A/N: Dieciocho días para sacar esto. La verdad, es que lo considero bastante razonable, ya que fácilmente pude demorar todo el mes. Pero aquí estamos. Hemos llegado a los tres cuartos de este Arco y nos restan seis capítulos, los cuales van a ser… Intensos.
Pasé buena parte del día editando esto, y la verdad es que me quedé bastante satisfecho.
Pasemos a contestar reviews:
- orocontra2012: Hola, hola.
Respondiendo a tu primera pregunta, si. Básicamente, si.
En cuanto a la segunda. La separación de Mundos Fate/Tsukihime siempre se me hizo una reverenda estupidez, y no soy el único que comparte esa opinión. So, mantengo ambas cosas en el mismo lado.
Para ser más específicos. En este mundo. Los Veintisiete Ancestros de los Apóstoles Muertos existen como "organización". Sin embargo, algunos se encuentran sellados por la Iglesia, siendo El Nahat y Stantia los más célebres en ese ámbito.
En cuanto a lo último... Bueno, ya lo verás.
- GustavoIVS: A partir de aquí entramos ya en el CANON. Nomas que con ESENCIA w. Also, sé que disfrutarás este capítulo, demasiado, de hecho.
- khronus8091: Pues, jamas he leido ese fanfic y no tengo ni la menor idea de que va por lo que no puedo opinar al respecto.
¿En cuanto al desarrollo de Shirou aquí? Habrá fases complicadas, muy complicadas. Porque pienso abarcar años, y el único "Time-Skip" largo que tendremos será hasta después del tercer libro. Pero en general, este Shirou experimentará muchos cambios desde los nueve años hasta los casi veintidós.
Triunfará, fracasara. Sufrirá pérdidas. Ganará cosas. Conocerá mucho. Se arrepentirá de varias cosas. Aun si quisiera dar spoilers, mucho me temo que no hay espacio aquí para ello.
Solo diré que al final. Este Shirou, terminará por forjar su propio camino hasta la cumbre. E irá mucho más lejos de lo que te imaginas.
- NERO1002:
Siempre es un placer leer tus comentarios.
1) Puedo confirmar que Maiya regresará, pero no muy pronto, me temo. Y ya tenía planeado desde hace tiempo que se convirtiera en el interés amoroso de Kiritsugu, aunque seguía barajando con cómo escribir aquello. Me pareció bastante conmovedor como lo expusiste aquí.
Por otro lado, lo de Touko sí que me intriga bastante. Si bien no puedo prometer nada concreto, he colocado algunas cosas en mis notas para su arco de personaje en relación a Kiritsugu.
¿Quien sabe? Algo puede resultar ahí. Y honestamente me gusta la idea de Touko siendo la matriarca establecida del Clan Emiya más que solo la tía solterona que es la peor influencia para los niños.
Sobre Koyanskaya... Eh. Irónicamente, si hay un vínculo aquí con Kiritsugu, pero no es directo. Ella tiene ya un rol establecido en la historia, pero solo lo veremos hasta eso del tercer Libro.
Aunque puedo confirmar que está bastante al tanto de la existencia de Kiritsugu.
2) Justamente, en el Libro 2 estaremos viendo a Shirou rozar un poco el tema de la creación de Armas Conceptuales. Imitando a cierto Fanfic de por ahí llamado The Black Tome, en el futuro, llegara a ser conocido como el Herrero de las Mil Armas Conceptuales por una razón.
3) Oh, si. Ese frasco de gusanos que me estoy guardando atentamente.
Y me temo que luego de los eventos de este capítulo, Kohaku va a poner cuanta distancia pueda entre ella y la Evocación Espiritual de los Fujou.
4) Owww, gracias.
Y sobre esa frase de Touko, heh. Muy pronto lidiaremos con temas del vacío aquí.
Habiendo terminado ya. Pasamos al capítulo. Como siempre, encontrarán una segunda nota hasta el fondo.
AVISO Obligatorio: La serie de Fate, sus personajes y todo elemento del Nasuverse presente en lo siguiente no me pertenece. Es propiedad de Type-Moon.
Clave:
'Pensamientos.'
"Diálogo."
Especial
"Voz sobrenatural/Resaltado"
"Taumaturgia."
Í͕̟͓̈́͑ǹ͛͒co͎͉̍̐n̨̼͔̤̉ͮ͊c̘̪̟͉e̖͐b̬̝̪͢í̡ͣ̏̄̚bͤl̗͙͕̘͠ͅͅe̟̝͓̘̘͍̮ͤ̿͒ͯ̽̒̀ ̺͕̇ͪ
Konton no Tatakai
Capítulo Treinta y Ocho.
"Volar o Morir."
Garan no Dou - Mifune.
26 de Marzo de 1998, 21: 00 PM…
Decir que no era natural a ese punto sobraba. De ahí a que Kohaku permaneciera en silencio mientras asistía al análisis que Sougen le estaba realizando al joven desde hace varios minutos, luego de que el padre de Shirou y la señorita Aozaki lo cargaran hacia la única habitación del espacio alquilado por este que podría servir para ello. Dado que el anciano no estaba murmurando, hubiera sido realmente difícil para alguien que no fuera ella el poder entender lo que estaba diciendo.
Intrusión forzada en el cuerpo.
"Temperatura anormal y parálisis en las articulaciones." Sougen colocó entonces su palma derecha sobre la frente del joven, habiendo retirado sus gafas ya desde hace tiempo. Murmurando un nuevo aria, Kohaku alcanzó a sentir desde donde sostenía la muñeca del paciente como una ligera onda de energía lograba alcanzarle incluso desde donde estaba.
"¿Está consciente aún?" Se animó a preguntar, algo que le hizo extrañarse cuando el curandero agitó ligeramente su cabeza.
"Tráeme algunas hierbas del segundo cajón detrás de ti. Sé que es una maldición y es posible que pueda romperla aquí mismo." Le pidió entonces. Ella ni siquiera discutió y rápidamente extrajo un saquito con hierbas deshidratadas que no alcanzó a reconocer del todo salvo un par, que justamente había estado usando para su pequeño proyecto personal desde el año pasado.
Una vez que se las entregó, Sougen las aplasto mientras murmuraba nuevamente y presionaba nuevamente su palma. Más energía mágica comenzó a desplegarse en la estancia, presionando contra la dolencia que se había apoderado del cuerpo. Sin embargo, por más que Sougen buscaba purgarla con el tratamiento, está rehusaba a moverse de donde estaba. Era como intentar hacer florecer un jardín de un espacio de piedra sólida.
Al cabo de unos minutos, Sougen se detuvo. "No es algo tan pasivo, pero no parece que esté siendo activado a distancia. Se podría ver en el cuerpo de Kokutou-san."
Tenía sentido. Las maldiciones eran un tipo de misterio con una sola función simple al final del día sin importar cuán vastas o complejas fueran sus mecanismos. Dañar a alguien más. Y si bien esta parecía dejarlo en un estado inconsciente, por la forma en que actuaba... Era como si no quisiera lastimarlo más.
"Hmm." Kohaku pasó una mano por su muñeca nuevamente. Tenía un par de pociones preparadas ya para eso... Pero si lo que su mentor había realizado no había surtido efecto, dudaba mucho que lo suyo tuviera una suerte distinta. Aun así, había algo que ella podía hacer todavía.
"Creo que es una posesión..." Ofreció, tras soltarlo. "Está demasiado frío y rígido. Creo que algo entró en él y..."
Los ojos de Sougen se abrieron ligeramente, antes de soltar un nuevo análisis. Al cabo de unos minutos, terminó por salir de la habitación rumbo hacia la llamada sala de estar del sitio, donde estaban esperando todos los demás ocupantes del edificio. Un intento de explicación de varios minutos, prácticamente se convirtió en una discusión bastante acalorada.
"¿Aquí? ¿Me dices justamente que ha sido aquí?" El tono de Touko no podía escucharse más exasperado a medida que señalaba con una pluma un mapa de buena parte de Tokyo, donde estaba marcado con una cruz roja un punto en específico. Justamente, justamente de los tres sitios que le habían enviado en aquel correo de la mañana el último de estos era el mismo que su asistente y el padre de su nuevo aprendiz había investigado hace horas, y el resultado había terminado con Mikiya desmayándose de la nada en su pasillo.
"No ocurrió nada de lo que sucedió en el que Shirou y Ryougi-san visitaron."
'¿Cómo hubiera sido si hubiéramos ido justamente a donde Kiritsugu y Kokutou-san fueron?' Pensó Shirou, quien estaba sentado al lado de su padre y miraba el mapa con el ceño fruncido. Fuera de la impresión inicial, había tenido que contar nuevamente lo que había pasado en su propia incursión, con Shiki ofreciendo lo mismo de su parte.
Mientras que su padre y Touko discutian nuevamente entre ellos, con Sougen teniendo que intermediar como si se tratara de un partido de tenis. Los dos se habían refugiado de su lado.
"Oye... ¿No podrías intentar 'matar' eso?" Le pregunto con un murmullo cuando estuvo seguro de que los adultos mayores no estaban escuchando.
"Hay cosas de las que no puedo ver bien esas líneas." Fue la respuesta que le dio la joven, luciendo más tensa de lo usual. Y Shirou se daba una buena idea de porque. No se le habia escapado la preocupacion en sus ojos cuando habia visto como el chico de cabello negro se habia desplomado. "Se que están ahí, pero apenas las veo. Y si no las veo, no puedo tocarlas."
Y con eso había terminado por morir el tema. Pero había abierto una nueva preocupación en Shirou que intentó ahogar.
Por fortuna, con algo que había revelado Sougen, no tuvo que pasar mucho tiempo antes de interferir.
"¿Posesión?" Levantó su mano, sintiéndose como en la escuela. "Cuando estábamos ahí... Creo que uno de los fantasmas intentó meterse en mi cuerpo. Hice lo mismo que cada vez que siento un hechizo de alguien más sobre mi."
Hacer pasar energía mágica sobre sus circuitos rápidamente para distorsionar el flujo de la foránea. Al final había terminado por servir, pero dado a que Kokutou-san era prácticamente alguien normal...
"Las cosas como están. Viendo que las probabilidades de que esto esté ligado a tu caso, Emiya-san. No podemos ir a las autoridades ahora como estamos." Terminó por sentenciar Touko, visiblemente de mal humor. Pero ya fuera por el estado de Mikiya o por el hecho de que era algo que tendría que arreglar por su cuenta, no cambiaba el hecho de que estaba irritada.
"¿Entonces no haremos nada?" Hasta Shirou se sorprendió por la molestia en el tono de voz de Shiki , volteandola a mirar.
"No, es solo que tendremos que lidiar con esto solo nosotros." Ni siquiera tuvo que dirigirse hacia Kiritsugu para saber su opinión. El hombre había comenzado a asentir.
"Por lo que Shirou y Ryougi-san contaron. Es una magus, una magus que está haciendo una red de poder aquí e intenta reunir sacrificios. Para que él se recupere, hay que abatirla en primer lugar."
'Ah, entonces van a querer ir a buscar en el último lugar. El que ni ellos ni nosotros hemos buscado aún.' Pensó Shirou, antes de sorprenderse nuevamente cuando Kiritsugu se dirigió hacia él y en lugar de decirle que se quedara ahí.
"Voy a tener que llevarte con nosotros, Shirou. Eres mucho mejor que yo encontrando singularidades mágicas."
"¿Ah?" La boca de Shirou se abrió de par en par.
"Estoy de acuerdo... Pero sugiero un pequeño cambio." Escuchó a Touko decir, mientras que con su mirada le terminaba por pedir prácticamente lo mismo a Shiki, quien solamente asintió.
"Hay tres lugares. Uno donde nuestros dos radares ya fueron y solo encontraron una ilusión de esa cosa. Quedan dos, uno donde Kokutou le pegaron esto. Yo lo llevaré ahí, tu te llevarás a ella al último."
"¿Hmm?"
"¿Hmm?"
La nueva discusión terminó finalmente con un nuevo acuerdo, mientras que dos equipos terminaban por armarse, dejando al curandero y su aprendiz en el Garan no Dou. Sougen aseguro que haría lo que pudiera por el momento con Kohaku asintiendo. Cuando ella caminó de regreso a la clínica, casi se tropezó con un Shirou quien se dirigía hacia el elevador.
"Ah..."
"Oh..."
Incluso si sus miradas se cruzaron nuevamente, ninguno soltó alguna otra palabra. Ni siquiera cuando Shirou terminó por abandonar el lugar unos minutos después.
xXx
Colina del Lobo - Azabu.
26 de Marzo de 1998, 21: 45 PM…
Para el estatus de los Reiroukan, el taller personal reservado a la cabeza de la familia no era especialmente inmenso. Un espacio subterráneo de unos ochenta metros cuadrados que había sido escogido debido a su cercanía con uno de los zarcillos que conectaba directamente con la Línea de Ley más grande sobre toda el área. Había sido originalmente una posesión del Clan Tabata, entregada por derecho de conquista al Clan Reiroukan durante la incursión de ciento cincuenta años atrás, y estos habían sabido aprovecharlo bien.
Dicho zarcillo estaba conectado ahora un horno de energía mágica que de ser encendido, terminaba por canalizar el Maná de la Línea de Ley para soporte del magus que estuviera haciendo uso de ello. Sin embargo, raras veces aquello tomaba lugar. De por si, la zona del horno bien podría ser un claustro al encontrarse cerrada por una puerta hermética y con los muros que la rodeaban siendo reforzados por múltiples defensas en caso de que un accidente tomara lugar.
Fuera de aquella área. El espacio contaba con una habitación más que servía como una pequeña biblioteca. Cuatro estantes de buena madera permanecían adosadas a las paredes, teniendo buena parte de sus anaqueles siendo ocupados por varios libros de cierta antigüedad, así como un par de pergaminos cuidadosamente enrollados.
El Clan Tabata y otros habían guardado mucho conocimiento taumatúrgico que le había interesado enormemente a la Torre del Reloj durante su incursión, y buena parte de este había sido entregado en la forma de documentos a sus patrones. Pero eso no significaba que los Reiroukan no se habían reservado algunas cosas para ellos.
Aun si no podían usarlas, un trofeo para la satisfacción de la familia que alguna vez había sido considerada como una desgracia menor era suficiente para ellos.
Por último, estaría la zona que bien podría ser descrita como un laboratorio. Donde múltiples mesas de metal se extendían contra la pared, contando con varios recipientes de cristal y calderos diminutos. En otra reposaban los estuches desde cuyas cubiertas transparentes era más que posible el observar las osamentas y otros huesos de tamaño pequeño que eran utilizados ocasionalmente.
Y por último, una gran mesa circular de madera descansaba en el centro que servía también como la superficie de un círculo mágico elaborado minuciosamente por un par de generaciones. Claro, que los ancestros no se habían resistido a grabar la cresta de los Reiroukan justo en medio de esta. La cabeza negra de un lobo colérico con ojos rojos sobre un fondo del mismo color.
"Veamos..." Misaya murmuró para sí misma mientras se concentraba en grabar cuidadosamente la secuencia de runas con una tinta especial sobre un espacio del círculo reservado para ello.
ᴱˡ ˡᵒᵇᵒ ᵈᵉ ᶠᵉⁿʳⁱˢ ˢᵉ ᵈᵉˢᵃᵗᵃʳᵃ́ ʸ ᵃˢᵒˡᵃʳᵃ́ ᵉˡ ʳᵉⁱⁿᵒ ᵈᵉ ˡᵒˢ ʰᵒᵐᵇʳᵉˢ
"Uhindret vil fare for Fenrisulven, og herjet menneskenes rike."
Su propio Od surgió de sus manos, yéndose a recorrer la serie de símbolos que ella había dibujado. Como una llamarada consumiendo una hilera de mimbre seco, no tardó en pasar por todo el misterio y entonces despedirlo como...
"Maldita sea." Se quejó cuando intentó sostener la maldición, con esta siendo incapaz de mantenerse más allá de unos segundos. Sintió algo frío y húmedo en su pierna, y entonces miró hacia abajo a su derecha, topándose con Vali. El doberman solía descansar del otro lado de la mesa mientras ella trabajaba en el taller, y al estar vivo aún, respondía de inmediato cada vez que detectaba un cambio de humor en su ama.
Misaya lo acarició distraídamente entre las orejas, mientras consideraba como continuar con su experimento. "A veces solo estamos ustedes y yo." Le comento, antes de ordenarle que se sentara.
Los últimos cuatro años habían sido demasiado molestos. Cada uno peor que el anterior. Su madre convirtiéndose lentamente en un manojo de gritos y amargura sin duda era lo que menos apreciaba ahora. Que su "amiga" Ayaka por otro lado se volviera aún más retraída de lo que ya fuera y con su padre obedeciendo los deseos de su hija, no había ayudado mucho. Y si no eran sus perros, eso dejaba solamente a su tutor... Y tampoco era como si Misaya lo apreciara mucho.
'Si no fuera un amigo de mi papá, ni siquiera tendría que verlo.' Puso los ojos en blanco antes de juntar sus manos y suspirar.
Era demasiado, y todavía ni siquiera tenía que lidiar con todo al momento. Pero ya podía ver la ola de maremoto que sería desplegada contra ella eventualmente.
"Sajyou, Isemi, Kuruoka, Fujimiya..." Comenzó a recitar los nombres de las familias que ella tendría que estar supervisando cuando le llegara la hora de asumir la posición de administradora directa.
"Eres demasiado inteligente, Misaya. Y tu potencial es único. Todo lo que se te encargue, conseguirás hacerlo."
De nada servía todo eso que le había dicho su padre si lo que debía de hacer no era lo que ella quería. Pero al menos recordaba y atesoraba cada una de sus palabras, viendo que ni siquiera era capaz de hacer lo mismo con sus últimos momentos en aquella noche de hace cuatro años en Fuyuki.
"Hmm." Comenzó a trazar nuevamente la secuencia con la tinta mientras que intentaba concentrarse una vez más lo que le faltaba. Hacerlo, hizo que sonriera sardónicamente al recordar otra de sus distracciones.
"Es una pena que no viva aquí. Sería divertido tenerlo de cerca." Comentó, sobre cierto pelirrojo que le entretenía ocasionalmente. Había revisado los registros de sus padres, por supuesto. Y en ninguno se mencionaba una familia Emiya teniendo residencia ahí.
