella no podía entender como su corazón aún reaccionaba a su voz, que tan atractiva se sentía en sus oídos. Tragó saliva con esfuerzo, no quería responderle ni mirarlo, el dolor de una "supuesta" traición del Hyuga se sentía tan amargo.

La puerta se abrió de repente, asomando la imagen bella y acabada de su prima. Hinata frunció el ceño, al ver a su primo no tan solo deteniendo a Tenten; sino también, muy cerca del Uchiha.

- ¿Me buscabas? – interrogó a su primo. Neji soltó a Tenten, ella ni bien se vio libre caminó hasta su habitación y se encerró directamente.

- Quería saber si ya estaba lista – dijo con toda su atención en su prima.

- Si, lo estoy– dijo.

- ¿Llevará algún sirviente consigo? –ella lo observó con enojo, ¿Cómo podía llamar a Tenten sirviente, como si nada? Negó con su cabeza. Neji no replicó ante la respuesta muda, aun cuando le extrañaba que la castaña no acompañaría a su prima -En veinte minutos partiremos – le recordó. Ella asintió.

Neji dirigió una última mirada hacia la puerta de Tenten, y luego se retiró.

Cuando Tenten sintió un golpe en su puerta, dado por Hinata, ella y Sasuke salieron de su habitación y se dirigieron a la de la Hyuga. El tiempo apremiaba y ellos debían ultimar detalles.

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La opulencia del lugar era abrumadora. Al menos era lo que provocaba a la joven Hyuga. Había llegado hace unos diez minutos a la velada que presidía una de las tantas familias ricas de la zona, llegó tomada del brazo de su primo. Sonrisas y miradas morbosas de muchos comerciantes y nobles, la recibieron. A ella no le quedó de otra que responder con una agradable y ensayada sonrisa.

Observó que no muy lejos del ala oeste de aquel elegante salón, se encontraba Ino Yamanaka, rodeada de muchos jóvenes. Ella sonreía con coquetería. A Hinata no podría importarle menos lo que hacia esa arpía rubia; pero una imagen la sorprendió al encontrarla allí. A un lado de Ino, Sakura Haruno, vestida con delicado kimono rosa con detalles rojos, sonreía con altanería.

"¿Qué hace ella aquí?" se preguntó Hinata. Realmente no esperaba encontrarse a la Haruno allí. Aquel era un evento solo para socios y comerciantes de los Hyugas. Sakura no tenía nada que ver allí.

Lo cierto es que Sakura no tenía pensado aparecer en aquella velada. Sin embargo, sabía que era una noche dedicada única y exclusivamente para nombrar a Hinata como la futura líder para tomar el puesto, en el momento en que su padre se retirara. Y aunque Sakura no tenía ninguna intención en felicitar a la Hyuga, ella fue con la esperanza abrazadora que le decía que ese sirviente suyo, ese que era ciego, también estaría allí.

Ella no entendía por qué y tampoco entendía el cómo, pero algo en la presencia arrolladora, cautivante y atractiva de ese hombre, hacía que su sangre se alterara; deseándolo ver una vez más.

Su impresionante mirada jade observó hacia la figura esbelta y delicada de la heredera Hyuga; no le impresionó el maravilloso kimono lavanda y azul noche que traía la joven perla, ni tampoco su maquillaje y peinado. Podía verse bonita, pero a su ver, nadie se comparaba con ella. Aun así, ignoró a todos los invitados que rodeaban a la joven Hyuga, y su mirada buscaba con esperanza la imagen de aquel joven. No lo encontró, ni tampoco estaba aquella sirvienta de cabello castaño. Eso la extrañó, los sirvientes personales tenían permitido estar en aquella velada, con la única intención de servir en todo momento a sus amos.

Pero aquella Hyuga, por alguna razón desconocida, no iba acompañada por ninguna servidumbre.

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Tenten esperaba nerviosa en los establos de la residencia donde se desarrollaba la velada. Tenía todo preparado, dinero, joyas, dagas, los caballos, y una bolsa con ropa. A su lado Uchiha Sasuke estaba recostado en una de las paredes. Se veía tranquilo y sereno. A diferencia de ella que era un manojo de nervios.

Aún estaba impresionada de cómo habían llegado, ella con el Uchiha, a los establos sin ser detectados, ni por guardias, ni sirvientes o nobles. Observó un poco impresionada a su "enemigo" y le concedió lo habilidoso que era como guerrero y ninja. Después de todo, llegaron gracias a su detallado plan.

Sin embargo, Tenten, aunque admitía que habían llegado de la manera que habían planeado, ella aún tenía sus inquietudes, ¿qué pasaba si aquella misión de escape no salía como ellas querían?, ¿qué sucedería si los espías de Hiashi Hyuga las encontraban y las arrastraban hasta la residencia Hyuga? Estaba segura que las torturarían. Al menos a ella. Y si ¿capturaban al Uchiha? Lo más probable es que le dieran una muerte segura.

Observó hacia el reloj de sombras que estaba justo en el medio de aquel jardín, 22:30 hs, media hora más y darían comienzo a la mayor fuga de su vida.

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Hinata observó con disimulo, uno de los pocos relojes que estaban colgados en aquel salón. El momento se acercaba. Su corazón se aceleraba. La ansiedad aumentaba.

- ¿Se encuentra bien, Hinata- sama? – le preguntó Neji a su lado. Ella lo observó y le sonrió con inocencia. Asintió a la pregunta. – Pronto se acercará el momento de su nombramiento

- Lo sé – respondió educadamente – Estoy ansiosa por eso – mintió. Neji asintió, para él era lógico que ella estuviese ansiosa. Extraño seria si no lo estuviese. – Neji – lo nombró - ¿Crees que tenga tiempo para ir al tocador?

El joven Hyuga inmediatamente soltó su brazo y asintió. Ella le sonrió y prometió volver inmediatamente.

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Uchiha Sasuke observó la figura de su "cómplice" acercarse a ellos de manera acelerada. Suspiró "al fin". Su mente, aun cuando aparentaba calma, estaba ansiosa. El momento de su libertad estaba llegando.

Hinata llegó a su lado, agitada y maldiciendo su vestimenta, aquel kimono la había ralentizado. Tenten corrió a su encuentro. Los tres se encontraron cara a cara.

-Ya es tiempo – sentención la Hyuga. Tanto la castaña, como el Uchiha asintieron.

Sasuke tomó los dos caballos y los llevo a la salida del establo.

Tenten montó a la yegua de Hinata, y la Hyuga se sentó detrás de la castaña. Él estaba a punto de montar el otro, cuando de repente…

- ¡¿Qué sucede aquí?! – alguien gritó. Ambas mujeres se sorprendieron, el caballo relinchó. Hinata, detrás de Tenten, observó de dónde provenía el grito, y resultó ser Sakura Haruno. La perra la había seguido.

La joven Haruno había notado muy sospechosa la actitud de la heredera Hyuga. Por algún motivo, veía el reloj cada cinco minutos. Al verla salir del evento, no tuvo ninguna duda en seguirla, y la razón se la había concedido a su sospecha, al ver a tres personas allí con actitud criminal. La pelirosa notó tanto a la castaña sirviente de la Hyuga, como al joven de cabellos negros. Su corazón golpeó con fuerza en su pecho, verlo la afectaba. Además, no se veía tan ciego como le habían hecho creer.

Sasuke, cual ninja altamente entrenado en agilidad, suspicacia, entre otras habilidades; llego a la dama de cabello rosa antes de que ella pudiera parpadear de nuevo. Se colocó detrás de ella y la sostuvo con una mano en la boca, y la otra en la cintura.

Sakura tembló, pero extrañamente no de miedo. Su cuerpo reaccionó al toque de aquellas manos en sus labios y debajo de su pecho, como si la cercanía y el toque la quemaran de una manera tan agradable.

- ¡¿Sakura?! – gritó Hinata. La nombrada quiso gritar una vez más. Pero entonces, un ligero golpe del Uchiha detrás de su cabeza, y ella cayó desmayada. – ¡Esa perra! – insultó la Hyuga. Sasuke la dejó con cuidado, inconsciente, apoyada en una de las paredes del establo - ¡Hay que salir ahora, antes que de comiencen a notar mi ausencia! – miró acusadoramente la imagen dormida de la pelirosa – O la de ella

Sasuke tomó el otro caballo, lo montó, y los tres salieron de allí con la máxima velocidad que los caballos podían dar.

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Neji pensó que su prima ya se estaba tardando demasiado.

Observó el reloj del lugar, nueve minutos habían pasado desde que Hinata se había retirado al tocador. ¿Por qué aún no volvía?

De pronto, un sirviente entró corriendo en dirección a su amo, el dueño de la residencia. Neji observó que el hombre se alarmó ante las palabras que él no logró escuchar del sirviente. Aquel mismo hombre se dirigió hacia él con apuro.

- ¡Neji-sama! – gritó - ¡Hinata –sama, ha sido secuestrada!

- ¡¿Qué?! – se alarmó Neji.

Le llevó, máximo, dos segundos procesar las palabras de aquel hombre. Cuando salió corriendo hacia la salida. Detrás de él, una comitiva de guardias, que estaba a su cargo en caso de que alguien quisiera atacar a la heredera Hyuga.

Según el informe del sirviente, tres figuras salieron cabalgando a gran velocidad en dirección al sur. Una de ellas era Hinata Hyuga. Y tomaron la idea del secuestro, porque encontraron a la dama Haruno inconsciente en el establo.

Neji tomó uno de los caballos, y seguido de su comitiva partió en dirección sur, mientras se culpaba. ¿Cómo era posible que su prima fuese secuestrada delante de sus narices?

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Habían recorrido apenas unos kilómetros, cuando los tres prófugos sentían que unos caballos galopando iban detrás de ellos.

