Este capítulo está escrito en honor de varias cosas. La primera: En honor de mi cumpleaños nº26. La segunda: En honor de que he terminado la carrera en la universidad. Ahora sólo me quedan los exámenes finales. ¡Deséenme mucha suerte!...Seguro que la necesitaré YnY

En fin, ¡Ojalá que lo disfruten mucho!


(Equestria, Ponyville, 11:29 a.m)

Flower Mind y los pequeños gemelos Sweet Soft y Chaos Star están en SugarCube Corner, disfrutando de unos merecidos dulces tras volver del ayuntamiento de Ponyville, donde han terminado de los últimos trámites de su mudanza al tranquilo pueblo.

Chaos: Ufff, no sé tu hermano, pero yo esto lo necesitaba.-proclama Chaos, dando un amistoso toque en el hombro de su gemelo, consiguiendo una ligera risa de este.

En ese mismo instante las puertas del local se abren, por donde entra un felino bípedo, con tantos músculos que harían falta varios días para verlo del todo, con una flamante melena rojiza, vestido con un dashiki amarillo y rojo, con motivos negros y blancos. A primera vista se puede ver que es un león, lo cual impresiona según se lo mira.

Sweet: ¿Un l-l-le-o-ón?-tartamudea Sweet, a punto de hacerse encima del miedo.

Mind: No tienes de que tener miedo, cariño. Existen gatos inteligentes y sapientes, que se distinguen por ser bípedos, sobre todo en las ciudades de Klugetown y Abissinia. Se podría decir que existen "primos" suyos en las tierras de Farasi, de donde procede nuestra amiga Zecora, consistentes en dos tribus de leones y panteras, con bastante rivalidad entre las dos.

Mientras la unicornio lila hace esta sencilla explicación a su potro, el musculoso león avanza, paso a paso, hacia el mostrador de la tienda de dulces. El Sr. Cake suda la gota gorda mientras avanza, y según llega enfrente, todos creen que se va a desmayar.

Sr. Cake: ¿Pu-Pue-do ay-yudar-l-le?

Para sorpresa de todos los presentes, el león no muestra ningún signo de agresividad, sino que más bien ofrece una sonrisa, gestos y palabras educadas, pese a su gruesa y fornida voz, al señor Cake.

¿?: Saludos, buen señor…eh…¿semental?...Bueno, simplemente vengo por estos lares preguntando por una yegua. Desconozco si sabe de ella.

Presa de su estupefacción, el señor Cake tarda unos momentos en responder.

Sr. Cake: Ehhh…Sí, claro. ¿Qué yegua es?

¿?: Me parece que se llama…Pinkie Pie.

Pinkie: ¡¿Alguien me llama?!-pregunta Pinkie, apareciendo de repente por detrás del león, provocando que emita, presa de su sobresalto, un poderoso rugido que asusta a la mayoría de los clientes del local.

Sra. Cake: ¡Pinkie! ¿Qué te dijimos de asustar así a los demás?-le regaña la Sra. Cake, apareciendo por la puerta de la cocina, mientras el león se sujeta el pecho para recuperarse del susto.

Pinkie: ¿Qué no lo haga?

Sra. Cake: ¡Exacto!

¿?: ¿Usted es la señorita Pinkie Pie?-pregunta el león, interesado.

Pinkie: ¡La misma que viste y calza!-reconoce Pinkie, tan animada como al principio.

Samir: Un placer conocerla. Mi nombre es Samir, de la tribu de los Nuru, y he venido a este pueblo por recomendación de mi hermano, pues dice que usted es una de las mejores pasteleras de toda Equestria.

Pinkie: ¿Tu hermano no será Tendai, un león de melena blanca?

Samir: El mismo. Ocupó hace poco el cargo de chamán de nuestra tribu.-revela con orgullo el león.

Mind: No sabía que conocías a un león, Pinkie.-dice con interés la yegua lila, acercándose a Pinkie.

Pinkie: ¡Pues claro! Zecora me lo presentó, tanto Tendai como Samir eran amigos de su infancia en Farasi.

Samir: ¿Es cierto que Zecora también vive por aquí?

Pinkie: ¡Claro! Vive en el bosque Everfree.