Mientras seguía trabajando, ni siquiera miró por equivocación el artefacto localizado no muy lejos desde donde estaba que mostraba una alarma bastante grave de actividad espiritual justamente dentro de uno de los recintos que le pertenecían.
xXx
Shinjuku - Tokyo.
26 de Marzo de 1998, 22: 10 PM…
Habían dejado ya a Touko y Shirou cerca del lugar que habían visitado anteriormente en ese día. Y eso le había dejado en un trayecto silencioso de casi media hora con una joven bastante silenciosa en el asiento trasero. Al menos hasta que llegaron al último lugar mostrado en el mapa. No había sido tan difícil encontrarlo al final. Pues consistía en prácticamente al menos dos o tres torres que compondrían un complejo de apartamentos a medio construir. O al menos así podría haberse dicho un tiempo atrás a juzgar por las múltiples barreras que obstruian la entrada y los carteles que declaraban a la obra como clausurada.
'¿Y está conectado con lo que busco siquiera?' Pensó Kiritsugu antes de alzar una mano y enviar un pulso de energía hacia la primera superficie que alcanzó a tocar. En respuesta, múltiples fragmentos de campos delimitantes arruinados terminaron por revelarse y esta vez demostrando una intención algo más hostil que le hizo resoplar para sus adentros. Tendría que cortarlos de raíz por si acaso.
Sin embargo, terminó por observar cómo la joven tranquilamente le propinaba una cuchillada a los que bloqueaban directamente la entrada, cortando directamente las tenues hebras que lo mantenían unido y estaba seguro que hubieran activado algún mecanismo defensivo contra intrusión en caso de entrar en contacto con ellos.
'¿Qué?' Aún si había visto algo de su poder en acción semanas atrás, había algo en este que no podía sacar de su memoria. 'No puede ser ningún arma conceptual, porque uso una proyección de Shirou esa noche. Lo cual solamente deja esos ojos...'
Había varias cosas que Kiritsugu realmente temía. Pero entre esas y lo que conseguía ponerlo nervioso, había mucha diferencia. Se había enfrentado a una amplia gama de obstáculos con su respectivo nivel de riesgo que habían conseguido ponerle los pelos de punta, pero no podía recordar que alguno de ellos hubiese provocado un escalofrío así recorriendo su columna, mientras que una sola mirada directa de esos ojos lo había conseguido.
'Jamás había escuchado hablar de unos ojos místicos así.' Pensó, recordando bien como la titiritera parecía contentarse con ignorar el tema alegremente y con él respetando esa decisión. Y no parecía que fuese a cambiar aquello.
"No hay ninguna otra barrera por aquí." Informo, antes de entrar siendo seguido por ella, quien apenas había asentido en respuesta.
Ningún otro intercambio había tomado lugar desde entonces, y honestamente él estaba bien con eso. Permanecer en silencio le permitia concentrarse mejor en su entorno, algo que necesitaba en caso de que tuviera que lidiar con algo con lo que normalmente no se topaba ni estaba especializado en enfrentar.
Muchas de las áreas donde había realizado algunos de sus trabajos más extremos habían sido campos fértiles para que vagaran apariciones. Y en algunas, exceso de energía mágica desplegada terminaba por despertar a los cadáveres como retornados y otros tipos de muertos vivientes. No era un fenómeno tan común, pero no menos desagradable que el producto de la infestación a raíz de un Apóstol Muerto.
¿Pero con los espíritus normales? Solo tenía una medida contra ellos. Aunque aparentemente la joven al lado debía de ser suficiente de acuerdo a las palabras de Aozaki. Y viendo que había cortado a una cosa todavía peor, estaba inclinado a creerle.
Pero hasta ese punto y tiempo después, no había ningún rastro de nada fuera de lo común ahí. De no ser por los campos delimitantes medio arruinados por la entrada, Kiritsugu hubiera pensado que se habían equivocado de lugar al final.
"Nada aun." Murmuro mientras que aguzaba la vista hacia donde apuntará con la linterna. Ni siquiera una sola de las ampollas de cristal que había descubierto en el otro sitio para que sirviera como indicio.
"¿Que estaba tocando con Kokutou para que este terminara así?" Si hubiera sido otra persona, se hubiera sobresaltado por el hecho de que finalmente le había hablado ligeramente.
Kiritsugu no dejó de alumbrar la habitación que había estado investigando, aunque terminó por voltearse para encararla. El semblante serio de la joven le recordó en cierta forma a Maiya, pero se deshizo de aquella comparación al estar lidiando con algo más importante.
"Un trabajo que no puedo revelar." Fue lo único que respondió, esperando que no presionara. Y tampoco se llevó una sorpresa al verla asentir y entonces retirarse a sus pensamientos.
'Touko o el niño, entonces.' Dedujo Shiki para sus adentros, solo para parpadear cuando la voz seca del padre del segundo la detuvo en seco.
"Hay un vínculo entre Aozaki y yo que impide que ella pueda soltar detalles, por la seguridad de ambos." Mencionó al hombre antes de continuar con su búsqueda, algo que le hizo poner los ojos en blanco mientras que soltaba sus brazos cruzados.
'Por supuesto que lo hay.' Pensó mientras le seguía. 'Primero Kokutou, después...'
Aunque se llevó una sorpresa al escucharlo nuevamente hablar.
"Aun si fuese algo imprevisto, corre bajo mi responsabilidad. Kokutou-san solamente cumplía con el trabajo que Aozaki le colocó bajo mi petición. Haré lo que pueda para resolverlo también, en eso tienes mi palabra." Fue la declaración solemne, que le hizo parpadear.
No había creído que fuera un hombre de muchas palabras, honestamente. Y por la forma en que lo había hecho, no le fue tan inverosímil pensar en alguien más justamente conectado con él.
"Ah, de ahí es donde el niño lo saca entonces."
A juzgar por el resoplido exasperado emitido por Kiritsugu, él había entendido bastante bien a qué se refería. "Continuemos." Solamente comento, con una leve inyección sardónica.
xXx
Garan no Dou - Mifune
26 de Marzo de 1998, 22: 50 PM…
Lo único que había cambiado con el joven inconsciente, era la toalla mojada con agua un poco caliente que Kohaku había colocado sobre su frente para sustituir a la anterior que había terminado por enfriarse minutos atrás.
"Hay cosas que necesito sacar de la clínica." Le había explicado Sougen, mientras estaba por salir de la habitación. "Ya regreso."
"Claro, aquí estaré." Había respondido Kohaku mientras asentía. Y eso hizo por un tiempo mientras que observaba nuevamente todos los síntomas que parecía estar presentando el paciente.
Y mientras más lo hacía, más difícil le era ignorar el ligero escalofrío que se cernía sobre su espalda al comprobar que se acercaban peligrosamente a algo que había leído ya. La sospecha no había germinado aún cuando hacían la revisión, pero ahora había terminado por echar raíces en su mente y no tenía intenciones de ser arrancada de ahí hasta que fuese comprobada.
"Parálisis. Ausencia de consciencia. Frío no natural." Lo repitió en un murmullo antes de finalmente darse por vencida y caminar hacia el estante donde había dejado su bolsa de la cual extrajo el libro rojo con el cual se había familiarizado desde el año pasado.
Entonces lo abrió y comenzó a recorrer las páginas hasta encontrar finalmente la que buscaba.
ᴿᵉᵈ ᵈᵉ ᴹⁱᵐᵇʳᵉ
"Takeami. Catar y engatusar la conciencia del afectado con tal de mantenerlo alejado de toda dolencia que pueda llegar a sufrir en cuerpo y mente. Una invitación de consuelo para cortejar el alivio que solamente aquellos con la Visión deberían de intentar usar. El cuerpo del afectado termina por..." Kohaku se detuvo y frunció el ceño apenas leyó los síntomas descritos y los comparo con lo que el joven estaba experimentado. Por si las dudas, forzó a abrir gentilmente uno de los párpados y entonces lo dejó en paz apenas se topó con un ojo un tanto nublado y apagado.
No quedaba ninguna duda de que era el mismo hechizo.
"Voy a tener que contárselo a Jinan-sensei cuando regrese." Lo decidió entonces y frunció el ceño al leer la siguiente página. "La red nunca está lejos. Para quienes han optado usarlo de manera maliciosa, es viable internarse en la consciencia para cortarla directamente. Mientras mayor sea la distancia que separa a la víctima del responsable de su suplicio. Mayor será la dificultad que esta tendrá para mantener el agarre si es interrumpido."
Y debajo, estaban las instrucciones para hacer empleo de ello. Instrucciones bastante claras, ahora que lo veía bien.
'¿Qué estoy pensando?' Kohaku agitó su cabeza con tal de deshacerse de aquella sugerencia que ella misma se había dado. 'Ni siquiera sé cómo hacerlo, es ridículo.'
Permaneció callada mientras cerraba el libro y entonces regresaba a su asiento en un taburete al lado de la camilla. Ella no podía hacer nada, solo debía de darle la información a su tutor cuando este regresara y él podría ver si hacía algo. Eso sin mencionar que los otros tres adultos y Shirou seguían afuera aun.
Y fue justamente el recuerdo del último lo que le hizo mirar al suelo. Había sido una punzada tanto en sus costados como en el pecho que no hubiera querido ignorar aunque así lo quisiera.
'¿Me siento mal por como le hable o por como él actuó después?' Se preguntó así misma a la par que experimentaba nuevamente otra punzada. "Niño tonto..."
Por mucha molestia que colocara en esas dos palabras, había algo más que le impedía soltarlas de peor forma. '¿Cómo ves realmente el mundo, Shirou?' No era una pregunta que se hubiera hecho realmente, hasta que le hizo tomar una decisión más.
'Vamos a verlo entonces...' Salió de la habitación en busca de la cosa que había estado viendo antes de que todo eso ocurriera. Se había quedado donde la había dejado, en aquel sillón de la oficina de la marionetista. Y entonces la llevó hasta la habitación.
Técnicamente, no podía 'usar' esa cosa de manera automática. Y aun si pudiera, no debería de ser tan compatible por ser de tradiciones distintas. Pero la estaba usando tan solo de base, que era lo único que necesitaba de acuerdo a las instrucciones.
Coloco la tablilla sobre el joven inconsciente, disculpándose en su mente por ello antes de posar su mano sobre esta no sin antes haber mordido la yema de su pulgar hasta dejar caer una gota de sangre.
ᴹᵘᵉˢᵗʳᵃᵐᵉ ᵉˡ ᴾᵃʳᵃʲᵉ ᴼᶜᵘˡᵗᵒ
"Komo sa reta sekai o misete."
Sus circuitos estaban activos ya, y no tardaron en comenzar a transmitir una corriente de energía hacia la tabla a la par que Kohaku continuaba con la encantación. La sangre que había derramado pareció reaccionar entonces a los comandos de su voz, al empezar a dividirse en la forma de múltiples caracteres sobre la superficie los cuales emitieron cierto brillo nebuloso.
ᴼᵗᵒʳᵍᵃᵐᵉ ᔆᵃˡᵛᵒᶜᵒⁿᵈᵘᶜᵗᵒ
"Tsūkō o kyoka shimasu."
Apretó un poco sus dientes, cuando la barrera invisible con la que había terminado por tropezar no cedía y entonces continuó a recitar lo que estaba leyendo en la página. Si no llegaba a realizarse antes de la última nota, era perfectamente inútil y tendría que rendirse.
Fue entonces que la habitación que le rodeaba terminó por desvanecerse como si la propia pintura de la realidad se diluyera en la nada, reemplazando sus alrededores por una copia en negativo de cómo recordaba que eran las cosas. Y hasta aquella versión perdio eventualmente lo que la componía, dejándola en un sitio negro envuelto por una niebla oscura que en un parpadeo no tardo en convertirse en su completo opuesto en blanco y luminoso.
Plano Astral.
Sin embargo, Kohaku no alcanzo a notar como no estaba sola ahí.
"Sangre de mi sangre... Jeje."
xXx
Shinjuku - Tokyo.
26 de Marzo de 1998, 22: 19 PM…
Kiritsugu los había dejado no muy lejos del lugar, con las instrucciones suficientes para que pudieran darse cuenta de cuál se trataba. Algo que realmente no fue tan indispensable, en vista de que Shirou alcanzó a olfatear los campos delimitantes apostados aún en buena parte de la fachada. Todos agonizantes y arruinados, pero colocados aun.
De hecho, era mucho más fácil poder detectarlos en ese estado.
"Es aquí." Informo, señalando a la ruina que tenían enfrente. Touko solamente asintió, antes de caminar hacia la primera puerta que vio donde no tardó en dibujar un par de runas sobre su superficie. La puerta entonces terminó por abrirse como si hubiera tenido la llave, permitiéndoles entrar.
Nuevamente, el olfato de Shirou terminó por probar su utilidad cuando alcanzó a detectar algo más que había olido antes en ese día. Fuera de la humedad y el abandono que ya se había esperado, estaba también ese fuerte hedor a lo mismo del edificio anterior.
"Una red de mantenimiento de apariciones." Le había explicado Touko una vez que se lo mencionó. "Quien sea que sea con quien estamos tratando, parece que la está usando para moverse de un lado para otro mientras que contiene los registros de las apariciones en esta con sus familiares."
"¿Y no podríamos destruirla aquí o algo?" Shirou no pudo evitar preguntar, solo ganandose que Touko negara con la cabeza.
"Podríamos, pero no serviría de mucho. Estas cosas están enlazadas con otra que haya. Y mientras una permanezca, la otra regresará mientras quien la colocó aporte más energía mágica. Tendríamos que destruir ambas al mismo tiempo... Y eso suponiendo que no sean tres o hasta más." Sentenció su mentora, extrayendo esta vez un cigarrillo y colocándolo en su boca tras encenderlo.
Claro, estaba también el último sitio al que habían ido su padre y Ryougi-san. Dos de tres no le parecía suficiente coincidencia. "¿Entonces tenemos que encontrar a la persona y forzarla a deshacerlo?"
"Si, justamente... Aunque tengo mis dudas sobre si podría estar aquí." Le respondió Touko mientras que balanceaba el maletín que había traído consigo. El cual Shirou sospechaba que debía de incluir al menos una marioneta para la ocasión, pero evitó hacer preguntas mientras subían al segundo nivel en busca de la sensación más fuerte.
"Más campos delimitantes." Anunció Shirou cuando llegaron a este, y no tardó en dirigirle una mirada justamente a una de las bodegas. Como no podía oler directamente a las apariciones, dudaba mucho que lo que estaba detectando ahí fuera una de estas. "Hay algo ahí... Está como... ¿Vivo?"
"Huh, vamos a comprobarlo." No había ninguna puerta sobre la entrada. De ahí a que asomarse fuera bastante rápido y les revelara tan solo un espacio desprovisto de contenido salvo por una pila de escombros en un rincón y lo que parecía ser una voluta enrollada abandonada justo en medio.
Sniff, sniff.
Shirou entorno sus ojos. No le había mentido, había algo justamente ahí y no podía ser otra cosa que...
Como una serpiente al acecho habiendo sido descubierta, la voluta finalmente se desenrolló y reptó por el suelo con intenciones claramente hostiles hacia ambos.
"¡Phantasm Bullet!"
Una sola imagen del kunai que estaba acostumbrado a usar como primera medida terminó por clavarse momentáneamente sobre el cuerpo del enorme pliego, causando que este se retorciera de la impresión antes de fragmentarse. Tiempo suficiente para que una simple runa ígnea dibujada por Touko con su cigarrillo provocará que fuese consumido en llamas.
"¿Y esto?" Shirou ladeo su cabeza hacia un costado por el fenómeno. Había visto cosas extrañas ya; pero nunca que una sábana hubiera querido atacarlo.
"Kyourinrin... A veces, algunos objetos al ser expuestos demasiado a tanto energía mágica como los pensamientos de sus sueños pueden terminar por adquirir algo de misterio y 'cobrar' vida. Pero generalmente hoy en día solo sucede con cosas como textos donde se grabó taumaturgia y entonces se les abandonó." Touko finalmente apartó su mirada. "Es común con algunos libros de hechizos y grimorios que llegue a pasar si no se toman ciertas medidas."
"¿Libros?" Shirou tuvo cierta dificultad en imaginar a uno pudiendo actuar de esa manera. "¿Se mueven e intentan golpearte o como?"
"Ja, no dudo que algunos lo intenten. Pero la verdad es que en el caso de los que no son creados a propósito de esa forma, es que utilizan una semblanza menor de algunos de los hechizos más simples que tienen escritos en sus páginas." Shirou no pudo evitar ahora conjurar en su mente como su cuaderno terminaba por proyectar una espada y entonces la disparaba.
Fue lo único que encontraron hasta los siguientes niveles sin embargo. O al menos eso hubiera dicho Shirou hasta que llegaron al último y entonces...
"¡Cuidado!" Camuflado por el hedor que estaba presente ya, casi pasó desapercibido por completo para Shirou. El hecho de que no pudiera verlo lo volvió aún peor, ya que ni siquiera pudo proyectar algo a tiempo para poder enfrentarlo.
ᴸˡᵒᵛⁱᶻⁿᵃ ᴸᵘᵐⁱⁿᵒˢᵃ
"Lysende Duskregn."
"Aaaaauuuuuhhhh."
Un gemido ahogado resono a la distancia y una pequeña nube de polvo alzándose en el aire indico que algo había terminado por aterrizar forzosamente ahí. Entonces, las heridas infringidas por el aluvión de flechas luminosas conjuradas por Touko comenzaron a abrirse más, revelando así la masa abultada y bizarra de la nueva aparición. Una que hizo que Shirou abriera los ojos de par en par con sorpresa.
"Es uno de esos monstruos que salen de campos delimitantes viejos. ¿No?" Comento mientras que lo señalaba. Viendo que había muchos en el sitio que estaban en constante deterioro, no era de extrañar que hubiera justamente uno de esos por ahí.
"Un Nikurabe, si." Si Touko estaba sorprendida por el hecho de que se hubiera topado ya con uno, no lo demostró abiertamente. La aparición emitió un último graznido lastimero antes de terminar por disolverse fuera de la vista de ambos. "Voy a tener que adelantar algo. Pon atención, por favor."