Sasuke miró hacia atrás y observó a Neji Hyuga cabalgando con desesperación. La adrenalina comenzó a acelerar su corazón, hubiese deseado detenerse y poder acabar con el maldito Hyuga como tanto deseaba. Pero no podía, si se detenía frustraría el plan de escape de la Hyuga, y el necesitaba el maldito elixir sí o sí.

Uno de los guerreros preparó su arco con varias flechas, y disparó en dirección de los prófugos. La flecha pasó cerca del caballo donde iban las mujeres.

- ¡No disparen! – gritó Neji. Las capas negras que cubrían a las tres personas, le impedía saber cuál de todas era Hinata. Y si disparaban a ciega, una flecha podría herir a su prima.

Sasuke le hizo una seña a Tenten, debían desviarse hacia el barranco, de esa manera no podrían seguirlos todos a la vez. Ella asintió y ambos tomaron el camino de barro, agua y piedras.

Neji observó que los captores conocían demasiado bien la zona, él intentó seguirlos más de cerca, pero inútilmente muchos de sus soldados tuvieron que retroceder. El lodo detuvo a muchos de ellos. Ahora solo quedaban unos pocos detrás del Hyuga.

Sasuke pensaba en varias maneras de poder deshacerse de la persecución del Hyuga, sin embargo, ningún plan, salvo el de detenerse, podía llevar a cabo.

Fue entonces cuando algo sucedió. Sin previo aviso, gritos de caravanas se hicieron ecos en su dirección. Sasuke se alarmó, conocía esos gritos, y se dijo que aquello era todavía una amenaza peor que un Hyuga desquiciado.

A unos metros de ellos, la caravana de unos gemelos llamados Ginkaku y Kinkaku se les acercaban. Sasuke los conocían, eran unos maniacos que secuestraban mujeres y niños, y los vendían a casas de burdeles como prostitutas o esclavos. Aquellos tipos eran demasiados peligrosos, pues no iban solos, un séquito de espadachines iba con ellos. Para el Uchiha aquello significaba demasiados problemas.

Tanto Tenten como Hinata se asustaron, los gritos de aquellos hombres se sentían terroríficos. Ambas mujeres visualizaron a la comitiva de bandidos acercarse a ellos con espadas en mano y agitadas al viento.

La sangre de Hinata se heló, aquello nunca lo tuvo en cuenta, que vándalos fueran a atacarlos. Tragó saliva muy preocupada. ¿Qué harían ahora?

Uno de aquellos bandidos comenzó a lanzar flechas, una tras otras. Sasuke no sabía si eran hacia él y las mujeres que lo acompañaban o hacia el Hyuga y su comitiva. De cualquier manera, se mantuvo esquivando flecha tras flecha. Desvió su mirada hacia la Hyuga y la castaña, ambas se veían aterradas, pero por lo menos se mantenían aún concentradas en esquivar cualquier amenaza.

Neji desenvainó la espada que había tomado prestada del anfitrión de la velada, y el filo de la misma cortaba cada punta de flecha que iba a su dirección. El ataque empezaba a ralentizarlo, el caballo parecía agotarse, y sus guardias iban cayendo de a poco. El Hyuga chistó, si no lograba alcanzar a su prima, seguramente se vería enredado en una batalla a muerte contra aquellos bandidos.

Sasuke tomó varias dagas que había ocultado dentro de su ropa, y comenzó a lanzarlas con precisión, dando en cada blanco y haciendo caer a cada espadachín de los gemelos Kinkaku y Ginkaku. Pero sabía que aún eran superados en números. Observó hacia atrás y notó como la comitiva de Neji Hyuga se estaba alejando. Un peligro menos.

Tenten observó cómo los bandidos parecían crecer en número, aun cuando el Uchiha había logrado derribar a varios. Pronto llegarían hasta ellas, y no quería pensar que se atreverían a hacerles.

Entonces, una idea cruzó por su mente. Las flechas iban y venían, una incluso rozó su mejilla abriendo un corte. Gritó.

-¡Uchiha Sasuke!- El Uchiha giró su rostro hacia la castaña - ¡Debemos desviarnos y separarnos! – él comprendía. No había forma de que pudieran mantenerse juntos, enfrentarse a la caravana de los temibles gemelos, y salir con vida los tres. - ¡Toma a Hinata! – gritó ella.

- ¡Tenten ¿Qué estás diciendo?! – gritó Hinata alarmada.

- ¡Yo los distraeré, tomaré hacia la izquierda, ustedes hacia la derecha! – comentó su plan.

- ¡No Tenten, debemos estar juntas! – exigió Hinata.

- ¡Nos volveremos a reunir! – afirmó - ¡Lo prometo! –

Hinata quiso negarse, pero Tenten no le dejó ninguna opción.

La yegua en la que iban se acercó hacia el caballo negro de Sasuke, de un rápido movimiento, Hinata saltó y se abrazó a la cintura del Uchiha.

Con una veloz mirada entre Tenten y Sasuke, ambos se alejaron, ella hacia la izquierda, y Sasuke y Hinata hacia la derecha.

Ambos gemelos observaron el movimiento que aquellos forajidos habían realizado, y los imitaron. Ginkaku persiguió a Tenten, junto con la mayor comitiva que los acompañaba; y Kinkaku persiguió a Sasuke y a Hinata.

Neji observó el despliegue, pero aún no podía identificar en cuál de los dos caballos iba su prima. Aun así, persiguió al de la izquierda. Al menos atraparía a uno de los secuestradores, y lo torturaría hasta conseguir la locación de su prima.

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Shisui observó el último compartimento de alimentos, bufó molesto.

Si bien, ya casi estaba terminando con la molesta tarea de identificar posibles venenos o lo que sea que pudiera intoxicar a sus tropas, la molestia y la ira aún persistían en su sistema.

- Konan desgraciada – susurró sin poder ocultar su molestia.

El enojo era intenso, aunque no sabía a qué se lo atribuía. Supuso que era porque ella le había echado a perder la noche de relajación que tanto estaba esperando y necesitando. O bien, porque la muy imbécil lo había hecho para evitar que cualquier mujer se acercara a su primo. – Pero que ilusa – susurró de nuevo molesto. Para esta altura de la vida, debería de saber que Itachi no iba a esos lugares. ¿Qué tan enamorada estaba de su primo que no lo conocía lo suficiente?

Y quizás, la mayor razón de su ira era aquella obsesión de Konan por Itachi. Se maldijo, ¿Por qué de todas las mujeres que conocía, y eran muchas, debía de fijarse en la menos femenina, en la más irritable, y en la que estaba enamorada de su primo?

Se maldijo, porque, a fin de cuentas, el imbécil más grande era él, no ella. Y se maldijo aún más porque aquella iba a ser la noche en que podría sacar todo la tensión y el estrés de una guerra, y de una mujer, en un espléndido encuentro de pasión con alguna de aquellas damas de la noche. Y la mujer que quería olvidar, era quien le había frustrado los planes.

Si, la odiaba demasiado.

-Al menos podrías servirme un trago- dijo Shisui al individuo que había llegado hace como cinco minutos. Él sabía quién era, no había necesidad de girar y observarlo.

Itachi, quien estaba apoyado en un el tronco de un frondoso árbol, descruzó sus brazos y caminó hacia las botellas de alcohol que aún no estaban abiertas.

Tomó una y la descorchó, paso la botella, quien fue tomada directamente por su primo, bebiendo hasta casi ahogarse.

- ¿Qué sucedió? – le preguntó Itachi, intrigado al ver a su primo hacer el trabajo que normalmente hacía Konan.

Shisui bajó la botella, y observó con enojo a su primo. – La perra de Konan me encajó la tarea – suspiró. Itachi no comentó en absoluto, ante aquella cuestión entre su primo y Konan - ¿Irás a la zona roja? – preguntó, esperando la respuesta que sabía que era.

- Ya te dije que no – respondió.

Shisui suspiró –sí, ya lo sabía – le paso la botella a Itachi, este la tomó y le dio un largo trago - ¿Qué te quedaras haciendo? – quiso saber, Itachi elevó una ceja un tanto enojado –Ya sabes, ahora que somos conscientes de porque no hay rastros de nuestro pequeño Sasuke – Itachi dio otro trago –Supongo que el estudio de mapas quedo a un lado –

Itachi no respondió directamente. Él aún divagaba de qué hacer, o bien podía intentar seguirle el rastro a su hermano, o podía comenzar a diseñar estrategias de combates, antes de que el cese de guerra llegara a su fin.

- Escuché de algunos cuervos, que Jiraiya anda deambulando por nuestras zonas – dijo Shisui seriamente. Itachi lo observó. Ambas miradas oscuras se observaron, la sola mención de Jiraiya significaba problemas. Él tipo había sido un dolor en el trasero, cuando se declaró aliado de Hashirama. Había sido un huracán de muertes lo que dejó a su paso. De hecho, era por aquella alianza de Jiraiya con Konoha del Este que a Itachi lo habían nombrado Líder de los Akatsuki, solo sus estrategias podían detener al imparable Jiraiya en pleno campo de batalla.

Extrañamente, luego de ser nombrado líder, Jiraiya volvió a su postura abierta, no era ni amigo, ni enemigo. Su postura volvió a la neutralidad, al Igual que la nación de los Sabaku, otros enemigos extremadamente poderosos que no estaban interesados en ninguna de las dos Konoha.

- ¿Qué crees que está haciendo por nuestros terrenos? – Itachi no respondió, él tampoco lo sabía.

-Supongo que es algo que hay que averiguar – respondió sin más.

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La tierra que levantaba los galopes de su caballo se le metía a los ojos impidiéndole ver con nitidez.

Los gritos de los bandidos resonaban en los oídos de Tenten. Al parecer la mayoría de ellos habían decidido seguirla. Una sensación helada recorrió su columna, era el miedo expresándose. Intentó calmarse contentándose de que, al menos, Hinata estaría en menos peligro.

Ginkaku desdobló una soga que traía amarrada en toda la extensión de su brazo. Realizo una especie de nudo y comenzó a girarla en el aire, como si estuviera a punto de capturar a una presa. A sus ojos, es lo que estaba haciendo.

