Ya siento que vamos llegando a la recta final.


[... Hay un gran sol ...

... Astros también ...

... De nuevo camino y me veo bien ...

... Una galaxia para explorar ...

... Aprender astronomía para variar ...

... (Whoa...) ..

... Este es un viaje especial ...

... Y yo sigo sin estar aburrido ...

... Mi universo es divertido ...

... (Whoa... Es muy divertido) ...

... Y yo sigo sin estar aburrido ...

... Mi universo es divertido ...]


Es mi universo muy divertido

Rescape

Dentro del palacio real de Beethovia, en el salón del trono se encontraba un hombre, disfrutando de la opulencia. Vestía de los ropajes más elegantes, con una larga capa roja. Comía toda clase de alimentos finos y bebía los mejores elixires que había en su planeta mientras un comunicador mostraba una transmisión holográfica frente suyo.

Muy bien, Yong-kum, gracias a tu intervención logramos por fin apaciguar a la princesa Quorra y a sus amigos.— Dijo aquella figura, celebrando su éxito.

—"Finalmente conseguí ganarles a esos molestos terrícolas, aunque es una lástima que su maestro no estuviera con ellos. Aunque mi lord, Liam, está a preparando una sorpresa para el chico Murphy. "

—¿Lograron contenerlo al fin?

—"Duerme plácidamente en una de nuestras cámaras de contención"— Respondió, mostrando una imagen del chico colgado de los brazos, inconsciente, con rastros de sangre seca en las palmas mientras un enorme aparato metálico se cerraba alrededor suyo.

Unos estigmas no le harán daño al terrícola— Se burló el soberano.

"¿Qué hay de sus amigos?"

—Están encerrados en la torre de la alcaldía, junto a la princesa. Quiero sufra lo máximo posible y por lo tanto, ejecutaré a sus amigos primero de la manera más dolora que se me ocurra.

—"No importa la cantidad de seguridad que tengas, duplícala".

—El príncipe Remyson ya se encargó de eso. Llevará una doble guardia que él mismo escogió.

—"Perfecto. Mi buque despegará en cuánto logremos resolver unos imprevistos generados."

—Prepararé a la flota para unirse a ustedes en cuánto todo esté listo. Hasta entonces, puedes irte despidiendo para siempre de la princesa y sus amigos.

La transmisión terminó, y el Rey prosiguió con su festín de celebración. Pensaba incansablemente en su hijo, quién había declinado su invitación a pasar el tiempo con él. Sin embargo, dejó esos pensamientos de lado. Tomó el bastón de Quorra en sus manos y lo examinó, percatándose de lo versátil del diseño al instante. Procedió a tomar las empuñaduras de Milo, tratando por todos los medios de transformarlas a espadas sin éxito aparente. Después tomó el collar de Melissa, el cual no era mejor que una inerte barra de carbón cuándo estaba entre sus dedos. Sujetó los guantes de Zack, pero el simple cuero del que estaban hechos irritaba sus manos por lo que los arrojó sobre la mesa frente a él. Presionó un botón sobre el descansabrazos de su trono y un hombre ingresó de inmediato.

A sus órdenes, Rey Billius.— Dijo la figura quién se arrodilló ante el rey.

—Lleva estos objetos a mi bodega personal de seguridad y llama a los científicos a examinar los mangos, el collar y los guantes. Creo que podemos replicar su poder una vez que entendamos como funciona.

—Como desee, señor— Respondió aquella figura, haciendo una reverencia, tomando todas las armas y saliendo del lugar.

Hoy todo me está saliendo muy bien.


Dentro de la torre que los chicos habían invadido con anterioridad, al fondo de un largo corredor, se encontraba una muy pequeña celda, del tamaño de una cabina de ducha, dónde dos chicas se encontraban sentadas en el suelo como podían, mientras un joven con vendas en los ojos seguía golpeando la puerta una y otra vez con fuerzas, debido al odio y la frustración que cargaba.

Lleva horas así— Señaló la princesa.

Puede durar mucho más— Respondió la chica mientras el golpeteo continuaba.

Las manos hinchadas del moreno ya comenzaban a dejar un pequeño rastro rojo en la puerta de la celda cada vez que tocaba la puerta. Finalmente se rindió y procedió a sentarse en el suelo como pudo en el estrecho espacio, abrazando sus piernas y escondiendo la cabeza en ellas, negándose a pronunciar una sola palabra.

Chicos, de verdad lamento haberlos metido en esto. Creo que comienzo a entender por qué Shar-cos nunca quiso involucrarse.— Se disculpó la princesa, reteniendo las lágrimas en sus ojos.

—Por favor, no le quieras dar la razón. Si el hubiera estado aquí, habría sido un resultado diferente.

—Eso ya no importa— Sus voz se quebró en ese instante —Ya nada importa.

—No digas eso, encontraremos la manera de salir de aquí.

—No hay forma. Incluso si pudiéramos abrir la puerta, al final del pasillo hay cientos de guardias, con la orden de abatir todo lo que intente salir del edificio sin permiso. ¿Y todo para qué? Mi tío ha puesto a todo el planeta en nuestra contra. Ya no hay nada que hacer.

—Siempre hay algo que hacer, estoy segura que existe la forma de destapar esta cloaca de corrupción. Siempre dejan un rastro, siempre.

—Aún así, tendríamos que salir de aquí con vida— Contestó la princesa de manera triste.

—Nuestra esperanza es Milo— Sus ojos comenzaron a reflejar la incertidumbre. Recordó el momento en que Yong-kum había tomado a su amigo. Sabía que el castaño no estaba en condiciones de ejecutar un rescate. Volteó a ver a su amigo, quién permanecía en la misma posición. Suspiró, giró y logró ver un pequeño tornillo suelto en el panel de control de la puerta. No dudó y comenzó a retirar el recubrimiento de dicho panel para acceder a su cableado interno.