(Media hora después)

Tras haberle presentado a Mind y a sus hijos, y haberle dicho que con gusto le llevaría al hogar de Zecora en el bosque, Pinkie y Samir comenzaron la caminata hacia el salvaje entorno.

Pinkie: Por cierto Samir, aún no me has dicho para que me buscabas.

Samir: ¡Es cierto! Me disculpo por ello. Venia hacia estas tierras por petición de mi padre, el jefe Zuberi, con el propósito de conseguir una receta para nuestra tribu, y así superar a los Osei, la tribu de las panteras, en la próxima competición de cocina.

Pinkie: ¿Hacéis competiciones de cocina?

Samir: Tampoco habría de sorprenderte. Hacemos competiciones de TODO, únicamente para poder superar en algo a la otra, pero siempre acabamos empatando, por una cosa o por otra.

Pinkie: También me interesa. ¿Por qué os peleáis tanto entre ambas tribus?

Ante esa pregunta, lo único que hace Samir es esbozar una ligera y burlona risa.

Samir: ¿Bromeas, verdad? ¿No te lo contó acaso mi hermano?

Pinkie: ¿El que?

Samir: Los Nuru y los Osei siempre se han peleado, desde hace muchas generaciones, nunca hemos sabido porque.

Con esa respuesta, Pinkie se queda pensando por un par de minutos.

Pinkie: Y, ¿Cuál fue la receta que tu padre te mandó a buscar?

Samir: Una que encontró en el fondo de un viejo baúl. Dijo que, con ella, podríamos ganar a los Osei con las garras atadas a la espalda. Se llamaba "Estofado de Unicornio".

La poni rosa tarda unos segundos en reaccionar, pero después, pone una mirada absolutamente estupefacta. Con el grito que pega después, podría perfectamente haber atraído a todas las bestias del bosque de Everfree.

(Una hora después, cabaña de Zécora)

Zecora: Mi querido amigo, puedo ver cuál es tu problema.-dice la cebra chamán, mientras que remueve el caldero de su casa, con una de sus pociones-La receta de tu jefe, de tu padre, interfiere en nuestro ecosistema. Deseas, para los tuyos, una gran victoria. Temes que esta gran empresa resulte reprobatoria.

Samir: Así es. No tenía ni idea de que los ponis no comían carne. Lo lamento si te he dado una mala impresión, Pinkie Pie.

Pinkie: No te preocupes. Tu mismo lo has dicho, no lo sabías.

Zecora: Por suerte, yo tengo un plan que puede beneficiarte en ambos sentidos. Podrás llevarle una receta válida al jefe Zuberi, y podrás ponerles fin a las riñas de los dos clanes divididos.

Pinkie: ¡¿Enserio?!

Samir: ¡¿Qué tengo que hacer?!-pregunta Samir, apenas creyéndoselo.

Zecora: Antes que nada, probad un poco de lo que he estado preparando esta mañana.-invita la cebra, poniendo un poco del líquido cremoso y azulado en dos cuencos. Ambos se lo beben dudosos, ya sabiendo de las pociones de Zecora. Para su sorpresa, sabe bastante bien. Tiene un sabor como a uvas verdes, con una ligera combinación de algo parecido a queso curado añejo.

Pinkie: Y…¿Ahora que pasa?

Zecora: Bueno…Habrían de pasar unos pocos minutos, pero sin duda, la paciencia dará sus frutos.

En efecto, un par de minutos pasan. Pero después, sin apenas darse cuenta, tanto Samir como Pinkie tienen el pelaje de color completamente azul, así como la melena de color blanco. También parece que tienen unos colmillos mucho más pronunciados.

Samir: ¡¿Se puede saber que nos has hecho, Zecora?!

Pinkie: Jijiji, parezco mi último disfraz de la Noche de Pesadilla.-dice la poni fiestera, sin asustarse lo más mínimo (lo cual ya es bastante raro).

Zecora: Muy simple, eso es un efecto secundario que le ocurre a todo aquel que come el "Estofado de Unicornio".

Samir/Pinkie: ¡¿QUEEEEEEEEEE?!

Samir: ¡¿ESO era Estofado de Unicornio?!