La soga fue lanzada.

Tenten sintió un impresionante dolor en su cintura y sus brazos al ser amarrados por una especie de soga, luego el ardor y el vértigo en su estómago al sentir el tirón. Su caballo siguió corriendo, pero ella había caído y era arrastrada hacia el maldito que la había atrapado.

- ¡Muchachos es una mujer! – gritó Ginkaku con un terrorífica y asquerosa sonrisa. Todo su séquito vitoreaba su conquista.

Se bajó de su caballo y se acercó hacia una Tenten atrapada en el suelo, cubierta de tierra, y agitada.

Ella tenía miedo, pero también una gran adrenalina de ira la consumía. La asquerosa mano de aquel infeliz le levanto el mentón. Ella observó con asco la maquiavélica sonrisa. –Y eres una perra hermosa – le dijo. La sangre de Tenten se heló ante aquellas palabras. - ¿Eres virgen? – sus castaños ojos demostraron el terror que esa pregunta le generó. –Parece que si -

- ¡Ginkaku- sama! – gritaron unos tipos alertando a su líder de que estaban siendo atacados. El nombrado desvió su atención de la castaña, para observar como un maldito Hyuga estaba asesinando sin piedad a su caravana.

- ¡Qué carajos! – gritó Ginkaku. Soltó el rostro de Tenten y ordenó a uno de sus sirvientes que la metiera a la gran jaula en donde tenía a otras mujeres, y otros niños. Él joven iba a hacerlo, pero entonces Tenten se incorporó, levantándose con dificultad. Aquel esclavo sujetó el extremo de la soga y tiró de ella, pero la castaña avanzó hacia él y le encestó una gran patada en la boca del sirviente. Este cayó hacia atrás y Tenten aprovechó el momento para comenzar a correr con dificultad.

- ¡Señor, se escapa! – gritó otro siervo. Ginkaku observó con rabia hacia su presa viéndola escapar. Gruño de ira, pero su atención estaba con aquel Hyuga que había llegado hasta ellos. El maldito parecía un fantasma que aparecía y desaparecía, dejando a cada uno de sus guerreros muertos en el camino.

Desenvainó dos de sus espadas, y realizó movimientos con las hojas, esperando aterrorizar al Hyuga.

Neji sentía la adrenalina en su sangre, reconocía a su enemigo como uno de los gemelos Ginkaku y Kinkaku, aunque no distinguía con cuál de los dos se estaba enfrentando. Ese detalle era lo de menos. Observó la danza que las pesadas armas de su rival desplegaban, pero no se amedrentó. Después de todo, él también era conocido por sus espadas gemelas.

El genio Hyuga tomó tomo una de las espadas de uno de los muertos que había asesinado y, junto con la espada que le habían prestado, enfrentó a su enemigo.

Hubiera preferido tener sus propias espadas, el balance entre ambas era perfecto, en estas podía sentir una más pesada que la otra. Pero no importó, debería valerse de las mismas con suma habilidad.

La mirada soberbia de Ginkaku se ensombrecía. No era idiota, sabía que estaba delante de un Hyuga, sus ojos lo delataban. Y estaba casi seguro que aquel hombre era el ya conocido como Genio Hyuga. Si, algo había oído hablar de ese tipo. Su destreza, se supone, era impresionante. Observó los cuerpos de sus esclavos y de sus camaradas, podía confirmar que aquel Hyuga había sido el causante de aquellas muertes.

Sintió un poco de nerviosismo, pero aquello aún no se había convertido en terror. Tragó saliva. No, un genio Hyuga, no podría vencerlo. Aquel tipo no podría con él.

Neji observó panorámicamente el lugar, antes de centrar su mirada de nuevo en su enemigo. Al parecer se había equivocado de camino, debería haber tomado la derecha y no la izquierda. No había rastros de su prima por ningún lado.

Tenten intentó ocultarse, pero la zona era casi desértica. Visualizó una gran roca, y corrió hacia ella. Al menos, aquello le serviría para ocultarse hasta que el altercado que se había formado, cesara.

La gran roca podía ocultarla en toda la extensión. Tenten intentó liberarse de aquella soga que ahorcaba sus brazos y su cintura, sin embargo, solo pudo liberar un solo brazo. El agarré era descomunalmente fuerte.

Dejó de forcejear, era inútil, y decidió que debería fijar el momento adecuado para darse a la fuga, e intentar encontrar a Hinata y al Uchiha. Se asomó con mucho cuidado en dirección hacia donde se encontraban los bandidos luchando, quien sabe con quién.

Su corazón sufrió un fuerte tirón. El dolor se sintió demasiado intenso y cortante. A menos de cinco metros, el hombre que había amado durante toda su vida, estaba luchando a muerte contra uno de los temibles gemelos.

Sin preocuparle su propia seguridad, Tenten se elevó completamente observando hacia el joven Hyuga, con dolor y miedo en su mirada castaña.

Neji vislumbró una figura ante la corriente de tierra que se había levantado, y que le impedía visualizar correctamente. No tenía idea de quien era aquella forma que se presentaba a cinco metros, detrás de su oponente. Tampoco le importó demasiado, si era un enemigo, la eliminaría como pensaba hacerlo ahora con uno de los gemelos.

La lucha se desató entre ambos guerreros, las chispas y el sonido de los filos chocando creaban una atmósfera atemorizante. Un fuerte golpe de una de las espadas de Neji, desestabilizo la mano de Ginkaku, quien fue lanzado hacia atrás por la fuerte patada que el Hyuga le encestó en el estómago.

Apenas pudo recuperarse, cuando observó al Hyuga volar hacia él en un ataque mortal. Las espadas de Ginkaku se cruzaron entre sí, protegiéndose del intenso golpe seguido de las espadas del Hyuga. El bandido no tenía respiro, el Hyuga lo atacaba sin descanso. La respiración agitada del gemelo de Kinkaku se escuchaba desalentadora. Observó hacia todos los lugares buscando alguna escapatoria del genio Hyuga, antes de que sus brazos cedieran.

Neji observó la desesperación en los ojos del bandido, pero no le importó, acabaría con su vida rápidamente para luego ir detrás de Hinata.

Ginkaku se sintió sin salida, vio su vida pasar por sus ojos ante la inminente muerte que sabía que el Hyuga le daría.

Entonces, sus ojos brillaron nuevamente. La salvación parecía llegar casi como bocanada de aire.

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Tenten sintió la desesperación y el terror. Su corazón se agitó, bombeando intensamente. Sus labios se abrieron y su voz salió con desesperación…

-¡Neji, detrás de ti! – gritó la castaña.

Neji sintió el grito de su nombre, y con la agilidad que le caracterizaba, giró la espada que empuñaba su mano derecho hacia atrás, apuñalando a uno de los espadachines de los gemelos.

La sonrisa que se había formado de Ginkaku, se esfumó. En su lugar quedó una expresión aterrorizada.

La espada que sostenía la mano izquierda de Neji, atravesó la defensa de Ginkaku, y se encastró justo en medio del pecho del bandido gemelo.

Ginkaku cayo de rodillas, la espada aún atravesándolo. Elevó su mirada maquiavélica hacia la figura del Hyuga. Vislumbró a su verdugo como el fantasma que le había dado fin, y quiso maldecirlo. Su último pensamiento fue el de haber sido vencido por un hombre que parecía demasiado delicado.

Un último respiro definitivo fue exhalado por el famoso gemelo Ginkaku, antes de ser tomado por la misma muerte.

Neji suspiró observando el cuerpo caído de su rival. Elevó su mirada perla hacia donde el grito de advertencia le había salvado la vida. Sin embargo, nadie estaba allí.

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Una mano robusta cubrió los labios de Tenten, quien forcejeaba por verse libre.

Un hombre robusto, con ligero olor a sake, tiraba de ella hacia donde la caravana de esclavos y víctimas de los gemelos se encontraba.

Tenten intentó luchar contra el agarre. Pero un ligero golpe detrás de su cabeza, puso fin a su intento de huida.

El extraño forajido la subió a su hombro y caminó con ligereza a la caravana.

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Hinata estaba aterrada, e impresionada.

El lugar donde el Uchiha la había dejado, cuando ambos bajaron del caballo, ahora estaba bañado en viscosa sangre.

A Uchiha Sasuke le tomó solo dos minutos, asesinar sin nada de culpa a más de seis guerreros de aquellos gemelos. Y tan solo veinte segundos degollar al que parecía ser el gemelo Kinkaku.

Hinata estaba aterrada. Su compañero de huida era despiadado.

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Sasuke sacudió la hoja de su espada manchada de sangre, el filo brillaba intensamente ante la luz tenue de la luna. Elevó su cabeza, cerró sus oscuros ojos, y respiró con intensidad. El aroma a hierro penetró sus sentidos. Su sonrisa comenzó a formarse, y se ensanchaba cada vez más. Para esto existía. Su camino de gloria se escribía; Uchiha Sasuke, el cuervo más sanguinario de todos los Uchihas.

Las piernas de Hinata cedieron, y cayó con terror al suelo, sin poder desviar su mirada perla de su enemigo. Su corazón latía con desesperación, y casi podía sentir el inminente ardor en sus ojos, que amenazaban con llorar.

Su garganta tragó. Recordó las historias que contaban de los Uchihas, de lo despiadados y sanguinarios que era. Pensó que habían exagerado, sin embargo, ahora, que había visto a uno de ellos en acción, se dijo que las historias, lejos de exagerar, no se comparaban a la realidad misma. Uchiha Sasuke era un demonio. Y ella se arrepintió en haber confiado en él para su atenuante huida.

Sasuke bajo su oscura mirada, y giró observándola a ella. Hinata sintió el terror pinchando su corazón y su columna vertebral.

Él la observó temblar, delicadamente como una figura de cristal que podría destruir fácilmente. Eso le gustó. Comenzó a caminar hacia ella, la joven Hyuga se espantó. Hinata se levantó temblando del lugar, y comenzó a retroceder a medida que el Uchiha avanzaba.

