Tobias POV

"De nuevo" golpe "más alto" otro golpe. La última hora he visto a Tris correr, levantar pesas y golpear el saco de boxeo sin pausa. Si no supiera porque estuve con ella, no creería que pasó toda la noche en la enfermería. Su determinación es impresionante y no puedo evitar sentirme culpable, si no me hubiera rehusado a ayudarla desde el principio, señalándole sus puntos débiles y como superarlos, tal vez ayer hubiera podido defenderse mejor, tal vez si no fuera por mi estupidez, hubiera podido zafarse de Peter antes de que este le inyectara suero del miedo.

Mis nudillos están destrozados. Desde hace cuatro años que llegué a Osadía siempre he luchado contra la idea de que dentro de mí también vive un monstruo violento como Marcus. Una parte de mí, se rehusa a aceptar esta idea; mientras la otra, y la más fuerte, acepta y recibe el placer del combate, el gozo de llevar mi cuerpo al límite. Amar, mi instructor, me ayudó a entender que el que me guste luchar y la adrenalina que eso me produce no tiene nada que ver con el hecho de querer abusar de alguien por el simple hecho de sentirme superior y sacar placer del dolor ajeno. Es por eso que siempre que he tenido que luchar lo he hecho estando ambas partes de acuerdo.

Recuerdo cuando al terminar mi iniciación todos me presionaban para elegir uno de los dos puestos que los líderes querían para mí: líder o peleador profesional. Pero si en algo me ayudaron las incontables horas que pasé por las noches ejercitándome por mi cuenta para compensar los años de encierro que pasé en Abnegación, y los entrenamientos en los que ayudé a Shauna para que pudiera pasar su iniciación fue que descubrí un gusto que nunca pensé que tendría, el de enseñar.

Todo esto solo me recuerda que en las últimas semanas he fallado en dos cosas: la primera es no haber ayudado a Tris en su entrenamiento, sí claro que la razón principal es que intento mantenerme lo más alejado posible de ella. No puedo confiar en mí mismo cuando se trata de ella, es como si mi cuerpo entero estuviera fuera de mí control y lo único que el idiota quiere es verla todo el tiempo. Aunque tengo que aceptar que una parte de mí se negaba a entrenarla porque sabía que no tenía sentido, Tris no está luchando por convertirse en osada, aunque cualquiera de las dos razones es imperdonable. La segunda cosa en la que fallé fue en dejarme consumir por el odio. Si no hubiera sido por el grito de Tris bajo los efectos del suero, estoy seguro de que hubiera matado a Peter.

No importa cuan desgraciado sea, Peter fue mi iniciado y aunque sea un imbécil que se cobijó bajo el ala de Eric, no tengo ningún derecho sobre su vida, pero ayer… agh, ayer bastó un solo vistazo de Tris en peligro para volverme loco, quería lastimarlo, quería hacerlo sufrir y no parar hasta que no quedara ni polvo de él. Este es exactamente el sentimiento que he luchado tanto por evitar, el control absoluto sobre el otro, el poder de destrozar a alguien solo con mis nudillos. Ahora tengo los nudillos destrozados para recordarme como fallé, tanto conmigo mismo como a ella, ella que no tiene la culpa de nada más que de ser demasiado obstinada para su propio bien.

El gruñido de Tris me despierta de mi ensoñación y autocrítica, sigue intentando hacer que el saco de boxeo se mueva más de unos centímetros y se frustra al no poder, no es su culpa claro, es la mía. ¿Por qué tendría que saber como dar un golpe preciso aprovechando su anatomía?

"Mantén la tensión en esta zona y utiliza tus codos y rodillas como impulso para lograr un mayor efecto" le digo colocando mi mano en su abdomen, empiezo a respirar con dificultad, no sé si mi mano es demasiado grande o su cuerpo es demasiado pequeño pero mi toque abarca todo su abdomen y aún con la tela que nos separa, siento la electricidad que provoca nuestra cercanía. Sé que mi toque ya pasó del tiempo permitido para ser algo casual o normal, pero no encuentro en mí soltarla y por un segundo creo que sus ojos dejan los míos solo para posarse en mi boca y regresar rápidamente. Dios mío ¿por qué todo tiene que ser tan complicado? Por un solo segundo me permito fantasear sobre el qué pasaría si esto que siento cuando estoy con ella, cuando la veo o mierda, cuando pienso en ella fuera mutuo. ¿Qué pasaría si ella sintiera lo mismo hacia mi?

