Tony estaba viendo el cielo mientras estaba tumbado en el suelo luego del gran esfuerzo que hizo para poder derrotar a Petelgeuse, sus huesos y músculos no daban para más, a estas alturas el debería estar muerto. Pero gracias a que Emilia lo curó un poco logró mantenerse con vida.
Una voz de una chica acercándose rapidamente se hizo presente.
Rem: ¡Tony-Kun!
Rem estaba corriendo hacia la dirección de Tony. El giró la cabeza con todos sus esfuerzos para darle una sonrisa adolorida y cansada.
Pero de repente todas las voces se hicieron distantes para el. Como si el viento se las llevara.
Se alejaron, tanto que ya no podía escucharlas claramente.
Tony sintió un gran dolor en el pecho y se desmayó preocupando mucho a Emilia, Subaru y Rem la cual había llegado justo en ese momento.
Rem: ¡Tony! ¡¿Que te sucede?! ¡Por favor no te vayas! ¡resiste!.
La chica se preocupó muchísimo y puso su oreja en el pecho de Tony sintiendo sus latidos lo cual logró calmarla.
Emilia: ¿Que le sucedió? Debo curarlo ahora mismo. Lo siento Subaru luego hablamos más sobre eso.
Subaru: Fue su gran esfuerzo. Debe estar en las últimas...
Emilia escuchó eso y se preocupó bastante con las palabras de Subaru.
— ¿Que? ¿Que es lo que hizo el?
Subaru la vió con una mirada algo triste y se dispuso a contarle todo.
— El se sacrificó para matar a Petelgeuse. Hizo un ataque muy fuerte el cual lo dejó sin energías. Supongo que ha roto su puerta o estuvo muy cerca de eso...
Subaru tenía una mirada preocupada por su amigo el cual estaba totalmente inconsciente en el suelo.
Emilia: ¡Oh no, eso es terrible! ¡Debo empezar el tratamiento ahora! Por favor hagan espacio.
Todos se alejaron un poco para dejar que Emilia haga su labor.
Ella comenzó a sanar a Tony para intentar estabilizar su energía vital y también sanar sus huesos y músculos adoloridos.
Mientras eso pasaba Rem estaba muy preocupada por Tony. Ella no podía soportar verlo mal, no le gustaba para nada.
— Tony-Kun... por favor despierta...
...
Por otro lado Tony estaba en un lugar totalmente oscuro sin poder ver nada, el volteaba a todos lados intentando buscar algo pero lo único que encontraba era oscuridad.
— ¿Que diablos me pasó? ¿Donde estoy? ¿Que es esto?
Una extraña voz femenina se hizo presente en el lugar dándole un escalofrío a Tony en su espalda.
???: Lo hiciste bien... debes... seguir... no te rindas...
Tony volteó a todos lados intentando encontrar a la voz pero no veía nada más que oscuridad.
— ¿Quien eres? ¡muéstrate ahora!
De repente una silueta de hizo ver y luego de un momento Tony pudo ver una persona. Una mujer parada enfrente de él. Cubierta por un velo negro y con un vestido negro que la tapaba por completo
???: Debes... Protegerlo... yo... te... puedo... dar... el... poder...
La voz de esta persona era un susurro tenebroso pero aun así Tony logró escucharla perfectamente. No entendía a que de refería esta mujer con el poder y con protegerlo. ¿A quien?
El sintió la presencia de esta persona. Era muy densa y transmitía una negatividad terrible. No sabía como explicarlo, era como estar enfrente de un demonio.
Tony intentó agarrar su arma pero esta no estaba en su cintura. Así que se puso en una pose defensiva por si algo sucedía.
— ¡¿Quien rayos eres y de que hablas!?
La persona enfrente de él había alzado su mano intentando tocar la frente de Tony pero antes de lograrlo ella se comenzó a desvanecer en la oscuridad.
???: El... tiempo... se... acabó...
Apenas ella dijo eso, Tony abrió los ojos y se dio cuenta de que se encontraba en una carreta con Emilia, Rem y Subaru viéndolo despertar con ojos aliviados.
Rem lo abrazó muy fuerte apenas lo vio despertar. Ella no quería separarse. Estaba totalmente aferrada a él.
— ¡Tony-Kun! ¡me alegro tanto! ¡estas bien!
Ella estaba muy feliz de verlo despierto otra vez. Con su tono de voz te dabas cuenta muy fácil. También soltó algunas lagrimas sobre Tony.
Emilia estaba aliviada y miró a Tony con una sonrisa suave.
— Que alivio... estas bien Tony. Debo darte todas mis palabras de agradecimiento. Realmente me salvaste junto a Subaru, no se que hubiese pasado si ustedes no me hubieran ayudado tanto...
Tony estaba algo desorientado por todo esto, no tenía mucha idea de donde estaba.
— ¿D-Donde estoy?
Subaru: Estamos yendo hacia la mansión de Crusch en una carreta. Descansa, te recuperarás gracias a Emilia.
Rem: ¡Puedes descansar sobre mi regazo Tony-Kun!
Ella puso la cabeza de él en su regazo ya que Tony no podía hacer esfuerzo para irse, la chica aprovechó la situación audazmente mientras Emilia lo curaba intensivamente.
Petra que también estaba en la carreta se hizo ver y abrazó a Tony ya que le alegró mucho verlo con vida.
— ¡Señor Tony! ¡Que gran trabajo ha hecho usted, derrotó a la ballena y ahora al culto! ¡usted es muy fuerte! ¡realmente me alegra verlo bien!
La niña estaba muy contenta y emocionada por las hazañas de Tony, quería que el le cuente todo sobre lo que sucedió en la batalla.
Otto el cual manejaba la carreta se volteó para hablar contentamente.
— ¡Gracias Tony, sin ti hubiera muerto ahí!
Tony suspiró cansado y habló con un tono algo agotado.
— Gracias a todos por ayudar en la derrota de esos malditos, y gracias a ti chica por curarme.
Lo decía viendo a Emilia la cual seguía sanandolo con una sonrisa en su rostro.
— No, yo te debo agradecer Tony. Sin ti todos hubiésemos muerto ahí, actuaste como todo un héroe.
Puck salió del cabello de Emilia y comenzó a flotar en círculos sobre Tony alegremente.
— ¡Yo también te debo dar mi agradecimiento por como salvaste a Lía!. ¡Muchas gracias Tony! Me alegra ver que has avanzado en el uso de tu magia.
Tony: No hay de que. Solo espero que a partir de ahora todo sea algo más normal sin tanto drama y peleas, estoy algo cansado...
Subaru: Oh yo también deseo eso. ¡Algo de tranquilidad al fin junto a mi Emilia-tan!.
Todos reían y sonreían ante el final feliz que lograron conseguir en esa guerra.
Tony: Espero poder celebrar con un buen vino...
Lo que ellos no sabían era que el problema aún no fue resuelto del todo...
Ellos fueron directamente hacia los dominios Karsten para agradecer a Crusch por todo su apoyo en la guerra contra el culto.
Pero al llegar allí la noche había caído, en el patio de la mansión se veían muchas Carretas estacionadas y montones de cadáveres cubiertos por sábanas en el suelo y muchos soldados heridos siendo sanados por magos sanadores de la capital.