Sasuke la observó detenidamente, podía deducir qué por la expresión de ella, y como se le alejaba, estaba muy asustada. Y quiso reír. Era lo que esperaba, que ella le temiera.

Hinata, incapaz de desviar su mirada, o bien, salir corriendo y huir de él, retrocedió sin parar a medida que él comenzaba a acercarse más y más. La mirada intensa y oscura del Uchiha, sumado a la sangre de sus víctimas que lo bañaba, la aterró aún más cuando una siniestra sonrisa adornó sus labios.

El zumbido que invadió el silencio del ambiente, se delató como una flecha que iba directa hacia ella. El Uchiha logró tomarla entre su mano izquierda, impidiendo que diera en su objetivo. El giró su cabeza hacia atrás, y pudo ver como uno de los guerreros de los gemelos, que al parecer estaba oculto, lanzó la flecha, y detrás de la misma otra.

Sasuke corrió aceleradamente hacia Hinata, se había quedado sin dagas para lanzar y, además, su objetivo ni siquiera era él. Hinata parecía no poder reaccionar del pavor. Una flecha rozó la mejilla del Uchiha, sin embargo, solo ese daño pudo provocar, pues Sasuke tomó a la joven entre sus brazos, y saltó al vacío.

El grito de la joven Hyuga sonorizó todo el ambiente, mientras caían y ambos se perdieron en la intensa oscuridad del fondo de aquel precipicio.

Los ojos de Neji se apretaron intensamente al sentir que el sueño lo había abandonado. Sus blanquecinos ojos se abrieron con dificultad y enfocaron la ventana abierta de su habitación. El amanecer aún no había aparecido.

Su cuerpo se sentía satisfactoriamente desestresado. Pero el peso en su pecho le generaba una ligera incomodidad.

Su mirada se detuvo en la fina figura de la "dama" que lo acompañaba. Frunció el ceño, había olvidado su encuentro lujurioso nocturno. Él solo recordaba haber visto a Tenten en los almacenes, desear estar y compartir su cama con ella; pero al no proponérselo, buscó con urgencia un reemplazo para la castaña.

Y, vaya que lo había encontrado. La dama en cuestión era la hija de uno de los pequeños socios comerciales que tenía la familia Hyuga. Recordó verla en varios eventos y, como aquella joven se le insinuaba en cada oportunidad que tenía. Él la había rechazo en todas y cada una de ellas, pero esta noche la necesidad era realmente grande, y sucumbió a la naturaleza de los juegos de cama con aquella señorita.

Se dijo que encontrarla tan cerca de sus inmediaciones había sido una coincidencia demasiada ambigua. Lo investigaría después.

Por el momento necesitaba despertarla, y ordenarle que se retirase antes de que el crepúsculo se asomara y los sirvientes iniciaran sus actividades rutinarias.

Ligeramente la sacudió sobre uno de sus hombros desnudos. La joven dejo escapar un suave gimoteó, pero no despertó. Él entonces la zamarreó con un poco más de intensidad.

-Despierta – ordenó con su voz susurrante. La dama suspiró y estiró sus brazos y piernas, sin perder su posición sobre el pecho del joven Hyuga.

-Buenos días- lo saludó ella con una sutil sonrisa y el pestañeo constante de sus largas pestañas. Él la observó con seriedad. Los grises ojos de ella no lo cautivaron para nada. - ¿Ya te quieres levantar? – le preguntó con sensualidad en su voz – o… ¿quieres jugar un rato más? -

Él la empujó abruptamente, obligándola a alejarse de su pecho. Neji tomó la bata que había cerca de su cama y, luego de levantarse, se la colocó.

Ella lo observó con molestia en su mirada, al notar como la actitud de su amante nocturno había cambiado notablemente. El joven Hyuga la observó con seriedad mientras ataba el cinto de su bata.

- ¿Conoces la salida? – le cuestionó. La dama en cuestión se enojó todavía más. Ofendida al sentir como él quería deshacerse de ella.

Ella se decepcionó, él había sido su objetivo de conquista por años, y ahora que había conseguido meterse entre sus sábanas, la realidad la golpeaba. Literalmente se sentía un objeto que había sido utilizado para la satisfacción del pomposo Hyuga.

- ¿Cuál es tu problema? – preguntó ella con enfado – Anoche actuabas distinto

Él la observó con fastidio – Esto es lo que soy – la corrigió – a diario

Ella se levantó de la cama con irritación. Su desnudez se mostró sin inhibición alguna, mientras comenzaba a colocarse con rudeza la yukata y sus accesorios.

Neji la observó con sus brazos cruzados, hasta que ella finalmente acababa con su preparación. Su cabello negro cayó suelto sobre su espalda. Lo observó por última vez, con una mueca de desagrado estampado en todo su rostro, y luego salió como alma envenenada de la habitación.

Neji suspiró tranquilamente, su improbable amante se había retirado de una vez, y a él solo le quedaba borrar, con agua limpia y clara, las huellas que la pasión de anoche le había dejado marcadas.

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Konan observaba con ojos críticos la caravana con los alimentos, avanzar hacia los campamentos de los Uchihas Itachi y Shisui. Ella sonrío de lado.

Al cabo de unos diez minutos, un furioso Shisui salió dando pasos fuertes y largos, en dirección hacia ella.

- ¡Konan! - gritó.

Ella, quien le daba la espalda, cruzó sus brazos y sonrió con sorna, hasta que decidió enfrentarlo. Se giró, con inerte seriedad - ¿Qué?

- ¡¿Qué carajos te pasa?! – preguntó iracundo. Ella quiso reírse ante la expresión del segundo al mando de los Akatsuki.

- ¿A qué te refieres? – preguntó inocentemente – Si pudieras ser más específico…-

El respiró con fuerza – Me refiero – dijo intentando controlar el enojo - ¿Qué es esto de revisar los alimentos? – ella no respondió – ¡Se supone que ese es tu trabajo!

- ¡Ahh, eso! – dijo ella, restando la importancia y descruzando sus brazos – La verdad es que no me siento capacitada para realizar aquel trabajo-

Shisui contuvo la necesidad de ahorcarla en ese preciso momento.

- No quiero ser responsable de la intoxicación de nuestros guerreros, por un pésimo desempeño – informó ella.

- ¿Qué? – vociferó el Uchiha intentando comprender porque aquella mujer loca, quien siempre había desempeñado un excelente análisis de la mercancía de alimentos, ahora se negaba. – Konan, tu siempre te has dedicado a esto – gruño él.

-Lo sé, pero eso me llevara como mínimo un día – respondió ella – y tengo otros pendientes –

- ¿Qué se supone que significa eso? – ella no respondió, solo se limitó a elevar sus hombros. - ¡¿Crees que eres la única que tiene que realizar otros trabajos?!-

- Pero tú eres muy eficiente – exclamó ella -Supuse que llevar a cabo una tarea más, no te molestaría –

Él contuvo muchos insultos que, seguramente, deshonraría a una señorita de clase noble. Luego se dijo que no estaba delante de ninguna señorita, solo era Konan, la idiota guerrera que estaba enamorada de su primo Itachi. Quizás unos cuantos insultos si se merecía.

Aun así, sus labios se sellaron impidiendo que una grosería saliera.

Él la observó sonreír, odiándola. Sin embargo, controló cualquier reacción iracunda, y comenzó a analizar la situación. ¿Qué se traía entre manos aquella mujer peliazul? Ella no tenía ninguna tarea importante, más que la de revisar los alimentos, evitando cualquier intoxicación o envenenamiento. Realmente no actuaba como normalmente lo haría. No, Konan jamás dejaba una tarea sin realizar, por el solo hecho que aquello decepcionaría a Itachi. Entonces ¿Qué tramaba?, ¡Y justamente Hoy, el día que Shisui podría salir y ver si podía despejar su mente, de ella, de sus primos, de la guerra! Pensó que era probable que por eso estuviera tan enojado.

Fue entonces repentino, como aquel pensamiento iluminó su mente. ¿Era por eso? "Imposible" se dijo, intentando creer que no podía ser por aquella situación que ella tuviera una reacción tan idiota. Pero, lo sabía, solo aquello encajaba con las acciones de Konan. Sinceramente, no sabía si enojarse todavía más, o echarse a reír antes la situación tan ridícula.

Shisui se cruzó de brazos, y una sonrisa arrogante se dibujó en sus labios. Konan lo escudriño con la mirada, e intentó por todos los medios que el estremecimiento no se notara. Ella cruzó también sus brazos y lo observó expectantemente seria.

-Konan, ¿No crees que es momento de que utilices tu cabeza para pensar? – dijo él. Ella frunció su ceño. ¿De qué carajos le estaba hablando? –Si lo hicieras – continuó él - sabrías que todas estas molestias que te estás tomando, no sirven de nada-

- ¿De qué diablos estás hablando? – peguntó ella con enojo.

- De que no sirve de nada lo que haces – confirmó Shisui – Solo atrasaste nuestra salida nocturna para mañana –

Konan quería ladrarle, él se había dado cuenta de sus intenciones. "Imbécil"

- Tal vez esta noche no podamos ir a la zona roja – confirmó él sus declaraciones –Pero mañana en la noche, se cumplirá nuestro deseo –

La guerrera peliazul descruzó sus brazos y sus manos se apretaron en puños. Él la estaba fastidiando con cada palabra que decía.

- ¿Quieres saber por qué no sirve de nada lo que haces? – le preguntó sonriendo con sorna. Ella lo fulminó con la mirada – Porque Itachi no nos acompañará

El pecho de Konan subía y bajaba, a medida que la tensión que sentía en el ambiente se intensificaba. Cada palabra dicha con burla por el idiota primo de su comandante, le caía terriblemente.