"¿Hmm?" Shirou entonces observó como ella dibujaba otra runa que no había visto antes en el aire. Era como un tenedor de tres forcas (¿Le parecía que se llamaba tridente?) puesto de cabeza abajo.
"Yr. Representa tejo, un tipo de árbol. Más tarde te explicaré que más tiene esta runa. Pero por ahora quédate con que la madera de tejo era la más preciada en tiempos antiguos para hacer un arco, y la simbología se le quedó." Touko entonces añadió las letras de Uhr y Sól al lado de esta. "Esto es ya una cadena rúnica, donde juntando distintas runas se combinan los efectos en uno nuevo. Es posible improvisar, pero normalmente se usan hechizos viejos con las mismas cadenas porque son más fuertes y fáciles de usar gracias a su edad, este se llama Llovizna Luminosa y hace lo que viste que le hice a esta cosa."
"¿Creación de proyectiles? ¿No me habías hablado ya de eso antes?" Shirou recordó una explicación pasada.
"Si, pero solamente como un ejemplo. Este hechizo por otro lado tiene tiempo ya. Y tal y como te diste cuenta según lo que contaste, has visto como Sól puede llegar a dañar a fantasmas. Sucede que con esto, aplica lo mismo para casi cualquier ser nocturno."
"Ohhh." Shirou guardó en su memoria tanto la imagen de la nueva runa como el orden de la cadena que debía de seguir. Ahora solo necesitaba probarla. "¿Y el efecto es instantáneo tras activarla?"
"Con un poco más de práctica puedes 'mantenerla' y tenerla como una especie de ametralladora de estas. Aunque no lo recomiendo, gasta mucha energía." Touko entonces señaló a los alrededores tras disipar las runas que había dibujado. "¿Puedes oler algo más aquí?"
"No, esto era lo único... Eso significa que está abajo."
"Maravilloso. ¿Vamos?" Una vez que Shirou asintió, descendieron por donde habían venido rumbo hacia el primer piso. Donde tendrían que ir aún más abajo. Había sido después de todo en el sótano, donde Kiritsugu había comentado que había encontrado más cosas después de todo.
En cierto modo, Shirou había agradecido la atmósfera tan tensa del ambiente. Después de lo que había pasado horas antes, hubiera creído que sería incómodo incluso con está presente. Pero ahora, esa sensación regresaba y Shirou realmente no podía seguir ignorándola más.
"Hmm..." Intento decir algo cuando estaban por llegar hasta el segundo piso. Aunque aquello fue suficiente para que Touko le mirara.
"¿Sucede algo?" Le pregunto.
Shirou tomó aire mientras se preparaba para hablar, y entonces lo soltó. "Sé que no es el momento... Pero lo siento por lo de hace rato."
"Oh, eso." Le extraño lo casual que fue Touko al respecto. "Eres un niño. No es algo que me hubiera molestado la verdad... Además de que no soy yo con quien debes de disculparte y hablar. ¿Sabes?"
Sintió un vuelco en el corazón con eso al caer en cuenta de que, y no tardó en mirarla con una mezcla de culpa y realización. "¿Com...?"
"Ella no me contó nada, descuida." Le tranquilizo Touko, colocando su mano libre sobre su hombro. "Pero no fue difícil darse cuenta. Normalmente los veo juntos, y pues... Tienes una amistad bastante bonita con ella. Y no es algo que creo que podrías darte el lujo de perder."
"... Lo sé, solo no supe qué decir después de lo que pasó." Shirou apartó la mirada. "Quería hablarle de nuevo, pero no sabía cómo."
"Tuve un amigo una vez. Bueno, más que amigo." Suspiro Touko mientras meneaba la cabeza, recordando algo que le hizo sonreír ligeramente antes de que aquel gesto se tornara amargo. "Una vez sin embargo... Hizo algo por mi, bastante terrible. Todo por no entender realmente pese a su buena intención. No es el caso aquí, pero aun asi tomalo como una advertencia."
"Lo entiendo." No era realmente una mentira para Shirou. No sabía exactamente que hacer, pero sí que la escucharía. Incluso cuando llegaron hasta el primer piso, permaneció hundido de esa manera. Especialmente porque también tenía que confrontar todo lo que le habían dicho. "Sobre lo otr..."
Se detuvo apenas pudo olfatear algo más viniendo directamente desde el sótano, justamente a donde se dirigian. A diferencia de lo que habían encontrado en el último piso, este último ni siquiera se estaba camuflajeado.
"... Hay otra cosa, y es distinta ahí." Señaló a la entrada, misma que se perdía entre la penumbra. Y en respuesta a ello, Touko meramente abrió su maletín y murmuró algo antes de que un "cierre" se abriera en el interior del cual comenzó a emerger la silueta inmensa de una marioneta que había visto ya un par de veces. Lo que terminó por llamar más su atención había sido la manera en cómo algo tan grande había surgido de un espacio tan pequeño.
"Un espacio de bolsillo de Números Imaginarios." Dijo Touko, antes de añadir. "A su tiempo." Y manejó entonces a su marioneta para adentrarse antes que ellos al sótano con tal de que pudiera lidiar libremente con lo que los estuviera esperando ahí. Y no tardaron en escuchar el escándalo de una pelea desde arriba, con los dedos de Touko moviéndose ágilmente a la par que controlaba los movimientos de su creación y el impacto de una detonación terminará por escucharse finalmente.
Sniff, sniff.
De su parte, Shirou creyó oler como el nuevo hedor había disminuido. "Creo que ya no está."
"Ya lo mate." Anunció Touko, sacudiendo su cabeza. "Comparti percepción con sus ojos. Pude ver lo suficiente para acabarlo... Yo que tu me cubro la nariz, no te va a gustar nada estar cerca."
Shirou no tardó mucho en entender a qué se refería, pues cuando descendieron finalmente al sótano fue como si hubiera sido arrojado a una pila de moscas muertas. La podredumbre nauseabunda del aire asediaba su nariz, queriendo filtrarse hasta sus pulmones. Todo ello siendo emitido desde una silueta destrozada de un cuerpo que no parecía ser humano. La piel hinchada y ennegrecida casi se fundía en un alquitrán grotescamente cargado de grasa y sebo que comenzaba a hundirse poco a poco en el suelo.
"... ¿Otra aparición?" preguntó Shirou una vez que había conseguido apartarse, rumbo al espejo que estaba colocado de un lado del sótano.
"Una distinta." Touko comenzó a incinerar los restos con sus runas y entonces explorar el sitio en busca de alguna otra pista. Algo que Shirou imitó desde su lado como pudo.
"... Este frío es el mismo de ahí." Murmuró mientras observaba una de las ampollas de cristal en el suelo y hacía ademán de recogerla mientras que la inspeccionaba con el espejo detrás suyo.
"Debería de..." Touko detuvo lo que iba decir una vez que alcanzó a mirar cómo justamente en el reflejo del espejo podía verse algo que definitivamente no estaba en el mismo sótano que ellos. Especialmente detrás de Shirou. "¡Cuidado!"
El no tuvo ni tiempo de parpadear antes de que una mano larga y pálida saliera del espejo para sujetarlo firmemente desde la nuca antes de buscar arrastrarlo hacia ella. ¡"... Agh...!"
Actuando rápido, Touko comando a su marioneta a apuntar uno de sus brazos, de los cuales una cubierta se desprendio revelando un cañón del cual salió disparada una saeta barbada que terminó por impactar contra el espejo y liberar múltiples hileras de energía mágica que terminaron por fragmentar la superficie y quebrantar la imagen de la aparición con todo y el brazo que habían usado contra Shirou.
"... Ugh..." El se llevó sus propias manos hacia su cuello después de eso, sintiendo como si alguien hubiera presionado una placa de hielo contra este. Pero no tuvo mucho tiempo para recuperarse, especialmente cuando nuevas siluetas fantasmagóricas comenzaron a emerger desde el espejo roto.
Ni tardo ni perezoso, Shirou reaccionó rápidamente. Despidiendo energía mágica, trazó rápidamente la cadena que había memorizado antes de prácticamente ladrar.
ᴸˡᵒᵛⁱᶻⁿᵃ ᴸᵘᵐⁱⁿᵒˢᵃ
"Lysende Duskregn."
No fueron ni tres ni cinco flechas las cuales salieron disparadas desde su grabado. Sino casi una docena de estas; dardos de luz azul brillante que se clavaron como los aguijones de un enjambre de avispas furiosas contra los fantasmas que habían intentado arremolinarse en torno a él, golpeandolos con la fuerza suficiente para dispersar sus formas.
"Wow…" Shirou observó sus manos, maravillado por el resultado.
"Bastante bien para ser tu primera vez." Lo reconoció Touko, frunciendo el ceño a lo que había intentado estrangular a su alumno. "Y vaya… Que sombría era. Creo que responde bien nuestras preguntas al final. ¿Salgamos de aquí, te parece?"
Un poco conmocionado aún por lo que acababa de transcurrir, Shirou asintió mientras la seguía. "¿Y ahora qué sigue?"
"Bueno... Llamar a tu padre para que venga a recogernos o ver cómo nos trasladamos a donde están Shiki y él por si necesitan nuestra ayuda."
"Oh, bueno." Shirou le soltó una última mirada al espejo roto y reprimió un escalofrío de solo pensar en esa mujer. Entonces salieron de ahí rumbo al primer piso, donde recordó lo que había estado a punto de decir antes de descender ahí.
"... Tienen razón, todos." Finalmente lo admitió. "No me voy a rendir. No puedo... Pero si llega a pasar aunque no lo quiera reconocer. Veré que puedo hacer entonces." Y lo tendría que discutir a fondo con Kiritsugu, estando seguro de que él había hecho planes ya.
"Lo que sea que decidas, tienes mi apoyo." Comentó Touko, inspeccionando la cajetilla de sus cigarros. "Aunque si no hay nada establecido aún. ¿Qué te parece viajar conmigo?"
"¿Oh?" Shirou ladeo su cabeza hacia un costado tras escuchar aquello, obligándole a explicarse mejor.
"Casi nunca me quedo en un lugar por mucho tiempo. ¿Sabes? Me muevo de un lado a otro, y no precisamente por mi Designación de Sellado." Lo admitió libremente. "No siempre he viajado sola, claro. Pero esta sería la primera vez que me traigo un aprendiz errante conmigo."
'Viajar por el mundo...' Shirou ni siquiera podía imaginarlo. Y no era algo que le disgustara ni nada. Pero antes de considerarlo, tenía cosas que hacer al final. "Lo pensaré." Terminó por admitir. No sabia en que podría estar pensando en dos años o más desde ese momento.
"Muy bien." Touko terminó por arrojar la colilla de su cigarrillo en el suelo. "¿Sabes? Esas cosas. Apariciones, fantasmas. No son más que rencores y arrepentimientos mezclados que se quedan atrás incluso cuando quienes los sufrieron ya no están aquí. No puedo decirte cómo seguir tu camino... Pero te aconsejo lo siguiente, asegúrate de tomar el que menos te deje."
Shirou solamente asintió. Y una sola cosa terminó por anidar en sus pensamientos al final.
'Iré a hablar con ella cuando regresemos.'
xXx
? - ?
26 de Marzo de 1998, ?
La niebla era lo peor del lugar, definitivamente. Donde el mundo yacía ahora en blancos y grises, la densa capa que le envolvía solamente martirizaba sus esfuerzos de poder guiarse por ahí. No ayudaba para nada el hecho de que el sitio cambiará cada vez que sus ojos se posaran sobre este.
'Y es justamente cuando la niebla viene y se va.' Había dejado atrás los ilusorios pasillos del Garan no Dou o al menos la contraparte del edificio en aquel páramo y parecía estar ahora en las calles. Unas deprovistas tambien de color y sin mas ruido que el de sus pasos.
'Hmm...' La niebla terminó por retirarse por enésima vez, revelando entonces la intersección que dividía el camino. Intentó fijarse en los letreros en ambos costados, como si estos pudieran darle alguna señal solo para apartar la mirada tras ver como el de la derecha comenzaba a retorcerse mientras la cabeza burbujeaba. No necesitaba mirar eso, definitivamente. De ahí a que se dirigiera hacia el de la izquierda mientras se llevaba una mano al pecho.
'Mundo Astral... Mundo Astral...' Intento recordar todo lo que había leído del lugar en el libro escrito por su familia mientras controlaba su respiración como podía a riesgo de romper el trance. 'Debí de haberme preparado mejor.'
El plano era una especie de capa sobreimpuesta que yacía tanto debajo como arriba de la normal. Un sitio donde lo que no debería de verse normalmente solía vagar. Pero cuando había leído que se trataba de un caleidoscopio caprichoso moldeado por un mar de pensamientos cuya marea no podía ser más impredecible, no se había imaginado que fuera tan.
'¿?' La niebla finalmente regresó, con sus jirones agitándose sobre la brisa inexistente como los tentáculos de una anémona hasta terminar por envolverla una vez. Pero no sería como las ocasiones pasadas.
La risa fue lo primero que escuchó, y le fue imposible no sentir un escalofrío recorriendo su espalda al caer en cuenta de que no venía de muy lejos, y termino por abrazarse a sí misma al escuchar entonces pasos a la distancia y miró a la niebla como esperando que algo surgiera de ella dentro de unos instantes. Y lo hizo, pero no lo que esperaba.
"¡Atrapame si puedes, jeje!" Sus ojos se abrieron de par en par a reconocer a Hisui, mucho menor que en aquellos momentos siendo entonces perseguida por Akiha, quien estaba riendo.
'¿Qué?' Kohaku sacudió su cabeza mientras que ambas niñas corrían al lado suyo sin siquiera caer en cuenta de su presencia. Casi como si ni siquiera existiera. Y al voltearse para seguir viéndolas, casi termino por tropezar con una pared de cristal que parecía haber salido de la nada. 'No... Una pared no, una ventana.' Pensó al colocar una mano sobre la superficie y sobresaltarse al verla por unos segundos ser más pequeña de lo normal.
Y del otro lado, las dos niñas continuaban riéndose mientras que jugaban con dos niños, uno que reconoció al instante mientras que el otroS̸̛͍͈̼̻̟̝͍̼̊̔͐̅̈̑̀̚̕͘͝͝H̵̛͈͚̩̘͕̟̹̲̽͋͆͂͑̏Į̶̨̡̠̜͎͎̘̯͎̜̆̂̓̽͛̈͋̂̚͝͝K̵̡͙̺͕̯̩̊̂͐͌͗Ȋ̴̛̯̱̲̭̬̍̉͛̓̈́͑̂͜͝.
Kohaku sacudió su cabeza antes de apartarse de la escena, habiéndo caído en cuenta ya de que se trataba de un recuerdo.
'Entonces es la niebla lo que los trae... Terminó por concluir antes de intentar tantear nuevamente el camino que estaba tomando. 'Necesito encontrar unas que no son mías. Así podría encontrarlo. ¿No?'
A decir verdad, tenía sus dudas. Pero se había adentrado demasiado como para terminar con el trance sin haber conseguido nada al menos. De ahí a que continuara sin mirar atrás a la par que intentaba no fijarse demasiado en las voces que susurraban ocasionalmente desde la neblina.
"Cuida mucho de Hisui-chan. ¿Si?" Hasta que una le hizo detenerse tras sentir un hueco en su estómago y entonces mirar. Pudo ver a su hermana, todavía más pequeña y con la cabeza recargada en el regazo de una mujer. Una mujer que no había visto desde...
"¿Mamá?" Murmuró tras soltar un respingo. Pero Shinju Fujou no pareció escucharla, limitándose a acariciar la mejilla que no sentía con una mano que tampoco estaba ahí. Con una sonrisa amable, pero una expresión cansada, la mujer solamente cerró sus ojos antes de levantarse y...
Como el espejismo que era, el recuerdo terminó por desvanecerse en medio de la nada, haciéndola sentirse vacía. Lo suficiente como para ignorar las primeras gotas que comenzaron a caer desde arriba, obligandola a mirar un cielo blanco sin nubes pero del cual había empezado a caer una llovizna que le hizo suspirar mientras miraba hacia atrás en busca de algún sitio que sirviera como refugio, solo para parpadear cuando las gotas se detuvieron de la nada y comprobará que una sombrilla había terminado por ir a parar por encima de su cabeza.
"¿Shirou?" Murmuró tras sobresaltarse apenas le vio a su lado, sosteniendo el mango del paraguas. Pero no tardó en captar que se trataba solamente de un recuerdo; especialmente cuando este le sonrió gentilmente antes apartarse y desaparecer también en la niebla, llevándose la lluvia consigo.
"..." Kohaku sacudió una vez más su cabeza, antes de mejor decidirse por regresar por donde había venido. Escucho mas y mas voces en la niebla, muchas de las cuales terminó por reconocer pero al optó por ignorar al final. Y casi suspiro de alivio al encontrarse en el mismo cruce que había tomado.
'El siguiente, entonces...' El letrero que le había inquietado la vez anterior permanecía erguido y afortunadamente, en un estado normal, algo que interpretó como una buena señal antes de adentrarse a la otra calle donde las voces finalmente brillaron por su ausencia.
'¿Será por aquí?' Si no encontraba nada... Estaría bastante decepcionada consigo misma, pero terminaría el trance al menos. Así lo había decidido, hasta que miro algo más.
Estaba caminando distraídamente entre la niebla, con un ramo de flores en un brazo. Pero ella pudo reconocer la silueta sin problemas.
"¡Kokutou-san!" Exclamó antes de trotar hasta llegar a un lado suyo. "Tienes que desp..." Se detuvo entonces al caer en cuenta de que todos los recuerdos que había visto hasta el momento habían mostrado solamente a las personas vistas en este. Ella no salía; todo lo veía como lo recordaba desde ese entonces. Y dudaba mucho que aquello fuera lo mismo para los demás.
'Pero si esta memoria no es de él... ¿De quién es?' Se preguntó, sintiendo un escalofrío más al escuchar entonces una carcajada siniestra a la distancia.
"Jejeje..."
Volteando hacia ambos lados, Kohaku noto como la niebla comenzaba a dispersarse dejando expuesta la calle. Algo que solamente le hizo experimentar un terror más profundo, especialmente tras ver una silueta más acercándose desde el otro lado.
"¡No...!" Exclamó Kohaku, rompiendo finalmente el trance y suspirando de alivio cuando pudo abrir los ojos y comprobó entonces que estaba de regreso en la habitación que servía de clínica. Sin embargo, se estremeció cuando un golpe de frío repentino le invadió y noto cuan helada estaba la estancia.