Todos se impactaron por lo visto en este momento, no sabían que era lo que sucedía y se preocuparon bastante.
Subaru: ¡¿Q-Que pasó?!
Rem: Algo muy malo sucedió aquí, solo mira a toda esa pobre gente muerta...
Tony: ¡Miren ahí!
Tony señaló a un Felix llorando en el pecho de una Crusch desmayada y con un brazo amputado. La escena era muy trágica. Las lágrimas de Felix se fusionaron con la sangre qué Crusch había derramado. Esto entristeció a todos, incluso a Tony lo hizo sentir mal verlos así. Al fin y al cabo ellos ayudaron mucho en el combate.
Luego de ver esto todos fueron invitados a la mansión para tener una reunión sobre los incidentes que habían ocurrido últimamente.
Ahí estaban todos sentados en una gran mesa. El ambiente se sentía algo pesado y con una gran sensación de pérdida.
Crusch parecía ser otra persona. Hablaba con Felix como si no lo conociera y así con los demás. Rápidamente todos se dieron cuenta de la falta de su memoria. Felix intentaba hacerle recordar algunas cosas pero nada servía. El chico gato se entristeció muchísimo al ver a su líder así.
Wilhem interrumpió para hablar con un tono bastante serio.
— Ahora que todos estamos aquí, deberíamos hablar.
Felix: Empecemos aclarando la situación. Parece que gran parte de los soldados y la señorita Crusch fueron alcanzados por un arzobispo del culto de la bruja el cual no estaba en nuestros planes encontrarnos. Parece que a la señorita Crusch la alcanzó una enfermedad la cual le hizo perder todos sus recuerdos, y aparte uno de sus brazos fue amputado...
- Desde que la señorita Emilia se involucró en la selección real el culto comenzó a darnos caza.
El chico hablaba con un tono de desdén bastante grande. Estaba muy enfadado realmente.
Emilia se sintió mal al escuchar eso y se puso bastante triste al creer tener la culpa.
— Quizá sea mi culpa todo esto... ¿soy una egoísta?...
Subaru parecía bastante molesto con todas estas declaraciones pero se abstuvo de decir algo por ahora.
Felix: Parece que están obsesionados con encargarse de la medio elfo, Emilia.
Parece que-
Subaru se hartó e interrumpió muy enojado con Felix por como trataba a Emilia.
— ¡Piensa mejor lo que dices! ¡la culpa es de esas basuras! ¡No de Emilia!
Crusch decidió decir algo también para aliviar la situación.
— Felix, no puedo dejar pasar esa acusación. Discúlpate con ellos por favor.
Felix agacho la cabeza e hizo silencio.
Crusch: Subaru tiene razón. La culpa es de los del culto. No de Emilia. No tienes derecho a decir eso de ellos.
Felix: S-si, tiene razón señorita Crusch, les pido una disculpa. Pero eso si. Quiero que la alianza que hicimos... la olvidemos.
Todos se sorprendieron al escuchar esto.
Tony: ¿De que rayos hablas?
Felix: Una alianza debe beneficiar a las dos partes. ¿Por qué debemos involucrarnos con la señorita Emilia si siempre están persiguiendola? ¿Acaso pueden asegurar la protección de Crusch si nosotros aceptamos?
Wilhem interrumpió la conversación con una cara algo fastidiada.
— Me opongo a esa decisión.
Felix estaba intentando convencerlos de que Crusch debía dejar de involucrarse con Emilia. Hasta que la misma Crusch dijo algo.
— Agradezco tu preocupación Felix. Aun hay cosas que no entiendo. No recuerdo nada, pero a todos los que aún me respetan sin importar eso, debo agradecerles. Felix se que te preocupas mucho por mi. Pero debo rechazar la idea de seguir mi vida sin saber nada. Si tengo la opción prefiero elegir por mi misma.
Felix rompió en llanto al escuchar eso dejándose caer sobre Crusch.
Wilhem: Si la señorita Crusch así lo quiere, entonces no hay razón para oponerse a la alianza.
Emilia: Debemos reunirnos con Ram y Roswall en el santuario para discutirlo también.
Al día siguiente todos estaban afuera de la mansión con los dragones de tierra listos para partir hacia los terrenos Matthers.
Tony, Emilia, Subaru y Rem estaban hablando con Crusch para despedirse de ella de forma cortez.
Subaru: Bueno, debemos irnos para llevar a la gente del pueblo a su casa y hablar con Roswall sobre esto.
Crusch: Entiendo. Cuando lo hagan espero pagar mi deuda con ustedes.
Rem: Usted también ayudó mucho señorita Crusch. Le agradecemos muchísimo.
Crusch: No hay de que chicos. Les deseo buena salud, espero verlos pronto.
Emilia: Igualmente Crusch-San. ¡Nos veremos pronto! La próxima vez no seré alguien a la que tengan que salvar.
Así todos se despidieron de Crusch partiendo hacia la mansión de Roswall.
Subaru se sentó muy cerca de Emilia comenzando a hablar con ella.
Rem al ver esto quiso replicarlo con Tony acercándose a el hasta casi poder tocar sus piernas en el asiento.
Tony: Oye chica, ¿no estas demasiado cerca?
Rem le sonrió y le respondió rápidamente.
— ¿Te molesta Tony-Kun? Solo quiero estar más cerca de ti...
Ella hizo una señal con sus dedos índices bastante tierna junto a un pequeño puchero
Tony: Realmente no, haz lo que quieras chica. Solo no me ocupes todo el espacio.
El se resignó y dejo a Rem estar casi pegada a el.
Rem: ¿Puedo sentarme en tus piernas Tony-Kun?
A ella se le había generado un pequeño sonrojo diciendo esto mientras veía algo apenada a Tony.
Tony: Tampoco te pases de rosca chica. Así estoy bien la verdad. Quizá en otro momento.
Rem hizo un puchero pero no insistió más en ello y se recostó en el hombro de Tony.
Al llegar al pueblo de Arlam vieron que los aldeanos no se encontraban ahí. Los niños se preocuparon bastante al ver esto.
Emilia: ¿Ram y los demás aun no vuelven del santuario?
Subaru: Deberíamos ir a la mansión para ver si hay alguien ahí.
Así ellos se subieron a la carreta de Otto denuevo para ir hacia la mansión.
Al llegar una mujer de cabello largo y rubio les abrió la puerta, tenía puesto el uniforme de maid y tenía unos dientes bastante afilados.
Frederica: Es un placer señorita Emilia, la estaba esperando. Sea bienvenida.
Emilia se sorprendió por ver a esta chica. Parecía conocerla.
— ¿Frederica? ¿Que haces aquí?
La mencionada sonrió mostrando todos sus afilados dientes.
— Así es, soy frede-
Ella fue interrumpida por alguien.
Subaru: ¡Su sonrisa da miedo!
Tony le golpeó la cabeza a Subaru haciendo que este se agarre la zona golpeada algo comicamente.
— Cállate imbécil, tiene una hermosa sonrisa. Disculpa a mi amigo señorita, es un tarado sin remedio.
Frederica se sonrojó un poco al escuchar a Tony decirle eso para defenderla.
Subaru: ¡Oye! ¡no soy un tarado!
Tony: Entonces compórtate imbécil.