Pinkie: ¡La Princesa Celestia me va a desterrar al Sol por el resto de mi vida!

Zecora: ¡Haced el favor de calmaros!-exclama Zecora con una mirada severa-La poción que os he dado no era Estofado de Unicornio…pero, en palabras simples, tienes que fingir que lo era ante los tuyos.

Samir: No lo entiendo.

La cebra resopla con frustración.

Zecora: Escuchad con atención mi plan…

(Un par de días después)

Después de haberles dado el antídoto de su poción, Zecora accedió a ir con Samir a su tierra natal para ejecutar su plan.

Zecora: Será un viaje bastante largo, mi querida Pinkie, espero que el tiempo de mi ausencia no se os haga amargo.

Pinkie: Descuida Zecora, estaremos bien.

Samir: Ha sido un placer conocerte Pinkie. De nuevo me disculpo por el malentendido que ocurrió cuando llegué.

Pinkie: No te preocupes Samir. La próxima vez vente con tu hermano. Me gustaría presentaros a mis amigas.

Con esta calurosa despedida, Samir y Zecora cogen el tren hacia Farasi, hogar de la tribu de los Nuru.

(Una semana de viaje después)

Pues sí. Una semana. ¿Qué se esperaban? Las distancias son largas y en Equestria no hay trenes rápidos.

En fin…¿Por dónde iba?

Samir y Zecora han llegado a las puertas del poblado de la Tribu Nuru. Allí se encuentran con uno de los guardias.

Samir: Déjame hablar a mí.-le pide el león a Zecora.

Con ello, Samir se encamina hacia el guardia y empieza a hablar con él. Desde la distancia, el guardia le lanza un par de miradas sospechosas a Zecora, pero aún así manda abrir las puertas. Con ello, Samir y Zecora se dirigen hacia la cabaña del jefe.

Zecora: ¿Cuánto tiempo hace que no venía por aquí?-pregunta Zecora, más al aire que a su viejo amigo. Este, aun así, responde.

Samir: Jajaja, un montón. Mi padre se va a alegrar mucho de verte, eso seguro.

Llegan enseguida a la cabaña del jefe de la tribu y, con el permiso de los dos guardias que la custodian, entran.

(Dentro de la cabaña)

En el interior de la cabaña los recibe Zuberi, el jefe del poblado. Un león más alto y más musculoso aun que Samir. Hay algunas arrugas ya por su cara, y la mayoría de su melena está blanca, pero se nota que cuida su cuerpo. Él no viste un dashiki como su hijo, y como casi todo el poblado, sino que viste una especie de toga roja, sostenida con un cinturón de tela negro. Sostiene su larga melena con una tela corta también negra.

Zuberi: Hijo. Has vuelto.

Samir: Padre.

Ambos realizan el saludo formal-tradicional de su tribu. No es demasiado complicado, en realidad. Cruzan ambos brazos a la altura del pecho, con ambas garras cerradas en puños, para luego dirigirlas a ambos lados de sus caderas.

Zuberi: Zecora. Disculpa, no te había distinguido. Hacía mucho tiempo que no nos veíamos.

Zecora: Jefe Zuberi, todo un placer verlo de nuevo.

Zuberi: Igualmente.

Tras los saludos, los tres pasan a tomar un sencillo pero cómodo té frente a una mesa.

Samir: Padre. Lo conseguimos.

Zuberi: ¿Conseguir? ¿Conseguir qué?

Samir: Ehh…Lo que me encomendaste. La receta que me pediste conseguir en Equestria. La pedí a Zecora que viniese para que la preparase. Para poder superar al fin a los Osei.

Nada más nombrar a la tribu rival, el jefe empieza a dar saltos y golpes exagerados al aire por toda la sala, poniendo un gesto de gran furia en su cara, ante la mirada estupefacta de Zecora y Samir.

Zuberi: ¡¿Osei?! ¡¿Esas panteras apestosas están aquí?! ¡Que me las traigan, que yo las…!

Samir: ¡No padre, no! ¡No hay ningún Osei aquí! ¡Puedo prometerte que no hay ninguno!

