Capítulo 14 – Tantos tiempos muertos...

— me voy al trabajo, Lynn, pasaré a casa para darme una ducha y cambiarme ¿necesitas que Luan te traiga algo? —

— solo una muda de ropa interior, Mamá, este pantalón aguantará otro día y la sudadera igual, creo que, si hablo un poco más con el administrador, podré lograr que me deje bañarme aquí —

Rita solo niega con la cabeza y agita la mano para despedirse de su hija, la única que no se ha despegado de la cama de Lisa, la que logró que dos personas pudieran entrar en horarios de visita y que no deja de estar vigilante de todo lo que se hace y se tienen que hacer, Rita le tiene toda la confianza del mundo y se va tranquila sabiendo que, si hay una emergencia, Lynn sabrá cómo manejarla.

La ex deportista se hizo de experiencia médica cuidando a Luna y Luan cuando estuvieron hospitalizadas, así que fiscalizaba sin dudar todo lo que hacían médicos y ayudantes, Lisa sigue con fiebre y aunque ya es más baja y está más o menos controlada por medicamentos, a veces sube de nuevo y la hace delirar, habla de fórmulas y proyectos, revueltos con personajes de cuentos de hadas y sucesos que su hermana mayor medio reconoce como recuerdos de su vida, Lynn se da cuenta de que los especialistas del gobierno siguen con mucho interés estas palabras que parecen no tener sentido y ella también se propone el poner atención a lo que su hermanita diga.

Lynn siguió ejerciendo de vigilante y hasta guardaespaldas de Lisa, en tanto que médicos y enfermeras hacían su trabajo, incluso se peleó con un ayudante porque prohibió que se le dieran ciertos sueros y líquidos reconstituyentes que sabía podían hacerle daño a su hermana, increíblemente, para lo dispersa que había sido en su adolescencia, Lynn ahora era demasiado observadora y analítica, al grado de haberse aprendido la tabla de alérgenos y generales médicos de Lisa; el médico permitió que Lynn fungiera como una especie de consultora y ella se adueñó de la habitación del hospital y solo se hacía lo que ella aprobaba.

Pasaron al menos tres o cuatro días de tratamiento y vigilancia hasta que la fiebre cedió, y finalmente, a media mañana de un miércoles, Lisa despertó, la pequeña castaña sentía la cabeza pesada y la boca le sabía horrible, se incorporó un poco para ver donde se encontraba y lo primero que vio fue la cara de Lynn, que le dijo en voz baja — hola, dormilona — mientras agitaba la mano y una lagrimita se le escapaba, Lisa le sonrió y le contestó con un ronco — hola hermana — Lynn tuvo el impulso de saltar y gritar a todo pulmón su alegría por ser reconocida, pero se contuvo porque estaban en el hospital, solo dibujó una gran sonrisa en su rostro y corrió a traer a un médico.

Lisa fue llevada inmediatamente a hacerle pruebas para ver su estado, el médico y dos especialistas del gobierno que llegaron dios sabe de dónde, eran los encargados y pese a las protestas de ambas Loud, no dejaron que Lynn estuviera presente, la deportista de inmediato llamó a su madre y hermanas para darles la buena nueva y todas se apresuraron a ir a verla. Rita y sus hijas arribaron al hospital para ver a Lisa regresar de los estudios, la pequeña llegó en una camilla y todas fueron a abrazarla, les alegraba que estuviera bien y algunas lágrimas se vieron rodar por los rostros mientras la cargaban para ponerle un pijama y meterla en su cama; el médico declaró que la niña estaba fuera de peligro y que su recuperación iba por muy buen camino, pidió que no la fatigaran demasiado y luego se fue.

La orden del doctor fue rápidamente olvidada mientras sus hermanas y su madre la rodeaban, le hacían mimos y le preguntaban cualquier cosa, la única que estuvo apartada fue Lynn, pese a la explosión de alegría por ser reconocida, se mantuvo alejada porque no estaba segura de sí Lisa seguía temiéndole, además de que no quería contribuir al cansancio y o saturación de su hermanita, sabía que no estaba muy bien, pero su madre y las demás no le harían caso si intentaba calmarlas, así que se mantuvo aparte, pero alerta por si algo pasaba; Lisa saludó a sus visitas lo más alegre que le permitió el cansancio, respondiendo a las preguntas y dejándose querer, pero no le pasó por alto que Lynn permanecía alejada, no entendía esta actitud después de lo alegre que estuvo cuando ella despertó, entonces la saludó agitando la mano y la llamó, Lynn estaba algo sorprendida por esto, pero igual se acercó al grupo

— ¿Por qué estás allá? ¿estás enojada? Pensé que estabas contenta de verme bien —

Lynn sonrió mientras lagrimeaba

— pensé que… no sabía si de verdad me reconociste, tal vez me confundiste con alguien más y… —

— ¿confundirte? ¿con quién? Eres única, Lynn… — Lisa sintió un nudo en la garganta — gracias por cuidarme, hermanita —

Lynn soltó un sollozo mientras se lanzaba para abrazar a la pequeña, la apretó tan fuerte que la otra respondió con un gemido agudo, pero correspondió al abrazo, la deportista había recuperado a su hermanita, aunque la duda seguía torturándola.

Las visitas se han ido y de nuevo solo Lynn sigue ahí, constante vigía; ahora que Lisa se ha abierto a ella, la deportista tiene la esperanza de que pueda arreglar lo que sea que su hermanita tenga contra ella, tal vez no es nada, pero Lynn aún tiene esa idea metida en la cabeza; Lisa está acostada y finge dormir, solo que las ideas que tienen despierta a la pequeña ex genio son otras mucho más preocupantes.

Lisa estuvo teniendo flashazos de su pasado durante los días de fiebre y muchos de sus recuerdos habían regresado, la presencia de Lincoln los disparó tan súbitamente, que su cerebro estuvo a punto de colapsar, afortunadamente los médicos actuaron a tiempo y ella pudo salvarse, pero junto con sus recuerdos familiares, también vinieron algunos de su mente de genio, y mucho de lo que dijo en sus delirios tenía que ver con esto, así que los enviados del gobierno estaban muy atentos a su recuperación, Lisa se dio cuenta de esto en la pruebas hechas después de que despertara ya que además de los estudios normales, también le hicieron muchas preguntas de cosas que recordó, pero no quiso contestar, la pequeña tenía miedo de que le hicieran algo a ella o a lo que quedaba de su familia, entonces decidió fingir cierta ignorancia todo el tiempo posible y para eso necesitaba a la más fuerte de sus hermanas, afortunadamente, ahora la tenía a su lado todo el tiempo.

Cuando Lori llegó a Providence, había un pequeño grupo de personas esperándola, el equipo de golf nunca dudó de que su capitana volvería y la recibieron felices, hubo abrazos, besos y risas, pero algo no estaba bien, la rubia tenía una gran espina clavada en el corazón.