Capitán Raz— Llamó uno de los piratas a su líder—Tiene una llamada de Billius.

El líder de los piratas era un hombre de estatura mediana. Tenía un cabello verde largo y grasoso. La mitad de su rostro estaba cubierto por una prótesis metálica. Su brazo izquierdo había sido reemplazado por uno robótico y en su estómago había una enorme cúpula llena de líquido azul que dejaba ver un poco sus entrañas reposando en él. Vestía una casaca larga negra y su espada curveada tenía varios picos que se mostraban mortales, además de unas botas con tacón enorme que resonaban con cada paso que daba. Presionó un botón sobre su asiento y un holograma plano a modo de pantalla apareció frente a él

Rey Billius, me honra con su contacto— Saludó sarcásticamente.

"Déjate de payasadas, Raz. ¿Qué pasó con la nave proveniente del cuadrante de Liarrem que interceptaron?"

En la pantalla, se mostraba una nave espacial con forma de submarino bastante desgastada, como si hubiera estado en alguna clase de conflicto y luego hubiera saltado al inter-espacio de emergencia. Sus colores verdes ya estaban oxidados, sus impulsores estaban quemados y parte de las alas estaban rotas.

Interceptamos la nave, sin embargo, no tenía ningún tripulante ni objeto de valor a bordo —Respondió el reconstruido hombre, no muy feliz del tono de su aliado.

—"¿Cómo puede ser eso? ¿No fue esa la nave que acabó con el bloqueo que había entre Octalia y la ruta Sally?"

—Aparentemente la nave fue impactada por algo de enorme magnitud al momento de realizar un salto calculado, por lo que sus integrantes perdieron sus barreras de protección cuánticas en cuanto salieron del inter-espacio.

—"¿Sus moléculas se disgregaron hasta desaparecer?"— El rey se mostraba un poco renuente a creer eso.

—Es la única explicación lógica.

Billius dudó por unos instantes, pero después retomó la conversación.

—"¿Qué hay de la reina madre? ¿Cumplieron con la encomienda?"

Raz se tensó por unos instantes.

El príncipe Remy nos dijo que usted canceló esa orden. — Dijo con nervios.

—"No te preocupes. Me imaginé que esto pasaría"

—¿Quiere que la liquidemos en este momento?

—"No, creo que tomaremos la insubordinación del príncipe a nuestro favor. Ejecutaremos a la reina frente a los ojos de su hija. En cuánto a Remy, me encargaré de disciplinarlo en cuánto regrese. Ahora mismo el muy flojo debe estar en su nave espacial, flotando en algún lugar cerca del planeta recostado viendo las estrellas..."


Melissa se encontraba conectando y desconectando cables en ese pequeño panel de control, arrancándolos y haciendo que diferentes filamentos se cruzaran, con la esperanza de abrir la puerta correctamente.

¿Cuánto tiempo más seguirás intentando eso?— Le preguntó la Beethoviana, desesperanzada.

Creo que lo tengo. ¡Lo logré!— Exclamó, a la vez que una segunda puerta de seguridad de cerraba desde el techo. Al percatarse solo pudo fruncir los labios—Me equivoqué de comando.

Al terminar de contestar continuó moviendo los cables, sin éxito, mientras la princesa volvía a suspirar.

Ya deberías dejar eso por la paz.

—No, no. Espera. Ya casi lo logro. —En ese nuevo forcejeo con la puerta, la segunda puerta de seguridad comenzó a alzarse— ¿Lo ves?

Sin embargo, no quedó ahí, pues la luz que se encontraba por encima de la entrada principal comenzó a parpadear en rojo para volverse verde y el sello magnético de la puerta comenzaba a ceder.

No hay mucho tiempo, vámonos— Les dijo una voz masculina desde el exterior.

Melissa abrió la puerta y salió a toda prisa, seguida de la princesa, quién ayudaba al joven invidente a salir del lugar. El pasillo era bastante largo, separado cada tanto por un conjunto de pilares en cada extremo con decoraciones anchas desde las bases. En un extremo estaba la pequeña celda y en el otro estaba el único acceso. Ambos jóvenes salieron de forma inmediata, sin embargo, la figura que vio la beethoviana al salir de la pequeña celda la hizo pararse en seco; Vestido como un guardia sin su casco, su primo le extendía la mano para apoyarla.

¡¿Tú?!— Gritó con odio la Beethoviana, soltando a Zack, quién permanecía callado, buscando la oportunidad de averiguar qué estaba pasando, pues sin sus guantes no podía saber quién era su misterioso ayudante.

Prima, confía en mi, yo...— Esas palabras fueron suficientes para el moreno, quién en un hábil movimiento se posicionó por detrás de aquél muchacho que los había liberado, realizándole una llave al cuello con todas sus fuerzas, privándolo de todo ingreso del aire, casi impidiéndole hablar por completo— Es...pera...

¿Tú crees que en verdad vamos a confiar en ti? ¡Después de todo lo que me hiciste!— Gritó Quorra, mientras Zack aún sostenía el cuello de aquél chico, quién no podía respirar correctamente debido a ello.

Yo... no hice...— Trató de decir el beethoviano con el poco aire.

Sí ¿Cómo no? Tú y tu padre han estado detrás de la corona desde que tengo memoria. Tu padre asesinó al mío y tu permitiste que se volviera el rey del mundo. Además ¿Qué hay de lo que le pasó a Kellex? Dejaste que los floretes lo asesinaran sin piedad.

—Y le entregaron a Milo a Yong-kum— Exclamó la pelinaranja, escupiendo con furia cada palabra —¿Qué crees que le pasará? ¡Quién sabe en qué parte del universo se encuentra!

