Hace un tiempo, Keke se dio cuenta que en su interior, llevaba la raíz de la ex reina de los dragones que al mismo tiempo fue esposa de Ángel y con ella concibieron a la actual monarca: Tirmina.

Desde entonces, la peli gris ha estado pensando en sobre lo que era actualmente, incluso una vez, sin querer, compró mamelucos de dragón para Xue y Lie quienes apenas estaban chiquitos, pero les parecía gustar eso.

No obstante, las cosas para la china aumentaron más en los últimos días ya que los sueños que tenía seguían relacionados con su antigua vida como dragón.

¿Qué debería hacer ahora que sabía que era un dragón en cierta medida?

¿Debería entrenar en algo para lograr despertar sus poderes?

¿Debería ir de regreso al reino de los dragones?

Todo eso le tenía comiendo la cabeza, incluso en los momentos en donde tenía que estar concentrada.

- Me pregunto si ustedes dos también serán dragones – Keke decía mirando a sus dos pequeños quienes dormían plácidamente.

- Keke – Tsubasa llegó a donde estaba la peli gris – ¿ocurrió algo?

- No es nada, solo que… dime Tsubasa, ¿es tan malo que quiera averiguar sobre si realmente soy alguien que no soy?

- ¿Te refieres a lo que eres un dragón en parte? – la china asintió – Fran me contó de eso. Es raro si te soy sincera, pero si crees que necesitas averiguar de eso, entiendo.

- ¿Debo saber sobre esto?

- Si es lo que deseas puedes hacerlo, después de todo, si te sientes mejor contigo, deberías investigar, puede que encuentres la felicidad en la respuesta o no – las palabras de la peli roja le dieron el empuje que necesitaba la oji azul.

- Muchas gracias Tsubasa.

- No hay de que, no te preocupes por tus pequeños, los cuidaré si lo deseas – Keke asintió y decidió que era hora de buscar respuestas.

Sin perder tiempo, decidió viajar al reino de los dragones para buscar respuestas sobre lo suyo y si podía despertar sus poderes o si al menos tenía.

Desde que llegó al sitio, volvió a sentir la mirada de varios dragones quienes la observaban con curiosidad, así como con desagrado y algunas emociones más que no podía describir.

Recordando el camino al castillo, esta logró acceder gracias a que la reina Tirmina les indicó a los guardias que si la llegaban a ver, que la dejarán entrar.

- Madre – Tirmina bajó de su trono yendo hacia donde estaba la peli gris quien le recibió el abrazo que le dio.

- ¿Sabes? Realmente no me acostumbro a que me llames madre. No me molesta, solo que me resulta extraño.

- Oh, entiendo. Lo siento, es que realmente te veo y solo pienso en mi madre.

- No te preocupes – río la china – quería hablar contigo sobre mis poderes. ¿Crees que puedo tener poderes de dragón? O sea… yo nací como humana, no tengo sangre de dragón ni nada, pero no dejo de tener sueños y pensamientos que puedo despertar algún poder o algo.

- Bueno, es normal que lo pienses basado en lo que sientes, pero no te preocupes, te puedo ayudar.

Tirmina guío a Keke hacia una zona del castillo la cual era desconocida para casi todos, pero lo de más alto rango, era algo que conocían a la perfección.

Bajando muchas gradas y atravesando algunas puertas que solo podían abrirse con ciertas palabras secretas, ambas féminas ingresaron a lo que parecía el final.

- ¿Qué es esto? – susurró Keke mirando lo que había ahí. Una piscina de aguas cristalinas y con unos cristales en el fondo.

- Esto es la Fuente del Poder Dragónico – la reina decía acercándose a la piscina – si te metes ahí, podrás despertar algunos poderes que puedas tener en tu alma.

- ¿Mi alma?

- Tienes el alma de mi mamá, su raíz. Eso te hace mi mamá aunque no estemos relacionadas en esta época – Tirmina sonrió – solo entra ahí y lo comprobarás.

- Entiendo.

- Pero tienes que hacerlo sin nada puesto – Keke asintió.

