Hola a todo el mundo. Bienvenidos/as al séptimo capítulo de esta historia que probablemente les arrugará el corazón (además de otras cosas). Vamos con todo, pero antes a responder el review del capítulo anterior:
Franco Yuzaki: Estoy de acuerdo en que la coincidencia de la ropa y el maniquí es a todas luces algo perturbador. Claramente genera la sensación de que Eli está siendo observada, perseguida, y que los horrores por los que está pasando están siendo en realidad orquestados. Esa es obviamente la sensación inicial, pero con el paso del tiempo verás que probablemente la cosa es incluso peor. El porqué las demás chicas a las que se hace referencia no están apareciendo eventualmente tendrán su respectiva justificación, pero en cuanto consigas ver el cuadro completo y tengas esa explicación, verás que todo cuadra. Lo de Eli no es un simple viaje y ya. Y viendo que ya te conoces en buena medida la trayectoria de Ryukishi07, pues ya medio te puedes hacer una idea de lo que espera para su siguiente obra. Yo por lo menos sí la espero con ansias.
La sombra de la inocencia
Eli vuelve a leer el artículo, preguntándose si aquel caso llegó a resolverse. No recordaba que luego de aquella noticia, que en su momento había generado revuelo, se hubiese descubierto al asesino, o que tan siquiera hubiesen presentado sospechosos bastante probables de ser hallados culpables. Las veces que en su momento le preguntó a Nico o a Umi, estas le respondían que las investigaciones seguían pero que no parecía que fueran a acabar bien. Eli recordaba que en una ocasión llegó a conocer a Yoshiko y le preguntó directamente quién creía que había asesinado a las hermanas Kurosawa, y las palabras de Yoshiko, si bien nunca comprendió qué significaban (o si significaban algo), nunca había podido olvidarlas:
Seguro que fue alguien que creía que haciendo eso saldría ganando. A lo largo de la historia han existido cultos que han pretendido usar la muerte para abrir paso a la vida y al retorno, y no dudo que este asesinato doble buscaba ese mismo objetivo.
─ Matar para dotar de vida. Ese razonamiento me parece demasiado extraño. Yoshiko realmente averiguaba cosas raras…
La radio empieza a sonar, alarmando a Eli, quien voltea a mirar en todas direcciones, pero no encuentra nada. Supuso entonces que el monstruo que la estaría esperando estaba escondido en alguna parte. El apartamento no era demasiado grande, pero igual la rubia procede con cautela a revisar cada rincón de ese lugar, no vaya a ser que de pronto tuviese a uno de esos monstruos de cara a ella. Revisa cada lugar, pero no había señal alguna de monstruos en el apartamento. Eso se le hace bastante extraño a Eli, hasta que cae en cuenta de que a lo mejor la criatura en cuestión estaba afuera, así que sale. La oscuridad tan intensa en el lugar la hace depender de la linterna para notar algo, cuando encuentra un insecto bastante grande en la pared, y Eli no lo duda un segundo para aplastarlo, y la radio deja de sonar después de eso.
─ Con que es eso. Si aquellas criaturas no me alcanzan y me matan, probablemente sí lo haga el infarto que me dará por culpa de cosas como tú ─ dice Eli con desprecio mientras ve los restos del insecto.
La radio había dejado de sonar, pero Eli comprendía que eso no significaba que todo estaba bien nada más por eso. Lo siguiente que hace es revisar con detenimiento el mapa para ubicarse adecuadamente en el sitio donde se encuentra para así revisar los alrededores con orden. Unas cuantas puertas imposibles de abrir antes de llegar a una que ya estaba abierta de por sí, por lo que Eli apenas sí ve la necesidad de empujar para pasar, aunque al hacerlo pareciera que le dio el impulso necesario a la puerta como para que se cierre solo. El sitio luce completamente tranquilo, pero Eli no se permite relajaciones y revisa a fondo. La radio no estaba sonando, así que no debía haber ningún problema, hasta que en medio de la exploración es atacada de pronto por uno de los maniquíes.
─ ¿Qué dem…?
Esa cosa había salido de pronto de un rincón escondido, saltando y llegando a Eli para golpearla con las piernas de arriba. Por suerte Eli había conseguido bloquear el golpe en el último momento, pero eso no significaba que el maniquí dejase de intentar dañarla, así que Eli, tan pronto como puede, asume también la ofensiva. Al igual que como ocurrió con el maniquí de antes, a Eli se le dificulta bastante lidiar con este, puesto que era veloz e insistente, una terrible combinación para una criatura que iba con toda la intención de hacerle daño a la rubia. Afortunadamente el sitio era amplio y estaba libre de basura que hiciese caer a Eli, de modo que podía permitirse retroceder cada vez que lo viese oportuno, eludiendo así al maniquí cada vez que le dé por saltar hacia ella y aprovechar el momento para atacar. El combate es largo y complicado, pero Eli logra el objetivo, dejando fuera de combate al maniquí y asegurándose de que ese lugar no albergaría ninguna otra amenaza contra ella.