—Ayudar...— Trató de pronunciar el príncipe, pero Zack apretó su agarre con fuerzas, realmente no estaba seguro si se detendría una vez que el chico quedara inconsciente.

¿Qué está diciendo?— Le preguntó la terrícola a su amiga.

Mi... lo... Si...gue.. aquí.— Dijo con el poco aire que le quedaba a punto de quedar inconsciente, sin embargo, dichas palabras conmocionaron al moreno lo suficiente para soltar su agarre momentáneamente. Remy comenzó a toser y a recuperar el aliento dos segundos, tiempo suficiente para dar un golpe certero a Zack con su puño, soltarse de su agarre y reincorporarse mientras mostraba las cuchillas escondidas en sus brazaletes a las chicas quienes amagaron con atacarlo— Escúchenme, si realmente los quisiera muertos los habría matado utilizando estos brazaletes...

—Eres un...— Trató de decirle el moreno, mientras tentaba el golpe que acababa de recibir.

¡Su amigo Milo! ¡Sigue en este planeta!

—¿Cómo dices?— Preguntó Melissa con incredulidad.

El buque de Yong-kum ha tenido diversos y muy ridículos problemas para despegar y está varado en la zona industrial del planeta, en reparaciones.

—La ley de Murphy— Fueron las primeras palabras que Zack había pronunciado desde que fueron capturados.

La zona industrial está demasiado lejos de aquí— Replicó la princesa— Al otro lado del planeta.

Si nos damos prisa, podemos rescatarlo antes de que despeguen...

—No podemos simplemente salir de aquí, los guardias son demasiado buenos, incluso con nuestros poderes nos dieron suficiente lucha— Señaló Melissa— Sin mencionar que están todos armados y no tenemos nada con qué pelear. Además ¿Por qué habríamos de confiar en él?

—Porque estoy arriesgando mi vida para rescatarlos. Si mi padre descubre que los estoy liberando, hará lo que sea por acabar conmigo.

—¿Tienes algún plan, Remy?— Preguntó la chica local, quién aún seguía en alerta tratando de entender todo lo que estaba pasando.

Tal vez, pero primero, guarden esto— Respondió mientras les otorgaba a cada uno una careta transparente que a simple vista parecía ser de alta tecnología —Por cierto, creo que ustedes conocen a estas personas. Pasen.

Ordenó el chico al comunicador instalado en su reloj mientras otras tres personas ingresaban al pasillo de la celda a través de la puerta. Vestían de la misma forma, como si fueran guardias del lugar, hasta que se retiraron los cascos, mostrando a tres terrícolas muy peculiares a quienes Melissa reconoció de inmediato.

¡Cavendish! ¡Dakota! ¡Doofenshmirtz!— Gritó con emoción y se lanzó hacia ellos para abrazarlos. —¡Nunca pensé que me daría tanto gusto verlos!

¡Amiga de Murphy!— Replicó el Doctor con entusiasmo.

Creo que hemos venido a rescatarlos— Añadió el castaño rizado.

¿Cómo es qué...?— Preguntó Quorra a su familiar.

—Los rescaté en las cercanías del espacio exterior de Beethovia, iban directo a una emboscada preparada por el pirata Raz.

—¿Pero qué hacen aquí en Beethovia? Pensé que iban a ir al futuro y...

—Es una larga historia— La interrumpió el británico— Lo importante aquí es que necesitamos hablar con Murphy. ¿Dónde lo dejaron?

Es una larga historia— Contestó el moreno.

Dakota se acercó a él y notó algo muy llamativo— ¡Zack! ¡Hermano! ¿Por qué tienes ese vendaje en los ojos?

—Han pasado muchas cosas, tenemos que ir a rescatar Milo, pero ya.

—También me da gusto verte— Respondió al notar la antipatía del chico, entonces se giró a la chica— Entonces ¿Esos dos todavía no...?

El conmovedor e incómodo momento fue interrumpido por un pequeño amiguito que entró corriendo al lugar, castañeando con los dientes, detrás de él entró corriendo otro supuesto guardia, quién cerró la puerta presionando un botón. Portaba ropa táctica verde junto con un gorrito del mismo color.

¡Perry el Ornitorrinco! ¡También viniste!Exclamó la pelinaranja con emoción, para luego percatarse del otro hombre — ¿Quién es ese?

—Qué tal, me llamo Theseus—Inhaló y exhaló profundamente— ¡TENEMOS QUE SALIR DE AQUÍ RÁPIDO!

En ese momento, las chicas notaron los rifles que cargaban todos los hombres en sus espaldas.

Genial, denos un arma— Exclamó la heredera del trono.

No es una opción, pretenderemos que siguen siendo prisioneros, y que los escoltaremos por "órdenes del palacio". Con algo de suerte...

En ese momento, se escuchó un estruendo. La puerta del pasillo se abrió debido a una explosión. Una ráfaga de disparos voló por los aires a través del humo de la explosión, impactando a Doofenshmirtz en uno de sus brazos y a Dakota en el hombro izquierdo por atrás y la pierna derecha. Cavendish sostuvo a su amigo y lo llevó por detrás de una de las columnas que estaban en los extremos del pasillo, mientras que los demás los imitaron, dividiéndose en dos equipos y cubriéndose entre los dos extremos del pasillo, por detrás de una columna, mientras una lluvia de disparos los estaba invadiendo. En tanto se cubrían, uno de los disparos rozó la cola de Perry, haciendo que castañeara de dolor.

¡Perry el ornitorrinco!— Gritó el Doctor, al percatarse.