"¿Qué hacías en los pasillos anoche Cuatro?, cuando me encontraste digo…"

Su pregunta me toma por sorpresa permitiéndome alejar mi mano de su abdomen. ¿Por qué querría saber lo que hago en mi tiempo libre?, ¿puedo confiar en ella y decirle que en realidad visité rápidamente a mi madre quien por años pensé que estaba muerta solo para enterarme tres años atrás que en realidad me abandonó a la merced del monstruo que lleva como título el de mi padre?, ¿puedo contarle acerca de los miembros de Osadía que desaparecen tras ser sometidos a un suero que no he logrado identificar solo para ser abandonados en el área de los sin facción en donde por cierto vive y lidera mi madre que está muy viva y llena de ganas de una revolución liderada por mí a su lado?

La batalla interna que siento ahora mismo me desconcierta, he perfeccionado mi armadura por cuatro años en este lugar, dejando de lado a todo aquel que se atreva a mirar dentro de mí, incluso con mis amigos más cercanos no puedo ser completamente honesto, mierda, solo uno, Zeke, sabe mi verdadero nombre, ¿qué es lo que tiene Tris que hace que quiera confesarle todas mis dudas, secretos y anhelos?, ¿qué hará con ellos si algún día decido compartirlos?, ¿me ayudaría a averiguar por qué vivimos en un complejo tan inseguro o la ayudaría yo a cavar más profundo la tumba en la que ya se encuentra por el simple hecho de cuestionar a los líderes?

El ruido que se acerca de risas rompe la competencia de miradas que sosteníamos, un vistazo rápido al reloj me dice que es casi la hora de que comience el entrenamiento. Poco a poco los iniciados comienzan a llenar la sala, dejo a Tris sola para no levantar sospechas de nadie, no es un delito si ella quiere despertarse más temprano para venir a entrenar, nadie tiene que saber que en realidad, llevamos más de 6 horas juntos. Eric entra al último, cargado de una mirada llena de odio y una sonrisa burlona.

"Hey, escuché que te dieron un boleto todo incluido para pasar la noche en la enfermería estirada, ¿disfrutaste tu estancia?" Le dice a Tris fingiendo discreción pero lo suficientemente alto para que el grupo de iniciados se entere de lo que pasó. Tengo que esforzarme para destensar mis puños y mantener mi ceño fruncido fingiendo fastidio. "Afortunadamente y gracias a tu caballero con armadura brillante todo salió bien, y juzgando por el hecho de que al parecer te despertaste temprano para entrenar, no hay por qué preocuparnos ni molestarnos con papeleo innecesario por los tres miembros que supuestamente perpetraron el ataque"

Siento mi garganta inundada de bilis, por supuesto que el que haya pedido que detuvieran al lacayo de Eric no sería algo que este tomaría con gracia; para ser sincero, pensaba ocuparme de el asunto en el descanso de comida pero por supuesto Eric siempre tiene otros planes, no importa que él piense que el ataque es una mera suposición, odia a Tris por supuesto que hará todo para desestimar el riesgo en el que se encontraba. Veo que Tris está a punto de responder los ataques de Eric, pero afortunadamente nuestras miradas se cruzan e intento rogarle con mis ojos que por favor guarde silencio, no es la mejor idea provocar a Eric, no importa cuánto te presione para romperte y pelear contra él, lo mejor y aunque es humillante, es dejarlo ganar todas y cada una de sus estupideces.

"Iniciados prepárense, hoy es día de simulación" dice Eric un tanto frustrado por no conseguir lo que quería de Tris, se da la vuelta rumbo a uno de los otros salones de entrenamiento. Hay ya demasiada gente aquí para actuar casualmente con Tris así que solo me encojo de hombros y le indico con la cabeza que se una a su grupo, a cambio ella me regala una pequeña sonrisa que no puedo evitar aunque quisiera, devolvérsela. ¿Me pregunto cuántas personas en esta facción me habrán visto sonreír en estos cuatro últimos años?

Tris POV

El salón de simulación de entrenamiento es gigantesco y aparentemente está vacío. El techo, piso y paredes están cubiertos de pantallas como las que usamos para la proyección de disparo. Al entrar Eric y Cuatro nos reparten unos visores transparentes y armas de dardos electrónicos como los que hemos usado antes. La sala está completamente iluminada por focos que no logro localizar. Lo único diferente en la habitación es una ventana que muestra una pequeña sala con monitores.

"Escuchen todos" dice Cuatro "hoy haremos la primera simulación de campo. Con estos visores podrán ver un escenario ficticio en donde tendremos que completar una misión. Los escenarios pueden variar dependiendo de cada ejercicio, podríamos encontrarnos en un edificio en ruinas, en el complejo de Osadía o en alguna parte de la ciudad destrozada." No puedo evitar sentirme un poco sofocada con todos los avances tecnológicos que he visto en esta facción, mientras que en casa todo es tan rústico y obsoleto. Ayudarnos de algo que haga nuestra vida más sencilla sería egoísta de nuestra parte.