Él se dio media vuelta y comenzó a caminar hacia el campamento. Dejándola seguramente con vergüenza y la frustración llenándola, al enterarse de que sus planes quedaron insatisfechos. Él se preguntó como ella no había podido deducir por su cuenta de que Itachi jamás habría aceptado acompañarlo al burdel. Cualquiera persona con la cordura intacta, se habría dado cuenta.

El ligero temblor se extendió por todo el cuerpo de Konan. Shisui era el más grande imbécil que había conocido. Lo odiaba, todo de él, su actitud segura, lo engreído que era, y su facilidad de suspicacia.

Ella lo observó perderse hasta llegar a su campamento. Fue cuando soltó toda la frustración. Desenvainó su espada, y realizó diferentes formas y figuras con el filo de la katana cortando el aire. Necesitaba liberar tensión.

Una risa se escuchó cercana. Ella apuntó la hoja en dirección a la misma.

- ¿Qué rayos quieres Nagato? - No necesitaba ver directamente, para saber que esa ligera carcajada solo podía provenir de su mejor amigo.

El joven Akatsuki pelirrojo se acercó a ella con las manos detrás de su espalda. Sonriéndole cálidamente. Ella le gruño.

-Tranquila Konan- dijo él – no quiero ser víctima de tu espada-

Ella suspiró y envainó de nuevo su hoja. Se cruzó de brazos y observó a su amigo.

- ¿Qué sucede? - cuestionó.

-Nada, nada – respondió él – Solo paseaba, cuando escuché tu fascinante discusión con nuestro segundo al mando-

- ¿Fascinante? – vociferó con interrogación - ¿Qué encontraste de fascinante en todo lo que el imbécil dijo? -

Él rio con gracia y ternura – En realidad todo – dijo con simplicidad – Desde la parte en que él cree…- la observó con suspicacia - … que tu hiciste eso por Itachi-

Ella abrió sus ojos ante las palabras desconcertantes del imbécil de su amigo.

-Vamos – dijo Nagato – Eres mi mejor amiga, y te conozco demasiado bien – ella le frunció el ceño - crees que no me había dado cuenta de que lo que hiciste, fue para evitar que en realidad Shisui fuera a la zona roja

-Nagato- dijo Konan con seriedad de muerte en su voz - ¿Es que acaso quieres perder un brazo? – lo amenazó ella.

Él sonrió todavía más. Elevó sus manos en rendición – vamos Konan, claro que no-

-Entonces deja de decir tantas ridiculeces – dijo ella.

Nagato observó cómo su amiga se marchaba a paso ligero lejos de su mirada. Sonrió con suavidad hacia ella, sabía que Konan no podía mentir ante su presencia, por eso ella siempre optaba por darse a la fuga antes de admitir lo que fuera delante de él. Además, supuso que ella estaba confundida por las acciones de su segundo al mando. No la culpaba, Shisui podía ser un cabrón al igual que todos los Uchihas, a excepción de Itachi, mujeriegos sin excepción, y casanovas de nacimiento.

Entendía la confusión que estaba generando en Konan. De hecho, se extrañó si aquello no sucedía, prácticamente estaban destinados a arder en la locura de su atracción.

Sin embargo, sabía que su amiga no había caído hasta el fondo de la cuestión, aún estaba ese asunto de que seguía enamorada de Itachi, aunque le parecía que una tormenta sentimental se avecinaba.

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La tarde había caído repentinamente.

El cabello de Hinata fue peinado por las habilidosas manos de Tenten, mientras que la misma joven Hyuga ultimaba detalles de su maquillaje, y se rociaba perfumes.

Hinata elevó su mirada a través del reflejo del gran espejo que su tocador tenía. La imagen de su amiga castaña le provocó angustia y preocupación.

No entendía que había sucedido con Tenten en el trascurso de la noche. La joven castaña se veía mal, sus ojos estaban ligeramente rojos y sus labios, normalmente rellenos, rosados y atractivos, estaban opacos y sin vida.

-Tenten – la llamó. Su amiga la observó por el reflejo e intentó sonreírle sutilmente, pero fracasó. - ¿Estás bien?

-Claro que si Hinata – respondió colocando diferentes adornos en el bello peinado de su señorita - ¿Por qué lo dices?

- No te ves bien – dijo sincera. Tenten caminó hacia el fino kimono que estaba colgado delicadamente en un biombo. Lo tomó con delicadeza entre sus manos y se acercó a Hinata. Lo abrió y espero a que su señorita se acercara.

Hinata suspiró, no le gustaba cuando Tenten ocultaba sus problemas de ella, lo mismo había hecho cuando, por órdenes de su padre, su castaña amiga había sido brutalmente torturada, y nunca le hablo de ello. Acordarse de aquello le hervía la sangre, su daga palpitaba al recordar a Hiashi.

La joven Hyuga se levantó del taburete y, con ayuda de Tenten, se colocó la prenda. La suavidad de la delicada seda acariciaba su piel.

Tenten arreglo todo el traje delicado de su señorita, y luego observó su trabajo terminado. Hinata se veía espectacularmente hermosa. Sonrió satisfecha.

- ¡Estas hermosa Hinata! - le dijo. Hinata sonrió y tomó las manos de su amiga.

-Tenten, debes decirme que es lo que te tiene mal – le exigió.

- Está bien Hinata – respondió inmediatamente, evitando que Hinata hurgara más profundo en la situación – Estuve pensando toda la noche en posibles escenarios donde podría salir mal todo esto, no puedo evitar preocuparme – Hinata la observó con preocupación – Solo es eso – Es cierto que había pasado una parte de la noche pensando si el plan de Hinata saldría como ambas lo habían planeado; pero lo cierto era que, la mayor parte de la noche, se sentía destrozada por el hecho de saber que su amor platónico estaba compartiendo una noche de pasión con una mujer que ella ni conocía.

Por supuesto que por nada del mundo le diría esto último a Hinata.

-Tenten- la llamó la joven Hyuga – No te preocupes – dijo – Todo saldrá bien

Tenten asintió.

Para Hinata la situación estaba clara. No había nada que pudiera salir mal. Salvo el hecho de que su socio, su enemigo Uchiha, intentara engañarla. Pero, aún si pasara aquello, ella tenía un plan de reserva.

- Por cierto – dijo Hinata - ¿Dónde está Uchiha Sasuke? – preguntó al saber que Tenten lo había sacado de su habitación, para que ella pudiera prepararse sin incomodidades. Ahora que lo recordaba, él también estaba extraño aquella mañana "¿se habrá desvelado?" ella rio ante aquella imagen. Ella, extrañamente, había dormido como un bebé. Sin pesadillas, sin sueños extraños, y el cansancio que días atrás había acumulado, se había eliminado. Le agradeció a Tenten por cuidarla en la noche, y luego le pidió perdón por que ella no había podido dormir, aunque la castaña le había asegurado que ella no tenía que ver con su insomnio, aún se sentía culpable.

- Lo traeré ahora – dijo Tenten.

La puerta de la habitación de Hinata se abrió para que la joven castaña saliera por ella. Tenten dio apenas tres pasos, cerró con delicadeza la puerta, y al girar para ir a su propia habitación y buscar al Uchiha, su nariz chocó con el pecho de alguien.

Tenten se contuvo de hacer cualquier quejido de dolor. Su mano fue a parar a su nariz, y su castaña mirada buscó al responsable de tal choque.

Se quedó sin habla. Ante ella estaba Neji Hyuga, observándola con una ceja levantada.

-Ne –Neji-sama – dijo ella, y posteriormente realizo una reverencia. Neji elevó aún más la ceja, ¿desde cuándo ella era tan formal? –Hinata-sama se encuentra dentro de su habitación – Supuso que él habría ido en busca de su prima.

Neji la observó, ella aún mantenida la incómoda reverencia, negándose a mirarlo. Elevó su mano y tomó el mentón de la joven castaña. Los cálidos ojos de Tenten lo observaron nerviosa por aquel movimiento, sus ojos temblaban ante la escrutadora mirada de su "amo", luego desvió la mirada. Él, al observarla, recordó su aventura nocturna. De alguna manera, su mente desdibujó las facciones de su amante y trazó los delicados y atractivos rasgos de la mujer que tenía delante de sus ojos. Esa quizás fue la razón por la cual disfrutó mucho de su encuentro amoroso.

-Tenten – la nombró él. Un ligero temblor recorrió el cuerpo de la castaña. Ella no podía entender como su corazón aún reaccionaba a su voz, que tan atractiva se sentía en sus oídos. Tragó saliva con esfuerzo, no quería responderle ni mirarlo, el dolor de una "supuesta" traición del Hyuga se sentía tan amargo.

La puerta se abrió de repente, asomando la imagen bella y acabada de su prima. Hinata frunció el ceño, al ver a su primo no tan solo deteniendo a Tenten; sino también, muy cerca del Uchiha.

- ¿Me buscabas? – interrogó a su primo. Neji soltó a Tenten, ella ni bien se vio libre caminó hasta su habitación y se encerró directamente.

- Quería saber si ya estaba lista – dijo con toda su atención en su prima.

- Si, lo estoy– dijo.

- ¿Llevará algún sirviente consigo? –ella lo observó con enojo, ¿Cómo podía llamar a Tenten sirviente, como si nada? Negó con su cabeza. Neji no replicó ante la respuesta muda, aun cuando le extrañaba que la castaña no acompañaría a su prima -En veinte minutos partiremos – le recordó. Ella asintió.

Neji dirigió una última mirada hacia la puerta de Tenten, y luego se retiró.

Cuando Tenten sintió un golpe en su puerta, dado por Hinata, ella y Sasuke salieron de su habitación y se dirigieron a la de la Hyuga. El tiempo apremiaba y ellos debían ultimar detalles.

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La opulencia del lugar era abrumadora. Al menos era lo que provocaba a la joven Hyuga. Había llegado hace unos diez minutos a la velada que presidía una de las tantas familias ricas de la zona, llegó tomada del brazo de su primo. Sonrisas y miradas morbosas de muchos comerciantes y nobles, la recibieron. A ella no le quedó de otra que responder con una agradable y ensayada sonrisa.