Después de unos días de descanso regresó a clases, solo que ya no era la misma, su rendimiento fue bajando de a poco, no podía concentrarse y las clases le parecían pesadas y eternas, los trabajos, que antes eran sólidos y detallados, comenzaron a ser cortos, vagos, escritos a la carrera y a veces eran copias descaradas de internet, a los maestros les parecía difícil creer que un alumno como ella pudiera cambiar tanto de un día para otro, sus problemas escolares se fueron acumulando y parecía una avalancha sin fin hasta que Lori reprobó un examen. La noche anterior tuvo pesadillas sobre Lucy, al principio solo la miraba enferma y sucia, totalmente desamparada, caminando por la calle y pidiendo limosna para poder sobrevivir; luego la visión fue más sombría con una Lucy sentada en el rincón obscuro de un callejón, junto a un contenedor de basura, perdida por el alcohol y la droga, pero cuando la imagen se trasladó a un galerón semi abandonado donde un hombre abusaba de ella para luego… Lori despertó gritando y ya no pudo dormir, la idea de que esto pudiera estarle pasando a su hermana menor era más que horrible y solo había una culpable: Loraine Loud.

La mente de Lori estaba en otra parte siempre, apenas se reunía con sus amigos y solo iba a las prácticas de golf para no volverse loca, el deporte era lo único que la despejaba y se pasaba horas en el campo, siguiendo la pequeña bola blanca en lugar de estudiar, había renunciado a su trabajo y vivía miserablemente, estirando el dinero que le sobró de la apuesta, pero después, ni siquiera el estar en el Green fue suficiente, su situación le parecía lamentable: logró evitar la cárcel y que separaran a Lincoln de Leni, eso estaba bien, pero sabía que al irse había perdido a su familia, tal vez para siempre; nadie querría a una mujer que provocó la separación de su familia, que abusó de su hermano menor y que obligó a huir a una niña de su hogar, todo esto sin mencionar los problemas que se derivaron de la separación, su padre estaba en la cárcel ¡sus hermanitas estaban en la cárcel! Otras casi mueren y se recuperaban de adicciones terribles, Leni tenía razón, ella era un asco de persona.

El día parecía bueno, tranquilo, soleado, la gente ocupándose de sus asuntos y luciendo felices, pero Lori pensaba que todo era horrible, finalmente había tocado fondo, y con el riesgo de suspender más de dos materias y quedar fuera de toda actividad extra curricular, el decano de la universidad la mandó llamar y ahora estaba esperando para entrar a su oficina; de nuevo no había dormido bien y cada vez era más difícil conciliar el sueño, la rubia tenía miedo de tener que verse orillada a tomar algún calmante y ella no quería volverse dependiente de una droga para poder funcionar ¡nunca…!

— puede pasar, el decano la espera — la voz tranquila de la secretaria la volvió a la realidad

— gracias, con permiso — dijo la rubia en voz baja y entró a la oficina, el decano estaba sentado tras de su escritorio y no se le veía contento, a su lado estaba un miembro del consejo y el entrenador del equipo de golf, Lori se estremeció, temía este momento desde que regresó de Detroit y finalmente había llegado

— pase, pase, siéntese… — dijo el decano con voz calmada —… convoqué a esta reunión porque he tenido reportes de bajas académicas y problemas con el equipo de golf de su parte, querida Loraine, nos preocupa que tenga un problema que este causando todo esto, por favor díganos si podemos ayudarla en algo —

Lori sabía que esto tenía que ver con que el equipo de golf cayó mucho en el ranking mientras ella no estuvo, además de que al regresar su juego fue errático y sus compañeros de equipo también resintieron esto, si su líder se debilitaba, ellos no parecían ser lo suficientemente fuertes para poder mantener el nivel

— entiendo la situación, señor… — dijo Lori —… tuve que ausentarme por un grave problema familiar y no he podido superarlo del todo, creo que necesito ver a un especialista para quitarme esto —

— estamos conscientes de ello, señorita Loud, nos llegó una misiva de parte de un juez en Detroit, nos pide ayuda en el cumplimento de su servicio comunitario y al mismo tiempo que le brindemos la ayuda necesaria; ahora, quiero aclararle que esta reunión no es para hacerle ninguna reprimenda ni mucho menos, sus problemas personales no son de nuestra incumbencia y solo queremos brindarle ayuda, así que hemos acordado canalizarla con el mejor terapeuta que haya salido de la Ivy League, quien además es egresado de esta noble institución, para que la ayude, por supuesto los gastos corren por nuestra cuenta, pero esperamos resultados positivos, tanto académica como deportivamente, usted me entiende — el decano extendió la mano hacia Lori, dándole una tarjeta que ella tomó de inmediato

— sí, me queda claro… — Lori no necesitaba mucho para entender que ella no era importante, sino los resultados que diera —… haré todo lo que esté de mi parte, y no se preocupe por el equipo, le aseguro que regresaremos al lugar que nos corresponde —

— así lo espero, gracias por venir y que tenga suerte —

La reunión se había terminado para la chica, quien de inmediato se puso de pie y después de despedirse, salió de la oficina, estaba algo enfadada, sobre todo con el entrenador del equipo, sabía que no aceptó bien el que ella se entrometiera en su trabajo y que le tenía envidia por el éxito alcanzado, pero esos chicos eran ahora su familia y sabía que estarían con ella en todo lo que les pidiera, ese entrenador la iba a pasar mal. Por lo pronto, Lori llamó al psicólogo en cuanto pudo para concertar una cita y al dar su nombre, el especialista le dijo que la reunión ya estaba programada para el día siguiente — vaya… — pensó la rubia mientras caminaba por el campus —… lo tenían todo preparado —

Al día siguiente, Lori esperaba en la antesala del consultorio, todo era tan lujoso que la chica pensó que era un desperdicio, comparado con su habitación, esto era un palacio y ella podría vivir ahí con todo lujo: alfombra suave, sillones cómodos, un pequeño refrigerador con bebidas, música estéreo, solo faltaba una pantalla y con gusto lo haría su casa. La recepcionista le dijo que podía pasar y Lori de inmediato lo hizo, el consultorio era igual de lujoso: amplio, alfombrado, con un diván clásico, aunque también había otros sillones y un corralito con juguetes al fondo, Lori supuso que era para terapias familiares o algo así, la suave voz del psicólogo la hizo voltear

— hola, buenas tardes, Loraine Loud ¿verdad? Soy el doctor Endicott —

— s-sí, esa soy yo, buenas tardes —

Lori estaba un poco nerviosa, jamás estuvo en una situación así antes, pero siempre hay una primera vez para todo.