Detrás de las dos columnas en los extremos del pasillo se encontraban resguardándose las dos mitades del equipo. Del lado izquierdo estaban Doofenshmirtz, Zack, Dakota y Cavendish, mientras que del lado derecho se cubrían Melissa, Perry, Quorra y Remy. Theseus había sacado su espada, por lo que estaba en el centro del pasillo, con su sable al aire, atrayendo la mayoría de los disparos, mientras que con su otra mano les disparaba a los guardias uno por uno. Cada tanto, Cavendish se asomaba con su rifle y ayudaba al chico para evitar que el equipo de asalto avanzara hacia ellos, mientras que el ornitorrinco, sobreponía su determinación al dolor de su cola y hacía lo mismo con una pequeña pistola acorde a su tamaño.

¡Bien! ¡La idea del escape a plena vista queda descartada! ¡Hora del plan B! ¡Todos! ¡Pónganse las máscaras!— Ordenó Remy, mientras él mismo se colocaba su propia careta. Todos lo imitaron, y los terrícolas se quedaron sorprendidos al notar que las caretas se amoldaban a la forma de su rostro y parecían adherirse sin necesidad de utilizar succión. La adhesión era perfectamente suave y sus rostros quedaron aislados del aire que los rodeaba. Remy presionó el botón de un detonador y se escucharon varias explosiones a la distancia, mientras que los ductos de ventilación comenzaron a soltar un gas que estaba rodeando todas la habitaciones.

¡¿Qué es eso?!— Preguntó la pelinaranja.

¡Es gas sono! ¡Es capaz de dormir a un Vicefante!— Respondió la princesa, al darse cuenta del plan que su primo había tramado.

¡Los guardias del ayuntamiento están entrenados para resistir toxinas! ¡Esto no los dormirá pero si disminuirá su velocidad, precisión y reflejos!— Remy pareció percatarse de lo difícil que era gritar por encima de los disparos, por lo que presionó un botón en su muñequera y las caretas de todos emitieron un pequeño beep. — Abrí un canal de comunicación. Como les decía, las mascarás de los guardias no están diseñadas para filtrar el gas sono, pero las nuestras si, así que es nuestra oportunidad.

Pronunció mientras que el equipo de asalto en frente de ellos seguía tosiendo y reduciendo la frecuencia de disparo.

—¿Cómo están Dakota y Doof?— Preguntó la chica terrícola.

Yo estoy bien— Respondió el Doctor— Por suerte mis brazos son prostéticos, pero no creo que este pueda caminar bien...

—Váyanse. Déjenme aquí. No puedo caminar— Pronunció el hombre adolorido.

Tendrás que hacerlo. Doofenshmirtz, arrójenos a Quorra y a mi su arma y la de Dakota— Ordenó la adolescente, cosa que obedeció el científico de inmediato— Necesito que usted y Zack sirvan como soporte para Dakota mientras los demás abrimos camino.

—Pero Melissa...— Trató de reprochar el moreno.

¡Tú no puedes ver!— Le gritó la chica, callando sus replicas— De esta forma Dakota te puede guiar a través de la lluvia de disparos y tu lo puedes llevar a él.

—¡Ash! ¡Está bien!

Tanto el científico como el estudiante sujetaron a su amigo herido, lo que provocó una pequeña queja por el dolor de la herida en su brazo, mientras que del otro lado del pasillo, el ornitorrinco tomó un dispositivo desde sus ropas y volvió a castañear con sus dientes.

—¡Voltéense!— Ordenó el científico mientras el dispositivo era arrojado al centro del pasillo, y en un par de segundos soltó una luz potente y un sonido estridente que inundó el lugar por unos instantes. A Theseus no lo afectó demasiado, debido a que le daba la espalda a la granada luminosa al momento de detonar, así que él prosiguió con su lucha. La lluvia de disparos enemigos cesó momentáneamente, mientras que los guardias trataban de recuperar su visión dañada.

¡Ahora!— Gritó la terrícola. Y en esos momentos ambas chicas, junto con Remy, y Cavendish salieron de la protección de las columnas y uno por uno comenzaron a abatir a los guardias de ese nivel mientras avanzaban tácticamente.

Me asombra la efectividad de estas armas contra las corazas de los guardias— Señaló la princesa, mientras todos se acercaban a la salida del pasillo.

Agregué un componente eléctrico a los cartuchos que los vuelve más volátiles y perforan la armadura—Respondió el príncipe. Podía adivinar que había más guardias en ambos extremos del corredor aledaño, por lo que no dudó y en una fracción de segundo logró asomarse, apuntar al control de la puerta y disparar, lo que bloqueó dicho lado, repitió el proceso para el extremo opuesto, dejando abierto únicamente un corredor perpendicular a la zona — ¡Por aquí!


"Prueba de vuelo número 183. Todo mundo a sus posiciones"— Dijo una voz computarizada en un megáfono.

Todo el personal de un buque de guerra comenzó a correr a sus estaciones, perfectamente preparados para el despegue. El buque comenzó a ascender unos cuántos metros, sin embargo, una alarma en el puente de mando comenzó a sonar y la nave gigante tuvo que descender. Por fortuna, los sistemas de emergencia funcionaban a la perfección, así que el buque descendió suavemente hasta tocar el suelo, permaneciendo protegido en la trinchera para naves en la que seguía guardado.

¿Ahora qué fue?— Preguntó un muy viejo y desesperado Yong-kum. El efecto del eco que provocaba el Campo Oscuro en la voz ya no se encontraba presente.

Los impulsores principales volvieron a fallar. Los distribuidores de flujo se sobrecargaron— Le contestó uno de sus ayudantes.

¿Pero si acabamos de cambiarlos por nuevos hace unas horas? ¡¿Cómo pudieron sobrecalentarse?!

—Esto no tiene sentido, General. Las simulaciones indicaban que esta vez la nave estaba lista para despegar.

—Y que lo digas. ¿Será que el daño sufrido en el planeta de Mitch fue demasiado?

—Se le realizaron escaneos al buque después de aterrizar en Beethovia. Ningún daño grave fue registrado. Nuestros técnicos recorren cada centímetro del buque. De cabo a rabo, en búsqueda de una causa posible.

