Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer, la trama es completamente mi invención.
Capítulo 4
― Espera… ―Lauren me interrumpió caminando hacia Emmy, la tomó en brazos y empezó a hacerle gestos graciosos para que mi niña riera― es decir, te metiste con tu cuñado y no sabes si la niña es de él o no.
El enfado subió a mi cabeza al darme cuenta que había formado su propia versión.
― No. Escúchame, necesito que me pongas atención. ¡Jamás me he acostado con Jasper!
Gané la atención de la rubia en segundos.
― Quiero que me escuches y que comprendas lo que he vivido por estos casi tres años ―añadí―. También necesito que hables con tu padre ―hundí mis hombros― no tengo cómo costear un abogado y tu padre pertenece a la barra más importantes de abogados.
Mi madre siempre decía que tenía la costumbre de imponer mi voluntad, lo cual me daba cuenta que tenía razón. Había llegado al apartamento de Lauren pidiendo ayuda como si solo se tratase de estirar la mano.
Pero no veía nada de malo, ella tenía las posibilidades con las que no contaba yo.
― Pues si quiero que me cuentes porque no entiendo nada. Lo único que puedo decirte es que esta belleza es de mi primo.
Lauren empezó a hacer sonidos raros con la lengua para que Emmy siguiera riendo.
Era la razón por la que estaba aquí. Desde siempre había tenido la premonición que Emmy no era hija de Jasper como me hicieron creer y conforme iba avanzando el tiempo, mi corazonada iba tomando fuerza. Mi hija tenía un parecido con él, no solo en su cabello, que en un principio era oscuro a los días se le fue aclarando quedando en un peculiar tono cobrizo.
Tenía más razones para sospechar que me habían engañado. También estaba la supuesta fecha de parto, nada coincidía y, estaba dispuesta a contarlo todo para poder quedarme con Emmy.
¿Y sí él estaba de acuerdo podía formar parte de la vida de su pequeña hija…?
Mi mente se llenó de pequeños recuerdos entre nosotros y tuve la necesidad de preguntar.
― ¿Qué ha pasado con él? ―indagué fingiendo indiferencia―. ¿Crees que quiera verme? Lo digo porque necesitaré que se haga una prueba de paternidad.
Lauren soltó un suspiro audible poniendo los ojos en blanco y dejó a Emmy en el piso para que ella siguiera explorando. Se acercó a mí y me miró.
― ¿Está vetado su nombre o por qué no lo pronuncias?
― Claro que no ―rezongue―. Solo que no creo que Edward tenga muchas ganas de saber de mí. Lo abandoné.
― Ni me recuerdes, fue un tiempo oscuro en su vida. En la mía también.
Pude sentir las reticencias de Lauren hacia mí. La chica escandalosa y confianzuda que conocí ahora era más mesurada y recatada para hablar. Supuse que era normal, no estaba viendo a una estudiante universitaria sino a una mujer de veintidós años.
― Lo lamento ―musité, sintiendo culpa―. Nunca quise hacerles daño, lo prometo. Tú y Edward eran lo más especial que tenía. Él ahora debe odiarme.
― Podemos hablarle para averiguarlo.
Sentí que mi corazón se detuvo un nanosegundo. Lauren tomó su móvil, caminó con soltura hacia la cocina y empezó una llamada.
― Hola feo. ¿Qué haces?
― Lauren, no estoy para tus bromas…
Mi corazón dio un vuelco y empezó a latir desenfrenado al escucharlo. Era Edward después de tres años de no escuchar su timbre de voz; el estómago empezó a dolerme, mis manos se sintieron húmedas y Emmy… ella empezó a nombrarme.
― Mami, quielo hacer pipi.
Llevaba semanas ayudándole a dejar el pañal. En todos esos días jamás logré que me avisara ni una sola vez y hoy simplemente lo hacía sin preguntarle.
― Mamii, mamii ―empezó a saltar sobre sus pequeños pies.
Tomé la mano de Emmy. Sabía que debía correr hacia el sanitario, pero entre mi euforia y mi propia confusión me quedé paralizada.
― El baño está al fondo, Bella ―señaló Lauren.
Reaccioné, mirándola reprobatoriamente. El silencio que se hizo en la estancia me hizo comprender que Edward sabía que era yo quien estaba acompañándola.
Un capítulo muy revelador. Les dije que íbamos rápido, aunque habrá capítulos contados en pasado, sean pacientes. Les agradezco que sigan la historia y le den una oportunidad. Ahora cuéntenme ¿qué les pareció? ¿sus teorías resultaron acertivas?
Gracias totales por leer