Endicott era delgado, de unos cincuenta y tantos años, rubio, de escaso pelo peinado hacia un lado, de piel muy blanca, ojos azules nublados y nariz recta muy afilada y que tenía debajo un bigotito delgado y ridículo, vestía un traje gris a la medida, con chaleco y corbata de moño a juego, lo que lo hacía parecer cualquier otra cosa menos un psicólogo, a Lori no le dio nada de confianza

— entonces, Loraine ¿Qué te trae por acá? el decano estaba muy interesado en tratarte —

— ah, sí… — dijo la chica dejándose caer en uno de los sillones — … le preocupa que mis problemas le arruinen el campeonato de golf —

— ¿y es verdad? ¿tus problemas interfieren? —

— sí, de verdad he estado algo ocupada con otras cuestiones y… — la rubia se puso de pie — disculpe, pero no me siento cómoda hablando de esto… no con usted, siento que hablará de todo con el decano y eso no me gusta —

Endicott se recargó en su sillón — entiendo lo que dices, Loraine, pero no tienes de qué preocuparte, aunque ellos me estén pagando y te hayan enviado aquí, yo no puedo contarle a nadie lo que se trate dentro de este consultorio, la ley y el juramento de la profesión me lo prohíben, la única forma de que eso pasara es que tú hubieras cometido un crimen grave y dependiera de mí su resolución ... — la rubia se estremeció por el recuerdo —... e incluso así es difícil que yo abriera mis archivos, pero si quieres, puedo canalizarte con algún colega, el decano no tiene porqué enterarse —

Lori se quedó en silencio, al parecer este hombre no era lo que ella pensaba, así que volvió a sentarse y le dijo — está bien, probaremos por esta vez, pero si veo que algo no me gusta, me iré —

— sin problemas — respondió Endicott y la terapia comenzó

Lori habló de todo lo que había vivido hasta ahora, la pelea de su familia, su huida, problemas con sus hermanos, su segunda huida y el juicio, el terapeuta solo escuchaba y escribía, a Lori le llamó la atención que todavía usara una libreta en lugar de escribir en una computadora o algo así, pero cada quien tiene sus métodos. La rubia se cuidó mucho de hablar sobre ella y Lincoln, pero si se extendió mucho con las discusiones que tuvo con Leni y lo mucho que la lastimaron; finalmente terminó llorando mientras preguntaba que había hecho mal y por qué se sentía tan culpable, Endicott se levantó y fue hasta su escritorio, de donde tomó una caja de pañuelos desechables y se la acercó a la chica, Lori se secó las lágrimas mientras trataba de agradecer, luego el doctor se sentó frente a ella y le dijo

— Loraine, has pasado por muchas cosas y es normal que te sientas mal, es mucho que cargar, pero tienes que entender que tú no causaste nada ni tienes la culpa de lo que pasó con tus hermanos, bueno, tal vez si de lo que pasó con Leni, pero lo demás es diferente, tú no tienes el control de la vida de nadie y no obligaste a ninguna de tus hermanas para que tomaran las decisiones que las llevaron a donde están, si por despecho o descuido cometieron esos errores, no fue por tu causa directamente, tus padres no supieron ni quisieron manejar un problema externo y prefirieron echarte la culpa, pero tú no hiciste más que lo que era mejor para ti y eso está bien, lograste rescatar a varios de tus hermanos y te hiciste cargo de ellos, todo eso no solo es bueno, es admirable. Te diré lo que haremos, si quieres seguir tu tratamiento aquí, dividiremos tu problemática en dos partes para que sea más fácil llevarla, será todo hasta tu segunda escapada y después de esta ¿te parece? —

Lori aceptó y quedaron de verse a la semana siguiente, después el doctor estuvo charlando con ella, sobre la escuela y el golf como forma de tranquilizarla y porque, a fin de cuentas, ese era el encargo del decano, Lori conto sobre sus pesadillas y su falta de concentración, entonces el doctor le dio algunos ejercicios de meditación y le recomendó no tomar café ni ningún tipo de enervantes. Todo esto ayudo un poco a Lori para recuperar poco a poco su tren de vida, pero pasó algo que la hizo reaccionar de una forma singular.

Lori comenzó a mejorar de ánimo al visitar a Endicott, a pesar de lo rígido que parecía, siempre era respetuoso y tenía soluciones que, por sencillas que fueran, jamás se le habrían ocurrido a ella, podía hablarle sin problemas de cualquier tema y él no tenía las reacciones que ella esperaría de una persona común y corriente, lo que la hizo confiar más en él y así, poco a poco, semana tras semana, ella fue recuperando su buen humor y su confianza.

Ese día había sido agotador, las clases más pesadas, reportes y trabajos que entregó apenas, pero que fueron bien calificados, felicitaciones de algunos maestros por la recuperación y luego a entrenar, en el juego pasado apenas superaron el corte para el torneo de clasificación y se dio cuenta de que tenía trabajar mucho en los chicos, los cuales se habían relajado, además, tuvieron una fuerte discusión con el entrenador, a quien le dejó en claro que había regresado y que el puesto de co-entrenadora seguía siendo suyo, la sargento mandona estaba de vuelta. Después del entrenamiento, Lori estaba en las duchas, el agua caliente se sentía tan bien sobre sus hombros cansados... incluso comenzaba a sentir sueño cuando una de sus compañeras le gritó desde fuera

— ¡Lori, tu celular tiene un rato sonando! —

— ¡gracias, lo revisaré en cuanto salga! — contestó la capitana y siguió con su baño.

Lori todavía tardó un buen rato bañándose, finamente salió de la ducha y comenzaba a vestirse, cuando el celular sonó de nuevo, Lori le echó un vistazo y al mirar la pantalla, perdió el color, era el inspector Demetrius, la chica se apresuró a contestar

— ¿s-sí? ¿inspector? —

— espero no molestarte, Lori… — dijo la voz del hombre por el teléfono

— no, no me molesta en lo absoluto y perdón por no responderle, estaba bañándome —

— me apena llamarte, pero vino una mujer a mi oficina, es de Royal Woods y dice que es tu tía, se llama Shirley Smith —

El nombre no le decía nada a la rubia, pero de inmediato recordó a su tía Shirley, nunca usaron su apellido y por eso es que de pronto no la identificó, pero claro que la recordaba

— sí, la recuerdo, creo que es una prima del abuelo Albert —

Demetrius continuó — vino con la carta de un psicólogo, me dice que está tratando a Lilian y que parte de su recuperación pasa por hablar con sus hermanas, recuerdo que en algún momento pensaste en pedirme la custodia de la pequeña y pienso que sería bueno que tu comenzaras con esto, creo que puedes hacer mucho por esa niña si hablas con ella, de cualquier forma, no le dije dónde estás, solo le dije que te contactaría —

¡Lily! Lori técnicamente la olvidó después de que el inspector le dijo que era una mala idea pedir su custodia, seguramente nadie paso algo peor que ella, bueno, sin contar a Lisa o a Lucy o a… la rubia sacudió la cabeza para quitarse esas ideas de nuevo, tenía que ayudar a Lily como fuera, pero Lori misma tenía que hablar con su terapeuta antes, no quería ser culpable de otro trauma de su hermanita

— necesito hablar con mi terapeuta, no quiero hacer algo que la lastime más, pero si me dan permiso, le llamaré —

— está bien, te mandaré el número que me dejaron, y de nuevo, una disculpa —

Demetrius cortó la llamada y Lori se quedó en silencio, pensando en todo lo que había pasado y de nuevo un enorme sentimiento de culpa la invadió ¿de verdad esto era necesario?