—¿Qué hay de nuestro invitado especial?— Preguntó, mientras se sentaba a recuperar el aliento.

Permanece inconsciente en la bahía médica de detención. Sus heridas fueron tratadas con nitrógeno líquido, aunque realmente conocemos poco de la fisiología terráquea y no sabemos que consecuencias pueda traer.

—Eso es lo de menos. Manténganlo dormido o buscará la forma de escapar.

Si bien, la cámara de contención inyectaba un líquido muy potente en las venas de Milo, la mente del chico aún se encontraba un poco activa. No podía abrir los ojos ni moverse, pero era consciente de su entorno y sobre todo de la ley de Murphy. Podía tratar de controlarla, pero en su lugar, simplemente se rindió ante ella y le pidió ayuda, pero ayuda muy discreta. Y se le cumplió. Las fallas en el entorno estaban cuidadosamente elaboradas de tal manera que en lugar de explosiones o elaboradas coreografías de objetos volando provocando desastres, se generaban fallas técnicas lo suficientemente pequeñas para no sospechar su origen, pero lo suficientemente grandes como para evitar que el buque despegara.


Melissa detonó su arma en contra de uno de los guardias que estaba por asomarse de un pasillo aledaño, derribándolo mientras un par mas detuvieron su andar por precaución, el equipo cruzó el umbral de una puerta de seguridad y presionaron el botón para cerrarla y posteriormente le dispararon al control para impedir que los siguieran por ahí.

¿Tenemos algún plan de escape?— Preguntó la terrícola.

Seguramente el transporte de custodios, en el que llegamos sus amigos y yo, ya fue asegurado. Iremos a la oficina del burgomaestre.— Respondió Remy.

La oficina del...

—Crearon una zona muerta sobre nosotros para impedir las comunicaciones, pero, seguramente el transmisor del burgomaestre sigue funcionando y nos permitirá contactar a mi nave y pedir una extracción— Afirmó el príncipe.

Tu nave es demasiado pequeña. Apenas y cupimos cuándo nos rescataste y ahora llevamos tres personas más— Se quejó el británico, quién seguía cubriendo uno de los accesos al área.

Además de que no sabes pilotearla bien— Añadió el hombre del futuro. Quién seguía aprovechándose de la ventaja de su espada que lo hacía prácticamente invencible.

Bueno, no escucho mejores ideas— Se quejó el príncipe, mientras arrojaba una granada que detonó el acceso a un corredor.

Si ya estamos ahí ¿Por qué no transmitimos una primicia de lo que hizo tu padre?— Preguntó Quorra — De esa manera, tendremos todo el apoyo del pueblo.

¿Crees que te creerán? Después de lo que el Rey dijo en el tribunal no tendrás mucho apoyo...

—Pero tal vez si tu hablas...— Trató de razonar con su primo, pero fue interrumpida.

—¡Quorra! ¡La gente cree que soy un adolescente irresponsable que abdicó a la corona!

Melissa, Perry y Cavendish por su parte seguían manteniendo a raya a tantos guardias como era posible, pero la chica se entrometió en la discusión.

¿Pueden seguir su debate después y ayudarnos un poco por ahora?— Gritó muy molesta la pelinaranja.

¿Alguien me puede explicar por qué estamos en este horrible planeta en lugar de estar peleando contra Liarrem?— Se quejó Theseus, mientras utilizaba su espada para destruir una torreta automática que se desplegó desde el techo.

¿Sabes? Te llevarías muy bien con nuestro maestro— Le contestó la pelinaranja — ¿Cómo dices que te llamas?

Theseus... Theseus Murphy— Le respondió, mientras continuaba su frenesí de disparos a lo que la chica y el joven moreno se tensaron al escuchar el apellido.

Siguieron su andar hasta que llegaron hasta una puerta muy llamativa y plantaron resistencia mientras Remy intentaba abrirla desde un panel de control lateral.

¡Maldita sea! Activaron el protocolo de seguridad extrema y cambiaron los registros. La noticia de la fuga ya se esparció.

—Yo tengo la llave adecuada— Respondió el Doctor, quién tomó uno de sus inadores de bolsillo y le disparó a la puerta, la cuál se encogió al instante. No obstante, el inador se despedazó en cuanto el científico terminó de usarlo.

¿Por qué no lo usaste antes?— Se quejó la pelinaranja.

Tenía un fusible roto, sabía que se despedazaría si lo usaba.

Todos entraron corriendo a la oficina del burgomaestre, la cual estaba completamente vacía. En el acceso, Perry, Cavendish y Melissa, montaron una guardia, mientras eliminaban a los guardias del exterior. Doofenshmirtz y Zack simplemente podían cubrirse mientras cargaban al de las gafas oscuras. Mientras tanto, los jóvenes de la realeza trataron de utilizar la computadora empotrada en el escritorio pero era inútil, el acceso al exterior estaba bloqueado.

No puede ser. ¡Bloquearon el acceso a la red externa!— Gritó la princesa mientras golpeaba los botones con frustración. La pantalla de inmediato cambió. A la chica le tomó unos momentos darse cuenta de lo que significaba esa nueva pantalla— ¡Ya sé cómo vamos a salir de aquí!

La princesa volvió a tomar su rifle, y le indicó a todos que salieran, sin embargo, su primo los detuvo un instante. Golpeó la tapa de un pequeño gabinete para abrirlo e introdujo un pequeño aparato electrónico en uno de los puertos, para después cerrar dicho gabinete como si nadie lo hubiera tocado. Todos se le quedaron viendo con confusión.

¿Qué? En algún momento tienen que quitar la zona muerta.— Se limitó a contestar el príncipe, mientras todos abandonaban la oficina. El joven realizo algunos disparos al interior para que pareciera que únicamente usaron el lugar como refugio.

