"Hay que salir."

Red Tajiri abre los ojos con una mezcla de desasosiego y enfoque. Éste es el momento que han estado esperando. No pueden dudar.

Abandona corriendo la entrada de la Cueva Celeste, impasible ante la fuerte caída de la lluvia que salpica el alguna vez verde y ahora infértil suelo de la ruta colindante a la petrolífera y contaminante planta de Ciudad Celeste, buscando evitar las miradas de los soldados que patrullan los alrededores con sus Fearow y Rhyhorn. Sabe que si se demoran mucho no tardarán tanto en detectarles. Y el hecho de que su compañero se retrase le enfada un poco.

-¿Qué pasa, Tatsuo? -pregunta desconcertado, dándose la vuelta. Su Charmeleon se ha distraído deteniéndose a medir músculos con un Geodude salvaje. Comprendiendo su deseo de volverse más fuerte y estar listo para todo, le sonríe enternecido- No hay tiempo para eso, amigo. Ven, tenemos que llevarle esto al profesor pronto.

Han pasado horas ocultos en el boquete, usando su súper caña de pescar para poder conseguir aquello de vital importancia que les habían mandado a buscar. Y ahora que las luces y las sirenas les han apuntado por el ruido que han hecho con sus voces, puede que aparte de aquel "aquello" pierdan también sus vidas.

-¡Rápido Tatsuo, usa Excavar! -ordena el chico mientras las tropas corren hacia él, cruzando el río con varios Gyarados- ¡date prisa!

Tatsuo asiente gruñendo, y a una velocidad increíble cava con sus afiladas garras un gran agujero en la tierra; Red, contento por los rápidos reflejos de su pokémon, se aferra a él con determinación para saltar dentro del hoyo y desaparecer, justo a tiempo para esquivar el devastador Hiperrayo del Gyarados líder.

Cuando se cerciora de que ya les han perdido la pista, pide a Tatsuo aminorar la huida; juntos y algo preocupados, recorren la larga y lúgubre serie de túneles secretos que conectan con toda la región y que llevan más de un año utilizando para evadir batallas innecesarias. Para evadir a los Rocket.

La flama en la cola de su inicial y el pequeño mapa que Daisy le dibujó prueban ser como siempre de mucha ayuda para orientarse en aquel oscuro sendero subterráneo. En menos de una hora y media consiguen salir a la superficie, llegando a Pueblo Paleta y refugiándose en el interior del laboratorio del profesor Oak, entrando por una puerta trasera y tapando el pequeño hueco de emergencia que usan para que nadie lo vea.

-Gracias al cielo que llegaste -le recibe su mentor aliviado mientras le abraza, junto a Daisy y a su madre-. Ya temíamos que los hubiesen capturado.

-Lo logré, profesor -le dice el chico muy contento entregándole el reluciente objeto que se encuentra adherido al anzuelo de su caña-. El zahorí funcionó a la hora de detectarlo. ¡Finalmente tenemos el Gen Berserk!

-El gen que creó a Mewtwo -expresa Oak azorado, contemplando el brillante segmento de ADN que brilla dentro del cilindro contenedor. Después le da una palmada en el hombro muy orgulloso-. Muy buen trabajo, hijo. Deja a tus pokémon aquí y ve a tomar un descanso. Procederé con las inyecciones cuanto antes.

Red asiente contento, y mientras Tatsuo se queda junto al resto de su equipo aguardando la jeringa, camina hasta las dos camas al final del recinto, donde una figura encapuchada y esbelta asistida por una Espeon vigila a una comatosa mujer de cabello lacio y a un balbuceante y delirante Blue Oak.

-Dime la verdad, ¿cómo están? -pregunta entristecido, contemplando el vacío e inexpresivo rostro de lo que alguna vez fue su vecino.

-Erika ha mostrado mayor actividad cerebral, pronto se recuperará -dice la sombría figura con una voz femenina y fría, sin moverse-. Aunque tu amigo…la magnitud del daño que le provocó ese monstruo es tal que le ha destruido por completo su psique. Podría tardar años en sanar, quizás siglos de los que ni él dispone. Podemos hacerle recordar, pero su mente seguirá hecha puré.

-Me enfrenté a Lance en el camino hasta Celeste -añade Red para cambiar de tema, tratando de no pensar mucho en el dolor que le causa ver así a Blue-. Traté de darle a él y a su Dragonite una muerte rápida con la Ventisca de Lapry. Con él ya son todos los miembros del Alto Mando. No seguirán sufriendo el lavado de cerebro que les dio Mewtwo.

La desconocida se quita la capucha, revelando el serio rostro de su maestra. Aquella maestra que hasta ahora no sólo le ha ayudado a fortalecerse, también a saber junto a su familia y a sus amigos dónde hallar el gen y permanecer con un perfil bajo, subsistiendo y preparándose en secreto para poner fin a la tiranía Rocket de una vez por todas. Para corregir todo lo que salió mal.

-Red -afirma Sabrina de forma cortante-. Mi visión me advierte que la hora se avecina. Empaca todo una vez Oak acabe de inocular a tu equipo con el Gen Berserk. Dejaremos Kanto esta misma noche.

-¿Por qué? -inquiere el joven muy asustado- ¿a dónde iremos?

-Al Monte Plateado -expresa de manera solemne mientras la Espeon se sube a su hombro-, aquel sitio al donde sólo los entrenadores y pokémon más fuertes pueden ir. Allí obtendrás la experiencia que te falta para que Tatsuo evolucione en el Charizard que siempre debió ser y puedas vencer a Giovanni y a sus pokémon legendarios. Por el bien de Kanto y para evitar que esta línea de tiempo desaparezca cual pesadilla, es momento de completar tu entrenamiento y pelear por el derecho de nuestro universo a vivir. ¿Estás listo para reclamar la vida y el destino que te fueron arrebatados?

Red ajusta su gorra determinado. No piensa decepcionarla, ni a ella ni a sus pokémon. Todos cuentan con él, y sólo tendrá una oportunidad para salvarlos a todos. Para corregirlo todo.

-Como nunca -le contesta con convicción, preparándose mentalmente para todos los temibles pokémon que sabe encontrará en aquella helada montaña-. A por ellos.