—… en un principio no debería de haber problema alguno si hablas con ella… — le decía Endicott a Lori —… pero ¿tú crees que puedes ayudarla? Y más importante ¿te ayudará a ti en algo? Recuerda que no debes sacrificar tu salud mental por la de otros, no importa qué tan obligada te sientas; tu hermana no está abandonada ni mucho menos, además, ella también está llevando terapia y puede esperar un poco, hasta que tú te estabilices del todo —

Lori estuvo de acuerdo, a pesar de la deuda que creía tener con Lily, no se sentía preparada para esto, así que tomó el consejo de Endicott y llamó a Demetrius para notificarle, el inspector se dio por avisado, diciéndole que en cuanto estuviera lista lo llamara.

Esa misma semana comenzó el torneo de golf de la Ivy League, y a pesar de la postura del coach de que posiblemente sería mejor abandonar para no dar un espectáculo vergonzoso, el equipo capitaneado por Lori pasó el primer corte sin problemas, y en la siguiente semana se posicionaron entre los cinco primeros lugares, parecía increíble lo que la sola presencia de Lori era capaz de hacer, aunque ella sentía que todavía faltaba mucho; las chicas se habían esforzado al máximo y tuvieron excelentes resultados en su juego, pero los hombres apenas pasaron el filtro, Lori pensaba que si esto se repetía, solo el equipo femenil alcanzaría las finales, así que esa misma noche, mientras estaban reunidos para "celebrar su repunte", la rubia Loud fue muy dura con sus compañeros

— yo no vengo a celebrar porque no hay nada que celebrar, estamos muy por debajo de nuestro nivel y si seguimos así, el equipo de la Universidad solo pasara en la rama femenil... — "la sargento" se enfrentó al grupo de chicos, quienes la miraban con algo de vergüenza... — hombres, no están dando lo suficiente, les hace falta mejorar su juego, practicar más duro y estar dispuestos a morir en el Green… — los jovencitos estaban avergonzados por esto y ya algunas chicas los miraban burlonas, pero Lori se volvió hacia ellas —… nosotras no estamos muy por arriba, chicas, y aunque hemos jugado mejor que ellos, todavía nos hace falta hacerlo mejor, como capitana, yo soy la primera que debe hacerlo y les voy a poner el ejemplo, desde mañana voy a entrenar cuatro horas diarias y espero que todos me acompañarán —

La decisión se ve claramente en el rostro de la capitana y todos aplauden, tienen que llegar a la final y ganarla, no hay nada más. Lori sonrió satisfecha de que su discurso hubiera motivado tanto a los chicos, pero era tarde y ella no estaba para fiestas, así que se disculpó con todos y salió del salón del equipo, tomó sus palos y su maleta y salió caminando rumbo al estacionamiento, esperaba llegar a su departamento a dormir hasta el día siguiente, subió a su auto y justo cuando iba a arrancar, su celular sonó, ella estuvo tentada a no contestar, pero la hora era extraña, no tenía contactos con mucha gente y sus pocos amigos eran los jugadores del club de golf, a quienes acababa de dejar, la rubia metió la mano a su bolso mientras el aparato sonaba insistentemente, cuando Lori lo encontró, lo sacó un tanto fastidiada, no entendía esa insistencia, al mirar la pantalla, no reconoció el número, pero de todas formas contestó, del otro lado, una voz de mujer mayor la tomó desprevenida

— ¿hola? ¿Eres tu Loraine? —

La rubia se quedó en blanco

— ¿Loraine, eres tú? ¿estás ahí? —

— sí, sí ¿Quién habla? —

— hola… — dijo de nuevo la mujer —… Soy Shirley, tu tía Shirley, perdón por llamar tan de improviso, pero hasta ahora pude reunir el valor de… — Lori no escuchó lo siguiente, el que Demetrius y Leni pudieran localizarla solo era la prueba de que ella se había ido de Detroit y de Michigan, pero no desapareció del planeta, ahora alguien más sabía cómo encontrarla

—… pero entonces la juez me dijo que… —

— perdón tía, me perdí por un momento, ¿dijiste algo de una juez? —

— ay, hija, te lo acabo de decir, el inspector de cuidados infantiles me dijo que no podía decirme nada de ti, así que fui al juzgado y una juez me dio una orden para que pudiera tener tus datos, la verdad solo pedí tu número telefónico, lo demás me pareció una invasión y… —

Lori cortó bruscamente la plática — ¿Qué quieres, tía? —

— lo siento, Loraine, es Lilian, ya no quiere ir a terapia desde que se enteró de que la aislaron de ustedes por consejo de un visitador de cuidados infantiles, dice que si no habla con sus hermanas no volverá a ir, el doctor dice que puede hacerlo, pero yo no sé si… —

Lori se queda en silencio, esto es algo que no esperaba — ¿Por qué yo, tía? ¿qué pasa con Leni o Luna o Luan o Lynn? — el tono de la rubia no deja lugar a dudas, está enfadada y no se siente preparada para esto, al menos no todavía

— ella quiere hablar contigo, supo que quisiste llevarla a Detroit con tus hermanos, pero no te dejaron, tal vez piense que tú estás más cerca de ella o no sé, también está enojada conmigo y no hablamos demasiado de esto… Lori, yo… —

— llámame en media hora, tía, por favor —

Y colgó, Lori no estaba muy segura de esto, pero ya no estaba en sus manos y solo esperaba no dañar más a su hermanita.