Tras unos momentos, el jefe se calma y se vuelve a sentar. Samir conduce a Zecora a un rincón apartado de la cabaña para poder hablar con ella a solas.

Samir: Tendría que disculparme Zecora. Es obvio que tú no lo sabías. Hace muchos años que mi padre está un poco mayor ya, y tiene un poco de demencia senil. En su día fue un hábil guerrero, y ahora cada vez que escucha siquiera el nombre de los O…-empieza, para luego dirigir la mirada a su padre, y así detenerse-de la tribu rival, tiene ese tipo de reacciones. Estamos preparando la ceremonia para que mi hermano le sustituya como el nuevo jefe, pero mientras tanto, el seguía siendo el líder de la tribu y yo tenía que obedecerle. Por eso me dio esa orden tan absurda del Estofado de Unicornio.

Zecora: Y por eso tenemos ahora nuestro plan. No te preocupes.

(Dos días después)

Según Samir y Zecora consiguieron informar al jefe de la tribu (de una manera más cuerda) de que Samir había cumplido su misión, no tardaron nada en montar el concurso de cocina entre ambas tribus. Quedaron en que se celebraría en terreno neutral, en la frontera entre ambos.

En nada de tiempo llegó el día. Como estaba planeado, ambos jefes dieron un paso adelante para saludarse entre si (aunque no fuese un saludo muy educado).

El primero fue el que ya conocemos, Zuberi, el líder de la tribu de los Nuru.

Zuberi: Mi tribu se alzará con la victoria. ¡Nada podréis hacer para impedirlo!

La segunda fue Yumna, la líder de la tribu de los Osei. Una pantera negra y también bastante musculosa, aunque también bastante entrada en edad.

Yumna: Mi pueblo ha esperado demasiado tiempo por esta oportunidad. ¡Todos vais a caer, tribu de los leones!

Los ánimos y los gritos resonaban por doquier.

Zecora: Ni que fuesen a pelear entre ellos.

Samir: Si. Sólo es un concurso de cocina entre tribus.

Al momento, ambas tribus comenzaron a cocinar. Zecora comenzó a preparar el "Estofado de Unicornio" (todos ya sabemos que en realidad es su poción, pero intentemos encubrirlo lo mejor que sepamos, ¿De acuerdo?), con Samir como su ayudante. En un momento dado, Samir consiguió eludir la vigilancia de su padre, diciendo que les hacía falta más leña para el caldero. Ese rato que su padre y los guardias fueron a por leña, comenzaron a añadir los ingredientes clave para la poción.

Una vez volvieron, lo único que les tuvieron que decir fue que la "carne de unicornio" ya se había disuelto en la sopa, y que quedaba muy poco para que estuviese preparada. Antes de lo que esperaban, se acabó el tiempo para cocinar del concurso.

Los que tenían que probar los platos, aparte de los propios jefes de las tribus, eran los Consejeros de cada jefe, considerados cómo "completa y absolutamente imparciales".

En efecto, eso fue lo que hicieron. Probaron primero el plato de la tribu de los Osei: Una especie de pescado cortado en trozos con una salsa de la que Zecora y Samir no sabían el nombre. Después se dirigieron hacia la poción de Zecora. Los cuatro, los jefes y los consejeros, la probaron. Admitieron que tenía un sabor muy interesante.

Los jefes de ambas tribus se pusieron uno en frente del otro, mientras que ambos consejeros se ponían a debatir de forma aislada. Unos minutos después, ambos consejeros volvieron a ponerse enfrente de sus jefes.

Consejero Nuru: Lo hemos pensado largo y tendido…

Consejero Osei: Y hemos decidido darle la victoria…

No llegaron a terminar la frase. Ambos jefes y ambos consejeros empezaron a sufrir los efectos de la poción de Zecora. Sus pelajes se volvieron azules, sus cabelleras se volvieron blancas y sus colmillos se volvieron más pronunciados.

Zuberi: ¡¿Qué diablos nos ocurre?!

Consejero Osei: Jefa, ¿Qué nos está pasando?

Yumna: ¡¿Cómo quiere que lo sepa yo?! ¡Esto es alguna maldición que los Nuru nos han lanzado!