─ Estas cosas sí que son complicadas. Menos mal que hasta ahora han venido de a una, de lo contrario no sé si lo cuento…
Eli siente que la agitación del momento la estaba agotando, pero no tenía tiempo para descansar. Tenía que seguir avanzando, y no pasa mucho tiempo hasta que considera que el apartamento ha sido revisado por completo antes de decidirse a salir y seguir con la exploración.
Una vez de vuelta en el pasillo del lugar, Eli sigue avanzando por las puertas que estaban pendientes por explorar, desbloqueando una puerta con seguro en el proceso, pero lo verdaderamente llamativo es un enrejado que estaba más adelante, no por las rejas en sí, sino porque al otro lado de las mismas se encontraba una llave que llama la atención de Eli. Una llave en ese lugar tenebroso era sin duda un tesoro, una manera para abrirse paso y descubrir pistas que a la rubia le hacían bastante falta. La rusa se agacha y estira su mano para recoger la llave. Le costaba un poco más de lo que había pensado, pero el esfuerzo parecía dar sus frutos. Poco a poco estaba alcanzando la llave, pero justo cuando parecía que podía agarrarla aparece alguien que patea la llave lejos y pisa a propósito la mano de Eli, la cual grita de dolor por aquello.
─ Haha, youdumb! ─ dice la intrusa antes de irse corriendo.
Antes de que desapareciese en la oscuridad, Eli ve que se trataba de una niña rubia, pero no distingue mucho más. Los barrotes lógicamente no le permiten ir por ella.
─ ¡Eh! ¿Qué estás haciendo? ¿Quién eres? ─ Eli no obtiene respuesta, haciéndola suponer que ya la niña se había alejado ─ ¡Mierda! ¿Qué hago ahora?
La llave todavía era visible, pero estaba tan lejos que Eli no iba a alcanzarla aunque usase el palo. Aquello sin duda representaba un batacazo para lo que aspiraba Eli, quien ahora tenía que irse a otro lado, buscar otra manera de llegar a esa llave, o a alguna otra que le fuera a ser de utilidad, aunque tomando en cuenta lo oscuro y extraño que era el lugar, no estaba del todo segura de que la cosa fuese a ser igual de rápida.
Aquella oportunidad había resultado ser demasiado buena para ser verdad.
─ ¿Qué se supone que haré ahora? ¿Qué harías en mi lugar, Nozomi?
Eli mira nuevamente el otro lado de aquellas rejas que dividían el pasillo, donde apenas se podían distinguir la llave que segundos antes había intentado agarrar. En vista de que era inalcanzable por el momento, lo que podía hacer era ir en otra dirección.
Por un momento saca la foto de Nozomi, queriendo darle fuerza a su interrogante sobre qué habría hecho ella en su lugar. Tomando en cuenta que Nozomi resultaba ser una chica práctica pero a la vez extraña cuando se inspira, no estaba segura de qué sería lo que hiciese en esa situación. Eso era algo que a Eli le genera frustración, pues le hacía sentir que no la había conocido lo suficiente, pese a todos los años que habían estado juntas, a todas las cosas por las que pasaron para llegar juntas al altar antes de que la desgracia marcase un antes y un después para ambas.
También estaba el detalle de la niña que acababa de obstaculizar su oportunidad para alcanzar la llave. No sabía quién era, y si bien le molestaba lo que acababa de hacer, también le preocupaba el hecho de que estuviera deambulando por ahí sola, en medio de la oscuridad y con una cantidad incierta de monstruos paseando por apartamentos y pasillos. Eli necesitaba apurarse.
Lo primero que hace es retroceder, y si bien la puerta a la que le retiró el seguro iba al área de basuras que Eli ya había comprobado antes, la rubia decide pasar por ahí una vez más, queriendo cerciorarse de no dejar nada sin explorar, pero en cuanto se acerca a la puerta de la primera área explorada llega a escuchar unos pasos bastante sospechosos. El área estaba mucho mejor iluminada que dentro de los edificios, pero eso no impide que Eli se asuste mucho ante ese ruido tan sospechoso.
─ Parece que eso de estar tranquila en mi soledad es algo que esas cosas están dispuestas a no permitir sin importar qué.
No queda de otra que volver a ese lugar. De todos modos la zona anterior ya estaba lo suficientemente explorada, así que Eli se permite aquello. El sitio no da indicios de que haya pasado nada especial, más allá de una puerta ya explorada que resulta estar abierta, clara señal de que alguien (o algo) pasó por ahí. Eli decide pasar también, teniendo en todo momento su palo sujeto con fuerza para arremeter contra quien sea que pretenda amenazarla. Era otro pasillo inmerso en las tinieblas, y de paso la radio empieza a sonar al igual que los pasos. Eli no sabía si esos pasos venían de ahí mismo o de otro piso, pero la cosa es que quien fuese responsable de esos pasos, sea lo que sea, deambulaba cerca, y por las características de ese sonido era deducible que no se trataba de la niña que le había estorbado poco antes.