Observó que no muy lejos del ala oeste de aquel elegante salón, se encontraba Ino Yamanaka, rodeada de muchos jóvenes. Ella sonreía con coquetería. A Hinata no podría importarle menos lo que hacia esa arpía rubia; pero una imagen la sorprendió al encontrarla allí. A un lado de Ino, Sakura Haruno, vestida con delicado kimono rosa con detalles rojos, sonreía con altanería.

"¿Qué hace ella aquí?" se preguntó Hinata. Realmente no esperaba encontrarse a la Haruno allí. Aquel era un evento solo para socios y comerciantes de los Hyugas. Sakura no tenía nada que ver allí.

Lo cierto es que Sakura no tenía pensado aparecer en aquella velada. Sin embargo, sabía que era una noche dedicada única y exclusivamente para nombrar a Hinata como la futura líder para tomar el puesto, en el momento en que su padre se retirara. Y aunque Sakura no tenía ninguna intención en felicitar a la Hyuga, ella fue con la esperanza abrazadora que le decía que ese sirviente suyo, ese que era ciego, también estaría allí.

Ella no entendía por qué y tampoco entendía el cómo, pero algo en la presencia arrolladora, cautivante y atractiva de ese hombre, hacía que su sangre se alterara; deseándolo ver una vez más.

Su impresionante mirada jade observó hacia la figura esbelta y delicada de la heredera Hyuga; no le impresionó el maravilloso kimono lavanda y azul noche que traía la joven perla, ni tampoco su maquillaje y peinado. Podía verse bonita, pero a su ver, nadie se comparaba con ella. Aun así, ignoró a todos los invitados que rodeaban a la joven Hyuga, y su mirada buscaba con esperanza la imagen de aquel joven. No lo encontró, ni tampoco estaba aquella sirvienta de cabello castaño. Eso la extrañó, los sirvientes personales tenían permitido estar en aquella velada, con la única intención de servir en todo momento a sus amos.

Pero aquella Hyuga, por alguna razón desconocida, no iba acompañada por ninguna servidumbre.

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Tenten esperaba nerviosa en los establos de la residencia donde se desarrollaba la velada. Tenía todo preparado, dinero, joyas, dagas, los caballos, y una bolsa con ropa. A su lado Uchiha Sasuke estaba recostado en una de las paredes. Se veía tranquilo y sereno. A diferencia de ella que era un manojo de nervios.

Aún estaba impresionada de cómo habían llegado, ella con el Uchiha, a los establos sin ser detectados, ni por guardias, ni sirvientes o nobles. Observó un poco impresionada a su "enemigo" y le concedió lo habilidoso que era como guerrero y ninja. Después de todo, llegaron gracias a su detallado plan.

Sin embargo, Tenten, aunque admitía que habían llegado de la manera que habían planeado, ella aún tenía sus inquietudes, ¿qué pasaba si aquella misión de escape no salía como ellas querían?, ¿qué sucedería si los espías de Hiashi Hyuga las encontraban y las arrastraban hasta la residencia Hyuga? Estaba segura que las torturarían. Al menos a ella. Y si ¿capturaban al Uchiha? Lo más probable es que le dieran una muerte segura.

Observó hacia el reloj de sombras que estaba justo en el medio de aquel jardín, 22:30 hs, media hora más y darían comienzo a la mayor fuga de su vida.

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Hinata observó con disimulo, uno de los pocos relojes que estaban colgados en aquel salón. El momento se acercaba. Su corazón se aceleraba. La ansiedad aumentaba.

- ¿Se encuentra bien, Hinata- sama? – le preguntó Neji a su lado. Ella lo observó y le sonrió con inocencia. Asintió a la pregunta. – Pronto se acercará el momento de su nombramiento

- Lo sé – respondió educadamente – Estoy ansiosa por eso – mintió. Neji asintió, para él era lógico que ella estuviese ansiosa. Extraño seria si no lo estuviese. – Neji – lo nombró - ¿Crees que tenga tiempo para ir al tocador?

El joven Hyuga inmediatamente soltó su brazo y asintió. Ella le sonrió y prometió volver inmediatamente.

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Uchiha Sasuke observó la figura de su "cómplice" acercarse a ellos de manera acelerada. Suspiró "al fin". Su mente, aun cuando aparentaba calma, estaba ansiosa. El momento de su libertad estaba llegando.

Hinata llegó a su lado, agitada y maldiciendo su vestimenta, aquel kimono la había ralentizado. Tenten corrió a su encuentro. Los tres se encontraron cara a cara.

-Ya es tiempo – sentención la Hyuga. Tanto la castaña, como el Uchiha asintieron.

Sasuke tomó los dos caballos y los llevo a la salida del establo.

Tenten montó a la yegua de Hinata, y la Hyuga se sentó detrás de la castaña. Él estaba a punto de montar el otro, cuando de repente…

- ¡¿Qué sucede aquí?! – alguien gritó. Ambas mujeres se sorprendieron, el caballo relinchó. Hinata, detrás de Tenten, observó de dónde provenía el grito, y resultó ser Sakura Haruno. La perra la había seguido.

La joven Haruno había notado muy sospechosa la actitud de la heredera Hyuga. Por algún motivo, veía el reloj cada cinco minutos. Al verla salir del evento, no tuvo ninguna duda en seguirla, y la razón se la había concedido a su sospecha, al ver a tres personas allí con actitud criminal. La pelirosa notó tanto a la castaña sirviente de la Hyuga, como al joven de cabellos negros. Su corazón golpeó con fuerza en su pecho, verlo la afectaba. Además, no se veía tan ciego como le habían hecho creer.

Sasuke, cual ninja altamente entrenado en agilidad, suspicacia, entre otras habilidades; llego a la dama de cabello rosa antes de que ella pudiera parpadear de nuevo. Se colocó detrás de ella y la sostuvo con una mano en la boca, y la otra en la cintura.

Sakura tembló, pero extrañamente no de miedo. Su cuerpo reaccionó al toque de aquellas manos en sus labios y debajo de su pecho, como si la cercanía y el toque la quemaran de una manera tan agradable.

- ¡¿Sakura?! – gritó Hinata. La nombrada quiso gritar una vez más. Pero entonces, un ligero golpe del Uchiha detrás de su cabeza, y ella cayó desmayada. – ¡Esa perra! – insultó la Hyuga. Sasuke la dejó con cuidado, inconsciente, apoyada en una de las paredes del establo - ¡Hay que salir ahora, antes que de comiencen a notar mi ausencia! – miró acusadoramente la imagen dormida de la pelirosa – O la de ella

Sasuke tomó el otro caballo, lo montó, y los tres salieron de allí con la máxima velocidad que los caballos podían dar.

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Neji pensó que su prima ya se estaba tardando demasiado.

Observó el reloj del lugar, nueve minutos habían pasado desde que Hinata se había retirado al tocador. ¿Por qué aún no volvía?

De pronto, un sirviente entró corriendo en dirección a su amo, el dueño de la residencia. Neji observó que el hombre se alarmó ante las palabras que él no logró escuchar del sirviente. Aquel mismo hombre se dirigió hacia él con apuro.

- ¡Neji-sama! – gritó - ¡Hinata –sama, ha sido secuestrada!

- ¡¿Qué?! – se alarmó Neji.

Le llevó, máximo, dos segundos procesar las palabras de aquel hombre. Cuando salió corriendo hacia la salida. Detrás de él, una comitiva de guardias, que estaba a su cargo en caso de que alguien quisiera atacar a la heredera Hyuga.

Según el informe del sirviente, tres figuras salieron cabalgando a gran velocidad en dirección al sur. Una de ellas era Hinata Hyuga. Y tomaron la idea del secuestro, porque encontraron a la dama Haruno inconsciente en el establo.

Neji tomó uno de los caballos, y seguido de su comitiva partió en dirección sur, mientras se culpaba. ¿Cómo era posible que su prima fuese secuestrada delante de sus narices?

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Habían recorrido apenas unos kilómetros, cuando los tres prófugos sentían que unos caballos galopando iban detrás de ellos.

Sasuke miró hacia atrás y observó a Neji Hyuga cabalgando con desesperación. La adrenalina comenzó a acelerar su corazón, hubiese deseado detenerse y poder acabar con el maldito Hyuga como tanto deseaba. Pero no podía, si se detenía frustraría el plan de escape de la Hyuga, y el necesitaba el maldito elixir sí o sí.

Uno de los guerreros preparó su arco con varias flechas, y disparó en dirección de los prófugos. La flecha pasó cerca del caballo donde iban las mujeres.

- ¡No disparen! – gritó Neji. Las capas negras que cubrían a las tres personas, le impedía saber cuál de todas era Hinata. Y si disparaban a ciega, una flecha podría herir a su prima.

Sasuke le hizo una seña a Tenten, debían desviarse hacia el barranco, de esa manera no podrían seguirlos todos a la vez. Ella asintió y ambos tomaron el camino de barro, agua y piedras.

Neji observó que los captores conocían demasiado bien la zona, él intentó seguirlos más de cerca, pero inútilmente muchos de sus soldados tuvieron que retroceder. El lodo detuvo a muchos de ellos. Ahora solo quedaban unos pocos detrás del Hyuga.

Sasuke pensaba en varias maneras de poder deshacerse de la persecución del Hyuga, sin embargo, ningún plan, salvo el de detenerse, podía llevar a cabo.

Fue entonces cuando algo sucedió. Sin previo aviso, gritos de caravanas se hicieron ecos en su dirección. Sasuke se alarmó, conocía esos gritos, y se dijo que aquello era todavía una amenaza peor que un Hyuga desquiciado.

A unos metros de ellos, la caravana de unos gemelos llamados Ginkaku y Kinkaku se les acercaban. Sasuke los conocían, eran unos maniacos que secuestraban mujeres y niños, y los vendían a casas de burdeles como prostitutas o esclavos. Aquellos tipos eran demasiados peligrosos, pues no iban solos, un séquito de espadachines iba con ellos. Para el Uchiha aquello significaba demasiados problemas.

