Hace muchos, pero muchos años atrás, se contaba que alguna vez hubo una guerrera oscura que manejaba una espada que era considerada muy poderosa, incluso más que la mismísima Excalibur.
Aquella guerrera fue conocida como la Llama del Terror, esto debido a las enormes llamaradas de color negro que emanaba ella, que combinado con su espada, era una persona peligrosa de la cual rara vez se salía vivo.
No obstante, luego de un tiempo, la Llama del Terror acabó desapareciendo, algo que fue llenado de muchas teorías y rumores sobre su paradero. Muchos decían que había muerto en batalla, otros que se fue a otro sitio a seguir batallando, incluso algunos dijeron que se había retirado.
Y los que pensaron en esta posibilidad, tenían razón.
Con Ángel, esta llegó a una tienda con la cual, conocían al dueño el cual se sorprendió de verla, pero de inmediato supo a qué venía.
- ¿Vienes a verla? – la peli blanca asintió – ya veo, tenías muchísimo tiempo que no la veía.
- No sé porque, pero entró un sentimiento de verla, creo que con esto me calmaré.
- Ahí se encuentra, sigue en su largo letargo – la reina de los demonios caminó al interior de la tienda en donde al llegar a una especie de sótano subterráneo, se encontró con ese objeto.
Una espada la cual sin hacer nada, ya emanaba un gran poder a la vez de una presión grande. Arkab movía su cola mirando la espada.
- Padita.
- Sí Arkab-chan, es una espadita y es de mami, créeme que es un arma muy poderosa, así que ten cuidado con ella.
La peli azul no hizo mucho por evitar ir por la espada, llegando ahí sintió el gran poder que emanaba el arma por lo que sin más, fue hacia ella y la tomó.
Su madre estaba por quitársela, pero en eso, el poder que expulsó Muramasa envolvió un momento a Arkab y al final, esta se calmó.
- ¿Arkab-chan? – la mini Amazon comenzó a reír mientras movía su espada, luciendo feliz con eso.
- Padita.
- Que raro, se supone que Muramasa solo accedería a su dueña, aunque me sorprende que haya tomado a Arkab-chan como dueña – Ángel fue hacia su hija que seguía jugando con la espada – Arkab-chan, por favor, dame la espada.
- No.
- Arkab Maldonado Tachibana, obedece a tu madre y dame esa espada – la peli blanca iba hacia ella, la mini Amazon no quería soltar la espada, no obstante, algo pasó.
Muramasa brilló un momento y se notaba como estaba mutando, su tamaño comenzó a bajar hasta que quedó como una espada de juguete, como esas de plástico, aunque dentro de sí tenía una llamita de color negro, algo que le daba risa a la mini Amazon.
- No puedo creerlo, esa mañosa, realmente no tienes vergüenza Mucchan – decía Ángel mirando a la nueva forma de su espada.
- Padita.
- Sí Arkab-chan, parece que Muramasa te ha elegido como ama, algo que la verdad no pensé que fuera a pasar – la peli blanca decía riendo un poco – no puedo creer que ella tenga el poder de mi espada ahora, pero supongo que todo está bien con ella.
Ya con la seguridad asegurada de Muramasa, las dos demonios salieron de ahí, Arkab no se separaría de esa espada por lo que ahora era parte suya, algo que le gustaba a la mini Amazon.
- Tendré que conseguirte un cinturón para que la lleves contigo.
- Sí – respondió esta.
Ya sin nada que hacer, volverían al Kólasi, aunque la reina de los demonios decidió ir a su trono en donde querría probar algunas cosas.
- Muy bien Arkab-chan, quiero que me prestes un momento a Muramasa.
- Sí – la mini Amazon le dio su arma a su madre, en ese momento, esta susurró algo inaudible hacia la espada.
De nuevo, la espada sufrió un cambio y es que al mutar, se volvió una humana de cabello negro, ojos del mismo color y una buena figura, además de llevar una especie de yukata negra que la hacía lucir muy elegante.
- Tiempo sin vernos, ama.
- Mucchan, vaya que no has cambiado – Ángel sonrió – sigues siendo la misma mujer bella que combatió conmigo muchos años atrás.
- Es verdad, vaya que pasa el tiempo – susurró la peli negra – pero sí que fuiste mala, me dejaste sola por mucho tiempo.