Todos fueron al comedor de la mansión para hablar sobre los detalles de los acontecimientos.
Frederica: Permitanme presentarme. Mi nombre es Frederica Baumann y fui empleada aquí hace tiempo.
Ella hizo una reverencia elegante hacia los presentes.
Tony pensó en algo que lo estaba atormentando por un tiempo.
Tony: (¿Por que rayos todas las mujeres en este mundo son bellas? ¿Es apropósito o que?)
Subaru: Ahora que lo recuerdo me habían contado de una empleada que renuncio antes...
Frederica sonrió y respondió.
— Eso solo fue por algunas razones personales. Volví por petición de Ram y encontré la mansión sin nadie adentro. La cocina y el jardín estaban en mal estado. Parecía que no fueron cuidadas en tiempo.
Rem: Oh, mi hermana no pudo sostener mis tareas por ella misma supongo. Perdonen por eso.
Frederica: No pasa nada, ya me encargué de eso jeje.
Tony: Entonces. ¿Que sucedió con ese payaso?
Frederica: Creo que solo Ram y la señorita Beatrice pueden saber algo de eso.
Después de escuchar esto Tony y Subaru fueron a visitar a Beatrice la cual estaba leyendo como siempre y los recibió con una cara de pocos amigos.
Beatrice: ¿Que quieren ahora, supongo?
Tony: Queremos saber por que Roswall está en el santuario.
Subaru: Así es, necesitamos esa información, alguien nos dijo que tu la tienes.
Beatrice: Esa semi humana... escuchen, esa información la encontrarán en el santuario.
Tony: ¿Que?
Beatrice: Sus intenciones... todo esta allá. La semi humana puede llevarlos.
Subaru: ¡Espera! ¿Por que ahora nos dices esto?
Beatrice se hartó de ellos y generó un montón de viento en la sala haciéndolos volar hacia la puerta sacándolos de la biblioteca pero sin antes decirles algo.
Beatrice: ¡No soy tu herramienta! ¡Vete allá y no me molestes más!
Tony: ¡Ahhg! ¡maldita niña!
Subaru: ¡Beako!
Ellos gritaron mientras chocaban contra un Otto qué justo pasaba por ahí.
Otto gritó de dolor por el golpe.
— ¡Que les pasa! ¡¿De donde salieron?!.
Subaru no le prestaba atención y le dijo algo a Tony.
— Parecía que iba a llorar...
Tony: Tienes razón, ¿que será que le pasa ahora a esa niña?
Otto: ¡Oigan quítense de mi!
Luego de este suceso Tony y Subaru volvieron a donde estaban los demás para discutir.
Frederica: Así que si pueden encontrar a la señorita Beatrice de forma rápida.
Subaru: ¿Pensabas que no podía?
Tony interrumpio algo irritado.
— Ya dejen de hablar tonterías. Hay que ponerse a hablar de lo importante. Hay que buscar a ese payaso y a la otra gemela.
Emilia: Si, yo también quiero preguntarle cosas a Roswall, así que le dije a Frederica que nos guíe a llegar ahí.
Subaru vio a la chica mencionada para hablarle.
— ¿Puedes llevarnos hacia alli?
Frederica: No puedo con la tenacidad de la señorita Emilia. Pero les pediré dos días para prepararme. ¿Esta bien?
Subaru: ¿Prepararte? Ah bueno si dejamos la mansión seria-
La chica lo interrumpió rápidamente
— No, yo no iré. No puedo acompañarlos.
Tony: ¿No irás? ¿Y como llegamos entonces?
Otto que se encontraba al lado de él se rió un poco y habló con un tono confiado.
— Jaja, eres algo lento Tony-San.
Tony: ¿Tu nos llevarás chico? Supongo que te servirá para hacer negocios con ese payaso.
Otto: ¡Oye, espera!
Emilia se sorprendió al oír eso.
— ¡Otto!, ¿Eso es cierto?
Otto: ¡Lo siento! ¡es cierto!
Tony se dirigió una vez más a la mujer de cabello rubio.
— Entonces, ¿nos dirás como llegar?
Frederica: Esta bien, les diré como llegar al santuario y como entrar. Pero hay alguien allí que no deben olvidar. Cuídense de alguien llamado Garfiel.
Luego de dos días todos estaban preparados para partir en una carreta, Frederica y Petra que había sido contratada ese mismo día para ser maid se encontraban afuera para despedir a los viajeros.
Frederica: Cuídese en su viaje señorita Emilia, y tome esto por favor.
La mujer le dio un collar con un cristal azul colgando de este.
— Con esto podrá cruzar la barrera del santuario.
Subaru: ¿Esa piedra es el requisito para entrar?
Frederica: Ya tiene el requisito y la ubicación para entrar, ahora necesitará una fuerte voluntad. Tenga cuidado en el santuario y no olvide lo que le dije.
Emilia asintió y habló con una voz segura.
— Si, no olvidaremos a Garfiel. Lo prometo.
Petra se acercó a Tony y Subaru con una cara algo apenada y tierna en su pequeño rostro.
— Esto... Tony y Subaru ¡tomen esto!
Ella les extendía un pañuelo blanco a los dos con una cara apenada.
Frederica: Un pañuelo blanco es una costumbre para desear un viaje seguro a los viajeros.
Tony: Ya veo, en ese caso. Muchas gracias niña, lo cuidaré.
Tony le acaricio la cabeza a la chica y aceptó su obsequio con una sonrisa. Algo que no suele mostrar a cualquiera pero ¿como podría negarle algo tan noble a esta tierna niña?
Rem veía esto con una sonrisa y con algunos pensamientos en su mente pensando en Tony como un padre ideal. Aunque todos sabemos que eso no terminaría tan bien, pero ella lo idealizaba siempre.
Subaru: Muchas gracias Petra, te lo devolveré sano y salvo, lo prometo.
La niña les envolvió el pañuelo en el brazo para que lo lleven siempre con ellos y se fue a esconder atrás de Frederica con vergüenza.
Luego de esto todos subieron a la carreta y se fueron del lugar.
Frederica miró una carta en su mano y pensó.
— Hice lo que pidió maestro... ahora queda en manos de Emilia.
Por otro lado en el carruaje:
Tony: ¿Oye chica y tu gato?
El miró a Emilia la cual estaba algo preocupada por Puck el cual no sale hace un par de días.
— Aun no aparece...
Subaru: ¿Es normal que se ausente así?
Emilia: Es algo bastante raro en el... a lo sumo estuvo dos días antes.
Rem que estaba al lado de Tony le abrazó el brazo.
— Tony-Kun, ¿puedes seguir contándome tus historias del pasado porfis?
Tony suspiró y se resignó a cumplir los deseos de Rem la cual parecía disfrutar de sus anécdotas de cuando era un gangster y esos momentos tan nostálgicos para el.
Así paso un buen rato en la carreta con Tony contando algunas anécdotas ante las miradas interesadas de los demás que se sorprendian del gran pasado de Montana. Obviamente el no podía decir algunas cosas para no revelar que viene de otro mundo.
De un momento para otro el cristal que le había dado Frederica a Emilia comenzó a brillar muy fuerte ante todos alarmandolos.
Subaru: ¡Tony, siento un mal presentimiento!