Tanto Tenten como Hinata se asustaron, los gritos de aquellos hombres se sentían terroríficos. Ambas mujeres visualizaron a la comitiva de bandidos acercarse a ellos con espadas en mano y agitadas al viento.

La sangre de Hinata se heló, aquello nunca lo tuvo en cuenta, que vándalos fueran a atacarlos. Tragó saliva muy preocupada. ¿Qué harían ahora?

Uno de aquellos bandidos comenzó a lanzar flechas, una tras otras. Sasuke no sabía si eran hacia él y las mujeres que lo acompañaban o hacia el Hyuga y su comitiva. De cualquier manera, se mantuvo esquivando flecha tras flecha. Desvió su mirada hacia la Hyuga y la castaña, ambas se veían aterradas, pero por lo menos se mantenían aún concentradas en esquivar cualquier amenaza.

Neji desenvainó la espada que había tomado prestada del anfitrión de la velada, y el filo de la misma cortaba cada punta de flecha que iba a su dirección. El ataque empezaba a ralentizarlo, el caballo parecía agotarse, y sus guardias iban cayendo de a poco. El Hyuga chistó, si no lograba alcanzar a su prima, seguramente se vería enredado en una batalla a muerte contra aquellos bandidos.

Sasuke tomó varias dagas que había ocultado dentro de su ropa, y comenzó a lanzarlas con precisión, dando en cada blanco y haciendo caer a cada espadachín de los gemelos Kinkaku y Ginkaku. Pero sabía que aún eran superados en números. Observó hacia atrás y notó como la comitiva de Neji Hyuga se estaba alejando. Un peligro menos.

Tenten observó cómo los bandidos parecían crecer en número, aun cuando el Uchiha había logrado derribar a varios. Pronto llegarían hasta ellas, y no quería pensar que se atreverían a hacerles.

Entonces, una idea cruzó por su mente. Las flechas iban y venían, una incluso rozó su mejilla abriendo un corte. Gritó.

-¡Uchiha Sasuke!- El Uchiha giró su rostro hacia la castaña - ¡Debemos desviarnos y separarnos! – él comprendía. No había forma de que pudieran mantenerse juntos, enfrentarse a la caravana de los temibles gemelos, y salir con vida los tres. - ¡Toma a Hinata! – gritó ella.

- ¡Tenten ¿Qué estás diciendo?! – gritó Hinata alarmada.

- ¡Yo los distraeré, tomaré hacia la izquierda, ustedes hacia la derecha! – comentó su plan.

- ¡No Tenten, debemos estar juntas! – exigió Hinata.

- ¡Nos volveremos a reunir! – afirmó - ¡Lo prometo! –

Hinata quiso negarse, pero Tenten no le dejó ninguna opción.

La yegua en la que iban se acercó hacia el caballo negro de Sasuke, de un rápido movimiento, Hinata saltó y se abrazó a la cintura del Uchiha.

Con una veloz mirada entre Tenten y Sasuke, ambos se alejaron, ella hacia la izquierda, y Sasuke y Hinata hacia la derecha.

Ambos gemelos observaron el movimiento que aquellos forajidos habían realizado, y los imitaron. Ginkaku persiguió a Tenten, junto con la mayor comitiva que los acompañaba; y Kinkaku persiguió a Sasuke y a Hinata.

Neji observó el despliegue, pero aún no podía identificar en cuál de los dos caballos iba su prima. Aun así, persiguió al de la izquierda. Al menos atraparía a uno de los secuestradores, y lo torturaría hasta conseguir la locación de su prima.

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Shisui observó el último compartimento de alimentos, bufó molesto.

Si bien, ya casi estaba terminando con la molesta tarea de identificar posibles venenos o lo que sea que pudiera intoxicar a sus tropas, la molestia y la ira aún persistían en su sistema.

- Konan desgraciada – susurró sin poder ocultar su molestia.

El enojo era intenso, aunque no sabía a qué se lo atribuía. Supuso que era porque ella le había echado a perder la noche de relajación que tanto estaba esperando y necesitando. O bien, porque la muy imbécil lo había hecho para evitar que cualquier mujer se acercara a su primo. – Pero que ilusa – susurró de nuevo molesto. Para esta altura de la vida, debería de saber que Itachi no iba a esos lugares. ¿Qué tan enamorada estaba de su primo que no lo conocía lo suficiente?

Y quizás, la mayor razón de su ira era aquella obsesión de Konan por Itachi. Se maldijo, ¿Por qué de todas las mujeres que conocía, y eran muchas, debía de fijarse en la menos femenina, en la más irritable, y en la que estaba enamorada de su primo?

Se maldijo, porque, a fin de cuentas, el imbécil más grande era él, no ella. Y se maldijo aún más porque aquella iba a ser la noche en que podría sacar todo la tensión y el estrés de una guerra, y de una mujer, en un espléndido encuentro de pasión con alguna de aquellas damas de la noche. Y la mujer que quería olvidar, era quien le había frustrado los planes.

Si, la odiaba demasiado.

-Al menos podrías servirme un trago- dijo Shisui al individuo que había llegado hace como cinco minutos. Él sabía quién era, no había necesidad de girar y observarlo.

Itachi, quien estaba apoyado en un el tronco de un frondoso árbol, descruzó sus brazos y caminó hacia las botellas de alcohol que aún no estaban abiertas.

Tomó una y la descorchó, paso la botella, quien fue tomada directamente por su primo, bebiendo hasta casi ahogarse.

- ¿Qué sucedió? – le preguntó Itachi, intrigado al ver a su primo hacer el trabajo que normalmente hacía Konan.

Shisui bajó la botella, y observó con enojo a su primo. – La perra de Konan me encajó la tarea – suspiró. Itachi no comentó en absoluto, ante aquella cuestión entre su primo y Konan - ¿Irás a la zona roja? – preguntó, esperando la respuesta que sabía que era.

- Ya te dije que no – respondió.

Shisui suspiró –sí, ya lo sabía – le paso la botella a Itachi, este la tomó y le dio un largo trago - ¿Qué te quedaras haciendo? – quiso saber, Itachi elevó una ceja un tanto enojado –Ya sabes, ahora que somos conscientes de porque no hay rastros de nuestro pequeño Sasuke – Itachi dio otro trago –Supongo que el estudio de mapas quedo a un lado –

Itachi no respondió directamente. Él aún divagaba de qué hacer, o bien podía intentar seguirle el rastro a su hermano, o podía comenzar a diseñar estrategias de combates, antes de que el cese de guerra llegara a su fin.

- Escuché de algunos cuervos, que Jiraiya anda deambulando por nuestras zonas – dijo Shisui seriamente. Itachi lo observó. Ambas miradas oscuras se observaron, la sola mención de Jiraiya significaba problemas. Él tipo había sido un dolor en el trasero, cuando se declaró aliado de Hashirama. Había sido un huracán de muertes lo que dejó a su paso. De hecho, era por aquella alianza de Jiraiya con Konoha del Este que a Itachi lo habían nombrado Líder de los Akatsuki, solo sus estrategias podían detener al imparable Jiraiya en pleno campo de batalla.

Extrañamente, luego de ser nombrado líder, Jiraiya volvió a su postura abierta, no era ni amigo, ni enemigo. Su postura volvió a la neutralidad, al Igual que la nación de los Sabaku, otros enemigos extremadamente poderosos que no estaban interesados en ninguna de las dos Konoha.

- ¿Qué crees que está haciendo por nuestros terrenos? – Itachi no respondió, él tampoco lo sabía.

-Supongo que es algo que hay que averiguar – respondió sin más.

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La tierra que levantaba los galopes de su caballo se le metía a los ojos impidiéndole ver con nitidez.

Los gritos de los bandidos resonaban en los oídos de Tenten. Al parecer la mayoría de ellos habían decidido seguirla. Una sensación helada recorrió su columna, era el miedo expresándose. Intentó calmarse contentándose de que, al menos, Hinata estaría en menos peligro.

Ginkaku desdobló una soga que traía amarrada en toda la extensión de su brazo. Realizo una especie de nudo y comenzó a girarla en el aire, como si estuviera a punto de capturar a una presa. A sus ojos, es lo que estaba haciendo.

La soga fue lanzada.

Tenten sintió un impresionante dolor en su cintura y sus brazos al ser amarrados por una especie de soga, luego el ardor y el vértigo en su estómago al sentir el tirón. Su caballo siguió corriendo, pero ella había caído y era arrastrada hacia el maldito que la había atrapado.

- ¡Muchachos es una mujer! – gritó Ginkaku con un terrorífica y asquerosa sonrisa. Todo su séquito vitoreaba su conquista.

Se bajó de su caballo y se acercó hacia una Tenten atrapada en el suelo, cubierta de tierra, y agitada.

Ella tenía miedo, pero también una gran adrenalina de ira la consumía. La asquerosa mano de aquel infeliz le levanto el mentón. Ella observó con asco la maquiavélica sonrisa. –Y eres una perra hermosa – le dijo. La sangre de Tenten se heló ante aquellas palabras. - ¿Eres virgen? – sus castaños ojos demostraron el terror que esa pregunta le generó. –Parece que si -

- ¡Ginkaku- sama! – gritaron unos tipos alertando a su líder de que estaban siendo atacados. El nombrado desvió su atención de la castaña, para observar como un maldito Hyuga estaba asesinando sin piedad a su caravana.

- ¡Qué carajos! – gritó Ginkaku. Soltó el rostro de Tenten y ordenó a uno de sus sirvientes que la metiera a la gran jaula en donde tenía a otras mujeres, y otros niños. Él joven iba a hacerlo, pero entonces Tenten se incorporó, levantándose con dificultad. Aquel esclavo sujetó el extremo de la soga y tiró de ella, pero la castaña avanzó hacia él y le encestó una gran patada en la boca del sirviente. Este cayó hacia atrás y Tenten aprovechó el momento para comenzar a correr con dificultad.