Despojándose de sus ropas, la peli gris caminó un poco hasta que finalmente llegó a la fuente de agua en donde entró. Se sentó en el centro como lo indicó Tirmina y dejó que los cristales en el fondo hicieran su trabajo.

El recinto de agua brilló por un momento antes de que el cuerpo de Keke sintiera los efectos de los cristales. Su alma quemó por un instante antes de que volviera a la normalidad.

Del agua, comenzó a emerger una especie de dragón hecho con el líquido el cual giró alrededor de la peli gris quien no entendía que estaba pasando.

- Mamá… realmente estás dentro de ella – susurró Tirmina con una sonrisa notando que ese dragón era el espíritu de su difunta madre.

El dragón comenzó a volar alrededor de Keke hasta que volvió a ingresar en su pecho y segundos después, todo volvió a la normalidad.

- ¿Funcionó?

- Creo que sí – la reina de los dragones sonrió acercándose a ella con una llama en sus manos y con eso, calentó a la peli gris y estando seca, se pudo cambiar.

Keke fue guiada hacia un cuarto bastante lujoso en donde podría descansar un poco antes de probar si los poderes que poseía habían despertado y su "hija" le ayudaría.

- Mamá, un dragón tiene que volar que es lo básico – decía la reina.

- ¿Tendré que sacar alas?

- No necesariamente, algunos pueden volar sin necesidad de ellas, otros si las ocupan. En mi caso, puedo hacer con o sin ellas – Tirmina hizo eso y se elevó por el aire sin sacar algún tipo de ala, pero luego decidió hacerlas aparecer – ¿lo ves?

- Increíble, es como los dragones que yo conozco.

- Muy bien mamá, entonces hazlo – Keke asintió.

La oji azul concentró su energía tratando de hacer lo que su "hija" le indicó. Sin darse cuenta, un aura envolvió el cuerpo de Keke y era de color verde.

A medida que los segundos pasaban, el aura de Keke se hacía más grande y por un momento, pudo levantarse del sueño meditando, aunque esto provocó mucho cansancio en su cuerpo.

Finalmente, no pudo más y acabó de rodillas en el suelo con sudor cayendo a gotones de su frente.

- No puedo… no puedo volar.

- No te preocupes, apenas inicias despertando tu raíz por lo que no tienes que apresurarte.

- Menos mal que no hay problemas de eso, después de todo, no veo que haya problemas contigo en tu reino ¿no? – la expresión en el rostro de Tirmina dio a entender que las cosas no estaban bien – ¿Ocurre algo?

- Bueno… la verdad es que no creo que la situación sea buena como lo pinta – la reina exclamó sentada en las gradas – madre, el reino de las brujas, el Vrăjitoare, ha sido un punto de inflexión para nosotros.

- ¿En serio?

- Verás. Puede que nosotros los dragones seamos fuertes, somos de los seres más poderosos, aunque los más fuertes son los demonios ya que ellos manejan más elementos. Nosotros somos muy resistentes y casi inmunes a los elementos de la naturaleza, pero la magia es diferente.

- ¿Son débiles ante la magia?

- Sí. De hecho, hace tiempo, la reina del Vrăjitoare y mi madre tuvieron una pelea fea y casi provoca una guerra entre dragones y los habitantes del reino de las brujas y eso hubiera sido malo para nosotros.

- Pero ahora tienen una nueva reina y ella es muy buena – exclamó Keke – la conozco personalmente y podrían animar las cosas y ayudarse mutuamente. Ella quiere que los reinos tengan alianzas ya que desea enmendar las cosas que su antecesora hizo.

- Supongo que lo podría intentar, aunque no será fácil – Tirmina decía – verás mamá, muchos de mis habitantes son hostiles ante los usuarios de magia debido a todos los problemas que han causado ya que fuimos atacados en el pasado por ellos y aunque pudimos herir y matar a algunos, causaron gran pérdida para mi reino.

- Diablos, suena feo. P-Pero la actual reina es alguien que no permitiría eso, es más, apuesto que si hablas con ella, podrán llegar a un acuerdo.

- Pienso en eso madre, pero hay dragones que a lo mejor no piensan en eso, créeme – Tirmina tomó algo de aire antes de seguir – hace tiempo, murieron dragones por culpa de la reina Agrat y eso canalizó mucho odio en mis habitantes y bueno… creo que la mayoría odian a los seres mágicos.