- Lamento eso, pero es que ya quería retirarme un poco de ser shinigami y bueno, al final pasó eso, ya no soy shinigami y mi hija te adoptó parece.
- Pues la verdad es que sí, aunque… ¿en serio estaré bien con una niña como mi ama?
- Vamos, es que no has visto los poderes que tiene mi pequeña aventurera, puede que apenas sea una infanta, pero al final de todo es mi hija y posee un gran poder que no te imaginas.
- ¿En serio? – Muramasa se quedó mirando a la mini Amazon por un momento, sus ojos se abrieron de par en par – ¿t-tanto poder posee esta bebé?
- Pues que te digo, ella ha hecho varias cosas, es más, mira esto – Ángel creó una lanza de hielo y sin más, la lanzó con fuerza hacia Arkab.
Cualquier persona común y corriente habría sido clavada por el arma, pero Arkab solo usó su cola para agarrar la lanza, esto lo hizo más que nada para ver qué era eso.
- ¿Lanza?
- Sí cariño, es una lanza – sonrió la peli blanca, la pequeña jugó un poco con la lanza. Su madre se dirigió hacia la peli negra – ¿lo ves? Arkab-chan es muy fuerte.
- ¿Puedo probar su poder?
- Sí, ya quiero ver el poder de mi pequeña – Muramasa asintió y se colocó al frente de la mini Amazon.
- Padita.
- Así es pequeña, soy Muramasa, la espadita que tenías hace poco, quiero ver que tan fuerte eres.
Sin avisar, la espada sagrada de Ángel creó una enorme llamarada negra la cual envolvió su cuerpo y sin más, lanzó un ataque hacia Arkab que se vio envuelta en las llamas negras.
La mini Amazon solo se quedó ahí como si nada, a pesar de que su cuerpo estaba envuelto en fuego negro.
- Parece que no le afecta el fuego negro.
- Bueno, es algo normal en ella, créeme, las mini Amazon son un mar de sorpresas, mi pequeña aventurera es especial también – Muramasa asintió ante eso, por lo que sin más, invocó su fuego negro.
- Urite et consumite, exsiccate et destruite… Ignis Sphaerae nigrae! (Arder y consumir, marchitar y destruir… ¡Esferas de Fuego Negro!) – esta exclamó las palabras del ataque y lanzó las bolas ardientes hacia Arkab.
- Fuego – la pequeña no hizo esfuerzos en detener las bolas con sus manos, incluso tomó una para jugar.
- Es sorprendente, ni siquiera le afectan mis Esferas de Fuego Negro.
- Te lo dije, son un mar de sorpresas.
- Entonces, ¿estará bien que ella sea mi ama?
- Bueno, ya estoy retirada de ser shinigami, aún recuerdo cuando imponía miedo en las criaturas que se atrevían a desafiarme, ahora veo que podré tener a una sucesora así como lo hice con Kana-chan.
- Espera, ¿tienes sucesora para qué?
- Para el Kólasi, he decidido retirarme como gobernante del mundo de los demonios, ahora mi lugar lo tomará una nieta mía la cual he podido comprobar que será mi autentica sucesora.
- No puede ser… no pensé que hubiera alguien para que te sucediera.
- Pues sí, aunque sentiré algo de nostalgia al no ser la reina, siempre tendré peso en el reino, aunque las decisiones finales las tomará mi nieta – sonrió Ángel – como sea, al menos ya me quité esa sensación de mi cabeza.
- Es cierto, no me has terminado de decir por qué fue que me decidiste buscar después de mucho tiempo, ¿Cuál fue la razón de despertarme de mi letargo?
- Vamos Mucchan, no es por nada, solo que me dio un mal presentimiento, nada más – en ese momento, algo hizo temblar el lugar en donde estaban.
Una criatura salió del fondo del suelo en medio de la ciudad y lanzó un rugido el cual hizo aterrorizar a todos.
- Parece que tenemos un pequeño monstruo – Ángel dijo estirándose un poco, justo un pedazo de concreto gigante fue hacia ella, pero sin hacer esfuerzo, logró detenerlo – y no viene de buenas.
- Hace tiempo que no salía uno de esos – Muramasa decía riendo un poco – ¿quieres hacer por los viejos tiempos?
- Adelante, aunque hay algo que quiero probar – Ángel miró a su hija. La peli blanca transformó a la peli negra en su forma espada y se la dio a la mini Amazon.