- ¡Señor, se escapa! – gritó otro siervo. Ginkaku observó con rabia hacia su presa viéndola escapar. Gruño de ira, pero su atención estaba con aquel Hyuga que había llegado hasta ellos. El maldito parecía un fantasma que aparecía y desaparecía, dejando a cada uno de sus guerreros muertos en el camino.

Desenvainó dos de sus espadas, y realizó movimientos con las hojas, esperando aterrorizar al Hyuga.

Neji sentía la adrenalina en su sangre, reconocía a su enemigo como uno de los gemelos Ginkaku y Kinkaku, aunque no distinguía con cuál de los dos se estaba enfrentando. Ese detalle era lo de menos. Observó la danza que las pesadas armas de su rival desplegaban, pero no se amedrentó. Después de todo, él también era conocido por sus espadas gemelas.

El genio Hyuga tomó tomo una de las espadas de uno de los muertos que había asesinado y, junto con la espada que le habían prestado, enfrentó a su enemigo.

Hubiera preferido tener sus propias espadas, el balance entre ambas era perfecto, en estas podía sentir una más pesada que la otra. Pero no importó, debería valerse de las mismas con suma habilidad.

La mirada soberbia de Ginkaku se ensombrecía. No era idiota, sabía que estaba delante de un Hyuga, sus ojos lo delataban. Y estaba casi seguro que aquel hombre era el ya conocido como Genio Hyuga. Si, algo había oído hablar de ese tipo. Su destreza, se supone, era impresionante. Observó los cuerpos de sus esclavos y de sus camaradas, podía confirmar que aquel Hyuga había sido el causante de aquellas muertes.

Sintió un poco de nerviosismo, pero aquello aún no se había convertido en terror. Tragó saliva. No, un genio Hyuga, no podría vencerlo. Aquel tipo no podría con él.

Neji observó panorámicamente el lugar, antes de centrar su mirada de nuevo en su enemigo. Al parecer se había equivocado de camino, debería haber tomado la derecha y no la izquierda. No había rastros de su prima por ningún lado.

Tenten intentó ocultarse, pero la zona era casi desértica. Visualizó una gran roca, y corrió hacia ella. Al menos, aquello le serviría para ocultarse hasta que el altercado que se había formado, cesara.

La gran roca podía ocultarla en toda la extensión. Tenten intentó liberarse de aquella soga que ahorcaba sus brazos y su cintura, sin embargo, solo pudo liberar un solo brazo. El agarré era descomunalmente fuerte.

Dejó de forcejear, era inútil, y decidió que debería fijar el momento adecuado para darse a la fuga, e intentar encontrar a Hinata y al Uchiha. Se asomó con mucho cuidado en dirección hacia donde se encontraban los bandidos luchando, quien sabe con quién.

Su corazón sufrió un fuerte tirón. El dolor se sintió demasiado intenso y cortante. A menos de cinco metros, el hombre que había amado durante toda su vida, estaba luchando a muerte contra uno de los temibles gemelos.

Sin preocuparle su propia seguridad, Tenten se elevó completamente observando hacia el joven Hyuga, con dolor y miedo en su mirada castaña.

Neji vislumbró una figura ante la corriente de tierra que se había levantado, y que le impedía visualizar correctamente. No tenía idea de quien era aquella forma que se presentaba a cinco metros, detrás de su oponente. Tampoco le importó demasiado, si era un enemigo, la eliminaría como pensaba hacerlo ahora con uno de los gemelos.

La lucha se desató entre ambos guerreros, las chispas y el sonido de los filos chocando creaban una atmósfera atemorizante. Un fuerte golpe de una de las espadas de Neji, desestabilizo la mano de Ginkaku, quien fue lanzado hacia atrás por la fuerte patada que el Hyuga le encestó en el estómago.

Apenas pudo recuperarse, cuando observó al Hyuga volar hacia él en un ataque mortal. Las espadas de Ginkaku se cruzaron entre sí, protegiéndose del intenso golpe seguido de las espadas del Hyuga. El bandido no tenía respiro, el Hyuga lo atacaba sin descanso. La respiración agitada del gemelo de Kinkaku se escuchaba desalentadora. Observó hacia todos los lugares buscando alguna escapatoria del genio Hyuga, antes de que sus brazos cedieran.

Neji observó la desesperación en los ojos del bandido, pero no le importó, acabaría con su vida rápidamente para luego ir detrás de Hinata.

Ginkaku se sintió sin salida, vio su vida pasar por sus ojos ante la inminente muerte que sabía que el Hyuga le daría.

Entonces, sus ojos brillaron nuevamente. La salvación parecía llegar casi como bocanada de aire.

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Tenten sintió la desesperación y el terror. Su corazón se agitó, bombeando intensamente. Sus labios se abrieron y su voz salió con desesperación…

-¡Neji, detrás de ti! – gritó la castaña.

Neji sintió el grito de su nombre, y con la agilidad que le caracterizaba, giró la espada que empuñaba su mano derecho hacia atrás, apuñalando a uno de los espadachines de los gemelos.

La sonrisa que se había formado de Ginkaku, se esfumó. En su lugar quedó una expresión aterrorizada.

La espada que sostenía la mano izquierda de Neji, atravesó la defensa de Ginkaku, y se encastró justo en medio del pecho del bandido gemelo.

Ginkaku cayo de rodillas, la espada aún atravesándolo. Elevó su mirada maquiavélica hacia la figura del Hyuga. Vislumbró a su verdugo como el fantasma que le había dado fin, y quiso maldecirlo. Su último pensamiento fue el de haber sido vencido por un hombre que parecía demasiado delicado.

Un último respiro definitivo fue exhalado por el famoso gemelo Ginkaku, antes de ser tomado por la misma muerte.

Neji suspiró observando el cuerpo caído de su rival. Elevó su mirada perla hacia donde el grito de advertencia le había salvado la vida. Sin embargo, nadie estaba allí.

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Una mano robusta cubrió los labios de Tenten, quien forcejeaba por verse libre.

Un hombre robusto, con ligero olor a sake, tiraba de ella hacia donde la caravana de esclavos y víctimas de los gemelos se encontraba.

Tenten intentó luchar contra el agarre. Pero un ligero golpe detrás de su cabeza, puso fin a su intento de huida.

El extraño forajido la subió a su hombro y caminó con ligereza a la caravana.

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Hinata estaba aterrada, e impresionada.

El lugar donde el Uchiha la había dejado, cuando ambos bajaron del caballo, ahora estaba bañado en viscosa sangre.

A Uchiha Sasuke le tomó solo dos minutos, asesinar sin nada de culpa a más de seis guerreros de aquellos gemelos. Y tan solo veinte segundos degollar al que parecía ser el gemelo Kinkaku.

Hinata estaba aterrada. Su compañero de huida era despiadado.

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Sasuke sacudió la hoja de su espada manchada de sangre, el filo brillaba intensamente ante la luz tenue de la luna. Elevó su cabeza, cerró sus oscuros ojos, y respiró con intensidad. El aroma a hierro penetró sus sentidos. Su sonrisa comenzó a formarse, y se ensanchaba cada vez más. Para esto existía. Su camino de gloria se escribía; Uchiha Sasuke, el cuervo más sanguinario de todos los Uchihas.

Las piernas de Hinata cedieron, y cayó con terror al suelo, sin poder desviar su mirada perla de su enemigo. Su corazón latía con desesperación, y casi podía sentir el inminente ardor en sus ojos, que amenazaban con llorar.

Su garganta tragó. Recordó las historias que contaban de los Uchihas, de lo despiadados y sanguinarios que era. Pensó que habían exagerado, sin embargo, ahora, que había visto a uno de ellos en acción, se dijo que las historias, lejos de exagerar, no se comparaban a la realidad misma. Uchiha Sasuke era un demonio. Y ella se arrepintió en haber confiado en él para su atenuante huida.

Sasuke bajo su oscura mirada, y giró observándola a ella. Hinata sintió el terror pinchando su corazón y su columna vertebral.

Él la observó temblar, delicadamente como una figura de cristal que podría destruir fácilmente. Eso le gustó. Comenzó a caminar hacia ella, la joven Hyuga se espantó. Hinata se levantó temblando del lugar, y comenzó a retroceder a medida que el Uchiha avanzaba.

Sasuke la observó detenidamente, podía deducir qué por la expresión de ella, y como se le alejaba, estaba muy asustada. Y quiso reír. Era lo que esperaba, que ella le temiera.

Hinata, incapaz de desviar su mirada, o bien, salir corriendo y huir de él, retrocedió sin parar a medida que él comenzaba a acercarse más y más. La mirada intensa y oscura del Uchiha, sumado a la sangre de sus víctimas que lo bañaba, la aterró aún más cuando una siniestra sonrisa adornó sus labios.

El zumbido que invadió el silencio del ambiente, se delató como una flecha que iba directa hacia ella. El Uchiha logró tomarla entre su mano izquierda, impidiendo que diera en su objetivo. El giró su cabeza hacia atrás, y pudo ver como uno de los guerreros de los gemelos, que al parecer estaba oculto, lanzó la flecha, y detrás de la misma otra.

Sasuke corrió aceleradamente hacia Hinata, se había quedado sin dagas para lanzar y, además, su objetivo ni siquiera era él. Hinata parecía no poder reaccionar del pavor. Una flecha rozó la mejilla del Uchiha, sin embargo, solo ese daño pudo provocar, pues Sasuke tomó a la joven entre sus brazos, y saltó al vacío.

El grito de la joven Hyuga sonorizó todo el ambiente, mientras caían y ambos se perdieron en la intensa oscuridad del fondo de aquel precipicio.

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Se puso interesante ¿Qué piensan ustedes? Podrán ver que ahora es el inicio de la intensidad de la historia. Ya quiero que aparezca Itachi XD

Continuara.