Ellos agarraron el collar e intentaron tirarlo por la ventanilla de la carreta pero antes de eso lograron ver que Emilia había caído desmayada al suelo alarmando a todos pero antes de que los dos puedan ver algo más ellos repentinamente aparecieron en el bosque en un lugar rodeado de árboles y detrás de ellos una pequeña niña de cabello rosa y orejas de elfo.
Subaru se sorprendió mucho al ver a esta niña y sus rasgos.
— Esas orejas... ¿eres un elfo?
El se dirigió ante esta pequeña chica pero ella solo salió corriendo por el bosque.
Tony: ¡Oye, ven aquí niña!
Los dos comenzaron a perseguirla por todo el bosque hasta llegar a una estructura como una clase de ruinas entrando ahí para buscar a la chica.
Tony: ¿Donde diablos estamos?
Subaru: No tengo ni idea...
De pronto una voz se les hizo presente en el lugar a los protagonistas.
???: Ya veo... que interesante...
De la nada Tony y Subaru voltearon a buscar la voz pero el lugar había cambiado. Ahora estaban en una bella pradera con una mesa y unas sillas en en medio y una mujer de cabello totalmente blanco como la nieve mirándolos mientras tenía un juego de té en su mesa.
???: ¿Eh?, ¿acaso los sorprendí? Hace mucho tiempo no hablaba con nadie...
- Me llamo Echidna. Aunque me conocerán mejor como la bruja de la codicia.
Tony y Subaru se impactaron por escuchar a la mujer y por ver que de la nada habían aparecido en este lugar que parecía un mundo aparte.
Echidna: Oigan, pueden decir alg-
De pronto cinco estallidos que salieron de la pistola de Tony fueron directamente hacia esta autoproclamada bruja la cual se sorprendió por esta acción repentina.
Echidna: ¡Oye! ¡¿Quien te enseñó a presentarte a ti!?
Tony frunció el seño y miró su pistola dandose cuenta de que las balas si habían salido del cañón pero estas no le hicieron absolutamente nada a esta mujer.
Tony: ¿¡Como diablos no estas muerta maldita!?
Echidna sonrió un poco para proceder a contestar de manera divertida.
— No puedes matar a alguien muerto, eso es lo primero. Y lo segundo es que jamás podrías alcanzar a dañarme aunque estuviera viva.
Subaru: ¿Que? ¿A que te refieres?
Echidna: ¿Por que me miran así? Sigo siendo una noble doncella a pesar de ser una bruja.
La mujer tenía un tono algo juguetón en su voz y no dejaba de sonreír hacia los dos hombres que la veían con los dientes apretados y un seño fruncido marcado.
Tony: ¡¿Que diablos es esto maldita bruja?! Recién estábamos en unas ruinas y ahora estamos aquí, ¿Que mierda hiciste?
Echidna: Lo siento pero te equivocas, ustedes no se movieron a ningún lado. Solo los invité a mi fiesta del té.
Los dos no estaban entendiendo nada de lo que ella hablaba. Por más que intentarán no comprendian como estaban ahí de un momento al otro.
Subaru: ¿Fiesta del té?
Echidna: Si, la fiesta del té... De una bruja. Pero, ¿se quedarán ahí quietos para siempre? Vengan a sentarse antes de que se enfríe el té.
Subaru se había hartado y fue directamente a sentarse enfrente de la mujer y se bebió todo el té de un sorbo.
Tony: ¿¡Que diablos haces imbecil!? ¿¡Tomaras el té de esta lunática sin nisiquiera saber si puede estar envenenado o algo!?
Echidna: Vaya... eres valiente. O muy tonto... bebiste el té de una bruja sin pensarlo dos veces.
En lo que ella hablaba Tony decidió sentarse al lado de Subaru sin más remedio.
Subaru: Piénsalo así. Si me hubieses querido matar ya lo hubieras hecho. Y aparte. ¡Tu té no sabe a absolutamente nada!
Tony: Bueno, tienes algo de razón. Da igual. Al fin y al cabo tenemos esa particularidad.
El le guiñó un ojo a Subaru haciendolo entender rápidamente de que habla. Después de eso el agarro la taza y se la bebió rápidamente sin dejar nada de té adentro.
Tony: Esto realmente no sabe a nada. Vaya basura.
Echidna: Bueno, eso es algo que salió de aquí. En resumen. Son mis fluidos.
Subaru se exaltó bastante y golpeo la mesa.
— ¿¡Que diablos me haces beber!?
Tony simplemente se estaba riendo al escuchar a la mujer y al ver la reacción de su amigo.
— Pues tus fluidos tampoco son la gran cosa, bruja.
Echidna: Ustedes si que son interesantes. Están enfrente de mi como si no fuera nada. Como si realmente no me temieran.
Tony: ¿Por que le temeria a una mujer? y para colmo una desquiciada de mierda.
Echidna: Bueno... creo que le has tenido miedo a alguna mujer antes, je...
Ella miró a Tony como si le estuviera lanzando una indirecta pero bastante directa, como si ella conociera cosas de él que el jamas le dijo.
Tony: Espera... ¿¡Que cara-
Subaru: ¿Quien te crees? ¿La más guapa o la más intimidante? Déjame decirte que para belleza ya tengo a mi Emilia-tan.
Tony golpeó la mesa para decir algo, ya estaba enfadado con esta descarada mujer.
— ¿Que es lo que quieres maldita bruja? Yo se que no nos trajiste aquí por nada.
Echidna: Yo no quiero nada. Ustedes vinieron por voluntad propia. Si quieren puedo regresarlos. Pero... ¿Eso es lo que quieren? Poder hablar con una bruja como yo no es algo de todos los días. Casi nadie tiene ese privilegio.
El espacio se comenzó a curvar y las cosas que habían estaban desapareciendo dejando ver una oscuridad infinita y a la bruja junto a los dos protagonistas enfrente.
— ¿Acaso quieren preguntarme sobre las demás brujas? ¿O sobre mi gran conocimiento? ¿Quizá sobre mi oscuro pasado? ¿Acaso quieren saber otra cosa? Díganme...
Pronto el espacio volvió a ser como en el principio con todos sentados en la mesita con las tazas de Té y la gran pradera.
Echidna dejo su taza de té en la mesa y tanto Tony como Subaru sintieron un gran dolor interno abordandolos.
Tony: ¿Qu...Que-
Echidna: Parece que se tardó.
Subaru: ¿Q-Que D-Dices?...
Echidna: El té que bebieron. Use el factor de la bruja de los celos para aumentar sus resistencias. Ahora podremos hablar con calma. Y bien... ¿Que quieren preguntarme?
La mujer sonrió a los dos que la veian bastante enojados.
Tony: Maldita perra... ¿¡Quien te crees!? ¿¡Que carajo hiciste realmente!?
Echidna: Oh, yo no les hice beberlo para algo malo.
Ella miró hacia la dirección de Tony y le habló confiadamente.
— Así que tu mataste al que poseía el factor de la pereza... ese factor, ahora se encuentra en tu cuerpo, pero también esta en el del otro chico.
Tony: ¿Q-Que?... no, no puede ser...
Subaru: ¿En mi también?