No, esos pasos correspondían a algo mucho más grande y pesado.
Con temor y cautela se pone a revisar las puertas, no teniendo suerte de dar con ninguna que esté abierta, pero al menos, al momento de revisar el mapa, ve que consigue darle un rodeo al lugar para alcanzar rápidamente la llave que esa niña le había impedido alcanzar. Al menos tenía esa buena noticia a favor.
─ A ver, que no me encuentre con nada aterrador mientras voy por la llave, es lo único que pido ahora mismo…
Pero aquellos sospechosos pasos que escucha en su avance no le significan ningún alivio, menos con esa radio sonando de manera insistente. No dejaba de notar que algo estaba cerca, andando con total despreocupación, así que Eli va avanzando con sigilo, si bien no se permite apagar la linterna porque de otra manera su miedo se dispararía todavía más, además que su visión se vería todavía más reducida, pues en ese sitio no existía ninguna luz que amortiguase las tinieblas que devoran el lugar.
En su lento avance finalmente llega al lugar que quería, y Eli consigue la mentada llave. Era tal y como lo esperaba, pero a su vez le extrañaba el hecho de no haber encontrado a la niña en aquel proceso de darle la vuelta al lugar. A lo mejor se había escondido en algún lado, o habría pasado por algún agujero que le permitiese irse lejos sin que Eli notase su presencia. La cosa es que la niña no se encuentra por ahí, y Eli vuelve a explorar el lugar, ya que estaba ahí.
No podía avanzar debido al enrejado, así que procede a retroceder, siempre atormentada por esos pasos infernales que parecían amplificarse por culpa de la radio. Pronto se consigue con que una puerta que no había abierto antes ahora la abría sin ningún problema, lo que la hace cuestionarse si realmente la había explorado antes. Ese lugar realmente estaba poniendo a prueba su cordura, pero la cosa es que entra en el apartamento, no encontrando nada interesante, aunque le costaba concentrarse con los pasos que siguen sonando y la radio que parecía fuera de control.
─ Maldición. Con el último bicho hecho con piernas la radio no me avisó a tiempo, y ahora la radio no para de alertarme de algo que pareciera no estar precisamente aquí. Esto sólo lo complica todo…
Con toda la calma que es capaz de tener Eli revisa todas las habitaciones de ese apartamento, pero no consigue nada de interés. El escalofrío era cada vez peor. Eli casi sentía como si alguna criatura hostil fuera a tocarla en la espalda en cualquier momento, lo que la hacía voltearse de tanto en tanto, hasta que pasa al lado de un armario cuyas asas lucían como manos. Eso llama la atención de Eli, y al voltear se da cuenta de que una de esas manos sostenía algo, por lo que trata de tomarlo, no teniendo ninguna dificultad para tenerlo. Se trata de un picaporte con la forma de una manzana. Eli piensa que eso podría ser de importancia, así que lo guarda.
Pero lo verdaderamente sorprendente pasa a continuación, cuando el armario se abre solo y deja a la vista que en su interior hay un vestido de novia, uno sospechosamente parecido al que Nozomi había usado en su boda con Eli, lo cual la perturba de sobremanera.
─ ¿Qué es esto? ¿Por qué esto…?
Eli se lleva una mano al pecho, no pudiendo creer que en allí, de todos los lugares, se encontrase con ese vestido.
─ ¿Nozomi…?
CONTINUARÁ…
Este es un detalle algo curioso, pero el nombre de Lying Figure normalmente supone un tema de debate dentro de la comunidad. Debido a la primera interpretación que se le da al nombre a la hora de traducirlo, usualmente se le llama en español "figura mentirosa", pero resulta que el nombre tiene otra traducción que no siempre se toma en cuenta que es la de "figura acostada", la cual se apega más a lo que representa verdaderamente la criatura. Pero como dije, usualmente se usa la primera interpretación porque parece ser más fácil interpretar "lying" como mentiroso que como acostado. También se le suele llamar "paciente demonio", pero no es tan frecuente.
Los maniquíes por otro lado tienen un nombre bastante más sencillo: Mannequin. De esa manera, pues poca falta hace ponerle el otro nombre, tomando en cuenta lo mucho que se parecen :v.
He aquí uno de los mayores cambios con respecto a la versión original, que es justamente la ubicación de la llave que la niña se encarga de impedir su alcance. Esta vez es mucho más fácil de alcanzar, aunque igual su ubicación también cambió de forma drástica. Una muestra de la brutal modificación del diseño de niveles del juego. El que eso sea para mejor o para peor depende de cada quien al momento de evaluar el juego. Y pues nada, me retiro hasta el próximo capítulo. Cuídense mucho hasta que nos volvamos a leer.
Hasta otra