Corrieron por dónde la princesa los estaba guiando, entre una lluvia de disparos. En cierto punto, atravesaron una zona de recepción, dónde habían bastantes civiles quienes habían acudido a tal lugar por motivos ajenos a la pelea actual, por lo que, en cuanto notaron el conflicto, comenzaron a correr en todas direcciones, desorientando aún más a los guardias. El gas sono no había llegado a tal lugar, por lo que ahora estaban siendo en extremo cuidadosos con los guardias que estaban sobrios y en todos sus sentidos. En cierto momento quedaron todos arrinconados en el interior de una pequeña cabina, con una puerta cerrada hacia el otro extremo. Utilizaron las paredes de la cabina para cubrirse, mientras más y más soldados llegaban para sitiarlos.

Cúbranme— Ordenó la princesa, mientras se agachaba en una pequeña terminal y comenzaba a desbaratarla y a reconectar los cables.

Quorra ¿Qué hay del otro lado de la plataforma 13?— Preguntó su primo, quién seguía disparando y cubriéndose.

Criatura animal— Llamó la extraterrestre al ornitorrínco— ¿Será que tienes otra de esas cápsulas de luz?

El pequeño con el sombrero, levantó su pulgar y extrajo dicho aparato de su cinturón.

Quorra, ¿Qué pretendes?— Le cuestionó su amiga terrícola.

Desde que nos capturaron, me he preguntado. ¿Por qué no invocan sus armas como le hacía Milo con sus espadas?

—¡Porque nuestras armas no tenían dicha característica!— Se quejó el moreno, quién comenzaba a cansarse de cargar con Dakota. El lastimado hombre cada vez estaba más cerca de quedar inconsciente por el dolor.

¿Están seguros? ¿Alguna vez lo intentaron?

—¡Solo abre la puerta, princesita mimada!— Le gritó con desesperación después de que un disparo chocara contra la pared a unos centímetros de su rostro. Sorprendentemente, su habilidad extrasensorial básica era suficiente para detectar lo que cada uno hacia.

Una chispa brotó del aparato, entonces, el príncipe tomó a Theseus de los hombros, pues estaba por fuera de la cabina, balanceando su espada de un lado a otro burlándose de los guardias de la torre y lo ingresó a la cabina dónde estaban todos. La puerta de la cabina por la que todos ingresaron se selló en esos momentos y la puerta del otro extremo se abrió apenas unos centímetros, espacio suficiente para que Perry arrojara otra de esas granadas luminosas, cegando a todos los guardias Beethovianos que los esperaban al interior de la plataforma. La puerta terminó de abrirse, y con una gran habilidad gimnástica, ambas chicas ingresaron a la plataforma, dando un salto mortal hacia adelante, volteando cada una hacia un lateral. El lugar era como una enorme bodega llena de partes mecánicas. Se extendía por varios metros y conectaba una de las salidas de la torre hacia el exterior. Al fondo del lugar, por fuera del edificio, había un puente y una plataforma y encima de la plataforma estaba el Azulejo Sagrado, la nave en que los chicos habían viajado por todo el universo, y que ahora reposaba ahí, atada de sus bases con grilletes, completamente arreglada gracias al sistema automático de reparación. Habría sido una vista hermosa bajo el hermoso cielo púrpura del ocaso en Beethovia, no obstante, las chicas no tuvieron tiempo de apreciarlo y en su lugar, comenzaron a disparar a todos y cada uno de los guardias que se habían atrincherado en ese lugar, tratando de proteger esa ruta de escape. Por detrás de ellas, sus compañeros comenzaron a correr entre la lluvia de disparos en dirección a la nave espacial.

Theseus decapitó a un par de guardias cegados, utilizando su espada cuándo de pronto se percató del vehículo enfrente de él.

Mi... ¿Mi nave?— Se dio cuenta en ese momento que la nave que le pertenecía en el futuro siempre había sido la misma nave que Milo, Zack y Melissa utilizaron durante su travesía, la cuál, había sido dañada y reparada muchas veces durante la guerra, al punto que terminó siendo una pequeña nave de dos pisos— Nunca la había visto así de completa.

La cabina por la que ingresaron a ese hangar improvisado voló en mil pedazos, permitiendo a más guardias ingresar al lugar. Doofenshmirtz y Zack corrieron a toda prisa, con su amigo colgado de sus hombros, quién no paraba de quejarse por el dolor.

Au, au... auauauauau— Dijo, mientras los tres abordaban la nave por la plataforma de acceso inferior.

La siguiente en ingresar fue Quorra, corriendo por el puente hacia la nave, mientras seguía disparando al interior del edificio y esquivaba los disparos que le llegaban. El ornitorrinco no dudó, tomó una granada parecida y la arrojó a la entrada, creando una explosión de harina que dificultaba la vista a los guardias de seguridad. Theseus tomó su espada y, en un movimiento ágil cortó, los grilletes que impedirían el despegue de la nave, sin dañar las bases ni un poco. Después de eso, corrió a la cabina de mando, seguido por el británico y el ornitorrinco, quedando solamente el príncipe Remy y Melissa, para cubrir su abordaje. La pelinaranja estaba en un frenesí hipnotizante. Quería seguir disparando y acabar con todos y cada uno de los guardias, sin embargo, fue despertado por una voz que la sacó de su trance.

¡Hora de irnos, Melissa!— Le ordenó el príncipe, a lo que ambos ingresaron por la plataforma de abordaje, cerrándola detrás de ellos.

Subieron un piso, hasta la cabina, dónde Quorra se encontraba preparando el despegue, junto con Theseus como su copiloto. Melissa no dudó y se colocó en una de las consolas de apoyo. En la sala principal, Zack le indicó a Cavendish como llegar al cañón de la parte superior, mientras que Dakota reposaba en la mesa principal junto a Doof y Perry. De pronto, todos sintieron una pronunciada inclinación hacia abajo.