Legar a su departamento no fue tan tardado como Lori hubiera querido y una vez llegando, llamó al doctor Endicott

— ¿sí?... Buenas noches, doctor, disculpe que lo moleste a esta hora… Loraine, Loraine Loud… — a Lori le parecía raro usar su nombre completo y más hablar de ella en tercera persona —… ¿qué? ¡no, no! Nada grave… aunque… mire, mi tía Shirley llamó… sí, es la que está a cargo de mi hermana menor, quiere que hable con ella y hasta consiguió una orden judicial… no sé exactamente… tengo miedo de equivocarme en algo y… no sé, siento que puedo dañarla… ¿usted cree que esté bien?... ¿qué? ¡por supuesto que no! ¡yo…! Disculpe… no, yo sería incapaz, la verdad es que siempre quise a mis hermanos sin importar que pasara y aunque ellos y yo hemos cometido muchos errores, los extraño… ¿de verdad?... está bien, espero no equivocarme… sí, a la misma hora… muchas gracias y de verdad disculpe por… está bien, buenas noches a usted —

La llamada se terminó y apenas pasaron unos minutos cuando el teléfono sonó de nuevo, la rubia apenas se atrevió a levantarlo para ver quién era, pero no reconoció el número, dejó que el aparato sonara una vez más y luego de suspirar largamente, contestó

— ¿ho-hola?... ¿Lori?... — la vocecita delgada de Lily la dejo sin aliento por unos segundos —… ¿Lori?... ¿hola?... —

— ho-hola, Lily… —

Por un momento ambas se quedaron calladas y tanto la distancia como el tiempo se hicieron patentes, ninguna sabía qué más decir, pero Lori estaba obligada

— Lily… Lilian… p-perdóname… — la voz de Lori se quebró —... n-no soy… nunca fui la hermana mayor que todos necesitaban ¡que tú necesitabas!… la pelea y todo lo que pasó después, tú quedaste en medio de todo eso por mi culpa y… perdón… — las lágrimas corrían por sus mejillas mientras buscaba en su mente las palabras, solo que lo único que estaba ahí era el sentimiento de culpa, mordiéndola —… cuando nos fuimos… yo solo estaba pensando en ponerme a salvo, tenía miedo de que nos hicieran algo, pero luego me olvidé de todas, reaccioné hasta que supe de los problemas de Lola y Lana e intenté traerte, pero los malditos servicios infantiles no me dejaron… mis problemas han sido lo que te dejo atrás, sufriste demasiado por mi culpa… —

— Lori, no entiendo... ¿Por qué me pides perdón?... yo solo me acuerdo de una pelea y policías, luego me llevaron con mamá Shirley y Lola y Lana y Lisa se volvieron locas, nadie me hablaba y… y… —

— todo eso pasó por mi culpa... — cortó Lori —... cuando regresé a casa ese día, todos estaban enojados, solo Lincoln y Leni me defendieron y nos golpearon y rompieron nuestras cosas, por eso nos fuimos, pero nadie pensó en ti, eras la única a la que había que cuidar y nadie lo hizo, al menos la tía Shirley estaba ahí… ojalá Lucy hubiera tenido tanta suerte, ella solo vio como Pop pop casi muere y después yo y… ahora está perdida y no sabemos nada de ella… —

— ¿p-perdida? ¿Lucy está perdida? —

— sí… — Lori le dice en voz baja —… en cuanto me fui de Detroit ella escapó de casa, la policía la está buscando, pero no sé nada más… —

— ¿te fuiste? ¿a dónde? ¿p-por qué?... — se escuchó el sollozo de la pequeña y Lori se apresuró a consolarla —… ¡no llores Lily! p-por favor, no llores… te prometo que encontraré a Lucy y regresaré con ella, voy a arreglar todo lo que hice mal y volveré a unir a la familia, tú mereces tenernos a todos de vuelta y poder tener a tu familia, la familia que separé… —

Lily lloraba sin poder decir nada, esto era muy difícil y confuso a la vez, pero escuchar a Lori después de tanto tiempo, saber que estaba preocupada por ella, eso le gustó

— Lori, y-yo también me porté mal, estoy enojada con todos por muchas cosas, pero el doctor dice que tengo que trabajar para que se me quite… yo, yo también voy a esforzarme mucho y arreglaré mis problemas, voy a mejorar mis calificaciones y no voy a faltar a mis citas con el doctor porque también quiero que todos estén de regreso, las extraño mucho… extraño a mis hermanas y a Linky. Cuando tú arregles todo me llamarás y yo también voy a estar lista y estaremos juntos otra vez ¿verdad, Lori? ¿me llamarás? Te extraño hermanita… te amo… —

Ambas lloraron después de esto, Lori prometió mil veces que la llamaría y que posiblemente podría visitarla algún día, Lily la hizo jurarlo por el meñique, y entre risas y llanto, Lori se lo juró, tardaron un poco en calmarse y platicaron de otras cosas, Lily se admiró de que su hermana fuera campeona del golf y que estuviera buscando serlo de nuevo. Ya era tarde cuando la tía Shirley se acercó para recordarles que al día siguiente había escuela y Lily tenía que levantarse temprano, Lori se despidió de ella

— hasta pronto Lily, llámame cuando quieras o si necesitas algo… oye, ¿has visto a mamá o a…? —

— no me hables de esa señora… — cortó la menor con un tono frío

— pero, Lily… —

— ella tiene la culpa de todo esto, ellos te hicieron cosas malas y ella y su marido dejaron que los demás te pegaran, y a Leni y a Linky también… ella ya no es mi madre —

— Lily… —

— no voy a perdonarlos nunca —

y sin darle tiempo de nada más a Lori, la pequeña colgó.

Este fin inesperado de la llamada le dio un toque amargo a su reencuentro con la menor de las Loud, pero le quedaba claro que había un futuro para ella, estaba segura. Esto era el impulso final que Lori necesitaba para la escuela y el golf, la chica volvió a conseguir trabajo, mejoró en la escuela hasta ser una alumna notable y del golf ni hablar, su programa de entrenamiento hizo que el equipo llegara al top 3, pasando todos los filtros sin problemas y perfilándose para ganar el campeonato de ese año.

Habían pasado unos días de la recuperación de Lisa, todo iba bien y Leni y Lincoln la habían visitado ese fin de semana, regresaron de Royal Woods y estaban bastante cansados, Leni entró al baño a tomar una ducha rápida mientras Lincoln fue a la cocina a preparar café, tenía poco que se había hecho realmente aficionado a esta bebida y siempre estaba al pendiente de que la cafetera tuviera lo suficiente para ambos. Cuando la rubia estaba en su habitación, vistiéndose, su celular sonó, ella contestó sin más, nunca revisaba quien era porque hablaba con muy pocas personas, así que, cuando escuchó el tímido saludo al otro lado, sus ojos se abrieron como platos, esa voz, no importaba el miedo que escuchaba en ella, Leni la reconoció de inmediato

— ¡¿LILY?!... ¡¿ERES TÚ?! ¡OH POR DIOS HERMANITAAAAAA!... — Lily no esperaba esa reacción de parte de la modista y se quedó callada —… ¿HOLA? ¿LILY?... ¿ESTÁS AHÍ, LILY?... —

Leni estaba eufórica por la emoción e insistía en obtener una respuesta, por lo que a la pequeña comenzó a darle pánico, Shirley estaba a su lado y le quitó el aparato