Echidna: Si, por algo ustedes entraron aquí. El factor los eligió. Pero lo raro es que este se dividió en dos haciendo que ustedes sean los portadores a la vez. Ustedes se encuentran en mi tumba. En el santuario.
Subaru agarró por los hombros a la mujer y desesperado habló
- ¿¡Donde!? ¿¡Donde esta el santuario!?
Echidna: Esta justo afuera de las ruinas donde llegaron antes de estar aquí. Pero aun necesito resolver sus dudas y pregunta-
Los dos interrumpieron abruptamente a la mujer.
Subaru: ¿Nos puedes sacar de aquí?
Tony: A nadie le interesa tu maldito conocimiento, sácanos ya.
Echidna: Ehhh, si puedo hacerlo... pero ¿no quieren preguntarme algo más?
Subaru: Lo siento, pero ya nos vamos.
La bruja se exaltó bastante y se paró de su asiento con una mirada impactada.
— ¡Espera! ¡¿Es una broma?!. ¡Soy la bruja de la codicia! ¡todo el mundo me busca por mi conocimien-
Tony: Sisi, me importa un carajo. Nos vamos hemos dicho.
Subaru: No nos interesa tu conocimiento.
Echidna: ¿¡Ehhh!? No puede ser... una bruja como yo...
Subaru: Luego vendremos a hablar contigo. Calmate un rato.
La bruja totalmente resignada hizo un portal para que los dos vuelvan. Pero antes de que se vayan...
Echidna: Antes, debo darles algo. Les dejaré entrar en la prueba del santuario. Pero no dirán lo que pasó aquí.
Ella se lamió la mano con una mirada sombría hacia los hombres y los empujó por el portal haciéndolos caer.
Ambos aparecieron en las ruinas denuevo y salieron afuera.
Tony: ¿Sentiste eso chico?
Subaru: Es como si alguien nos hubiese dicho algo...
Tony: Aja, pero oye... ¿Que diablos pasa ahí?
El señaló y vió a un Otto en el suelo casi inconsciente.
Subaru: ¡Otto!
Una voz desconocida de un chico sonó en el lugar haciendo ponerse en alerta a Tony.
???: ¡Salen de ahí como si nada! ¡Que forasteros más descarados!
Un chico rubio se hizo presente enfrente de los dos, tenía una apariencia ruda con unas cicatrices en la frente y una mirada ruda junto a una sonrisa puntiaguda igual a la de Frederica.
Tony agarró su arma y apuntó al chico que se veía bastante hostil.
Garfiel: ¿Mmm? ¿Y eso? ¿Acaso quieres pelea? JA, NO podrás contra mi ni en mil años.
El chico con una mirada confiada y una sonrisa aguda se puso en pose de pelea y se lanzó a toda velocidad contra el hombre que lo veía seriamente.
Garfiel: ¡TE TENGO!
El estaba apunto de darle un gran golpe en la cara a Tony pero este simplemente hizo un movimiento fácil y rápido.
Jalar el gatillo.
En ese momento, Garfiel sintió un enorme dolor en su pierna izquierda el cual le hizo perder el equilibrio y caer al suelo pasando por al lado de Montana.
Tony: ¿Decías algo?
El dijo eso con un tono bastante burlón y chistoso.
Garfiel se enojó muchísimo y se intentaba parar, pero no podía de ninguna manera.
Garfiel: ¡¿QUE RAYOS HICISTE MALDITO?! ¡¿COMO TE ATREVES A HERIRME A MI?! ¡¿TE DARÉ UNA PALIZ-
No pudo seguir hablando porque dos tiros qué conectaron directamente en su brazo izquierdo y el otro en el derecho lo hicieron gritar fuertemente del dolor.
Garfiel: ¡AHHHHGGG! ¡MALDITOOO! ¡LAS PAGARAS MUY CARO!
Subaru vió esto y se asustó porque creía que Tony lo iba a matar. Así que decidió interrumpir.
Subaru: ¡Espera Tony, el es el hermano de Frederica!
Tony se volteó y guardó su arma en su cintura.
— Me había olvidado de eso chico. Pero bueno, unos tiros lo harán reflexionar supongo.
Garfiel: ¡TU! ¿¡ACASO CONOCES A MI HERMANA!? ¡TENGO QUE MATARTE!
Subaru: Tranquilizate. Ella nos contó de Ti. Somos sus amigos.
Garfiel: Ustedes... esta bien. Me calmare, pero pediré revancha.
El chico veía bastante fastidiado a Tony por la humillación que le había dado, si bien esos tiros no eran suficiente para matarlo ni mucho menos si lo eran para dejarlo inmovilizado por un rato.
Después de toda esta pelea Otto despertó de su pequeño coma y los llevó a todos en su carreta en la cual estaba Emilia durmiendo.
Garfiel: ¿Que rayos es lo que me hiciste ahí?
Mientras decía eso miraba a un Tony que ya estaba algo cansado de estos dramas.
— No tengo ganas de explicarte chico, no molestes.
Garfiel hizo un pequeño gruñido y no insistió más en el tema.
En ese momento Emilia logró despertar poniendose entre medio de Tony, Subaru y Garfiel haciendo de "escudo"
Emilia: ¡¿Quien eres?! ¡no dejare que toques a Subaru y a Tony!
Subaru: ¡Espera, Emilia-tan! Gracias por preocuparte pero-
En ese momento Garfiel no dejó seguir a Subaru su oración para que la complete.
— No haré nada. Tampoco quiero molestar a Ram.
El la miraba haciéndose el rudo por más que tenga varios agujeros visibles en la piel.
Tony: Ja, lo dices como si pudieras hacer algo.
Garfiel: ¡Cállate maldito! ¡solo te di algo de ventaja! ¡no te confíes demasiado conmigo!.
Tony: Aja, sisi, claro, como digas chico.
Emilia: ¿Eh?
Subaru: El es Garfiel.
Emilia se sorprendió al escuchar eso y quedó algo anonadada.
— Garfiel... ¿del que hablaba Frederica?
Subaru: Si, el nos guía hacia el santuario.
Garfiel: Si, a ese payaso le gusta nombrarlo así, pero no merece ese nombre. Solo hay un revoltijo de semi humanos, un campo de pruebas sin salida para los sangre mixta.
Al decir eso ellos ya habían llegado, una sirviente de cabello rosado se paró enfrente de ellos y de atrás de ella salio su hermana.
Ram: Tardaron demasiado. No debí esperar mucho de ustedes.
Rem: ¡Tony Kun!
Todos bajaron de la carroza juntándose a hablar.
Tony: ¿Como llegaste hasta aquí chica?
Rem: Oh, eso fue gracias a que pude oler a mi hermana y sabía por donde ir, en el momento en el que ustedes desaparecieron salí de la carreta y fui a buscarlos, no estaban en ningún lado así que vine con mi hermana a esperar a que ustedes lleguen.
Tony: Entiendo.
Ram: Emilia-Sama, bienvenida. El señor Roswall la espera adentro de la casa. Tu Garfiel lleva el dragón y el carruaje a un buen lugar.
Garfiel: Sisi, ven chófer.
Otto: ¿¡Por que debo ir con este loco!?
Garfiel y Otto se fueron a dejar el carruaje y el dragón a otro lado.
Ram: La gente de Arlam esta bien, por si les preocupa eso.
