Reincarnated Summoned Martial Artist

En las profundidades del laberinto de la teletransportación, un laberinto de rango S, un lugar en el que uno podría morir fácilmente por un simple descuido, había cierta maga de pelo azul luchando por sobrevivir.

Roxy había caído en una trampa por un descuido, ahora se encontraba a Dios sabe qué tan lejos de la salida, rodeada de varios círculos de teletransporte. Cansada de estar huyendo, con hambre y sed, se vio rodeada por cientos de monstruos de aspecto insectoide que se acercaban rápidamente.

¡BOOM! Una roca se estrelló al lado suyo, rompiendo el muro de piedra que estaba usando como defensa, dejando pasar a un monstruo que se apresuró a saltar sobre ella.

—¡Corta a mis enemigos con una espada abrasadora! —¡Llama cortante!

La llama envolvió al insecto gigante, quemando su cuerpo hasta la muerte.

—¡Envuélveme en una sublime armadura de tierra! —¡Fortaleza terrestre!

Intentó invocar su magia nuevamente, pero se había quedado sin fuerzas, y ante la vista de su muerte inminente, utilizó su bastón como arma, en un intento desesperado de alejar a los monstruos que estaban más cerca, pero pronto se le fue arrebatado por un monstruo en forma de araña que atrapó su bastón contra la pared.

Entonces, ella se encontraba desesperada, totalmente agotada, con sus piernas perdiendo sus fuerzas, se desplomó en el suelo llena de desesperación.

—No… Por favor… que alguien, ¡que alguien me ayude! ¡No quiero morir! —cerró sus ojos con fuerza, aterrada al punto de incluso orinarse encima.

—¡MOKO TAKABISHA!

Se escuchó un grito masculino, en un idioma que no conocía, seguido de una explosión que hizo temblar el suelo, pero ella siguió cerrando los ojos con miedo hasta que escuchó esa misma voz, pero más tranquila, una voz cálida y reconfortante.

Ella abrió sus ojos y vio a un joven de pelo negro y ojos azules, extendiéndole la mano con una sonrisa tranquilizadora.

Ella se sonrojó, era un joven bastante guapo, podía ver su cuerpo formado a través de su ropa mojada.

Detrás de él se veía cómo el terreno había cambiado, los incontables monstruos no eran más que restos humeantes en el suelo, y los círculos de teletransporte habían sido arruinados.

Si bien no podía entender nada de lo que él decía, cuando tomó su mano, al sentir la calidez de esta, se sintió segura. Pensó en alguna forma de expresar su gratitud sin palabras y solo se le ocurrió una única forma: ella saltó sobre él, tomó su rostro y lo besó.


En cierto lugar, rodeado por la nada, alguien había observado todo lo ocurrido recientemente.

Él había hecho lo posible por evitar que Rudeus salvara a Roxy, realmente lo había intentado, pero no había salido como él esperaba.

Pero, ahora, de la nada, un joven extraño, de alguna manera se le adelantó, y ahora ella nunca más se enamoraría de Rudeus.

—Jaja, jajajaja, muajajajaja —Hitogami se regocijó con una risa que podría escucharse en toda la existencia.


Hinako se estrelló contra el duro suelo de piedra. No sabía dónde estaba, pero sabía que ya no estaba en Nerima. Cuando abrió sus ojos, observó que se encontraba en una especie de caverna subterránea. El portal del que había caído se había cerrado, y ella solo tenía en mente la seguridad de su alumno. Fue entonces que, aun en su forma adulta, se puso de pie y observó a su alrededor. El suelo estaba quemado, prácticamente había sido aplanado por algún tipo de energía, y podían verse varios restos de lo que parecían ser insectos gigantes esparcidos por el suelo.

Pero no era eso lo que le llamó la atención, sino la de cierto joven artista marcial parado a pocos metros de ella, con una chica de apariencia infantil besándolo.

—¿Es en serio?

—¿No pasaron ni 5 minutos y ya has seducido a otra chica? —se quejó. La chica de pelo azul se alejó avergonzada de Ranma al notar a la mujer voluptuosa gritando en un idioma que no conocía.

—Dios, no me digas que es su esposa —Roxy se separó y se arregló ligeramente, luego se inclinó disculpándose.

La mujer mayor no parecía enojada con ella, de hecho, su actuar fue extraño. Acarició el pelo del joven como si fuese su hermano y levantó el pulgar.

—Así que no es su esposa —suspiró aliviada y llena de esperanzas.

Bueno, esta es solo una idea, con esperanza que alguien se inspire en escribir un cruce que pueda leer jajaja.