- ¿Qué haces?
- Arkab-chan, ve y destruye a ese monstruo – eso sorprendió a la espada.
- ¿Vas a mandar a tu hija a pelear contra ese monstruo?
- No te preocupes, sé que mi pequeña hará un buen trabajo.
Muramasa no estaba segura de esto, pero Arkab solo asintió y usando sus alitas, voló hacia la criatura la cual seguía con su trabajo de destruir lo que se le ponía en frente.
La mini Amazon llegó cerca del monstruo el cual al ver a la pequeña, estiró uno de sus brazos en casi forma de tentáculos para golpear a la pequeña, pero esta logró esquivarlo como si nada y fue volando rápidamente hacia este.
Por más que la enorme criatura quería golpear a Arkab, no podía darle, las formas en como esquivaba era muy loco.
Al final, la peli celeste sacó a Muramasa y esta la sacudió un poco y comenzó a lanzar bolas de fuego negro hacia esta criatura la cual recibió dos impactos directo en el cuerpo, lanzando un feo grito de dolor.
- No puedo creer que sea tan buena, apenas es una niña pequeña – la espada pensó
Sin más, Arkab siguió volando con calma hacia donde estaba el monstruo oscuro el cual seguía gimiendo de dolor por las quemaduras del fuego negro.
La mini Amazon siguió hasta que llegó al pecho del monstruo con el cual siguió su vuelo atravesando esta zona hasta que salió por el otro lado. Gracias a Muramasa, Arkab logró cortar el corazón de la bestia el cual comenzó a vomitar sangre.
- Mucchan, es hora de hacer una hoguera con ese sujeto.
- Sí.
- Arkab-chan, mi pequeña aventurera, ¿Por qué no tocas al monstruo con tu espadita?
- Sí – al final, el monstruo acabó prendido en llamas y eso fue lo que provocó su muerte.
Los habitantes de esa zona celebraron que acabaron con la amenaza que tanto los estaba jodiendo, aunque se sorprendieron que fue una niña de casi 4 años que provocó la muerte de aquella bestia.
- ¿Y ella quién es? – se preguntaban varios, pero Ángel dio un paso delante.
- Pues bueno, esta pequeña es la futura shinigami que será recordada por su nombre, les presento a la Llamita del Terror.
- ¡¿Llamita del Terror?! – todos hablaban de eso, no tardaron en dar con la identidad de Ángel como la legendaria guerrera que usaba a Muramasa.
Al final, todo salió bien y Muramasa ahora poseía una nueva dueña. Ya sin más que hacer ahí, la reina de los demonios volvió con su hija al Kólasi en donde Kana seguía disfrutando un poco de las Aguas Térmicas junto con su media hermana.
- Abuela, ¿pasó algo?
- No te preocupes Kana-chan, solo tuve que atender un asunto, pero de suerte todo salió bien – sonrió la peli blanca que volvió a la relajante piscina de agua, su hija hizo lo mismo, pero con el detalle que no dejaba ir su arma.
- Este… ¿y ese cosmos que proviene de esa espada?
- Ni te lo imaginas cariño, pero digamos que habrá una nueva shinigami en la familia – Kana no comprendió eso, pero Ángel le contaría sobre eso.
Tal parecía que ahora, la mini Amazon heredaría el título de su madre, ahora siendo la Llamita del Terror.
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Volviendo a casa, tanto Ángel como Arkab que traía su espada, miraron al cielo y ahí se observó la aparición de 12 puertas.
- ¿Qué diablos? – susurró la peli blanca, sus chicas salieron a ver eso junto con sus hijos. De golpe… aparecieron 12 signos del Zodiaco en estas puertas de color negro.
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Continuará…
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Y hasta aquí el capítulo de hoy.
Apareció la gran espada Muramasa, además de que nos dimos cuenta que en un punto de su vida, Ángel fue shinigami y una muy poderosa llamada Llama del Terror y al igual que Kana, ya tenemos una sucesora.
Arkab, espero que hagas un buen trabajo como tu madre y uses bien tu… padita jeje.
Y bueno, parece que tenemos una nueva amenaza ya que gracias a este capítulo, damos inicio a la nueva saga del fic en donde en sí Ángel tendrá que enfrentar varias cosas de su pasado, así como nosotros peleando contra seres poderosos que ya vienen.
Sin más, este ninja se despide.
Bye.