Están dejando caer la plataforma a la ciudad— Se alarmó la heredera al trono.

¡Despegue forzoso!— Gritó el hombre del futuro y la nave arrojó un chorro de propulsión mientras se alejaba de la plataforma que caía cientos de metros al suelo.

No sabía que eso se podía— Admitió la piloto.

Varias naves comenzaron a perseguirlos, disparando una ráfaga de disparos normales y misiles, pero de alguna manera, Theseus logró esquivar todos y cada uno de los disparos, a pesar del tamaño de la nave, para posteriormente colocarse por detrás de sus perseguidores y con la ayuda de Cavendish en la torreta, lograron destruir a casi todos. Mientras el resto comenzaba una retirada estratégica, la princesa planeaba dirigirse al palacio cuándo fue detenida por su primo.

Llévanos al espacio a punto siete cinco— Le pidió su primo.

¿Por qué?—

Tengo una idea— El príncipe comenzó a presionar botones sobre uno de sus relojes tecnológicos mientras el Azulejo comenzaba a ascender en ángulo bajo hacia el espacio.

Todos aprovecharon el ojo de la tormenta en el que se encontraban para reunirse en la cabina a discutir futuros planes. Melissa, quién había aprendido muchos trucos de Shar-cos, tomó un tubo de un líquido blanco pintado de rosa que emitía una leve luz. Ese líquido había sido utilizado para sanar a Milo y a Bradley después de su pelea en Liwams y la pequeña terrícola había decidido guardar un poco para examinar sus propiedades curativas. Sin embargo, ahora tenía un mejor uso en mente. Tomó un poco y lo vertió sobre la herida del hombro de Dakota. Después hizo lo mismo en la pierna herida del hombre y en la cola quemada del ornitorrinco. Ese líquido emitió un brillo más potente en cuanto entro en contacto con las heridas, para luego desvanecerse en el aire. Si bien, no había curado por completo a los dos, fue suficiente para detener el dolor y restaurar la movilidad de los miembros. El adulto castaño de pelo rebelde se puso de pie y se unió al grupo de planeación, mientras la nave mantenía su curso en dirección del espacio

Tenemos que invadir el palacio— Ordenó la princesa, con determinación de acabar a su tío.

No, tenemos que ir por Milo, si peleamos todos juntos nadie nos va a detener...— Sugirió el moreno.

—¿Qué hay del ejército de Yong-kum? Además de que no tenemos nuestros poderes— Añadió la chica.

¿Ustedes tienen poderes? Wow— Preguntó Dakota, asombrado. Entendiendo un poco mejor la naturaleza del líquido con el que lo curaron.

Algo así— Le contestó la terrícola.

Yo digo que deberíamos irnos de este planeta mediocre y destruir a Liam con las granadas de una buena vez— Añadió el hombre del futuro.

—¡Mi planeta no es mediocre!— Gritó la chica.

Escuchen— Comenzó el príncipe —Ya no nos queda tiempo de hacer nada y tenemos que hacerlo todo. Así que este es el plan. Nos dividiremos. Quorra, Melissa, Zack y yo iremos al palacio. El resto debe abordar el Galeón escondido del pirata Raz.

—¿El Galeón del pirata que nos quería matar?— El británico sonaba nervioso.

¿Cuál pirata?— Preguntó la chica local con curiosidad.

Remy solo pudo suspirar en resignación

Mi padre utilizó a un grupo de piratas para invadir el planeta, distraer a todo el mundo y asesinar al Rey. Ese grupo de piratas estaba liderado por Raz, de la cofradía. Una vez que todo terminó, hizo como si hubiera sido él quién los derrotó, aunque en realidad les ordenó esconderse en la parte posterior la luna 13b. La madre de Quorra fue secuestrada después de eso y llevada con ellos por órdenes de mi padre, quién los ha estado surtiendo con acero beethoviano, provisiones y todo tipo de riquezas.

—¿Y por qué tenemos que ir en contra suya?— Le preguntó el hombre Groovy.

Porque la madre de Quorra sigue con vida, y está en ese Galeón.

—¡Mi madre! ¿Sigue con vida?— La chica Beethoviana mostró lágrimas en los ojos. Después de todo lo que había visto, había dado por sentado que Billius la había matado.

Si, pero en cuánto mi padre sepa que escaparon, ordenará su ejecución inmediata de nuevo. Por eso, sus amigos no deben fallar en rescatarla y ya no nos queda tiempo para ello.

—¿A qué te refieres con "de nuevo"?— Preguntó Zack.

Hace unos días, mi padre dio esa misma orden, pero yo detuve la ejecución. Hoy intercepté una transmisión de Raz, quién le confesó todo, así que no tardará en pedirle que la mate de nuevo. Por eso sus amigos no deben fallar en rescatarla, antes de que la ejecución termine. Y mientras tanto, nosotros nos dirigiremos al palacio.

Pero si nosotros vamos al palacio, ¿Qué pasará con Milo?— Se preguntó el moreno con nerviosismo, ansiedad y angustia. Algo que todos los presentes notaron pues se le quedaron viendo directamente en silencio —¿Qué?

Después de que esto termine, ustedes dos tendrán que hablar muy seriamente— Le sentenció la pelinaranja.

Cuándo lleguemos al palacio, recuperaremos el bastón de Quorra, y sus armas. En cuanto las tengan, nos separaremos. Ustedes dos deben ir a rescatar a Milo. Quorra y yo nos quedaremos en el palacio a enfrentar a Billius— Pronunció el chico, con cierta incomodidad de llamar a su padre por su nombre.

Espera un momento, si el equipo viajes en el tiempo se quedará con la nave ¿Cómo llegaremos al palacio?