"Esta vez trabajaremos todos en equipo. Si alguno de ustedes es herido en combate, su visor despedirá una luz roja, también les dirá si la herida les permite seguir luchando o si es trágica y los obliga a salir del ejercicio. En caso de que hayan sido heridos pero puedan continuar dentro de la simulación está se hará más lenta para ustedes aumentando la dificultad de su misión, justo como sucedería en la vida real". Cuatro se coloca su visor indicándonos que hagamos lo mismo.

"Yo estaré en la sala de control observando la simulación desde adentro, dependiendo de su desempeño se les sumaran o restaran los puntos. Así que no se jodan a ustedes mismos e intentes hacerlo bien de principio a fin, en esta facción buscamos que nuestros miembros estén entrenados para cualquier situación. Cada uno de sus visores está conectado a nuestro sistema, así que no podrán hacer trampa, si mueren en el combate sabré si deciden quedarse ahí a pesar de que para ustedes terminó el ejercicio" Eric nos mira con malicia, tengo la sensación de que hay algo sobre este ejercicio que no nos están diciendo. Después se dirige a la sala de control y comienza a interactuar con las pantallas.

"Vamos, todos con los visores colocados y los seguros de sus armas desactivados, recuerden que si alguno de los dardos les da, no pasará de un dolor agudo, inofensivo pero muy intenso así que intenten no dispararse entre ustedes" todos nos colocamos en posición y un conteo regresivo suena en la habitación.

"Andando" dice Cuatro. Escucho el siseo y silbido de un gas, un olor dulce que no puedo identificar llena la habitación, al mismo tiempo ante mis ojos las pantallas desaparecen y me encuentro de repente en las calles de Chicago. Fuera de la simulación no son más de las nueve de la mañana, pero dentro son casi las seis de la tarde, el sol está escondiéndose dejando a su paso un paisaje de sombras que juegan con mi mente haciéndome creer que hay objetivos en donde realmente no hay nada. Comenzamos a caminar todos en grupo hacia un cruce de calles, a los lados hay varios edificios deteriorados, me distrae ver las caras de mis compañeros, algunos se ven atemorizados y otros tienen cara de no saber qué está pasando y cómo llegaron hasta aquí. Cuando llegamos a la esquina se desata el infierno.

Escucho primero los disparos antes de ver a quienes nos emboscaron, Cuatro nos indica que corramos hacia uno de los edificios y nos aprovechemos de las ventanas para tener ventaja y poder derribar a los enemigos sin que estos nos vean. Decido esconderme detrás de una columna y asomarme con cuidado. Veo como algunos de mis compañeros corren hacia el interior del edificio cuando varias personas entran en él por las ventanas y puerta. Están vestidos con ropas desgarradas y sus caras están llenas de suciedad; al igual que nosotros tienen armas largas y disparan sin consideración. Supongo que el ejercicio simula una batalla en contra de los sin facción, y aunque entiendo que no es real, no me gusta la sensación de entrar en batalla contra ellos. Sí sé que no son las personas más amables y por lo menos a los poco que conozco no puedo lograr entender sus aspiraciones o intenciones pero eso no me hace querer dispararles.

Un recuerdo fugaz del ejercicio pasado en el laberinto, mi espalda apoyada sobre el pecho de Cuatro, su mano rodeando mi cintura. ¡Basta Beatrice, concéntrate! Un par de balas pasan la columna y se estrellan en la pared que tengo delante. Los ruidos de los sin facción me indican que están acercándose a mi escondite, y entonces recuerdo que tengo que sumar puntos. Miro hacia el otro lado del edificio y veo una puerta trasera por la que salen algunos de mis compañeros.

Respiro profundamente, suelto el aire y me preparo para correr no sin antes voltearme y disparar a las dos figuras que se acercan corriendo hacia mí. No me detengo a verificar si mi disparo derribó a alguno, corro como si mi vida dependiera de ello. Al salir del edificio veo que mis compañeros se dispersan en los otros edificios. Decido correr hacia la salida del callejón, los disparos que suenan detrás de mí me dan el impulso que necesito, aunque sé que los enemigos son parte de la simulación, no puedo asegurar que sus balas no tengan el mismo efecto que las nuestras, sinceramente no me interesa experimentar el dolor de un disparo por muy inofensivo que sea. Mientras corro escucho las maldiciones que algunos compañeros sueltan al ser alcanzados por la balas, sí, ahí está mi respuesta.