Subaru se alegró bastante al oír esa noticia.
— Ya veo, que alivio la verdad...
Emilia: Oye Ram, no deberíamos hablar afuera. Vamos adentro.
Ram: Enseguida señorita Emilia.
Al entrar en la modesta casa todos pudieron observar a un Roswall lleno de vendas acostado en su cama como si viniera de la guerra.
Roswall: Vaya, Emilia junto a Tony y Subaru hace mucho no nos veíamoooos.
Subaru: Iba a golpearte, ¿que te pasó?
Tony: ¿Vienes de la guerra o te chocaste con unos travestis y te destrozaron el cu-
Ram: Más respeto hacia el señor Roswall, Montana. O me veré obligada a tomar medidas extremas.
Roswall: Tranquila, me hace gracia lo que dice.
Emilia: Roswall. ¿Que es este lugar? Desde que llegamos aquí... siento una gran ansiedad y no puedo calmarme. Lo llaman santuario pero no lo parece. Es más como...
El señor de los terrenos interrumpió a la elfa con una mirada siniestra.
Roswall: ¿El cementerio de una bruja? ¿Tiene sentido si lo llamo así?
Emilia: ¿De que hablas?
Roswall: Es justamente eso, nada más. Aquí es donde la bruja Echidna murió. Para mi es un santuario.
Tony y Subaru: Echidna...
Emilia miró a los chicos y se preocupó un poco por sus miradas pensativas.
— ¿Les pasó algo chicos?
Tony: No es nada...
Subaru: Roswall. ¿Por qué supervisas un lugar como este entonces?
Roswall: Es simple. Esta tierra estuvo a cargo de mi familia por generaciones.
Emilia: Entonces... echidna y los matthers siempre estuvieron conectados.
Roswall: Se podría decir que si. La barrera de Echidna evita que entre cualquier extraño que no siga el procedimiento. Además, la barrera afecta de otro modo a seres con cierta sangre. Usted lo sabe...
Tony: ¿Y como terminaste así?
Ram interrumpió la charla.
— ¿No le parece raro señorita Emilia? Todos los aldeanos y nosotros vinimos hacia aquí, pero no nos fuimos.
Emilia: Pues...
Subaru: Te quedaste porque estabas herido ¿no?
Roswall: Estamos atrapados en el santuario.
Emilia, Tony y Subaru se impactaron al oír estas declaraciones.
Roswall: Todos lo estamos. Incluso ustedes.
Tony: ¡¿Que diablos?!
Garfiel interrumpió entrando a la habitación abruptamente.
— ¿Ustedes siguen parloteando?
Emilia: Encerrados... ¿tu fuiste el que dañó a Roswall?
Garfiel: No, eso fue porque fue rechazado por la prueba.
Subaru: ¿Prueba?
Emilia: ¿De que hablas?
Garfiel: ¿Vieron lo que pasa al tocar la barrera, no? Los de sangre mixta qué entran jamás pueden salir.
Subaru: ¡¿Entonces Emilia?!
Garfiel: La única forma de romperla es pasar por las pruebas del cementerio. Pero solo puede un sangre mixta. O terminaras como el payaso. Nuestra exigencia es que ustedes rompan la barrera. A los aldeanos no les faltará comida ni nada. Solo tu puedes medio elfo.
Luego de toda la charla Emilia junto a Subaru fueron a ver a los aldeanos que se encontraban en una especie de granero para decirles todo lo que deben saber. Los aldeanos confiaron en ellos y no hubo problema. La responsabilidad caía en Emilia ahora.
Emilia fue hacia el cementerio para comenzar con las pruebas y se adentró allí. Al entrar la zona se iluminó en un celeste claro dejando que Emilia pase sin problema.
En el lugar se encontraban Tony, Subaru, Rem, Ram y Garfiel viendo.
Pero la luz del cementerio se apagó repentinamente.
Garfiel: La luz debería seguir prendida...
Subaru: ¡¿Que?! ¡Debo ir a ayudarla!
Subaru corrió hacia el cementerio gritando por emilia.
Tony: ¡Mierda chico, maldita sea!
Tony había comenzado a correr detrás de él preocupando a Rem la cual intento agarrar el brazo de el pero simplemente la esquivó y siguió persiguiendo a Subaru.
Tony: ¡¿Estas loco?! ¡NO PODEMOS IR ALLI!
Subaru: ¡Debo ayudarla!
Al entrar al lugar vieron a Emilia tirada en el suelo inconsciente.
Subaru: ¡Emilia!
El chico corrió a socorrerla pero el calló inconsciente al lado de ella, Tony al ver esto corrió y simplemente se encontró con el mismo destino.
???: Primero, debes enfrentar tu pasado.
Montana había escuchado una voz desconocida para el decirle eso y calló al suelo sin conciencia.
Tony se encuentra de pie en un espacio vacío, un abismo oscuro que huele a sangre y pólvora. A lo lejos, una puerta antigua se materializa. Al cruzarla, siente un nudo en el pecho. Frente a él está su mansión, pero no la conoce como la dejó, la fuente no tiene agua, las paredes están llenas de grietas, y el icónico globo terráqueo en el vestíbulo tiene una frase diferente:
"No eras el mundo. Nunca lo fuiste."
Un ruido lo hace girar. Es Manny, su mejor amigo, vestido de blanco, con una mancha roja que crece en su pecho.
Manny: ¿Por qué, Tony? Éramos hermanos... ¿Por qué hiciste esto?
El hombre tenía una mirada sombría y un tono de ultratumba mientras sangre caía de su pecho hacia el suelo de la mansión.
Tony retrocedió, tratando de recuperar la compostura.
Tony: ¡No me vengas con eso, chico! Sabías lo que hacías. Yo tenía que proteger lo mío, ¡te dije que no hagas eso con mi hermana!
Manny avanza cada vez más hacia Montana dejándolo sin escapatoria alguna, sus ojos tristes perforan la fachada dura de Tony.
Manny: ¿Proteger a Gina? Mira a tu alrededor. Lo único que protegiste fue tu orgullo.
De repente, aparece Gina, su hermana, vestida con el mismo vestido azul de la noche en que murió. Sus ojos están llenos de lágrimas, pero no de miedo, sino de decepción. Su cara estaba manchada en sangre y su estómago no dejaba de gotear del mismo líquido.
Pronto ella se dirigió hacia Tony para hablarle con un tono deprimido la vez que furioso.
Gina: ¿Sabes lo que dolió más, Tony? No fue morir... Fue darme cuenta de que eras un monstruo. Tu no eres mi hermano, ¡eres un maldito hijo de perra!.
Tony, con los dientes apretados, intentó responder, pero sus palabras se ahogan en su garganta, no podía creer lo que estaba viendo.
Detrás de ellos aparece su madre, cargando una maleta desgastada, como el día en que lo echó de casa. Tenía una cara de odio visible hacia su hijo.
Su madre: Yo te crié para ser fuerte, Antonio, no para ser cruel. Todo lo que tocaste lo destruiste. ¿Eso es lo que querías? ¡¿DEJARME SOLA Y QUITARME LO UNICO QUE ME DABA GANAS DE VIVIR?! ¡ERES UN MALDITO ASESINO, NO ERES MÁS QUE ESO!.