Demasiado helada.
"¿Qué?" Murmuró antes de mirar distraídamente al suelo y paralizarse al advertir que había una sombra perfectamente proyectada ahí aun lado de la suya, como si alguien se encontrara a sus espaldas. Y apenas volteo por mero reflejo, solamente alcanzó a gritar tras toparse con el pálido visaje de una mujer alta y demacrada que le sonrió de oreja a oreja antes de abrir su boca más allá de lo que era posible y...
Fue una vorágine de alaridos y lamentos lo que inundó su mente y le hizo soltar un gemido ahogado antes de terminar por desplomarse contra la camilla, perdiendo el conocimiento de paso.
Y transcurrieron tan solo un par de segundos para que los ojos de Mikiya se abrieran débilmente, aun en el mismo estado nublado. Sus movimientos eran torpes y quebradizos, como si fuera un recién nacido apenas aprendiendo a realizarlos y con dificultad alcanzó a erguirse.
"... Disculpa por esto." Su voz no era la misma; no exactamente. Había una inyección enfermiza y decaída en el tono que delataba que alguien más estaba usando las cuerdas vocales. Y tampoco le estaba hablando a la niña que había quedado inconsciente. Aunque sí que la observó atentamente, incluso sujetando una mano y llevándose la yema del dedo donde una pequeña herida permanecía abierta, lamiendo la sangre seca.
No se había equivocado. Al contrario, había encontrado algo mucho mejor de lo que esperaba. Una Sincronizadora, encima.
"... Voy a tener que hacer algunos arreglos." Demasiados, de hecho. Y también tendría que manejarla directamente a ella como pudiera. Eso, y apresurarse con lo que necesitaba, aunque antes de eso...
Alrededor de una hora después, Sougen regresó al Garan no Dou y de inmediato pudo sentir algo en el aire que le hizo sentirse inquieto. Y cuando camino rumbo a la habitación donde había dejado al paciente, su expresión se tornó en una de alarma y horror al ver que este brillaba por su ausencia así como la inscripción sangrienta grabada violentamente en una de las paredes, de la cual destacaba una cosa por encima.
ELLOS MORIRÁN SI USTEDES DOS NO VIENEN.
xXx
Garan no Dou - Mifune.
26 de Marzo de 1998, 23: 30 PM…
Había tenido de por sí un mal presentimiento cuando una llamada alcanzó a Touko no mucho después de que ella hiciera lo mismo con Kiritsugu. Y este había pasado de ser una grieta en el suelo a una fosa abierta apenas observo como el rostro de la mujer palidecía. Fue entonces cuando se lo dijo, que no pudo hacer otra cosa que sentirse atrapado en un estado de angustia asfixiante que lo mantuvo en dicho agarre mientras Touko marcaba nuevamente el número de Kiritsugu en algo que bien pudo haber sido pánico frenético. Este solamente se intensificó cuando varios minutos después, estaban de regreso en el Garan no Dou con una macabra decoración nueva.
VENGAN A DONDE YA VINIERON LOS DOS QUE YA SABEN. VENGAN SOLOS O ELLOS MUEREN. ELLOS MORIRÁN SI USTEDES NO VIENEN.
No era ningún misterio el caer en cuenta con que había sido escrita esa cosa a juzgar por el rojo apagado de las letras.
"... ¿Y como... Paso esto?" La voz de Shiki fue la primera en romper el silencio de la estancia.
"No tengo la menor..." Touko estuvo a punto de hablar, antes de reparar en algo que había ido a parar debajo de la camilla. Agachándose, lo terminó por recoger y soltó un suspiro exasperado al ver que se trataba justamente de esa tablilla infernal. '¿Será posible?'
"Encontré... Algo, que no es mio." Sougen intercedió. El hombre parecía haber envejecido casi una década en aquellos momentos. Y nadie podía culparlo a decir verdad. Pero mientras que Shirou, dentro del espacio de consciencia que permanecía en su mente mientras observaba aun el mensaje en la pared, lo tomaba como preocupación por Kohaku que él también compartía; Kiritsugu iba por otro angulo. La reacción de Makihisa si algo le ocurría a una criada suya no podía ser nada agradable.
El curandero reveló entonces un pequeño libro rojo que extendió hacia Touko, quien comenzó a ojearlo con cautela. Sus ojos se entornaron al leer algo del contenido mientras pasaba las páginas. "Esto es un grimorio... Un grimorio con muchas cosas espirituales... Y aparentemente, del Clan Fujou, viendo que ese nombre se repite tantas veces aquí."
"¿Fujou?" Aquello había sido suficiente para sacar a Shirou de su estupor al reconocer ese nombre. "Es el clan de Kohaku." Y evitó mencionar de más, por su propio bien.
"¿Ese Clan Fujou?" Shiki le tiró una mirada extraña. "Pensé que estaban muertos todos ya." De no ser por que había existido otra familia pero, los Ryougi fácilmente los hubieran repudiado de nuevo.
"Uso algo de ese libro y terminó por ser poseída con quien es responsable de esto." Afirmó Kiritsugu por su parte, habiendole arrojado tan solo una mirada al libro, estando más concentrado en la tablilla que Touko había terminado por dejar sobre la camilla. "Me parece que fue lo más probable a menos que..."
"Hmm." Touko pasó un par de páginas más del libro y compartió el mirar nuevamente la tablilla antes de suspirar habiendo llegado a la misma conclusión. "Odio la Evocación Espiritual de aquí... Lo que no puedo entender, es porque hizo lo que estaba haciendo."
"Hmm, quizás pensó que podría ayudar." Sugirió Sougen sacudiendo la cabeza, mientras que en Shirou despertó una idea que bien pudo haber sido una puñalada con cómo se sintió al respecto. 'No me digas que lo hizo por...'
"Porque lo hizo ya no importa. ¿Cuando nos vamos el y yo?" Interfirio nuevamente Shiki, con un dejo de impaciencia. Algo que llamó prácticamente la atención de todos los demás presentes en la habitación. Si alguno planeaba formular la pregunta de a que se refiere, esta prácticamente murió en sus cabeza al leer nuevamente la inscripción en la pared. Aunque discutieran, la advertencia seguía ahi y no parecía que fuera a cambiar.
"Nosotros somos los primeros que la vimos." Continuó Shiki, manteniendo sus brazos cruzados. "Y no creo que sea una coincidencia que justamente se haya llevado a Kokutou y la niña."
Un silencio bastante incómodo, envolvió la estancia. Por sí una situación así no fuera lo suficientemente mala, hasta Shirou podía ver que no podía ser otra cosa que...
"Hay trampas menos obvias." El suspiro que Touko soltó no podía sonar menos exasperado mientras le tocaba cruzarse de brazos. "Solo pueden ir ustedes dos. Eso nos deja a los otros dos... Tres, para intentar otra cosa de este lado."
"¿Como que?" Shirou alzó una ceja.
"Lo que estábamos haciendo ya. Mientras ustedes van a donde los llama esa loca. Nosotros iremos a ver en dónde está escondiendo su cuerpo. ¿Quién se quedó con el maldito mapa?"
xXx
Edificio Fujou - Mifune
26 de Marzo de 1998, 24: 00 AM…
Había sido un golpe de suerte que hubiera una lata de pintura abandonada en el edificio ya. De lo contrario, la labor hubiera sido mucho más trabajosa y tardada, algo que de por si había tomado su tiempo ya aun con las facilidades que tenía. Tampoco era como si pudiera usar sangre; la cantidad necesaria para trazar el círculo mágico por completo bien podría ser fatal. No, se había contado con solo diluir un par de gotas en la pintura mientras conducía como podía al cuerpo para continuar con el trabajo.
Trabajo que le tomaría todavía más, noto. Y deseo poder usar a la niña, que reposaba inconsciente en el suelo a un par de metros de distancia. Pero de por si había sido increíblemente difícil el sugestionarla a moverse hasta ahí y eso con su mente bajo un asedio tan encarnizado como el que le estaba haciendo.
Kirie tenía que reconocerlo, honestamente. Había pensado que sería fácil quebrar su voluntad y entonces guiarla desde sus hilos para lo que necesitaba, pero se había topado con un muro que se resistía a ser derribado con la presión que ella estaba aplicando. Si bien ella no podía ver claramente qué clase de cosas yacían en sus memorias a menos que la quebrara por completo, dudaba mucho que fueran cosas normales a juzgar por el terror lloroso puro que era emitido desde ella. Uno tan palpable que incluso alcanzaba a experimentar un poco.
Sin embargo, había una brecha. Ese otro niño que había visto tanto en sus memorias cómo ahí y en el otro lugar donde solo debía asegurarse que nadie saliera era importante, bastante importante. Si lograba terminar por mostrarle su cadáver frente a ella, estaba seguro que su voluntad se quebraria también y ella podría entrar y asentarse por completo.
Por supuesto que de desearlo, si tan solo le pusiera algo más de esfuerzo podría hacer lo mismo por su cuenta. Pero sería como usar un martillo para romper una ventana en lugar de una herramienta especial para abrir un solo agujero. Si lo hacía, la mataría. No tenía tanto control o experiencia como para mantenerla lo suficientemente intacta. Y ese riesgo no lo correría, especialmente cuando finalmente podría obtener lo que más ansiaba después de tantos años. El solo pensar en ello fue suficiente como para que se abrazara así misma, aun si era con el cuerpo de quien deseaba. No, en cierta forma le parecía un sustituto más que adecuado a las fantasías que había tenido normalmente tras todas aquellas ocasiones en las que podía observar desde la puerta abierta de ese cuarto como el venia con un ramo de flores, hasta detenerse en otra puerta.
Una imagen así de vivida resultaba ser una impresión todavía más fuerte para ella, y no tardó en desear que fuera algo que ella pudiera experimentar. De ahí a que abandonara todos sus juegos al verlo de cerca. Se contentó con solo mirarlo, hasta aquella voz con el hombre del auto que pasaba por donde le había pedido quedarse a vigilar. No había querido hacerlo, pero al leer las intenciones de este... Ella prefería que pudieran volar como ella, no terminar así.
Había aprovechado su oportunidad tras tener una imagen general de cómo era todo, y estaba por cosechar los frutos.
"Pronto... Pronto, querido." Susurro a la par que se estremecía al soltar el abrazo que ella misma se había dado. Una ojeada al cuerpo de la niña le hizo sonreír de nuevo. "Pronto estaremos juntos..."
En eso, una alarma en su cabeza le hizo mirar hacia el suelo. Alguien había entrado ya al edificio. Dos personas de hecho, y no tardó en sonreír una vez más al caer en cuenta de que todo estaba siendo acomodado justo como ella lo esperaba.
"Y ella se va a ir también." Susurro venenosamente, antes de continuar el trazado del círculo que necesitaba. Tendría tiempo de sobra mientras los intrusos se entretenían con todo lo que había dejado esta vez en el lugar.
xXx
Edificio Fujou, Mifune
26 de Marzo de 1998, 24: 10 AM…
Aun si hubieran estado más preparados, Shirou no podía evitar sentir una astilla clavada en su garganta a medida que avanzaban por el sombrío pasillo del primer piso. Era su segunda vez en aquel lugar y justamente el mismo día, y casi no lo parecía. El ambiente era mucho más ominoso que la ocasión anterior; el aire lucía como cargado de una capa opresiva que casi parecía extenderse sobre él para ahogarlo. Con los adultos fuera, solamente estaban ellos dos ahí. Y esta vez, con un riesgo todavía mayor.
'Kohaku, Kokutou-san...' Pensó mientras apretaba firmemente el mango de la espada de madera rota. Una de las tres copias que había proyectado desde antes, haciendo uso del primer hechizo de su cresta con tal de disminuir el costo de manifestarlas. Donde quince unidades de Od hubieran terminado por irse, una tercera parte de esa cantidad había sido el único precio a pagar.
Aunque solo de eso.
"¿Puedes oler algo?" De su lado, Shiki blandía una proyección de Juunijirou Touzaki con suma confianza. Sabía que su cuchillo debía de encontrarse en alguna parte de su chaqueta, pero viendo lo favorecida que terminaba por ser con una espada, Shirou le había encomendado una sin necesidad de que se lo pidiera.
Sniff, sniff.
"Muchas cosas." Anuncio Shirou. "Demasiadas."
Dudaba mucho que fueran a ser solamente los fantasmas de todas esas personas que habían sido asesinadas por aquella mujer. Lo que podía percibir, le recordaba más a las cosas del sitio que había investigado junto con Touko. Y la cantidad que parecía pulular por ahi seria como comparar una pecera con un riachuelo completo.
"Enton..." Shiki fue interrumpida por el sonido de una puerta cerrándose violentamente, seguido por el de múltiples cosas arrastrándose por el suelo. Fue entonces que advirtió como una especie de pliego cuidadosamente camuflado detrás de una silla rota se abalanzó contra ella como un murciélago pálido y desproporcionado, antes de ser partido a la mitad por una cuchillada suya.
"¡Kyourinrin!" Advirtió Shirou tras identificarlo, escuchando de inmediato como otras cosas se acercaban para intentar probar suerte en un asalto así, siendo rápidamente despachadas por Shiki al aprovechar el alcance que le proporcionaba el tamaño de la espada. Pliegos, volutas y cortinas enrolladas por igual, muchas cubiertas con caracteres retorcidos y que despedían un aura siniestra fueron todos cortados donde estaban, finalmente siendo puestos a descansar.
"Debería de se..." Nuevamente, otra interrupción se manifestó. Está en la forma de una silueta horriblemente delgada que brotó desde el techo con un alarido espeluznante, solo para ser golpeada brutalmente en la cabeza por la espada que Shirou blandia. La aparición cayó entonces al suelo, profiriendo gemidos agonizantes antes de que Shiki terminará con su miseria al degollarla.
"¿Continuamos?" Finalmente pudo terminar, con Shirou asintiendo antes de que subieran por las escaleras rumbo al segundo piso, solo para parpadear al notar algo que definitivamente no había estado ahí antes.
"¿Que no eran paneles de vidrio?" Señaló Shirou a las paredes que dividían los compartimentos en aquel lugar. Puesto que su lugar ahora lo ocupaban extensos biombos de diseño anticuado y en cuya superficie plegable podían verse varias siluetas vagamente dibujadas.
"Lo eran..." Fue lo único que pudo decir Shiki a modo de advertencia antes de que de los biombos comenzarán a emerger alrededor de una docena de fantasmas de aspecto mucho más siniestro que la ocasión anterior. Pálidos y descarnados, con los ojos ocupados por cuencas vacías de las cuales emergieron hilillos de sangre en una cruel semblanza de lágrimas, las apariciones emitieron aullidos de ultratumba antes de abalanzarse sobre ellos.
ᴸˡᵒᵛⁱᶻⁿᵃ ᴸᵘᵐⁱⁿᵒˢᵃ
"Lysende Duskregn."
Topándose primero con un aluvión de proyectiles de energía conjurados directamente desde las runas de Shirou. Las saetas se fragmentaron al impactar contra más de una aparición, quemándoles como lejía ardiente antes de terminar por ser rematados por Shiki. Incluso cuando un par de sobrevivientes no desistieron en querer atacar nuevamente, terminando por sufrir un destino similar cuando Shirou se encargó de apuñalarlos con dos de las espadas que tenía.
"¡¿?!" Se estremeció al sentir como el suelo se tambaleaba, antes de saltar instintivamente hacia atrás mientras que Shiki le imitaba en la dirección contraria. Fue entonces que advirtió como los curiosos paneles de papel se retorcían como si fueran las plumas de un pájaro antes de agitarse, revelando entonces una mole inmensa debajo del suelo.
"¡■■■■■ーーー!"
Una mantarraya decapitada y deformada hecha de papel y cartón, más parecía. Sus aletas conformadas por los biombos, de aspecto afilado, que intentaron alcanzarles, mientras que Shirou terminaba de realizar unos sellos de mano.
Escapando ágilmente del primero al casi trepar por la pared, no tardó en contraatacar por su lado también.
"¡Phantasm Bullet!"
Fue solamente uno a modo de prueba. Pero proyección temporal o no, el golpe que le infringió a la cosa era bastante real y antes de que terminara por dispersarse en múltiples fragmentos ilusorios bien que se encargó de quebrarse. Aquello fue suficiente para que la criatura intentara ir tras él, presa de un ímpetu irascible solo para que Shiki terminará por apuñalarla en un lugar que Shirou intuyo le marcaban sus ojos como el punto más débil.
La aparición se retorció un poco más sobre sí misma antes de arder como una hoja seca y entonces desintegrarse, dejándolos a ambos solos una vez más.
"¿Nos está intentando abrumar con números?" Le pregunto como opinión Shirou. De ser así, no era una medida bastante efectiva realmente. A menos que estuviera reservando las cosas pesadas para arriba.
"¿Quien sabe?" Respondió secamente Shiki, antes de caminar hacia las escaleras de modo que pudiera continuar con el trayecto. Y estaban a punto de pasar al siguiente nivel, cuando un bramido más en el tercer piso les hizo detenerse. Uno que Shirou había escuchado antes, justamente.
"Ah, estos los conozco." Le informo a Shiki, antes de comenzar a trazar nuevamente las tres runas para tener preparado el conjuro desde temprano. Pero apenas llegaron hasta aquella planta, tuvieron que detenerse al mirar... Mirar...
El interior sólo podía ser descrito como un auténtico pandemónio. Repleto de docenas y docenas de apariciones que pululaban en torno a las pilas de escombros, y con la excepcion de un Nikurabe obeso e iracundo en el centro, ninguna habia sido algo que ellos hubieran visto antes. Desde siluetas de trapo y pliego vagamente tomando la forma de personas, hasta múltiples rollos de aspecto siniestro que reptaban como serpientes.
"... No nos están intentando abrumar, nos están queriendo atrasar."
xXx
Mifune - Tokyo
26 de Marzo de 1998, 24: 30 AM…
No podían quedarse ahí por obvias razones a riesgo de que la mujer terminará por cumplir con su amenaza. De ahí a que el auto de Kiritsugu fuera a parar varias calles a la distancia, mientras que dos de los ocupantes examinaban el mapa de Mifune como podían en busca de algún punto que pudiera servir para lo que necesitaban encontrar. Algo mucho más fácil de decir que de hacer al final del día.