Salgo del callejón y sigo corriendo, con mi vista periférica veo que otros iniciados corren conmigo hacia unas calles más pequeñas. Es cuando llego a ellas y me escondo detrás de una pequeña casa gris que me doy cuenta en donde estoy realmente: Abnegación. No puedo evitar el gemido de angustia que se escapa de mi boca. Los sin facción empiezan a dispersarse por las calles de mi facción y alguien de mi equipo grita que debimos seguir corriendo para encontrar un lugar que nos de ventaja. Sigo caminando por las calles, en la esquina de una casa está John en posición fetal llorando desconsoladamente mientras intenta taparse los ojos, ¿qué está pasando aquí? Una serie de disparos me obligan a correr dejándolo atrás.

"Por acá" grita Cuatro a quien sea que lo pueda escuchar, comienza a correr por los senderos que marcan el patio trasero de algunas casas. Corro a toda velocidad para intentar alcanzarlo cuando de un esquina salen cinco sin facción con sus armas apuntándonos. Comienza un fuego cruzado entre nosotros, las armas sueltan polvo como si fueran reales y se escuchan los gemidos de dolor de los sin facción que ahora están en el suelo. "Vamos hacia la entrada del bosque, rápido" nos dice Cuatro. Me pregunto cómo es que sabe el camino para llegar a esta parte de la facción. Desde que tengo memoria, nunca he visto a ningún miembro de Osadía pasar el tiempo o recorrer mi facción, aunque me olvido rápido de mis dudas, seguramente utilizan mucho este escenario ya que cerca de Abnegación es en donde se concentran más sin facción. Deben de tener bastante estudiado este mapa.

Llegamos a los altos y frondosos árboles en cuestión de segundos "dispérsense y escóndanse" nos dice Cuatro. Rápidamente nos movemos entre los árboles con mayor seguridad ahora que no estamos expuestos. Decido esconderme en uno de los árboles que tiene el tronco más grueso, al igual que la columna, este me da protección pero me permite vigilar por si alguien viene. No puedo ver a todos mis compañeros pero por el ruido que me rodea, sé que los sin facción nos alcanzaron ya. Espío rápido y decido adentrarme más en el bosque. El ruido de unos pasos sobre las hojas secas me alerta y apunto con mi arma. "Soy yo, tranquila" me dice Cuatro de manera silenciosa, indicándome con su mano que continuemos avanzando.

¿Cómo es que siempre termino al lado de Cuatro en este tipo de ejercicios? Caminamos unos cuantos metros más hasta llegar a una parte en donde los troncos de los árboles están demasiado pegados y se dificulta el paso. "Deberíamos montar guardia aquí" me dice brincando un tronco atravesado. Coloco mi arma apuntando hacía el límite del bosque aunque con la oscuridad del bosque y siendo de noche la visibilidad no es muy buena. No sé cuantos minutos pasan pero ninguno de los dos dice nada. A lo lejos suenan disparos y voces pero en nuestro escondite el silencio se rompe únicamente con nuestra respiración. Siento constantemente la mirada de Cuatro sobre mí, una mirada extraña, angustiada.

Un quejido nos alerta "oh por Dios. ¿Hay alguien aquí?" Dice una voz chillante en nuestra derecha.

"¿María?" Pregunta Cuatro un poco molesto por el ruido innecesario que puede delatar nuestra ubicación.

"¿Cuatro? Gracias al cielo!" Llora María "perdí a Rita y los demás, creo que les dispararon, no sé- no sé qué pasó con ellos" por Dios, creo que el drama sobra un poco, es un ejercicio después de todo, no es como que en verdad su amiga esté muerta, pero supongo que María encuentra en esto la oportunidad perfecta para nuevamente ser protegida o cobijada por Cuatro, no me queda más que voltear los ojos con disgusto.

"!María shh¡, escóndete aquí y guarda silencio" Cuatro la jala del brazo hacia el suelo. Pero nunca dejando de mirar hacia mi lado. Creo que se toman demasiado en serio este tipo de ejercicios en esta facción, Cuatro parece que está a punto de perder la cordura. Nuevamente nos rodea el silencio. "¿Tris?" Comienza a decir Cuatro cuando un ruido de pasos se escucha de mi lado, Cuatro se levanta en un segundo y apunta en la dirección de donde viene el sonido, se escucha cada vez más cerca así que me levanto también apuntando.

El viento mueve las ramas de los árboles permitiendo que la luz de la luna ilumine lo suficiente para poder ver a la persona que acecha nuestro escondite, una ráfaga de telas grises pasa y Cuatro dispara su arma, el gemido y el ruido de un cuerpo al caer indica que dio en el blanco.