- Pero no todos…

- Lo sé, pero no puedo evitarlo. Además, tengo el presentimiento de que algo malo va a pasar.

Las palabras de Tirmina no eran mentira, además de que parecían proféticas ya que un gran grupo de dragones se había reunido en una zona deshabitada.

Entre ellos, había uno el cual parecía llevar una especie de traje militar de alto rango por lo que cuando todos los dragones que se habían reunido ahí lo vieron, saludaron con mucho respeto al tipo.

- Soldados, el día de hoy iniciaremos el ataque contra el Vrăjitoare – este miró a uno de sus soldados a su lado, de menor rango – ¿tenemos información nueva sobre la actual monarca?

- Sí Señor. Lastimosamente no sabemos mucho de su pasado en el Vrăjitoare, pero por lo que pudimos averiguar, ella no se crío en el reino, viene de la Tierra y luego de que se hiciera más fuerte, derrotó a la reina Agrat y se hizo del control del Vrăjitoare.

- Suena como una reina bastante fuerte y aterradora. Si pudo vencer a Agrat con facilidad, eso quiere decir que estamos ante una persona que es un peligro inminente, pero tenemos un plan perfecto para acabar con ella ¿no es así? – el sujeto de mayor rango miró a un sitio oscuro y de ahí salió alguien que llevaba una capucha y solo se podía distinguir algo de su cabello el cual era azul oscuro, recordando bastante al de Umi.

- Creo que esto es lo que necesitan ¿verdad? – la extraña criatura mostró un pequeño cofre el cual al ser abierto reveló su contenido.

- Por supuesto, esto ocupamos.

- Muy genial – en el cofre, había una especie de cristal el cual era de color amarillo y no solo eso, sino que brillaba y aunque no parecía ser peligroso, pocos sabían el impacto que tendría esa cosa.

- Con esto tendremos la victoria asegurada, aunque antes de eso, mandaremos a unos amigos a crear un clima anticlimático al Vrăjitoare – susurró el de mayor rango militar con una sonrisa macabra.

De vuelta con Keke, esta se encontraba entrenando más para tratar de despertar sus poderes dragonicos, aunque todavía no podía hacerlos estallar como quisiera.

- ¡Mierda! – exclamó Keke cayendo al suelo nuevamente – no puedo volar como los dragones, es muy difícil.

- Mamá, no hay que ir a la carrera, solo tenemos que ver como poco a poco despierta el poder oculto que tienes.

- Eso espero, quiero ver cómo es que puedo volar.

A pesar de que las cosas con Keke parecían ir de poco en poco, algo muy malo estaba por pasar en el reino.

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En el reino Vrăjitoare, la reina Yuzu estaba revisando algunas cosas en el papeleo que tenía cuando de la nada, notó como algunos copos de nieve caían y eso fue algo que le extrañó.

- Que raro. Por lo que me han contado los ministros, el invierno comenzaría hasta un mes, no sé qué será – en eso, la ventana de su oficina fue tocada y cuando abrió, Ninja entró al cuarto – Ramón, ¿Qué ocurre?

- Ale, algo raro está pasando. Han aparecido unos dragones de color azul celeste y están tirando nieve como si fuera una pequeña tormenta.

- ¿Qué has dicho? – la gata mágica miró hacia afuera notando a los dos lagartos gigantes haciendo lo que el ninja menciono.

- No sé porque tengo el presentimiento de que algo malo está por pasar.

Y así es como, sin saberlo, daría comienzo una nueva guerra entre dos reinos.

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Continuará…

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Y hasta aquí el capítulo de hoy.

Joder, se viene una guerra horrible entre el reino de los dragones y el Vrăjitoare, además de que tienen algo oculto que hacer, lo peor es que Tirmina no tiene idea de eso.

Esa bruja maligna tiene algo que ver y ese mineral es algo que les hará mucho daño al Vrăjitoare, así que se viene una guerra dura.

¡Y feliz final de septiembre!

Sin más, este ninja se despide.

Bye.