"Son catorce kilómetros cuadrados y con varios lugares. Incluso si contamos solo el centro. ¿Cómo vamos a revisarlos todos?" Sentenció Sougen, mientras que el índice de su mano derecha pasaba por una de las calles que atravesaba la ciudad de lado a lado. Aun teniendo un margen compuesto de un triángulo, no había ninguna garantía que fuese en el centro. Y viendo que justamente había un parque ahí, era todavía más dudoso.
El lugar donde se estaría desplegando la inmensa red entre los tres sitios tenía que ser un espacio cerrado. Eso era lógico para poder mantener una conexión así; pero ahí yacia el problema.
"La Plaza Sakura podría ser uno..." Comentó por su parte Touko, recordando el enorme espacio que ocupaba ya fuera dentro de los estacionamientos o sus almacenes. "¿O quizás el Pabellón Tenchi?" Sobraba decir que no estaba segura. Y aun si usara algunas de sus marionetas para poder cubrir terreno, no sería lo suficientemente rápido. Lo que los regresaba al mismo dilema.
Por su parte, Kiritsugu continuó conduciendo mientras maldecía para sus adentros como no podía hacer nada más. Distraídamente, alcanzo a mirar un letrero que mostraba direcciones al hospital general de Mifune y estaba por dar la vuelta cuando entonces cayó en cuenta de algo mas y el hecho de que frenara bruscamente antes de pasar de largo por aquella calle hizo sobresaltarse a los otros dos adultos.
"¿Qué demonios te pasa, Emiya?" Ignoro el quejido de parte de Touko para poder darse la vuelta y señalar a un punto en el mapa.
"Tenemos que ir allí." Murmuró, más para sí mismo que para los demás.
Touko frunció el ceño, cruzando los brazos sobre el pecho con su tono, adoptando una seriedad palpable.
"¿De que esta...?" Estuvo a punto de preguntar hasta que sus ojos se posaron en el sitio que indicaba Kiritsugu y palideció, hasta entenderlo. "Lo que ocurrió allí no fue aislado. Fue una advertencia... Maldición. ¿Cómo no lo vi antes?"
"¿De qué están hablando?" La confusión era evidente en el tono de Sougen, quien era el único que no entendía porque las reacciones de ambos, quienes solamente intercambiaron una mirada antes de tener que soltar el relato de lo que había pasado precisamente la noche en que se habían conocido.
"¿El Hospital General de Mifune, están seguros?"
Touko soltó una exhalación pesada antes de asentir con la cabeza, su cabello pelirrojo reflejando la luz tenue de la sala.
"Estamos perdiendo el tiempo." Su voz adquirió un tono urgente. "Si hay algo relacionado con las anomalías en ese hospital, debemos movernos ahora."
Kiritsugu ya estaba en marcha antes de que las palabras de Touko terminaran de resonar en la habitación. Su mente seguía volviendo a ese día en el hospital, a los pasillos desiertos y a la sensación opresiva que lo había acompañado desde entonces. Todo tenía sentido ahora, o al menos, más de lo que lo tenía antes. Si Maiya había sido transportada cerca de ese lugar, si las anomalías rodeaban ese punto...
El automóvil arrancó con un chirrido de neumáticos mientras los tres avanzaban a toda velocidad hacia el hospital, el aire dentro del vehículo cargado de tensión.
"¿Qué demonios crees que encontraremos allí?" Preguntó Touko desde el asiento del copiloto, su tono sombrío.
Kiritsugu no respondió de inmediato. La imagen del hospital seguía clavada en su mente, como una pieza incompleta de un rompecabezas que se resistía a ser encajada. Lo que fuera que les esperaba, sabía que cambiaría el curso de la noche.
"No lo sé. "Admitió finalmente, mirando hacia el horizonte oscuro que se aproximaba rápidamente. "Pero si estoy en lo correcto... Todo ha sido parte del mismo maldito juego desde el principio."
Y estaban navegando a oscuras. Encima, el tercer pasajero había terminado por permanecer en un silencio discreto, intentando hacer caso omiso a ciertos recuerdos que había querido olvidar. Pero dadas las circunstancias, no tenía de otra que revelar.
"Hay algo más."
xXx
Edificio Fujou - Mifune
26 de Marzo de 1998, 1: 20 AM…
Mentirosa.
Mentirosa.
Mentirosa.
De la tormenta de susurros que se arremolinaban en torno a ella, esa palabra era la única que podía reconocer. Así como las voces que la repetían con un marcado desprecio. Había desde queridas, hasta despreciadas. Y todas formaban en conjunto una vorágine peor que la hacía desear correr hasta perderse con tal de no escucharlas. Pero estas le seguían, taladrando en su consciencia y provocando que se tapara los oídos, o al menos tuviera la idea de estar haciéndolo.
Abrir y cerrar los ojos era lo mismo. En ambos podía distinguir apenas una negrura que lo había consumido todo a su alrededor. Una obscuridad burbujeante que se agitaba, palpitaba y retorcía como si quisiera descorrerse y revelar algo lo suficientemente horrido como para hacerle desear aquel velo de ignorancia.
"... Ayuda..." Suspiro, estremeciéndose entonces por el frío. Y entonces escuchó nuevamente la risa de esa mujer.
"Sabes que debes de hacer..." El nuevo susurro se sintió como múltiples agujas de hielo clavandose en su cabeza, presionadas de tal forma que no pudiera escapar de la experiencia. "Vamos, vamos. Hazte a un lado..."
Era una grotesca parodia a la gentileza el cómo terminaba por hablarle de aquella forma tan conciliadora. Y aun así, nunca solía durar mucho.
"Muy bien..."
Sabía lo que se acercaba, y mantener los ojos cerrados sería todavía peor cuando no estaba en la oscuridad. De ahí a que los abriera y soltara de inmediato un respingo al caer en cuenta de donde estaba.
'Conozco este lugar.' Pensó, echándole un vistazo de arriba a abajo con cautela, sabiendo que en cualquier momento la trampa sería activada. Era un espacio amplio y cerrado, con una iluminación bastante pobre y paredes de mortero que parecían desear no otra cosa que doblarse sobre su peso y sepultar aquel sitio maldito, como si las plegarias grabadas en sangre en estas finalmente hubieran logrado hacer pasar su voluntad.
Hileras e hileras de barrotes en lados opuestos bien que mantenían el pasillo separado a la par que ofrecían un vistazo a la penumbra que contenían en cada una de las celdas. Y al estar ella en medio, la experiencia en aquel punto liminal no podía ser más inquietante. Ir hacia atrás conducía a otra puerta que le provocaba una punzada en la sien con solo verla. Ir hacia adelante por otro lado...
BLAM.
La luz amarillenta que apenas iluminaba comenzó a apagarse en el fondo de la dirección donde había querido ir, haciéndole retroceder.
BLAM. BLAM.
Y una vez más, obligandola a dirigirse hacia la puerta que no quería ni ver a menos que quisiera quedarse atrapada en la oscuridad.
BLAM. BLAM. TA-CHINK.
Las luces siguieron apagándose, esta vez acompañadas por las puertas de las celdas que habían sido tragadas ya por las sombras abriéndose, seguidas por el estrépito de algo comenzando a arrastrarse por el suelo rumbo hacia ella.
BLAM. BLAM.
Presa del pánico, Kohaku corrió lo mas rapido que pudo rumbo a la otra puerta, deteniéndose justamente al darse cuenta de que las etiquetas de sellado clavadas sobre esta brillaban ahora, emitiendo una luz ominosa que intentaba darle una advertencia de lo que encontraría en el otro lado.
BLAM. BLAM. TA-CHINK.
Pero la oscuridad de afuera solamente crecía, con los pasos desgastados de lo que había liberado acercándose más y más. De ahí a que la abriera antes de adentrarse y cerrarla detrás de sí. Solo para paralizarse apenas vio lo que era aquel nuevo lugar
Increíblemente sucio y gris, apenas alumbrado con una bombilla que parecía estar en las últimas. Y con una ventana polvorienta y cubierta de mugre en una esquina, lo suficientemente elevada como para que alguien pudiera mirar a través de esta. Pero ninguno de esos elementos era tan llamativo como lo que había en medio de esta.
Sus pies se quedaron pegados en el suelo como si hubieran sido soldados a este al ver esa cama desordenada y destrozada, de la cual era emitido un hedor nauseabundo y penetrante que le llenaba de un pavor casi primal. Fue entonces que escuchó como alguien tocaba la puerta y la manija se movió de un lado a otro.
Y Kohaku solo pudo gritar y gritar...
Kirie tarareo, bastante satisfecha con el resultado del círculo y entonces procedió a cargar a la niña inconsciente en medio de este. Lo único que debía de hacer era solamente recitar una y otra vez mientras este comenzaba a trabajar, y completaba el proceso. Algo que sabía que bien podría llegar a tomar toda la noche si su medida especial no era cumplida. Pero como todo estaba saliendo casi a la perfección, no veía porque no ser optimista por una vez.
"Pronto..." Susurro a la par que extendía sus brazos y se preparaba para comenzar.
ⱽⁱᵈᵃ ᵖᵒʳ ⱽⁱᵈᵃˑ ᴬˡᵐᵃ ᵖᵒʳ ᴬˡᵐᵃˑ ᑦᵘᵉʳᵖᵒ ᵖᵒʳ ᑦᵘᵉʳᵖᵒˑ
Isshō, isshō. Tamashī ni wa tamashī.-Tai-goto ni.
El cuerpo no tenía circuitos, y ella no se atrevía a forzar el recuerdo de los suyos. Por lo que no podría considerarse un hechizo completo. Más bien una clave de ayuda al círculo, que sería alimentada por la sangre derramada de la niña a la cual se añadiría la de las otras dos víctimas, especialmente la de ese niño.
ⱽⁱᵈᵃ ᵖᵒʳ ⱽⁱᵈᵃˑ ᴬˡᵐᵃ ᵖᵒʳ ᴬˡᵐᵃˑ ᑦᵘᵉʳᵖᵒ ᵖᵒʳ ᑦᵘᵉʳᵖᵒˑ
Isshō, isshō. Tamashī ni wa tamashī.-Tai-goto ni.
Sería la propia energía del ambiente una vez que fuera captada en una cantidad suficiente lo que se encargaría de activarlo por completo. Pero para ello faltaba todavía un tiempo, aunque podría llegar a acelerarlo si lo alimentaba con una aparición o dos.
'Y hablando de ello... ¿Quizás debería de revisar cómo se encuentran...?' Se preguntó, antes de intentar abrir una conexión con alguno de sus familiares.
¡CREAAAK!
Se estremeció en el cuerpo de su amado cuando la puerta que conducía a la azotea se abrió de par en par, revelando entonces a los dos intrusos.
'Maldición...'
"Ah... Ah... Llegamos." Murmuró Shirou, blandiendo una de sus espadas de madera mientras examinaba los alrededores. Había perdido ya una de las tres, cortesía de haber golpeado algo sólido en lugar de una aparición en sí.
Abrirse paso por cuatro niveles más, cada uno casi tan cargado como el anterior, no había sido nada fácil ni rápido. De hecho, Shirou estaba completamente seguro de que no hubiera podido haberlo logrado si hubiera sido por su cuenta. Pero al mismo tiempo, dudaba que su compañera, incluso con el poder de sus ojos, hubiera tenido un mejor resultado.
"¡Ahí!" Exclamó, antes de señalar al círculo, con la figura inconsciente de Kohaku en medio de este así como la de... "¿Kokutou-san?"
"Hay algo raro en el..." Sentenció Shiki al lado suyo, mientras apretaba aún más el agarre sobre la espada proyectada. No necesito siquiera entornar sus ojos para poder ver algo más en la silueta de Mikiya; el reflejo lloroso y fantasmagórico de una mujer abrazando su espalda, mismo que le clavó una mirada que transmitía rencor puro.
"¿Ah? ¿Qué...?" Los ojos de Shirou por su parte se abrieron de par en par apenas cayó en cuenta.
"Llegaron antes de lo previsto." Y todavía para confirmarle el pensamiento, la voz que definitivamente no era la de Mikiya terminó por hablar desde su cuerpo. "Que mal."
"Sal de ahí." Fue la única advertencia que Shirou quiso darle mientras se tensaba. Fuera lo que fuera que tenía planeado, no podía ser nada bueno. "Otra vez. ¿Qué demonios quieres hacer? ¿Por qué todo esto?"
"Fufu..." Había algo increíblemente perturbador en la voz saliendo del joven. El hecho de que sus cuerdas vocales estuvieran bajo el control de alguien más no podía sonar más inquietante. "¿Quisieran saberlo, no? Una pena." Y extendió nuevamente sus brazos, antes de soltar una palmada y luego otra, y otra. Como respondiendo a su llamado entonces, las figuras vagas de múltiples apariciones nuevas comenzaron a emerger desde el suelo, otras que no habían conseguido encontrar y que ahora llamaba como su reserva.
"Otra vez no..." Protesto Shirou casi para sus adentros, esta vez siendo él quien apretaba el mango de su espada. Aún tenía otra, pero no confiaba en que fueran a durar tanto.
"Algo que sé, es que no podrían lastimarme mientras esté aquí. ¿O no?" La burla no podía sonar más cruel viniendo de la persona que estaba poseyendo a Mikiya. Pero ninguno tuvo tiempo de protestar, antes de que las invocaciones terminaran por moverse contra ambos.
"Aaauauauaauau."
"¡Ugh!" Shirou se echó para atrás cuando una de estas; un cuerpo pálido y elongado extendió entonces su cuello como una serpiente con tal de alcanzarlo, solo para que el pelirrojo pudiera golpear el costado de su cabeza con su espada en un intento por mantenerlo a raya.
"uaUAUAUAUA."
La cosa chilla de dolor apenas la madera entró en contacto con su cuerpo, casi comenzando a arder. Pero Shirou no había terminado aún, y rápidamente le propinó un nuevo golpe que deshizo su cabeza en un fenómeno que no tardó en extenderse al resto del cuerpo. Pero de igual manera, no pudo disfrutar mucho de aquel triunfo, especialmente cuando una segunda aparición, esta en la forma de una mujer con una máscara horripilante y cuernos busco abalanzarse sobre él mientras soltaba una risa desternillante, provocando que Shirou se hiciera a un lado antes de descargar un tajo contra esta. Sin embargo, dicho ataque apenas resultó ser efectivo cuando la aparición salto como una rana y busco emboscarlo desde arriba.
THUD.
"Ah... Ah..." Shirou jadeo cuando alcanzó a golpearla con la segunda espada, y entonces blandió ambas contra las siguientes cuatro entidades que pululaban en torno suyo, como si no pudieran decidirse cual intentaría ir tras el primero. Y todavía podia ver a la distancia, como otras más bien que parecían ser invocadas antes de ser enviadas tanto contra él como contra Shiki.
No se detuvo a ver como estaba lidiando ella con la oleada, estando más ocupado esquivando zarpazos y mordidas así como soltando cuchillada tras cuchillada en el aire en un intento por repeler a sus atacantes. 'Y no está funcionando.' Pensó, al verse rodeado ahora de otras más, que le estaban cortando el paso. 'Me pregunto si...'
El giro tuvo nada de gracia, pero supo aprovechar el corto alcance de sus espadas y el impulso otorgado por el empuje de golpear a más de una aparición para poder propulsarse como una peonza y repeler brutalmente a las que lo tenían rodeado, dejando atrás una colección de carcasas chamuscadas y gemidos despavoridos.
ⱽⁱᵈᵃ ᵖᵒʳ ⱽⁱᵈᵃˑ ᴬˡᵐᵃ ᵖᵒʳ ᴬˡᵐᵃˑ ᑦᵘᵉʳᵖᵒ ᵖᵒʳ ᑦᵘᵉʳᵖᵒˑ
Isshō, isshō. Tamashī ni wa tamashī.-Tai-goto ni.
Una medida que no había hecho mucha diferencia, en vista de que más estaban por llegar hacia donde estaba. Una de ellas, un hombre desnudo y retorcido que caminaba a cuatro se arrastró rápidamente desde donde estaba, solo para ser cortado a la mitad por Shiki, quien apenas le dedicó una mirada de disgusto.
"Esto no está funcionando." Ella le advirtió y no fue muy difícil advertir el porqué. De nada les servía matar una y otra vez a esas cosas, si la mujer solamente podía traer más, y encima usarlas como barrera para mantenerlos apartados de lo que sea que estuviera haciendo.
"¿Podrias intentar cortarla de el?" Le sugirió Shirou, justo cuando un horror de cenizas y brasas ululaba al acercarse, siendo derribado por el luego de un tajo certero. Se estremeció entonces al recibir la mirada muerta de parte de Shiki, que no podía significar otra cosa que un: '¿Crees que no lo he pensado ya?'
"Podríamos intentar noquearlo. Pero sabes bien lo que pasara si termino tocándolo con esto despertado." No pudo hacer otra cosa que admirar el como tenía el tiempo para hablar de aquella manera mientras evadía ágilmente cualquier intento de atacarla directamente de parte de aquellas cosas. "Y si no los uso, no tengo manera de repelerlos."
Un problema de dos enlaces de cadena. Maravilloso.
"¿Y si tomas una de mis espadas? En teoría, podrías."
"No puedo blandir dos al mismo tiempo. Jamas lo he intentado." Fue la pronta respuesta de Shiki, quien chasqueó sus labios al darle muerte a una aparición más sigilosa que había intentado colarse desde el suelo. "Pero tu si que puedes."
"¿Yo?" Shirou se sorprendió, antes de saltar para evadir la garra de algo que parecía ser la cruza poco exitosa entre un tigre y un perro, atropellado encima. "¿Noquearlo con una de las mías?"
"Si te abro un camino y usas tu Shugendou, deberías de ser capaz de alcanzarla y darle un golpe." Shiki frunció el ceño como si la idea no le entusiasmara mucho. "Se supone que en teoria podrias llegar a soltar su agarre directo de esa forma, viendo lo que es tu espada. Pero debes de hacerlo rápido..."
