Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer, la trama es completamente mi invención.

Capítulo 17

Días después…

Me abracé a mí misma reconfortando mi cuerpo del frío que recorría mi espina dorsal.

El señor Mallory continuaba ensimismado leyendo los resultados de los análisis clínicos, empezó a hojear una y otra vez los documentos en sus manos.

Edward y yo habíamos decidido que fuera él y no ninguno de nosotros dos, queríamos una persona neutral y aunque mi padre y Lauren pidieron ser ellos, optamos porque fuera el tío de Edward.

Nos evaluó a través de sus gruesos anteojos. El entrecejo marcado en su piel se pronunció centrándose en nosotros, dándonos un leve asentimiento con la cabeza.

Los resultados de ADN son positivos… ―explicó. Permitiéndome dejar escapar todo el aire retenido, mi mente empezaba a disociarse―. Los lazos sanguíneos de la niña con ustedes es prácticamente probada con un 99%.

Involuntariamente mi cuerpo tembló. Era una vibración diferente al miedo, era una emoción desbordada que crecía de mi pecho. No pude evitar que mis lágrimas se escaparan y corrieran libremente por mis mejillas, eran el resultado de mis años reprimidos.

Sollocé fuertemente y al instante fue cobijada por los brazos de Edward. Levanté mi rostro y pude mirarlo a través de mis lágrimas, su hermosa y extensa sonrisa me decían la felicidad que sentía.

Mi calabacita es mía ―musité, sujetando con fuerza de las mangas de su gabardina. Quería que entendiera; que comprendiera todo lo que significaba para mí que por fin tenía una prueba certera y no solo una corazonada.

Es nuestra bebé, nena. Nuestra. ―La emoción en su voz me hizo abrazarlo con exagerada fuerza, me abalancé a su cuerpo y noté cómo trastabilló conmigo encima de él ―reímos― pero mis brazos tomaron vida propia y se envolvieron en su cuello mientras sus manos cargaban mi trasero.

Su frente descansó en la mía. Aún sonrientes y con lágrimas en los ojos, pronunció:

Gracias por ella, nena. Gracias por no rendirte todos estos años… ―exhaló ronco controlando el tono de su voz―. Nos arrebataron la felicidad.

Lentamente me dejó con los pies en el piso. Miré su cara y limpié descuidadamente sus lágrimas que lamían sus mejillas rasposas por la barba creciente.

Fue tan doloroso pensar en los tres años que pasé sola. Tan solo carcomiendo ideas en mi cabeza, desmenuzando cada palabra escuchada. Pensaba que podía estar enloqueciendo y no era así…

Nunca estuve mal, mi intuición nunca falló. Mi corazón me lo decía… era mía… Nuestra.

Edward suspiró mirando hacia arriba por un instante. Luego, centró sus ojos verdes en mí; le sonreí mientras sus manos acunaban mi cara y suavemente sus pulgares se deslizaban por mis pómulos, borrando mis lágrimas.

¿Has pensado que ellos nos quitaron la oportunidad de ser felices y tener nuestra propia familia? ¡Por tres malditos años, Bella! No fue justo.

Gimotee entre lágrimas, aceptando con dolor lo que decía. Probé lo salado de mis lágrimas y lloré más fuerte…

Era una herida profunda. Dolorosa. Llena de remordimientos.

De esas heridas que te carcomen por dentro y que te van arrebatando poco a poco tus emociones, un día ya no sentí. Me hice inmune y tragué el dolor que padecía volviéndolo una coraza, necesitaba protegerme y cuidar de mi niña.

Perdóname por no buscarte ―suspiré. Sabía que le debía una disculpa por no volver, por desaparecer y volverme quizá un mal recuerdo.

Edward apenas sacudió la cabeza, negando. Y volvió a descansar su frente en la mía.

No digas más ―pronunció― tenemos una hija y es lo más hermoso de nuestras vidas.

Mamii ―Emmy me nombró.

Volteé hacia Lauren quien la sostenía en brazos. Sonreí entre lágrimas sabiendo tan profundamente el significado de la primera vez que la dulce vocecita de Emmy me llamó mamá. Mi niña extendió sus cortos brazos hacia mí. Lauren caminó con ella cargada y me la dio. Pude apreciar que la rubia tenía los ojos brillosos por las lágrimas retenidas, sin embargo nos sonrió sin decir nada, ella volvió a alejarse junto a su padre, dejándome con Edward y Emmy. Nuestro momento.

Soy tu mamá ―expliqué a mi niña quien solo me miraba―. Solo yo soy mamá.

Y yo papá ―dijo Edward buscando ganar su atención. Mi niña lo miró y él no pudo resistirse más, la tomó en sus brazos y la abrazó fuertemente, susurrando para ella.

Sonriente, empezó a repartir besos ruidosos por toda la carita de Emmy hasta que logró hacerla reír. Emmy empezó a retorcerse por las alegres carcajadas que exhalaba.

Emmy ―Edward la nombró. Mi niña se quedó muy quieta poniéndole atención―. Yo soy tu papá, ¿te gustaría decirme papá?

Emmy lo observó con sus grandes ojos vivaces. Pero en ese momento, esa justa palabra que Edward pedía, no llegó.

Mi niña le ofreció su muñeca, mirándolo con inocencia.

Edward volvió abrazarla fuertemente, pegándola a su pecho. Sabíamos que aún nos quedaba un largo camino.

― Bella… ―la profunda voz de Edward me sacó de mi letargo. Confundida, miré hacia todos lados sintiéndome perdida.

Mi padre cargaba a Emmy en brazos; mi amiga Lauren sostenía mi mano y Edward mantenía su brazo en mis hombros, mientras el señor Mallory apoyado en el mostrador inclinaba su cabeza hacia mí.

Estábamos en las oficinas de la policía, en Amarillo, Texas. Habíamos llegado apenas unas horas antes. ―Sin vacilar y con la frente en alto di un paso adelante frente al mostrador donde un tipo uniformado me miraba.

Exhalé sonoramente.

― Soy Isabella Marie Swan; estoy aquí porque quiero levantar una demanda en contra de Jasper y Alice Hale, por manipularme a prestar mi vientre a base de engaños y hacerme creer que mi hija es de ellos.


Me duele mucho pensar en todo lo que pudieron tener juntos y se los arrebataron😢 en el grupo les dije que nos quedan quizás dos capítulos más antes de sumergirnos en una segunda etapa, ¿están listas para lo que viene?

Gracias totales por leer