— ¿bueno? Hola Lenore, soy tu tía Shirley… —

— ¿tía Shirley? ¡oh!... hola tía... — el tono alegre de Leni cayó a uno algo triste —... pe-perdona, por un momento pensé que… pensé que ha-había escuchado a Lily y… —

— la escuchaste, ella está aquí, solo que se asustó y… —

Leni volvió de nuevo a su tono alegre — ¡por favor, tía, déjame hablar con ella! ¡Lily! ¡Lily! —

Shirley animó a la pequeña a tomar el teléfono de nuevo y Lily saludo de nuevo cortando el escándalo de Leni

— ho-hola, Leni… —

— ¡LILY, HERMANITA!... pep-perdón, no quise asustarte ¿Cómo estás? Te he extrañado mucho… n-nosotros te extrañamos… —

Leni no pudo seguir hablando porque se le formó un nudo en la garganta y luego soltó el llanto, Lily se apresuró a consolarla

— ¡no llores, Leni! Por favor no llores, hermanita, no llores… — ella misma sentía sus lágrimas corriendo por sus mejillas, pero la idea de que tenía que hablar con ella la hizo fuerte y no la dejó quebrarse —… yo también te extraño, los extraño a todos… —

La conversación entre ellas fue muy emotiva, sobre todo porque Leni estuvo llorando todo el tiempo, Lily le contó a grandes rasgos todo lo que había pasado en su vida desde que los separaran y su hermana mayor lloró mucho más por ello, Leni se disculpó al igual que lo hiciera Lori y fue muy clara al respecto, ellas nunca quisieron que la pequeña estuviera aislada, pero la gente de cuidados infantiles no pensó que fuera bueno para ella estar en contacto con sus hermanos y menos después de lo pasado con quienes vivían con ella o lo pasado por las mayores que estaban con Ruth, Lily comenzaba a entender por qué el psicólogo decía lo de las malas influencias, aunque le parecía imposible creer que sus hermanos fueran capaces de hacerle algo malo, Leni le prometió pedir permiso para visitarla y llevarla de paseo, comprarle mil cosas y tal vez con el tiempo podría pedir su custodia, Lily la hizo jurar que haría todo esto y Leni lo hizo sin dudarlo; la plática terminaba cuando la mayor recordó a alguien y le dijo

— o-oye, Lily, aquí está Lincoln, ¿quieres hablar con él? —

— ¡sí! ¡sí! ¡pásamelo! —

Leni salió de su habitación rumbo a la cocina, donde se encontraba el peliblanco, tomando café, Leni le quitó la taza de la mano y le dio el celular, Lincoln no sabía que estaba pasando, miró a su hermana en espera de que le dijera algo, pero aquella solo le dio una de esas grandes sonrisas que la hacían brillar cuando estaba legre, entonces supuso que sería algo bueno y habló

— ¿aló? —

— hola, Linky... — dijo Lily alegremente y él se quedó sin aliento

— ho-hola, hermanita… — la voz del chico temblaba un poco y Lilian no la reconoció, además, era una voz más grave, una de hombre, la pequeña se quedó en silencio —… ¿Lily? ¿estás ahí? —

— ¿Li-Lincoln?… — un hilito de voz respondió a las preguntas del chico y el reaccionó de inmediato

— ¡hola, Lilster! ¿no me reconoces? Creo que mi voz ha cambiado algo en este tiempo —

— Lincoln, te escuchas diferente ¿de verdad eres tú? no te creo... dime algo que solo tú y yo sepamos —

Lincoln lo pensó un poco y luego dijo con un tonito burlón — yo sé de alguien que encontró algo muy feo debajo de la cama de su hermana mayor y… —

— ¡CÁLLATE! ¡NO QUERÍA RECORDAR ESO! ¡QUE ASCOOOOO!... sí eres tú… que bueno es hablar contigo, Linky… —

— jejeje… te extraño hermanita ¿Cómo has estado? —

— bien, bueno, a-ahora estoy bien… mejor… Linky te extraño mucho… —

La pequeña no pudo evitar llorar, Lincoln era su hermano de más confianza y casi su confidente, era quien la cuidaba y a quien acudía cuando necesitaba consuelo o protección, pero estaba tan encerrada en su odio hacia todos, que no se dio cuenta de su ausencia hasta ese momento, así que no pudo contenerse

— ¡Li-Linky!... ¡LINKY-Y-Y-YH!... ¡TE E-EXTRA-ÑO MU-UCHOOO!... ¡BUAAAAA!... —

el chico hacía todo lo posible por calmarla, pero Lily solo lloraba repitiendo su sobrenombre y diciendo cuanto lo quería y lo extrañaba, Shirley también hizo su parte para calmar a la pequeña, pero aun así tomo un buen rato.

Lily habló mucho con Lincoln, pero al contrario que con Leni, ellos tuvieron una pelea, Lincoln no entendía el porqué del odio hacia Rita y quería convencerla de que hablara con ella, Lily le gritó y lo insultó, dejándole muy claro que Lynn Sr y Rita eran los únicos culpables de todo lo que les estaba pasando a todos, la pequeña no entendía por qué él los quería si ellos fueron los causantes de que los hubieran corrido de casa, Lincoln no tuvo respuesta y la niña colgó entre sollozos, su hermano era un tonto.

Lincoln se quedó muy triste ante lo inesperado de la pelea y el fin de la llamada, pero entendía a su hermanita. Leni se encargó de explicarle lo sucedido en casa de Shirley y eso lo ayudó a comprender mejor la situación.

Era sábado a mediodía, y salvo Rita, que había ido a ver a las gemelas después a Lynn Sr, las otras mujeres Loud estaban en casa. Luna, Luan y Lynn (quien regresó a casa para darse un baño y a cambiarse antes de regresar al hospital donde Lisa se encontraba) holgazaneaban un rato, Leni y Lincoln llegarían en la tarde, luego cenarían en familia y se desvelarían hablando o viendo una película, todo parecía ir bien ese fin de semana, hasta que alguien subió las escaleras del porche hasta la puerta.

Lily necesitaba hablar con sus hermanas, quería saber todo lo que pasaba con ellas, pensaba que la habían abandonado y necesitaba esas respuestas para avanzar en su terapia y en su recuperación de sus demás hermanos, al menos de quienes estaban presentes y libres, a pesar de lo que su terapeuta aconsejara, la gente de servicios infantiles temía que el contacto con algunas fuera negativo, pero la pequeña no iba a dejar que un consejo de esa gente la detuviera, así que, apenas llegado el sábado, Lily se hizo un par de sándwiches, los que empacó en su mochila junto con una botella de agua y una sudadera, y sin pensarlo dos veces, salió de la casa de Shirley rumbo al "sitio prohibido" de Royal Woods, la casa Loud.