ⱽⁱᵈᵃ ᵖᵒʳ ⱽⁱᵈᵃˑ ᴬˡᵐᵃ ᵖᵒʳ ᴬˡᵐᵃˑ ᑦᵘᵉʳᵖᵒ ᵖᵒʳ ᑦᵘᵉʳᵖᵒˑ
Isshō, isshō. Tamashī ni wa tamashī.-Tai-goto ni.
Una nueva mirada a Mikiya, quien seguía recitando algo en aquel círculo y encima justamente cuando Shirou podía detectar ya como algunos restos de Mana estaban convergiendo sobre este fué suficiente como para que considerara ir directamente a lidiar con esa cosa.
"Bien... Dame solo un momento." Le pidió, a lo que Shiki asintió, enfocándose en cortar a las apariciones que habían cortado distancia y buscaban rodearlos. Mientras eso tomaba lugar, Shirou suspiro para poder relajar su respiración y cerró sus ojos por un par de segundos antes de comenzar a realizar la cadena simple de sellos de mano y recitar el mantra que ya había memorizado hacía mucho.
"Oṃ Amogha Vairocana Mahāmudrā Maṇipadma Jvalapravartāya Hūṃ."
Un cosquilleo invadió su cuerpo a medida que la técnica practicada se aclimatizaba a este y sintió como una ligera brisa parecía como querer envolverlo. Fue entonces que abrió sus ojos, exponiendo así el patrón de anillos concéntricos que había tomado forma alrededor de sus pupilas.
"Ah..." Jadeo, antes de dar un solo paso para tomar impulso y correr.
No, llamarlo correr sería poco. Como una golondrina alzándose en vuelo, se desplegó desde donde se encontraba, atravesando rápidamente la distancia que le separaba desde donde había estado con el círculo donde estaban quienes querían rescatar. Mas de una aparición advirtio su cercanía e intentó ir tras él, solo para quedarse atras al no poder competir en velocidad o recibir un golpe más que las repelía.
"¡N-No!" Fue la protesta que escuchó de parte de la mujer que tenía poseído a Mikiya, y pudo ver cómo detenía su ritual o lo que fuera que estuviera haciendo para invocar una aparición más contra él, en un esfuerzo que rayaba ya en la desesperación. La nueva criatura le recordó a una oruga; un gusano a punto de fundirse en una crisálida y bañado en podredumbre que intentó embestirle con unas antenas semejantes a espolones, siendo evadida por Shirou, quien usó su cabeza para impulsarse hacia las alturas con tal de alcanzar el cuerpo de Mikiya, quien se tambaleó en un torpe intento por coordinarse y entonces aumentar la distancia que les separaba mientras buscaba traer otro familiar para repelerlo.
Algo que Shirou no se lo perdonaría.
"¡Trace Bullet!" Exclamó, apenas arrojando una de las espadas rotas contra este. Sin embargo, logró contorsionarse lo suficiente para evadir el proyectil, quien aterrizó entonces contra el suelo sin haber podido tocarlo.
"... Fallaste, estupido..." La voz poseída se mofó de él a la par que estaba a punto de dar una palmada justo cuando Shirou aterrizaba sobre la azotea nuevamente.
"¿Segura?" Extendió entonces su mano, manteniendo aún el vínculo con su proyección, que se agitó un poco en el suelo detrás de Mikiya antes de levantarse. Y para cuando la mujer que lo estaba poseyendo miró por encima de su hombro por puro reflejo, no alcanzó ni siquiera a exclamar en sorpresa cuando terminó por estrellarse contra su cara.
THUD.
El golpe hizo que el cuerpo de Mikiya perdiera el equilibrio mientras que de su boca surgía un alarido claramente femenino, y entonces estuvo a punto de caer al suelo como un títere cuyos hilos habían sido cortados. De no ser porque Shirou se había movido lo suficientemente rápido, aun cuando había cortado ya los efectos del Shugendou para sostener su cabeza.
"A salvo..." Soltó un suspiro. No había sido tan difícil como lo creía, ahora ella no tendría de otra que... "¡¿?!"
La mano vino de la nada. Saliendo del aire como otra aparición más, sujetó firmemente su garganta antes de elevarlo mientras que el resto del cuerpo se manifestaba. Como la primera vez que la había visto así como la segunda en que había intentado ahorcarlo. No tomó más de un segundo para que la aparición completa pudiera verse, y Shirou pataleaba en el aire para intentar zafarse.
"Ugh... Augh..." El toque era gélido y sumamente desagradable. Lo mantenía completamente atenazado, y encima comenzaba a provocarle un segundo dolor agudo en su sien que le hizo soltar la segunda esposa, quedando prácticamente indefenso ante la mujer, quien solamente le miró con un odio profundo y monstruoso mientras levantaba su segunda mano y buscaba acercarla a su cabeza, desprendiendo un par de zarcillos de energia magica que eran signo suficiente para hacerle saber que no podía ser nada bueno.
"Ugh... Agh.." Se retorció en el agarre, intentando librarse por puro reflejo, pero era obvio que no tenia intención alguna de soltarlo sin antes colocarle lo que fuera que quisiera hacerle.
"Mocoso entrometido..." Arremetió la mujer, acercando más aún su palma. Sin embargo, descuidando como la mano derecha de Shirou había trazado algo con energía mágica en el aire frente a su vientre.
"... ¡S-SÓL!" Exclamó Shirou de manera ahogada al mismo tiempo que liberaba cuanta energia magica podía llegar a canalizar en aquellos momentos rumbo a la runa, la cual explotó como una bombilla fundida y envió una lluvia rastrera de zarcillos que se degenero en una corriente ondulante e intensa contra la proyección fantasmal de la mujer. Lo suficientemente sólida para intentar estrangularlo. También lo suficientemente sólida como para sentir aquello de golpe.
"¡aaAAaAaAaHHhHhhhhhHHHH!"
Teoria mas que comprobada. Pues el golpe del prácticamente relámpago artificial fue suficiente para mandar volando a la proyección entre sus gemidos de dolor rumbo al borde de la azotea, y entonces hacerla caer.
"Hah... Hah..." Aun cuando jadeaba, Shirou no pudo evitar sentirse aliviado con eso habiendo funcionado. Ignoraba cuánto tiempo había ganado con eso, pero por lo menos podían aprovechar para... "¡Kokutou-san!" Exclamó, al ver que el joven no había despertado aún. Respiraba y todo, pero seguía en el mismo estado en que lo había visto en el Garan no Dou.
"Dejame adivinar. ¿Sigue igual?" Escucho a Shiki preguntarle y asintió antes de voltearla a ver. La joven solo soltó un resoplido de fastidio antes de acercarse y examinar con algo de delicadeza al pelinegro caído. "Puedes ver lo mismo con la Fujou."
Pero Shirou ya se había estado dirigiendo hacia donde estaba Kohaku, y se apresuró a sacarla del círculo que no parecía haber perdido aún su poder. Ni siquiera cuando la retiró por completo, el brillo anormal que lo componia se desvaneció, algo que le hubiera puesto en alerta de no ser porque tenía algo más importante en sus manos.
"¿Kohaku?" Le preguntó, colocando una mano por su cuello y luego otra en la sien. Era como si estuviera teniendo fiebre y si bien no se movía, creyó poder ver uno que otro pulso en su cuerpo, como un acto de reflejo que ella estaría intentando imitar inconscientemente. "¿Puedes oírme?"
Era como hablar con una muñeca, por todos sus intentos. De ahí a que activara su Análisis Estructural con tal de ver algo más y retraerse al instante. Hacerlo con una máquina y hacerlo con una persona no podía ser más diferente, aunque al menos con las segundas sí que podía llegar a distinguir algunas cosas un tanto marcadas. Especialmente si eran algo como cierta capa de energía mágica que no podía ser otra cosa que un hechizo sobre ella.
"¿Que le estaba haciendo?" Se preguntó, antes de dirigirle su atención al gran círculo mágico e intentar hacer lo mismo. Pero era como si quisiera traducir una lápida de piedra con grabados en un idioma muerto. Sin el conocimiento adecuado, no podía ni entender la superficie. Extendiendo su mano una vez más, la segunda espada rota, justo la que había terminado por soltar cuando la mujer le había agarrado del cuello viajó desde donde había caído para llegar hasta su palma, y con ella golpeó ligeramente la cabeza de Kohaku a la espera de algo diferente.
Nada. No podía hacer nada contra algo así.
"Mejor salgamos de aquí." Escuchó a Shiki sugerirle, y estuvo de acuerdo con ella. "¿Qué sentido tiene quedarse sin po...?"
Se detuvo antes de mirar a sus alrededores como si pudiera sentir algo más. Y si ella podía, era más que obvio que no pasaría desapercibido tampoco para Shirou, quien se paralizó una vez que su olfato captó una presión inmensa siendo ejercida sobre la azotea.
De las apariciones que habían matado, nada quedó. Pero lo mismo no podía decirse de otras que no habían vuelto a ver desde la tarde. Más en específico, aquellas compuestas por las víctimas directas de la mujer. Alrededor de una docena surgieron desde todos los rincones, sus voces formando una cacofonía dolorosa mientras que se arremolinaban en el aire como si quisieran dar cuenta de sus esencias torturadas.
Sin pensarlo mucho, Shirou se colocó frente a Kohaku a manera protectora mientras esgrimía la espada que había intentado usar al mismo tiempo que llamaba a la que había noqueado a Mikiya a su mano opuesta, encontrando más seguridad en aquella posición.
'Por supuesto que no ha terminado.' Pensó, y supo que era acorde a lo que Shiki pensaba a juzgar por como ella tenía preparada también la katana.
No tomo mucho tiempo para que todos los fantasmas finalmente convergieran sobre la nube donde se estaban fusionando y le dieran entonces forma a algo más que hizo que un dejo de cierta preocupación nublara sobre Shirou. 'G-grande...' Pensó.
En apariencia, era exactamente igual a la proyección. Pero el tamaño delataba la diferencia. Donde una con suerte era más alta que Shiki, la cual no gozaba realmente de una altura destacable. Esta era fácilmente siete veces el número anterior; una figura horripilantemente cubierta de blanco con una cabellera que alcanzaba su cintura y unos brazos descarnados y esqueléticos. Su rostro se mantuvo oculto en parte por una cortina de mechones, antes de apartarse en su extremo inferior, revelando así una boca babeante que se deformó en una expresión desquiciada justo cuando los ojos muertos quedaron expuestos.
"¡AHHHHHHHH!"
El bramido encolerizado fue equivalente a un ataque. Una onda de choque que les hizo retroceder desde donde se encontraban. Y se trataba solamente de la primera ronda, puesto que no tardaron en aparecer múltiples orbes envueltos en llamas azuladas espectrales en torno a la silueta gigantesca de la mujer, y entonces precipitarse contra ellos a manera de proyectiles.
"¡Onibi!" Shirou escucho a Shiki advertirle, y esquivo dos de ellos antes de asestarle un golpe al tercero sólo para abrir los ojos de par en par apenas pudo observar como esta se envolvió en llamas apenas hizo contacto con el proyectil, viéndose obligado a desecharla y optar por esquivar mejor el resto.
Shiki no parecía sufrir del mismo problema, pudiendo extinguir directamente las llamas cuando el borde de Juunijirou Touzaki alcanzaba a tocar alguna de las líneas que solamente ella podía llegar a ver y no tardó en contrarrestar el resto, muy para la irritación de su oponente.
"¡dEsApArEzCan!" Bramo nuevamente antes abrir su boca hasta el punto en que esta adquirió el mismo tamaño de una puerta y entonces vomitar una arcada contra el suelo, compuesta de más apariciones que ya habían enfrentado antes.
"Si, cómo no..." Gruño Shirou, aprovechando que tenía una mano libre para poder trazar la cadena rúnica en el aire.
ᴸˡᵒᵛⁱᶻⁿᵃ ᴸᵘᵐⁱⁿᵒˢᵃ
"Lysende Duskregn."
Sintió como sus circuitos protestaron un poco cuando les obligó a hacer pasar al menos tres unidades más de su Od hasta las letras conjuradas. Pero obedecieron lo suficiente para empujar la energía con tal de que la transmutación se llevará a cabo y se desprendiera en una oleada propia de saetas luminosas que se clavaron como espinas arrojadas en los fantasmas, neutralizando buena parte de estos antes de que pudieran atacarlos.
"aAieEeEe."
De su lado, Shiki cercenó el cuello inexistente de otro más que había sobrevivido de milagro, cubriendole durante el asalto.
"¡■■■■■ーーー!"
El grito fue suficiente para que ambos sintieran un fuerte dolor en los oídos, y encima fue acompañado de una nueva onda de energía invisible para los sentidos normales que los hubiera mandado a volar de haber conectado. La mujer gigante retorció su brazo derecho, colérica antes de conjurar nuevamente los orbes flameantes que lanzó contra ellos.
De no ser porque esta tenía especial cuidado en no enviar demasiados, con el riesgo de que pudieran alcanzar a donde reposaban Kohaku y Mikiya, tanto Shirou como Shiki bien que hubieran terminado por ser alcanzados por más de uno. Entre los Onibi, las ondas sónicas de sus bramidos y la aparición ocasional que terminaba siendo una distracción casi letal, no podían permitirse el descuidarse.
"¡Sól!" Viendo que era tangible, Shirou había aprovechado aquello para liberar más de una bala mágica ocasional contra la proyección. Pero el daño que infringía era escaso a menos que quisiera utilizar más de su energía... Y esta estaba ya por debajo de la mitad. Y si llegaba hasta lo mínimo, sería peso muerto.
"Ugh.." La última proyección que le quedaba no se había roto aún, pero no confiaba en que durara mucho. Cada vez que la clavaba como una estaca en el cuerpo de alguna otra aparición, se temía ya que terminará por fragmentarse, obligandole a proyectar una nueva... Y eso sería peligroso en esas condiciones. '¿Cuánta energía mágica tiene?'
No era tanta como esa otra mujer en Azumi, pero era de esperarse. Una era una magus desquiciada y la otra una mujer araña demonio. Era de esperarse que la última se saliera de la lógica que conocía. 'Pero con esta es como si...'
"Mi... Mi cuerpo..." Protesto entre los lamentos irritados que profería la mujer tras haber soltado un bramido más. "¡D-Déjenme tener mi... C-Cuerpo!"
'¿Su que?' Pensó Shirou, esquivando el nuevo ataque. Había intentado asistir como podía para abrirle el paso a Shiki y que esta se encargará de destruir la proyección gigante, pero las medidas que había tomado ella impedían que pudieran acercarse. '¿De que esta habl...?'
Entonces tomó en cuenta. Ese círculo mágico con Kohaku en medio, ese ritual que había intentado usar, y esa forma de hablar. Sintió como si algo resbaloso trepara por su cabeza ante aquella realización. Y no ayudó nada el que viera a través del rabillo del ojo como Kohaku se retorcía ligeramente aun en su estado.
'... Le está robando su energía vital, y quiere tener su cuerpo...' Dedujo, completamente horrorizado. Y si necesitaba una confirmación más; un nuevo alarido delirante fue suficiente para que diera cuenta de algo más.
"¡La sangre llama a la sangre!" Bramo la mujer antes de vomitar una serpiente peluda con cuernos que reptó por el aire contra Shiki, quien la partió a la mitad sin esfuerzo.
'Es del Clan Fujou también.' Continuo deduciendo, antes de trazar nuevamente la cadena rúnica con tal de brindar un último apoyo pesado. El aluvión de flechas nacido de las runas azotó sin misericordia alcanzó incluso a la silueta del oponente de ambos, para quien apenas había representado poco más que una molestia, siendo más letal contra sus familiares.
"Necesito que la enfrentes tú por unos minutos." Le pidió a Shiki, quien le miró con algo que podría haber sido extrañeza, pero Shirou no podía perder más tiempo. "Estaba intentando robarse el cuerpo de Kohaku, y desde ahí anda sacando energía. Si la cortamos de ahí, no podrá hacer nada... Por favor." Le rogó.
"No te demores." Fue lo único que le dijo mientras asentía.
Corrió entonces hacia dónde la había dejado, sabiendo bien de que por detrás la pelea continuaba, y esta vez él no estaría ahí para ayudar. Solamente pudo sacudir su cabeza antes de hincarse frente a su amiga inconsciente y colocó una mano sobre su sien. No podía ser bueno, estaba ardiendo y no era fiebre.
"Kohaku." La llamó una vez más, sacudiéndose un poco. "¿Como puedo hacer que despiertes? Por favor." Era una medida desesperada. Pero a ese punto. ¿Qué otra opción había?
"Vamos... Dame una señal..." Pidió de nuevo, ni siquiera sabiendo si ella podía escucharlo.
Y la verdad era que...
Dolor. Dolor en varias formas. Los recuerdos habían dejado de verse peores; ahora podía sentirlos también. Cosas que había olvidado, cosas que creía haber olvidado y cosas que quería olvidar, todas desfilaban frente a ella mientras que todo el espacio que conocía se inundaba aún más en ese mar de alquitrán. Era como tener un sueño en otro sueño. Porque si ella cerraba los ojos en medio de esas aguas negras, podía verse nuevamente intentando huir de aquel cuarto con la cama. No, huyendo de lo que salía de este y lo que lo acompañaba.
A veces las celdas se alumbraban, mostrándole otras cosas que le hacían apartar la mirada al instante. Vio a su hermana de espaldas, solo para soltar un grito de terror al verla voltearse y estar desprovista de cualquier facción en su rostro. Vio a EsA iNTrUSa con su sedoso cabello teñido de un rojo brillante que parecía estar a punto de arder en llamas. Vio a ese hombre casi desplomado y desesperado por alcanzar algo que no llegaba nunca a sus manos, entonces desvanecerse entre las sombras. Vio a dos niños en una celda, sonriendo mientras lo rojo y lo negro apenas ocultaban tan macabra escena.
"Ríndete... Ríndete... Ábrete por completo."
La misma maldita voz la presionaba, y de verdad lo deseaba. Llegaba hasta quererlo. Si le hubiera ofrecido saltar como había visto que le había hecho a otros, lo aceptaría. Después de toda esa vorágine de suplicios... No le importaría mucho.
"-pierta por favor..." Apartó de inmediato la mirada rumbo al suelo. Ya había visto la imagen de Shirou en esas celdas, y no quería nunca posar su vista sobre esta una segunda vez. Lo que había sentido con ello ni siquiera lo podía poner en más palabras que solo un par, que no serían suficientes para describir su angustia.