"¿Qué demonios?, ¿por qué hiciste eso?, ellos no eran los enemigos" le digo intentando no levantar la voz, hemos peleado en este juego contra los sin facción, pero Cuatro le disparo a un miembro de Abnegación que seguramente no tenía en las manos nada con que atacarnos.

"Lo son ahora" dice Cuatro tajantemente. El ruido de múltiples pisadas nos indica que estamos rodeados, por los espacios de luz puedo ver telas grises, el ruido de múltiples armas cargándose suena a nuestro alrededor, no entiendo, Abnegación jamás ha utilizado armas, por qué los pondrían en esta simulación con ellas.

"¡Dispara!" Me grita Cuatro.

"De ninguna manera" no pienso hacerlo, no me importa cuantos puntos me resten por esto, no pienso seguir el estupido juego. Los gritos histéricos de María empiezan a irritarme.

"Tris" Grita Cuatro mientras dispara de manera seguida hacia la oscuridad, derribando cuerpos con cada disparo.

"No, qué importa de todos modos si esto es…" Cuatro me jala con violencia hacia él tapándome la boca con la mano, al mismo tiempo que una bala impacta en el lugar donde hace un segundo estaba mi cabeza, siento como dispara dos veces más tirándonos al suelo para evitar el impacto de múltiples balas. Nuevamente estoy recargada en el pecho de Cuatro, pero su mano sigue en mi boca impidiéndome hablar. Sin esperarlo, siento su boca en mi oreja.

"Tris no lo digas, ellos están escuchándolo todo. Esto es una simulación pero tú no deberías de saberlo, nadie debería de saberlo. Tienes que disparar, eso es lo que ellos esperan que suceda aquí, cualquier otro resultado es peligroso. Actúa como si creyeras que esto es real, si tienes que ponerte histérica hazlo, pero por favor Tris, por favor no digas nada" la angustia en la voz de Cuatro me aplasta el corazón, ¿nadie sabe que esto es un juego?, pero acaban de explicarlo antes de entrar. La palabra divergente se viene a mi mente y me congelo, esto es igual que en mi prueba de actitud en la que no tenía que estar consciente.

"Por favor Tris, dime que entiendes" insiste Cuatro, yo solo asiento con la cabeza. Él me libera de su agarre justo en el momento en que una persona vestida completamente de gris, con el pelo corto apunta su arma directamente hacia nosotros. No sé si es la adrenalina del peligro o la electricidad que todavía siento en el cuerpo por tener los labios de Cuatro pegados a mi piel, pero levanto mi arma y sin titubear disparo al mismo tiempo que el abnegado me dispara a mí.

Toda la habitación se enciende nuevamente. Ya no estoy en el bosque, sino en la sala de entrenamiento. A mi alrededor muchos de mis compañeros se levantan adoloridos, María sigue sollozando y mi mirada se conecta con la de Cuatro, sus ojos suplicando que finja, me toma una fracción de segundo aventar mi arma y hacerme bolita mientras tiemblo como si dispararle a un miembro de mi facción fuera el acto más abominable que jamás he hecho. Veo en la mirada de Cuatro aprobación y alivio.

Eric sale disparado de la sala de control mirándonos a todos, cuando pasa por delante de mí, solo levanta una ceja pero rápidamente su mirada se posa en María que sigue sollozando desconsoladamente, él hace una mueca de desagrado y sigue caminando hacia un grupo de iniciados. "Tienes que venir conmigo" le dice a un chico rubio con el que nunca he hablado y del cuál no sé su nombre. Lo toma del brazo y por la manera en que el chico se retuerce, no lo hace delicadamente. Comienza a caminar jalándolo hacia la puerta y antes de salir nos grita "Pueden retirarse, el entrenamiento se acabó".

Nuevamente fijo mi mirada en Cuatro, este ahora está respirando agitadamente y en sus ojos veo pánico. "Tienen el resto de la tarde libre, regresen después de comer al salón de pesas" y sale corriendo hacia la salida sin voltear a verme de nuevo. ¿Qué demonios significa todo esto?


A/N

Perdonen por la tardanza pero no encontraba la inspiración para escribir este capítulo porque no terminaba de organizar mis ideas para la simulación. En fin, tuve que quitar algunas cosas que tenía planeadas para este capítulo 11 que tendré que meter en el siguiente, pero es que me pareció que los personajes ya habían pasado por suficiente angustia por este capítulo.

En fin, intentaré compensar mi falta de actualización con otro capítulo esta semana, si no lo logró entonces hasta la siguiente.