Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer, la trama es completamente mi invención.
Capítulo 6
― Bella ―articuló con claridad dando un paso hacia adentro y sin quitar sus ojos de Emmy. Cabe mencionar que jamás me llamaba así―. Eres madre ―afirmó, perdido en sus propios pensamientos.
Tragué. Sentí que el estómago se revolvió por completo.
― Sí. Ella es Emmy ―procuré que mi voz tuviera la misma firmeza de siempre.
Mi niña apenas volteó unos segundos hacia él y volvió a abrazarme con la poca fuerza que disponía en sus cortos brazos, estaba escondiéndose de él.
Edward pasó una de sus manos en su rebelde cabello y asintió. Observé que su semblante se endureció, volviendo a fijar sus ojos en los míos.
― ¿Qué haces aquí?
Me di cuenta que su tono seguía siendo apacible y quizás indiferente.
Empecé a mordisquear mi labio inferior. Buscaba un poco de tiempo para soltar lo que debía exponer, no era un tema fácil de procesar.
― Bella necesita nuestra ayuda ―Lauren habló por mí. Lo sujetó del brazo arrastrándolo con ella hacia el sofá. Los seguí y me senté frente a ellos, dejando a mi niña en mi regazo―. Ella volvió porque no la está pasando bien ―le comenzó a explicar mientras hacía ademanes en exceso― le quieren quitar su bebé y no podemos permitirlo.
Edward intentó ponerse de pie y Lauren no se lo permitió.
― Emmy tiene dos años ―continuó ella a la vez que la mirada de Edward se endurecía y su ceño se fruncía al mirarme―. Y eso no es todo, su hermana Alice la engañó, le pidió que le prestara el vientre para cargar un hijo que nunca fue de ella.
Edward pestañeó y fue la única forma que miró a su prima.
― ¿De qué estás hablando? ―siseó confundido.
Lauren me señaló. Me estaba dejando al mando para explicar lo vivido.
― Te había dicho que tenía una hermana ―le recordé, captando su atención―. Alice es mayor que yo por seis años y aunque no sea relevante su edad, es importante decir que tiene un problema de infertilidad que fue detectado desde que era una adolescente… ―ambos seguían atentos a mi relato y Emmy se había dormido en mis brazos― se casó muy joven con el único novio que ha tenido, parecía que todo estaría bien hasta que ella empezó a buscar alternativas para tener un hijo. Tengo que aclarar que buscó un hijo porque el idiota que tiene por marido no dejaba de insistir con el tema ―suspiré hondo― fue cuando mi madre pierde la casa que mi cuñado nos invita a mudarnos con ellos, desde que llegué las indirectas eran hacia mí, empezaron a pedirme que les prestara mi vientre, que yo era joven y que podía fácilmente mantenerlo en mi útero, siempre me negué, hasta qué…
Edward se incorporó, interrumpiendo mis palabras. Caminó en círculos por la estancia, se veía alterado porque tiraba de vez en cuando de las hebras de su pelo broncíneo.
― Aún no me queda claro por qué te fuiste ―el resentimiento transmitido en sus palabras, dolió. Jamás quise dañarlo.
― No podía seguir estudiando y por ende no podía seguir en la ciudad ―farfullé―. Debía trabajar, volver a Seattle y ayudar a mi madre en lo que fuera necesario.
― Puedo entender que no pudieras estudiar ―dijo Edward subiendo el tono de su voz―. ¡Al menos merecía una estúpida llamada, Isabella Marie! Necesitaba que hubieras sido honesta y hablaras conmigo.
― ¡Todo pasó tan rápido! ―expresé― no pude siquiera procesar que me había regresado con mi madre. Entiéndeme ¡no teníamos donde vivir!, estábamos tan desesperadas que tuvimos que aceptar la oferta de mi cuñado de vivir con ellos.
Emmy se asustó por nuestros gritos y empezó a llorar asustada. La consolé en mis brazos, arrullando con suavidad su pequeño cuerpo.
Edward hizo una mueca al verme confortar a mi nena. Suspiró ruidosamente y ocupó de nuevo el lugar en el sofá.
― No quería asustarla, lo siento ―murmuró―. Creo que esta conversación no tiene sentido ―movió sus largas piernas con intención de pararse― no lo entiendo.
― Espera… ―Lauren sujetó la mano de Edward impidiendo que se incorporara― ¿Puedes esperar otro día para hablar de ese tema? Por ahora lo más importante es que no le quiten la niña a Bella.
Bruscamente Edward zafó el brazo del agarre de su prima. Logró ponerse de pie y emprendió su camino hacia la cocina, apoyó las manos en la encimera. Quizá estaba debatiendo su propio monólogo interior.
― ¿Por qué tenías que aparecer? ―escuché que resopló por lo bajo. Tenía la vista clavada en la superficie de granito antes de lentamente fijar sus ojos en mí―. ¿Qué tengo que ver yo, Bella?
Emmy se removió en mi regazo y buscó a Edward con la mirada. Fue apenas unos instantes en que él enganchó su mirada a la de mi niña, sonriendo entre sí.
Las comisuras de mis labios se elevaron al verlos compartir tímidamente a los dos. Verlos en ese pequeño intercambio, fue lo que necesitaba para llenarme de suficiente valor.
Tomé una profunda bocanada y me escuché decir:
― Estoy aquí porque quiero pedirte una prueba de paternidad con mi niña.
Ustedes me dicen si quieren otro capítulo, pero antes díganme ¿qué opinan de estos dos? ¿Ahora si ya entendieron la trama? Si quieren conocer a Emmy vayan al grupo de Facebook.
Gracias totales por leer
