No sabría explicar por qué, pero shippeo a Tontín con Blancanieves desde diciembre meramente por los trailers. Y sabrán que cuando vi la película estuve muy feliz de ver todas sus interacciones xD

Oigan, ¿soy la única por aquí? Bien, voy a inventarme un nombre de ship ya que estamos en esas. A ver, Snow White x Dopey (así en inglés), llamémosle al ship Snowey y demos por terminado el día jeje

Cielos, no puedo creer que un fic del live action de Blancanieves sea mi primer fic que suba en simultaneo en AO3. En fin, cosas de la vida.

¡Espero poder escribir más fics de este ship! Tengo al menos otras dos ideas, espero encontrar tiempo para escribirlos!
Mientras tanto, espero les guste este


Pero alguien tiene que despertarla

Dependía de él, entonces.

Tontín se había quedado encerrado dentro de la habitación junto a lo que, suponía, era un monstruo, o alguna bestia de algún tipo que dormía plácidamente bajo las mantas. Sus compañeros tras la puerta le lanzaban palabras de advertencia, que fuera con cuidado, pues aquella cosa bien podría ser un ogro, un fantasma o alguna clase de demonio.

Así que volvió su vista hacia aquel ser que se retorcía entre las cobijas. Tragó saliva, contuvo su miedo y se resignó a que él tendría que ser el que fuera a echar un vistazo, averiguar qué clase de criatura era la que había allanado su hogar. No tenía ninguna otra opción. Quería huir pero no había dónde correr.

Dio un paso tras otro hacia las camas donde la criatura reposaba. La luz de la luna que se filtraba por las ventanas era tan fuerte y clara que podía verlo sin problema, ¡era tan grande que abarcaba tres camas!

Pasó junto a la lámpara en el suelo que sus compañeros habían dejado abandonada al salir huyendo; y cuando tuvo frente a frente a aquel ser, estiró el brazo como con temor a ser mordido y, sin querer despertar a la bestia, con cautela le descubrió el rostro.

Y no era un demonio, ni un fantasma, ni un ogro.

Era lo que menos él hubiera esperado. Ella era una niña. Y entre sueños ella sonreía.

Mientras iba comprendiendo que lo que tenía delante era una humana, su miedo se convirtió en extrañeza. Y luego esa extrañeza se convirtió en un encanto. Fue tan sólo un breve instante, mas sin advertirlo su corazón quedó cautivado por ella. Ella era tan bella mientras soñaba.

¿Cómo podría siquiera pensar en despertarla?

Ella despertó de todas formas, abrió sus ojos grandes y desconcertados. Incluso antes de que ella comenzara a gritar con horror, él ya se había echado para atrás del susto. Torpemente trató de esconderse tras un jarrón, temblando de terror ante la incertidumbre por las intenciones de la humana.

La verdad es que se habían espantado los dos.

Avergonzada por haberlo asustado con sus gritos, la joven se apresuró a seguirlo. Verlo en su intento por ocultarse le hizo reprimir una sonrisa de ternura.

—No hay por qué temer —ella habló—. Todo está bien.

Su voz era dulce y sincera, lo suficiente para hacerlo dejar de temblar y darle una mirada. Con cuidado bajó el jarrón con el que había intentado esconderse, sin apartar demasiado la vista hacia ella. Ella volvió a hablar:

—Quería conocerte mejor.

Sonaba amable en sus palabras y eso lo hizo tener un poco de confianza, así que alzó la mano para saludarla en respuesta, sonriendo tímidamente.

—¿Cómo te llamas?

No debería estar tan sorprendido por esa pregunta como lo estuvo, pero sentía las palabras querer salir de su garganta sin tener el aliento para hacerlo. Ser incapaz de responder lo avergonzó. No podría incluso si lo intentara.

—¿Que no hablas? —ella inquirió.

Apenado volvió a alzar la mirada. Siempre había sentido que sus palabras podrían arruinar todo, al igual que todo lo que hacía en su vida. Era un miedo, tan arraigado y profundo.

