(En el universo de La Triste Historia de Sweet Soft)

Mind estaba comprándose un bonito vestido en Canterlot, puesto que ella fue convocada por Celestia para, según la princesa solar, tratar un asunto de máxima urgencia. Sweet y Chaos, sus hijos, estaban en el palacio de Canterlot, siendo cuidados por la princesa Luna, a la que le encantaban los niños y era una experta en como tratar con ellos. Durante su paseo, decidiendo entre tienda y tienda, Mind pudo notar que atraía muchas miradas, sobre todo de sementales. Quizá era porque era una alicornio. Finalmente se decidió por una tienda en concreto con un nombre extrañísimo que Mind no se molestaría en recordar, y pensando en porque los unicornios de Canterlot no se chocaban con nada, aunque fueran con la cabeza hacia arriba, entró en dicha tienda, dispuesta a hacerse con el mejor de los vestidos.

(En el palacio de Canterlot)

-¿Cómo dice que se llamaba esta extraña videoconsola, princesa Luna?-preguntaba Sweet, el cual llevaba tres partidas perdidas contra la princesa Luna de un extraño videojuego.

-Se llama "Nintendo 3DS". Conseguí unas cuantas en uno de mis viajes interdimensionales.

-Exactamente, ¿Cuántas son "Unas cuantas"?-preguntó inocentemente Chaos, el cual solo llevaba 2 partidas perdidas, y sin saber que la princesa Luna guardaba un cofre totalmente lleno con sus sagradas máquinas.

-No muchas, 4 o 5.-dijo sudando frío la princesa Luna.

-¿Y como se llama este videojuego? Me gusta mucho, aunque me da un poco de pena el oso amarillo con camiseta roja.-dijo sonriente Sweet.

-Se llama "Kingdom Hearts II".-aclaró la princesa Luna. De pronto sonaron unos golpes en la puerta, y por ella entró el príncipe Blueblood, totalmente enfadado.

-¡Tía Luna! ¡Exijo que se encarcele a esa pegaso azul! ¡Me ha robado mi paga semanal!-protestó Blueblood.

-Bueno, tal vez si no le hubieses dicho que no llegaba a la velocidad de una tortuga reumática...-dijo indiferente la princesa Luna.

-Y si no le hubieses añadido que su cabello parecía una manzana Zap podrida...-siguió Chaos.

-¡Uy! ¡Fue buenísimo cuando Rainbow Dash te vació la fuente de chocolate del comedor real encima de tu traje!-se carcajeó Sweet-¿Cuanto dices que te costó ese traje? ¿11.000 bits?

-¡Y cuando salío escopeteado por la ventana y aterrizó en medio del vertedero! ¿Te acuerdas?-añadió Chaos, riéndose junto con su hermano.

-¡Y que lo digas! ¡Incluso salió en el periódico!

Blueblood refunfuñó y luego, poniendo una sonrisa perversa, dijo:

-Al menos no soy un alicornio artificial.

Sweet y Chaos pararon su risa de inmediato al oir ese insulto hacia su progenitora. Miraron a Blueblood con una cara que decía claramente "Prepárate".

-Oh oh-pensó Blueblood.

(3 segundos después)

Uno de los empleados municipales del vertedero de Canterlot estaba ejerciendo con orgullo y dignidad su trabajo, por el que, aunque parezca extraño, pagaban bastante bien.

N/A: No me extraña. En esa ciudad (en la que debería ser ilegal tantos ponis estirados viviendo en el mismo sitio) nadie querría mancharse las pezuñas ejerciendo en el vertedero.

En ese instante, delante del desventurado empleado, el príncipe Blueblood aterrizó, en medio de un estruendoso grito, en un montón de chatarra y basura, dejándole su traje y su peinado totalmente maltrechos. Mientras Blueblood lloraba como un niño pequeño que ha perdido su helado, el empleado suspiró y, mediante megafonía, avisó a su jefe para que mandasen refuerzos a limpiar el estropicio.

FIN tercer capítulo.

Moraleja: "Nunca te metas con la madre de nadie, corres el riesgo de acabar con solo 2 dientes en la boca".