Zuberi: ¡Si te la hubiese lanzado yo, no me afectaría también a mí, idiota!

Zecora: ¡Basta!

Los cuatro se volvieron hacia Zecora, parando por un momento de discutir.

Zecora: ¿Acaso sois realmente tan distintos?

Samir: Habéis sufrido los mismos efectos después de todo.

Zecora: Vuestro pelaje tiene el mismo azul.

Samir: Vuestras melena son igual de blancas.

Zecora: Si mi antídoto os puede curar igual…

Samir: Si ni siquiera recordamos el por qué peleamos día sí y día también…

Zecora: ¿Por qué ambas tribus no pueden ser amigas?

Ambos jefes y ambos consejeros se miraron entre sí durante algunos minutos. También miraron a los miembros de sus respectivas tribus.

Yumna: Somos unos idiotas.

Zuberi: Llevamos toda nuestra vida peleándonos por un motivo que desconocíamos completamente.

Ambos jefes volvieron a dirigir sus ojos el uno al otro.

Zuberi: Intentemos ahora, dirigir nuestros esfuerzos a reconciliar a nuestros pueblos.

Yumna: Nos harán caso.

(Unas pocas horas después)

Zecora estaba preparando sus cosas para volver al día siguiente a su hogar en el Bosque Everfree. Había sido muy agradable visitar su tierra natal, pero sabía perfectamente donde estaba su sitio y su vocación. Escuchó cómo llamaban a la puerta de la cabaña de invitados.

Zecora: Adelante.

La cebra vio como entraban a la cabaña sus queridos amigos, Samir y Tendai. Los tres se sentaron en el suelo. Al instante les llegó a los tres un tierno recuerdo de su infancia, cuando solían hacer eso mismo, pero con el objetivo de pasarse una pequeña pelota.

Tendai: Ni siquiera sé cómo darte las gracias.

Zecora: No tenéis porque. Sólo he hecho un favor a unos buenos amigos.

Ambos leones sonrieron.

Tendai: Por cierto, os he reunido a los tres porque había algo más que quería hacer, pero cuando estuviésemos los tres solos.

Zecora y Samir miran con extrañeza al león de melena blanca. Este saca de una pequeña bolsa un brazalete de metal, no muy grueso, con motivos tribales y esferas en sus extremos.

Samir: El brazalete del jefe…

Tendai: Has conseguido resolver un enfrentamiento de hace siglos, hermano. Tu mereces ser jefe mucho más que yo.-admite Tendai, ofreciéndole el brazalete a su hermano. Samir mira a ambos. A Zecora y a Tendai. Ambos le sonríen con confianza y dulzura.

Samir: ¿Qué estás diciendo, Tendai? Yo jamás sabría como ser un buen jefe. Tu lo has estado aprendiendo durante meses. Este brazalete sólo merecería ser tuyo.-dice Samir, con los ojos llenos de lágrimas, rasgo que Tendai también comparte.

Tendai: En absoluto, mi querido y colorido hermanito.-niega Tendai, manteniendo el brazalete en la garra de su hermano, para luego, sorprendentemente, pasar a cogerlo entre los dos-Nuestro.

Ambos leones han entendido eso a la perfección, y Zecora también. Sabe que la tribu de los Nuru tendrá dificultades para adaptarse a dos jefes a la vez, pero está más segura imposible de que tendrán un buen futuro.

Tendai: ¡Por cierto, no me acordaba! ¡No habéis contado que tal os fue con Pinkie Pie en Ponyville!

Samir y Zecora se miran con nerviosismo.

Samir: ¿Con Pinkie? Ehh…Verás…Respecto a eso…

FIN CAP 52

Me inspiré, principalmente, en la guerra Rusia-Ucrania para escribir este capítulo. Hacía tiempo que no escribía un capítulo de este fanfic, de hecho, hacía tanto tiempo que lo declaré [EN PAUSA]. Sé que es algo horrible de hacer por mi parte y espero que no me tengan mucho renc...

Muchedumbre con Antorchas: ¡Allí está! ¡A POR ÉL!

Ehhh...Ok lectores, mientras yo corro para salvar mi vida, ustedes intenten dejar algún...¡SEGURIDAAAAAAAAD!