Espadas. Muchas espadas. Saliendo de todas partes; sosteniéndolo con mutilación tras mutilación. Una pesadilla compuesta de riscos y metal horriblemente moldeado y torturado.
"Despierta, Kohaku."
Abrió los ojos, encontrándose nuevamente en medio del mar de agua negra. No, más bien lodo. El agua no tenía una consistencia así de firme. Pero no importaba mucho al final del día, viendo que de igual forma no podía salir.
"¿S-Shirou?" Musito dentro de su mente. Podía escucharlo con más claridad, pero no podía verlo. Al menos no al principio.
Prisionera de su propio cuerpo estaba, pero la visión consiguió regresar lo suficiente de una forma que no entendía. Sabía que sus ojos estaban cerrados por fueran, y aun así podía ver. Su rostro como una máscara de preocupación que tantas veces había visto fue como un bálsamo para ella, y deseó poder extender su mano para tocar su mejilla al menos. Pero no podía.
Solo escucharlo y verlo. Nunca responderle. El mar negro se lo impedia.
"Lo siento. ¿Está bien? Lo siento, lo siento..." Escucho los ecos de cómo le hablaba con una angustia que pocas veces había alcanzado a ver en él. "Siento como te he hecho sentir. Siento como no quise hablarte después. Siento que terminaras así... Solo despierta, por favor."
'No, yo lo siento, también.' Pensó Kohaku, antes de comprobar cómo el agua le llegaba hasta el torso y el nivel solamente subía y subía. 'Nunca pude entenderte por completo... ¿Sabes? Y a veces no creía que pudiera tener a alguien como tu en mi vida.'
Sintió una punzada al observar como Shirou dejaba de enfocarse en ella, para entonces asestarle un golpe a algo que no pudo ver más de una vez. 'Ah, me está protegiendo.' Pensó, sintiendo como ahora el agua estaba por su cuello. 'De verdad que voy a extrañarte...'
Quería ayudarlo. De verdad lo quería. Pero simplemente, no podía.
"Agh..." Tres apariciones habían conseguido colarse e intentaron emboscarlo. 'Debí haber colocado un campo delimitante..' Pensó, tras destruir a la última. Hubiera sido una medida temporalmente útil a decir verdad. No tenía ni el tiempo ni la energía suficiente para poner una barrera así, y encima ahora estaba desarmado. La espada rota había llegado a sus últimas, y se disipó en motas de energía mágica.
Sabía que Shiki seguía peleando contra la mujer y a juzgar por las muestras de cólera de esta, le estaba dando los problemas suficientes como para no hacer otra cosa por detenerlo aparte de esos tres familiares que había eliminado . Miró entonces a Kohaku, aún inconsciente y resopló con preocupación.
Necesitaba hacer algo más. Y necesitaba hacerlo pronto. A diferencia de Kokutou, no podía noquearla o algo por el estilo. 'Piensa, piensa. ¿Cómo puedo sacarla de ahí?'
Un magus podía liberarse de un hechizo activo, simplemente ciclando energía mágica a través de sus circuitos. Sin embargo, tal medida era mucho más efectiva si se realizaba antes de que los hilos del misterio se unieran por completo. ¿Si eso ocurría? Lo único que se podía hacer era...
'Claro, Caster dijo que realizar el ciclo sobre el otro magus por cuenta propia.' Recordó, pero ahí había otro problema. Su energía mágica en su estado más bruto era 'afilada', y no era algo que él hubiera hecho antes y por ende practicado. ¿Hacérselo a Kohaku? Bien que podría ser una manera de herirla de una forma todavía peor.
Fue en eso, que noto que en uno de los dedos de Kohaku había algo rojizo que pudo reconocer bien.
'Sangre.' Pensó, antes de mirar a su amiga. 'Un momento...'
En teoría, si conseguía activar su habilidad especial como Sincronizadora, debería de producir una descargar dentro de ella que bien podría simular algo como lo que necesitaba. Lo único que debía de hacer era simular el pacto como lo había hecho hace casi dos años.
'... ¿Pero cuánta energía ha tomado esa mujer ya?' Si ocurría como la vez pasada, bien que podría terminar arrancandole a Kohaku toda su fuerza vital. Apretó los dientes antes de sacudir su cabeza. ¿Por qué no podía haber una opción menos complicada? Era eso o intentar lo que nunca había hecho, lo que cargaba toda una canasta de riesgos desconocidos.
'Maldicion.' Finalmente se resignó, y tomó con sumo cuidado el dedo con los rastros de sangre antes de llevarlo a su boca y morderlo ligeramente, esperando encontrar ya la incisión presente. El sabor metálico terminó por invadir su lengua no mucho después, y entonces lo trago antes de morder también la yema de uno de sus dedos y dejar caer una gota con un poco de energía en la boca de Kohaku. Eso debía de ser suficiente.
Debía.
'Con cuidado... Con cuidado.' Pensó antes de contar hasta tres en su cabeza y entonces encender sus circuitos a la par que sostenía la mano donde ella tenía la herida con la misma de su lado. "Trace on."
ZAP!
Sintió como si le hubieran apuñalado. Un arpón clavándose en él justo al mismo tiempo en que el soltaba un anzuelo no menos afilado, que terminó con engancharse con algo más y entonces lo cargó consigo. Entonces experimentó el río formándose, con el agua a punto de inundar el caudal, pero apenas la punta entró en él lo cortó de repente, reconociendo ya los síntomas.
"¡Aghh!" Un quejido doloroso le obligó entonces a mirar frente a él, topándose con los ojos de Kohaku abiertos de par en par y perdiendo parte de la niebla que los estaba envolviendo. "... ¿S-Shirou?" Le pregunto débilmente.
Aquello fue suficiente para que la envolviera en un abrazo al verla consciente, algo que la tomó por sorpresa, impidiendole corresponder al gesto a pesar de la sensación que le invadía por dentro en respuesta.
'Cálido...' Pensó, antes de cerrar los ojos con tal de disfrutar el momento. "... Gracias por salvarme."
"Lo lamento mucho..." Shirou iba a comenzar a disculparse de nuevo, hasta que escucho un bramido triunfal a sus espaldas seguido de un quejido fastidiado y un tintineo de metal cayendo al suelo. Volteando, se topó con una sorpresa que rápidamente amargó su alivio.
Shiki estaba siendo sostenida bruscamente en una de las garras de la mujer, aprisionada por completo entre sus dedos. Juunijirou Touzaki yacía un par de metros debajo de ella, fuera de su alcance. Y aun si él lo dirigiera a distancia, sus brazos estaban presos a sus costados de igual manera.
"Quédate aquí." Le pidió Shirou a Kohaku antes de soltarla y prepararse para intervenir, solo para detenerse cuando la 'mirada' de la mujer se posó sobre él y bramo nuevamente, en algo que asumió que se trataba de un intento de intimidarlo.
Asumió mal.
"¡Ahh! ¡Noo!" La exclamación de horror de Kohaku a sus espaldas le hicieron voltearse, solo para verla ser cargada de los brazos por dos apariciones más, y entonces terminar cerca del borde de la azotea. Había sido una distracción.
Estaba prácticamente en medio de ambas. Ir a una, era dejar a la otra. Y dudaba mucho que fuera a dejarle una elección.
"Cuchillo." La voz de la mujer resonó como un estruendo sepulcral. "Saca un cuchillo, niño."
Shirou la miró con cautela, mientras pensaba en alguna forma de darle la vuelta a la situación. En teoría, podría llegar a dispararle al menos dos de los proyectiles de la cadena rúnica a las apariciones antes de que estas alcanzaran a soltar a Kohaku. Y eso sin contar el equilibrio. Fácilmente la destrucción de ambos fantasmas bien que podría hacerla caer desde ahí. Eso, y que seguía sin resolver el problema de Shiki.
"¿Por qué?" Pregunto para ganar tiempo.
"Saca un cuchillo. Córtate la garganta." Fue la fría respuesta. "Cortate la garganta. O ambas vuelan."
Desde donde estaba pudo escuchar el respingo de Kohaku y el resoplido exasperado de Shiki ante semejante condición. Para Shirou sin embargo, fue como un balde de agua helada cayéndole encima.
"..." Intentó hablar, pero nada salía de su garganta. Podría haber dicho que no era cierto. Que si ella intentaba matar a Kohaku, no podría tomar su cuerpo. Pero siquiera pensar en algo así le pareció algo inconcebible y entonces tomo un poco de aire antes de asentir.
"Déjalas ir, y lo haré." Fue lo único que le dijo. Una respuesta que fue todo menos del gusto de la mujer, puesto que resopló tras recibirla.
"Saca cuchillo. Cortate la garganta. Ambas volaran si no lo hacen." Repitio a modo de ultimátum, dejando en claro que no era ninguna negociación. Aquello hizo que Shirou volteara a mirar a Kohaku, quien negaba repetidamente con la cabeza, como queriendole prohibir que considerara la idea.
'Confía en mí'. Intentó decir con sus labios, algo que ella no alcanzó a entender del todo a juzgar por cómo su expresión se tornaba en una de pánico extremo. Pero Shirou se había volteado ya de regreso con la mujer, y entonces extendió su palma frente a él.
"Trace On." Musito, conjurando la imagen de su fiel kunai antes de realizar el resto de pasos correspondientes... Añadiendo una más mientras lo hacía. El proceso de 'Romper' una proyección mediante Trace Overload era más complicado si se hacía con una manifestada ya. Complicado, pero seguro. Intentarlo por otra parte cuando se estaba aplicando el Reforzamiento necesario para que la imagen conjurada fuera más que ilusión efímera, bien podría resultar en uno directo, donde un paso en falso podría hacer que terminara malherido por el metal que había sido convertido en aquella sustancia pese a haber sido energia magica tan solo unos instantes atrás.
Una vez que estuvo listo, levantó su mano derecha rumbo a su yugular mientras que su pulgar de esa mano trazaba el diseño simple de su primera y más confiable runa en una parte del mango de la cuchilla, lejos de la vista de los presentes y cerró los ojos mientras acercaba el borde hacia su cuello, como dispuesto a inmolarse.
Entonces los abrió y lo arrojó con todas su fuerzas mientras gritaba. "¡Trace Bullet!"
La velocidad del proyectil se intensificó en el aire. Donde antes había sido una flecha; ahora bien qué podría compararse a un cometa surcando el cielo. Una estrella fugaz estruendosa que atravesó de manera brutal el brazo de la proyección gigante, cercenandolo limpiamente de su dueña quien solo profirió un grito de dolor penetrante, mientras que Shiki se liberaba de su prisión en su mano en el suelo, antes de tomar la espada perdida y casi sonreír con satisfacción al descargar un tajo en la muy desprotegida y abierta espalda de la mujer.
"¡■■■■■ーーー!"
"¡Ahhhhhhh!"
Pero no era algo que Shirou pudiera quedarse a observar. No cuando se dio la vuelta tan rápido como podía y vio horrorizado como Kohaku era cargada por encima del borde de modo que hubiera distancia entre la azotea y donde querían dejarla caer. El tiempo mismo se detuvo ante aquella imagen por unos segundos... Y aun así, no dejo que fuera de esa manera.
Corrió. Corrió como nunca antes, saltando sobre el borde sin pensarselo dos veces en un intento por alcanzarla. Justamente, cuando las apariciones en un acto de malicia o simple coincidencia, terminaron por desvanecerse.
Y justamente cuando logró tomarla de la mano, ambos se precipitaron rumbo al vacío.
El viento aullaba en sus oídos mientras caían en espiral, abrazados en un desesperado intento de aferrarse a lo que pudieran. Al lado de ellos, el edificio parecía un borrón que se desvanecía y muy debajo solamente esperaba el pavimento en el suelo.
"Lo siento… Lo siento por todo". Escucho a Kohaku susurrar, con su voz siendo apenas un murmullo en medio del viento rugiente. Aferrada a su cuello con todo lo que tenía, era la viva imagen del panico y Shirou no podía culparla. Tampoco hablar. Estaba más ocupado intentando pensar en que hacer para evitar que ambos terminaran por...
'Vuelo de Tengu. No hay otra alternativa.' Fue lo único que pudo pensar. 'Pero no tengo tiempo de...' Proyectar su Espada de Azoth y llevar a cabo la transmutación tomaría tiempo, y más viendo que estaba cargando con Kohaku. De haber caído solo, lo hubiera logrado... ¿Pero ahora?
Intentar ejecutarla sin la conversión elemental por otro lado, era todavía más imposible. El no podía transmutar de la nada, sus atributos alineados bien que se lo impedían. Por eso requería una influencia externa y...
Pero entonces cayó en cuenta.
El remanente del pacto. Un flujo sutil que permanecía tras la conexión entre ambos. Energía mágica que no era suya. Que no había salido de él. Aun si no era el Elemento correcto, era una base. La base que necesitaba justamente.
"A-aun n-no..." Intento decirle, aunque apenas podía ser escuchado en la caída.
Kohaku levantó la vista, sus ojos llenos de desconcierto ante ello. Aceleraban rápidamente, ya a la altura del cuarto piso. Y Shirou no tenía más tiempo que perder.
"¡Pyou! ¡Tou!" Murmuró mientras sus dedos trabajaban ya en la cadena de sellos, sintiendo un hueco en el estómago al terminar el tercero de estos, casi está rezando para sus adentros que funcionara. "¡Zai!"
El río que había cortado atendió la orden. Aun con el viento rodeandolos en la caída; la única brisa que pudo sentir atentamente no fue otra que la que venía desde sus adentros, haciendo entonces que sonriera a la par que terminaba el último sello de mano y entonces lo liberó. "¡ZEN!"
Una inmensa onda de aire estalló desde sus brazos, empujándolos hacia arriba con una fuerza tremenda. El poder fue tal que casi consumió toda su energía mágica mientras su cuerpo temblaba por la tensión y una agonía como nunca había experimentado se hacía presente en sus brazos, como si hubieran sido expuestos a un rallador de cocina.
Kohaku, asombrada, soltó un jadeo de incredulidad al notar que el descenso mortal se transformaba en una subida repentina no menos intensa que lo contrario. "¡¿Ah?!" Terminó por exclamar, mientras que Shirou apretaba los dientes en un intento por resistir el dolor que había invadido sus brazos.
'No te descuides. Si lo pierdes, caes...' Recordó las instrucciones mientras realizaba dos sellos de mano más. La Impermanencia de las Cosas Mundanas; expande lo que hay. La Técnica del Platillo Volante; guía lo que hay. Combinando ambas cosas con el despliegue inicial, uno realmente podía llegar a hacerlo por un tiempo.
Volar.
Guiando como pudo el aire a su alrededor e ignorando el dolor en sus brazos, se aseguro de recorrer la distancia que les separaba de la azotea y los dedos de sus pies tocaron el borde del edificio justo cuando el último vestigio de su energía mágica se disipaba.
"¿Cómo...?"
Escucho a alguien hablar, topándose con Shiki cerca del borde y con los ojos muy abiertos.
"¡■■■■■ーーー!"
Antes de que pudieran explicarse, el aire a su alrededor se tornó pesado, y los tres giraron la cabeza hacia el otro extremo del espacio donde la misma proyección siniestra comenzaba a reformarse de nuevo. Sin embargo, algo estaba mal. Esta apenas alcanzó a manifestar una vaga silueta, antes de cortarse de repente.
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Mifune - Tokyo
26 de Marzo de 1998, 1: 37 AM…
No estaban muy lejos del hospital para cuando Sougen terminó de contar su relato, y sobraba decir que las reacciones de tanto Touko como Kiritsugu distaban mucho de ser las mejores al respecto. Aun cuando comenzó a estacionarse en la calle opuesta al edificio, no tardó en hablar.
"¿Y esto no te parecía algo importante de mencionar antes?" Era crédito a que Kiritsugu hubiera cambiado el hecho de que un dejo sarcástico pudiera ser inyectado en su tono en respuesta a ello.
"No es algo que recordaba del todo hasta ahora." Fue la pesada respuesta de Sougen. "Y tampoco que hubiera querido tener en mente. Me prometí a mi mismo no hablar de los Fujou y dejar cerrado ese capítulo hace mucho. Fue hace como tres o cuatro años que un amigo del padre de Kirie me contactó para poder atenderla después de ese horrible accidente. Pero no había nada que se pudiera hacer."
Kirie Fujou. La última miembro reconocida de ese clan, luego de que sus padres murieran a consecuencia de un choque casi siete años atrás. Y encima residente del mismo hospital donde había comenzado todo. Al parecer, la vida estaba pasandole facturas de recuerdo a alguien más.
"Y tienes a otra miembro de ese clan como pupila. ¿Porque la familiaridad con ellos, entonces?" Intercedio Touko con curiosidad apenas salían del auto rumbo al edificio que lucía de lo más oscuro con la excepción de un par de luces. Una señal un poco tétrica.
"Conocí a su madre hace mucho tiempo. Shinju Fujou era de otra rama de los Fujou que cometió algo que... Le valió ser expulsada con sus hijas. Cuide de ella por un tiempo, mientras ella negociaba con Makihisa Tohno para asegurarse del bienestar y protección de ambas." No era un recuerdo nada grato, y por la forma cansada en que lo decía, estaba claro que solamente lo mencionaba dado la gravedad de la situación. "Como dije. Era un capítulo que consideraba cerrado ya."
Una vez que entraron en el hospital, de inmediato pudieron notar la atmósfera opresiva y embriagadora. Como si el aire quisiera fundirse en plomo y dejarlos caer en aquel mismo lugar, una alarma suficiente para que los tres activaran sus respectivos circuitos mágicos e hicieran correr un flujo de energía rápidamente sobre estos con tal de combatir el efecto adormecedor.
"Esto no estaba la vez anterior..." Musito Kiritsugu sin dejar de mirar a su alrededor, casi esperando que surgiera algún otro cadáver poseído desde la esquina. "¿En qué habitación está ella?"
"Si es que no la han movido, en la doscientos catorce..." Sougen intentó acercarse al mostrador de la recepción, encontrando a alguien que debía de estar en el turno nocturno cómodamente reposando sobre el escritorio. Al sacudirlo gentilmente, comprobó que estuviera adormecido de igual manera pero al menos no en algún tipo de riesgo. "Algo de su Chi fue drenado, al parecer. Pero no lo suficiente como para ser peligroso."