La pequeña caminó hasta la parada de autobús y esperó pacientemente, el camión marcado con ruta 5 tardo poco tiempo y ella subió sin dudarlo, la noche anterior buscó en internet la forma de llegar y más o menos tenía un recorrido, solo que había partes que no conocía de su pueblo y se perdió en un transbordo, después de estar parada por una media hora estudiando su mapa de ruta, pensó que ya no estaba demasiado lejos, así que emprendió el camino a pie.

La pequeña rubia llegó algo cansada a su antigua casa, ya que tuvo que caminar un buen tramo, pero se olvidó de todo al estar de nuevo frente a esa casa, la cual pudo reconocer sin muchos problemas pese a las renovaciones y el cambio en el color, tantos sentimientos encontrados y recuerdos la hacen quedarse en blanco por un momento y luego la duda la asalta ¿estará Rita ahí? A final de cuentas, es su casa, ¿cómo hará para hablar con sus hermanas con ella ahí? es algo que no pensó y que ahora es el principal obstáculo, pero no vino para acobardarse y hace mucho que pasó el punto sin retorno, entonces Lily concluye que hay que ser valientes y que suceda lo que tenga que suceder; la pequeña camina despacio por la vereda que lleva hasta el porche y luego sube despacio los escalones de madera para finalmente plantarse frente a la puerta, la que contemplará durante un tiempo hasta que se decide a tocar el timbre, que ya ha sido reparado tiempo atrás, así que no hay "toque eléctrico" ni nada, después del llamado, se hace el silencio por un momento, hasta que escucha un — ¡VOY! — junto a unos pasos acercándose y una voz de tono alegre suena alta mientras abre la puerta

—... no creo "Luns"; hola, buenos di... —

la visión de esa pequeña rubia, pálida y con expresión de espanto, en la puerta de la casa, deja sin palabras a Luan, sus ojos no pueden creerlo, pero solo pasa un segundo que se siente una eternidad entre la vista y el grito

— ¡DIOS MIO, LILY! —

y la pequeña es envuelta en un abrazo asfixiante mientras escucha y siente el llanto de su hermana mayor

— ¿e-eres tú? ¿de ver-verdad eres tú?... claro que eres tú ¡claro que eres tú! ... — Luan se separa por un instante para verle el rostro casi idéntico a las gemelas a esa edad, aunque algo delgado y con rasgos más finos. Luan le besa ambas mejillas, llorando de alegría y de nuevo está siendo apretada por esos brazos —… Lily, hermanita, te he extrañado tanto... —

Otra voz y otros pasos se acercan a la entrada — ¿Qué pasa Lu...? ¡CON UN CARAJO! ¡¿LILY?! —

Luna correrá los últimos metros hasta integrarse al abrazo que Luan tiene sobre la pequeña, quien está totalmente perdida y con la mente llena de preguntas ¿de verdad la extrañaron tanto? ¿entonces por qué no la buscaron? ¿por qué se olvidaron de ella? ¿Por qué…?

La pequeña se siente levantada y se mira cargada por sus hermanas mayores hasta la sala

— ¿Cómo has estado?... ¡Hermanita, que linda estás!... ¿por qué estás tan delgada?... ven, siéntate… —

Luna y Luan no dejan de hablar, atropellándose con las preguntas y los mimos, y Lily comienza a saturarse un poco, pero todo se acaba cuando un grito salvaje las hace voltear hacia las escaleras, donde una Lynn en ropa interior y con una toalla en la cabeza grita

— ¡LILIAN! —

Y se planta frente a ella de dos trancos, haciendo a un lado a sus otras hermanas y levantándola en vilo del sillón

— ¡LILY! ¡HERMANITA! ¡TE EXTRAÑÉ! TE EX-EXTRAÑABA MU-MUCHO… ¡PORDIOOOOOOOSLILYYYYYY!... —

Y siguió gritando mientras daba vueltas con ella en brazos, riendo y llorando al mismo tiempo, Luna y Luan tuvieron que atraparla cuando amenazó con caer, mareada por los giros, y la ayudaron a sentarse en el sillón, pero nunca soltó a la pequeña, que estaba algo sofocada con el abrazo titánico de su hermana ex deportista, aunque las otras dos tuvieron que luchar con Lynn para sacarle de entre los brazos a la menor.

Lily respiró hondo en cuanto se vio libre, las mayores la sentaron a un lado y la miraron, esperando algo, una palabra o un gesto, pero la pequeña estaba intimidada por el recibimiento, no terminaba de entender las muestras de cariño por parte de estas mujeres que no la habían visto en más de dos años

— Lily ¿estás bien? — la pregunta de Luna la sacó de su mutismo, ella se volvió a ver a la rockera y le pregunto en voz baja

— ¿por qué?... — Luna no parecía entender la pregunta, así que la pequeña se soltó hablando —... ¡estuve aquí en el pueblo todo este tiempo y nunca me visitaron! Lisa se volvió Loca y las gemelas igual, pero nadie me preguntó como estaba, m... Rita fue a verlas, pero ella tampoco me explicó que pasaba, todos estuvieron ignorándome... ¡TODAS USTEDES! ¿POR QUÉ NO ME SACARON DE ESA CASA? ¿POR QUÉ NUNCA ME HABLARON? ¡NUNCA HICIERON NADA! —

las mayores de inmediato se lanzaron a consolar a la niña que ya lloraba maldiciendo a todo el mundo

— no Lily, no llores, nosotras... esto es algo difícil de explicar... yo, y-yo no sabía nada... —

Luna, Luan y Lynn se atropellan y se interrumpen al hablar, queriendo que su hermanita se calme, lo que les costará algo de trabajo y cuando finalmente lo logran, Luna es quien toma la palabra

— escucha, Lil'ster, no es como si nos hubiéramos olvidado de ti a propósito, la verdad es que fuimos muy descuidadas de todos y tuvimos muchos problemas por eso... las tres estuvimos en la cárcel varias veces, a mi casi me matan y estuve en el hospital casi un año, Luan estuvo en la cama junto a la mía porque se intoxicó con alcohol y Lynn... pues ella también tuvo muchos problemas, realmente los años pasados han sido para el olvido, pero estamos recuperando todo y... pues... ahora que estás aquí, también te hemos recuperado... —

Luan interrumpe — Lilian, no nos olvidamos de ti, solo pensamos que, estando con la tía Shirley... ¡LA TÍA SHIRLEY! LILY ¿CÓMO LLEGASTE AQUÍ?... eso está del otro lado del pueblo y... tenemos que avisarle —

Lily no estaba muy de acuerdo, pero les dio el número telefónico de su casa porque ninguna de ellas lo tenía, Luna se encargó de hablar y dar todas las explicaciones necesarias, luego le dio el aparato a la pequeña, quien tuvo que comerse un regaño y la promesa de un castigo, aunque después, Shirley le dijo que aprovechara el tiempo con sus hermanas y que iría a recogerla sin problemas.