La mansión comienzó a desmoronarse, y Tony se tambaleaba mientras los escombros caen a su alrededor. Quiere gritar, culpar a otros, pero finalmente se queda en silencio. Miró sus manos temblorosas y, otra vez, el dolor lo golpeó, no por las vidas que tomó, sino por el vacío que dejó en su alma.
El lugar estaba cambiando, algo le decía que esto no terminaba aquí. Algo más estaba pasando...
Tony se encuentra de pie en el abismo oscuro, pero pronto sintió el calor abrasador del sur de Florida. Todo se aclaró, el está de vuelta en el pequeño restaurante donde trabajaba lavando platos junto a Manny. El sonido de ollas golpeándose y el olor a grasa lo golpean como una bofetada. Miró sus manos callosas y mojadas, pero sabe que esto no es un recuerdo cualquiera. Ahora lleva consigo todos los recuerdos de su vida posterior a esto. No sabía como reaccionar al estar denuevo aquí. En el inicio...
Manny está a su lado, joven y lleno de energía, fregando platos como si no hubiera un mañana.
— Vamos, Tony, no pongas esa cara. Si trabajamos duro, saldremos de esta. Unos meses más y estaremos viviendo como reyes.
Tony lo observa, sintiendo una mezcla de nostalgia y dolor. Quiere advertirle, decirle que no todo termina como esperan, pero las palabras se le atascan en la garganta.
—Sí... como reyes.
La puerta trasera del restaurante se abre, y el sol entra, cegándolo por un momento. Afuera, un auto negro está estacionado. Reconoce la escena al instante. Es el mismo día en que Omar Suárez, el intermediario de Frank López, lo reclutó por primera vez. Pero algo está fuera de lugar: la figura sentada en el auto no es Omar.
Tony se seca las manos en su delantal y, como en aquella ocasión, camina hacia el vehículo. Cuando se acerca, ve que la persona en el asiento trasero no es otra más que Echidna. Está vestida elegantemente, con un sombrero negro y una sonrisa intrigante.
— Tony Montana. Un placer verte en tus inicios. Qué interesante es observar a un hombre justo antes de que decida devorar el mundo.
Tony la mira con recelo, frunciendo el ceño. El no sabía quien era ella. O no la recordaba...
— ¿Y tú quién eres? No recuerdo haberte visto antes. ¿Eres amiga de Frank?
Echidna ríe suavemente, su voz llena de burla y tentación.
— Digamos que no soy amiga de nadie, pero tengo un interés especial en ti. ¿Sabes por qué? Porque tú entiendes algo que pocos comprenden: el poder no se pide, se toma. Y quiero ofrecerte algo, Tony. Algo más grande que lo que este mundo pudo darte.
Tony cruza los brazos, mirando alrededor como si buscara una cámara oculta.
— Mira, lady, no sé quién eres ni qué quieres, pero ya sé cómo funciona esto. Primero me das algo, luego me lo cobras el doble. No soy estúpido.
Echidna se inclina hacia adelante, sus ojos brillan con una mezcla de interés y crueldad.
— ¿De verdad? Porque aceptar esa oferta, los quinientos dólares y el primer encargo, no fue exactamente una decisión brillante. Mira a dónde te llevó todo eso.
De repente, el paisaje cambia. Tony ve una sucesión de imágenes: él disparándole a Frank, su ascenso como rey del narcotráfico, su traición a Manny, la muerte de Gina, y finalmente, su mansión en ruinas mientras su cuerpo yace en el agua, rodeado de sangre. Todos sus recuerdos se restauraron de un momento a otro. El ya sabía quien era esta mujer, habló con ella antes.
Tony: Tu... Bruja...
El apretó sus manos con fuerza y sus dientes no dejaban de hacer fuerza los de arriba contra los de abajo.
Regresando al auto, con Echidna observándolo. Ella siguió hablándole sin importarle los sentimientos del hombre.
— Todo eso, Tony, porque querías el mundo. Ahora dime: ¿qué harías si pudieras empezar de nuevo, pero con todo el conocimiento que tienes ahora? ¿Seguirías el mismo camino? ¿O buscarías algo diferente?
Tony se queda en silencio por un momento, mirando sus manos y luego el auto. Finalmente, respira hondo y aprieta los dientes.
—Si pudiera empezar de nuevo, maldita bruja, no cometería los mismos errores. Pero no me vengas con cuentos de hadas. ¡El mundo no es gratis, y tú no me estás ofreciendo nada que no tenga un precio!.
Echidna sonríe, satisfecha.
— Oh, Tony. Qué fascinante es ver cómo un hombre se aferra a su orgullo, incluso frente a la verdad. Sigamos con la prueba, entonces. Aún queda mucho por mostrarte.
Con un chasquido de sus dedos, todo se desmorona, y Tony vuelve al vestíbulo de su mansión destruida, donde Manny, Gina y su madre lo observan en silencio.
El lugar huele a sangre y pólvora denuevo, como si los fantasmas de su vida estuvieran atrapados en cada rincón. Frente a él están Manny, Gina y su madre. Los tres lo miran en silencio, sin el enojo de antes, pero con una tristeza que le atraviesa el alma.
Tony intenta mantenerse firme, pero sus hombros están caídos, y por primera vez en mucho tiempo, no sabe qué decir.
— Manny... Gina... mamá...
Su voz se quiebra, y durante un momento, todo lo que había enterrado dentro de él estaba amenazando con salir.
Manny dió un paso al frente. Todavía tiene la mancha roja en el pecho, pero su expresión es más tranquila.
— Dime, hermano. ¿Valió la pena? ¿Valió la pena todo lo que sacrificaste?
Tony bajó la mirada. Sus manos tiemblan mientras las observa. Manos que alguna vez construyeron un imperio y lo destruyeron al mismo tiempo.
— No, Manny. No valió la pena. Nada de eso valió la pena. Pensé que estaba haciendo lo correcto, que todo ese poder iba a protegernos, a darnos algo mejor... pero lo único que hice fue perderlo todo. Perdí a mi familia. Perdí mi alma. Incluso había perdido mi vida.
El se giró hacia Gina, que lo observaba con los ojos llenos de lágrimas.
— Gina... yo te fallé. No te protegí, no fui el hermano que merecías. Solo vi lo que quería ver. Creí que sabía lo que era mejor para ti, pero solo te llevé a tu muerte. Y para colmo moriste intentando asesinarme...
Gina no dice nada, pero su expresión parece suavizarse ante las palabras de Tony. El se veía muy arrepentido de verdad.
Finalmente, Tony se vuelve hacia su madre. Su rostro está severo, como siempre, pero hay un destello de esperanza en sus ojos.
— Mamá, tú tenías razón. Siempre me advertiste que ese camino no me iba a llevar a nada bueno. Quería ser fuerte, pero confundí fuerza con orgullo. Te fallé también, y lo siento... lo siento tanto.
Tony estaba soltando algunas lagrimas. Los demás estaban viéndolo muy sorprendidos, no creían que Tony fuera capaz de tal acción teniéndolos a ellos enfrente.
El silencio en la sala era abrumador. Tony respiró hondo y se obligó a mirar a cada uno de ellos, enfrentando el peso de sus errores por primera vez.