Pero ella lo miró de una manera diferente; no estaba molesta, no. Ella lo miró como si realmente quisiera comprenderlo.

Y de pronto ella era tan hermosa como un ángel.

Y él no estaba listo para entender por qué comenzaba a verla de esta manera.

...

..

.

Conforme los días pasaban, esa belleza que veía en ella se volvía asfixiantemente atrapante. ¿Cómo estar parado a su lado sin quedar conmovido?

Ella tenía algo en su mirada sosegada y alegre, en su voz suave y cuidadosa. Ella veía el mundo con la misma inocencia y amor con la que él lo hacía, y podría ser ingenuidad pero no importaba.

Blancanieves era especial para él. Era su amiga ahora y los días eran más brillantes.

Pero la reina quería matarla.

Todas las mañanas la dejaban sola para ir de nuevo a trabajar. Doc y Gruñón le advertían a la joven que no dejara entrar a nadie, y preocupados se marchaban. Hasta que llegó la mañana en la que ella se estaba preparando para irse; se despidió de todos y prometió que volvería. Al darse la vuelta, ellos no pudieron ver la tristeza en sus ojos.

Mas tarde ese día, a las afueras de las minas, los animales del bosque llegaron agitados; las aves revoloteaban incesantes, los venados les daban empujones y los conejos no dejaban de dar saltos desesperados.

Un pequeño pájaro azul fue directamente hacia Tontín, piando en apuro. Tan sólo escuchar a la pequeña ave fue suficiente para que entendiera el mensaje. Buscó la mirada de Doc y éste fue comprendiendo también lo que esto significaba; Blancanieves estaba en peligro.

Tontín entonces sintió un temor inmenso y desconocido.

Los siete junto a los animales volvieron a la cabaña a toda prisa pero al llegar ya era tarde. Blancanieves estaba tendida en el suelo, una manzana a su alcance, sin pulso. Había muerto.

No tuvieron corazón para enterrarla, al menos no por ahora, así que la dejaron descansar en un sitio junto al lago, bajo arcos de flores. Habían fracasado en protegerla y ese era un dolor que no se podría describir. Custodiando su cuerpo inerte se mantuvieron los siete. Los días y noches continuaron pasando, más gélidos como nunca antes.

En un principio Tontín trató de ser fuerte. Supo que se había ido al momento en que la vio, y cuando Doc lo confirmó quiso tragarse ese dolor, sólo aceptar que su amiga ya nunca más estaría. Intentó apagar sus emociones para no tener que sufrir tanto la pérdida.

Pero cuando la vio recostada ahí en su lecho, flores como si fueran su cama, su corazón se rompió y lloró más que nadie.

Ella era tan hermosa aun en muerte porque, así como cuando la conoció, ella parecía que dormía. Así como la primera vez que la vio, ella parecía que soñaba. Y ella era tan bella cuando soñaba.

¿Cómo alguien tendría el valor de intentar despertarla?

Y aun así, si tan sólo pudiera despertarla como aquella primera vez.

En Tontín la esperanza desapareció junto con ella, toda su luz ella se la llevó. Pensó antes tener miedo, pero tan sólo imaginar que los breves momentos que pasó junto a ella se conviertan en sólo un recuerdo por el resto de su larga vida lo aterró. No quería esto. La necesitaba de vuelta, necesitaba su voz, su dulzura y su valor de vuelta a él.

Pero no importa cuánto lo deseara, no importa cuánto la amara; el amor no puede traer de regreso a los muertos. O tal vez estaba demasiado asustado para tratar, quizá aun en aquel momento no entendió por qué su corazón estaba tan roto por perderla.

El cantar de un ave lo hizo levantar la mirada, alejándolo de sus lamentos por un segundo. Era una pequeña ave azul que fue y se posó sobre uno de los arcos de flores, avisando que algo sucedía. Tontín fue el primero en voltear, sabiendo que alguien se acercaba.

Era Jonathan.