Agradezco a Li por su ayuda en la realización de este capítulo y por regalarnos una hermosa imagen.
Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer, la trama es completamente mi invención.
Capítulo 47
El tribunal estaba en completo silencio, pero dentro de mí todo era un torbellino. Mi corazón martilleaba contra mis costillas, y cada respiración se sentía forzada, como si el aire se negara a entrar en mis pulmones. Edward estaba sentado a mi lado, su mano aferrada a la mía con una fuerza que me anclaba a la realidad. Me recordaba que no estaba sola. Y que esta pesadilla estaba a punto de terminar.
Frente a nosotros, Jasper y Alice ocupaban sus asientos, estaban juntos, aunque no parecían estarlo. En ningún momento cruzaron miradas, añadiendo que ahora ambos tenían abogados distintos.
Jasper se veía rígido, sus manos entrelazadas sobre la mesa, su mandíbula tensa, los ojos fríos. No parecía un hombre desesperado por retener a su hija. No había angustia en su rostro, ni siquiera un atisbo de culpa. Lo único que transmitía era cálculo, como si esto fuera un simple trámite más que debía sortear para conseguir lo que quería.
Alice, en cambio, se notaba apacible. Ocupando su silla de ruedas se mantenía con su cuerpo encorvado y con su mirada rehuyendo de todo.
Las mangas largas de su blusa cubrían perfectamente los hematomas y raspones provocados por su caída del balcón. Había sido una noticia escalofriante el saber que ella intentó salir por la puerta falsa.
Esa noche llegué al hospital con mi corazón saliendo por la boca, creí lo peor, estuve con ella a los pies de su camilla, la abracé y muchas veces le pedí perdón.
No quería perderla y tampoco la odiaba. Ella simplemente era una mujer con falta de carácter que siempre guardaba sus pensamientos y opiniones. Por mi padre sabía que se había unido a un grupo de apoyo emocional y que había sido por decisión propia.
Alice realmente quería mejorar, quería recuperarse.
Entre la audiencia, vi a mi madre. Renée. Nunca pensé que estaría aquí, pero ahí estaba, sentada en la banca del lado de Jasper y Alice. No tenía la misma expresión dura de Jasper. En su lugar, su rostro reflejaba preocupación, tristeza. No por él… sino por Alice. Mi madre la veía como alguien que necesitaba ayuda, no como una enemiga. Sin embargo, era obvio que mi hermana ya no la quería cerca de ella.
Del otro lado, en la sección opuesta del tribunal, mi padre, Charlie, se mantenía firme, su mirada fija en Jasper con una intensidad que solo había visto en él unas pocas veces en la vida. Sus brazos cruzados sobre el pecho me recordaban que siempre había estado de mi lado, sin importar qué.
Mis suegros, en cambio. Estaban detrás de nosotros, siempre apoyando a Edward en todo momento, junto con Alec que había decidido acompañarnos mientras que Lauren seguía cuidando de Emmy en casa.
El sonido del mazo golpeando la madera me hizo dar un brinco.
— Iniciamos la audiencia del caso Swan-Cullen vs. Hale, sobre la custodia de la menor Emmy Marie Cullen —anunció el juez con voz firme y grave—. Tiene la palabra el abogado Mallory.
Sonreí suavemente al escuchar que Emmy era nombrada con su verdadero apellido.
El Sr. Mallory, se levantó con la tranquilidad de alguien que ya ha peleado muchas batallas en una sala de juicio. Ajustó sus papeles y caminó hacia el centro de la sala antes de hablar.
— Honorables miembros del tribunal, el caso que nos reúne hoy no es un caso ordinario de custodia. La señora Isabella Swan, ahora Cullen, fue víctima de un engaño meticuloso y cruel, orquestado por el señor Jasper Hale. Se le hizo creer que la niña que llevó en su vientre no le pertenecía, que solo era una gestante sustituta, cuando en realidad era su hija biológica.
Un murmullo recorrió la sala. Cerré los ojos con fuerza por un instante. Escuchar la verdad en voz alta siempre dolía.
— Sin embargo, la verdad ha salido a la luz. —Continuó el Sr Mallory—. La menor Emmy Marie Cullen es hija biológica de la señora Swan y del señor Edward Cullen. La pregunta que debemos responder no es quién ha criado a la niña hasta ahora, sino quién tiene el derecho y la capacidad moral de hacerlo en adelante.
El abogado de Jasper, Richard Mayers, se puso de pie de inmediato. Sabíamos que ese abogado era implacable y jamás perdía un solo caso.
— Objeción, su señoría. La señora Swan se llevó a la menor de la casa de los Hale sin su consentimiento. Se trata de un caso de sustracción de menor.
El juez levantó una mano, pidiendo orden.
— El tribunal evaluará todos los hechos antes de emitir su veredicto. Continúe, señor Mallory.
Mallory no se inmutó.
— Su señoría, la señora Swan actuó en un intento desesperado por recuperar a su hija tras descubrir la verdad. No se puede juzgar a una madre por querer proteger lo que le pertenece. Lo que debemos evaluar aquí es la intención del señor Hale.
Mallory caminó con calma hasta la mesa de Jasper y colocó un documento frente a él.
— Este es el testamento del difunto William Hale, abuelo del acusado —le dirigió una mirada suficiente a Jasper. Mi corazón empezó a latir con fuerza. ¿De dónde lo había obtenido? No estaba comprendiendo nada—. Aquí es donde se especifica que el primer bisnieto heredará una fortuna considerable al cumplir la mayoría de edad. Curiosamente, el señor Hale mostró un interés real por la custodia de Emmy solo cuando se confirmó esta herencia.
Hubo un murmullo en la sala. Mi estómago se revolvió.
Jasper mantuvo el rostro imperturbable, pero noté cómo sus dedos se apretaban sobre la mesa. Alice, a su lado, volteó sutilmente hacia Mike y sonrió tímidamente.
El juez lo miró con el ceño fruncido.
— Señor Hale, ¿tiene algo que decir sobre esto?
Jasper se humedeció los labios y habló con frialdad.
— Cuidé de esa niña desde que nació. ¿Acaso no tengo derecho a recibir algo por ello?
Un escalofrío me recorrió la espalda. El abogado Mayers incluso lo miró descolocado.
El tribunal entero quedó en shock. La indiferencia en su voz, la frialdad con la que hablaba de Emmy…
Edward se tensó junto a mí. Mi padre dejó escapar un resoplido furioso desde donde estaba sentado.
El juez golpeó el mazo con fuerza. El Sr Mallory volvió a su lugar junto a Kate.
— Gracias, señor Hale. Su respuesta ha sido… esclarecedora —respondió el juez.
Se giró entonces hacia Alice.
— Señora Hale, ¿desea testificar?
Por primera vez en toda la audiencia, Alice reaccionó. Levantó la vista lentamente, como si apenas estuviera procesando la pregunta. Sus labios temblaban.
— Sí… —su voz era apenas un susurro.
No desesperen que este capítulo continúa, ¿qué piensan?
Gracias totales por leer