Una vez aclarado el asunto de la llegada, las chicas se fueron a la cocina, Lynn llevaba a Lily en brazos, aunque la pequeña no estaba muy de acuerdo, ya que su hermana seguía en ropa interior y era incómodo, Luan notó el gesto de Lily, y cuando la es deportista dejo a su hermanita en una silla, rápidamente le hizo una seña mientras le decía

— Lynn, algunas de nosotras no estamos muy a gusto viéndote en "undies", por favor ve a vestirte —

La aludida solo se sonrió al ver el gesto de la menor, que seguía siendo de desagrado mal contenido y después de soltar una risita, corrió escaleras arriba, sin embargo, estuvo de regreso casi de inmediato, ya enfundada en un traje deportivo, aunque seguía descalza.

Las chicas comenzaron una plática ligera mientras preparaban algo de comer, preguntándole a la menor que quería, si le gustaba algo en especial y ya servida la comida, si estaba rica o si quería más. Lily permanecía en silencio y solo contestaba con monosílabos porque estaba confundida, este momento se le antojaba irreal, estar con sus hermanas de nuevo, en la cocina y escuchar la cháchara ruidosa de ellas hablando al mismo tiempo, riendo mientras iban y venían, se reclamaban o se hacían bromas y todo con el ritmo de antes.

La pequeña terminó su plato y se quedó en silencio, ya no respondió a las preguntas de sus hermanas, lo que las hizo callar y mirarla

— entonces... — la voz de la pequeña sonó seria —... ¿Qué pasó con todos? ¿por qué se olvidaron de mí? —

— nunca nos olvidamos de ti, Lily... — respondió Luan ante el silencio de las otras dos —... nadie lo hizo, solo creímos que con Shirley tú y las otras menores estarían bien, pensábamos que Lori y los demás no eran opción y nunca nos enteramos de lo que pasó con ustedes, pero sabíamos que estarías mejor que en una casa donde nos mataban de hambre y nos maltrataban, donde estábamos abandonadas y donde nos estábamos dejando morir... no debería de contarte esto, pero posiblemente solo así nos entenderás... —

y Luan le contó todo lo que vivieron en casa de Ruth y lo que pasó después, no fue demasiado gráfica con lo de Luna ni con otras cosas, pero lo que dijo bastó para que la pequeña entendiera que no fue la única en sufrir

— y entonces... entonces ¿por qué no escaparon?... — pregunta Lilian —... ¿por qué aguantaron tanto tiempo a esa loca? —

— nos amenazó muchas veces y con tantas cosas... — Lynn dice, triste —... yo tenía miedo de quedarme en la calle, odiaba a Ruth, pero sabía que mientras le llegara el dinero del apoyo, tenía una cama y un techo, me aterraba pensar que algún día tendría que vivir en un callejón y comer basura, y cuando me di cuenta de que de todas formas no tenía que comer, me dediqué a cosas horribles, estuve en la cárcel varias veces y... afortunadamente mi Sinny estaba ahí para mí... —

— es su novio, es policía — aclara Luna, Lily jamás pensó que Lynn fuera a tener un novio

—... bueno... — sigue Lynn —... el caso es que logramos sobrevivir hasta que mamá salió de la cárcel, pero aun así, no salimos tan limpias del problema, a Luna casi la matan y Luan casi se suicida, yo casi mato a un tipo y... esto está mal, no deberíamos de contarte nada —

Lynn se levantó de su asiento y escapó a la sala, desde donde se escuchó un sollozo bajo, Luan se acercó a Lilian y le pasó un brazo sobre los hombros

— perdónala, ella no sabe cómo tratar el asunto todavía —

— cuéntanos Lily... — dijo Luan —... yo nunca creí que la tía Shirley fuera una mala persona y... —

— no lo es, mamá Shirley es muy buena, pero las otras eran muy malas con ella y conmigo... — esto hace que las mayores la miren sorprendidas ¿mamá Shirley? Rita ya les había contado del odio que la menor le tenía, pero escucharla decirle mamá a su tía era otra cosa, Lilian se desahogó, ahora con sus hermanas, narrando todo lo acontecido en ese tiempo, un poco más de dos años de separación, comenzó a darse cuenta que, de tanto hablar sobre su pena, esta dejaba de ser dolorosa, comenzaba el lento proceso de cerrar la herida, como le había dicho el psicólogo, y eso la hizo sentir bien.

Un rato después, La pequeña rubia reía y jugaba con sus hermanas, pero llegó el momento en que Lynn hubo de irse, pues tenía que regresar a la guardia con Lisa, lo que contrarió a la pequeña, les contó lo que vivió con quien fuera su compañera de habitación y se enteró de todo lo que había pasado con ella durante este tiempo en el hospital. La menor de los Loud quiso alegrarse de ello, pero la verdad es que quedó muy impresionada por lo que sus hermanas le dijeron y más bien sintió pena por ella; antes de irse, Lynn tomo una foto de todas, diciendo que posiblemente Lisa estaría feliz de verlas y se fue, esto les recordó que Leni y Lincoln tal vez ya vinieran en camino y comenzaban a alegrarse por que ellos también verían a Lily, pero la pequeña recordó su pelea con Lincoln, y aunque sí quería ver a Leni, seguro verlo a él sería incómodo, así que le pidió a Luan que llamara a Shirley para que pasara por ella, la ex bromista no entendió este cambio tan repentino en el ánimo de la niña, solo que no hubo forma de hacerla cambiar de parecer y se hizo la llamada, Shirley llegó en más o menos media hora y la pequeña se fue, no sin antes despedirse amorosamente de sus hermanas y hacerlas jurar con el meñique, que la visitarían y la llamarían, cosa que las otras hicieron de buena gana, y con esta promesa, Lilian se fue.

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Les pido una enorme disculpa a quienes siguen esta historia por la larga pausa en la que cayó la misma, pero entre el trabajo y el bloqueo, me era difícil retomarla, agradezco su paciencia y espero les guste el nuevo capítulo de esta historia. Lilian tiene mucho que resolver para ella misma, pero seguramente sus hermanas la ayudarán y ella será un buen motivo de mejora para varias de ellas, sobre todo Lori.

Se vienen Halloween y otras fechas propias para hacer one shots y al menos el de día de brujas ya está cocinándose, también tengo comenzado el siguiente de "Lewd Louds" y solo espero otro espacio para ver que se me ocurre para navidad.

Espero que todavía me sigan leyendo, y por favor comenten, ya saben que sus comentarios me nutren.

¡COMENTEN, POR PIEDAAAAAD!