"¿Doscientos catorce? Ese es el mismo piso donde Shiki estaba." Añadió Touko, antes de que se dirigieran hacia las escaleras, no queriendo correr el riesgo de usar el ascensor y este terminará por ser manipulado como una trampa o peor. Sin embargo, aun así no se toparon con nada como lo de la vez anterior o alguna aparición. Algo que estaba muy lejos de ser tranquilizante en vista de todo lo que habían experimentado hasta el momento.
Y la tensión no los abandonó incluso cuando llegaron a aquel pasillo, y se dirigieron hacia la puerta donde debía de ser.
"Ahhhhhhhh..."
El alarido que perforó brutalmente el silencio sepulcral que se había cernido ya fue suficiente para que hasta Kiritsugu sintiera un ligero escalofrío en su columna.
"Viene de ahí." La mano arrugada de Sougen indicó entonces hacia dónde se dirigian, y los tres se prepararon para entrar aun con el riesgo de desconocer lo que les esperaba desde el otro lado. Apenas abrieron la puerta, una serie de quejidos acompañados por el estrépito de algo arrastrándose varias veces contra lo que no podía ser otra cosa que una cama.
"... ¿Ah?" A Touko se le escapó un respingo cuando entraron y pudieron ver la silueta de algo retorciéndose sobre su lecho. Varias almohadas estaban ya desperdigadas por el suelo, y la sábana estaba hecha jirones. La reacción de quien estaba teniendo aquel ataque si que se había mostrado violenta, y de haber estado alguien más aparte de ellos consciente, seguramente hubieran intentado doblegarla.
"Ah... Ahhh... ¡Ahhhhh!" Fue entonces que las manos terminaron por posarse sobre su rostro y descender hacia abajo, marcando en un rasguño sumamente doloroso la angustia que no podía expresar más. Y aun con aquella mutilación, Sougen alcanzó a reconocerla sin problemas.
Ese semblante pálido y cadavérico. Esos ojos que bien podrían ser los de un pez abisal al no poder ver nada más. Donde habia creido que era ya lamentable verla antes, lo que tenía enfrente superaba por completo sus expectativas ahora.
"... Es ella." Dijo, intentando acercarse, solo para que un alarido más brotara de Kirie, llevándose ambas manos a su cuello solo para desplomarse sobre la cara.
"Ah... Ahh... N-Nno es justo..." Protesto, ahora apretando uno de sus puños con singular cólera. "No es justo...No es justo..."
"Sigue en trance aun." Advirtió Touko, dispuesta a sacarla ahí por la fuerza. Pero su voz alcanzó por ser escuchada, y Kirie soltó un respingo antes de voltear hacia donde estaban con una expresión que no disimulaba para nada el horror que estaba experimentado.
"No... No... ¡Aléjense!¡Aléjense!" E hizo ademán de apartarse como podía, sin mucho éxito. Definitivamente, no se había esperado tener intrusos en su habitación, no cuando era demasiado vulnerable. El hecho de que pudieran ver el rastro tenue de sus circuitos mágicos estando activados, pero que nada estuviera ocurriendo era señal de que se encontraban libres de cualquier tipo de interferencia mística que ella podría intentar en aquellos momentos.
"Kirie, Kirie. Calma." Intentó conciliar la situación Sougen desde donde estaba, esperando que al menos el recuerdo de su voz ayudara un poco. "Mi nombre es Sougen Jinan, te revise hace unos años. ¿Lo recuerdas?"
"Noo... Nooo... Si." Balbuceo Kirie, fuera de sí. "No puedo regresar... Ya arruinaron todo. No es justo, no es justo." Cada vez que pronunciaba aquella oración, desprendía un torrente de rabia impotente que hablaba de una historia marcada por una agonía constante. "El lo prometió... Prometió que todo saldría bien..."
Y terminó por doblarse sobre sí misma, entre el llanto. La escena se había puesto demasiado incómoda para los tres adultos. Con Kiritsugu y Touko compartiendo una mirada. Al menos al tenerla de esta manera, evitaban que pudiera regresar a su estado anterior y suponer un peligro para Shirou y Shiki, quienes al parecer habían tenido éxito en su propio lado a juzgar por cómo estaba reaccionando la mujer.
"¿Quien te lo prometió?" Pregunto gentilmente Sougen mientras que se disponía a colocar una mano sobre su sien y entonces adormecerla por su cuenta.
Kirie alzó su rostro, y entonces murmuró mientras se estremecía como si estuviera sufriendo el peor frío que uno pudiera llegar a experimentar.
"El Hombre Vacío..."
Y antes de que Sougen pudiera llegar a tocarla, un destello amarillento con matices negras que parpadeaban de un modo tan erróneo alcanzó a manifestarse sobre el cuello de Kirie, quien intentó exclamar con sorpresa antes de que...
CRAACK.
Ante la aterrorizada mirada de los tres adultos, su cuello se retorció sobre sí mismo, como empujado por una fuerza invisible, antes de que la maldición que había tomado lugar se desvaneciera.
xXx
Edificio Fujou - Mifune
26 de Marzo de 1998, 2: 00 AM…
Roja y furiosamente deshebrada en algunos puntos; esa era la mejor descripción que Kohaku podía dar sobre la piel de los brazos de Shirou. Salvo algunos parches, buena parte de esta había sufrido los estragos de la liberación de tanta energía mágica coloreada por el elemento del viento. Y bien que podría haber sido peor en caso de que hubiera usado más.
"No te muevas." Le advirtió, antes de colocar su mano derecha encima de uno de sus brazos y activar el hechizo de curación general. La palma mística consiguió mitigar poco a poco cuanto pudiera del daño y suspiro de alivio cuando observó como en respuesta a su manipulación, algunas de las heridas comenzaban a cerrarse solas por medio de ciertos enlaces de energia magica que terminaban por desvanecerse tras dejar marcas similares a un rastro de escamas.
"Ah, lo siento. Se activó al instante." Murmuró Shirou tras notarlo, pero no desactivo el hechizo de su Cresta, no sabiendo cuales serian las consecuencias si dejaba lo que estaba haciendo incompleto. "No se como controlarla a veces."
"Me alegra más que funcione. Tendrás cicatrices por un buen tiempo después de eso..." Comentó Kohaku, una vez que apartó su mano e inspecciono que no hubieran otras heridas, estando satisfecha al cabo de un rato. "Me alegra que estes bien."
"Me quitaste las palabras de la boca." Shirou sonrió en respuesta mientras miraba sus brazos. Había sido menos de lo que esperaba, la verdad. Tras observar el patrón de cicatrices restauradas, agito un poco la extremidad antes de soltar un suspiro y entonces, preguntar algo que necesitaba decir desde hace tiempo. "¿Por qué lo hiciste?"
Lo había dicho de manera tranquila, esperando que Kohaku lo entendiera. Y a juzgar por cómo había terminado por reaccionar, sabía que había dado en el blanco.
"... Quería saber cómo se sentía." Finalmente lo admitió. "Pero, pues... Me atrapó y me hizo ver cosas." No podía recordar todo, afortunadamente. Pero la sensación de la pesadilla continuaba ahí; como la marca de un clavo martilleado. Incluso cuando había sido retirado, el recuerdo de su ausencia permanecía detrás. Se estremeció con la sombra de otras cosas cerniéndose sobre su mente, muchas de ellas seguramente siendo las mismas que había visto. "Ha sido la segunda vez que me has salvado... Y si no lo hubieras hecho, yo..."
Por un momento, lo vio frente a ella. Y entonces lo miró de forma distinta y peor, casi obligándola a soltar un respingo de pavor. Mismo que fue ahogado cuando sintió los brazos de Shirou rodeándola de tal forma que la hicieron abandonar su tensión.
Ninguno dijo nada por unos minutos. Fue hasta que Shirou sintió como se relajaba, que volvió a hablar. "Y ahora entiendo cómo te sentías... ¿Sabes? Hagamos una promesa."
"... ¿Que cosa seria?" Kohaku se permitió el cerrar sus ojos ante el gesto, no queriendo que terminara pronto.
"Ninguno hará algo así... Sin el permiso del otro."
Kohaku resopló, cruzando los brazos mientras miraba a Shirou con seriedad."No hagas promesas que no puedes cumplir, Shirou."
"Hablo en serio." Intento protestar, a lo que ella solamente suspiro antes de alzar una mano para interrumpirlo.
"Déjame terminar ¿sí?" Le dijo, calmada, y entonces bajó la vista por un momento antes de hablar de nuevo.
"Lo he pensado mejor... ¿Sabes?" Levantó la mirada para encontrarse con los ojos de Shirou. "Se bien que siempre vas a hacer cosas así lo quieras o no. Y eso es algo que me gusta de ti." Su tono se suavizó un poco mientras lo decía.
Shirou se quedó en silencio, sin saber qué decir, mientras Kohaku seguía abrazada a él, apoyando la cabeza en su hombro.
"Solo cuídate. Escoge bien tus peleas, y yo estaré bien con eso." Añadió ella, sin soltarlo.
Shirou suspiró y, después de un momento, asintió. "Lo intentaré..."
Y ambos permanecieron en silencio por un tiempo.
"Esa mujer... ¿Era parte de tu clan, verdad?" Le alcanzó a preguntar una vez que el abrazo terminó. Algo a lo que Kohaku respondió asintiendo primero.
"Por eso intento poseerme directamente. Había leído un poco sobre ese ritual, que funciona mejor con los que están emparentados. No sé exactamente cómo funciona, pero creo que había algo acerca de un rechazo o algo así." Soltó un largo suspiro antes de finalmente apartarse y mirar al suelo. "Podía sentirlo de alguna forma, que compartimos sangre."
Y no fue la única en hacerlo. Por su parte, Shirou encontró bastante interesante el observar repentinamente la misma dirección mientras que se preparaba para soltar algo que quizás debió de haber admitido desde hace tiempo. El cerrojo que se lo impedía se había deshecho ya, y no sabiendo lo que podría ocurrir, simplemente lo libero.
"Eso explica mucho... Intento agarrarme una vez a donde fui con Touko, y otra vez cuando deje noqueado a Kokutou-san." Era un desvío bastante pobre y que solo retrasaba lo que quería decir, por lo que finalmente tomó aire y se aventó desde el risco. "Podía saber con quienes estaba emparentada..."
El silencio que los envolvió después de eso se volvió todavía más pronunciado cuando Kohaku lo miró nuevamente con los ojos muy abiertos y una expresión atónita. Algo que hizo que Shirou tragara saliva mientras que se preguntará cómo sería lo que vendría.
"... ¿Piensas que eres del Clan Fujou?" Era imposible no leer la incredulidad en el tono de Kohaku, marcada de tal forma que sus nervios comenzaron a tornarse en algo no muy diferente a la pena. De ahí a que se limitara solamente a asentir en lugar de hablar. Fue entonces que...
"Tch..."
Fue un chasquido inicial. Pero cuando vio como los hombros de Kohaku se estremecían siendo una advertencia de lo que vendría. No tardó en escuchar entonces su risa, poco a poco convirtiéndose en una sonora carcajada que le hizo ruborizarse. Pero ahí estaba, parado a menos de un par de metros de su mejor amiga y aparentemente pariente, quien ahora estaba demasiado ocupada en doblarse sobre sí misma, presa de un torrente de risa que no parecía que fuera a terminarse pronto.
"¿Kohaku?" Shirou suspiró con exasperación antes de colocar una mano en su hombro para detenerla. "Estoy hablando en serio... Y tengo pruebas. Mi Cresta Mágica se activó por primera vez cuando usamos el enlace en el bosque. ¿No te acuerdas? Y en el templo del Monte Kurama, me confirmaron que un ancestro mío estuvo ahí... Y vi el nombre de alguien del Clan Fujou entre los visitantes."
Aun así, tuvo que transcurrir un tiempo para que Kohaku finalmente dejara de reírse y entonces pudiera mirarlo nuevamente y casi ponerse pálida ante la realización de que no estaba bromeando.
"... No sabía cómo decírtelo. ¿Si?" Shirou apartó la mirada esa vez.
"Shirou." Entonces le respondió, lo más calmada posible. "Eso no puede ser, por el simple hecho de que tengas una Cresta. Los Fujou jamás tuvieron una. No puedo explicar todo lo demás, pero te aseguro que no es así."
"Pero..."
"Oigan, ustedes dos. ¿Ya podemos irnos o van a seguir con su cita?" La voz de Shiki le interrumpió, obligándole a mirar atrás, donde la joven lucía algo malhumorada mientras se apoyaba con un cubo de concreto reforzado, con Mikiya aún inconsciente, descansando no muy lejos. "De paso. ¿Podrías revisar que él esté bien?"
"Ah, claro." Asintió Kohaku antes de mirar una vez más a Shirou y añadir. "Hablaremos después."
'Esto acaba de pasar.' Pensó Shirou, mirando entonces hacia la ciudad iluminada por la luna. Ciertamente, así no era como se había esperado que terminara ese día. Y si bien no podía sentirse más aliviado de que saliera relativamente bien, esa última interrogante no se despegaba de su mente. Sabía que podía confiar en la palabra de Kohaku, y si ella decía que los Fujou no eran la familia de la cual él venía, seguramente tenía razón pese a las evidencias que había estado recibiendo que indicaran lo contrario.
Pero de ser así... ¿Quienes eran?
xXx
? - ?
Realmente, no había sido ninguna molestia terminar con Kirie. Incluso con todas las medidas que había tomado, realmente consideraba que alguien que pudiera resistir los efectos de las drogas de Wagner y que encima tuviera como uno de sus peones directos suponía un riesgo todavía mayor para él. Lo viera por donde lo viera, mantenerla con vida después de todo no representaba ningún beneficio.
Había saqueado ya todo lo que necesitaba del Monte Osore, cuyo valor hacía palidecer cualquier otra cosa que el Clan Fujou hubiera conseguido guardar antes de caer en desgracia. Y pese al poder inherente de Kirie, tomar su cuerpo no serviría de nada para sus propósito. Sería peor aún dado las dolencias que lo afligian e incluso si pedía apoyo de parte del Clan Isemi, el resultado solamente disminuiria la habilidad en sí.
"Todo está conectado, realmente." Sentenció desde donde estaba antes de pasar una mano sobre el estuche que había recibido de parte de su contacto en Souma, quien seguramente no había podido dar crédito a sus ojos al descubrir que efectivamente aquello que le había pedido que encontrara por él y se lo enviara se encontraba ahí mismo.
Fue entonces que abrió el estuche y examino el interior, solo para asentir levemente al comprobar que no se encontraba del todo intacta. Era un problema, pero no uno que no pudiera solucionar a su tiempo, realmente. Y no requeriría la ayuda de Alba para este al menos.
"Kashin Koji, sin duda fuiste un genio entre genios." Le alabo con su voz profunda. "Por toda su vanagloria, Aozaki aún está lejos de alcanzarte." Quizás uno de los mayores cumplidos que podría darle a ambas personas. Terminó por cerrar la tapa antes de dirigirse hacia la puerta fuera del taller que había sido cuidadosamente instalado en aquel lugar una vez que hubo terminado de colocar los últimos ajustes de su experimento. Y hablando de ello...
"Sesenta familias. Faltan cuatro." Hablo para si mismo mientras que se cruzaba de brazos. Y viendo que aun faltaba tiempo... ¿Quizas debería liberar a su segundo peón para probar a Ryougi? Ciertamente, las terapias de Wagner habían dado frutos en volverla más susceptible a una sugestión así de fuerte. Más controlable que Kirie si lo era. Aunque también...
Otro de sus familiares lo captó no muy lejos del cubil que utilizaba. Su estado realmente no estaba mejorando e incluso dentro de su estoicismo, había una ligera espina de alarma al respecto.
Pero al final. ¿Que podría esperarse de alguien con ese Origen, precisamente?
"Incluso una fiera famélica tiene su lugar en este mundo."
A/N: No fue tan pesado como lo temía, pero aun así me costó sacar esto. Demasiado. Hay un montón de cosas que podría comentar, pero no tendría tanto espacio y tampoco quisiera dejar esto para mañana. Por lo que me centraré en tan solo unas cuantas:
- Si. Finalmente se cierra la incógnita de hace dos años. ¿Shirou tiene un parentesco sanguíneo con Kohaku y su familia extendida? No, para nada. Ni por la undécima generación ancestral. Aunque eso solamente abre otra puerta, y Shirou lo representa bien en sus últimos pensamientos.
Si no son los Fujou, y mucho menos los Aozaki. ¿Quienes son?
Es verdad que en el Libro 2 revele que Elza Saijou es la madre biológica de Shirou aquí, pero ella nunca fue "formalmente" parte de esa familia. Por lo que el misterio continúa, hasta ahora.
- Aleluya. Después de tres benditos años, Shirou finalmente tiene tres runas. Toca esperar unos cinco más para otra.
*Lo golpean.*
Libro 2 nuevamente ya hizo el Spoiler, pero aun si lo menciono. Para cuándo Libro 1 termine, Shirou conocerá ya TODAS las Runas Modernas, y sabrá usar un par de hechizos basados en cadenas rúnicas como el que acaba de aprender en este capítulo. Así como otra cosa más... Útil, que ya veremos después.
- Apareció desde el segundo capítulo de este arco. Si, Araya anda por ahí, y no está solo. Tampoco tiene esta vez una sola motivación como en el Canon. Hay profundidades bastante ocultas en mi adaptación de este personaje aquí. Muy, muy ocultas.
Fuera de eso. Me gustaría comentar que regresamos al Libro 2 después de esto, pero no será necesario esperar mucho. Puesto que tengo más de la mitad del quinto capítulo escrito, y es probable que el sexto salga antes de que termine este mes. Una vez que ambos salgan, regresaremos al primer libro.
Es mi meta liberar al menos dos capítulos de este en Octubre, Noviembre y Diciembre. Así como liberar el séptimo de la secuela en el primero. Y si es posible: Octavo, noveno, décimo, onceavo y doceavo antes de Enero.
Como prometí. Este año, regresaría a mi mejor momento. Y no me quedaré ahí. Con Libro uno terminado en el que viene, y Libro dos a medias. Libro tres será liberado de paso.
Se vienen cosas maravillosas.
Espero hayan disfrutado este capítulo, y nos vemos hasta la próxima.
Melqart.
19/09/24.