— No puedo cambiar lo que hice. No puedo traerlos de vuelta ni borrar el daño que causé. Pero si hay algo que puedo hacer ahora, es aceptar que todo esto fue culpa mía. Todo fue por mis decisiones codiciosas...
De pronto una luz suave comenzó a brillar en la habitación. Las grietas de las paredes desaparecieron, y el lugar, aunque todavía vacío, parece menos opresivo. Manny, Gina y su madre intercambiaban miradas con una pequeña sonrisa de costado antes de que Manny hable.
— Esa es la verdad, Tony. No se trata de cambiar el pasado, sino de aprender de él. Si puedes vivir con lo que fuiste y seguir adelante, entonces tal vez todavía tengas una oportunidad.
Gina sonríe débilmente y habla mirando a su hermano.
— Todavía hay algo bueno en ti, Tony. No lo desperdicies, por favor.
Su madre asintió y habló también.
— Sé fuerte, Antonio. Pero esta vez, sé fuerte de verdad.
Con esas palabras, los tres comenzaron a desvanecerse, como si la luz los estuviera reclamando. Tony extendió la mano hacia ellos, como si quisiera detenerlos, pero luego la dejó caer viéndolos desaparecer. El sabe que este es el adiós que nunca tuvo.
Cuando la última luz se desvaneció Tony se encontró en el cementerio de Echidna denuevo. Estaba tirado en el suelo y vió como Subaru se estaba despertando al mismo tiempo que el.
Subaru se levantó primero, jadeando y sudando, como si acabara de salir de una pesadilla. Sus manos temblaban mientras intentaba procesar las imágenes de su pasado, la soledad, el aislamiento y la sensación de fracaso que lo atormentaban desde su vida en Japón.
A su lado, Tony estaba recostado contra una de las paredes del Santuario, con los ojos entrecerrados como si todavía estuviera sumido en algún tipo de trance.
Finalmente, Tony abrió los ojos, y por un momento, no dijo nada. El silencio entre ellos era tan pesado como las memorias que los habían aplastado dentro de la prueba.
Subaru, con la voz temblorosa, rompió el silencio mirando a Montana.
— Tony... ¿estás bien?
Tony lo miró con una mezcla de cansancio y dureza. Se incorporó lentamente, encendiendo un cigarro que de alguna manera había mantenido intacto en su bolsillo, lo había tomado cuando fueron a la mansión a por información sobre Roswall. Dió una calada larga y exhaló el humo con un suspiro.
— ¿Bien? Chico, acabo de caminar entre las ruinas de mi vida. Vi todo lo que hice, todo lo que perdí... y lo que nunca tuve el valor de aceptar. Tú dime si eso suena como algo para estar bien.
Subaru lo observó en silencio, sintiendo una conexión inmediata. Había algo en los ojos de Tony, una mezcla de orgullo herido y arrepentimiento, que le resultaba dolorosamente familiar.
— A mí me pasó lo mismo...
Dijo Subaru, bajando la mirada
— Tuve que enfrentar mi pasado también. No fue fácil. Vi lo patético que fui en mi antigua vida, lo mucho que fallé. Me sentí... vacío.
Tony dejó escapar una carcajada seca, aunque no había humor en ella.
— Vacío, ¿eh? Chico, vacío es cuando estás rodeado de todo lo que siempre quisiste y todavía te sientes como si estuvieras en el fondo del pozo. Lo que viste fue la verdad, Subaru. Y la verdad nunca es bonita.
El silencio volvió a caer entre ellos mientras ambos procesaban sus propios demonios. Pero fue Subaru quien levantó la cabeza primero, con una determinación creciente en sus ojos.
— Pero... aceptar esa verdad es lo que nos hace más fuertes, ¿no? Si nos quedamos atrapados en lo que hicimos mal, nunca podremos seguir adelante.
Tony lo miró, evaluándolo con cuidado. Finalmente asintió, aunque no sin cierta amargura.
— Tienes razón, chico. No podemos quedarnos en el pasado. Pero aceptar lo que somos no significa que desaparezca lo que hicimos. Las cicatrices siguen ahí, y algunos días, arden como el infierno.
Subaru sonrió débilmente hacia Tony y le puso una mano en el hombro amistosamente.
— Pero podemos aprender a vivir con ellas. ¿Verdad?
Tony dio una última calada a su cigarro antes de tirarlo al suelo y aplastarlo con su zapato.
— Tienes agallas, chico. Eso es bueno. Pero déjame decirte algo, aceptar tu pasado es una cosa. Usarlo para ser alguien mejor es otra. Si vamos a salir de este maldito lugar, tienes que recordar eso.
Tony le puso una mano en la cabeza a Subaru revolviendo un poco su cabello, como si fuera su padre.
Antes de que Subaru pudiera responder, una voz débil los interrumpió. Era Emilia, quien había intentado enfrentar la prueba también, pero había fracasado. Estaba sentada en el suelo, abrazándose a sí misma, temblando como una hoja en una tormenta.
Subaru corrió hacia ella de inmediato.
— Emilia-tan, ¿¡estás bien!?
Emilia lo miró, con los ojos llenos de lágrimas y habló con un tono tembloroso e inseguro.
— N-No pude hacerlo, S-Subaru. La prueba... me mostró cosas que no puedo enfrentar. No lo entiendo... que es lo que vi ahí...
Tony observó la escena desde la distancia, con los brazos cruzados. Por un momento, su expresión endurecida se suavizó, como si entendiera lo que Emilia estaba pasando. Lentamente, se acercó, aunque su voz seguía siendo firme.
— Oye, chica. Todos tenemos algo que nos rompe por dentro. Pero quedarse ahí, en ese lugar oscuro... eso no es vida. Confía en este chico. Tiene más fuerza de la que parece.
Mientras lo decía señalaba a Subaru el cual lo miró sorprendido, y luego sonrió con gratitud.
— Gracias, Tony. Me halagas jeje.
Tony gruñó, dándose la vuelta y comenzando a caminar hacia la salida del oscuro lugar.
— No me lo agradezcas. Todavía tenemos trabajo que hacer. Y más te vale que no te caigas de nuevo, chico. Yo no soy tu niñera.
Subaru ayudó a Emilia a ponerse de pie, mientras Tony se alejaba hacia la entrada del sepulcro de Echidna.
Subaru lo siguió con la mirada y murmuró para sí mismo
— Tal vez no sea perfecto, pero creo que incluso él está empezando a cambiar...
Tony, escuchando desde la distancia, no respondió. Pero por primera vez en mucho tiempo, sintió que había algo más allá del poder y el orgullo. Quizás, solo quizás, esta nueva oportunidad realmente significaba algo.
El se puso a pensar en por qué vió a todos menos a su ex esposa en ese momento donde revivió sus recuerdos.
— (¿Será por el odio que me tenía?, bueno. Que se le va a hacer, me hubiese gustado disculparme con Elvira. Quizá algún día pueda hacerlo...)
Los tres salieron del lugar para encontrarse con Rem, Ram y Garfiel los cuales estaban esperándolos ansiosamente.
FIN DE CAPITULO 1 DE LA TEMPORADA 2.
Ufff, fue un capitulo realmente largo. Solo les quiero agradecer por apoyar el fic y decirles que se vienen muchas cosas en el fic. Dejen su voto y siganme para mas.