En ese momento, sintieron una leve turbulencia, pues un láser de baja potencia los acababa de impactar. Mientras, el príncipe daba un mensaje en su reloj transmisor.

Aquí el príncipe Remy, persigo a los fugitivos en trayectoria punto doce dos— Cortó la transmisión, en ese momento, una de las pantallas de la cabina mostró la nave de príncipe persiguiéndolos sin piloto, disparándoles rayos que causaban nulo impacto.

"Príncipe Remy, aborte y espere refuerzos".— Le contestó una voz, la cual se detuvo cuándo el chico presionó un botón.

—¡Pequeña comadreja! ¡Sabía que no podíamos confiar en ti!— Gritó Zack, tratando de golpear al primo de Quorra, pero siendo detenido por las chicas.

No, torpe. Está dando una dirección apócrifa y transmitiendo sus disparos para desviar al ejército. — Le reprochó su mejor amiga

—Ah...

—Esa fue la señal para irnos. Quorra, Zack, Melissa. ¡Vámonos! Los demás, adiós y buena suerte— Los beethovianos y el chico terrícola salieron de la cabina con premura, mientras la pelinaranja se quedaba confundida.

¿Y cómo es que nos iremos? — Se cuestionó, cuándo de pronto entendió el propósito — Ay ya sé.

Los cuatro jóvenes bajaron a la rampa inferior. La nave de Remy los seguía en el mismo ángulo en el que ellos estaban ascendiendo. Aún estaban dentro del planeta, así que el aire en el exterior era abrumador. Abrieron el acceso, dejando ver una caída libre de kilómetros, cuya única salvación sería tocar el pequeño transporte que los perseguía. Dicho transporte abrió su cúpula, dejando ver un espacio reducido dónde apenas cabrían cuatro o cinco personas sentadas cómodamente o una sola persona acostada. Zack no dudó y se arrojó de inmediato, cayendo por un par de segundos hasta que aprovechó sus instintos sobre su falta de visión para lograr sujetarse de la nave de Remy antes de seguir a su perdición segura. Le siguieron los otros tres jóvenes mientras la plataforma de abordaje del Azulejo se cerraba por encima de ellos. Los cuatro lograron ingresar a la pequeña nave a pesar de lo temerario del asunto. La nave cerró su cúpula y el príncipe tomó los mandos de la nave y volvió a activar su comunicador para contactar al ejército beethoviano.

Aquí el príncipe Remy. Logré restaurar las comunicaciones. Su anterior mensaje se cortó. ¿Cuáles son las órdenes?

—"Príncipe Remy, retírese y vuelva a la superficie planeta. El General Kmol ya envió tres escuadrones en dirección punto doce dos."

—Afirmativo. Voy en dirección al palacio. Solo qué...— Presionó su comunicador para fingir una falla de transmisión de nuevo y lo volvió a presionar —Me dieron, los controles están averiados.

El chico oprimió un botón especial en su tablero, y uno de los escapes en el fuselaje se abrió, mostrando un humo negro.

¿Qué es eso?—Preguntó la terrícola.

Instalé un simulador de averías. Sabía que me sería útil algún día.


La puerta de una celda de de alta seguridad se abrió. Lo único que resonaba eran los tacones de una mujer que caminaba lentamente al interior. Presionó unos botones en una consola, por lo que una cámara de contención se destapó, mostrando a un terrícola castaño inconsciente, con una cicatriz en forma de cruz en el rostro, colgado de ambos brazos.

Sé que tú estás detrás de todo esto— La mujer creó un anillo enorme en su mano a partir del campo oscuro en el interior de su cuerpo, el cual mostró picos que aceleraban a toda velocidad, como si de una sierra se tratase— Quizás lo mejor para todos sería que me deshiciera de ti.

—¡Moaze! ¡Detente!— Le ordenó la envejecida voz de un hombre, el cuál entró a la habitación haciendo gala de su bastón.

Este niño es el culpable de que no nos podamos ir de este planeta.

—Son órdenes directas de Liam. ¡Tenemos que llevarle al chico Murphy!— Le gritó el hombre, cuya esclerótica púrpura cada vez estaba más pálida.

Al diablo con Liam. Y al diablo con todo— Le reclamó la mujer— ¡Mírate! ¡Estás peor que nunca!

—¡TENEMOS QUE SEGUIR SUS ÓRDENES!

—¡YONG-KUM! ¡POR FAVOR!— Le gritó la mujer a todo pulmón, para luego calmar su tono— Tú y yo sabemos que te queda poco tiempo de vida. Marex y Visarrión ya no están. Y solo queda la séptima parte del ejército. ¿Tú crees que Liarrem ganará? ¡Vámonos! ¡Vámonos a disfrutar el tiempo que nos queda juntos!

—Esto no es por Liarrem. Es por mi. Esos terrícolas pagarán por lo que me han hecho.

—Te lo hiciste tú. Al abusar del Campo Oscuro. Sabías que no era algo benigno y aún así, sobreexplotaste tus capacidades. Por eso estás como estás.

—No dijiste eso cuándo te di poderes...

—Porque quería complacerte y ayudarte en tus objetivos, pero ahora, esto no tiene sentido. Morirás, eso ya no tiene arreglo.

—Lo sé, pero aún así, debo hacerlo— Sentenció aquél hombre.

—Pero...

—¿Me ayudarás?— Le suplicó aquél convaleciente sujeto.

Prométeme que el Campo Oscuro se desvanecerá de mi, una vez que te hayas ido.

—Lo prometo. Pero ahora, tienes que recargar. Suelta al chico, ve a la máquina generadora de Campo Oscuro y absorbe todo lo que puedas en tu cuerpo.— Le ordenó aquél hombre, mientras se sentaba afuera de la celda de seguridad. La mujer lo obedeció, dejándolo solo.

{¿Es mi universo muy divertido?}


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